Edificios que Enferman: De edificios inteligentes para oficina a campos de confinamiento para enfermarse

May 10 2009 @ 08:17pm
Por: Felipe IV
Publicado en: Salud
A principios del 2007 una enfermedad prácticamente desconocida afectó a numerosos trabajadores de varios edificios catalanes: la lipoatrofia semicircular.



Resulta que a cientos de ellos les aparecieron unas marcas redondas -sobre todo en la parte frontal de los muslos- que luego se constató estaban provocadas por las radiaciones electromagnéticas que sufrían en sus puestos de trabajo. Hablamos de una patología cuyos síntomas suelen remitir cuando el afectado se aleja del foco de irradiación pero demuestra más allá de cualquier duda la peligrosidad de las radiaciones electromagnéticas. Bueno, pues no es más que la punta del iceberg de los problemas que provocan muchos de los modernos edificios de oficinas


Por Miguel Jara - DSalud

Las primeras personas que sufrieron en Espa√Īa la llamada lipoatrofia semicircular e informaron p√ļblicamente de ello trabajaban en los edificios de las empresas Aguas de Barcelona (Agbar), Gas Natural y La Caixa de Barcelona. A cientos de ellas les aparecieron unas marcas redondas -sobre todo en la parte frontal de los muslos- provocadas al parecer por la carga electromagn√©tica existente en sus puestos de trabajo. Afortunadamente el problema remite cuando el afectado se aleja del foco contaminante pero es la punta del iceberg de un problema mayor: el S√≠ndrome de Edificio Enfermo que hoy se extiende por las oficinas de medio mundo

El primer caso se dio a conocer el 6 de marzo del 2007 cuando La Caixa confirm√≥ la aparici√≥n del problema en un grupo de trabajadores de sus sedes de Barcelona y de la comunidad valenciana pero durante los siguientes meses la cifra de afectados ascender√≠a ya a 104. En la sede barcelonesa de Gas Natural el n√ļmero de afectados ser√≠a de 230 s√≥lo cuatro meses despu√©s de inaugurarse. Y como si de una epidemia se tratara aparecieron casi a continuaci√≥n otros afectados en el Banco Sabadell, en la sede de Telef√≥nica del madrile√Īo barrio de Las Tablas, en el BBVA, en el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), en el Servicio de Emergencias M√©dicas (SEM) y en la moderna Torre Agbar barcelonesa (s√≥lo en este edificio 116 trabajadores)

En julio -apenas cuatro meses despu√©s del primer caso hecho p√ļblico- m√°s de 40 edificios y cerca de 800 personas padec√≠an ya lipoatrofia seg√ļn denunciaron los sindicatos independientes de estas grandes compa√Ī√≠as unidos a la Confederaci√≥n General de Trabajadores (CGT) en un mismo frente de preocupaci√≥n. Lo que hace pensar que en realidad se trata de una situaci√≥n que existe desde hace a√Īos pero que los afectados no la dieron a conocer p√ļblicamente pensando que el problema solo lo deb√≠a tener el edificio en el que ellos habitaban

¬ŅY qu√© es la lipoatrofia? La literatura m√©dica la describe como una enfermedad poco frecuente e idiop√°tica ?es decir, que no tiene causa conocida- que se manifiesta con la atrofia de una zona del tejido fino graso subcut√°neo, sobre todo el situado en el frente de los muslos

