America Latina y el Final del Capitalismo Asistencialista

Mar 20 2009 @ 09:43pm
Por: Felipe IV
Publicado en: Crisis financiera
El modelo de capitalismo "asistencialista" en Am茅rica Latina, con bancos centrales atestados de d贸lares y sin distribuci贸n social de la riqueza, con pobreza y desocupaci贸n estructural, con contratos laborales basura, con subsidios al capitalismo para contener la inflaci贸n y los conflictos sindicales, estalla por falta de recaudaci贸n. La recesi贸n econ贸mica termina con el proyecto imperial de "poder blando" y prepara el terreno para la "democracia blindada".



Por Manuel Freytas

Desde hace m谩s de 20 a帽os, en Am茅rica Latina la democracia de mercado made in USA (el "poder blando") convive con la cadena de bases y el Comando Sur de los Estados Unidos, cuya misi贸n es preservar la hegemon铆a militar norteamericana en la regi贸n (el "poder duro").

Se trata de una estrategia de "dos caras" orientada a preservar el dominio geopol铆tico y militar del imperio norteamericano en su hist贸rico "patio trasero".

Debajo de ese paraguas de dominio geopol铆tico estrat茅gico se construy贸 y desarroll贸 el modelo de capitalismo asistencialista en democracia extendido en toda Am茅rica Latina y que permiti贸 que gobiernos con discurso de izquierda (falsas alternativas al neoliberalismo), sin romper con la estructura pol铆tica y econ贸mica del capitalismo, se convirtieran en opci贸n electoral en la regi贸n.

El "poder blando" (la democracia imperial) estuvo expresado, mucho antes, en la d茅cada del 80, en los documentos del "Proyecto Democracia" difundidos por el Departamento de Estado en reemplazo de las dictaduras y golpes de Estado militares (el "poder duro").

Luego de las dictaduras setentistas, Washington sustituy贸 el gerenciamiento militar del dominio por el gerenciamiento civil del mismo, sin alterar para nada el proceso de control econ贸mico, por medio del cual los bancos y empresas transnacionales continuaron transfiriendo recursos y ganancias a EEUU y a las metr贸polis capitalistas.

El sue帽o del dominio sin rebeli贸n social, que los bancos y las trasnacionales imperiales no pudieron concretar con las dictaduras y los golpes militares dise帽ados en el Departamento de Estado, empez贸 a cumplirse con la aceptaci贸n pasiva del sistema capitalista como "煤nica alternativa", modelada masivamente en los cerebros por los sacerdotes de las grandes corporaciones medi谩ticas que sustituyeron a los curas y a los maestros en la orientaci贸n de conducta social.

En los 90, tras la desaparici贸n de la URSS y de la Guerra Fr铆a por 谩reas de influencia en Am茅rica Latina, Washington termin贸 de implantar el nuevo sistema de control pol铆tico y social, el cual se situaba en las ant铆podas del anterior (basado en gobiernos y dictaduras represivas), y que explotaba el consenso masivo que despertaba la apertura de procesos constitucionales despu茅s de largos a帽os de dictaduras militares con supresi贸n de elecciones y parlamentos.

Paralelamente, y en el plano pol铆tico, en la d茅cada del 80 los gobiernos "democr谩ticos" (el "poder blando") fueron sustituyendo en Am茅rica Latina a los viejos y gastados gobiernos militares (el "poder duro") mediante elecciones, procesos constitucionales, y banderas de defensa de los derechos humanos.

La nueva estrategia de dominio -sustitutiva del "viejo orden militar"-, a su vez, impuso la "guerra contraterrorista" como nueva l贸gica de control geopol铆tico y militar en la regi贸n.

La condici贸n esencial para el funcionamiento del nuevo Estado capitalista "democr谩tico" (tanto en Am茅rica Latina como en el resto del mundo) se resume en tres factores: Estabilidad econ贸mica, gobernabilidad pol铆tica y "paz social".



Esas tres condiciones son b谩sicas para que el "sistema" (la estructura funcional) de los negocios y la rentabilidad capitalista funcionen sin interferencia y no se alteren las l铆neas matrices de la propiedad privada y concentraci贸n de riqueza en pocas manos.

