El día después de los 'lunes negros' - El cadáver del Estado USA y el velorio de Wall Street: ¿Qué viene en la economía mundial?

Oct 02 2008 @ 12:25am
Por: Felipe IV
Publicado en: Crisis financiera


Primer axioma para no morir en el intento de entender lo que está pasando con el sistema capitalista: El capitalismo (todavía) no está en crisis, está haciendo negocios con la crisis. Billones US$ están pasando de unas manos a otras, cambiando de casillero contable, mediante las compras de entidades quebradas, rescates estatales y fusiones. Y se cumple la primera ley histórica: El capitalismo genera rentabilidad y concentra capital tanto con las "crisis" como con las "burbujas".

Mientras se derrumban las acciones y los cadáveres financieros quedan diseminados por los pasillos de Wall Street, los grupos "ganadores" los compran y se apoderan a precio de "liquidación" de activos empresariales que mañana -cuando hagan "subir" los mercados- valdrán billones US$ multiplicados como los panes de Jesús. El capitalismo llora, pero por otro lado celebra. Llora porque el colapso demostró que el Imperio USA -la locomotora unipolar- ya no controla la "gobernabilidad" del sistema capitalista, que los ignorantes confunden con los "mercados".

Y celebra porqué las fieras sionistas de Wall Street (con la crisis de los mercados) se están engullendo los unos a los otros, haciendo realidad el concepto de la supervivencia del "más apto" de la teoría de la evolución de las especies -no la de Darwin sino la de Wall Street-, que dará como resultante un capitalismo concentrado y reestructurado, más apto para sobrevivir.

Ocho gigantes (de la primera línea hegemónica de Wall Street) ya fueron engullidos por otros gigantes súper concentrados que engordaron, diversificaron, y multiplicaron sus activos a escala sideral. Un capitalismo más concentrado y funcional está naciendo (o renaciendo como el Ave Fénix) desde las cenizas humeantes de los mercados. Y ya hay billones US$ (y vendrán más) en títulos emitidos del Estado USA (productos del "rescate estatal") para apostar en el casino global. Y hay "operaciones de mercado abierto" del Sistema de la Reserva Federal que pondrán el negocio del "súper rescate" (compras, fusiones y "auxilios") en las fauces de los primeros diez grandes bancos privados de Nueva York (los ganadores de la crisis).

Pero al final, después de la orgía especulativa concentradora de capital con la crisis financiera, quedan otros cadáveres desparramados por el piso: Los Estados capitalistas y la economía real. ¿Quién levanta esos cadáveres? ¿Y quién detiene la crisis recesiva mundial que se avecina como etapa complementaria de la crisis financiera a escala global? El verdadero derrumbe (la crisis capitalista) recién está por comenzar.

A pesar de que el lunes la catedral mundial de la especulación financiera, Wall Street, sufrió su mayor caída histórica con una pérdida de acciones de mercados valuada en US$ 1,2 billones, nada indica todavía que el sistema capitalista esté a punto de desmoronarse.

Fuera del cimbronazo bursátil, nada señala hasta ahora que la crisis financiera proyectada desde las economías centrales (EEUU y Europa) se haya instalado en los países emergentes y periféricos del sistema capitalista a escala global.

El lunes se derrumbaron Wall Street y las bolsas mundiales y parecía que el sistema colapsaba, y este martes -todavía sin aprobación del plan de rescate- los mercados bursátiles repuntaron ganancias como si nada hubiese pasado.

En este escenario, con sus subas y bajas, cada vez más "volátiles" y cortoplacistas, los llamados "mercados" del dinero (la especulación financiera internacional), son la contracara distorsionada de un sistema económico internacional aquejado por una crisis estructural en desarrollo cada vez más avanzado.

