Depresi髇 Econ髆ica IGUAL a Depresi髇 Sicol骻ica: Los Efectos de la Crisis

Feb 18 2009 @ 05:38pm
Por: Felipe IV
Publicado en: Crisis financiera
En las grandes potencias la intervenci贸n voluntarista y militarista del Estado estuvo siempre presente, aunque al servicio de un capitalismo globalizado y financierizado.

A comienzos de 2007 fue Alan Greenspan (por entonces ya hab铆a abandonado la presidencia de la Reserva Federal) quien dio el alerta acerca de la pr贸xima llegada de la recesi贸n en los Estados Unidos, la profec铆a se cumpli贸 hacia el fin de ese a帽o. Ahora ha sido Gordon Brown, primer ministro de Inglaterra el que ante la C谩mara de los Comunes a comienzos de febrero de 2009, en plena recesi贸n, anunci贸 la llegada de la depresi贸n global. Como era de esperarse la palabra maldita fue r谩pidamente desmentida oficialmente que la atribuyo a una "gaffe" (1), una expresi贸n involuntaria de Brown, pero el tema quedo instalado precedido por un cierto n煤mero de comentarios y art铆culos de especialistas coincidentes con esa afirmaci贸n. Casi al mismo tiempo el presidente de Francia, Nicol谩s Sarkozi, califico a la crisis como "la peor desde hace un siglo" y en su conferencia de prensa del 9 de febrero Barak Obama coincidi贸 con esas visiones "catastrofistas" (realistas).

2009 aparece como el-a帽o-de-todos-los-peligros, es muy dif铆cil pronosticar el ritmo de la crisis en curso sobre todo porque no tiene precedentes en la historia del capitalismo; su car谩cter sist茅mico, su pluralidad (econ贸mica, energ茅tica, militar, institucional, tecnol贸gica, ambiental, ideol贸gica) y las interrelaciones entre sus diversas componentes le confieren un comportamiento err谩tico, casi (pero no totalmente) impredecible.

De todos modos un conjunto de indicadores nos est谩n se帽alando que el acople recesivo global que se fue desarrollando durante 2008 est谩 ahora ingresando en una nueva etapa caracterizada por grandes ca铆das productivas y aumentos de la desocupaci贸n en los pa铆ses centrales y en la mayor parte de la periferia. Se trata de la instalaci贸n de un acople depresivo global avanzando ante la impotencia de los gobiernos de los pa铆ses ricos que constatan como las lluvias de millones de millones de d贸lares, euros, etc., arrojados sobre sus mercados no consiguen frenar la avalancha.

Al igual que en el comienzo de la etapa anterior el motor de la crisis se encuentra en los Estados Unidos donde durante el 煤ltimo trimestre de 2008 y en el comienzo de 2009 aparecieron datos alarmantes anunciando la inminente llegada de la depresi贸n.

En el cuatro trimestre de 2008 el Producto Bruto Interno promedio cay贸 a una tasa anual de 3,8% (si descontamos la acumulaci贸n de inventarios la ca铆da supera el 5%), la producci贸n industrial baj贸 11 %, el consumo de bienes durables 22 %, el de bienes no durables 7 % y las exportaciones 22 %, las informaciones disponibles del primer mes de 2009 (consumo, desocupaci贸n, cotizaciones burs谩tiles, algunos sectores industriales decisivos como el del autom贸vil, etc.) indican que la tendencia recesiva se profundiza. A las ca铆das en la producci贸n y el consumo se agrega el r谩pido aumento del ahorro personal, impulsado por el temor a la desocupaci贸n y a la p茅rdida de ingresos, que reducir谩 a煤n m谩s el consumo lo que a su vez empujar谩 hacia abajo a la producci贸n industrial.

A lo largo de 2008 se puso en marcha el cl谩sico c铆rculo vicioso recesivo donde el consumo, la producci贸n y la inversi贸n interact煤an negativamente: la recesi贸n provoca m谩s y m谩s recesi贸n. Se ha producido un r谩pido empobrecimiento del grueso de la poblaci贸n, en algunos casos se trata de p茅rdidas de riquezas ilusorias como lo fue el aumento burbujeante de acciones y valores inmobiliarios que impulsaban el consumo de sus beneficiarios y en otros de p茅rdidas reales de empleos, salarios y viviendas.

Dos informaciones pueden ser 煤tiles para evaluar la magnitud del desastre, la primera referida a la contracci贸n de la riqueza provocada por el colapso financiero. La llamada riqueza neta de la poblaci贸n norteamericana (valor de las propiedades, acciones, etc., menos deudas) hab铆a descendido a comienzos de 2009 en unos 14 billones (millones de millones) de d贸lares corrientes respecto del valor promedio de 2007, cifra equivalente al Producto Bruto Interno de los Estados Unidos (2).

