El Fracaso de la CIA con la Revoluci髇 Verde en Ir醤

Jun 26 2009 @ 04:32pm
Por: Sauron
Publicado en: Planeta Tierra
La "revoluci贸n verde" de Teher谩n es el m谩s reciente caso de las "revoluciones de color" mediante las cuales Estados Unidos ha logrado imponer gobiernos sometidos a su tutela en varios pa铆ses sin tener que recurrir a la fuerza. Thierry Meyssan, quien ha sido consejero de dos gobiernos ante este tipo de crisis, analiza el m茅todo y las causas de su fracaso en Ir谩n.



por Thierry Meyssan

La relaci贸n entre las "revoluciones de color" y las revoluciones viene siendo la misma que pudiera existir entre el Canada Dry y la cerveza. Se parecen, pero no saben igual. Son cambios de r茅gimen que aparentan ser una revoluci贸n en la medida en que movilizan a ciertos segmentos del pueblo, pero tienen caracter铆sticas de golpe de Estado porque su objetivo no es cambiar las estructuras sociales sino poner en el poder a una 茅lite en lugar de otra para que aplique una pol铆tica econ贸mica y exterior proestadounidense. La "revoluci贸n verde" de Teher谩n es el m谩s reciente ejemplo de ello.

Origen del concepto

Este concepto apareci贸 en los a帽os 1990, pero sus or铆genes se encuentran en los debates estadounidenses de los a帽os 1970-80. Luego de la serie de revelaciones sobre los golpes de Estado que la CIA hab铆a fomentado a trav茅s del mundo y del esc谩ndalo de los testimonios ante las comisiones parlamentarias Church y Rockefeller [1], el presidente Carter puso en manos del almirante Stansfield Turner la tarea de limpiar la agencia y de poner fin a todo apoyo a las "dictaduras de la casa". Furiosos, los socialdem贸cratas estadounidenses (SD/USA) salieron del Partido Dem贸crata y se unieron a Ronald Reagan. Eran brillantes intelectuales trotskistas [2], frecuentemente vinculados a la revista Commentary. Cuando Reagan result贸 electo, les confi贸 la tarea de proseguir la injerencia estadounidense, pero por otras v铆as.

As铆 crearon, en 1982, la National Endowment for Democracy (NED) [3] y, en 1984, el United States Institute for Peace (USIP). Ambas estructuras est谩n vinculadas org谩nicamente: varios administradores de la NED son miembros del consejo de administradores del USIP y viceversa.

En el plano jur铆dico, la NED es una asociaci贸n no lucrativa, basada en la legislaci贸n estadounidense, financiada mediante una subvenci贸n anual aprobada por el Congreso como parte del presupuesto del Departamento de Estado. Para concretar sus acciones [la NED] cuenta con el cofinanciamiento de la US Agency for International Development (USAID), que tambi茅n depende del Departamento de Estado.

En la pr谩ctica, esta estructura jur铆dica no es m谩s una pantalla que sirve simult谩neamente a la CIA estadounidense, al MI6 brit谩nico y al ASIS australiano (y en ocasiones a los servicios canadienses y neozelandeses).

La NED se presenta a s铆 misma como un 贸rgano de "promoci贸n de la democracia". Interviene de forma directa o mediante sus cuatro tent谩culos: uno se encarga de sobornar a los sindicatos, otro de sobornar a los patrones, el tercero a los partidos de izquierda y el cuarto a los de derecha. Tambi茅n act煤a a trav茅s de fundaciones amigas, como la Westminster Foundation for Democracy (Reino Unido), el International Center for Human Rights and Democratic Development (Canad谩), la Fondation Jean-Jaur猫s y la Fondation Robert-Schuman (Francia), el International Liberal Center (Suecia), la Alfred Mozer Foundation (Holanda), la Friedrich Ebert Stiftung, la Friedrich Naunmann Stiftung, la Hans Seidal Stiftung y la Heinrich Boell Stiftung (Alemania). La NED reconoce haber sobornado as铆, en unos treinta a帽os, a m谩s de 6 000 organizaciones a trav茅s del mundo entero. Todo eso se enmascara, claro est谩, bajo la apariencia de programas de formaci贸n o de ayuda.

