Estados Unidos nos hundirá a todos en una recesión mundial

Feb 10 2009 @ 04:55pm
Por: Felipe IV
Publicado en: Crisis financiera
Ya estamos en la profecía del "peor escenario": La crisis del sistema capitalista es global. Toda la arquitectura financiero-económica del sistema se desploma. Depreciación y baja de las exportaciones e importaciones, caídas del consumo interno y despidos laborales en aumento progresivo tanto en países centrales como periféricos, son las señales más claras y evidentes de la "globalización" del desastre. Y asoma la crisis social como emergente del proceso.



El efecto dominó

El colapso financiero recesivo con epicentro original en las economías imperiales USA-UE ya se convirtió en derrumbe nivelado de la economía real a escala mundial.

La desaceleración económica (por efecto de la contracción del crédito) exportada originalmente de EEUU y la Unión Europea se contagia aceleradamente a las llamadas economías "emergentes" de Asia, África y América Latina. China, Japón, los "tigres asiáticos", Latinoamérica y Europa del Este.

La desaceleración económica mundial llegó para quedarse, y avanza desde los países centrales hacia la periferia emergente y subdesarrollada.

La recesión simultánea por la que atraviesan EEUU, Europa y Japón amenaza con ser la peor desde la II Guerra Mundial, según un informe del Banco Mundial difundido el martes, pone en evidencia el entrelazamiento existente entre las economías desarrolladas en crisis (EEUU-UE-Japón) con las emergentes (China-India-Rusia-Brasil).

EEUU no solamente es el primer comprador de productos chinos, sino que además China es el principal acreedor de la primera potencia imperial.

El entrelazamiento financiero y comercial que existen en ambas economías (la primera y la tercera en el orden mundial capitalista) las convierten casi en hermanas simbióticas: Si se cae China se cae EEUU, y viceversa.

Pero eso no es todo: La Unión Europea, la segunda economía mundial y el otro gran comprador (en bloque) de manufacturas chinas, y con su comercio exterior entrelazado con el de EEUU, integra este trípode de supervivencia capitalista interdependiente anudado por el cordón umbilical .

Y hay más: EEUU, la Unión Europea y China (a los que debe agregarse India, Japón y Corea del Sur), además de representar casi el 70% del PBI mundial, son los mayores importadores mundiales de materias primas y energía (petróleo y gas), por lo que se puede inferir que si se paralizan esas economías capitalistas centrales se derrumbarían inmediatamente por efecto dominó todas las economías exportadoras del mundo emergente y periférico. Lo que ya está empezando a ocurrir, según los informes oficiales.

Desde las finanzas, los servicios, las tecnológicas, la publicidad, los medios de comunicación hasta la industria automotriz, pasando por la informática, ningún sector parece quedar a salvo del proceso recesivo que sobreviene como consecuencia del colapso financiero.

No obstante las "inyecciones de liquidez" prolongadas (iniciadas en septiembre de 2007), los planes de salvataje bancario USA-UE, los mercados financieros se siguen derrumbando, mientras los números de la macroeconomía de EEUU y de los demás países continúan en rojo creciente.



La crisis, que al principio era sólo financiera, se hace sentir en todos los ámbitos de la sociedad mundial globalizada y nivelada por un mismo "programa económico" exportado desde las potencias centrales a la periferia.

Y la crisis se hace global por una razón principal: La economía mundial está globalizada y es "interdependiente", no solamente porque está "dolarizada" (la moneda patrón del Imperio en crisis), sino porque los comercios exteriores y los sistemas económicos productivos están controlados por los mismos bancos y empresas trasnacionales que se encuentran en crisis tanto en EEUU como en Europa (el comando central del Imperio global).

Se están quemando etapas: La crisis financiera ya devino (por medio de la recesión) en crisis estructural, y rápidamente se dirige hacia la crisis social (el emergente de los despidos laborales) a escala planetaria.