En ese nuevo escenario de poder geopol铆tico-estrat茅gico, legitimado por gobiernos sat茅lites elegidos en elecciones populares, Washington consolid贸 su dominio regional en un teatro latinoamericano sin lucha armada, sin estallidos revolucionarios, sin huelgas y con las organizaciones populares y de izquierda participando como "opci贸n de gobierno" en los pa铆ses dependientes.

Los pa铆ses son "libres y soberanos" solo como una formalidad jur铆dica y pol铆tica: En Am茅rica Latina los llamados "Estados" cuentan con una aparente "independencia" conformada por fronteras geogr谩ficas, una bandera y una moneda propias, pero, en la realidad funcional, sus econom铆as est谩n atadas al d贸lar y a los "programas econ贸micos" exportados (nivelados mundialmente) que responden a los intereses de los grandes pulpos imperiales concentrados que controlan sus sistemas financieros y econ贸mico-productivos, adem谩s de sus comercios exteriores.

En la tramposa democracia burguesa (que el Departamento de Estado norteamericano estableci贸 para sustituir al dominio desgastado de las dictaduras militares) la "mayor铆a" electoral es el s铆mbolo m谩ximo del poder y la "aceptaci贸n popular".

El Estado trasnacional

Desde la d茅cada del 90, y en el marco estrat茅gico del "poder blando", la extinci贸n del Estado nacional termin贸 con las oligarqu铆as, los pol铆ticos, los militares y las sociedades nacionales. Surge as铆 el Estado transnacional que termina con los proyectos "diferenciales" del capitalismo nacional que conviv铆an desigual y combinadamente dentro del escenario geopol铆tico y mundial del sistema capitalista de la Guerra Fr铆a.

Las oligarqu铆as locales de Am茅rica Latina se asociaron con los bancos y corporaciones trasnacionales que de esa manera nivelaron su control sobre los recursos naturales, los sistemas econ贸micos productivos, y el comercio externo e interno de la regi贸n.

El viejo "Estado nacional" instrumento hist贸rico de poder en manos de las oligarqu铆as locales, fue sustituido por el "Estado trasnacional" controlado por las empresas trasnacionales en sociedad con los grupos de poder locales, que luego de apoderarse mediante las privatizaciones de sus empresas y medios productivos, utilizan a los pa铆ses como "sat茅lites" (o terminales de mercado) de sus pol铆ticas de expansi贸n y de acumulaci贸n capitalista, con las oligarqu铆as locales asimiladas como socias en el nuevo sistema.

Al no tener el poder gerenciador nacional sobre los recursos y medios de producci贸n, el Estado (en manos de gobiernos de derecha o de izquierda) depende de los impuestos (el presupuesto nacional) en la mayor parte evadidos por las corporaciones que controlan la econom铆a.

Sin poder gerencial real sobre sus medios productivos y recursos los Estados y sus gobiernos quedan reducidos a gerencias de enclave de las corporaciones transnacionales (bancos y empresas) que deciden los niveles de producci贸n y comercializaci贸n de sus recursos y sistemas econ贸mico-productivos.

Sin proyecto estrat茅gico nacional, sin recursos ni medios productivos para explotar y comercializar, esos Estados se convierten en instrumentos reguladores entre los intereses empresariales capitalistas que manejan sus medios de producci贸n y recursos privatizados.

Las clases pol铆ticas dejaron de dise帽ar pol铆ticas de Estado independientes y se convirtieron en gerenciadoras del Estado trasnacional funcionalmente dise帽ado para regular y conciliar los distintos intereses comerciales intercapitalistas.

El viejo proyecto nacional de los capitalismos locales fue sustituido por programas monetarios, fiscales y macroecon贸micos exportados y nivelados para todo el planeta y monitoreado por instituciones hegem贸nicas del sistema globalizado como el FMI y el Banco Mundial.

Eximida de pensar proyectos econ贸micos nacionales propios, la clase pol铆tica latinoamericana se dedic贸 a dise帽ar proyectos de marketing para elecciones, y luego gerenciar los distintos niveles del Estado (municipal, provincial o nacional) sobre la base del "modelo universal" de administraci贸n y de gobernabilidad nivelados como un "programa global" (pol铆tico, econ贸mico, militar y social).