La especulación parasitaria y desenfrenada (la mayor tasa de rentabilidad capitalista) en los "mercados del dinero", las "ganancias" o las "pérdidas" coyunturales con el petróleo, las materias primas o las acciones empresariales, hoy compra y mañana vende en una dinámica histérica que descoloca los propios analistas del sistema.

Este proceso (donde se aprovechan tanto las "burbujas" como las "crisis" para generar rentabilidad capitalista) permite la consolidación de un puñado de conglomerados financieros globales "ganadores" de la crisis que se degluten a las instituciones quebradas mediante compras o fusiones forzadas.

No se trata (como quieren hacer creer las autoridades del sistema) de una "crisis involuntaria" sino de un proceso inducido de acumulación capitalista a través de la especulación financiera que terminó (como efecto no deseado) impactando en las variables de la economía real con las sociedades (sobre todo las más desprotegidas) pagando el costo del nuevo proceso de acumulación capitalista.

En consecuencia, el sistema capitalista (entendido como una red de países a escala global) todavía no está en crisis, los que están en crisis son el Estado imperial norteamericano y su economía real, y las economías centrales de Europa donde la crisis financiera ya impactó con toda la furia.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos rechazó el paquete financiero de la Casa Blanca dejando al desnudo la guerra electoral y profundas divisiones de intereses en el Congreso, que detonó un nuevo súper-derrumbe en los mercados recreando los temores de que la economía estadounidense caerá en una recesión prolongada si no hay forma de revivir el proyecto de ley.

Esto es falso por dos razones principales: A) La economía de EEUU ya está en crisis, y B) el súper-rescate financiero no es para salvar a la economía (ni a la sociedad) norteamericana, sino para salvar a las entidades quebradas y habilitar un macro negocio financiero privado con respaldo del Estado. (Ver: Súper-rescate estatal: Un negocio "privado" de los bancos que controlan la Reserva Federal).

Hay una verdad a medias entre lo que dicen los demócratas (por especulación electoral) sobre que el mega-salvataje es para los bancos y no para la sociedad estadounidense que deberá pagar los platos rotos con los impuestos, y lo que afirman los republicanos de que, si no se detiene la crisis financiera, la economía norteamericana va a terminar colapsando.

Y ese es el paso previo que conduce a la verdadera crisis, no la de los mercados sino la del sistema capitalista en su conjunto, que comenzará a derramarse por el planeta una vez que la crisis financiera se convierta en crisis recesiva en EEUU.

Según The Wall Street Journal este martes, "si los mercados de crédito continúan paralizados, el impacto sobre las empresas y los consumidores podría ser amplio, reduciendo el acceso a los préstamos, lo que disminuiría el gasto y la inversión. Los economistas señalaron que la contracción del crédito podría producir más despidos y provocar una reducción importante de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal".

En definitiva, el cóctel crisis del crédito-caída de la producción-desempleo masivo es lo que ya se proyecta como efecto inmediato de la crisis financiera con caída bancaria y derrumbe de bolsas a escala global con epicentro en EEUU y Europa.

El gran problema que dejan las crisis financieras del capitalismo es el encarecimiento y/o desaparición del crédito. Se contrae el crecimiento económico y las empresas reducen la producción y achican plantel de empleados para sobrevivir. Es ahí donde la inflación (en la que ya están sumidas las economías centrales y muchas periféricas de Asia y América Latina) se puede convertir en recesión o estanflación (recesión con inflación).

Lo que pasó este lunes, es más de lo mismo del "lunes negro" de los mercados globales, el 15 de septiembre, que registró el mayor derrumbe de Wall Street desde el 11-S, trasformó la crisis hipotecaria en crisis crediticia e instaló oficialmente la crisis financiera con recesión proyectada de las economías centrales a los países emergentes y periféricos del sistema capitalista a escala global.

En todo caso, lo que traza el tono "diferencial" es la parálisis y la impotencia del Gobierno de EEUU y de la oposición que, trabados por la competencia electoral, todavía no pudieron concretar el "súper rescate" de las entidades quebradas por el colapso financiero.

