Entrevista con Brian Ellison

Dec 03 2008 @ 07:58pm
Por: Spencer
Publicado en: SIDA
En esta entrevista con Brian Ellison, intentamos tratar las líneas generales de las influencias del NIH/CDC en la investigación científica básica y en el desastre del SIDA. Bryan suscitó un gran interés en el número anterior de Rethinking AIDS, por lo que esta breve entrevista resume todas las líneas generales del NIH/CDC. Este material está expuesto con gran detalle en el libro de Bryan Ellison (con el doctor Peter Duesberg) titulado «Inventing the AIDS Epidemic».



Rethinking AIDS: Bryan, empecemos con un resumen global de las dos características principales de la forma en que la epidemia de VIH/SIDA puede realmente ser, digamos, fabricada o creada por el NIH o el CDC.



Brian Ellison: La pregunta es, ¿cómo es que tenemos la hipótesis del VIH en el primer puesto, y cómo es que cientos de miles de científicos y decenas de miles de investigadores del SIDA pueden marchar al ritmo del VIH, sin considerar siquiera alguna de las preguntas que han sido planteadas por Peter Duesberg o Robert Root-Bernstein o alguno de esos científicos? ¿Cómo es que todos la siguen totalmente? ¿Cómo nos hemos visto atrapados en una hipótesis del VIH que no marcha? ¿Cómo la colocamos en el primer puesto?

Mi opinión es que se basa en dos pilares. Uno es el complejo de investigación biomédica, financiado principalmente por el Instituto Nacional de la Salud, o NIH, y el segundo pilar es el Servicio de Salud Pública, que en estos días actúa sobre todo a través de los Centros para el Control de la Enfermedad, o CDC. De hecho, observando sobre todo la historia de estas dos organizaciones podemos empezar a comprender por qué la ciencia no sólo ha sido encarrilada por la hipótesis del VIH, sino que no tenía más opción que hacerlo.

National Institute of Health (NIH).Muy sencillamente, el NIH comenzó en 1887 como algo llamado el Laboratorio Higiénico. Entonces era muy pequeño. En realidad era una rama del Servicio de Salud Pública, que a su vez era una rama de la Marina. Surgió de la Marina; ha mantenido su conexión militar. Este es el motivo por el que el Cirujano General lleva su uniforme blanco; tiene un rango real dentro de la estructura militar. En caso de guerra, o en caso de emergencia nacional, los oficiales del Servicio de Salud Pública mantienen sus rangos de oficiales dentro de la jerarquía militar.

Estos fueron los comienzos del NIH. Era una agencia secundaria bastante pequeña. En los años 30, el Congreso creó el Instituto Nacional del Cáncer, que fue la primera división del NIH centrada en un tema particular, y gradualmente se convirtió en los Institutos Nacionales de la Salud -en plural-; antes había sido el Instituto Nacional de la Salud.

El punto de ruptura ocurrió básicamente tras la Segunda Guerra Mundial, en la epidemia de polio. Hubo una transición; debido a un escándalo y conmoción política, un hombre llamado James Shannon se convirtió en el director de los NIH en 1955.

James Shannon quería crear el mayor organismo de investigación científica de la historia, y en concreto quería modelar la investigación biomédica del Proyecto Manhattan -grandes sumas de dinero, pisar el acelerador y la ciencia quizás iría más rápido y mejor-. Desde 1956, el presupuesto de los NIH ha crecido todos los años, fuera de control. El resultado en ese momento fue que el torrente de dinero se dirigió a la guerra contra la polio. Formaron a los virólogos contra la polio -David Baltimore es un ejemplo- y esas personas continuaron tras el final de la epidemia de polio, alrededor de 1960, para abordar el cáncer, y finalmente dominar la guerra contra el cáncer. Pero todos eran por su formación virólogos. Fue durante los sesenta cuando contemplamos el ascenso de gente como Howard Temin también, y Robert Gallo.

¿Estás diciendo que estaban buscando una causa vírica del cáncer?.

Sólo buscaban una causa vírica del cáncer. Nunca se pensó en ninguna otra cosa. Todos los virólogos estrella, que en los sesenta tenían el control de la ciencia -por el nuevo dinero concedido a los NIH les había convertido en la central eléctrica de una agencia general en vez de una agencia secundaria- les había colocado en una posición dominante, debido a que ellos habían recibido todo o prácticamente todo el nuevo dinero. Por tanto, los virólogos dominaban la guerra contra el cáncer. Hasta la fecha lo siguen haciendo.

