緾u醠 es pues! ... la gran culillera de Estados Unidos con America Latina?

Jul 15 2009 @ 06:24am
Por: Felipe IV
Publicado en: Pol韙ica
El punto central para la preservaci贸n del sistema capitalista -tal cual lo expresan y admiten todos los analistas oficiales- es la preservaci贸n de la "gobernabilidad" que las crisis c铆clicas y peri贸dicas ponen en riesgo, tal como est谩 sucediendo ahora con el proceso recesivo con desocupaci贸n a escala mundial. En este escenario, los "enemigos de paja" que Washington invent贸 para preservar el "orden constitucional" regional van a ser reemplazados por otro enemigo m谩s peligroso y "real" incubado en el marco de los estallidos y protestas sociales que se avecinan.



Por Manuel Freytas

El Imperio Demente en Decadencia, sus 煤ltimas patadas de ahogado en la Regi贸n

驴Qu茅 es la "gobernabilidad" y para que la utiliza el sistema?

En t茅rminos de organizaci贸n pol铆tica y social, la "gobernabilidad" es el control, en oposici贸n al descontrol.

El sistema capitalista (como cualquier sistema de poder) necesita tener el control pol铆tico y social (ya sea por medio de la fuerza o por medio de la persuasi贸n) como condici贸n prioritaria para desarrollar su modelo econ贸mico de explotaci贸n del hombre por el hombre, y su din谩mica de apoderamiento del trabajo social y de concentraci贸n de riqueza en pocas manos.

Para cumplir esa misi贸n (de controlar para desarrollar su modelo econ贸mico) el sistema capitalista utiliza (y a utilizado hist贸ricamente) dos formas de dominio: El militar (gobiernos de fuerza) y el pol铆tico (gobiernos persuasivos).

Traducido en planos de la realidad: El control por v铆a militar se llama "dictadura", y el control por v铆a persuasiva se llama "democracia". Toda la historia del capitalismo hasta el presente se construy贸 sobre esta din谩mica funcional de "contrarios", que se complementan como alternativa de dominio.

Ambas metodolog铆as de control responden a un solo objetivo: Preservar y reciclar el dominio del sistema capitalista (explotador y depredador del planeta) a modo de "civilizaci贸n 煤nica".

Sin la l贸gica del control militar (la fuerza) o sin la l贸gica alternativa del control pol铆tico (la persuasi贸n) el sistema capitalista no podr铆a existir.

Y no podr铆a existir por una raz贸n central: Socialmente (y matem谩ticamente) la acumulaci贸n de riqueza en pocas manos en el sistema capitalista genera m谩s rechazo (racional o inconsciente) que aceptaci贸n.

Los perjudicados (los explotados y expulsados del sistema) superan infinitamente en n煤mero a los beneficiados (los incluidos dentro del sistema).

Como resultante del accionar del sistema capitalista: En estos momentos, la mitad de la poblaci贸n mundial vive en condiciones de "pobreza estructural", y de esa cifra hay 1000 millones de personas que sobreviven en condiciones de hambre e indigencia (sin cubrir sus necesidades elementales de supervivencia).

El resultante del sistema capitalista en la sociedad humana no se puede discutir porque es estad铆stico y matem谩tico, pero si se puede deformar y ocultar por medio de la manipulaci贸n cultural y medi谩tica.

脡ste (la concentraci贸n de riqueza en pocas manos) es el principio cient铆fico y dial茅ctico de la lucha de contrarios en el plano social (l茅ase huelgas y conflictos sociales) que desestabiliza y rompe c铆clicamente los controles y la "gobernabilidad" del sistema capitalista.

La "gobernabilidad" (el control por v铆a militar o pol铆tica) es la instancia b谩sica que el capitalismo necesita para depredar el planeta, generar mano de obra esclava, y apoderarse de la riqueza mundial (PBI) arrojando s贸lo migajas a las mayor铆as productoras de esa riqueza a escala social.

En el sistema, los militares (la "dictadura") y los pol铆ticos (la democracia), en distintas escalas, son gerenciadores de control pol铆tico y social para preservar la "gobernabilidad".