En ese contexto, desde hace m谩s de veinte a帽os la estrategia de dominio "blando" de Washington y del Departamento de Estado en Am茅rica Latina consiste en impulsar los reg铆menes y gobiernos electos en las urnas, m谩s all谩 de que asuman o ganen elecciones con discursos de "izquierda", "progresistas" o "neoliberales".

Est谩 estad铆sticamente probado (cualquiera lo puede verificar investigando) que las administraciones de los estados de Am茅rica Latina, m谩s all谩 del discurso de izquierda o de derecha de sus presidentes, no tienen poder real de decisi贸n sobre sus medios de producci贸n y recursos naturales, los que se encuentran en manos de corporaciones que hegemonizan las reglas y la formaci贸n de precios.

Paralelamente, y potenciado por la democracia del "poder blando", la misi贸n funcional del aparato medi谩tico, cultural y publicitario consiste en imponer y legitimar a la sociedad de consumo capitalista basada en la propiedad privada de los medios de producci贸n, como modelo aceptado y nivelado universalmente por la "globalizaci贸n" en Am茅rica Latina.

Las mismas trasnacionales que controlan pa铆ses y sistemas sistemas econ贸mico productivos en Am茅rica Latina, lo hacen tambi茅n en Africa, Asia y en el resto del mundo perif茅rico. Dirigen la producci贸n, el comercio, las finazas y los comercios internos y externos. El mercado de importaci贸n y exportaci贸n (as铆 como su regulaci贸n) est谩 en sus manos y las monedas que rigen las transacciones comerciales pertenecen al polo dominante que las emite: EEUU y la Uni贸n Europea + Jap贸n.

Como contrapartida, y tambi茅n a modo de emergente y "producto final" de la explotaci贸n capitalista sin resistencia armada, social o sindical, en Am茅rica Latina se verifica el mayor crecimiento estad铆stico de las ganancias y los activos empresariales y de las fortunas personales ( por ejemplo, el mexicano Carlos Slim, est谩 considerado como el tercer hombre m谩s rico del mundo).

Este proceso, en los 煤ltimos diez a帽os en Am茅rica Latina se nutri贸 de un modelo de capitalismo trasnacional globalizado edificado sobre el eje del boom exportador e importador y la burbuja financiera que derram贸 dinero y cr茅ditos sin respaldo (apalancamiento) a manos llenas, y que hoy agoniza de la mano de la crisis financiera recesiva expandida por todo el planeta.

En la articulaci贸n del "modelo" interactivo de acumulaci贸n capitalista vigente desde m谩s de una d茅cada, Latinoam茅rica y los pa铆ses "perif茅ricos" exportadores de materia prima conformaron "la granja barata", China y los pa铆ses "emergentes" asi谩ticos conformaron, a su vez, "la f谩brica barata", y juntos alimentaron la existencia funcional del "gran casino global" del dinero sin fronteras con sede central en Wall Street.

En estos tres motores se asent贸 hasta ahora lo que los expertos (antes de la crisis) se帽alaban como "formidable crecimiento mundial de la econom铆a", y que en la realidad s贸lo se trataba de un proceso de concentraci贸n de la riqueza en pocas manos, con su contrapartida de pobreza y exclusi贸n social, in茅dito por sus alcances en la historia del sistema capitalista.

Este modelo de econom铆a trasnacional con dominio "blando", en Am茅rica Latina registr贸, en los 煤ltimos cinco a帽os, un crecimiento constante (y sin excepci贸n) de las econom铆as regionales, acompa帽adas de ganancias siderales para los bancos y empresas (que hegemonizan el control econ贸mico-productivo de los pa铆ses), y crecimiento desmesurado de los activos empresariales y fortunas personales.

Este proceso (a modo de contradicci贸n) fue acompa帽ado de un crecimiento sostenido y sin interrupci贸n de la llamada "pobreza estructural" (falta de trabajo estable, vivienda y seguridad social) que ya afecta a m谩s del 40% de la poblaci贸n del continente, cuya mayor铆a permanece sometida a pol铆ticas "asistenciales" y a empleos temporarios y en negro (contratos "basura").

Durante los 煤ltimos cinco a帽os en Am茅rica Latina hubo un crecimiento sostenido de las ganancias y de los activos de la econom铆a capitalista posibilitado por la "gobernabilidad democr谩tica" sin huelgas ni conflictos sociales.