¿Qué hay de los aspectos tóxicos del cáncer producidos por radiación, venenos o factores ambientales? ¿Están los NIH también detrás de eso?.

Los NIH crearon de hecho un programa que empezó en 1962, según recuerdo, para buscar carcinógenos químicos en el ambiente, y esto creó un pequeño pero aún así descomunal programa dentro de la biomedicina, que empezó a acusar incluso a trazas de sustancias que están muy lejos de ser relevantes para tu cáncer. Son apenas detectables en el entorno, pero como a los hombres se les estaba pagando entonces a tiempo completo, sólo para encontrar tales sustancias, incluso las más pequeñas cantidades de una sustancia química bastaban para acusarla del cáncer. Hubo varios programas desmesurados, pero el mayor con mucho es el programa de virus y cáncer, que comenzó oficialmente en 1964, pero que en realidad hunde sus raíces un poco antes, en la guerra contra la polio. Lo que ocurrió fue que se produjo una transición a las enfermedades lentas como el cáncer, la esclerosis múltiple, el Alzheimer, o la diabetes. Pero los virus rápidos no son compatibles con las enfermedades lentas. El virus te invade hoy; tu sistema inmunológico lo neutraliza, y entonces una enfermedad lenta te ataca años después.

¿Cómo pudieron los virólogos conectar de alguna forma sus virus rápidos con las enfermedades lentas? Bueno, a principios de los sesenta llegaron algunos virólogos que simplemente inventaron la noción de virus lentos, que llegó a ser recompensada con el Premio Nobel en 1976.

¿Quiénes fueron?.

Fue Carlton Guidacheck. Por supuesto, una vez que el concepto de virus lentos -que pueden actuar incluso después de haber sido eliminados del organismo por el sistema inmunológico- llegó a ser aceptado, fue posible acusar de forma creíble a un virus de cualquier enfermedad, sin importar lo poco infecciosa que fuera la enfermedad. Así procedieron con el cáncer, y en el momento en que se presentó el SIDA, en cuanto se dieron cuenta de que el SIDA era un nuevo carro al que subirse, un nuevo desfile, si prefieres, todos los cazadores de virus controlaron desde el principio las riendas del poder en las instituciones de investigación biomédica, y así naturalmente dominaron la investigación sobre el SIDA -literalmente desde antes de la primera publicación sobre el SIDA. La primera persona que describió casos de SIDA, Michael Gottlieb, de Los Angeles, al describir cinco hombres homosexuales con neumonía por Pneumocystis Carinii- ya estaba él mismo sugiriendo que estaba producido por un virus del tipo del herpes, el citomegalovirus. Después se acusó al virus de Epistein-Barr, al HTLV-1, y finalmente al VIH. Fue el resultado de que los cazadores de virus se encontrasen en una posición dominante en las instituciones. Es la razón por la que no se ha responsabilizado del SIDA a una bacteria, una causa ambiental o una causa toxicológica. Los cazadores de virus controlaban la investigación biomédica y las instituciones de investigación biomédica, y lo habían estado haciendo desde la guerra contra la polio, y lo habían estado haciendo porque los NIH eran una agencia gubernamental sobrealimentada que de hecho había creado la mayor organización de investigación científica de la historia del mundo -más técnicos llevando ropas de laboratorio, reproduciendo mecánicamente cada día más datos-. Esto empeora cada año.

¿Cuánto dinero gastan cada año?.

Ahora los NIH están gastando unos diez mil millones de dólares (Aproximadamente un billón trescientas mil pesetas) al año. Y lo que se consigue con esto, es que cuantos más datos reproduces, menos tiempo y capacidad tienes para pensar en los datos o interpretarlos, y así por supuesto sólo caes cada vez más profundamente en el pozo del VIH.

El segundo pilar que has mencionado es el aspecto sanitario de esto, a saber, los Centros para el Control de la Enfermedad.

Robert Gallo.Ahora tenemos la otra pregunta, que es: la primera identificación oficial de casos de SIDA tuvo lugar en junio de 1981. Desde ese momento pasaron menos de tres años, hasta abril de 1984, cuando Bob Gallo dio una conferencia de prensa y declaró oficialmente, y convirtió en un axioma federal, que el SIDA estaba causado por el VIH, un retrovirus.

Esto se declaró sin que se hubiera publicado ningún artículo científico.