Todo el planeta (globalizado y nivelado por el sistema capitalista "único") está aquejado de los mismos síntomas: Derrumbe de los precios del petróleo y de las materias primas (deflación de los precios internacionales), devaluación de las monedas y revaluación el dólar, colapso financiero con quiebra de bancos, crisis crediticia con achicamiento del consumo, suba de precios internos de los alimentos y la energía y oleadas de despidos laborales constantes en EEUU y las potencias centrales.

Los billonarios paquetes de "rescate bancario" estatal con dinero de los impuestos (pagado por toda la población de los países donde se han instrumentado) no han servido de antídoto y han fracasado estrepitosamente como medida para enfrentar la crisis mundial, que ha devenido de financiera a recesiva a escala global.

Los bancos centrales y la Reserva Federal USA se muestran impotentes para frenar el "pánico" en los mercados financieros que operan como principal productor de la crisis del crédito, que a su vez dispara la caída de las ventas y los despidos masivos.

El derrumbe de la locomotora USA

En los primeros día del año 2009 (y como clara señal de que el planeta ya ingresó a la "crisis estructural"), se reafirmó la ola de de despidos laborales que certifica la presencia de una recesión a escala planetaria, cuyo centro gravitante y expansivo se encuentra en EEUU y Europa, potencias directrices del sistema capitalista a nivel global.

Un escenario 2009 de huelgas y conflictos sociales en Europa y el Imperio USA no está sacado de una novela de Julio Verne sino (además de la crisis global) de una proyección lógica y emergente de la desocupación desatada por la recesión industrial y empresarial que sacude a la economía norteamericana y a las primeras potencias del euro.

Economistas de J.P. Morgan calculan que la economía mundial se contraerá a una tasa anual 2,3% en los tres primeros meses del año 2009. Esto posiblemente constituirá los peores meses para la economía global desde la Segunda Guerra Mundial.

En su informe de Tendencias Mundiales del Empleo para 2009 la Organización Internacional del Trabajo (OIT) , alertó a fines de enero que se espera en 2009 un "aumento espectacular" de los desempleados, trabajadores pobres o con empleos vulnerables. El número de desocupados podría aumentar hasta "51 millones si la situación continúa deteriorándose".

Según el informe presentado en Ginebra, la desocupación por la crisis global podría llegar al 7,1%, alcanzando un total de 230 millones.



En América Latina, entre 1,5 y 2,4 millones de trabajadores podrían perder sus puestos, según el informe de la OIT para la región.

El número de trabajadores pobres -que no ganan lo suficiente para mantenersee a sí mismos y a sus familias por encima del umbral de la pobreza de 2 dólares al día- podría alcanzar 1.400 millones, "casi el 45% de la población activa mundial con empleo", según la OIT.



Además, 200 millones de personas, "la mayoría ciudadanos de economías en desarrollo" podrían sumarse a la lista de trabajadores "extremadamente pobres".



"El mensaje de la OIT es realista, no alarmista. Nos enfrentamos a una crisis del empleo de alcance mundial. Muchos gobiernos son conscientes de la situación y están tomando medidas, pero es necesario emprender acciones más enérgicas y coordinadas para evitar una recesión social mundial", advirtió el director general del organismo, Juan Somavia, en Ginebra.

En este escenario, los despidos masivos de obreros y empleados en EEUU son el barómetro y marcan el momento en que la crisis comienza a salir de la "superestructura" económico financiera y a meterse dentro de la sociedad estadounidense.

En EEUU, con Obama en la Casa Blanca, en el segundo mes de 2009 ya se configuró el escenario "más temido": La combinación de la "crisis financiera" con la "crisis recesiva" (crisis estructural) está produciendo como resultante un proceso de quiebras empresariales generalizadas con despidos que se van tornando en cada vez más masivos, mientras se agrava la caída del consumo, aparecen los primeros signos claros de deflación y las empresas comienzan a negociar bajas del salario a cambio de no despedir personal.

En los últimos meses del 2008 y en lo que va del 2009, la crisis financiera-recesiva en EEUU se agravó en grados notables y -como afirma The Wall Street Journal- ya está generando un pánico generalizado que abarca simultáneamente a los "inversores", a los mercados y a las propias autoridades del sistema que no encuentran ninguna solución para el colapso expandido a todas las variables de la economía.