LA PRIMERA EPIDEMIA

Cuentan los m√©dicos e investigadores de esta "enfermedad" que fue diagnosticada por primera vez en 1974 por dos doctores alemanes: Wr. Gschwandtner y H. Munzberger. Siendo la primera vez que se produjo una epidemia de lipoatrofia la que hubo en 1995 en la compa√Ī√≠a belga KBC Bank & Insurance Group donde m√°s de 900 trabajadores vieron aparecer bajo la piel de sus muslos los efectos semicirculares de la atrofia de la grasa. El entonces responsable de los servicios m√©dicos de la empresa, Bart L. Curvers, estudiar√≠a el asunto y cotej√≥ as√≠ que la zona lipoatr√≥fica se localizaba principalmente en el lado anterolateral del muslo a 72 cent√≠metros sobre el suelo que, casualmente, era la altura de las mesas de la oficina. Anotar√≠a asimismo que algunos trabajadores ten√≠an sensaci√≥n de pesadez en las extremidades inferiores y otros muchos se quejaban de padecer una gran fatiga que antes no sufr√≠an. Finalmente comprobar√≠a que a la mayor parte las lesiones les desaparecieron espont√°neamente en cuanto se trasladaron a trabajar a otro edificio o se ausentaron del trabajo largo tiempo. Y que a los que regresaron la lipoatrofia les volvi√≥ a aparecer

Curvers concluir√≠a: "Aunque esta enfermedad est√° catalogada como muy rara se produce con mucha frecuencia, al menos en algunos lugares de trabajo. Podemos concluir por ello que la frecuencia de lipoatrophia semicircularis est√° directamente relacionada con los nuevos edificios de oficinas y entornos de trabajo. Probablemente la causa, as√≠ como la soluci√≥n, sea multifactorial. Y aunque siga siendo desconocida creemos que los campos electromagn√©ticos desempe√Īan un papel importante en este fen√≥meno"

Una vez m√°s pues la sustituci√≥n de un medioambiente sano y natural por espacios sint√©ticos de vida se cobr√≥ su peaje de salud. Y se confirmaba que ya pod√≠a hablarse de un nuevo y extra√Īo padecimiento: el S√≠ndrome del Edificio Enfermo. Un mal que se da en los modernos edificios de oficinas, parad√≥jicamente llamados inteligentes ?es el caso de la Torre Agbar, por ejemplo-, altamente tecnologizados, sint√©ticos, casi sin luz natural y ventilaci√≥n artificial que ofrecen a sus moradores una enorme carga electromagn√©tica producto de los numerosos aparatos el√©ctricos que hay en ellos as√≠ como de los que generan radiaciones (antenas, tel√©fonos m√≥viles, inal√°mbricos y Wi-Fi preferentemente)

Edificios normalmente plagados adem√°s de imperceptibles pero t√≥xicos productos qu√≠micos en suelos, paredes, mobiliario, ordenadores y √ļtiles de limpieza. A pesar de lo cual millones de personas trabajan a diario en ellos, en unas instalaciones que presumen de inteligentes pero que no son sino una muestra m√°s de la especulaci√≥n a la que se someten la salud y el medioambiente

La conclusión de las primeras investigaciones realizadas en el KBC Bank de Bruselas fue que la calidad del aire del interior de los edificios afectados no era especialmente mala: Es más, el grado de partículas de polvo ambiental y la calidad microbiológica eran buenas, el contenido de CO2, ozono y radón bajos y los niveles de radiactividad poco destacables. Pero algo sí sobresalía: la humedad relativa era demasiado baja -en torno al 40%-, algo que facilita la acumulación de cargas eléctricas en los objetos (piénsese que la humedad ambiental ayuda a eliminar la electricidad estática pues hace el aire ligeramente conductor y, por el contrario, el aire demasiado seco -menos de un 40% de humedad- es muy aislante e incrementa la electricidad estática, reseca las mucosas y dificulta la respiración). De hecho no existe sobre esto una norma definida pero en la práctica se aconseja una humedad relativa que oscile entre el 45% y el 65% ya que una mayor favorece la proliferación bacteriana, vírica y micótica y, por tanto, el riesgo de infecciones