Esta situaci贸n (de "paz del dominador") permiti贸 que el sistema de concentraci贸n de riqueza capitalista (posibilitado por la explotaci贸n de mano de obra barata con salarios africanos, apropiaci贸n de recursos naturales y control hegem贸nico de todo el sistema econ贸mico productivo) genere como contrapartida: pobreza, desocupaci贸n y exclusi贸n social en masa en toda Am茅rica Latina.

Como resultante social y producto final de este c贸ctel interactivo" de dominio "blando" con Estado y econom铆a trasnacional (donde cada eslab贸n se retroalimenta con los otros) seg煤n la ONU, la CEPAL y otras instituciones del sistema, en Am茅rica Latina hay m谩s de 200 millones de "pobres estructurales" y 100 millones de indigentes que carecen de los elementos esenciales para sobrevivir.

La pol铆tica asistencialista

El salvajismo impune del capitalismo trasnacionalizado unido a la corrupci贸n entreguista de las clases pol铆ticas latinoamericanas (tanto "progresistas" como "derechistas") dio como resultante la implementaci贸n del "asistencialismo" como pol铆tica de Estado, cuya existencia se hace m谩s visible en per铆odos electorales.



El "asistencialismo" consiste en repartir partidas oficiales (mendrugos del presupuesto) orientadas a paliar algunas necesidades b谩sicas imperiosas, como un "plato de comida" precario, sin atender a las necesidades estructurales de la pobreza como el trabajo, la vivienda, la salud, la escolaridad, la seguridad social, etc.

El "asistencialismo" es algo as铆 como el equivalente de la limosna que le da el "buen cristiano" al mendigo que pide a las puertas de una iglesia.



En t茅rminos pr谩cticos y estad铆sticos, la pol铆tica "asistencialista" de Estado constituye una "institucionalizaci贸n de la pobreza" al subordinar los derechos y reinvidicaciones sociales a una "limosna" que le arroja el capitalismo a los pobres, mientras depreda los recursos naturales de sus pueblos y somete sus estructuras econ贸mico-productivas con la complicidad de los pol铆ticos.

Son precisamente el empleo en negro (contratos "basura") y el asistencialismo los instrumentos de que se valen los gobiernos de la regi贸n (por derecha y por izquierda) para bajar falsamente los indicadores oficiales de la pobreza y la desocupaci贸n en Am茅rica Latina.

Pero este robo capitalista con exclusi贸n y pobreza masiva no hubiera podido concretarse sin la complicidad de los gobiernos (de derecha y de izquierda) en la regi贸n.

M谩s all谩 de que hablen un lenguaje de derecha o de izquierda, las administraciones de los 34 Estados de Am茅rica Latina desarrollan niveladamente (salvo Cuba y Venezuela) un solo programa econ贸mico destinado a favorecer, no a las mayor铆as sino a un sector de empresas y bancos transnacionales que concentran en sus manos la hegemon铆a sobre los recursos naturales y el sistema econ贸mico-productivo.

El estallido del modelo

La crisis hipotecaria en EEUU, primero, la irradiaci贸n de la crisis a los mercados financieros globales, despu茅s, y la crisis recesiva con desocupaci贸n luego, terminaron de configurar un proceso financiero-recesivo que hoy amenaza con arrasar los cimientos del modelo de explotaci贸n capitalista vigente a escala global.

Proyectado al escenario de Am茅rica Latina ese modelo de acumulaci贸n capitalista trasnacional, basamentado en el asistencialismo social y en el dominio con el "poder blando" del proyecto democracia made in USA, comienza a resquebrajarse y a colapsar en toda la regi贸n.

El modelo del "boom exportador" se est谩 cayendo: China y las potencias "emergentes" asi谩ticas (las mayores compradoras de materias primas) est谩n en recesi贸n y en consecuencia baja los precios de las materias primas y del petr贸leo.

Los indicadores de esta depresi贸n del mercado de las exportaciones ya impactaron en las principales econom铆as de Am茅rica Latina que han desarrollado su crecimiento (sin distribuci贸n social de la riqueza) sobre la base del "boom exportador" y del alto precio internacional de las materias primas.

