Atentados del 11-S: ŅQuiťn instigů los atentados del 11 de septiembre?

Sep 10 2008 @ 04:40pm
Por: Felipe IV
Publicado en: PolŪtica


A continuaci√≥n reproducimos el contenido de la conferencia pronunciada por Thierry Meyssan, el 8 de abril de 2002, en el Centro Zayed, en Abu Dhabi (Emiratos √Ārabes Unidos), bajo los auspicios de la Liga √Ārabe, en presencia del cuerpo diplom√°tico y de la prensa internacional. Dicha intervenci√≥n fue seguida de un turno de preguntas y respuestas que est√°n siendo transcritas y traducidas.

Su Ilustr√≠sima, Excelencias, Se√Īoras y Se√Īores:

Tras los primeros minutos transcurridos despu√©s del primer atentado contra el World Trade Center, ciertas autoridades insinuaron a la prensa que el instigador de estos sucesos era Oussama Ben Laden, el paradigma del fanatismo oriental. Poco despu√©s, el reci√©n nombrado director del FBI, Robert Mueller III, acus√≥ a diecinueve kamikazes y dio a conocer sus nombres; adem√°s, recurri√≥ a todos los medios de los que dispon√≠a su agencia, as√≠ como los servicios de espionaje para acorralar a sus c√≥mplices. As√≠, el FBI nunca procedi√≥ a llevar a cabo investigaci√≥n alguna sino que coordin√≥ una persecuci√≥n que, a los ojos del p√ļblico norteamericano, adopt√≥ el aspecto de una persecuci√≥n de √°rabes, hasta tal punto que algunos exaltados agredieron, e incluso mataron, a √°rabes que fueron ingenuamente considerados como responsables colectivos de los atentados.

El Congreso tampoco efectuó ninguna investigación ya que, a petición de la Casa Blanca, éste renunció a ejercer su función constitucional, supuestamente, para no poner en peligro la seguridad nacional.

Tampoco hubo investigación por parte de la prensa, a la cual se convocó en la Casa Blanca y se le ordenó que se abstuviera de realizar cualquier investigación para no perjudicar a la seguridad nacional.

Si analizamos los atentados del 11 de septiembre, en primer lugar, vemos que presentan una envergadura más amplia que la que se reconoce en la versión oficial:

1) Seg√ļn se dio a conocer al p√ļblico, eran cuatro los aviones implicados, mientras que, en un momento dado, se habl√≥ de once aviones. A prop√≥sito, si se examinan los delitos de uso de informaciones privilegiadas y reservadas cometidos al margen de los atentados, salta a la vista que se realiz√≥ una especulaci√≥n a la baja por lo que se refiere a tres compa√Ī√≠as a√©reas: American Airlines, United Airlines y KLM Royal Deutch Airlines.

2) No se tuvo en cuenta el atentado cometido en el anexo de la Casa Blanca, el Old Executive Office Building (llamado "edificio Eisenhower"). Sin embargo, el 11 de septiembre por la ma√Īana la cadena ABC difundi√≥ en directo im√°genes de un incendio que destruy√≥ los anexos de la presidencia.

3) Tampoco se tuvo en cuenta el desmoronamiento de un tercer edificio de Manhattan, independientemente del de las Twin Towers (Torres gemelas). Ning√ļn avi√≥n choc√≥ contra este edificio y, sin embargo, el mismo tambi√©n fue destruido por un incendio antes de derrumbarse, a su vez, debido a una causa desconocida. Este edificio albergaba la principal base secreta de la CIA a nivel mundial. Aqu√≠ era donde la agencia consagraba sus recursos a la obtenci√≥n de informaci√≥n de car√°cter econ√≥mico en detrimento de la informaci√≥n de car√°cter estrat√©gico y en contra de la voluntad del grupo de presi√≥n constituido por empresas militares.

Si examinamos el atentado cometido en el Pentágono, constatamos que la versión oficial es una gran mentira.

Seg√ļn el Ministerio de Defensa, parece ser que un Boeing 757, del cual se hab√≠a perdido la pista a la altura de Ohio, recorri√≥ 500 kil√≥metros sin ser localizado; entr√≥ en el espacio a√©reo del Pent√°gono y aterriz√≥ en el c√©sped del helipuerto, efectu√≥ varios rebotes sobre el mismo, se quebr√≥ el ala derecha contra un grupo electr√≥geno, choc√≥ contra la fachada, concretamente contra la planta baja y el primer piso, penetr√≥ totalmente en el edificio con violencia y se consumi√≥ por completo, tras lo cual los √ļnicos restos que quedaron fueron dos cajas negras inutilizables y fragmentos de los cuerpos de los pasajeros.