En el caso belga aunque las fuerzas del campo magn√©tico no superaban ning√ļn valor l√≠mite recomendado por entonces eran apreciablemente m√°s altas cuando el puesto de trabajo lo ocupaba un empleado con lipoatrofia. ¬ŅLa raz√≥n? Los muslos de los trabajadores recib√≠an una fuerte carga electrost√°tica ¬°a trav√©s de la mesa! en la que desempe√Īaban su labor (lo que ocurre sobre todo si es met√°lica)

EL CASO DE LA CIUDAD DE TELEF√ďNICA

El Distrito C es una ciudad de edificios supuestamente inteligentes pero a 12 de febrero del 2009 ?fecha en que se celebr√≥ el pleno del Comit√© Provincial de Seguridad y Salud de Madrid- se hab√≠an confirmado 27 casos de lipoatrofia seg√ļn reconocer√≠a Isabel Sanz, jefa de los servicios m√©dicos de Telef√≥nica en dicha reuni√≥n. Y nosotros pudimos hablar con una de las personas afectadas ?que nos pidi√≥ mantenerse en el anonimato por temor a posibles represalias-, alguien que acababa de comenzar a trabajar como administrativa en uno de los edificios de Telef√≥nica cuando le apareci√≥ la lipoatrofia semicircular en el muslo derecho. "En oto√Īo del 2007 ?nos dir√≠a- el m√©dico de la mutua de la compa√Ī√≠a, Fernando Pedro Macho me reconoci√≥ verbalmente que era lipoatrofia. Y en noviembre me aplic√≥ el protocolo en estos casos: an√°lisis, mediciones en la pierna (la lesi√≥n, para ser considerada lipoatrofia, debe tener m√°s de dos cent√≠metros de grosor) y dem√°s. Pero el caso lo incluy√≥ en el reconocimiento m√©dico anual que adem√°s es voluntario y no me correspond√≠a hacer en ese momento". Pues bien, el diagn√≥stico del mencionado galeno ?al que hemos tenido acceso- ofrece un rodeo dial√©ctico que evita pronunciar "lipoatrofia semicircular": "Lesi√≥n en cara anterolateral del muslo derecho". Agregaremos que como la empresa comunica siempre los accidentes laborales a los sindicatos Alternativa Sindical de Trabajadores (AST) nos confirmar√≠a que esta trabajadora aparece en el listado de casos

Luego supimos que la lipoatrofia se considera un accidente laboral sin derecho a baja y, por consiguiente, esta persona se vio obligada a continuar trabajando. "Tenía una especie de hondonada en el muslo, como si hubiera desaparecido la grasa y disminuido la masa muscular ?nos diría-. Notaba como una presión sobre la pierna. Es difícil de explicar si no se ha sentido. Es como una tensión sobre la zona afectada que no se ve pero notas como una energía molesta. En ese periodo me encontraba muy cansada. Sentía dolor y pesadez en las piernas, palpitaciones e insomnio. Todo ese estrés me provocó un estado continuo de ansiedad. Es muy difícil concentrarse en trabajar en esas condiciones. Antes de la baja tuve que ir al ambulatorio porque me dio una taquicardia bastante fuerte. Consulté a diferentes médicos y uno de ellos, el doctor Bernal, llegó a decirme que lo que tenía no era una simple lesión y que saliera lo antes posible de mi puesto de trabajo. Para mí fue una preocupación más". En suma, un parte médico esquivó esa vez su sufrimiento: baja laboral por crisis de ansiedad. Cuatro meses en dique seco. "Afortunadamente a las pocas semanas de estar en mi casa -nos reconocería- las marcas de la lipoatrofia desaparecieron"

Tras la primera aparici√≥n de casos de lipoatrofia Telef√≥nica instalar√≠a en algunos despachos -no en todos- una toma de tierra para derivar al suelo las posibles cargas electroest√°ticas. Y se preocup√≥ de mejorar el nivel de humedad del ambiente. Un d√≠a cualquiera est√° a 42,5% de humedad y 23¬ļ C de temperatura. Lo normal. Sin embargo, un responsable de Alternativa Sindical de Trabajadores (AST) nos dir√≠a que en realidad "los niveles de humedad en el Distrito C no se han corregido del todo ni mucho menos; de hecho en el √ļltimo informe m√©dico se indica que ?el √°mbito laboral es muy seco?"