El USIP, por su parte, es una instituci贸n nacional estadounidense. El Congreso lo subvenciona, anualmente, a trav茅s del presupuesto del Departamento de Defensa. A diferencia de la NED, que sirve de pantalla a los servicios [secretos] de tres Estados aliados, el USIP es exclusivamente estadounidense. Con el pretexto de promover la investigaci贸n en ciencias pol铆ticas, puede pagar salarios a personalidades pol铆ticas extranjeras.

Desde que empez贸 a disponer de recursos, el USIP ha venido financiando una nueva y discreta estructura, la Albert Einstein Institution [4]. Al principio, esa peque帽a asociaci贸n de promoci贸n de la no violencia estaba encargada de concebir una forma de defensa civil para las poblaciones de Europa Occidental, en caso de invasi贸n por parte del Pacto de Varsovia. Pero r谩pidamente se volvi贸 aut贸noma y estableci贸 un modelo de las condiciones que pueden llevar a cualquier tipo de poder estatal a perder su autoridad y derrumbarse.

Primeros intentos

El primer intento de "revoluci贸n de color" fracas贸 en 1989. El objetivo era derrocar a Deng Xiaoping utilizando a uno de sus colaboradores, el secretario general del Partido Comunista Chino Zhao Ziyang, para abrir el mercado chino a los inversionistas estadounidenses y poner a China bajo la influencia de Estados Unidos. Los j贸venes partidarios de Zhao invadieron la plaza Tian'anmen [5]. Los medios de prensa occidentales los presentaron como estudiantes apol铆ticos que luchaban por la libertad oponi茅ndose al ala tradicional del Partido, cuando en realidad se trataba de una disidencia interna entre nacionalistas y proestadounidenses surgida en el seno de la corriente de Deng. Luego de una larga resistencia a las provocaciones, Deng decidi贸 poner fin a aquella situaci贸n recurriendo a la fuerza. La represi贸n dej贸 entre 300 y 1 000 muertos, seg煤n las fuentes. Veinte a帽os despu茅s, la versi贸n occidental sobre aquel golpe de Estado frustrado sigue siendo la misma. Los medios occidentales que cubrieron recientemente el aniversario, present谩ndolo como una "rebeli贸n popular", se sorprendieron de que aquel hecho no haya quedado en la memoria de la poblaci贸n de Beijing. Lo que pasa es que una lucha por el poder en el seno del Partido no ten铆a nada de "popular" y los habitantes de Beijing estimaban que aquello nada ten铆a que ver con ellos.

La primera "revoluci贸n de color" exitosa tuvo lugar en 1990. En momentos en que la Uni贸n Sovi茅tica se hallaba en pleno proceso de disoluci贸n, el secretario de Estado James Baker viaj贸 a Bulgaria para participar en la campa帽a electoral del partido proestadounidense, profusamente financiado por la NED [6]. Sin embargo, a pesar de las presiones del Reino Unido, los b煤lgaros, espantados ante las consecuencias sociales del paso de la URSS a la econom铆a de mercado, cometieron un error imperdonable: eligieron una mayor铆a parlamentaria compuesta de postcomunistas. Los observadores de la Comunidad Europea certificaron el buen desarrollo del escrutinio, pero la oposici贸n proestadounidense denunci贸 un supuesto fraude y se lanz贸 a la calle, instal贸 un campamento en pleno centro de Sof铆a y sumi贸 al pa铆s en caos durante seis meses, hasta que el parlamento eligi贸 como presidente al proestadounidense Zhelyu Zhelev.

La "democracia": vender el pa铆s a los intereses extranjeros a espaldas de la poblaci贸n

Desde entonces, Washington no ha cesado de organizar cambios de r茅gimen a trav茅s del mundo, recurriendo no a la organizaci贸n de juntas militares sino a la agitaci贸n callejera. A estas alturas de nuestro art铆culo, es conveniente precisar los objetivos de esa forma de acci贸n.

