Atentados del 11-S: De Hitler a Bush

Sep 10 2008 @ 05:21pm
Por: Felipe IV
Publicado en: PolŪtica


Del incendio del Reichstag al martes negro 11 de setiembre, pasando por la demolici√≥n de la ONU y el Lebensraum petrolero, culminando con la formidable blitzkrieg dirigida por la Luftwage m√°s mort√≠fera de todos los tiempos para ocupar Irak. ¬ŅHabr√° acaso tambi√©n una nueva Canciller√≠a en ruinas?



El se√Īor embajador de los Estados Unidos de Norteam√©rica en Uruguay, Martin Silverstein, hace unos pocos d√≠as me envi√≥ un comunicado acusando al diario La Rep√ļblica, publicaci√≥n que me honro en dirigir, de carecer "de toda medida de integridad period√≠stica" por comparar a su presidente, George Bush con el canciller del Tercer Reich alem√°n, Adolfo Hitler.

No pude contestarle antes porque el acto de piratería internacional que su país cometió al atacar con la más formidable maquinaria de matar que recuerde la historia universal, a un pueblo indefenso y casi desarmado, me obligó a destinar más tiempo que el rutinario en la preparación de las ediciones especiales sobre la matanza. También me encontraba ocupado en hacer condenar penalmente a torturadores uniformados que fueron entrenados en EEUU y que me estaban calumniando, tarea esta que llevé a cabo con éxito en estos días.

Cuando el embajador me visitó hace no mucho tiempo en mi despacho comenté con mis colaboradores que él era el embajador de EEUU más inteligente, perspicaz y humorista que había conocido. "Por fin -dije-, un representante del imperio con el que se puede discutir ideas fuera de los insulsos y aburridos clichés con que nos intoxican en las reuniones que nos toca compartir".

Pero, lamentablemente para el embajador, su sagacidad no le impidi√≥ la desdicha de tener que representar al presidente 43 de su naci√≥n, George Bush (hijo), un fan√°tico paranoico, intoxicado de mesianismo, con menos luces que una babosa, borracho de poder como anta√Īo fue borracho de alcohol y condenado legalmente por ello el 4 de setiembre de 1976 cuando conduc√≠a ebrio y a toda velocidad su autom√≥vil, amonestado tambi√©n por el famoso predicador Graham que le dijo: "Quien eres t√ļ, para creerte Dios", militante de la Christian Right, la derecha cristiana tejana y sudista, un racista enamorado de la pena de muerte, sobre todo contra los negros, en fin, el peor presidente norteamericano de la √ļltima centuria, el que mayores tragedias desencadenar√° sobre su propio pueblo, la contracara del homo sapiens, la encarnaci√≥n del homo demens.

Y adem√°s mis√≥gino, como buen racista. Nadie puede olvidarse de las humillaciones p√ļblicas a las que somete a su esposa Laura Bush. No es f√°cil de olvidar el malestar de Laura cuando el presidente explic√≥ a la prensa que su esposa no lo estaba acompa√Īando ese d√≠a "porque ha llovido y ella necesitaba barrer la entrada, porque ma√Īana recibiremos al presidente de China, Jiang Zemin, en nuestro rancho de Crawford (Texas)".

Su compatriota, el anciano escritor Kurt Vonnegut no dudó en calificarlo del "más sórdido y patético golpista de opereta que es dable imaginar".

Pero vayamos al corazón del incidente. Que se quede el embajador de EEUU con su patética desventura de tener que defender al más delirante de los habitantes de la Casa Blanca y a mí con el honor de procesarlo con las armas de la palabra.

El tema es la comparación entre Adolfo Hitler y George Bush.

Obvio es que existen diferencias. La primera de ellas es que el criminal de guerra, genocida del pueblo judío y del pueblo soviético, ganó por abrumadora mayoría los comicios alemanes, mientras que el criminal de guerra, genocida del pueblo iraquí llegó al poder en forma fraudulenta, en medio del mayor escándalo electoral de la historia norteamericana.

Desde el punto de vista teórico la comparación entre Bush y Hitler es correcta. Los cientistas han definido al nazismo como la dictadura terrorista del capital financiero en expansión. Bush al ponerse al margen de la ley e invadir a una Nación indefensa que no lo agredió, para quedarse con su riqueza petrolera, la segunda mayor del mundo, y anunciar que después le seguirán otras Naciones petroleras, se acercó a la definición de dictadura terrorista del capital financiero. Aunque no le guste aceptarlo.

George Bush ya llevaba en sus genes la raíz nazi.

Su abuelo, Prescott Bush, era socio de Brown Brothers Harriman y uno de los propietarios de la Uni√≥n Banking Corporation. Ambas empresas jugaron un papel clave en la financiaci√≥n de Hitler en su camino hacia el poder alem√°n. El gobierno norteamericano orden√≥ el 20 de octubre de 1942 la confiscaci√≥n de la Uni√≥n Ranking Corporation propiedad de Prescott Bush e incaut√≥ adem√°s la Corporaci√≥n de Comercio Holando-Estadounidense y la Seamless Steel Corporation, ambas administradas por el banco Bush-Hamman. El 17 de noviembre de ese mismo a√Īo, Franklin Delano Roosevelt confisc√≥, por violaci√≥n a la ley de comercio con el enemigo, todos los bienes de la Silesian American Corporation administrada por Prescott Bush. El bisabuelo de nuestro George, el guerrero de Dios, Samuel Bush, padre del nazi Prescott Bush, fue la mano derecha del magnate del acero Clarence Dillon y del banquero Fritz Thyssen, quien escribi√≥ el libro I Paid Hitler (Yo financi√© a Hitler), afili√°ndose en 1931 al partido nazi (Partido Obrero Nacional Socialista Alem√°n).