Eso sí, como en tantos edificios considerados "enfermos" la estructura del edificio es metálica y "conecta" por ello con el interior. Enormes ventanales conforman el "muro exterior" y eso podría traducirse en una buena iluminación natural pero lo cierto es que las luces, fluorescentes, suelen permanecer encendidas de forma continua. Lámparas que vibran a una velocidad que no percibe el ojo pero que hace que estar bajo ellas durante horas de lugar a dolores de cabeza. El aire en esos edificios es asimismo artificial pues no hay ventilación natural. El piso es de plástico y las pinturas de las paredes están fabricadas con productos que pueden ser tóxicos. Y por si todo ello no bastara una buena flota de trabajadoras de la limpieza recorre a diario con sus carros multicolores las distintas plantas de los diferentes bloques de oficinas utilizando sus aerosoles de productos tóxicos

Por lo que se refiere al grado de contaminación electromagnética que pueda haber es difícil saberlo porque la empresa no ha comunicado esos datos a los responsables sindicales pero hoy todo el Distrito C está cubierto por una invisible red de ondas emitidas por los Wi-Fi. A lo que hay que sumar que prácticamente cada empleado porta un teléfono móvil. Por otra parte, los campos electromagnéticos que se forman alrededor del numeroso cableado existente son sin duda intensos porque cada planta ?diáfana- posee numerosas filas de puestos de trabajo conectados y la potencia energética para abastecer tantos equipos tiene que ser alta

Bueno, pues el de Telef√≥nica no es m√°s que uno de los muchos casos existentes en Espa√Īa, la mayor parte de los cuales no han salido a la luz p√ļblica. Nosotros tuvimos ocasi√≥n de recoger el testimonio de varias trabajadoras m√°s de ese conjunto de oficinas que padecen lipoatrofia -en estos casos diagnosticados por los servicios m√©dicos de la empresa- y los s√≠ntomas son similares en todos los casos. Y no crea el lector que se trata de unos cuantos solo... En el Distrito C trabajan 14.000 trabajadores

En el departamento de Prensa nos intentaron "tranquilizar": "Hace dos a√Īos ?nos dir√≠an- hubo efectivamente algunos casos de lipoatrofia semicircular pero se aplicaron las medidas oportunas y ya no los hay". Les respondimos entonces que nos constaba que al menos hab√≠a 27 casos confirmados hoy y que sab√≠amos de trabajadores que pueden tener la enfermedad pero no lo hacen p√ļblico. Insistimos por ello en conocer la situaci√≥n real y quedaron en facilitarnos los datos m√°s recientes. Sin √©xito. Al cierre de este n√ļmero ?mediados de marzo- se nos dijo que "a√ļn estaban reuniendo la documentaci√≥n". Asimismo contactamos en cuatro ocasiones con Isabel Sanz, jefa de los servicios m√©dicos de Telef√≥nica y con su ayudante, Lola Corella, pero tampoco conseguimos su versi√≥n pese a que afirmaron estar dispuestas a atendernos. De hecho cuando iban a cumplirse dos semanas desde la primera llamada telef√≥nica Sanz nos derivar√≠a a la direcci√≥n de Prevenci√≥n de la compa√Ī√≠a. Una manera de comunicarse muy poco comunicativa para tratarse de la que pretende ser una empresa puntera en servicios de "comunicaciones"

