Atentados del 11-S: Ningún avión se estrelló en el Pentágono

Sep 10 2008 @ 04:44pm
Por: Felipe IV
Publicado en: Política


Quién ha tenido la ocasión de conversar con Thierry Meyssan puede partir con la convicción que no es ningún charlatán ni loco por el estilo.

También se le ha acusado de haber aprovechado la circunstancia para lanzar una gran operación de marketing y beneficiarse.

No es el 11 de septiembre 2001 ni un poco antes que Meyssan ha comenzado a escribir artículos periodísticos. Su asociación Réseau Voltaire, la cual él dirige, existe desde hace ya casi diez años. Siempre ha trabajado en defensa de la libertad de expresión y de la laicidad con una óptica de periodismo de investigación.

A raíz de la publicación de su libro La Gran Impostura, ningún avión se estrelló en el Pentágono por una casa editora parisina, Meyssan desató la polémica y se convirtió en el blanco de los grandes medios de comunicación de su país. Los principales diarios franceses tanto de derecha como de izquierda han tratado de ridiculizarlo y quitar consistencia a su tesis. Al preguntarle por tal actitud, me respondió: En el fondo, la prensa francesa, a raras excepciones, todos a la raíz pertenecen a los mismos grupos económicos y tienen los mismos intereses.

Cuando pude hacerle unas breves preguntas a Thierry Meyssan cuando participaba en el congreso del partido Trans Radical donde es miembro, en abril de este año [2002 ndlr], él estaba muy contento por su reciente publicación y por el éxito alcanzado y me dijo: Sabes, mi libro ha batido en dos semanas el record de la edición en Francia, el anterior lo tenía un libro de Madonna...

Efectivamente, su obra se ha vendido a más de 200,000 ejemplares en los primeros días. El libro ha sido traducido en inglés, castellano, árabe, ruso, turco y muchas otras lenguas más.

Más tarde lo volví a ver como invitado del Club Suizo de Prensa en la ciudad de Ginebra. Cuando partía con mis colegas corresponsales de diversas nacionalidades y medios de comunicación establecidos en esta ciudad hacia la conferencia de prensa, podía escuchar los comentarios de estos: «quién será ese chiflado»..., «vamos a reír con el charlatán...», todos iban con una cierta expectativa, pero con la expectativa del «curioso» y no la del profesional.

El milagro llegó en plena conferencia, las actitudes cambiaron y el debate se puso muy serio e interesante. Al final todos compraron el libro de Thierry Meyssan y salieron con la convicción que el tipo era más serio que todos nosotros juntos reunidos.

Meyssan escribe con la precisión de un relojero. Fechas, lugares, datos, nombres y documentos oficiales y todo tipo de fuente son citados. Añade además los links de Internet para que los lectores puedan verificar, muchos de ellos de instituciones oficiales.

Desarrolla muchos aspectos que la prensa no ha tratado o tratado muy poco. Es el caso señalado por el diario hebreo Ha’aretz que reveló que la compañía Odigo especialista en la mensajería electrónica, recibió anónimamente mensajes de alerta informándola de los ataques de Nueva York dos horas antes de que ocurran. Hechos confirmados por Micha Macover, director de la firma.

El total de víctimas de los atentados del WTC y de los aviones que se estrellaron suman oficialmente 2 843 muertos, estos datos fueron dados a conocer el 9 febrero 2002 por las autoridades norteamericanas.

Otro aspecto, las contradicciones del portavoz de la presidencia son también muy instructivas. Ari Fleischer declaró a la prensa que los terroristas acreditaron sus planes al Servicio Secreto de Estados Unidos, amenazando de destruir incluso la Casa Blanca y el avión presidencial. Para ello según el diario New York Times los terroristas revelaron conocer los códigos de protección de las principales agencias gubernamentales. Ari Fleischer se detractó después, declarando que actuó bajo la emoción. Para James Woolsey antiguo director de la CIA, los códigos pudieron ser obtenidos gracias y únicamente a «topos» infiltrados.

Pensar que talibanes salidos de las cavernas Afganistán hayan podido apoderarse de códigos elaborados a partir de algoritmos matemáticos que cambian constantemente debe sorprendernos. Sabemos que sólo el círculo cercano al presidente Bush lo posee.

Meyssan piensa que habría que investigar la pista interior, que se diluye entre los lobby militaros-industriales y la extrema derecha con ramificaciones dentro del poder norteamericano.

La psicología del suicida es otro aspecto interesante. La idea que varios equipos enteros hayan tomado tal decisión extrema de inmolarse en su acto debe llamar la atención. Decididamente, la psicología del suicida es un acto estrictamente personal e individual. En la Segunda Guerra Mundial los kamikazes japoneses actuaban individualmente, como es el caso hoy en día en Palestina de los hombre-bomba. Ver a un grupo de suicidas que se reúnen a último momento para abordar un avión e inmolarse todos juntos, es algo que nunca antes se ha visto. Todo esto, sin una formación especial previa y supuestamente tratándose de comandos que han estado en pausa «durmiente» como señaló la prensa y los investigadores.

También se habla de las «metidas de pata» del FBI, como la declaración oficial:

¡Encontramos en las ruinas de las torres gemelas el pasaporte intacto de Mohammed Atta!, personaje sindicado como piloto de uno de los aviones suicidas.

Igualmente el caso «Vreeland», que confirma la existencia de un complot dentro de las fuerzas armadas de EEUU para perpetrar los atentados del 11 de septiembre. Todo esto basado por la deposición del lugarteniente Delmart Edward Vreeland ante la Corte de justicia superior de Toronto (Canadá). Arrestado por fraude a la carta de crédito, Vreeland se defiende señalando que pertenece a los servicios secretos de la Marina de los EEUU (Naval Intelligence). Contó a los policías haber recogido informaciones en Rusia sobre el asesinato de Marc Bastien, un empleado de la codificación de la embajada del Canadá en Moscú y sobre la preparación de atentados terroristas en Nueva York. Después de comprobarse que Bastien no fue asesinado y que su muerte fue ocasionada por ingerir una sobredosis de antidepresivos en estado alcohólico, la policía descarta los propósitos de Vreeland que los asimila a una defensa desesperada y como un recurso del inculpado para no ir a la prisión.

El 12 de agosto 2001, Vreeland entrega una carta certificada a la administración de la prisión las cuales no prestan atención. El 14 de septiembre, el juez abre el sobre y encuentra una descripción precisa de los atentados terroristas cometidos tres días antes en Nueva York. El periodista canadiense Nick Pron escribió cuatro artículos sobre el tema en el diario el Toronto Star (Did This Man Predict Sept. 11 ? by Nick Prom).

El libro va más allá del 11 de septiembre y del Pentágono, es una obra muy bien documentada, donde se emplea la lógica, la razón en cada página. Poco a poco, como en un rompecabezas, Meyssan va construyendo el pasado de los personajes, la Historia se vuelve clara así como los móviles que están en juego. Los intereses que se disputan los poderosos de este mundo, las manipulaciones del poder y de los políticos que la dirigen.

Una maraña ilimitada de ambición que manipula, corrompe, servicios secretos fuera de todo control, instituciones y personas. Todo se vuelve extraordinariamente visible y horroroso en La Gran Impostura.

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