La segunda informaci贸n nos ilustra sobre el impacto social de la crisis, la desocupaci贸n "oficial", es decir la registrada de ese modo por el gobierno, creci贸 gradualmente a lo largo de 2007 y se aceler贸 desde mediados de 2008, en octubre inclu铆a a m谩s de 10 millones de personas, en diciembre superaba 11 millones (7,2% de la poblaci贸n econ贸micamente activa).

Sin embargo esa cifra subestima el problema porque a los 11,1 millones de desocupados oficiales de diciembre de 2008 (3,6 millones m谩s que en diciembre de 2007) es necesario agregar 2,6 millones de desocupados de "larga duraci贸n" (con 27 semanas o m谩s sin empleo), ese sector aumento en 1,3 millones de personas durante 2008, por otra parte los trabajadores precarios llegaban a unos 8 millones (eran 4 millones 600 mil un a帽o antes). Sumando desocupados oficiales. cr贸nicos y trabajadores precarios se llega en diciembre de 2008 a casi 22 millones de personas, eran 13 millones 500 mil un a帽o antes (3); se trata del salto al vac铆o de m谩s de 8 millones de personas.

Insolvencia y aceleraci贸n de la crisis

Los principales indicadores econ贸micos y sociales nos se帽alan que la crisis se acelera y que el aumento de ritmo apunta hacia una gran salto cualitativo, un hundimiento catastr贸fico de la econom铆a norteamericana que seguramente arrastrar谩 al conjunto del sistema global.

El Producto Bruto Interno real creci贸 a una tasa anual del 3,3 % en el segundo trimestre de 2008, tuvo una leve cifra negativa en el tercero (-0,5%) y cay贸 con fuerza en el cuarto (-3,8%).

La producci贸n industrial aceler贸 su descenso a lo largo del a帽o pasado, el 铆ndice promedio del segundo trimestre cayo 0.9 % respecto del primero, el del tercero baj贸 2,3 % respecto del segundo y el de cuarto trimestre descendi贸 3 % (4). El consumo personal que se hab铆a mantenido estancado en t茅rminos reales durante los primeros meses de 2008 inici贸 un persistente descenso en el segundo semestre que tiende a acentuarse a comienzos de 2009 (5).

A lo largo de 2007 y hasta abril de 2008 la masa de desocupados oficiales presentaba una curva ascendente suave, pero en mayo pego un salto del orden del 11 % a partir de all铆 el crecimiento de la desocupaci贸n se aceler贸, en los cinco trimestres que van entre enero de 2007 y marzo de 2008 la tasa trimestral promedio de incremento del volumen de desocupados nunca super贸 el 1,5 %, pero en el tercer trimestre de 2008 subi贸 al 3,5 % y el el cuatro al 5 %. En diciembre de 2008 se produjeron 630 mil nuevos desocupados netos, en enero de 2008 se repiti贸 aproximadamente dicha cifra (6).

El 铆ndice de precios de las viviendas desciende a velocidad creciente desde mediados de 2008, 10 % de ca铆da a lo largo de todo 2008 (7).

En los 12 meses que van entre octubre de 2007 y mediados de septiembre de 2008 la capitalizaci贸n burs谩til norteamericana descendi贸 unos cuatro billones (millones de millones) de d贸lares, pero solo en los cuatro meses siguientes descendi贸 en un cifra similar, la baja mensual promedio pas贸 entonces de 333 mil millones de d贸lares para el primer per铆odo a un bill贸n de d贸lares para el segundo (casi 7 % del PBI por mes) (8). En fin, la tasa de ahorro respecto del ingreso personal disponible que se hab铆a mantenido pr贸xima de cero en los 煤ltimos a帽os pas贸 del 1,2 % en el tercer trimestre de 2008 a 2,9 % en el cuarto trimestre y existe consenso entre los pron贸sticos conocidos para situarla en torno del 5 % antes de fin de a帽o acentuando as铆 la retracci贸n del consumo (9).

Si la tendencia a la aceleraci贸n de la ca铆da econ贸mica no puede ser frenada todo parece indicar que 2009 se producir谩 la Gran Depresi贸n, mucho m谩s grande que la de los a帽os 1930.

Desde que se produjo el colapso financiero de mediados de septiembre del a帽o pasado el gobierno (Bush y luego Obama) ha tratado de suavizar la ca铆da a trav茅s de millonarios subsidios a los bancos primero y despu茅s a industrias clave como la automotriz y finalmente a los consumidores. Sin embargo estas inyecciones de fondos que aumentan peligrosamente la deuda y el d茅ficit p煤blico no han conseguido el objetivo buscado, ha sido as铆 porque detr谩s de la crisis de liquidez, de la falta de cr茅dito, se encuentra el fen贸meno de sobre endeudamiento publico y sobre todo privado que ha colocado a numerosas empresas y a una enorme masa de consumidores en la insolvencia o al borde de la misma.