M谩s all谩 del discurso adormecedor sobre la "promoci贸n de la democracia", la acci贸n de Washington busca imponer reg铆menes que le abran los mercados internos sin exigir condiciones y que apoyen su pol铆tica exterior. Los dirigentes de las "revoluciones de color" conocen esos objetivos, pero nunca los discuten con los manifestantes que ellos lanzan a la calle. Y cuando esos golpes de Estado fructifican, la ciudadan铆a no tarda en rebelarse contra las nuevas pol铆ticas que esos mismos dirigentes les imponen, cuando es ya demasiado tarde para dar marcha atr谩s.

Por otra parte, 驴c贸mo se pueden considerar "democr谩ticos" los movimientos de oposici贸n que, con tal de alcanzar el poder, venden su propio pa铆s a los intereses extranjeros a espaldas de sus compatriotas?

En 2005, la oposici贸n kirguiz rechaza el resultado de las elecciones legislativas y lleva manifestantes del sur del pa铆s a Bishkek, la capital. Los manifestantes derrocan al presidente Askar Akaiev durante la llamada "revoluci贸n de los tulipanes". La Asamblea Nacional elige como presidente al proestadounidense Kurmanbek Bakiyev. Este 煤ltimo no logra controlar a sus propios partidarios, que saquean la capital, as铆 que declara que el dictador ha sido expulsado y finge crear un gobierno de uni贸n nacional. Saca de la c谩rcel al general Felix Kulov, ex alcalde de Bishkek, y lo nombra ministro del Interior y, m谩s tarde, primer ministro. Cuando ve que la situaci贸n ha vuelto a ser estable, Akayev se deshace de Kulov; sin licitaci贸n previa, vende los pocos recursos del pa铆s a empresas estadounidenses e instala una base militar estadounidense en Manas. Nunca antes ha sido tan bajo el nivel de vida de la poblaci贸n. Felix Kulov propone fortalecer el pa铆s incorpor谩ndolo de nuevo a la Federaci贸n Rusa y r谩pidamente? lo vuelven a meter en la c谩rcel.

驴Un mal beneficioso?

A veces se argumenta, en los casos de Estados sometidos a reg铆menes represivos, que aunque las "revoluciones de color" no aportan m谩s que una democracia de fachada, al menos representan cierta mejor铆a para las poblaciones. La experiencia demuestra lo contrario. Los nuevos reg铆menes pueden resultar m谩s represivos que los anteriores.

En 2003, Washington, Londres y Par铆s [7] organizan en Georgia [8] la "revoluci贸n de las rosas". Siguiendo el esquema cl谩sico, la oposici贸n denuncia un fraude electoral y se lanza a la calle. Los manifestantes obligan al presidente Eduard Chevardnadze a huir y toman el poder. Su sucesor, Mijail Saakashvili, abre el pa铆s a los intereses econ贸micos estadounidenses y rompe con la vecina Rusia. La ayuda econ贸mica prometida por Washington para sustituir la ayuda rusa nunca llegar谩. Ya debilitada, la econom铆a [georgiana] se derrumba. Para poder seguir respondiendo a los intereses de sus amos, Saakashvili tiene que recurrir a la dictadura [9]. Cierra medios de prensa y llena las prisiones. Pero no por ello la prensa occidental deja de presentarlo como un "dem贸crata". Condenado a seguir adelante, Saakashvili decide reconquistar la popularidad mediante una aventura militar. Con el apoyo de la administraci贸n Bush y de Israel, al que ha alquilado varias bases a茅reas, bombardea a la poblaci贸n de Osetia del Sur. Los bombardeos dejan 1 600 muertos, la mayor铆a de ellos con doble nacionalidad rusa. Se produce la respuesta militar de Mosc煤. Los consejeros israel铆es huyen [10]. Georgia queda devastada.

隆Basta!

El mecanismo principal de las "revoluciones de color" consiste en explotar el descontento popular dirigi茅ndolo hacia el blanco que se quiere eliminar. Se trata de un fen贸meno de psicolog铆a de masas que barre con todo a su paso, imposible de enfrentar con elementos razonables. Se designa un chivo expiatorio al que se le achacan todos los males que enfrenta el pa铆s desde al menos una generaci贸n. Mientras m谩s se resiste [el chivo expiatorio], m谩s crece la c贸lera de la multitud. Y cuando el blanco cede, la poblaci贸n vuelve a la raz贸n y reaparecen las corrientes razonables entre sus partidarios y sus opositores.

