El Orden Económico Natural: PROLOGO DEL EDITOR

Mar 24 2009 @ 06:19am
Por: Felipe IV
Publicado en: Crisis financiera
Cuando nacieron las teorías económicas de Silvio Gesell, hace nueve lustros atrás, tanto se habían adelantado a su tiempo que el interés por ellas prácticamente era nulo. Entre tanto, el mundo pasó por la escuela amarga de una guerra mundial, con sus terremotos económicos como consecuencia inevitable. ¿Quién no buscaría su salvavidas al hundirse? Por todos los lados se probaron recetas antiguas y modernas para dominar el caos económico. Pero en el mejor de los casos sólo surtieron efecto aparente. No es de extrañar, pues, que unos descontentos, con el afán de encontrar el remedio eficaz contra la agonía económica, tropezaran con las teorías de Silvio Gesell. Y se realizó el milagro. Las mismas teorías, antes despreciadas, cobraron de repente un valor inestimable.

Hay quien asegura que después del invento de la rueda (base de la máquina a vapor, del motor de explosión, de la dínamo, en fin de toda nuestra civilización técnica) sólo se hizo un invento de consecuencias igualmente revolucionarias para la vida humana: la libre-moneda. Si gracias a la rueda el hombre llegó a dominar técnicamente a la naturaleza, la libre-moneda le permitirá coronar esta obra con la creación del bienestar económico general. Realmente ¿para qué nos sirven todos los adelantos técnicos, si el desorden económico impide su aplicación, excepto los casos donde se trata de destruir? Los inventos no escasean, por cierto, pero hace falta romper las cadenas económicas atadas a los pies del gigante inventor, que ya se halla a dos pasos del tiempo de oro, hoy soñado apenas por los poetas. Los inventos están aguardando el soplo de vida. Necesitan la lluvia benéfica de la libre-economía de Silvio Gesell para retoñar y empalidecer con su realidad hasta la fantasía de un Julio Verne.

Para quienes nunca oyeron nada de libre-moneda o libre-economía la afirmación parecerá extraña; la considerarán una audacia o una exageración. Si no existiera este libro, fácil sería encogerse de hombros y pasar por alto las "ocurrencias" de la libre-moneda. Mas el libro está.

Es imposible ya ignorarlo. Centenares de miles de hombres lo conocen. Su contenido se ha vertido, parcial o totalmente, a los idiomas más difundidos. Está por convertirse en una especie de piedra de toque para medir la comprensión económica y la conciencia social. Hay que refutarlo o reconocerlo. ¡Cuidado con no caer bajo su aplastante argumentación! La libre-economía a base de libre-moneda y libre-tierra pretende solucionar el titulado problema social. Ni más ni menos. Y lo interesante es que trata de conseguir su fin sin exigir al hombre que se convierta antes en altruista o en esclavo de sistemas burocráticos de tinte comunista o imperialista. De la misma explicación sencilla y lógica de los fenómenos económicos deduce Silvio Gesell con toda naturalidad los medios de curación. Conocer sus ideas es ver el mundo con un nuevo horizonte, es sorprenderse de actividades que hoy se toman en serio.

¿Para qué se amontonan en las bibliotecas las obras de crítica del capitalismo si sus autores son incapaces de proponer algo mejor? (¿Acaso el haber descubierto las fallas no implica el haber encontrado el remedio?). ¿Para qué discuten los parlamentarios sobre la lucha contra la desocupación, contra la crisis, contra las murallas aduaneras, contra las guerras de conquista, si ignoran en absoluto las leyes que rigen la vida económica moderna? ¿Acaso la opinión pública no se ríe de los parlamentos, de su charlatanería, de su ineficacia proverbial? ¿Para qué se cambian los gobiernos, se organizan las revoluciones, se implantan dictaduras, aprovechando hábilmente el descontento general, si todos estos cambios, organizaciones e implantaciones 4 forzosamente han de quedar estériles por falta de un programa económico, irrefutable tanto moral como teóricamente? Todos los que están dispuestos sinceramente a ponerle un punto final a la danza loca de la economía internacional; todos los que están hartos de la inseguridad y de la injusticia; todos los que confían en sus propias fuerzas; todos los que quieren luchar por la paz y por una cultura superior; todos los patriotas de verdad y los que anhelan que se inicie por fin una nueva época ascendente en la historia humana, todos ellos deben conocer esta obra de Silvio Gesell. Les servirá de guía y les asegurará el triunfo de sus ideales.

A los amigos de lo ajeno, a los defensores del parasitismo, les aconsejamos no abrir el presente libro, pues sólo se enojarían. Tendrían que recurrir a la desfiguración y a la blasfemia para tranquilizar su conciencia y para salvar su pellejo.

A los demás recomendamos la lectura sin reserva alguna. No hace falta empezar por las primeras páginas. La lectura puede iniciarse por el capítulo que por su título despierte más el interés. Este capítulo servirá de puente para interesarse por el contenido de los demás.

Rápidamente el lector se dará cuenta de que Silvio Gesell evita toda maraña en el lenguaje.

Ojalá se nos pueda testimoniar que en esta versión castellana de la 7ª. edición alemana supimos conservar algo del estilo admirable y de la claridad de expresión, tan típicos en los escritos de Silvio Gesell. En caso de que hayamos incurrido en errores, por supuesto involuntarios, desde ya agradecemos toda colaboración espontánea y prometemos tenerla en cuenta al publicar otra edición.

Es lástima que Silvío Gesell no haya tenido en vida la satisfacción de ver la edición en castellano de su obra maestra, ante todo, porque fue en Buenos Aires donde concibió sus ideas básicas. Desde su fallecimiento en 1930, estas ideas se han abierto un amplio camino en el mundo civilizado. Economistas de renombre universal y del clero han sido conquistados y siembran por el mundo la simiente de la sana doctrina económica, la que, por otra parte, ha demostrado admirablemente su practicabilidad en los experimentos ya famosos de Woergl (Austria) y Schwanenkirchen (Alemania).

La edición castellana de "El Orden Económico Natural" se compone de tres tomos, a saber: 1º.

El dinero tal cual es; 2º. El dinero como puede y debe ser; 3º. Libre Tierra. Quiere decir, que se ha invertido el orden de colocación del original alemán, por haber estimado que la materia monetaria es de primordial importancia para el futuro y, además, porque la libre tierra ya es propagada por los georgistas.

Antes de terminar, queremos agradecer sinceramente a cuantos prestaron su desinteresada colaboración para que esta obra viera la luz pública.

Y ahora basta de prólogo. ¡Que hable el autor! ERNESTO F. GESELL. Buenos Aires, Noviembre 1935.

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