Eso no se arregla inyectando dinero en el mercado, con esas intervenciones se producen algunos alivios pasajeros que evitan uno que otro derrumbe, postergan un poco la depresi贸n sin poder impedir su llegada. A su vez la insolvencia y el sobre endeudamiento son el resultado de una prolongada decadencia productiva asociada al ascenso del parasitismo financiero de aproximadamente cuatro d茅cadas de duraci贸n, es el conjunto del sistema lo que ha entrado en crisis,

Trampa Global

Al igual que en el per铆odo recesivo (2008) no existe ninguna posibilidad de desacople, la articulaci贸n comercial, productiva y financiera de la econom铆a mundial opera como una gigantesca trampa de la que nadie puede escapar. Habr谩 que esperar a que el tiempo (la prolongaci贸n de la crisis) genere factores de desarticulaci贸n, de fractura capaces de quebrar la unidad del sistema, para que ello ocurra deber铆a producirse una quiebra duradera del comercio y de la trama monetaria internacional (queda abierta la reflexi贸n acerca de la posibilidades de supervivencia del capitalismo como cultura universal si eso llegara a ocurrir).

Por ahora el hundimiento es general, la mayor parte de los pa铆ses europeos est谩n pasando de la recesi贸n a la depresi贸n, Jap贸n sigue el mismo camino. China transita hacia una fuerte baja en su tasa de crecimiento del PBI, algunos pron贸sticos la sit煤an en torno del 6 % para 2009 con consecuencias econ贸micas y sociales equivalentes a una recesi贸n, Brasil y Rusia ya se han acoplado al desinfle global, la Organizaci贸n Internacional del Trabajo acaba de presentar un escenario para 2009 que incluye cincuenta millones de desocupados adicionales (10).

Depresi贸n psicol贸gica

La depresi贸n econ贸mica viene precedida por una ola de depresi贸n psicol贸gica que luego de algunos primeros pasos t铆midos en medio de la recesi贸n de 2008 se expande actualmente a toda velocidad entre las 茅lites dominantes del mundo, el pesimismo se est谩 adue帽ando del universo cultural del capitalismo, sus ilusiones de dominaci贸n imperial del mundo se van disolviendo en el oc茅ano de la crisis. Ese clima fue bien expresado en su momento inicial por Richard Haass, presidente del Consejo de Relaciones Internacionales de los Estados Unidos, cuando en un articulo publicado en Mayo de 2008 se帽alaba el fin de la hegemon铆a global norteamericana y el nacimiento de un mundo crecientemente despolarizado (11), es decir el principio del fin de la plurisecular y compleja construcci贸n colonial de Occidente.

Hacia mediados de diciembre James Rickards, figura clave del aparato de inteligencia norteamericano present贸 un informe auspiciado por la U.S. Navy plagado de pron贸sticos siniestros: desde el derrumbe del d贸lar y de los t铆tulos p煤blicos norteamericanos hasta reducciones del Producto Bruto Interno del orden del 30 % en los pr贸ximos cinco a帽os y tasas de desocupaci贸n similares a las de los a帽os 1930 (12).

Finalmente el 煤ltimo encuentro de Davos, en otros tiempos reuni贸n estelar de la cumbre de la globalizaci贸n neoliberal, estuvo dominado por las constataciones de impotencia ante una crisis avasalladora, empresarios transnacionales y dirigentes de las grandes potencias lloraron sobre los restos de un mundo que llegaron a creer eterno.

Este acople mundial del pesimismo ideol贸gico y la depresi贸n econ贸mica podr铆a ser visto en una primera aproximaci贸n al tema como el principio del fin de la post guerra fr铆a, per铆odo de dos d茅cadas de duraci贸n marcado por la dominaci贸n global de los Estados Unidos, un auge sin precedentes de la especulaci贸n financiera y una integraci贸n transnacional muy avanzada de los sistemas productivos, tambi茅n podr铆a ser descripto como era neoliberal enterradora del keynesianismo, del estatismo burgu茅s desarrollista.

Sin embargo esas ser铆an interpretaciones muy limitadas, carentes de una visi贸n hist贸rica m谩s amplia ya que el llamado neoliberalismo no fue otra cosa que el discurso triunfalista de la degeneraci贸n financiera, parasitaria del capitalismo keynesiano. En los Estados Unidos el estado militarista e interventor nunca se retir贸 de la escena y en las otras grandes potencias la intervenci贸n voluntarista del Estado estuvo siempre presente aunque al servicio de un capitalismo globalizado y financierizado cuya din谩mica termin贸 por desquiciar, corromper profundamente a los sistemas institucionales en los que se apoyaba. Es toda la historia del capitalismo (sus grandes paradigmas cient铆ficos y tecnol贸gicos, su estilo de consumo, sus sistemas productivos, su cultura imperial) lo que ahora est谩 comenzando a navegar a la deriva.

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