Mientras tanto, lo que aún suena como un panorama fantástico para EEUU (las huelgas y los conflictos sociales en su propio territorio), es un escenario de corto plazo que ya manejan entre líneas analistas y medios norteamericanos a la luz de la crisis del sector automotriz y de las quiebras empresariales que están desatando una ola de despidos en EEUU.

La crisis social (consecuencia de la caída del consumo y los despidos laborales) comienza a perfilarse como potencial emergente de la crisis recesiva- laboral que detonó escalonadamente como consecuencia de la crisis financiera en EEUU.

Cada jornada de la economía norteamericana (desde finales de 2008) se ha convertido en un vértigo marcado por una dinámica inevitable: Recesión industrial y comercial con baja del consumo y desempleo masivo que se proyecta desde EEUU y los países centrales al mundo periférico "subdesarrollado" y/o emergente.

Por estas horas, medios y analistas norteamericanos coinciden en que la desocupación (como emergente de la recesión industrial) se ha convertido en la prioridad absoluta de la agenda de Obama y su equipo.

El empleo en EEUU registró en enero su mayor descenso en tres décadas, lo que llevó el número total de empleos eliminados desde el inicio de la recesión, en diciembre del 2007, a 3,6 millones.



La mitad de esas pérdidas ocurrieron en los últimos tres meses y el ritmo de despidos en los últimos meses sugiere que el fin del debilitamiento económico aún no está a la vista.

A los despidos en el sector bancario, en las automotrices y en las grandes tiendas y centros de consumo, se suman los despidos en el sector financiero, lo que marcan una tendencia "masiva" del proceso.

El terremoto de los mercados financieros ya se propagó a una de las columnas vertebrales de la economía imperial: El sector automotriz. Ford y General Motors y Toyota encabezan la lista de los pulpos automotrices "semiquebrados" (por la caída de las ventas) que están requiriendo a viva voz un "salvataje" equivalente al que los gobiernos imperiales le están dando a los bancos e instituciones financieras.

Como ya pasó con el sector financiero, ahora es el Imperio industrial el que se desploma mientras surgen voces en reclamo de un "salvataje automotriz" para los colosos en problemas.

De esta manera, la desocupación (emergente de la desaceleración económica) se ha convertido en una cuestión clave para el equipo de Obama y el establishment de poder estadounidense que temen que su propagación convierta a EEUU, la primera potencia mundial, en un polvorín de huelgas y conflictos sociales que terminen paralizando aún más a la economía.

La crisis en los emergentes

En tanto, los coletazos de la crisis económica están golpeando a los mercados emergentes con una celeridad y virulencia que pocos predijeron, señala este martes el diario financiero The Wall Street Journal.

Como efecto del derrumbe de los precios del petróleo, los llamados países "emergentes" y "periféricos ya se están acoplando al tsunami financiero-recesivo, mientras la baja del petróleo y las materias primas, agregada a la suba imparable del dólar, preanuncia una mayor agudización del proceso recesivo con baja del consumo en las economías a escala planetaria.

El alto nivel de interdependencia (a través del dólar) de la economía mundial globalizada impulsa el aceleramiento y el contagio de la crisis que avanza como una metástasis desde el centro a la periferia.

"Hasta hace poco -señala The Wall Street Journal- , muchos iinversionistas y economistas pensaban que las economías emergentes podrían servir como un baluarte contra la contracción de otros países. No obstante, los datos más recientes sugieren que los países emergentes como conjunto se contrajeron a fines del año pasado y el declive parece persistir en lo que va de este año".

Según el Journal, en cuestión de meses, los indicadores de crecimiento de comercio y producción industrial en varios países emergentes y en desarrollo,pasaron de caídas moderadas a abruptas, e incluso la demanda interna se ha visto perjudicada.

Aunque desde Europa y los países emergentes se reclama un "nuevo orden económico-financiero mundial", en concreto, y más allá de las "advertencias" y los lamentos, EEUU y las potencias imperiales carecen hasta ahora de un plan y de una estrategia clara para rescatar al sistema de la crisis y crear otro proceso expansivo del capitalismo.