Y si el se√Īor embajador tiene alguna duda sobre la espuria alianza de los Bush con Hitler le ruego leer el l√ļcido ensayo de V√≠ctor Thorn. Dice Thorn: "Una parte importante de los cimientos financieros de la familia Bush fue constituida por medio de su ayuda a Adolfo Hitler. El actual presidente de Estados Unidos, as√≠ como su padre (ex director de la CIA, vicepresidente y presidente), llegaron a la cumbre de la jerarqu√≠a pol√≠tica norteamericana porque su abuelo y padre y su familia pol√≠tica ayudaron y alentaron a los nazis". Todo esto sin contar las estafas y desfalcos de la familia Bush por cuatro millones y medio de d√≥lares al Broward Federal Savings en Sunrise, Florida, o la estafa a millones de ahorristas del Banco de Ahorros Silverado (Denver, Colorado).

Bisabuelo nazi, abuelo nazi, padre que no tuvo tiempo de ser nazi porque ya Hitler se había suicidado en los jardines de la Cancillería en ruinas, aunque se benefició de la fortuna mal habida de sus ancestros.

Pero no condenemos a nuestro homo demens por sus genes siniestros.

Juzguémoslo sólo por sus obras. Y comparemos. Sólo comparemos.

¬ŅC√≥mo cree el se√Īor embajador, que el delirante cabo austr√≠aco alcanz√≥ la suma del poder p√ļblico? Porque Hitler llega al poder en elecciones limpias pero se encuentra con la Constituci√≥n de Weimar que le impone l√≠mites que su omnipotencia le impide aceptar. Planifica entonces el incendio del Reichstag y en una sola noche es ungido el decisor de la guerra o la paz.

¬ŅNo le resultan conocidos esos hechos al se√Īor embajador?

La criminal demolición de las Torres Gemelas trajeron los mismos lodos que el incendio del Reichstag.

Obviamente no voy a cometer la osadía de afiliarme a la tesis de los que acusan al grupo belicista bushiano de haber orquestado esa masacre o no haberla impedido cuando sabían que se preparaba.

No hay pruebas contundentes para tama√Īa afirmaci√≥n aunque s√≠, m√ļltiples indicios de negligencia culpable o vastas sospechas que son alimentadas por una f√©rrea censura, sin precedentes en la democracia norteamericana moderna.

Alg√ļn d√≠a, cuando el pueblo norteamericano recupere totalmente la libertad de informaci√≥n e investigaci√≥n sobre el martes negro del 11 de setiembre, hoy acotadas por la ley patri√≥tica aprobada con el √ļnico voto en contra de una mujer, s√≠mbolo de la dignidad nacional norteamericana, se podr√° saber por qu√© desoyeron los numerosos indicios y huellas dejadas por todo el pa√≠s anunciando el magnicidio. Se podr√° saber por qu√© demoraron 80 minutos en despegar los aviones militares para interceptar las aeronaves secuestradas cuando de inmediato se supo que los aviones comerciales que hab√≠an despegado de Boston hab√≠an sido secuestrados y se dirig√≠an a Washington, cuando el manual prev√© la intervenci√≥n de la Fuerza A√©rea en caso de secuestros, en menos de 5 minutos.

Se podrá saber por qué se ocultaron los restos del presunto avión que impactó en el Pentágono. Se podrá saber por qué el director del servicio secreto paquistaní inmediatamente después de reunirse en Washington con Tenet, el jefe de la CIA norteamericana, dispuso, y así lo informa el diario conservador The Wall Street Journal, que Islamabad girara a EEUU la suma de cien mil dólares para Mohammed Atta, jefe del operativo suicida contra las Torres Gemelas de Nueva York. Sobre este dato aterrador está prohibido investigar al suspenderse las libertades civiles en EEUU a partir de la Ley Patriótica.

Se podrá saber, en fin, por qué 15 de los 21 integrantes de los comandos suicidas eran originarios de Arabia Saudita, el principal aliado de los EEUU en el golfo Pérsico. No había ni un sólo iraquí. Ni por casualidad.

Pero m√°s all√° de las sospechas, no hay duda que el descontrolado presidente n√ļmero 43 de EEUU, ungido en elecciones fraudulentas, en medio de una impresionante recesi√≥n sin salida a la vista, con el m√°s bajo nivel de popularidad inicial en un mandatario, pas√≥ a dominar todo el escenario, a recibir poderes inconcebibles en una democracia, siendo coronado Emperador vindicator para lavar la afrenta que los b√°rbaros infringieron a su pueblo.

El incendio del Reichstag americano del 11 de setiembre brindó la gran oportunidad de su vida a George Bush.

La peor victoria electoral en EEUU de un presidente desde 1876 hasta nuestros días se transformó en la mayor posibilidad histórica recibida por belicista alguno para imponer al mundo el nuevo orden norteamericano.

Así como Hitler lo primero que hizo fue rodearse de una pandilla de fascinerosos como él, fanatizados por el poder de la fuerza, como Goering, Goebels, Himmler, Mengele, Eichman, el presidente texano buscó la coraza protectora de una guardia de hierro, por momentos más belicista que él, que le impiden la tentación de la duda y que portan como él una marca en el orillo: todos son petroleros. El vicepresidente Dick Cheney estuvo en el grupo Halliburton Oil, el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld en la petrolera Occidental, la Consejera de Seguridad Nacional, la solterona despiadada Condoleeza Rice, que por una broma de la vida su nombre significa "con dulzura", integró el directorio de Chebron y tiene buques petroleros con su nombre. También la secretaria del Interior, Gale Norton está vinculada al petróleo como Bush padre también lo estuvo en el grupo petrolero Carlyle y el actual presidente Bush hijo en la Harkins Oil.