PROTOCOLOS DE ACTUACI√ďN

El caso es que a ra√≠z del estallido de casos de lipoatrofia y ante la sospecha de que hab√≠a edificios en los que sus ocupantes enfermaban sin explicaci√≥n razonable los departamentos de Salud y Trabajo de la Generalitat de Catalu√Īa elaboraron un protocolo de actuaci√≥n en el que se expon√≠a la necesidad de disponer de datos concretos sobre las oficinas (documento por cierto en el que ya se reconoc√≠a que no hab√≠a "valores de referencia"). Por eso se suger√≠a en √©l que se obtuvieran datos sobre las instalaciones de ventilaci√≥n, climatizaci√≥n, humidificaci√≥n del aire, instalaciones el√©ctricas, tipo de suelo, tratamiento antiest√°tico del mismo, equipos amplificadores de la se√Īal de los tel√©fonos m√≥viles, inal√°mbricos, ordenadores, impresoras, agendas electr√≥nicas, equipos Wi-Fi... En suma, aunque en el propio protocolo se aseguraba desconocer las causas de la lipoatrofia la mayor√≠a de los datos que se suger√≠a recabar ten√≠an que ver con los campos electromagn√©ticos y la electricidad est√°tica. Sin comentarios. Agregaremos que el protocolo indicaba claramente que los casos de lipoatrofia semicircular, si se producen con ocasi√≥n o a consecuencia del trabajo, deben considerarse "accidente laboral" aconsejando que se cumpla con la normativa que marca la ley en tal caso

Hoy sabemos que la lipoatrofia es una primera se√Īal de alarma de los organismos que no aguantan el estr√©s ambiental, el anuncio de que puede estarse gestando un problema grave. Y se trata de algo que de hecho no pas√≥ desapercibido para las autoridades del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y, m√°s en concreto, para el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Lo demuestra el art√≠culo S√≠ndrome del edificio enfermo: factores de riesgo realizado por la ingeniera qu√≠mica Mar√≠a Jos√© Berenguer Subils y publicado en 1996 que dejaba patente la existencia de esta patolog√≠a. "Existen pocas dudas ?comienza diciendo ese informe que encabeza una inscripci√≥n del Centro Nacional de Condiciones de Trabajo- respecto al hecho de que los ocupantes de ciertos edificios presentan, durante el trabajo, una mayor incidencia de enfermedades que la que ser√≠a l√≥gico esperar. Aunque los s√≠ntomas son en general leves causan molestias a un n√ļmero elevado de personas empleadas en estos edificios y, en determinadas circunstancias, pueden influir apreciablemente en los √≠ndices de absentismo". El documento, al que se puede acceder en Internet, define el S√≠ndrome del Edificio Enfermo: "En la pr√°ctica los edificios enfermos son una parte de los edificios que presentan problemas. Estos edificios est√°n, generalmente, equipados con aire acondicionado (...) Sus ocupantes presentan quejas referentes a su salud en una proporci√≥n mayor a la que ser√≠a razonable esperar (>20%) y las causas son dif√≠ciles de identificar dado que en muchos casos tienen un origen multifactorial". Cabe a√Īadir que actualmente tambi√©n la Organizaci√≥n Mundial de la Salud (OMS) reconoce el S√≠ndrome del Edificio Enfermo

Pues bien, la documentación del citado Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo explica que un edificio enfermo, por lo general, produce en sus habitantes "irritaciones de ojos, nariz y garganta; sensación de sequedad en membranas mucosas y piel; ronquera; respiración dificultosa; erupciones cutáneas; comezón; hipersensibilidades inespecífica; náuseas, mareos y vértigos; dolor de cabeza; fatiga mental; o elevada incidencia de infecciones respiratorias y resfriados"

