El Mapa Oculto de la Tierra - por Alberto BorrŠs Gabarrů

Feb 22 2009 @ 03:05am
Por: Sauron
Publicado en: Planeta Tierra
El significado originario del término Geometría, como su prefijo Geo indica, se refería al estudio de las medidas de la Tierra. Poco después, pasó a designar la parte de las Matemáticas que conocemos actualmente. Muchos recordaron unos manoseados sólidos de madera que nos ilusionaban al final de la EGB, ya que eran algo tangible.

Entre ellos, se encontraban los cinco poliedros regulares: El Tetraedro con cuatro caras triangulares; El Hexaedro o cubo, con seis cuadradas; El Octaedro, con ocho triangulares; El Dodecaedro, con doce pentagonales y El Icosaedro, con veinte triangulares.

No se nos explic√≥ que ya se hallan descritos por Plat√≥n, y por ello se llaman los cinco poliedros plat√≥nicos. S√≥lo hay estos cinco, n√ļmero sagrado Pitag√≥rico, y ninguno m√°s que con todas sus caras formadas por pol√≠gonos regulares y √°ngulos iguales, puedan inscribirse en una esfera.

Recordemos que as√≠ como el tetraedro, el cubo y el octaedro, nos parec√≠an m√°s l√≥gicos y f√°ciles de imaginar, el dodecaedro y el icosaedro, por la ingeniosa forma de distribuir sus caras, nos obsesionaban. A Plat√≥n le suceder√≠a lo mismo, ya que hace especial √©nfasis en esas normas, sobre todo el dodecaedro que contiene el n√ļmero sagrado Pitag√≥rico 5, en los lados de sus caras, y el tambi√©n fundamental 12 en su n√ļmero. Le ten√≠a tanto respeto, que no se atrev√≠a a nombrarlo directamente.

El icosaedro 20 caras y 12 vértices, se puede inscribir en el dodecaedro, un vértice en el centro de cada cara, y el centro de sus caras triangulares en los 20 vértices del dodecaedro. En los cruces de la malla así formada, se pueden apoyar los vértices de los cinco poliedros Platónicos. El dodecaedro, forma la base de la malla de energías sutiles de nuestro planeta. Es posible que la fascinación que provocan estos dos poliedros proceda del inconsciente colectivo.

Aunque Plat√≥n fue el primero que describi√≥ oficialmente estas normas, ya estar√≠an como arcanos de conocimientos secretos en la escuela de Pit√°goras, donde Plat√≥n fue iniciado, pero su existencia es mucho m√°s antigua. En Gran Breta√Īa se han descubierto colecciones de piedras talladas con las formas de estos s√≥lidos y con surcos que se√Īalaban las aristas, en donde se han hallado restos de cordones de piel. Pueden ser de 1.500 a√Īos A.C. o sea, 1.000 a√Īos antes de Plat√≥n, pero en otros yacimientos las hay que pueden ser de 12.000 a√Īos A.C.

Oficialmente se dice, que eran utilizadas como boleadoras para cazar. Volviendo a la geometría Platónica, en su significado originario, el filósofo Griego, en su diálogo Fedón, no puede ser más claro al describir la estructura de la Tierra, como un dodecaedro esférico.

La concepción de la Tierra como un dodecaedro se basa en una premisa relativamente simple: el dodecaedro es el poliedro que más se aproxima a la esfera y el que tiene los ángulos menos salientes, lo que permite curvarlo sin que apenas sufra deformación. Si fuera el elástico y lo hinchásemos, sus caras curvadas, apoyadas en una esfera, la dividirían en doce partes formadas por pentágonos curvos.



Las líneas que separan estas caras, equivalentes a las aristas del dodecaedro de caras planas, en este caso se prolongan, formando círculos máximos que rodean la esfera. Estos círculos en su periplo por la esfera, cortan las otras caras, cada una atravesada por cinco de ellos (siempre el cinco), que así queda dividida en diez sectores en forma de triángulos rectángulos.



Para ello es suficiente un total de quince círculos, y no más. Así, entre las 12 caras pentagonales, cada una con 10 triángulos, totalizamos 120 triángulos rectángulos que cubren la superficie de la esfera. Al mismo tiempo, observamos que las líneas que unen los centros de los pentágonos curvos, forman triángulos equiláteros.