Este quinteto de la muerte que rodea al guerrero Bush, una verdadera mafiocracia, al igual que el quinteto que se fusionó con Hitler, se nutrió de una Biblia muy especial.

En este caso la filosofía de Hegel, Nietzsche, Schopenhauer, que le dio vida y pasión al creador del holocausto del siglo XX fue sustituida por especímenes menos cultos y de menor prosapia intelectual, pero más pragmáticos para el Hitler del siglo XXI.

¬ŅCu√°les son los autores de cabecera de esta pandilla belicista?

El bostoniano Henry Cabot Lodge afirmando que "en el siglo XIX ning√ļn pueblo igual√≥ nuestras conquistas, nuestra colonizaci√≥n y nuestra expansi√≥n y ahora nada nos detendr√°". Marse Henry Watterson declarando que EEUU es "una gran rep√ļblica imperial destinada a ejercer una influencia determinante en la humanidad y a modelar el futuro del mundo como no lo ha hecho nunca ninguna otra naci√≥n, ni siquiera el imperio romano".

O Charles Krauthammer quien hace muy poco, en 1999 escribi√≥ en The Washington Post: "EEUU cabalga por el mundo como un coloso. Desde que Roma destruy√≥ Cartago ninguna otra gran potencia ha alcanzado las cimas a las que hemos llegado. EEUU ha ganado la guerra fr√≠a, se ha puesto a Polonia y a la Rep√ļblica Checa en el bolsillo y despu√©s ha pulverizado a Serbia y Afganist√°n. Y de paso ha demostrado la inexistencia de Europa".

O Roberto Kaplan se√Īalando que "la victoria de los EEUU en la segunda guerra mundial, al igual que la de Roma en la segunda guerra p√ļnica, la convirti√≥ en una potencia universal".

O el conocido historiador Paul Kennedy explicando que "ni la Pax Brit√°nica, ni la Francia napole√≥nica, ni la Espa√Īa de Felipe II, ni el Imperio de Carlomagno, ni siquiera el Imperio romano pueden compararse al actual dominio norteamericano. Nunca ha existido una tal disparidad de poder en el sistema mundial".

O el director del Instituto de Estudios Estratégicos Olín de la Universidad de Harvard, profesor Stephen Peter Rosen afirmando que "nuestro objetivo no es luchar contra un rival, porque éste no existe, sino conservar nuestra posición imperial y mantener el orden imperial".

O el inefable Zbigniew Brzezinski declarando que "el objetivo de EEUU debe ser el de mantener a nuestros vasallos en un estado de dependencia, garantizar la docilidad y la protecci√≥n de nuestros s√ļbditos y prevenir la unificaci√≥n de los b√°rbaros".

O el Presidente Wilson declarando en pleno Congreso de la Uni√≥n que "le ense√Īar√≠a a las rep√ļblicas sudamericanas a elegir buenos diputados".

O el célebre Billy Sunday quien definía a un izquierdista latinoamericano como "un tipo con hocico de puerco espín y un aliento que haría huir a un zorrino", agregando que si él pudiera "los amontonaría a todos en prisiones hasta que se les salieran los pies por las ventanas".

Escuchemos ahora al actual vicepresidente de los EEUU Dick Cheney y al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, que junto con Dulzura Rice, forman el tri√°ngulo belicista, m√°s temible que el de las Bermudas.

Dijo el vicepresidente Cheney ante esta guerra santa: "EEUU no tiene que enrojecer por ser una gran potencia y tiene el deber de actuar con fuerza para construir un mundo a imagen de EEUU". Mientras que el jefe del Pentágono fue más claro, por si no lo entendimos. Rumsfeld dixit citando la frase preferida de Al Capone: "Se consigue más con una palabra amable y un revólver que con sólo una palabra amable".

Este lenguaje que nutre la epidermis y las neuronas de Bush es un lenguaje encrático, autoritario, intimidante que conduce inevitablemente a la perversión moral del fin justificando los medios. La característica esencial del lenguaje de la banda Bush, similar al lenguaje nazi, es la simplificación, el reduccionismo y la intimidación. El lenguaje de este grupo depredador es un lenguaje esquemático, emocional, cargado de prejuicios que incita a la exaltación de los sentimientos más nobles del pueblo. No tengo dudas que Bush se nutre del lenguaje nazi.

Bush no cree, como Hitler, en el Estado de Derecho que no es el Estado que posee leyes sino el Estado que se somete, √©l mismo, al imperio de la ley y no puede transgredirla por ninguna causa, y menos a√ļn por la raz√≥n de Estado. En nombre de la raz√≥n de Estado o de la Patria o de la seguridad nacional se han cometido cr√≠menes abominables.

¬ŅQu√© diferencia entre el edificio intelectual de Bush y el de Hitler, existen en el escenario de la raz√≥n de Estado? No creo que muchas. Salvo diferencias de estilos, √©pocas y magnitud de fuerza y poder.

El discurso de la banda Bush es el discurso del amo y del esclavo. No hay diferencias con el discurso de la pandilla hitleriana.

Uno es más amable que el otro. Aunque la historia está probando que el menos amable fue menos mortífero.

Civilizaci√≥n, barbarie, pacificaci√≥n de los b√°rbaros, pueblo elegido y de ah√≠ a la raza elegida un solo paso. En fin ¬Ņno nos hace acordar todo esto al sic√≥pata del bigotito?