En 2005, durante las horas que siguen al asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri, corre en el L铆bano el rumor de que Hariri ha sido asesinado por "los sirios". El ej茅rcito sirio, que se ocupa de garantizar el orden ?conforme a lo estipulado en el Acuerdo de Taif? se convierte en blanco de protestas. Las autoridades estadounidenses acusan directamente al presidente sirio Bachar el-Assad, acusaci贸n que la opini贸n p煤blica considera como una prueba. A los que observan que, salvo algunas divergencias, Rafik Hariri siempre fue 煤til a Siria y que su muerte priva a Damasco de un colaborador esencial se les responde que el "r茅gimen sirio" es tan malo que mata incluso a sus propios amigos. Los libaneses se pronuncian por un desembarco estadounidense que expulse a los sirios. Pero, para sorpresa general, Bachar el-Assad, teniendo en cuenta que su ej茅rcito ha dejado de ser bienvenido en el L铆bano y que su presencia all铆 resulta econ贸micamente onerosa, retira a sus hombres. Se organizan elecciones legislativas, en las que resulta victoriosa la coalici贸n "antisiria". Se trata de la "revoluci贸n del cedro". Cuando la situaci贸n vuelve a la normalidad, todos se dan cuenta de que, si bien algunos generales sirios hab铆an saqueado el pa铆s en el pasado, la retirada del ej茅rcito sirio no ha tra铆do ning煤n cambio en el plano econ贸mico. Y lo esencial es que el pa铆s est谩 en peligro, al no contar ya con los medios necesarios para defenderse del expansionismo del vecino Israel. El principal l铆der "antisirio", el general Michel Aoun, se da cuenta de ello y se pasa a las filas de la oposici贸n. Furioso, Washington traza contra 茅l numerosos proyectos de asesinato. Michel Aoun establece una alianza con el Hezbollah sobre la base de una plataforma patri贸tica. 隆Muy a tiempo! Israel ataca.

En todos y cada uno de los casos, Washington prepara de antemano un gobierno "democr谩tico", lo cual confirma que se trata de un golpe de Estado disfrazado. La composici贸n del nuevo equipo se mantiene en secreto el mayor tiempo posible. Es por eso que la designaci贸n del chivo expiatorio se hace siempre teniendo cuidado de no mencionar ninguna alternativa pol铆tica.

En Serbia, los j贸venes "revolucionarios" proestadounidenses escogieron un logotipo salido de la iconograf铆a comunista (el pu帽o en alto), para esconder su propia subordinaci贸n a Estados Unidos. Su slogan, "隆Est谩 acabado!", ten铆a como objetivo buscar el apoyo de los descontentos contra el propio Slobodan Milosevic, al que hac铆an responsable de los bombardeos de la OTAN contra Serbia. El mismo esquema fue aplicado por el grupo Pora!, en Ucrania, y por Zubr, en Bielorrusia.

No violencia de fachada

Los comunicadores del Departamento de Estado se esfuerzan por dar a las "revoluciones de color" una imagen de no violencia. Todas enarbolan las teor铆as de Gene Sharp, fundador de la Albert Einstein Institution. Pero la no violencia es una forma de lucha destinada a convencer al poder de que tiene que cambiar de pol铆tica. Para lograr que una minor铆a se apropie del poder y lo ejerza, en alg煤n momento hay que recurrir a la fuerza. As铆 lo han hecho todas las "revoluciones de color".

En el a帽o 2000, cuando a煤n le quedaba un a帽o de mandato presidencial, Slobodan Milosevic convoc贸 a elecciones anticipadas. Milosevic y su principal adversario, Vojislav Kostunica, tuvieron que ir a una segunda vuelta. Sin esperar a esa segunda fase de la elecci贸n, la oposici贸n afirm贸 que hab铆a fraude y se lanz贸 a la calle. Miles de manifestantes llegaron a la capital, entre ellos los mineros de Kolubara. La NED garantizaba indirectamente el pago de sus salarios, sin que ellos tuviesen conciencia de que estaban siendo pagados por Estados Unidos. Cuando la presi贸n de los manifestantes result贸 insuficiente, los mineros atacaron edificios p煤blicos con los buld贸zeres que hab铆an tra铆do, lo cual dio como resultado que aquello recibiera el nombre de "revoluci贸n de los buld贸zeres".