Como emergente m谩s inmediato, las grandes econom铆as regionales han ingresado en un proceso recesivo, con achicamiento del consumo y extinci贸n del cr茅dito, que revierte el crecimiento del 煤ltimo quinquenio, que se apoy贸 en una significativa mejora de los t茅rminos de intercambio (33% en comparaci贸n al promedio de la d茅cada precedente).

El PBI del 2008 se desaceler贸 a 3,3% y todas las estimaciones del 2009 se est谩n ajustando hacia abajo.

A causa de la recesi贸n mundial que impulsa a la baja los precios de las materias primas y del petr贸leo, la estrategia de poder "blando" con asistencialismo sin distribuci贸n social de la riqueza recibi贸 una estocada de muerte en Am茅rica Latina.

La reducci贸n y la baja de los precios de las materias primas y del petr贸leo impacta directamente en las pol铆ticas asistencialistas de pa铆ses como Venezuela, Brasil, M茅xico y Argentina. En consecuencia estos pa铆ses venden menos y a menor precio y sus recaudaciones por exportaci贸n han ca铆do a niveles estrepitosos.



Por lo tanto tienen que eliminar parte de los subsidios a las empresas capitalistas para que no aumenten precios, y ven comprometidas sus pol铆ticas asistencialistas dise帽adas para contener los desbordes sociales y sindicales.

La depreciaci贸n de las materias primas activa la recesi贸n, y la recesi贸n potencia la baja del consumo y el desempleo, terminando con el crecimiento con desigualdad social que predomin贸 en los 煤ltimos cinco a帽os.

A este cuadro hay que sumar la crisis financiera con contracci贸n del cr茅dito y fuga de fondos por v铆a de las filiales de los mega bancos que tienen sus matrices en EEUU y Europa.

El impacto social

As铆 como las potencias centrales (con EEUU y la UE a la cabeza) son las grandes exportadoras de crisis mundial, los bancos y empresas transnacionales imperiales son los grandes exportadores de desocupaci贸n masiva a escala global. Ambos, son los principales generadores del colapso financiero recesivo con crisis social que hoy ya se proyecta por toda la geograf铆a de Am茅rica Latina.

De la misma manera como se "globaliza" en estos grandes pulpos toda la actividad econ贸mica a escala planetaria, tambi茅n en ellos se concentra todo el peso de la crisis recesiva con desocupaci贸n masiva que hoy se extiende por toda la geograf铆a estadounidense y europea, con par谩lisis de la econom铆a y el consumo y conflictos sociales que comienzan a expandirse por Europa, sobre todo en las zonas m谩s "vulnerables" y desprotegidas de Europa del Este.

Esta centralizaci贸n y nivelaci贸n multinacional de la econom铆a capitalista hace que tanto los procesos de bonanza (crecimiento con alta rentabilidad) como los procesos de crisis (recesi贸n con baja de la rentabilidad) repercutan simult谩neamente en todos los pa铆ses donde act煤an esos pulpos concentradores de la econom铆a mundial.

Dentro del actual dise帽o de econom铆a trasnacional en Am茅rica Latina los consorcios empresariales, con casa matriz en EEUU y Europa (que desarrollan la totalidad de la actividad productiva, comercial y financiera a escala global), concentran la mayor铆a de la mano de obra ocupada en la regi贸n.

Eso convierte a esos grandes pulpos concentradores de la "econom铆a global" en actores centrales del proceso econ贸mico recesivo que hoy se extiende desigual y combinadamente por toda la geograf铆a de Am茅rica Latina.

Con un detalle siniestro: Los planes de reducci贸n de planteles de obreros y empleados que hoy manejan esos grandes consorcios depredadores de la econom铆a mundial se concentran prioritariamente, no en sus casa matrices de EEUU y Europa, sino en sus filiales de mundo perif茅rico "emergente" o "subdesarrollado", principalmente en Am茅rica Latina.

De la misma manera, la crisis recesiva con desocupaci贸n que hoy se proyecta por las econom铆as de Am茅rica Latina llega de la mano de los grandes gigantes bancarios, de las empresas automotrices o de servicios, que han ingresado en un proceso de quiebra o de cierre a causa del colapso financiero recesivo que azota a EEUU y Europa, las cabezas de la red capitalista global.