Y hablando del bigotito, es aleccionador el relato que un influyente asesor de seguridad que vive en Washington le contó a la revista argentina "Noticias": "Para bien o para mal, George Bush Jr. es el hombre indicado para esta guerra. Nació para esto. La potencia que le viene de adentro lo hace temblar. Cuando uno está hablando con él en su despacho parece que se va a comer al que tiene enfrente. Se sienta en el borde del sillón, casi sin apoyarse y mueve los brazos como si no supiera qué hacer con ellos. Necesita acción".

Vaya imitación de la gestualidad del dictador nazi. Aunque nunca es lo mismo la flema de un vaquero texano pistola al cinto que la de un teutón cuasi epiléptico que se atraganta con su furia y escupe al hablar y gesticular. El cuerpo de Bush no escupe al hablar. Su alma, sí escupe, odio y violencia y genera terror. Mas no le importa. Debe haberse aprendido el "oderint dum metuant" del emperador Calígula ("Dejen que nos odien, basta con que nos tengan miedo").

La incontinencia emocional de Bush ya es un clásico y como el Adolfo, no admite un NO. Su esposa Laura Bush recordó a la prensa que la primera vez que le dijo a su esposo que no le gustaba uno de sus discursos, éste, muy enojado, chocó su auto contra el muro de entrada del garage de su casa.

Se siente como el numen nazi, un enviado de Dios, a quien convoca en cuanta oportunidad se presenta. Decretó que todas las reuniones de su Gabinete se inicien con una oración religiosa. Y dice haber consultado a Dios para atacar a Irak despreciando la posición de la mayoría de las naciones del planeta y del 90% de los seres humanos. Trata de imitar al presidente William McKinley invadiendo Filipinas para evangelizar a los nativos y culpando a Dios que le dio la orden de entrar a patadas en ese país.

Otra coincidencia en estas vidas paralelas, que hubiera hecho la delicia de Plutarco, es que Bush y Hitler se hubieran salvado de ingresar a la galer√≠a de los grandes bufones de la historia, de haber tenido un sicoanalista a mano. A ambos un buen sicoanalista les habr√≠a ayudado a canalizar su libido hacia menesteres m√°s normales, sublimando el √ļnico afrodis√≠aco que tanto Hitler como Bush conocen, que es el poder omn√≠modo y cruel sobre los dem√°s.

Sigamos viendo las similitudes entre el guerrero de la raza aria y el guerrero de Dios como bien calificara Telma Luzzani, al exaltado texano.

Bush proclama urbi et orbe la guerra preventiva. Dwight Eisenhower en 1953 no dudó al respecto: "La guerra preventiva es un invento de Adolfo Hitler, francamente yo no me tomaría en serio a nadie que me viniera a proponer una cosa semejante".

Pero ¬Ņguerra preventiva contra qui√©n? Bien es sabido que la primera v√≠ctima de una guerra es la verdad. Y Bush lo primero que hace para fabricar su guerra preventiva, tras el incendio del Reichstag, es mentir a lo Goebels a un grado tan primitivo que nadie termin√≥ crey√©ndole algo. Primero dijo que Irak apoyaba a Al Qaeda. Cuando se comprob√≥ el odio irreconciliable entre Saddam Hussein y el ex empleado de EEUU, Osama Bin Laden, Bush apel√≥ a incluir a Irak en la corriente fundamentalista musulmana. Dif√≠cil de creer en el pa√≠s m√°s laico del mundo √°rabe. Apelaron entonces a la existencia de armas de destrucci√≥n masiva. Afirmaron que Irak no iba a permitir las inspecciones y cuando las permiti√≥, aseveraron que no iba a dejar entrar a la ONU en los Palacios y otros lugares preservados. Cuando tambi√©n se revel√≥ que tal negativa era falsa, dijeron que las armas estaban bien ocultas. Finalmente no encontraron ni una sola. Cuando todos los argumentos fueron sepultados pidieron la renuncia o el exilio de Saddam Hussein y admitieron la √ļnica verdad real: queremos ocupar el territorio iraqu√≠ pese a quien pese y decidir qui√©n lo va a gobernar. Democracia planetaria que le dicen. La misma operaci√≥n de desinformaci√≥n que Hitler lanz√≥ contra Checoeslovaquia, Austria y Polonia. Las mismas excusas que iban cambiando a medida que se derrumbaban.

Otra similitud es el desprecio por la comunidad internacional y por la opini√≥n p√ļblica mundial. Hitler destruy√≥ la Sociedad de Naciones creada en 1919. Bush hizo trizas las Naciones Unidas, concitando en su contra la mayor oposici√≥n a un pa√≠s desde la fundaci√≥n de la ONU: 170 pa√≠ses no apoyan la guerra contra s√≥lo 30, la mayor√≠a de √©stos sin peso alguno y procedentes de la desarticulada Uni√≥n Sovi√©tica, que se venden al mejor postor. A Bush, como a Hitler, no lo par√≥ ni la mayor derrota diplom√°tica de los EEUU desde que se fund√≥ la ONU. A Hitler jam√°s le import√≥ el odio y el rechazo de los pueblos del mundo entero. Bush intenta superar al teut√≥n. Las manifestaciones en su contra sin precedentes en el planeta, son m√ļsica guerrera para sus o√≠dos wagnerianos. Lo enfrenta el esp√≠ritu de Seattle que fund√≥ en 1999 el movimiento antiglobalizador y pacifista m√°s imponente de la historia universal. Nada lo detiene.

Indignaba ver el destrato de que hac√≠a objeto al jefe de inspectores de la ONU, Hans Blix, con sus 75 a√Īos a cuestas, nacido en la maravillosa y helada Uppsala de la Suecia socialdem√≥crata, un digno seguidor de las tradiciones democr√°ticas del m√°rtir, Olof Palme.