Según el emblemático e influyente The Wall Street Journal, el vocero más calificado de Wall Street, el plan que el Congreso estadounidense esbozó durante el fin de semana para rescatar al sistema financiero ofrece un "bálsamo", pero "es poco probable que pueda evitar que la mayor economía del mundo caiga en una recesión".

Las últimas noticias económicas han sido poco alentadoras, según el diario. En una señal de que el mercado inmobiliario sigue deteriorándose, las ventas de casas nuevas cayeron abruptamente el mes pasado, informó la semana pasada el departamento de Comercio de EEUU, añade.

De acuerdo con el Journal, la confianza de los consumidores sigue en declive y los indicadores semanales de ventas minoristas muestran que los compradores están reduciendo los gastos. Los expertos anticipan que el informe de desempleo a dar a conocer el viernes indicará que la economía perdió 150.000 empleos este mes.

Los estadounidenses están lidiando con un desempleo creciente y con precios de combustible y de alimentos más altos. En medio de una crisis financiera protagonizada por la caída de los precios inmobiliarios y la quiebra de los mercados hipotecarios, un auge del refinanciamiento hipotecario al estilo de 2001 no es una opción.

"Desafortunadamente, las personas están en lo cierto al esperar una recesión en estos momentos", dice Barry Eichengreen, un economista de la Universidad de California en Berkeley.

"El plan no puede prevenir una recesión", dijo Douglas Elmendorf, un investigador de Brookings Institution. "Lo que le importa a la gente es cuánto durará y cuán profunda será la desaceleración económica".

En resumen, más allá de la "crisis" y el "salvataje" de los mercados, hay una crisis estructural paralela de la economía real norteamericana (con sus números macroeconómicos en rojo) que se potencia con la histérica "crisis de los mercados" que genera la crisis del crédito y establece el primer escalón hacia la recesión.

Según las primeras autoridades del sistema capitalista (Reserva Federal USA, BCE, FMI, Banco Mundial; OCDE, G-8) EEUU y las quince naciones de la zona euro, países que en conjunto representan más de la mitad de la economía mundial, o ya están en recesión o enfrentan significativos riesgos de entrar en recesión en los próximos meses.

El "lunes negro bis" terminó de "abrochar" a la Unión Europea a la crisis financiera exportada desde USA y el pánico a la recesión ya se expande como un virus por toda la zona del euro.

En estas naciones centrales (y con epicentro en EEUU) comenzó a propagarse como un virus la crisis hipotecaria desde septiembre de 2007, la que devino finalmente en crisis financiera expandida a escala global a través de los mercados bursátiles, y hoy ya se proyecta como crisis recesiva que comienza a difundirse por vías de la desaparición y encarecimiento del crédito y la reducción del consumo.

Y hay dos razones principales por las cuales la crisis financiera y el proceso inflacionario-recesivo USA ya se está está expandiendo por todo el planeta capitalista globalizado:

A) El dólar es la moneda de cambio y de reserva internacional, y los países de todos los continentes (Europa, Asia, Latinoamérica y África) la utilizan en sus transacciones comerciales y tienen la mayoría de sus reservas en dólares.

B) Un 80% de las transacciones internacionales, un 70% de las importaciones y exportaciones mundiales y la casi totalidad del comercio petrolero se realizan en dólares

La crisis, como fue planteada hasta ahora, viró de lo "financiero" hacia lo "económico-.financiero": Tuvo un epicentro en la crisis hipotecaria de EEUU, se expandió a los mercados financieros globales (subdesarrollados y desarrollados), y ahora ya toca variables estructurales de la "economía real" por medio del proceso desatado por el cóctel suba del petróleo + suba de alimentos = proceso inflacionario, que ya padecen las economías centrales del sistema capitalista: EEUU, Unión Europea y China.