Es evidente que resulta imposible que a lo largo de 500 kilómetros un Boeing 757 pueda escapar a los radares civiles, a los radares militares, a los aviones de caza que salieron en su persecución, así como a los satélites de observación que acababan de ser activados.

Resulta igualmente imposible que un Boeing 757 penetre en el espacio aéreo del Pentágono sin que lo destruyan las cinco batería de misiles que protegen el edificio.

Cuando se observan las fotograf√≠as de la fachada, tomadas tras los primeros minutos que transcurrieron despu√©s del atentado, incluso antes de que los bomberos civiles de Arlington hubieran tenido tiempo de desplegarse, no se aprecia ning√ļn rastro del ala derecha en llamas delante de la fachada, ni ning√ļn orifico en la fachada a trav√©s del cual el avi√≥n habr√≠a penetrado en el edificio.

Sin miedo al rid√≠culo, el Ministerio de Defensa afirma que los reactores de acero templado debieron de descomponerse bajo el efecto del choque, sin que por ello da√Īaran la fachada. El aluminio del fuselaje debi√≥ de entrar en estado de combusti√≥n a m√°s de 2500¬ļ Celsius en el interior del edificio y debi√≥ de gasificarse, pero los cuerpos de los pasajeros que se encontraban en el interior del aparato se quemaron tan poco que posteriormente pudieron ser identificados gracias a las huellas digitales.

Con ocasi√≥n de una conferencia de prensa celebrada en el Pent√°gono, a las preguntas de los periodistas, el jefe de los bomberos respondi√≥ que no quedaba "ning√ļn resto voluminoso del aparato", ni ning√ļn trozo de fuselaje, ni nada parecido". Declar√≥ que ni √©l, ni sus hombres, sab√≠an qu√© hab√≠a sido del aparato.

El estudio de las fotografías oficiales del escenario del atentado, tomadas y difundidas por el Ministerio de Defensa, muestra que en el Pentágono no hay marcas de impacto achacables a un Boeing 757 por ninguna parte.

Hay que ver las cosas como son: resulta imposible que el atentado cometido el 11 de septiembre en el Pentágono, en el que murieron 125 personas, se llevara a cabo mediante un avión de línea.

Dado que a partir del d√≠a siguiente el escenario del atentado fue devastado por las operaciones que se iniciaron inmediatamente, s√≥lo disponemos de elementos parciales para reconstituir el suceso. Estos elementos confluyen en una hip√≥tesis √ļnica que resulta imposible dar por buena con exactitud.

Un controlador aéreo de Washington declaró haber observado en el radar la aparición de un artefacto que volaba a unos 800 kilómetros/hora y que se dirigía en un principio hacia la Casa Blanca y que después efectuó un cambio de dirección muy violento y se dirigió hacia el Pentágono, donde debió de estrellarse. Este controlador atestiguó que el vuelo de este aparato, por sus características, sólo podía corresponder al de un aparato militar.

Cientos de testigos indicaron que habían oído "un ruido estridente comparable al de un avión de caza", y de ninguna manera al de un avión civil.

Testigos oculares manifestaron que hab√≠an observado "algo parecido a un misil de crucero con alas", o incluso un aparato de peque√Īo tama√Īo, como un avi√≥n que pod√≠a transportar entre 8 y 12 personas".

El aparato penetr√≥ en el edificio sin provocar da√Īos importantes en la fachada. Atraves√≥ varios anillos del Pent√°gono y a medida que iba atravesando los diferentes muros, iba abriendo un orificio cada vez m√°s grande. El orificio final, completamente circular, med√≠a 1¬í80m de di√°metro. Al atravesar el primer anillo del Pent√°gono, el aparato provoc√≥ un incendio inesperado y de dimensiones gigantescas. Del edificio salieron unas llamas inmensas que rozaron las fachadas y luego se retiraron r√°pidamente, y dejaron paso a una nube de holl√≠n negro. El incendio se extendi√≥ por una secci√≥n del primer anillo del Pent√°gono y por dos pasillos perpendiculares. Fue tan repentino que no hubo tiempo de activar la protecci√≥n antiincendios.