El desprecio hacia la gente y sus derechos es el motor de su humanismo. Escuchemos al mariscal Goering en el juicio de Nuremberg: "Naturalmente la gente com√ļn no quiere la guerra, pero despu√©s de todo, son los dirigentes de un pa√≠s los que determinan la pol√≠tica y siempre es un asunto sencillo el arrastrar al pueblo. Ya sea que tenga voz o no, al pueblo siempre se le puede llevar a que haga lo que quieren sus gobernantes. Es f√°cil. Todo lo que uno debe hacer es decirles que est√°n siendo atacados y denunciar a los pacifistas por su falta de patriotismo y porque exponen el pa√≠s al peligro". Fue el nazi Goering el que lo dijo en 1945, no fue George Bush. La diferencia entre Goering y Bush es que el nazi lo dijo en alem√°n y Bush lo dijo en ingl√©s. La invasi√≥n de una naci√≥n soberana que no lo agredi√≥ necesitaba una legitimaci√≥n √©tica aunque il√≠cita: derrocar al tirano Hussein e imponer a sangre y fuego un gobierno democr√°tico y popular. Suena lindo, aunque la comunidad internacional y sus normas sea el precio que haya que pagar. Pero no es cierto. Nadie duda que Saddam Hussein es un dictador siniestro que ha asesinado a su pueblo y que su partido socialista Baath, de socialista no tiene nada. Pero qui√©n puede creerle a Bush que va a instaurar la democracia iraqu√≠ cuando sus predecesores menos nazis que √©l, invadieron y ocuparon durante a√Īos y a√Īos naciones soberanas e instalaron dictaduras feroces que defendieron contra sus propios pueblos como Somoza en Nicaragua, Duvalier en Hait√≠, Trujillo en Rep√ļblica Dominicana. Tanto como los reg√≠menes t√≠teres y desp√≥ticos que impusieron los nazis en los pa√≠ses que ocuparon, incluida la Francia antigaullista del mariscal Petain.

Así como Hitler invadió Europa en busca de su Lebensraum, de su expansión territorial y de las urgentes materias primas que necesitaba para el desarrollo alemán y la construcción del nuevo imperio germano que vengara la afrenta del Tratado de Versalles, Bush va en busca también de su propio Lebensraum. Un Lebensraum que en el mundo globalizado de hoy no se mide más por kilómetros de territorios físicamente ocupados sino por el dominio económico y político que se ejerce sobre ellos dirigido a distancia desde los centros financieros internacionales.

Los objetivos del nuevo Hitler son m√ļltiples. En primer lugar apoderarse del tanque de gasolina del capitalismo mundial que no otra cosa es el Golfo P√©rsico. Bush sabe que en 10 a√Īos el petr√≥leo que produce su pa√≠s, locomotora productiva del mundo, se agotar√° irremediablemente. En 40 a√Īos no existir√° m√°s petr√≥leo en el planeta. Es una carrera contra reloj. Seg√ļn Statistical Review disminuye en forma alarmante el descubrimiento de reservas energ√©ticas. La √ļltima d√©cada creci√≥ s√≥lo un 5% contra el 45% de la d√©cada anterior. El 65% de las reservas est√°n ubicadas en Medio Oriente. EEUU consume 20 millones de barriles por d√≠a de los 77 millones que se producen a diario en el mundo, de los cuales s√≥lo 10 millones es producido por los propios norteamericanos, que dependen de los dem√°s para seguir siendo una potencia imperial. El objetivo del ataque a Irak, segunda reserva mundial de petr√≥leo, es controlar esos dep√≥sitos, controlar su precio y controlar su producci√≥n. Qu√© armas ocultas ni qu√© otra cosa. Como dice Galeano, si Irak produjera rabanitos en lugar de petr√≥leo, ¬Ņa qui√©n se le ocurrir√≠a invadir ese pa√≠s?

Para Bush el petróleo está servido. Falta sólo tomarlo. No sabe aun que puede atragantarse.

La segunda jugada de Bush es disciplinar a su aliado, Arabia Saudita, primer productor mundial de petr√≥leo y m√°xima reserva energ√©tica del mundo, cuyos precios no le sirven a EEUU. El tercer objetivo como revel√≥ en febrero de este a√Īo el subsecretario de Estado, John Bolton, es invadir a Ir√°n y a Siria, que forman junto con Corea del Norte el "eje del mal", y si la coyuntura es favorable, incluir a Libia en el santa santorum. El cuarto paso es destruir la OPEP y apoderarse de los combustibles f√≥siles del mundo. Si no expropia los f√≥siles y no encuentra a tiempo alternativas energ√©ticas, el capitalismo norteamericano deber√° modificar el modelo de consumo de su pueblo y con ello puede perder el punto de apoyo de su hegemon√≠a mundial. El quinto objetivo son los suculentos negocios de la reconstrucci√≥n de Irak sobre el que se lanzaran muchas de las 500 transnacionales que dominan el mundo, la mayor√≠a norteamericanas. No menos importante es el sexto objetivo, que se nutre en las ense√Īanzas de lord Keynes, utilizando la industria b√©lica para superar la honda recesi√≥n en que est√° hundida la econom√≠a norteamericana, con crecimiento cero. No olvidemos que una guerra se gana no cuando se impone la supremac√≠a militar sobre el adversario sino cuando se obtienen los r√©ditos econ√≥micos que son la raz√≥n √ļltima de su desencadenamiento.