No había publicado artículos sobre ello, y lo declaró en una conferencia de prensa, y se convirtió en un axioma. Ahora bien, los cazadores de virus dominaban las instituciones, todavía lo hacen, y acusan a un virus de cualquier enfermedad a la que echen mano. Sin embargo, normalmente van bastante despacio. La enfermedad tiene que existir durante mucho tiempo antes de que la perciban y empiecen a buscar un virus. De otra forma no prestan atención. El cáncer ha existido durante miles de años de historia registrada, y también otras enfermedades. El SIDA estaba considerado nuevo, y estaba atacando sobre todo a varones homosexuales y consumidores de drogas intravenosas, y estos no eran grupos a los que alguien estuviera inclinado a prestar atención. Los cazadores de virus tenían cosas más importantes en la cabeza. El mismo Gallo no estaba interesado en encontrar un virus del SIDA. Estaba más interesado buscando un virus de la leucemia, y estaba observando los retrovirus.

Así que la pregunta es, ¿cómo pasamos del descubrimiento de una enfermedad que afectaba a grupos marginales de la sociedad a, tres años después, tener a los cazadores de virus acusando ya de ella a un virus específico? Esto es una enorme hazaña. Para decirlo brevemente, lo puedes descubrir en el Servicio de Salud Pública, pero en concreto en los activistas de la salud pública, y para comprender a este tipo de gente tienes que comprender que los cuerpos de funcionarios comisionados del Servicio de Salud Pública no eran siquiera científicos investigadores. No estoy hablando ahora del tipo moderno de investigador científico de los NIH; estoy hablando de los primeros funcionarios comisionados del Servicio de Salud Pública. Su función era llevar uniformes e intentar controlar y ocuparse de las epidemias yendo por las ciudades de los Estados Unidos, poniendo cuarentenas, realizando controles de emergencia, intentando cerrar zonas comerciales -creando un gran resentimiento por parte de la población local-, y en ningún caso hay ninguna prueba de que sus medidas tuvieran éxito. Pero ellos estaban orgullosos de considerarse a sí mismos activistas, intentando contener epidemias en favor de la salud general, en favor del bien público.

La encarnación moderna de los movimientos de salud pública y de esos activistas, que no eran investigadores científicos, pero que estaban orgullosos de ser activistas, son los Centros para el Control de la Enfermedad, que comenzaron controlando la malaria en zonas de guerra durante la Segunda Guerra Mundial, con base en Atlanta, Georgia, donde todavía residen. En los cuarenta se le redenominó Centro de las Enfermedades Transmisibles. Puedes ver en el nombre que estaba sesgado hacia las enfermedades infecciosas, porque las enfermedades infecciosas crean miedo en la población, y eliminan mucha resistencia contra medidas por lo demás draconianas. Su sesgo, por supuesto, era siempre buscar -lo que hacen es intentar definir núcleos de mayor incidencia de enfermedades, intentar hacer aparecer a las enfermedades como infecciosas, para justificar sus medidas de mano dura para contener y controlar la enfermedad. Si es infecciosa, la gente le teme más.

Hay mucho más acerca de esto en las cintas y en tu libro. Pero me dijiste hace poco que el CDC está intentando definir la violencia y los crímienes relacionados con armas de fuego como núcleos de enfermedad epidémica.

Es cierto. Por supuesto no están llamando a la violencia «enfermedad infecciosa», pero están intentando tratarla como una enfermedad con quizás algún tipo de causa ambiental. Piensan que pueden curar la violencia con dos medidas principales: una es el control de armas; piensan que si te libras de las armas, entonces por supuesto las pandillas dejarán de buscar sus armas automáticas por todo el submundo; y, segundo, que si financias a las pandillas y sus organizaciones, sus grupos de primera línea que están creando disturbios y violencia, entonces les inducirás a volverse pacíficos.

¿De dónde has sacado esto?.

Centers Disease Control (CDC).De artículos publicados por los mismos funcionarios de los CDC, que nos están presentando su estrategia para, textualmente, «cómo detener la epidemia de violencia». Creen que puesto que es una epidemia o enfermedad, no debería ser castigada. No puedes llenar las celdas o los corredores de la muerte con esta gente. En vez de eso deberías darles dinero y quitar las armas a todo el mundo.