Por su parte, otro documento del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales -firmado por Mar√≠a Dolores Sol√© G√≥mez, especialista en Medicina del Trabajo y Joaqu√≠n P√©rez Nicol√°s, diplomado en Enfermer√≠a- afirma que los factores m√°s com√ļnmente citados como responsables del S√≠ndrome del Edificio Enfermo son "agentes qu√≠micos -entre ellos formaldeh√≠do, compuestos org√°nicos vol√°tiles, polvo, fibras, di√≥xido de carbono, mon√≥xido de carbono, √≥xidos de nitr√≥geno y ozono-, agentes biol√≥gicos -bacterias, hongos, esporas, toxinas y √°caros-, agentes f√≠sicos -iluminaci√≥n, ruido, vibraciones, ambiente t√©rmico, humedad relativa y ventilaci√≥n- y agentes psicosociales -organizaci√≥n del trabajo, promoci√≥n, relaciones interpersonales y control de las condiciones ambientales"

PSEUDOARQUITECTURA PAT√ďGENA

Desde que en el 2007 surgieron los primeros casos de lipoatrofia en la compa√Ī√≠a Gas Natural Aurea Maldonado Rosado -que trabaja en el servicio de limpieza para la contrata Eulen- sufre la lipoatrofia. A punto de disfrutar de su merecida jubilaci√≥n hoy se dirige cada d√≠a en autob√ļs hasta la Barceloneta. "Con la edad que tengo ?nos dir√≠a- ya no me miro las piernas con frecuencia pero puede verse perfectamente que tengo tres hondonadas de notable tama√Īo por encima de las rodillas, en los muslos, que ocupan el 14% de ambas piernas". Bueno, pues no est√° de baja porque a pesar de todo lo explicado la lipoatrofia no se considera a√ļn en Espa√Īa una "enfermedad laboral". Lo malo es que ella ignoraba adem√°s que su costumbre de apoyarse en las mesas para limpiarlas mejor es lo que en buena medida le est√° costando la salud. Ella ni siquiera se queja del dolor que sufre: "No me duele. ¬ŅPara qu√© le voy a decir lo contrario? Mentir√≠a y no hay porqu√©". Le han hecho pruebas. Y corroboran la p√©rdida de materia grasa. Es verdad que con el paso del tiempo las marcas han disminuido en tama√Īo y profundidad y todo indica que se debe a que la empresa ha colocado protectores en los bordes de las mesas as√≠ como tomas de tierra pero la piel de la zona afectada a√ļn la nota "como si me hubiera quemado con algo: √°spera, rugosa". Como en los dem√°s casos, s√≥lo el alejamiento de la fuente de contaminaci√≥n le produce una notable mejor√≠a. Cabe a√Īadir que como el de esta empleada existen decenas de casos catalogados por la Plataforma por la Salud, grupo de estudio integrado por personas de varios sindicatos independientes de los edificios afectados en Barcelona

No puede extra√Īar pues que hoy haya especialistas que definan ya los bloques de oficinas contempor√°neos como "una pseudoarquitectura muy pat√≥gena cuyo mejor exponente son los modernos edificios enfermantes de vidrio y acero desarrollados bajo el concepto ?todo el√©ctrico?". Esta expresi√≥n, por ejemplo, es de uno de los mayores expertos en domopat√≠as -patolog√≠as generadas en y por el hogar- que hay en Espa√Īa, Carlos Requejo, autor de la obra La casa enferma: energ√≠as tel√ļricas y salud, libro paradigm√°tico para conocer bien el asunto que estamos tratando. Bueno, pues en la descripci√≥n de Requejo sobre el edificio enfermo descubrimos las construcciones que hoy son el signo de los tiempos, la garant√≠a de "modernidad" de toda gran urbe: "El clima interior, con una calidad del aire totalmente artificial, afecta a la salud de los trabajadores y al rendimiento laboral, con mayor riesgo de errores y accidentes. El S√≠ndrome del Edificio Enfermo es el conjunto de patolog√≠as de origen tecnol√≥gico debidas a los materiales y revestimientos no biol√≥gicos, especialmente amianto, hormig√≥n, fibra de vidrio, pl√°sticos y fibras sint√©ticas. Y tambi√©n por la presencia de contaminaci√≥n qu√≠mica, ruido, vibraciones, emisiones electromagn√©ticas o ionizantes producidas por l√≠neas de media y baja tensi√≥n, TV, ordenadores, microondas, fotocopiadoras, aire acondicionado, gas rad√≥n, etc"