No podemos dejar de mencionar un √ļltimo objetivo y quiz√°s el m√°s importante de esta guerra: imponer la supremac√≠a del d√≥lar frente al euro que en los √ļltimos tiempos le est√° dando una paliza al d√≥lar en frentes inesperados, poniendo en peligro el privilegio del peso norteamericano en la comercializaci√≥n del crudo. El d√≥lar se depreci√≥ en los √ļltimos meses con relaci√≥n al euro, un 17%, cifras inimaginables desde la creaci√≥n de la moneda √ļnica europea. Incide en esta depreciaci√≥n la decisi√≥n iraqu√≠ de pasar 10 billones de d√≥lares de sus reservas a la moneda com√ļn europea, provocando un sismo en el d√≥lar. Esta es otra de las razones del ataque a Irak, intentando que un gobierno t√≠tere haga retornar los 10 billones de d√≥lares iraqu√≠es al √°rea del d√≥lar. Tambi√©n Rusia est√° operando el petr√≥leo en euros y adem√°s Ir√°n y varios pa√≠ses de la OPEP est√°n analizando si tambi√©n abandonan el d√≥lar y se pasan al euro. Los economistas estiman que si esto ocurre se producir√° una depreciaci√≥n inusitada del d√≥lar, desplom√°ndose el valor de los activos norteamericanos, acercando al gigante con pies de barro a un colapso econ√≥mico como en la d√©cada de los 30.

La invasión tiene su antecedente más raigal en la necesidad de un nuevo reparto del mundo al fracasar los acuerdos de la tríada (EEUU, Europa y Japón) en 1998 en la reunión de la OCDE en París y en 1999 en la reunión de la OMC en Washington. No hubo acuerdo en el reparto del mercado mundial asediado por la disminución del porcentaje del Producto Mundial Bruto que llegó hasta el 50% concentrado en las manos de la tríada y sus transnacionales al finalizar el siglo. El fracaso del neoliberalismo en seguir manteniendo la máxima tasa de explotación de las naciones dependientes, la fatiga y la decadencia de la hegemonía unipolar y la posibilidad no muy lejana de una crisis mundial que transforme a la arrogante dominación de hoy en una hegemonía en harapos, se encuentra en las raíces de este acto de piratería internacional.

Europa no aceptó los términos del reparto y embistió con su euro. EEUU replicó con la razón de las bestias y si logra el control de los lagos negros tendrá crudo barato y abundante mientras sus aliados lo recibirán caro y en cuentagotas haciendo sufrir a sus economías.

Ese es el plan guerrero. La misma raz√≥n de dominio econ√≥mico que lanz√≥ a Hitler en los brazos de Marte, al grito de "ocupar, administrar, explotar". De ah√≠ a que Bush pueda cumplirlo hay un gran trecho. Sobre todo teniendo en cuenta que esta guerra por primera vez la afrontar√° econ√≥micamente solo. La anterior invasi√≥n a Irak, legitimada por la comunidad internacional, la pagaron todas las naciones. Esta invasi√≥n il√≠cita, crimen de lesa humanidad contra el mundo civilizado, la pagar√° s√≥lo EEUU y un peque√Īo porcentaje, la Inglaterra del renegado Blair. Y es mucho dinero. Suficiente como para desestabilizar a√ļn m√°s al due√Īo de la maquinita de fabricar d√≥lares, instalada en el Departamento del Tesoro de la naci√≥n m√°s endeudada del planeta: los EEUUde Norteam√©rica.

Trazados los objetivos reales, Bush y su banda de halcones patentaron la estrategia militar nazi: la famosa "Blitzkrieg" con que los nazis asolaron Europa, en la modalidadde guerrarelámpagoconataquescombinados de divisiones enteras de tanques Panzers apoyados por oleadas de aviones y piezas de artillería. Los tiempos cambiaron y la blitzkrieg nazi se transformó en hiperblitzkrieg norteamericana, pero la modalidad inventada por los mariscales de Hitler es la misma que aplica Bush, aunque con una potencia de fuego mil veces superior.

Otra similitud es la desproporci√≥n de fuerzas. La invasi√≥n nazi a Checoeslovaquia o a Polonia donde la caballer√≠a polaca se enfrentaba a los tanques alemanes y era diezmada previamente por la aviaci√≥n, no es nada comparado con el poder de fuego infernal de la m√°s poderosa trituradora tecnol√≥gica de la historia. Es como si los polacos se defendieran con hondas frente a la Luftwage de Goering. En la primera invasi√≥n a Irak, los iraqu√≠es tuvieron 120 mil bajas contra s√≥lo 137 norteamericanos muertos y 7 desaparecidos. Salvo la Guardia Republicana de Saddam, el resto del ej√©rcito iraqu√≠ son fam√©licos campesinos sin entrenamiento, ni tecnolog√≠a, ni armamento adecuado, el que se enfrentar√° a m√°s de 300 mil soldados entrenados a√Īo tras a√Īo para matar sin dudar.

¬ŅQu√© puede hacer un pa√≠s que tiene un presupuesto militar de 1.400 millones de d√≥lares contra otro que destina 400.000 millones de d√≥lares anuales en sus Fuerzas Armadas? Y por si fuera poco Bush acaba de pedir otros 75.000 millones de d√≥lares para la propina de esta masacre. Promete a cambio que el bot√≠n de guerra compensar√° con creces la inversi√≥n.

Antes de comenzar la matanza el ejército iraquí fue desangrado como se hace con los toros de lidia por los piqueteros apenas entran en la arena, para que el matador corra menos riesgos. Una década de sanciones económicas, de embargos, carente de repuestos, sin aviones, con escasos tanques, con pocas baterías antiaéreas y sólo equipado con los viejos fusiles de asalto AK 47, ha puesto de rodillas al toro iraquí. El torero sólo tiene que hundir su espada hasta el fondo y esperar la agonía.