Los Centros para el Control de la Enfermedad han tenido tres programas principales a través de los cuales pueden hacer aparecer a las enfermedades como infecciosas y hacer que todo el mundo muestre su acuerdo con ello. Uno es que a principios de los 50 formaron una unidad especial, una unidad de élite semisecreta, que ahora es casi totalmente secreta, denominada Servicio de Inteligencia para Epidemias, o EIS. Los recién graduados de las facultades de medicina, o biología o quizás de odontología, o de algunas otras cosas, es decir, de departamentos de sanidad, son reclutados tras la graduación para realizar un curso de varias semanas, y después destinados a una misión activa de dos años, pagada por los CDC, en diversos departamentos de sanidad locales y estatales, para convertirse en los ojos y los oídos del CDC -una red de inteligencia invisible que observa los menores núcleos de enfermedad y, cuando al CDC le parece oportuno, las convierte en emergencias nacionales-. Vimos este tipo de manipulación cínica en la epidemia de gripe asiática de 1957. Lo vimos en los 60 con núcleos de leucemia, que intentaron hacer parecer infecciosa. Lo vimos en la epidemia de gripe porcina, que nunca se materializó, en 1976, y con la epidemia de enfermedad del legionario, ese mismo año. Y lo hemos visto más recientemente con la enfermedad de Lyme, con la neumonía por virus Hantaan, y así una cosa tras otra.

Epidemic Intelligence Service (EIS).Después de esos dos años, todos los miembros del EIS se convierten en parte de un cuerpo permanente de oficiales en reserva del CDC, que podrían ser llamados a filas en caso de emergencia nacional o en época de guerra, para servir como oficiales con sus rangos respectivos, con poder real en emergencias. Hoy, muchas de estas personas, situadas en fundaciones, compañías importantes, los nuevos medios de comunicación, el despacho del Cirujano General y otras posiciones políticamente clave, actúan como defensores silenciosos del CDC, repitiendo los puntos de vista del CDC donde quiera que necesiten apoyo. Así que, por supuesto, es una red muy influyente, y debería añadir que hace aproximadamente un año, debido a las excesivas peticiones externas de directorio de miembros del EIS, el CDC ha suprimido recientemente la disponibilidad de este directorio. No quieren que la gente se siga enterando de lo que es la pertenencia.

Algunos de estos miembros tienen posiciones elevadas en los medios de comunicación.

Lawrence K. Altman.Es cierto. Por ejemplo, el escritor médico jefe del New York Times, Lawrence Altman, es un graduado de los años 60 del EIS.

El otro programa que mantiene el CDC es denominado programa de asociaciones. Básicamente, conceden becas a organizaciones privadas -en algunos casos incluso creando organizaciones privadas- supuestamente para extender la educación, lo que significa la línea de partido del CDC. Pero, de hecho, repartiendo este dinero, el CDC crea y compra influencias en organizaciones que no parecen estar conectadas con el CDC, al menos oficialmente. Así, por ejemplo, ha dado dinero a grupos médicos como la Cruz Roja Americana, a organizaciones de hemofílicos, y a grupos de activistas por los derechos de los homosexuales y contra el SIDA.

¿Y todo esto está cuidadosamente documentado en tu libro?.

Cierto. De hecho listamos una serie de organizaciones financiadas, y estudié algunas de ellas en mi último artículo en Rethinking AIDS. Hay listas enormes, y yo sólo estoy empezando a descubrir muchas de las organizaciones que están financiadas por este programa de asociación con lo que llaman «organizaciones con base en la comunidad». Mirad, la idea es -el CDC lo dice con un lenguaje ligeramente distinto. Ellos dicen, bueno, estas organizaciones pueden llegar a las poblaciones de sus respectivas zonas de forma más eficaz que nosotros. Este es un lenguaje codificado, por supuesto, para decir que es más creíble cuando parece provenir de organizaciones privadas sin conflicto de intereses.

¿Qué tipo de dinero está implicado -tipos de cantidades mínimas que pueden dar-? ¿Dan dinero a ACT-UP o a grupos similares?.

Aún no he sido capaz de probar lo de ACT-UP. Podría demostrar la conexión con varios grupos de activistas del SIDA. Pero no quiero nombrarlos hasta que pueda probarlo.

¿Cuál es el grupo más insospechado financiado por el CDC que has encontrado?.

Bueno, déjame nombrar dos ejemplos. En el lado de los activistas del SIDA, el lado de los derechos de los homosexuales en el debate sobre el SIDA, como se ha constituido públicamente, han financiado la National Association for People with AIDS (Asociación Nacional para Gente con SIDA). Es una organización militante en favor de los derechos de los homosexuales, pero coordina una buena parte del movimiento de activistas del SIDA.

Y también financian la otra parte del asunto.