Las veinte caras de un icosaedro esférico, cada una de las cuales contiene 6 de los citados triángulos rectángulos. Es el icosaedro que se intercala al dodecaedro. Estos triángulos rectángulos, son la unidad básica de esta estructura. Así Platón en la segunda parte del diálogo Timeo, describe estos triángulos, en los que se basan todos los poliedros, ya que en sus ángulos sobre la esfera encajan los cinco poliedros.

Para plasmar esta estructura sobre la Tierra, situamos una cara del dodecaedro en el Norte, el polo centrado en ella. Otra en el Sur, y entre ellas dos franjas con cinco caras cada una, pero la orientación de los pentágonos Norte y Sur, con respecto a continentes y mares, no es arbitraria, y depende de un punto, que llamaríamos el Ombligo del mundo.

¬ŅD√≥nde encontrarlo?. Ni m√°s ni menos que en la gran pir√°mide de Cheops, y la raz√≥n de que sea as√≠ no es nada esot√©rica. Situada a 29¬ļ 58' 51" latitud N y 31¬ļ 08' 57" longitud E, se halla en el meridiano que divide la Tierra en dos partes en las que la superficie emergida, los continentes e islas, incluyendo la Ant√°rtica, es exactamente igual. El meridiano que pasa por la Gran Pir√°mide, coincide con un v√©rtice del pent√°gono Norte. Ello orienta toda la red. Cinco de sus l√≠neas maestras son meridianos, c√≠rculos m√°ximos, que pasan por los v√©rtices de las caras Norte y Sur, y que est√°n alternados.

Estos 120 triángulos rectángulos, unidades básicas de la malla energética terrestre, ya eran conocidos por los antiguos Egipcios, que les llamaban triángulos M. R.,(por Amón Ra), por lo que respetaremos esta denominación a lo largo del presente trabajo. En los textos funerarios Egipcios, este triángulo rectángulo escaleno (con tres lados desiguales) se

utilizaba para ilustrar la relación entre el cuerpo físico mortal, denominado KA y los otros tres más sutiles y considerados esencias divinas del hombre, AK, BA y KA, lo que demuestra la enorme importancia que se le daba a esta forma, que se halla también en las caras de la Gran Pirámide, formada por ocho de ellos ensamblados dos a dos.

En esas caras, ambos tri√°ngulos no se hallan exactamente en un mismo plano, sino formando un √°ngulo entrante muy abierto, imperceptible a simple vista, y que s√≥lo puede distinguirse por su iluminaci√≥n consecutiva y s√ļbita, con pocos segundos de diferencia, en el mismo instante de un equinoccio. Es el fen√≥meno que se llama Rel√°mpago.



Hemos repasado la trigonometría esférica, que pilotos y navegantes deberían conocer pero que con los actuales programas informatizados de navegación la mayoría han olvidado. Así, de acuerdo a nuestros cálculos y para simplificar, suponiendo la Tierra una esfera perfecta de 40.000 kilómetros de meridiano y Ecuador, la hipotenusa de estos triángulos curvos M. R. mide 4.153.041 metros, y los catetos 3.524.164 y 2.322.795 metros, lo que suma exactamente 10.000 kilómetros, un cuarto de meridiano, con ángulos de 36, 60 y 90 grados (en los triángulos esféricos suman más de 180 grados y no se cumple el teorema de Pitágoras).

La relaci√≥n de 1,5172 entre sus catetos curvos, no es significativa. Pero si los proyectamos desde el centro de la Tierra sobre un plano tangente al v√©rtice de su √°ngulo recto, se forma otro tri√°ngulo plano, que nos da exactamente la relaci√≥n 1,618034... el n√ļmero √°ureo Fi, que la pir√°mide de Cheops contiene entre su Apot√©ma (la perpendicular entre el lado de la base y el v√©rtice), y la mitad del lado de la base. Es el n√ļmero del equilibrio y la belleza, el l√≠mite de la serie de Fibonacci, y la raz√≥n entre dos partes de un segmento y su suma con la mayor.