Las "dictaduras" y los golpes de Estado siempre llegan para restaurar la "gobernabilidad (el control amenazado por el descontrol ), y las "democracias" siempre llegan cuando el "orden" est谩 controlado y se generan espacios sociales para dominar por medio de la persuasi贸n (el sistema pol铆tico).

En la Argentina, y en el resto de Am茅rica Latina, el Departamento de Estado solo habilit贸 la "democracia" made in USA una vez que los militares de la "seguridad nacional" hab铆an terminado con el proceso de "subversi贸n armada marxista".

Imaginar al capitalismo sin "gobernabilidad" (el control dominante), es como pensar en un usurero sin el control y la protecci贸n de la polic铆a: Los damnificados lo linchar铆an sin dudar.

La "gobernabilidad" (el control pol铆tico o militar), es la condici贸n esencial que el capitalismo necesita para que el sistema no estalle ( y los negocios contin煤en en paz).

Y vale aclarar, que el sistema s贸lo corre riesgo de estallar (perder la "gobernabilidad") cuando la crisis superan el marco econ贸mico y se convierten en "crisis social" (l茅ase achicamiento del consumo popular con despidos masivos de trabajadores a escala global).

脡sta es la instancia (tal como est谩 sucediendo ahora) en la que el capitalismo corre riesgo de perder la "gobernabilidad".

La nueva l贸gica de control

La condici贸n esencial para el funcionamiento del Estado capitalista (tanto en Am茅rica Latina como en el resto del mundo) se resume en tres factores: Estabilidad econ贸mica, gobernabilidad pol铆tica y "paz social".

Esas tres condiciones son b谩sicas para que el "sistema" (la estructura funcional) de los negocios y la rentabilidad capitalista funcionen sin interferencia y no se alteren las l铆neas matrices de la propiedad privada y concentraci贸n de riqueza en pocas manos.

Luego de las dictaduras militares setentistas (y tras el fin de las revoluciones armadas y de la URSS) , Washington sustituy贸 el gerenciamiento militar de la "gobernabilidad" por el gerenciamiento civil de la misma, sin alterar para nada el proceso de control econ贸mico, por medio del cual los bancos y empresas transnacionales continuaron transfiriendo recursos y ganancias a EEUU y a las metr贸polis capitalistas.

La estrategia del control pol铆tico y social por medios militares (de las dictaduras militares de la doctrina de seguridad nacional), fue sustituida gradualmente por administraciones civiles, poderes ejecutivos, parlamentos y cortes de justicia totalmente maleables a los intereses y objetivos de Washington y las trasnacionales capitalistas en los pa铆ses dependientes de Asia, 脕frica y Am茅rica Latina.

No obstante, y con el "poder blando" como alternativa de dominio, la estrategia geopol铆tica imperial norteamericana desarroll贸 simult谩neamente -a nivel complementario- la estrategia del "poder duro" con despliegue militar-nuclear y bases desplegadas por toda la regi贸n, adem谩s de tropas listas para actuar all铆 donde la situaci贸n lo requiera.

El sue帽o del dominio sin rebeli贸n social (y de preservaci贸n de la "gobernabilidad"), que los bancos y las trasnacionales imperiales no pudieron concretar con las dictaduras y los golpes militares dise帽ados en el Departamento de Estado, empez贸 a cumplirse con la aceptaci贸n pasiva del sistema capitalista como "煤nica alternativa", modelada masivamente en los cerebros por los sacerdotes de las grandes corporaciones medi谩ticas que sustituyeron a los curas y a los maestros en la orientaci贸n de conducta social.

Paralelamente, y desde fines de los ochenta, en Am茅rica Latina se verifican tres hechos simult谩neos:

A) Ausencia total de huelgas generales y de conflictos sociales por reivindicaciones generales de la sociedad (s贸lo existen conflictos atomizados por reivindicaciones sectoriales), y ausencia de dictaduras militares y de lucha armada (salvo Colombia).