Si la tensi贸n se prolonga por demasiado tiempo y se producen contramanifestaciones, no hay para Washington otra soluci贸n que sumir el pa铆s en el caos. Agentes provocadores convenientemente situados en ambos bandos disparan sobre la multitud. Ambos bandos pueden comprobar que los de enfrente dispararon mientras que sus partidarios avanzaban pac铆ficamente. Y se generaliza el enfrentamiento.

En 2002, la burgues铆a de Caracas se lanza a la calle para manifestar contra la pol铆tica social del presidente Hugo Ch谩vez [11]. Mediante h谩biles montajes, las televisiones privadas dan la impresi贸n de que se trata de una marea humana. Seg煤n los observadores, son 55 000 personas. Pero la prensa y el Departamento de Estado hablan de 1 mill贸n. Se produce entonces el incidente del puente Llaguno. Las televisiones muestran claramente a prochavistas armados disparando sobre la multitud. En una conferencia de prensa, el general de la Guardia Nacional y viceministro de Seguridad Interna confirma que las "milicias chavistas" han disparado sobre el pueblo dejando 19 muertos. Anuncia su renuncia y llama a derrocar la dictadura. Militares rebeldes arrestan al presidente. Pero el Pueblo marcha, por millones, sobre la capital y restablece el orden constitucional.

Una investigaci贸n period铆stica reconstruye posteriormente, de forma detallada, la matanza del puente Llaguno. Demuestra que hubo manipulaci贸n en el montaje de las im谩genes, cuyo orden cronol贸gico fue alterado, como lo demuestran los relojes que portaban los propios protagonistas. En realidad, los atacados fueron los chavistas, quienes se replegaron y trataron de proteger a los suyos con armas de fuego. Los agentes provocadores eran polic铆as locales entrenados por una agencia estadounidense [12].

En 2006, la NED reorganiza la oposici贸n contra el presidente kenyano Mwai Kibaki. Financia la creaci贸n del Partido Naranja de Raila Odinga. Este 煤ltimo recibe el apoyo del senador Barack Obama, acompa帽ado de especialistas de la desestabilizaci贸n (Mark Lippert, actual jefe de gabinete del consejero de seguridad nacional, y el general Jonathan S. Gration, actual enviado especial del presidente estadounidense para Sud谩n). Durante un mitin de Odinga, el senador de Illinois se inventa un vago parentesco con el candidato proestadounidense. Pero Odinga pierde las elecciones legislativas en 2007. Con el apoyo del senador John McCain, quien act煤a como presidente del IRI (el tent谩culo republicano de la NED), Odinga pone en duda la limpieza del escrutinio y pide a sus partidarios que salgan a la calle.

En ese preciso momento, electores de la etnia Luo reciben a trav茅s de sus tel茅fonos m贸viles una oleada de mensajes [SMS] an贸nimos: "Queridos kenyanos, los Kikuyu han robado el futuro de nuestros hijos? tenemos que tratarlos de la 煤nica forma que ellos entienden? la violencia". A pesar de ser uno de los pa铆ses m谩s estables de 脕frica, Kenya se incendia bruscamente. Al cabo de varias jornadas de des贸rdenes, el presidente Kibaki se ve obligado a aceptar la mediaci贸n de Madeleine Albright, en calidad de presidenta del NDI (el tent谩culo dem贸crata de la NED). Se crea un puesto de primer ministro para Odinga. Como los SMS incitando al odio no salieron de ninguna instalaci贸n kenyana, no queda otro remedio que preguntarse qu茅 potencia extranjera pudo enviarlos.

La movilizaci贸n de la opini贸n p煤blica internacional

Durante los 煤ltimos a帽os, Washington ha podido desencadenar "revoluciones de color" con la certeza de que, en caso de no fracasar en el intento de tomar el poder, estas le permitir谩n al menos manipular la opini贸n p煤blica y las instituciones internacionales.