Las √ļltimas noticias del frente, sin embargo, revelan que desangrado y todo, el toro est√° dispuesto a vender cara su vida.

El vagabundo vienés devenido en profeta de la raza aria, Adolfo Hitler, embistió sin respetar los grandes tesoros de la humanidad, destruyendo ciudades prodigiosas, culturas irrecuperables y fantásticos monumentos creados por el hombre a lo largo de los siglos.

Imitando al protegido de su familia, George Bush entra a sangre y fuego en la cuna de la humanidad, en el Mesos Potamos que as√≠ se llamaba Irak hace 8 mil a√Īos, "tierra entre r√≠os", donde se fund√≥ el primer estado, la primera civilizaci√≥n agraria y se invent√≥ la escritura cuneiforme. En la tierra de la legendaria biblioteca de N√≠nive, la de la Torre de Babel, la de los jardines colgantes de Babilonia, entre el Eufrates y el Tigris, Bush se lanza inmisericorde en la primera guerra preventiva del siglo XXI.

Deberá responder también por los tesoros culturales que arrase. Su homo demens tendrá que rendir cuentas al homo sapiens. Como Hitler la tuvo que rendir ante la historia y sus secuaces ante Nuremberg.

El se√Īor embajador de los EEUU en Uruguay, dice en su comunicado contra el diario LA REPUBLICA, que est√° consternado por la comparaci√≥n de su presidente con Hitler, explicando que lo que est√° haciendo Bush en Irak es lo mismo que hizo EEUU al liberar a Europa del nazismo. Creo que es un insulto a la inteligencia comparar al brillante creador del New Deal, Franklin Delano Roosevelt, con este energ√ļmeno del poder que en nombre de las ideas mata las ideas, pero con los hombres adentro.

Roosevelt ingres√≥ a la guerra con la legitimidad que le daban todos los pueblos que se enfrentaron a la barbarie nazi, el primero de ellos el pueblo sovi√©tico que ofrend√≥ en el altar del Moloch germano, 30 millones de sus mejores hombres, mujeres y ni√Īos, que dieron su vida para cambiar el curso de la guerra, hasta ese momento victoriosa para el Tercer Reich.

Bush hace lo mismo que Hitler no lo mismo que Roosevelt. Bush viola todas las leyes internacionales, se enfrenta a las Naciones Unidas e invade al igual que Hitler a una nación cuasidesarmada que no lo agredió en momento alguno.

Conviene precisar adem√°s ante la afirmaci√≥n de que EEUU liber√≥ Europa y m√°s all√° de la heroica entrega de vidas de los soldados norteamericanos en guerra con el F√ľhrer alem√°n, que el ingreso a la conflagraci√≥n fue muy tard√≠o, casi al final del conflicto cuando ya Alemania estaba desgastada por la resistencia sovi√©tica que enfrent√≥ sola al 95% del potencial b√©lico nazi concentrado en el frente oriental. EEUU fue el √ļnico beneficiado con la segunda guerra mundial. Durante y despu√©s del conflicto. Durante, como bien explica Heinz Dieterich en LA REPUBLICA, porque desarroll√≥ lejos de los campos de batalla su industria y agricultura aumentando los salarios reales de 1941 a 1945 en un 27% generando 17 millones de nuevos puestos de trabajo y ofreciendo en 1944 m√°s productos y servicios a su poblaci√≥n que antes de la guerra.

Y después de la guerra cobró diez por uno su participación, y en Yalta se erigió como la potencia más fuerte del planeta, desplazando a Inglaterra, aunque temiendo a la Unión Soviética, su nuevo contrapeso histórico.

Y as√≠ como decimos que es un insulto comparar a Bush con Roosevelt conviene precisar que tampoco confundimos a los padres fundadores de la democracia norteamericana, esos h√©roes de la libertad, a George Washington, a Abraham Lincoln, a Thomas Jefferson, con este pedagogo del crimen, pat√°n de la muerte, que al hablar por televisi√≥n no puede ocultar el gesto taimado de los cobardes. Charles De Gaulle, ese valiente rebelde de la Francia antinazi, le preguntaba al gran fil√≥sofo Jean Guitton. ¬ŅQu√© es la cobard√≠a maestro? Y ese nido de sabidur√≠a le contestaba: "La cobard√≠a, general, es buscar la aprobaci√≥n y no la verdad; las condecoraciones y no el honor, el ascenso y no el servicio; el poder y no la salud de la humanidad". √ĀQu√© bien se le aplica esta respuesta a nuestro nuevo Hitler que dice defender los derechos humanos de los iraqu√≠es mientras se especializa en convertirlos en desechos humanos!

Qu√© nos puede extra√Īar esta conducta en un gobernante que se resiste a salvar al planeta de la devastaci√≥n neg√°ndose a firmar los protocolos de Kyoto aprobados un√°nimemente por la comunidad internacional. Un gobernante que rechaz√≥ el control de armas bactereol√≥gicas porque estim√≥ que el acuerdo para evitar la proliferaci√≥n de estos arsenales era perjudicial para su pa√≠s. Un gobernante que exige a las naciones independientes que firmen un documento en el cual renuncian a su derecho a juzgar a ciudadanos norteamericanos por delitos cometidos en el extranjero. Un gobernante que se niega a firmar y a participar en la Corte Penal Internacional creada recientemente por la comunidad mundial para juzgar los cr√≠menes de lesa humanidad. En este rechazo a una instituci√≥n aprobada por m√°s de 190 pa√≠ses y s√≥lo 7 en contra coincidi√≥ su voto con el del invadido Irak quien tampoco quiere que exista en el mundo una Corte Penal integrada por 18 juristas independientes para impedir legalmente que se sigan cometiendo los cr√≠menes de guerra que tanto los gobiernos de EEUU y de Irak han cometido.