B) Crecimiento constante (y sin excepci贸n, hasta la presente crisis) de las econom铆as regionales, acompa帽adas de ganancias siderales para los bancos y empresas que hegemonizan el control econ贸mico-productivo de Am茅rica Latina, y crecimiento desmesurado de los activos empresariales y fortunas personales.

C) Crecimiento paralelo, sostenido y sin interrupci贸n, de la llamada "pobreza estructural" (falta de trabajo estable, vivienda y subsistencia m铆nima) que ya afecta a m谩s de la mitad de la poblaci贸n mundial, con las mayor铆as sometidas a pol铆ticas "asistenciales" y a empleos temporarios y en negro (contratos basura).

Se trata de un emergente encadenado: La ausencia de huelgas y de conflictos sociales posibilit贸 (como nunca) la concentraci贸n de riqueza en pocas manos, y la concentraci贸n de riqueza en pocas manos precipit贸 (como nunca) el crecimiento de la pobreza estructural y de los bolsones del hambre en la regi贸n.

Esta situaci贸n (de "paz del dominador") permiti贸 que el sistema de concentraci贸n de riqueza capitalista (posibilitado por la explotaci贸n de mano de obra barata con salarios africanos, apropiaci贸n de recursos naturales y control hegem贸nico de todo el sistema econ贸mico productivo) genere como contrapartida: pobreza, desocupaci贸n y exclusi贸n social en masa en toda Am茅rica Latina.

La asimilaci贸n de la protesta social

驴Y c贸mo se consigui贸 la preservaci贸n de la "gobernabilidad" (del sistema capitalista) en esta nueva l贸gica del control imperial en Am茅rica Latina?

El desarrollo del modelo de capitalismo "asistencialista" en Am茅rica Latina, con bancos centrales atestados de d贸lares y sin distribuci贸n social de la riqueza, con ricos m谩s ricos que nunca, con pobreza y desocupaci贸n estructural en crecimiento continuo, con contratos laborales basura, s贸lo fue posible a partir de la paralizaci贸n de la resistencia popular y de la ausencia de huelgas y de conflictos sociales por reivindicaciones generales.

Ese objetivo se consigui贸 con la domesticaci贸n y asimilaci贸n del aparato sindical y de la izquierda en las coordenadas de la defensa del "sistema democr谩tico", de la "paz social" y de la vigencia plena del respeto al "orden constitucional" capitalista establecido casi como una religi贸n a escala continental y mundial.

La izquierda (sin vocaci贸n de cambiar el sistema) se volvi贸 potable y "pol铆ticamente correcta" para conformar una "alternativa de gobierno" a la "derecha neoliberal" dentro de las coordenadas de poder implantadas por las trasnacionales y el sionismo financiero que controlan el planeta desde la Reserva Federal y los bancos centrales, con el Pent谩gono como garant铆a suprema de "orden".

La izquierda (asimilada a la filosof铆a del "煤nico mundo posible") ya no piensa el mundo en funci贸n de la guerra a muerte para terminar con el sistema capitalista (el due帽o del mundo), sino en funci贸n de terminar con la "derecha" dentro del marco del mismo sistema

Y as铆 se invent贸 la moda de gobiernos que hablan con la ideolog铆a de la "derecha" o de la "izquierda" en t茅rminos del discurso formal, pero desde el punto de vista pr谩ctico ejecutan un solo programa: El capitalismo.

Y la conclusi贸n es simple: No hay luchas revolucionarias sencillamente porque no hay pensamiento ni acci贸n organizada revolucionaria orientada a sustituir (a cambiar) al capitalismo por otro sistema.

Todo lo que existe como lucha de "cambio social" es meramente reivindicativa ("reformista") dentro de los marcos del sistema capitalista y los objetivos que se buscan ya no son colectivos (transformar de ra铆z a las sociedades y al mundo) sino individualistas y sectoriales, y no avanzan m谩s all谩 de querer "humanizar" al capitalismo, hacerlo m谩s digerible y menos injusto (ecolog铆a, "derechos humanos", "calidad de vida", etc).