A este escenario, se suma la naciente crisis del crédito que (según todos los pronósticos) va a obrar con un efecto de acelerador del proceso inflacionario-recesivo paralizando aún más las primeras economías del sistema capitalista (EEUU-Europa-China) con un impacto directo en los países de la periferia.

La falta de crédito, a su vez, actúa como principal disparador de la detención de la producción y de la suba de precios lo cual genera un consecuente proceso de achicamiento del consumo y despidos en masa de trabajadores, en EEUU y Europa.

La recesión y la crisis crediticia a su vez convergen en la desaceleración económica que achica el consumo y la demanda de productos y paraliza cada vez más la economía.

Y caída de producción y achicamiento de ventas en los códigos del empresariado capitalista significa sólo dos alternativas: Suba de precios y despido de personal, para conservar el margen de rentabilidad vendiendo más caro y produciendo menos.

Se trata de una ley universal y probada del capitalismo que se desata como emergente inmediato de la recesión económica con paralización de la producción y desaparición del crédito.

En ese escenario, y como efecto de la recesión económica, los países "exportadores" e "importadores" (materias primas y manufacturas) del actual modelo capitalista globalizado reducirán sus ventas (ya está pasando con el petróleo) y en consecuencia restringirán sus compras.

Con un proceso recesivo de su economía, EEUU (el principal comprador de la "gran fábrica" asiática) reduciría drásticamente sus compras a China, y Europa, que ya enfrenta un fenómeno recesivo en su economía comunitaria, ingresaría en una contracción de sus sistema económico productivo.

Como impacto inmediato, la economía china también ingresaría en un proceso recesivo (detención del crecimiento) que la obligaría a reducir sus importaciones de materias primas y de petróleo,

A su vez la reducción en la importación de materias primas y de petróleo por parte de China (el principal importador mundial) impactaría en las economías de Rusia y de los "países emergentes" (los principales exportadores de petróleo y de materias primas a China) que también podrían ingresar en un proceso recesivo.

Con la crisis financiera y crediticia que ya desató el derrumbe bancario en EEUU, comienza a completarse (y a profundizarse) el cuadro recesivo de las economías capitalistas centrales que se irá proyectando cada vez con más fuerza hacia las economías de la periferia (principalmente los países exportadores de materias primas).

¿Y cuando exactamente entrará en crisis el capitalismo?

Cuando la recesión económica generalizada a escala global, rompa el equilibrio de la "gobernabilidad" política del sistema por medio de una ola de conflictos sociales y sindicales a escala mundial (cuyos primeros efectos ya se presentaron con la crisis alimentaria) con proyección tanto en las potencias centrales como en los países "emergentes".

O sea que, la actual crisis financiera todavía no es la "crisis sistémica" del capitalismo, sino su antesala.

La crisis global del sistema capitalista va a llegar como consecuencia del impacto social planetario del derrumbe (con negocios y concentración capitalista en el medio) del casino especulativo de los mercados financieros.

En concreto, la crisis global del sistema capitalista no se va producir por la "caída de los mercados" sino por una oleada mundial de huelgas, bloqueos de rutas y estallidos sociales extendidos por los cuatro puntos cardinales del planeta que paralicen la actividad económica mundial.

Por ahora, con sus números en rojo y sus mercados en "crisis", la economía capitalista todavía "funciona" y los efectos inflacionarios -recesivos todavía no han impactado de lleno en las facturaciones y ganancias planetarias de las corporaciones que juegan en el casino global de Wall Street.

Hay una lección histórica: El sistema capitalista solo ingresa en crisis cuando sus bancos y empresas se ven impedidos de hacer negocios.

Y hoy, sus bancos y transnacionales, con el cadáver de Wall Street y el Estado USA decadente, todavía siguen haciendo negocios.

Hasta que la recesión desate el capítulo social de la crisis y el sistema (que hoy descarga sus pérdidas sobre la espalda de eslabón más débil de a sociedad) comience a pagar el costo.

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