Un guarismo que tanto los Griegos, como los constructores de las catedrales G√≥ticas, utilizaron secretamente en sus proporciones arquitect√≥nicas hasta que Leonardo da Vinci lo divulg√≥. Ello no s√≥lo demuestra que los antiguos conoc√≠an exactamente la trigonometr√≠a esf√©rica y sus relaciones con la plana, sino que la red energ√©tica del planeta, con el n√ļmero Fi, es una estructura equilibrada y armonizada con el Cosmos.

Las antiguas cartas marinas, los llamados Portulanos, son trabajosas copias de mapas mucho m√°s antiguos, en los que las formas de los continentes parecen deformadas y las distancias adquieren proporciones absurdas. Ello se debe a que estos viejos mapas, aparte de un sistema de proyecci√≥n distinto, se basan en la geometr√≠a esf√©rica. Uno de los m√°s interesantes es el Opicinis de Canestris (1.335) en el que Europa y √Āfrica est√°n antropomorfizados, representando a un Rey y una Reina; la Pen√≠nsula Ib√©rica como cabeza del Rey, prepar√°ndose para besar a la Reina africana. Los discutidos mapas de Piri Reis (1.513) son copias de otros m√°s antiguos que muestran detalladamente el contorno de Sudam√©rica y de la Ant√°rtica, incluso aquellas regiones actualmente cubiertas por el hielo. Tambi√©n pertenecen a esta cartograf√≠a no convencional, pero que demuestra que fueron dibujados por miembros de una antiqu√≠sima civilizaci√≥n, dotada de una tecnolog√≠a similar a la actual.

¬ŅDispon√≠an quiz√°s de aeronaves?

Algunos de estos mapas, como el de Canestris, incluyen l√≠neas de tri√°ngulos M. R., que para los profanos carecen de sentido. Ubican su origen en Alejandr√≠a, no en Gizeh. Esta ciudad, con su biblioteca, fue el centro cultural m√°s importante de Occidente y su puerto mereci√≥ un faro calificado como la s√©ptima maravilla del mundo. Por ello no es de extra√Īar que en estas copias de otras m√°s antiguas, acabara como centro. Lo correcto ser√≠a tomar como n√ļcleo un punto en el meridiano de Gizeh llamado Behdet, cerca de la poblaci√≥n de Baltim, en el delta del Nilo. La intersecci√≥n de este meridiano con el c√≠rculo m√°ximo perpendicular, en el mismo centro del lado de dos pent√°gonos, define 4 tri√°ngulos M. R., y forma el centro de un rombo que marcaba la influencia del Imperio Egipcio.

Estos 15 círculos máximos, 12 pentágonos con 10 triángulos M. R. cada uno, y 62 intersecciones, forman la malla energética que rodea la Tierra, pero dada la extensión de esos, M. R. de más de 4.000.000 de kilómetros cuadrados (dos tercios de Australia), hay pocas oportunidades de que algunos de estos focos y líneas se ubiquen en países. Se supone que los tres distintos tipos de cruces, los de pentágonos del dodecaedro, con cinco líneas, los triangulares del icosaedro, con tres y los de los rombos, que comprenden 4 M. R., con dos, tienen propiedades distintas, y entre los del mismo tipo, incluso polaridades opuestas, lo que genera corrientes energéticas por las líneas que los unen.

El tipo pentágono con 5 líneas que aparentan los rayos, es el más espectacular, y precisamente uno de ellos, se halla en el cogollo del famoso Triángulo de las Bermudas.

Naturalmente, ello si nos referimos a la red básica, pero si unimos entre sí, otros cruces de círculos máximos distintos, se forma otra tupida red de círculos máximos, que llamaremos secundaria.

En ella, entre los √°ngulos centrales de los pent√°gonos, como bisectrices, salen otros 5 c√≠rculos m√°ximos. Los cruces de tres c√≠rculos de los tri√°ngulos icosa√©dricos contienen a su vez nueve m√°s, y los cruces de dos l√≠neas entre cuatro M. R., nada menos 10 c√≠rculos m√°ximos m√°s. Asemeja a una tela de ara√Īa de c√≠rculos que pasan por otros muchos lugares.