Es m谩s: Ya no hay rebeld铆a ni revoluci贸n porque el "orden" y el "desorden" (paz y conflicto) est谩n pensados dentro de las reglas de integraci贸n al sistema sin que exista ninguna idea o intenci贸n de cambiarlo por otro.

En resumen, "izquierda" y "derecha" son conceptos ideol贸gicos antit茅ticos solo en t茅rminos de mayor o menor "progresismo" dentro del mismo sistema, pero ninguna de las dos opciones busca terminar de ra铆z con el capitalismo al que se lo presenta como el "煤nico sistema posible" siguiendo el "orden natural" de las cosas.

Desde el inicio del "proyecto democracia" en Am茅rica Latina, Washington, por medio de los gobiernos y polic铆as locales bajo control, domestic贸 y "pacific贸" las protestas sociales y sindicales terminando con las huelgas generales y los disturbios violentos, vehiculiz谩ndolos por medio de protestas reivindicativas sectoriales.

Con la complicidad de los aparatos sindicales y de los propios grupos de izquierda reconocidos como "organizaci贸n" pol铆tica o social, se "legaliz贸" una forma de huelga y de protesta que s贸lo reivindica lo sectorial, sin una estrategia de reivindicaci贸n social colectiva.

Dentro de este esquema de atomizaci贸n y divisi贸n de las huelgas y protestas (legalizadas y toleradas s贸lo como expresi贸n sectorial atomizada) el sistema mantiene un control f茅rreo sobre todo el espectro de la actividad operativa de los conflictos sociales y sindicales.

Tenerlos bajo control, significa que tanto los dirigentes sindicales como sociales, deben cumplir, por ejemplo, con el requisito legal de "avisar" a las autoridades cada vez que van a manifestarse y cortar una calle, para que, en consecuencia, el aparato policial tome sus recaudos, como ordenar el tr谩nsito y evitar el desmadre de la concentraci贸n "pacifica y democr谩tica".

En este escenario, los grupos de izquierda regionales est谩n fragmentados, divididos en peque帽os grupos, carecen de una estrategia com煤n de acci贸n y no tienen influencia social ni capacidad financiera ni organizativa para liderar rebeliones masivas que puedan desestabilizar la regi贸n y poner en riesgo la gobernabilidad del sistema.

Por su parte, los llamados gobiernos de "izquierda", fuera del discurso anti-EEUU en los foros del sistema, tienen su supervivencia econ贸mica y pol铆tico electoral atada al destino del Estado capitalista, y son los primeros defensores de la legalidad y gobernabilidad democr谩tica en la regi贸n.

En resumen, no hay ninguna posibilidad de crecimiento de la izquierda revolucionaria en las calles, sino que hay crecimiento de la izquierda electoral y gubernamental. La izquierda est谩 disciplinada, asimilada e integrada al sistema.

En resumen, aparatos sindicales y movimientos y partidos de izquierda cumplen su funci贸n "opositora" dentro de los marcos del sistema "democr谩tico", y de los par谩metros establecidos de preservaci贸n de la "gobernabilidad", la "paz social" y la "estabilidad", precisamente lo que el sistema necesita para su "crecimiento econ贸mico" sin distribuci贸n social de la riqueza

Despu茅s de la lucha armada y de los m茅todos salvajes de huelgas y protestas sociales setentistas, las mismas fueron "legalizadas" con una condici贸n: que fuesen sectoriales (no generales), "democr谩ticas" (respetando la ley), y "pacificas" (no violentas).

Esta fue la condici贸n que el statu quo impuso (e impone) para la inclusi贸n de las protestas sociales, atomizadas y sectoriales, como una actividad aceptada y encuadrada dentro del "estado de derecho" y de la formalidad "democr谩tica"

En algunos pa铆ses, los grupos de "izquierda" (asimilados al aparato de movilizaci贸n de los gobiernos) son financiados con fondos p煤blicos.

En la Argentina, por ejemplo, (el primer laboratorio experimental de Am茅rica Latina) las organizaciones de izquierda (incluso las m谩s "combativas") son subsidiadas por el Estado a trav茅s de las pol铆ticas asistencialistas y de los planes oficiales de subsidios a los desocupados.