En 2007, gran n煤mero de birmanos se rebelan contra el alza en los precios del combustible de uso dom茅stico. Las manifestaciones se hacen violentas. Los monjes budistas se ponen a la cabeza de las protestas. Se produce la "revoluci贸n azafr谩n" [13]. En realidad, a Washington no le interesa el r茅gimen de Rang煤n. Lo que quiere es manipular al Pueblo birmano para presionar a China, que tiene intereses estrat茅gicos en Birmania (oleoductos y una base militar de inteligencia electr贸nica). A partir de ah铆, lo importante es crear una apariencia de realidad. Im谩genes provenientes de tel茅fonos m贸viles comienzan a inundar YouTube. Son an贸nimas, inverificables y fuera de contexto. Es precisamente ese car谩cter aparentemente espont谩neo lo que les confiere autoridad. La Casa Blanca puede imponer as铆 su propia interpretaci贸n de dichas im谩genes.

M谩s recientemente, en 2008, manifestaciones estudiantiles paralizan Grecia luego de la muerte de un joven de 15 a帽os a manos de un polic铆a. R谩pidamente aparecen provocadores, reclutados en Kosovo y enviados en autobuses que destrozan comercios. Los centros urbanos son saqueados. Washington trata de provocar una fuga de capitales y de monopolizar las inversiones en las terminales gas铆feras en construcci贸n. Una campa帽a de prensa se encargar谩 de presentar al debilitado gobierno de Karamanlis bajo los mismos colores que el r茅gimen de los coroneles. Facebook y Twitter se convierten en instrumentos para movilizar a la di谩spora griega. Las manifestaciones se extienden a Estambul, Nicosia, Dubl铆n, Londres, 脕msterdam, La Haya, Copenhague, Francfort, Par铆s, Roma, Madrid, Barcelona, etc.

La revoluci贸n verde

La operaci贸n instrumentada en Ir谩n en 2009 es parte de esta larga lista de seudo revoluciones. Primeramente, en 2007, el Congreso aprueba un presupuesto de 400 millones de d贸lares para "cambiar el r茅gimen" en Ir谩n. Esa suma se agrega a los presupuestos ad hoc de la NED, la USAID, la CIA y todas las dem谩s instituciones ya mencionadas. No se conoce el uso de ese dinero, pero s铆 se sabe que est谩 destinado a tres grupos esenciales: la familia Rafsandjani, la familia Pahlevi y los Muyahidines del Pueblo.

Al confirmarse la oposici贸n del Estado Mayor estadounidense a un ataque militar contra Ir谩n, la administraci贸n Bush decide organizar una "revoluci贸n de color" en ese pa铆s. Decisi贸n ratificada por la administraci贸n Obama. Y se abre por defecto el expediente de "revoluci贸n de color" que se hab铆a preparado en 2002 con Israel en el seno del American Enterprise Institute. Yo mismo publiqu茅 en aquel entonces un art铆culo sobre aquel dispositivo [14]. Basta con remitirse a aquel art铆culo para identificar a los actuales protagonistas. Hubo pocas modificaciones. Se agreg贸 una fase libanesa. con una sublevaci贸n en Beirut, en caso de victoria de la coalici贸n patri贸tica (Hezbollah, Aoun) en las elecciones legislativas, que fue finalmente anulada.

El escenario ten铆a previsto un apoyo masivo al candidato seleccionado por el ayatola Rafsandjani, la impugnaci贸n de los resultados de la elecci贸n presidencial, una ola de atentados, el derrocamiento del presidente Ahmadinejad y del Gu铆a Supremo, el ayatola Khamenei, la instauraci贸n de un gobierno de transici贸n dirigido por Musavi y, posteriormente, el restablecimiento de la monarqu铆a y el ascenso al poder de un gobierno dirigido por Sohrab Shobani.

Como ya estaba previsto en 2002, la operaci贸n se desarroll贸 bajo la supervisi贸n de Morris Amitay y Michael Ledeen y moviliz贸 en Ir谩n a las redes del Irangate.