Qué se puede esperar de un gobernante que en su propio país, cuna de tradiciones democráticas, ha suspendido los derechos civiles, ha instaurado la censura, las listas negras, la eliminación del habeas corpus, derecho por el que dieron la vida tantas generaciones, imponiendo los juicios clandestinos, las cárceles secretas y el delito de opinión, aproximando a su sociedad a la noche negra del macartismo más anacrónico.

Pese a todo logra hoy una importante mayor√≠a silenciosa en su propio pa√≠s a favor del horror de la guerra, en medio de un gigantesco apag√≥n intelectual en la sociedad norteamericana, empujada por la desinformaci√≥n, la deformaci√≥n de la realidad como sistema, el leg√≠timo dolor del ataque criminal contra las Torres Gemelas que seg√≥ la vida de 4 mil seres humanos, y por un nacionalismo atizado por el tartufo de la Casa Blanca. El nacionalismo y el falso patriotismo es otro de los eslabones que unen a Bush y a Hitler. Ese tipo de nacionalismo es el √ļltimo refugio de los canallas y se apoya en la cultura de los incultos.

Albert Einstein lo describía bien: "El nacionalismo es una enfermedad infantil, el sarampión de la humanidad".

Pero ya comienza a crecer, desde el pie, desde la ra√≠z, un movimiento popular, en las mejores tradiciones civilistas del pueblo norteamericano, para expresarse en las grandes ciudades, para parar con la energ√≠a moral que da la raz√≥n, a este asesino serial que est√° construyendo la mayor iniquidad b√©lica de las √ļltimas d√©cadas.

Y el pueblo norteamericano, aunque lentamente, comienza a comprender que "la libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen la frente manchada de sangre".

¬ŅQui√©n se anima a parar a este sic√≥pata? Es la pregunta que circula por todo el planeta.

Las Naciones Unidas no pudieron. La OTAN tampoco. Sus aliados europeos fueron desairados y humillados.

Pero, desde el fondo mismo de la historia comienza a incubarse el ant√≠doto. Todos los imperios y sus profetas se han ido deslizando de victoria en victoria hacia su derrumbe final. Y este imperio y su emperador, al que poco le importa ganarse la mente y los corazones de los pueblos del mundo, que es sordo o finge demencia ante la inmensa rebeli√≥n del sentido com√ļn, ante ese gran aullido de las sociedades surgido del vientre exasperado de las multitudes que se han lanzado a las calles en todo el mundo clamando por la paz y el cese de la matanza, no tendr√° finalmente m√°s remedio que entender que en esta cruzada, al vencedor s√≥lo le pertenecer√°n los despojos.

Los hombres como Bush creen que los crímenes se entierran. Está equivocado. Los sobreviven.

La gente est√° harta de violencia. Harta de las vendettas miserables de unos contra otros. Y quiere poner fin al tiempo de los asesinos. Y si la llevan a callejones sin salida, reaccionar√°.

El discurso siniestro del amo y del esclavo termina casi siempre con la ferocidad del esclavo que ya nada tiene que perder. Espartaco dixit.

La protesta no cede en todos los rincones del planeta. No ha habido un imperio tan huérfano de apoyo como el que encarna hoy este morfinómano del poder.

Y este inmenso movimiento mundial contra Bush sólo comparable al movimiento mundial contra Hitler, tiene a su favor el clásico estrabismo de los mesiánicos, que les impide ver la realidad. El estrabismo es una disposición viciosa de los ojos por el cual los dos ejes visuales no se dirigen a la vez al mismo sujeto. Ven la realidad deformada.

El murmullo de millones puede transformarse en el brazo que pare esta locura.

No hay que tenerle miedo a estos gigantes que ignoran las leyes de la historia. Aplican la astucia m√°s que la inteligencia. Ello los remite al mundo dinos√°urico. Esos gigantescos animales que desarrollaron cuerpos enormes y una cabeza diminuta. Cuando vino la hecatombe sus peque√Īas cabezas no pudieron inventar la mutaci√≥n. S√≠ lo hicieron los mosquitos.

Hay un refr√°n alem√°n que refiri√©ndose a Hitler dec√≠a que "cuando veas a un gigante, examina antes la posici√≥n del sol, no vaya a ser la sombra de un enano". No sabemos a√ļn cu√°nto de gigante y cu√°nto de enano tiene nuestro nuevo Hitler.

Recuerden a Gandhi, ese incendio moral que alertó a las conciencias. Sólo con su voz y su conducta por la no violencia puso de rodillas al mayor imperio de su época.

Gandhi decía que lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena. Ese silencio hoy no existe.

Todos los pueblos, de los pa√≠ses ricos y de los pa√≠ses pobres, gobernados por la derecha o por la izquierda, todos, todos, con excepci√≥n del que habita en el pa√≠s agresor, que comienza ya a desperezarse, han tomado conciencia de que por primera vez en el siglo XXI la guerra como una cruzada irracional puede cambiar la humanidad. Sabe que una guerra injusta es una cat√°strofe que paraliza el encuentro del hombre con la humanidad. Y une sus manos planetarias para decirle al sicario de la Casa Blanca, que hay una vida y una raza menos s√≥rdida que la suya. Y que vale la pena ponernos de pie para defenderla. Esa es mi respuesta, se√Īor embajador.

Por Dr. Federico Fasano Mertens

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