En ese contexto, las empresas y bancos trasnacionales que han contagiado la crisis global en Am茅rica Latina han recibido en pa铆ses como M茅xico, Brasil y la Argentina, subsidios estatales, bajas de impuestos y reducci贸n de salarios a cambio de no cerrar sus plantas y no reducir personal.

La estrategia de los gobiernos centrales, parece orientarse a "salvar" a las matrices operativas de las megacorporaciones situadas en las cabeceras imperiales de Europa y EEUU, y obligar a los gobiernos de Am茅rica Latina a realizar la misma operaci贸n (salvataje de megaempresas privadas con dinero p煤blico) dentro de sus pa铆ses.

Esta realidad, adem谩s de agravar la crisis recesiva en la regi贸n, torna inevitable la escalada de desocupaci贸n masiva que las transnacionales van a lanzar sobre Am茅rica Latina cuando la crisis recesiva se convierta en crisis social, con despidos en masa de trabajadores para mantener el nivel de rentabilidad de las empresas, produciendo y vendiendo menos.

La "democracia blindada"

En resumen, el modelo de capitalismo trasnacional asistencialista en Am茅rica Latina, con gobiernos convertidos en sat茅lites de un modelo econ贸mico "煤nico" nivelado para todo el planeta, con bancos centrales atestados de d贸lares y sin distribuci贸n social de la riqueza, con pobreza y desocupaci贸n estructural, con contratos laborales basura, con subsidios al capitalismo para contener la inflaci贸n y los conflictos sindicales, est谩 en un proceso de colapso generalizado a causa de la recesi贸n que achica la recaudaci贸n y los presupuestos de los gobiernos de la regi贸n.

A su vez, el achicamiento del consumo y la desocupaci贸n, van a actuar a corto plazo como detonante central de las revueltas sindicales y estallidos sociales que se van a multiplicar y expandir como un virus por toda la regi贸n terminando con el proceso de "paz" social y sindical y poniendo en riesgo la "gobernabilidad" del sistema, principalmente en los pa铆ses m谩s vulnerables al contagio de la crisis, como es el caso de Argentina, Brasil y M茅xico, las tres principales econom铆as de la regi贸n.

La amenaza de desocupaci贸n masiva es el n煤cleo esencial, el detonante central de los conflictos sociales y sindicales que van a comenzar a extenderse por v铆a de los bancos y empresas transnacionales que hoy ya est谩n despidiendo masa laboral en Am茅rica Latina.

Este proceso a su vez, y a medida que avancen los conflictos sociales y sindicales, va a impulsar una profunda reestructuraci贸n en la estrategia y en los m茅todos del control pol铆tico y social "sin represi贸n" que los gobiernos de la regi贸n ven铆an implementando de la mano de las pol铆ticas asistencialistas y el poder "blando" de la democracia imperial.

Los ej茅rcitos y las polic铆as regionales, que fueron relegados a un segundo plano por la estrategia de dominio con el "poder blando", van a adquirir un nuevo rol represivo para contener a las protestas violentas causadas por los despidos, las bajas de salarios y la imposibilidad de acceder al consumo elemental para la supervivencia por parte de las mayor铆as que van a ser desplazadas del mercado laboral y del consumo.

Ya no se va a tratar de la represi贸n militar a la usanza de las viejas dictaduras militares setentistas, sino de un proceso que va a combinar simult谩neamente la acci贸n represiva militar con estrategias medi谩ticas de control social y sin romper el molde del orden constitucional.

"Mano dura" y democracia, con las fuerzas armadas bajo el mando de un gobierno civil desarrollando operaciones de "contrainsurgencia" (como en la favelas de Brasil), y medios de comunicaci贸n clasificando y valorizando los conflictos y protestas, situando a los "violentos" de un lado, y a los "pac铆ficos" del otro.

En otras palabras, la implementaci贸n de la "democracia blindada", que viene a realizar una s铆ntesis operativa entre el poder "blando" y el poder "duro" para preservar la gobernabilidad regional, como condici贸n b谩sica para que EEUU y la potencias centrales redise帽en un nuevo proyecto de dominio trasnacional capitalista en Am茅rica Latina.

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