Precisamente, algunos Leys o Venas de Drag√≥n, termino que se utiliza en Feng Shui, para designar las l√≠neas de fuerza de la Tierra, coinciden con ese trazado que parece secundario, pero puede ser m√°s importante desde el punto de vista energ√©tico, que la red b√°sica de 15 c√≠rculos, ya que el n√ļmero de c√≠rculos que pasan por un mismo nudo es mayor.

El matemático Buckminster Fuller, pasó la mayor parte de su vida investigando mediante técnicas microfotográficas, una esfera elástica sometida a tensión, como un globo hinchado, encontrando una elaborada y compleja malla de tensiones vectoriales similar a las líneas antes descritas.

En una escala inferior, encontrar√≠amos otras l√≠neas o Leys de tercera clase, que unir√≠an los nudos de la malla secundaria entre s√≠, o con los nudos de la principal. Estas l√≠neas ser√≠an las que intervienen en otros Leys o Venas de Drag√≥n, similares, tampoco despreciables. As√≠ podr√≠amos seguir con otras redes m√°s finas, hasta el √ļltimo escal√≥n. Los capilares de este sistema ser√≠an la Cuadr√≠cula de Curry Oblicua, con respecto a los meridianos, y cuyas l√≠neas se encontrar√≠an distanciadas unos 4 metros, con nudos positivos y negativos alternados y la conocida como red de Hartmann, paralela a los meridianos y con una separaci√≥n de 2 metros de Norte a Sur, y de 2,5 metros de Este a Oeste.

Nos hemos limitado a exponer los antecedentes históricos, la geometría, con la descripción de las líneas, las figuras que forma en la superficie terrestre, los distintos tipos de cruces, y los lugares en donde se ubican unos pocos de ellos, que creemos más significativos, y que se detallan en la parte gráfica.

¬ŅPero, para que sirve todo esto?

Cuando los antiguos Egipcios se tomaron el trabajo de estudiar y plasmar esta red, ser√≠a para algo m√°s tangible que una mera especulaci√≥n filos√≥fica. Ante todo, los mejores estudios se han efectuado en nudos y l√≠neas secundarias y terciarias que coinciden con los Leys. En 1.977, Paul Devereux emprendi√≥ el Proyecto Drag√≥n, a trav√©s del cual un equipo multidisciplinar de cient√≠ficos efectu√≥ gran n√ļmero mediciones de ultra e infrasonidos, campos magn√©ticos, ionizaci√≥n y radioactividad. Lo m√°s inexplicable fueron las determinaciones de part√≠culas B, con un scintil√≥metro.

Estos registros eran totalmente distintos a los de las zonas circundantes, estaban modulados por las fases lunares, la salida y puesta del Sol, y eran mucho más intensos durante los Equinoccios. También se han efectuado estudios en las redes de Curry y Hartmann, para localizar puntos en los que las energías nocivas afectan a la salud de hombres y animales. Pero de la gran red, aparte de particularidades sobre de los lugares donde se ubican estos nudos, sabemos muy poco.

Podríamos empezar por los aspectos negativos de algunos cruces y líneas. El más sonado es el del Triángulo de las Bermudas, que pudiera ser el causante de estas desapariciones inexplicables. Precisamente, el desvanecimiento de algunos de estos aviones y buques sin dejar el más mínimo rastro, sugiere la existencia esporádica de portales dimensionales que los han trasladado a un universo paralelo. Ello sería el grado más intenso de una curvatura local exagerada del espacio/tiempo. En los grados más suaves, se limitan a alterar o enloquecer los instrumentos de navegación de los aviones. Pero hay otros fenómenos dignos de ser tenidos en cuenta y que acarrean unas consecuencias mucho menos misteriosas, pero graves.

Es el caso de las CAT, Clear Air Turbulence (Turbulencias en Aire Tranquilo), perturbaciones no detectables por el radar y que han sido causa de cierto n√ļmero de accidentes de aviaci√≥n. Un aumento de la gravitaci√≥n local de s√≥lo un 5 o 10%, no afecta para nada al vuelo de un avi√≥n, que en virajes y baches soporta esfuerzos muy superiores, pero si este aumento persiste durante unas horas, atrae el aire de la zona, y lo va acelerando, creando una corriente descendente, que pueden llegar a cientos de kil√≥metros por hora.