Simultáneamente financian a Americans for a Sound AIDS Policy (Americanos para una Política del SIDA Prudente), que ha asesorado sobre derechos religiosos, y era el primer grupo asesor de William Dannemeyer, congresista. Así que el CDC estaba financiando a los dos grupos al mismo tiempo, y el hecho es que mientras las dos partes debatían temas que eran ardides para apartar la atención del tema principal, por decirlo así, estaban de acuerdo en una cosa, y es que necesitamos medidas de sanidad pública más poderosas, y que los del CDC eran buenos chicos. Este es un ejemplo del tipo de cosas que financian. Los fondos podían oscilar, según infiero, desde unos miles o decenas de miles de dólares, hasta millones de dólares, como en el caso de la Cruz Roja. Depende de la cantidad de dinero que se necesite para sobornar a un grupo. Algunos de estos grupos estaban creados completamente con fondos del CDC.

¿Por ejemplo?.

Por ejemplo, Americans for a Sound AIDS Policy. Así que el CDC, con sus funcionarios del EIS, y con su programa de asociaciones, ha creado círculos de influencia mucho más lejos de su propia existencia inmediata, donde gran parte de su influencia no está reconocida como procedente del CDC. Así que tenemos lo que parece ser una marejada de apoyo para cualquier postura del CDC, que en realidad está orquestado por el Servicio de Salud Pública y en concreto por el CDC.

Para ilustrar como utilizan esto en el SIDA en palabras sencillas, la red del EIS estaba fuertemente implicada en la identificación de los primeros casos de SIDA, los cuales ni siquiera formaban un núcleo. Los primeros cinco casos de SIDA no se conocían entre sí. No tenían ninguna conexión entre sí. Ni siquiera se habían conectado por encuentros sexuales anónimos o algo de lo que tengamos conocimiento. Pero encontraron a los cinco y los definieron como un núcleo, arbitrariamente. De ellos, pasaron a redefinir enfermedades que existían en hemofílicos, en consumidores de drogas intravenosas, en haitianos, en africanos, en dondequiera que fueran, con la finalidad de hacer aparecer la epidemia de SIDA como infecciosa. La opinión dominante entre los pocos científicos que observaban el SIDA desde el mismo comienzo era que debía estar causado por drogas, en concreto por poppers, que eran increíblemente populares en la comunidad homosexual. Esta era la opinión que estaba atacando, y tenían que hacer que el SIDA pareciera infeccioso. Lo lograron con esos estudios de núcleos, al redefinir enfermedades de otros grupos. El EIS ha sido un instrumento para esto, y el programa de asociaciones, desde 1984, cuando comenzó para el proyecto del SIDA, ha sido un instrumento para crear lo que parece ser un apoyo espontáneo del punto de vista de los activistas de la sanidad pública del SIDA, y para acusar a un virus, desde todos los sectores.

Debo decir también que este es el motivo por el que los cazadores de virus prestaron atención al SIDA -porque el CDC les llamó la atención sobre ello y lo hicieron parecer infeccioso-, y mientras tanto los cazadores de virus, que dominaban en el NIH y en las universidades financiadas por el NIH, saltaron sobre él y escogieron su virus favorito, un retrovirus, al que acusaron del SIDA.

Es este Servicio de Salud Pública, que gasta muchos miles de millones de dólares de nuestros impuestos, el que ha creado en este sentido u otro esta hipótesis del VIH, y el que la defiende hasta el límite de sus fuerzas. Creo que la única forma en que vamos a lograr enfrentarnos con esto y romper de verdad el dominio de la hipótesis del VIH, y prevenir futuras catástrofes como ésta, lo que será inevitable, es empezar a recortar radicalmente el Servicio de Salud Pública, quizás suprimiendo algunas agencias.

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Notas:

1. Creemos que este material es tan importante para nuestros lectores que estamos haciendo algo que a vuestro económicamente modesto editor le parece imposible: estamos ofreciendo gratuitamente a todos los suscriptores y firmantes una entrevista completa en cinta de cassette de 60 minutos con Brian y/o una transcripción escrita de la misma. La calidad de sonido es mucho mejor que en las cassettes anteriores (los editores voluntariosos terminan por aprender), y el material es más amplio que el de esta entrevista. Sin embargo, si alguno de vosotros se siente generoso, por favor, incluye 10 dólares cuando solicites la cassette -¡pero no permitas que el dinero te impida oír este material!-.

2. En el número 37 de la Revista de Medicinas Complementarias publicamos un artículo de este autor sobre la invención de la PCR.

Contacto: Brian J. Ellison, 1756 Carmel Dr., Apt. 314, Walnut Creek, CA 94596 EEUU.

Artículo publicado en el libro «Repensar el SIDA». Edita: Asociación de Medicinas Complementarias (A.M.C.).


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