Se impone en este punto un breve recuento hist贸rico. El Irangate fue una venta ilegal de armas: la Casa Blanca quer铆a, por un lado, apertrechar en armas a los Contras nicarag眉enses (para que lucharan contra los sandinistas) y, por el otro, apertrechar a Ir谩n (para prolongar la guerra Ir谩n-Irak hasta el agotamiento de ambos contendientes), pero el Congreso le hab铆a prohibido hacerlo. Los israel铆es propusieron entonces encargarse de ambas operaciones al mismo tiempo [por cuenta de Washington]. Ledeen, que tiene la doble nacionalidad estadounidense e israel铆, sirve de agente de enlace en Washington mientras que Mahmoud Rafsandjani (hermano del ayatola del mismo nombre) es el contacto en Teher谩n. Todo se desarroll贸 sobre un trasfondo de corrupci贸n generalizada. Cuando estalla el esc谩ndalo en Estados Unidos, el senador Tower y el general Brent Scowcroft (mentor de Robert Gates) dirigen una comisi贸n investigadora independiente.

Michael Ledeen es un curtido veterano de la acci贸n secreta. Lo encontramos en Roma, en el momento del asesinato de Aldo Moro, en la invenci贸n de la pista b煤lgara cuando el intento de asesinato de Juan Pablo II, y, m谩s recientemente, en el enga帽o de la supuesta compra de uranio nigeriano por parte de Sadam Husein. Actualmente trabaja en el American Enterprise Institute [15] (junto a Richard Perle y Paul Wolfowitz) y en la Foundation for the Defense of Democracies [16].

Morris Amitay fue director del American Israel Public Affairs Committee (AIPAC). Hoy se desempe帽a como vicepresidente del Jewish Institute for National Security Affairs (JINSA) y tambi茅n como director de un gabinete de consejer铆a al servicio de grandes firmas de la industria armamentista.

El 27 de abril pasado, Morris y Ledeen organizaron, alrededor del senador Joseph Lieberman, un seminario sobre Ir谩n en el American Enterprise Institute, espec铆ficamente sobre el tema de las elecciones. El 15 de mayo pasado, hay un nuevo seminario. La parte p煤blica consisti贸 en una mesa redonda dirigida por el embajador John Bolton sobre el "gran regateo": 驴Aceptar铆a Mosc煤 retirar su apoyo a Teher谩n a cambio de que Washington renuncie al escudo antimisiles en Europa central? El experto franc茅s Bernard Hourcade particip贸 en los debates. Simult谩neamente, el Instituto pon铆a en l铆nea un sitio Internet destinado a orientar a la prensa en la futura crisis: IranTracker.org. Este sitio incluye una secci贸n dedicada a las elecciones libanesas.

En Ir谩n, la misi贸n del ayatola Rafsandjani consist铆a en derrocar a su viejo rival, el ayatola Khamenei. Proveniente de una familia de agricultores, Hachemi Rafsandjani amas贸 su fortuna mediante la especulaci贸n inmobiliaria, en tiempos del Shah. Se convirti贸 en el principal vendedor mayorista de pistacho de todo el pa铆s y redonde贸 su fortuna durante el Irangate. Sus bienes est谩n evaluados en miles de millones de d贸lares. Ya convertido en el hombre m谩s rico de Ir谩n, fue sucesivamente presidente del parlamento, presidente de la Rep煤blica y es el actual presidente del Consejo del Discernimiento (instancia de arbitraje entre el parlamento y el Consejo de Guardianes de la Constituci贸n). Representa los intereses del mercado, o sea de los comerciantes de Teher谩n.

Durante la campa帽a electoral, Rafsandjani obtuvo de su ex adversario Mirhossein Musavi, hoy convertido en su caballo de batalla, la promesa de privatizar el sector petrolero.