Todos estos testimonios y observaciones podr√≠an hacer referencia al lanzamiento de un misil de √ļltima generaci√≥n de tipo AGM, provisto de una carga explosiva hueca y de una punta de uranio empobrecido de tipo BLU, guiado por sat√©lite GPS. Este tipo de artefacto tiene el aspecto de un peque√Īo avi√≥n civil pero no es un avi√≥n. Produce un silbido comparable al de un avi√≥n de caza, se puede guiar con suficiente precisi√≥n como para que entre por una ventana, perfore los blindajes m√°s resistentes y que -independientemente de su capacidad de perforaci√≥n- provoque un incendio instant√°neo que desprenda un calor que alcance m√°s de 2000¬ļ Celsius.

Este tipo de artefacto lo desarrollan conjuntamente la Marina y el Ejército del Aire. Se lanza desde un avión. El artefacto que se utilizó en el Pentágono destruyó la parte del edificio en la que se estaba instalando el nuevo centro de mando de la Navy (Marina). Tras el atentado, el jefe de Estado Mayor de la Marina, el almirante Vern Clark, no acudió a la sala de mando del National Military Joint Intelligence Center como los otros oficiales del Estado Mayor sino que abandonó precipitadamente el Pentágono.

As√≠, pues, ¬Ņqui√©n pod√≠a lanzar un misil de √ļltima generaci√≥n sobre el Pent√°gono? La respuesta nos la aportan las confidencias que Ari Fleischer, portavoz de la Casa Blanca, y Karl Rove, secretario general de la Casa Blanca, hicieron a periodistas del New York Times y del Washington Post; confidencias que los propios interesados desmintieron dieciocho d√≠as m√°s tarde, con el pretexto de que se hab√≠an expresado mal debido a la emoci√≥n.

Seg√ļn estas personas pr√≥ximas a George W. Bush, durante el transcurso de la ma√Īana el Secret Service (Servicio Secreto) recibi√≥ una llamada telef√≥nica de los instigadores de los atentados, seguramente para dar a conocer sus condiciones. Para demostrar la veracidad de la llamada, los agresores revelaron los c√≥digos secretos de transmisi√≥n y de autenticaci√≥n de la presidencia. De hecho, solamente algunas personas de confianza, situadas en la c√ļpula del aparato de Estado pod√≠an disponer de estos c√≥digos, de lo cual se desprende que por lo menos uno de los instigadores de los atentados del 11 de septiembre era uno de los dirigentes, civil o militar, de los Estados Unidos de Am√©rica.

Para aportar credibilidad a la fábula sobre los terroristas islamistas, las autoridades americanas imaginaron la intervención de kamikazes.

A pesar de que a personas bien organizadas les sea posible introducir armas de fuego en aviones de l√≠nea, supuestamente, los kamikazes habr√≠an utilizado c√ļteres como √ļnicas armas, habr√≠an aprendido a pilotar Boeings 757 practicando unas cuantas horas con un simulador y se habr√≠an convertido en mejores pilotos que los propios profesionales. De esta manera, habr√≠an podido realizar maniobras de aproximaci√≥n complejas sin vacilar.

El Ministerio de Justicia no ha explicado nunca c√≥mo elabor√≥ la lista de kamikazes. Las compa√Ī√≠as de aviaci√≥n indicaron el n√ļmero exacto de pasajeros de cada avi√≥n y suministraron listas incompletas de pasajeros en las que no se mencionaba a las personas que embarcaron en el √ļltimo momento. Al controlar estas listas, se observa que en ellas no figuran los nombres de los kamikazes, y que el n√ļmero de pasajeros no identificados no se eleva m√°s que a tres en el vuelo 11 y a dos en el vuelo 93. As√≠, resultaba imposible que los diecinueve kamikazes hubieran embarcado. Por otra parte, varias de las personas acusadas se han manifestado desde entonces. Sin embargo, el FBI mantiene que los piratas del aire fueron identificados sin posibilidad de error, y la divulgaci√≥n de informaci√≥n complementaria como las fechas de nacimiento de los mismos hacen que la confusi√≥n de nombres resulte improbable. El FBI aporta una prueba rid√≠cula a quienes tengan alguna duda: si bien los aviones sucumbieron a las llamas y las Torres gemelas se derrumbaron, en las ruinas humeantes del World Trade Center supuestamente se encontr√≥ el pasaporte de Mohammed Atta milagrosamente intacto.