Son muchos los testimonios de este problema. Tampoco quiere que desvelemos su nombre pero con 40 a√Īos siempre est√° cansada. Un cansancio exagerado que la obliga a tirar de s√≠ por los pasillos del edificio Norte 3, el Distrito C de Telef√≥nica. Asegura trabajar en uno de los departamentos administrativos, en uno de los puestos cuyas condiciones ya hemos descrito, en una planta en la que numerosos trabajadores se quejan, entre otras cosas, de picor en los ojos. Es uno de los √ļltimos casos de lipoatrofia en ser diagnosticados por los servicios m√©dicos de la empresa. En los veinte a√Īos que lleva desempe√Īando sus labores en la compa√Ī√≠a no hab√≠a visto nada igual.: una hendidura que se siente perfectamente al tacto en forma de imperfecto rect√°ngulo de unos 8 o 10 cent√≠metros de largo por dos de ancho le marca uno de los muslos. "No me produce picor ni me duele pero siento como peque√Īas descargas el√©ctricas y con mucha frecuencia se me duermen las piernas. Adem√°s me afecta psicol√≥gicamente pues me recuerda que estoy trabajando en un ambiente insano. Los primeros casos de lipoatrofia se produjeron durante los primeros meses del 2007. A m√≠ me ha aparecido dos a√Īos despu√©s. Esta es la prueba de que no se ha hecho suficiente al respecto -nosdir√≠a preocupada-. La descarga electrost√°tica de las oficinas en las que trabajamos es alta. Prueba de ello son las continuas descargas que recibimos los empleados; por ejemplo, de las sillas met√°licas que se encuentran al lado de las m√°quinas de bebidas o comida"

En suma, una realidad demasiado dura para ser aceptada parece dirigir el actuar de los responsables de los edificios donde se producen estos s√≠ndromes que amenazan la salud de millones de personas... a pesar de lo cual no hay una relaci√≥n de edificios enfermos. Hace ya a√Īos, en 1996, el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo estimaba que ¬°el 30%! de los edificios laborales estaban enfermos pero el Ministerio de Trabajo no incluy√≥ entonces los edificios de viviendas ni los escolares. Para Carlos Requejo -que tambi√©n es uno de los portavoces de la Asociaci√≥n ciudadana por la salud ambiental Domosalud- el asunto es muy grave: "Con los criterios m√°s exigentes de la Domobi√≥tica podemos afirmar que la mayor√≠a de los edificios modernos tienen patolog√≠as significativas. Como he explicado en muchas ocasiones la lipoatrofia es una evidencia ?visible y palpable? de las interacciones bioelectromagn√©ticas. Las medidas correctoras aplicadas en los edificios enfermos citadas (control de la humedad o tomas de tierra) son positivas pero parciales puesto que no se han estudiado todos los factores micro-ambientales presentes. A veces el primer problema es la forma y dise√Īo del edificio, como es el caso de los de Gas Natural o Agbar. Casi siempre el primer factor de riesgo percibido es el sistema de climatizaci√≥n. Y sigue con la red el√©ctrica interna, la iluminaci√≥n, la inform√°tica, las redes telef√≥nicas y telem√°ticas, etc. En muchos edificios la √ļnica soluci√≥n es el derribo. Como se hizo con el Parlamento de Estrasburgo porque arreglarlo era m√°s caro que construirlo de nuevo"