Durante seis a帽os, la gerencia de los Kirchner subsidi贸 en forma encubierta a los movimientos de "protesta social" (piqueteros y organizaciones sociales) por medio de la entrega de planes sociales a sus dirigentes, que luego los utilizaron para ampliar sus aparatos y conseguir adhesi贸n "militante" para sus movilizaciones.

En este marco de asimilaci贸n de la protesta en la "legalidad democr谩tica", la m谩xima expresi贸n de "lucha" de los grupos atomizados de izquierda (sin organizaci贸n ni estrategia operativa revolucionaria) consiste en tirarles piedras a la polic铆a, quemar tachos de basura, romper vidrios o arrojar de vez en cuando una molotov contra la puerta de alguna instituci贸n.

A su vez, la izquierda m谩s "combativa", sin objetivos ni organizaci贸n revolucionaria, le sirve al sistema para demostrar la presencia de un "enemigo violento" en las calles.

Por su parte, los gobiernos "izquierdistas", en la pr谩ctica, no est谩n para quemar ni romper nada, sino para proteger la propiedad privada y la gobernabilidad del sistema capitalista al que est谩n integrados.

Este modelo rige desde hace m谩s de 20 a帽os y acompa帽贸 el proceso de "crecimiento econ贸mico" sin distribuci贸n social de la riqueza que hoy se extiende en Am茅rica Latina.

Por lo tanto, la izquierda y los gobiernos de izquierda en Am茅rica Latina (para los centros del poder imperialista) no son hip贸tesis de conflicto ni de quiebra de la gobernabilidad por su inserci贸n controlada y acotada dentro del sistema capitalista.

El peligro acechante: 驴A qu茅 le teme Washington?

La crisis hipotecaria en EEUU primero, la irradiaci贸n de la crisis a los mercados financieros globales despu茅s, y la crisis recesiva con desocupaci贸n luego, terminaron de configurar un proceso financiero-recesivo que hoy amenaza con arrasar los cimientos del modelo de explotaci贸n capitalista vigente a escala global.

Proyectado al escenario de Am茅rica Latina ese modelo de acumulaci贸n capitalista trasnacional, basamentado en el asistencialismo social y en el dominio con el "poder blando" del proyecto democracia made in USA, comienza a resquebrajarse y a colapsar en toda la regi贸n.

En consecuencia, el statu quo de modelo de dominio con el "sistema democr谩tico" tambi茅n comienza a agotarse frente a la agudizaci贸n de la crisis econ贸mica que est谩 arrojando (por medio de la desocupaci贸n y del achicamiento del consumo) cada vez a mas masa social fuera del mercado de consumo.

Junto con el desgaste en los teatros de ocupaci贸n (como Afganist谩n, e Irak), con una profunda crisis econ贸mica recesiva, y con un proceso de descomposici贸n del poder pol铆tico interno (guerra entre dem贸cratas y republicanos por la hegemon铆a de las decisiones imperiales), Washington comienza a repensar la estrategia con el poder blando de la democracia en su patio trasero.

La crisis mundial, la debilidad econ贸mica de EEUU, obliga a Washington a ajustar sus estrategias de dominio para mantener bajo control la "gobernabilidad" en Am茅rica Latina.

En este nuevo escenario 驴A qu茅 le teme Washington?

En primer lugar, el poder en control (el Imperio), lo 煤nico que teme es el descontrol.

Es decir que, por efecto de la crisis recesiva con desocupaci贸n masiva, las protestas sindicales y sociales se salgan del control de la c煤pulas sindicales y de los dirigentes de la izquierda asimilada, y resulten conducidas an谩rquicamente por l铆deres sin militancia pol铆tica y sin encuadramiento dentro de las reglas de la legalidad "democr谩tica".

O sea que, Washington y el sistema capitalista transnacional que opera en Am茅rica latina temen (m谩s que nada) a la "anarquizaci贸n" de las protestas sociales, donde cualquier persona con carisma pueda liderar su propio conflicto sin pr谩cticas ni metodolog铆as incursas en la legalidad establecida dentro del "sistema democr谩tico".