A pesar de que, con los "mega rescates" financieros, EEUU y la UE se ponen como los garantes (con dinero de los impuestos) de una nueva burbuja de negocios financieros con los salvatajes, los créditos y las compras de instituciones quebradas, los mismos no son suficientes para calmar el temor generalizado a una recesión global con epicentro en EEUU y Europa.

En este escenario, y con efecto más atenuado (aunque en deterioro acelerado), Asia y América Latina (los motores impulsores del comercio mundial de materias primas y manufacturas) padecen los mismos síntomas recesivos que las economías centrales.

Los gobiernos periféricos definen como culpables de esta crisis a los países centrales y ubican a los emergentes (en crecimiento acelerado) y a los periféricos en "vías de desarrollo", como víctimas "que han quedado sin crédito, con menos oportunidades de exportar y fondos de inversión que sacan apresurados su dinero para llevarlo a puertos presuntamente más seguros como los bonos de largo plazo del Tesoro norteamericano".

La amenaza de que la crisis financiera mundial socave los cimientos de la economía real de los países latinoamericanos llevó a los mandatarios que participaron en la XVIII Cumbre Iberoamericana en El Salvador a exigir medidas y hacerse oír en la creación de una nueva arquitectura financiera internacional.

Advirtieron que ahora viene algo grave: la recesión en Estados Unidos y Europa, con caída de los precios de las commodities, falta de crédito para los emergentes y retroceso en las exportaciones.

Los países de América Latina, cuyas bolsas están siendo golpeadas a niveles inéditos, están buscando aceleradamente un paraguas contra el colapso financiero-recesivo que comienza a proyectarse sobre sus economías.

Los datos negativos han mantenido bajo presión a las monedas en muchos mercados emergentes. En lo que va del año, el rublo ruso y el florín húngaro se han debilitado alrededor del 14% contra la moneda estadounidense. La semana pasada, el peso mexicano llegó a un mínimo histórico contra el dólar, lo que llevó al gobierno a intervenir en el mercado de divisas.

Asoma la crisis social

Las primeras oleadas de despidos laborales que se verifican a nivel mundial surgen de los planteles de personal de empresas y bancos transnacionales, extendidas tanto por los países centrales como en el mundo de la periferia.

Según los expertos, a esta primera oleada de despidos de las trasnacionales seguirá una segunda oleada de despidos masivos en los países emergentes o periféricos donde operan, a medida que se profundice la recesión estructural con caída del consumo.

La crisis social (consecuencia de la caída del consumo y los despidos laborales) ya se perfila como un potencial emergente de la crisis recesiva- laboral que detonó escalonadamente

La desocupación, ya ocurra en el mundo subdesarrollado como en el Imperio, es una instancia límite, donde la prioridad es el riesgo de la supervivencia del individuo y su familia.



Ya no se trata de una devaluación de su salario por aumento de precios, sino de la desaparición del salario y de la capacidad del consumo con la disgregación de la conducta social que conlleva.

Un desocupado (que ha perdido su universo de consumo y de supervivencia, incluido el de su familia) no puede ser contenido con "inyecciones financieras" ni con "asistencialismo", requiere de una solución estructural (la restitución del empleo y el salario).

La desocupación es el elemento clave, el detonante estratégico, que marca el principio del desarrollo de la crisis estructural con pérdida de la gobernabilidad (económica, política y social) de los Estados que integran desigual y combinadamente la red "globalizada" del sistema capitalista, cuyos resortes de decisión se encuentran en EEUU y en Europa.

La desocupación es la matriz de la pérdida de gobernabilidad por una razón esencial: Los despidos masivos de obreros y empleados son el barómetro y marcan el momento exacto en que la crisis se sale de la "superestructura" económico financiera y se mete dentro de la sociedad.

Esto explica porqué la desocupación se ha convertido en la peor pesadilla tanto de los líderes de los países centrales como de los conductores de los países emergentes o periféricos del sistema.

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