OTROS FACTORES CONTROVERTIDOS

Cabe agregar en cualquier caso que hay otros factores que podr√≠an producir o contribuir a la aparici√≥n la lipoatrofia semicircular. As√≠ lo afirma el doctor Francisco Urbina, profesor de Dermatolog√≠a de la Facultad de Medicina de la Universidad Andr√©s Bello de Santiago de Chile: "En nuestra opini√≥n ?explica- la aparici√≥n de esta patolog√≠a se relaciona con el uso de pantalones en el trabajo tras permanecer largas horas sentado lo que provoca una compresi√≥n mec√°nica de la zona anteroexterna del muslo, disminuci√≥n de la perfusi√≥n sangu√≠nea de la zona y la atrofia grasa subsecuente lo que determina bandas deprimidas en esa parte del muslo. Las mujeres tienen una constituci√≥n anat√≥mica diferente a la del var√≥n, con m√°s grasa en esas zonas, por lo que esta alteraci√≥n ha sido descrita predominantemente en ellas aunque el proceso tambi√©n haya sido descrito en el sexo masculino. En nuestro art√≠culo Lipoatrophia semicircularis: A compressive lipoatrophy consecutive to persistent mechanical pressure publicado en el Journal of Dermatology planteamos que resulta interesante que la descripci√≥n de esta patolog√≠a se iniciara en la d√©cada de los 70, quiz√°s coincidiendo con el uso masivo de pantalones por la mujer en el trabajo, costumbre que antes no se ve√≠a ya que usaban faldas. Al mismo tiempo, cada vez se usan pantalones m√°s ajustados y la mujer se ha acostumbrado a ellos lo que agravar√≠a el proceso y har√° que aparezcan m√°s casos". A√Īadiendo: "No creo -y no tengo dudas al respecto- que los cableados y la telefon√≠a celular tengan nada que ver en esto. En la √©poca en que aparecieron las primeras descripciones de esta enfermedad ¬°no exist√≠an los tel√©fonos celulares!". Urbina reconoce en su texto, por cierto, que en realidad los primeros en se√Īalar esa asociaci√≥n fueron dos m√©dicos espa√Īoles: los doctores Mascar√≥ y Ferrando. Carlos Requejo, sin embargo, tiene una apreciaci√≥n muy diferente: "Relacionar la lipoatrofia con los pantalones estrechos, las fajas o la ropa femenina apretada cuando se permanece mucho tiempo sentado es simplemente un enfoque machista que carece de base. Tambi√©n se ha relacionado la lipoatrofia con la ergonom√≠a de la silla y con la presi√≥n ejercida contra el tablero de la mesa pero todas esas hip√≥tesis se vienen abajo porque la lipoatrofia tambi√©n se manifiesta en los costados, en los brazos y en el rostro. Es m√°s, la mayor parte de las mujeres afectadas no llevaban fajas, usaban faldas o pantalones amplios y pertenec√≠an sobre todo al personal auxiliar como limpiadoras que trabajaban de pie y no usaban mesa. Y descartar sin m√°s los aspectos electromagn√©ticos, no s√≥lo los electrost√°ticos, carece igualmente de base. Con los datos actuales no se puede descartar tal hip√≥tesis porque para ello har√≠an falta amplios estudios epidemiol√≥gicos que nunca se han realizado. Y, por cierto, hace 20 a√Īos tampoco hab√≠a m√≥viles pero ya se hablaba del S√≠ndrome de la telefonista. Y es que hoy se sabe que usar muchas horas el tel√©fono convencional, el walkman o el MP3 causa los mismos problemas. Todos los radiofonistas lo saben. La electrificaci√≥n del puesto de trabajo empez√≥ en los a√Īos 40-50 del pasado siglo XX y en Espa√Īa se manifestar√≠a m√°s seriamente a partir de la d√©cada de los 60 coincidiendo con la invasi√≥n de la formica, la melamina y otros pl√°sticos derivados del petr√≥leo, todos ellos diel√©ctricos"

Lamentablemente todo indica que estos edificios van a continuar provocando millones de enfermos. Porque es evidente que quienes pueden aprobar las normas que lo eviten no est√°n por la labor de hacerlo. Prefieren negar las evidencias.

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