脡ste proceso (a modo de laboratorio experimental) ya se registr贸 fugazmente en 2001 con el "Cacerolazo" en la Argentina, durante el cual, las c煤pulas sindicales y la izquierda "org谩nica" fueron desplazados del control de las movilizaciones masivas y espont谩neas conducidas por l铆deres improvisados y sin militancia pol铆tica.

Posteriormente, y por medio de una sistem谩tica manipulaci贸n medi谩tica que asust贸 con el peligro de "guerra civil", el Gobierno argentino desmantel贸 las "asambleas autogestionarias" y desarm贸 al movimiento callejero que planteaba "que se vayan todos" los pol铆ticos, quienes "desaparecieron" de la escena p煤blica por temor a ser linchados.

En esencia, 茅se el el modulo experimental que el Departamento de Estado teme que vuelva a reaparecer de la mano de la crisis recesiva con desocupaci贸n en masa que se cierne sobre Am茅rica Latina.

En consecuencia, lo que temen Washington y el establishment del capitalismo que opera en Am茅rica Latina no son los gobiernos de izquierda, ni es la izquierda fragmentada y sin objetivos revolucionarios, sino que le teme al desmadre y a la p茅rdida de control de los conflictos sociales.

脡sto es, al regreso de las huelgas y estallidos "salvajes" (multiplicados y simult谩neos) con cortes de rutas y de accesos claves para el desarrollo del proceso de la econom铆a capitalista.

Los estrategas del Departamento de Estado no temen a la izquierda atomizada y dividida, ni a los gobiernos "izquierdistas" (s贸lo en discurso) , sino que temen al surgimiento de nuevos l铆deres que encabecen los bolsones de protestas populares en forma an谩rquica, sin ninguna vocaci贸n "negociadora", que se abran decenas y hasta centenares de frentes de conflicto a la vez que impidan una estrategia represiva centralizada.

En otras palabras, lo que Washington teme son las protestas violentas con l铆deres espont谩neos sin ideolog铆a ni metodolog铆a convencionales, que encabecen en forma inorg谩nica las revueltas, obligando de nuevo a una represi贸n militar abierta tipo "Tiananmen" chino.

En un escenario posible de "Cacerolazo" an谩rquico proyectado a nivel regional, el control social y pol铆tico con el "sistema democr谩tico", pierde efectividad y se deben implementar controles de represi贸n militar para mantener el "orden", la "paz social" y la "gobernabilidad" del sistema.

El sistema de control con la izquierda y el sindicalismo asimilado a la "legalidad" de las protestas y conflictos en "paz", se desmadra por medio de los conflictos "espont谩neos" multiplicados y sin un hilo conductor

En el marco conflictivo nuevo, las protestas sociales (como sucede con el mercurio cuando se rompe un term贸metro) se atomizan en millon茅simas partes violentas y fuera de control.

Los aparatos de seguridad deben enfrentarse en forma simult谩nea a protestas con metodolog铆as diferentes conducidas por l铆deres que no se encuadran en ninguna de las reglas "legales" establecidas ni en ninguna ideolog铆a. No hace falta ser pol铆tico ni de izquierda para conducir las protestas.

Los estallidos sociales y las huelgas se "feudalizan", no responden a estructuras org谩nicas localizadas, por lo tanto las millon茅simas partes del mercurio social (anarquizadas y en rebeli贸n) se tornan incontrolables.

Este es el punto, y como ya sucedi贸 en la Argentina con el "Cacerolazo", en que el control de la "gobernabilidad" gerenciado por la clase pol铆tica perdi贸, por un breve per铆odo, su raz贸n de ser y el sistema debi贸 pasar a abordar "soluciones alternativas" para supervivir y resguardar la "gobernabilidad".

Y este proceso, es lo que viene inexorablemente en Am茅rica Latina de la mano de la crisis recesiva con desocupaci贸n en masa que ya se cierne como un fantasma por todos los pa铆ses de la regi贸n.



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