Al no intervenir diferencias de temperaturas que afectan a la densidad del aire, no son detectables por el radar. Si un avión en su ruta, se mete en una de ellas, es arrastrado hacia el suelo a esa velocidad, sin que nada se pueda hacer para evitarlo, sólo mantener su control, esperar a que esta corriente sea estrecha y salir pronto por el otro lado. Con mala suerte puede perder hasta 10.000 pies de altura.

La estructura del avi√≥n normalmente aguanta, pero los pasajeros, si no van con el cintur√≥n, son proyectados contra el techo. Esto es lo que pudo ocurrir hace unos quince a√Īos durante un vuelo Charter de la compa√Ī√≠a Aviaco. Un DC-8 en ruta desde Santiago de Chile a Paramaribo, repentinamente y sin que apareciera previamente nada sospechoso en la pantalla del radar, experiment√≥ una s√ļbita p√©rdida de sustentaci√≥n. Unos cuantos pasajeros que no llevaban el cintur√≥n, salieron despedidos hacia el techo, rompi√©ndolo.

Una azafata, que tras servir las bebidas a los pasajeros acababa de sentarse en el trasportín, rompió el panel superior con la cabeza. Los carros de bebidas saltaron por los aires, así como las balsas salvavidas, que rompieron sus sujeciones y salieron despedidas de sus alojamientos. Mientras el avión caía, todos se quedaron pegados al techo gritando y pataleando. Cuando salió de esta turbulencia, en la que descendió 3.000 metros de altura, todos cayeron violentamente. La azafata, cuyo asiento se había plegado contra el suelo estuvo varios meses de baja a causa de las heridas sufridas durante este incidente.

Para colmo de desgracias, las aguas fecales de los dep√≥sitos del WC, se salieron por las tazas y despu√©s de impregnar el techo se desparramaron por el interior del aparato. El avi√≥n seguramente pas√≥ por el cruce de dos l√≠neas situado a unos 330 kil√≥metros al norte de Manaos, en la misma l√≠nea ecuatorial. En el Ecuador se ubican oblicuamente diez nudos de este tipo y act√ļa como una l√≠nea que los conecta energ√©ticamente, potenciando su fuerza. Parece que estos nudos se activan espor√°dicamente, quiz√°s por causas c√≥smicas, y en otras ocasiones los aviones pueden haber pasado por el mismo lugar, sin notar nada.

Otro incidente similar fue protagonizado el pasado mes de diciembre, por un Boeing 747 de las L√≠neas √Āreas Japonesas (JAL), que se encontraba en vuelo entre Tokio y las Islas Hawai. A las dos horas de haber despegado, el aparato penetr√≥ en una de estas √°reas, perdiendo s√ļbitamente sustentaci√≥n y cayendo diez mil pies de altura. El p√°nico cundi√≥ de inmediato entre el pasaje y la tripulaci√≥n.

En ese momento los pasajeros se encontraban comiendo en sus asientos. Muchos de ellos que tenían suelto el cinturón para comer con mayor comodidad, salieron despedidos contra los compartimentos portaequipajes. Como consecuencia del incidente, numerosas personas resultaron heridas y una mujer murió al ser golpeada en la cabeza por una maleta. La situación alcanzó tal gravedad que el piloto se vio obligado a regresar al aeropuerto de la capital Nipona. Precisamente, por la zona que transitaba el aparato se puede apreciar el trazo de dos de los anillos, que convergen en un nudo de cinco a unos 1.000 kilómetros al sur de Tokio.

Menos suerte tuvo en 1.968 un Boeing 707 de la BOAC, que se desintegr√≥ en el aire al introducirse en una CAT. Ocurri√≥ tambi√©n en Jap√≥n, en los aleda√Īos del Monte Fuji, por donde pasa una l√≠nea de la red principal que parte del nudo situado al sur del pa√≠s. Adem√°s, parece que estos fen√≥menos son m√°s frecuentes cerca de volcanes.