Para corroborar la existencia de piratas del aire, de estos o de otros, se hace referencia a las llamada telef√≥nicas que los pasajeros supuestamente hicieron a sus familias y a las autoridades. Desgraciadamente, lo que se sabe de estas llamadas son rumores y las mismas no se han publicado, ni siquiera las que supuestamente se grabaron. No ha sido posible comprobar si realmente se hicieron desde un tel√©fono m√≥vil determinado, o desde alg√ļn tel√©fono de a bordo. Nuevamente, se nos insta a que creamos en la palabra del FBI.

Dicho sea de paso, no era imprescindible disponer de piratas del aire para llevar a cabo los atentados. La tecnología Global Hawk, desarrollada por la US Air Force (Fuerzas aéreas de los EE.UU.), permite tomar el control de un avión de línea a pesar de la presencia de la tripulación y guiarlo a distancia.

Queda por considerar el personaje de Oussama Ben Laden. Si bien por una parte se admite que fue colaborador o agente de la CIA durante la guerra contra los sovi√©ticos en Afganist√°n, por otra, se intenta hacer creer que ha cambiado de bando y que se ha convertido en el enemigo p√ļblico n¬ļ1 de los Estados Unidos. Si se analiza bien, esta historia tampoco resulta cre√≠ble. El peri√≥dico franc√©s Le Figaro revel√≥ que el pasado mes de julio Oussama Ben Laden estuvo hospitalizado en el hospital americano de Dubai, donde recibi√≥ la visita destacada del jefe de la CIA local. La cadena americana CBS revel√≥ que el 10 de septiembre Oussama Ben Laden se encontraba sometido a di√°lisis en el hospital militar de Rawalpindi, bajo la protecci√≥n del ej√©rcito pakistan√≠; y el gran reportero franc√©s Michel Peyrard -que fue prisionero de los talibanes- explic√≥ c√≥mo Oussama Ben Laden viv√≠a al descubierto en Jalalabad, en noviembre, mientras que los EE.UU. bombardeaban otras regiones del pa√≠s. Por cierto, ¬Ņresulta cre√≠ble que el mayor ej√©rcito del mundo se desplazara hasta Afganist√°n para arrestarlo y no lo consiguiera mientras que, por otra parte, el mullah Omar escapaba del ej√©rcito americano d√°ndose a la fuga en ciclomotor?

Dados los elementos que acabo de presentarles, parece ser que los atentados del 11 de septiembre no son imputables a terroristas extranjeros procedentes del mundo √°rabe-musulm√°n - aun cuando algunos de los involucrados puedan ser isl√°micos - sino a terroristas americanos.

Al día siguiente de los atentados del 11 de septiembre, en la resolución 1368 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reconoció "el derecho inherente a la legítima defensa individual o colectiva en conformidad con la Carta" y se estipuló: "El Consejo de Seguridad hace un llamamiento a todos los Estados para que trabajen juntos con objeto de hacer comparecer ante la justicia a los autores, los organizadores y los instigadores de estos ataques terroristas y subraya que quienes se avengan a ayudar, apoyar y albergar a los autores, organizadores e instigadores de estos actos deberán rendir cuentas".

Si deseamos responder al llamamiento del Consejo de Seguridad, aplicar la Resoluci√≥n 1368 y castigar a los verdaderos culpables, la √ļnica manera de identificar a los culpables con precisi√≥n es constituir una comisi√≥n de investigaci√≥n, cuya independencia y objetividad est√©n garantizadas por las Naciones Unidas. Ese ser√≠a el √ļnico modo de proteger la paz internacional. Mientras tanto, Su Ilustr√≠sima, Excelencias, Se√Īora y Se√Īores, las acciones militares externas de los Estados Unidos carecen de fundamento leg√≠timo por lo que al derecho internacional se refiere, ya se trate de su reciente intervenci√≥n en Afganist√°n o de las acciones anunciadas en Ir√°n, Irak y en otros muchos pa√≠ses.

Por Thierry Meyssan

Si no estas suscrito a Cherada.com, registrate hoy (es gratis) para recibir boletines diarios, conteniendo informacion actualizada de las tematicas del momento. Protegemos tu privacidad y puedes desinscribirte en cualquier momento. Registrate en: http://feedburner.google.com/fb/a/mailverify?uri=cherada&loc=es_ES
---