Sin contacto con Rafsandjani, Washington recurri贸 a los Muyahidines del Pueblo [17]. Protegida por el Pent谩gono, esa organizaci贸n est谩 clasificada como terrorista por el Departamento de Estado, y tambi茅n estuvo as铆 clasificada por parte de la Uni贸n Europea. Los Muyahidines del Pueblo realizaron operaciones terribles durante los a帽os 1980, entre ellas un atentado de gigantescas proporciones que le cost贸 la vida al ayatola Behechi, a 4 ministros, a 6 ministros adjuntos y a la cuarta parte del grupo parlamentario del Partido de la Rep煤blica Isl谩mica. Los Muyahidines del Pueblo est谩n bajo las 贸rdenes de Masud Rajavi, quien se cas贸 con la hija del presidente Bani Sadr y m谩s tarde con la cruel Myriam. Radica cerca de Par铆s y tiene sus bases militares en Irak, donde cont贸 con la protecci贸n de Sadam Husein, antes de contar hoy en d铆a con la del Departamento de Defensa. Fueron los Muyahidines del Pueblo quienes garantizaron la log铆stica de los atentados dinamiteros perpetrados durante la campa帽a electoral [18]. Ellos ten铆an como misi贸n provocar enfrentamientos entre los partidarios de Ahmadinejad y la oposici贸n, lo que probablemente hicieron.

En caso de que se produjera el caos, cab铆a la posibilidad de derrocar al Gu铆a Supremo. Un gobierno de transici贸n, bajo la direcci贸n de Musavi deb铆a privatizar el sector petrolero y restablecer la monarqu铆a. El hijo del antiguo Shah, Reza Cyrus Pahlevi, subir铆a al trono y designar铆a como primer ministro a Sohrab Sobhani.

En previsi贸n de todo esto, Reza Pahlevi public贸 en febrero un libro de entrevistas con el periodista franc茅s Michel Taubmann. Este 煤ltimo es director de la oficina parisina de informaci贸n de Arte y preside el Cercle de l'Observatoire, el club de los neoconservadores franceses.

No es in煤til recordar aqu铆 que, de la misma manera, Washington ten铆a prevista el restablecimiento de la monarqu铆a en Afganist谩n. Mohammed Zaher Shah hubiese subido al trono en Kabul, con Hamid Karzai como primer ministro. Pero el pretendiente al trono, que ten铆a ya 88 a帽os, estaba senil. Karzai se convirti贸 entonces en presidente de la Rep煤blica. Al igual que Karzai, Sobhani tiene la doble nacionalidad estadounidense. Tambi茅n al igual que Karzai, Sobhani trabaja en el sector petrolero del Mar Caspio.

En lo tocante a la propaganda, el dispositivo inicial estaba en manos de la firma Benador Associates. Pero fue modificado bajo la influencia de la secretaria de Estado para la Educaci贸n y la Cultura, Goli Ameri. Esta irano-estadounidense es una antigua colaboradora de John Bolton. Como especialista de los nuevos medios, Goli Ameri implant贸 programas tendientes a equipar y entrenar a los partidarios de Rafsandjani en el uso de Internet. Tambi茅n desarroll贸 estaciones de radio y de televisi贸n en lengua farsi para la propaganda del Departamento de Estado y en coordinaci贸n con la BBC brit谩nica.

La desestabilizaci贸n de Ir谩n fracas贸 porque el principal resorte de las "revoluciones de color" no funcion贸 bien. Musavi no logr贸 focalizar el descontento sobre la personalidad de Ahmadinejad. El Pueblo iran铆 no pudo ser enga帽ado, no culp贸 al presidente saliente por las consecuencias de las sanciones econ贸micas estadounidenses contra Ir谩n. Por esa raz贸n, las protestas se circunscribieron a la burgues铆a de los barrios del norte de Teher谩n. El poder se abstuvo de oponer nuevas manifestaciones a las que ya estaban en marcha y dej贸 que los conspiradores se pusieran al desnudo por s铆 mismos.

Pero hay que reconocer que la intoxicaci贸n de los medios occidentales s铆 funcion贸. La opini贸n p煤blica extranjera crey贸 que 2 millones de iran铆es se hab铆an lanzado realmente a las calles, cuando la cifra real fue por lo menos dos veces inferior. El hecho de mantener a los corresponsales en sus casas facilit贸 esas exageraciones al darles un pretexto para no presentar pruebas de sus impugnaciones.

Despu茅s renunciar a la guerra y de haber fracasado en este intento de derrocar al r茅gimen, 驴qu茅 carta le puede quedar a煤n a Barack Obama?

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