En cuanto a los aspectos positivos, es posible que las energ√≠as que emiten estas zonas, incluso las l√≠neas enteras, favorezcan algunos aspectos f√≠sicos y mentales de los humanos (Estados alterados de conciencia) e incluso de animales y vegetales. Algunos han sido cunas de civilizaciones ahora desaparecidas. Muchos lugares sagrados que desde tiempos inmemoriales han albergado santuarios y edificios religiosos en los que se percibe una fuerza ins√≥lita, est√°n relacionados con estos puntos o cruces. Por otra parte, estas corrientes energ√©ticas se pueden manipular, desvi√°ndolas hacia lugares que precisan de ellas. Es lo que hac√≠an los hombres prehist√≥ricos con sus Menhires, quiz√°s para aumentar la fertilidad de las tierras, la salud del ganado, influir en el clima, lluvias, u otros fines √ļtiles.

En Escoc√≠a, la comunidad de Findhorn, cosecha verduras de tama√Īos descomunales en un suelo malo, con un clima atroz y sin necesidad de utilizar abonos. Lo achacan a su particular e √≠ntima conexi√≥n espiritual con las plantas y con los entes, que seg√ļn ellos las protegen. Pero sin descartar √©sta, puede haber otras causas. El meridiano energ√©tico que pasando por Espa√Īa va del Sahara Argelino al Polo Norte, roza la rivera oeste del lago Ness, otro enclave misterioso. Podemos suponer un ramal energ√©tico, quiz√°s artificial, que siguiendo la falla que da origen a este lago, llegue hasta Findhorn. Adem√°s, se halla a s√≥lo 80 kil√≥metros del nudo de dos l√≠neas que puede irradiar una potente corriente secundaria.

En relación a lugares sagrados, una línea secundaria que parte del nudo argelino la bisectriz del ángulo que forma su meridiano con la que pasa por Budapest, es un círculo que da con otro nudo situado al noreste de Siberia, cerca del Mar de Okhotsk, por donde pasa el meridiano que también atraviesa el Monte Fuji. A los Japoneses les choca la ubicación de Montserrat, justamente en esta línea que quizás por ignorancia catalogamos como secundaria. La predisposición a la apertura de portales interdimensionales en algunos de estos lugares puede estar asociada a la aparición de ovnis, lo que hace que los avistamientos sean más numerosos. Se trata de un hecho perfectamente constatado y tenido en cuenta en las estadística ufológicas.

Esta misma facilidad de conexi√≥n con dimensiones situadas en niveles m√°s elevados, seg√ļn algunos expertos en energ√≠a libre, facilitar√≠a el funcionamiento de algunos de estos generadores que captan la energ√≠a del punto cero, desde un nivel dimensional superior, y que por ahora funcionan de manera irregular, espor√°dica, y cuando se trasladan fallan estrepitosamente, lo que impide su utilizaci√≥n pr√°ctica. Para lograr un funcionamiento regular habr√≠a que ubicarlos en alguno de estos lugares portal. Tambi√©n podemos pensar, que algunos ovnis utilizan este truco, y por eso se les ve en esos lugares. Ello, junto con las ventajas de tipo humano ya mencionadas, podr√≠a llevar en un futuro a una revalorizaci√≥n de estos terrenos donde se ubican estos nudos o l√≠neas.

El pulso del planeta, es especialmente sensible en estos lugares, lo que permite diagnosticar la salud de GAIA, ahora bastante maltrecha, y al mismo tiempo aplicar en dichas zonas las medidas correctoras adecuadas, como la acupuntura, que primero determina la energía de los puntos, y luego corrige los desequilibrios entre las polaridades.

Todo ello, requiere un conocimiento mucho m√°s profundo de la red, con sus niveles secundarios y terciarios.

Aplicando la geometr√≠a esf√©rica, no ser√≠a dif√≠cil dise√Īar un programa inform√°tico que uniendo todos estos puntos por c√≠rculos m√°ximos, nos trazase las l√≠neas de una determinada regi√≥n del mapa en los tres niveles mencionados, y nos se√Īalase las coordenadas de los puntos de cruce m√°s activos, que habr√≠a que comprobar sobre el terreno.

Pero ésta es una tarea para el futuro.

























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