La Autocuración

Dec 25 2013 @ 01:38pm
Por: Spencer
Publicado en: Salud
Un diagnóstico de cáncer no equivale a una sentencia de muerte. Puede ser el principio de una vida saludable y feliz. - M.A.

La ciencia está dirigiendo su atención a los casos de supervivencia milagrosa y ha encontrado que en el mismo cuerpo y en la mente de la persona está ese milagro.

El mundo está lleno de supervivientes a los cuales les habían sentenciado una enfermedad incurable.

El secreto de ese milagro es: Una lucha frontal y resuelta contra el mal utilizando los doce principios de la Antemedicina.


LOS MEDICAMENTOS PERFECTOS

Las computadoras son máquinas sofisticadas que requirieron muchas décadas de ardua investigación realizada por nubes de ingenieros y científicos en muchos países. Sin embargo, un niño, con unas cuantas instrucciones, comienza a manejarlas y a jugar con ellas.

Lo más admirable es que estas computadoras informan, ellas mismas, de los errores que pueda cometer la persona al manejarlas, y les enseñan cómo mover sus mismos controles para que todo vaya bien.

Nuestro cuerpo es astronómicamente más complejo que todas las computadoras juntas y reúne todas las ciencias conocidas y desconocidas por el hombre. La sabiduría y complejidad rebasan cualquier estimativo. No obstante, es más fácil de manejar que una computadora. Requiere cuidados muy sencillos para poder realizar labores supremamente complejas y efectivas; la más importante de todas: Se autocura.

Los medicamentos o fármacos no fueron inventados por el hombre; los inventó el cuerpo. La farmacia más completa del mundo se encuentra en el interior de nuestro organismo. Allí hay antibióticos perfectos, analgésicos, interleukinas ? que actúan en forma efectiva contra el cáncer?. Somníferos, tranquilizantes, etc. Lo importante es que estos medicamentos son al extremo depurados y no causan efectos secundarios como los fabricados por el hombre. Pero lo más maravilloso aún, es que los medicamentos que el cuerpo se autorreceta son administrados por el médico interno en dosis exactas y a intervalos perfectos.

En ningún momento se está hablando de una fantasía sino de una realidad científica que ningún médico desconoce. Entonces, si contamos con una farmacia de tal magnitud y un médico interno que trabaja para nosotros exclusivamente las 24 horas al día, ¿Quién no podrá curarse?

¡Nadie! Nadie que sea tan avaro de negarle a ese eminente médico los pocos centavos que cuesta la fórmula. Ya sabemos que ese gran médico es el potentísimo Sistema Inmunológico, capaz de curar la enfermedad más rebelde; pero pocos saben que, para que actúe, necesitamos mover pequeñas palancas para que él realice funciones altamente complejas.

Nuestra voluntad está en la mente; ésta crea pensamientos y estimula al cerebro. Este último da las órdenes al sistema inmunológico y ahí se comienza a realizar el proceso más grandioso que ocurre en todo cuerpo: la autocuración.

LA AUTOSUGESTIÓN
(3. potencia del saber pensar)


Sugestionarse de algo es activar una bomba dentro del organismo, en nuestro caso, una bomba contra la enfermedad. La sugestión proviene de dos fuentes: la que viene de afuera, de los demás, de las lecturas y de lo que se ve. La de dentro (autosugestión) es la que uno mismo se induce a través de pensamientos y órdenes mentales. Sugestionarse equivale a convencerse uno mismo.

En fuerte estado de sugestión se logra por la hipnosis; es tal su poder de acción que basta decirle al hipnotizado que está haciendo mucho frío y sus poros se contraen y la persona comienza a tiritar, no obstante estar haciendo calor.

Esta evidencia nos da a entender que es fácil mover las palancas del organismo para que produzca efectos altamente benéficos en cuestión de salud.

La sugestión nunca falla cuando se trata de curar y de arreglar las cosas internamente. Reparaciones orgánicas que ningún médico podrá hacer, y sanaciones "imposibles" se logran por medio de la sugestión. Lejos de ser milagros, son hechos biológicos entendibles.

La sugestión obra para bien o para mal. Los brujos de la selva matan a través de conjuros y supersticiones que lanzan contra algunos miembros de la tribu que quieren aniquilar. Es tal la creencia en el brujo que, la persona a quien fue dirigida la maldición, enferma y muere. Obviamente su cuerpo no tenía enfermedades pero la sugestión las causó.

En el proceso inverso, los brujos curan enfermedades graves, que los médicos no pueden curar, ejerciendo el poder absoluto de la sugestión. En el principio de este libro se hizo notar que, hoy día, en ciudades cultas, llenas de tecnología y hospitales especializados, los brujos le roban clientela a los médicos. Muy sencillo, porque el médico confía más en los fármacos que en la sugestión; en cambio el brujo confía más en la sugestión que en los fármacos.

El brujo moderno y los curanderos, saben que sus brebajes, rezos, inciensos, conjuros y pases mágicos, son inocuos en sí, pero muchas veces hacen que el paciente crea profundamente en esos encantamientos. Cree haber sacado de su cuerpo los malos espíritus que causaban la enfermedad; desbloquean la mente del cándido paciente, lo convencen y su cuerpo, en muchos casos, inicia la etapa de recuperación.

Lo mismo ocurre con la uroterapia: la gente cree firmemente en ella, siente que está mejor y da testimonios. No obstante sufrirán daños irreparables en los riñones y el resto de su organismo. En estos casos se cura más fácilmente la gente ignorante y supersticiosa que la gente instruida, pues estos últimos no se dejan convencer tan fácil.

Tú no tienes que ir donde el brujo para que te sugestione. Hazlo tú mismo. Da órdenes a tu mente, afirmaciones positivas y ella las aceptará al pie de la letra. Si las siguientes sugestiones se ponen en práctica antes del sueño, o en el día en momentos adecuados, pueden bastar para hacer retroceder una enfermedad aguda, no importa su gravedad. Convencido del gran poder de la autosugestión, repite con profundo convencimiento:

Mi cuerpo fue creado por una sabiduría infinita y yo tengo la libertad de dirigirme a ella para que actúe de inmediato en la recuperación de mi organismo.

La armonía y la confianza regresarán a mi ser. Cada una de mis células está recibiendo mi llamado y se reanimará de nuevo; ellas saben cómo actuar. Una sola de ellas fabricó mi cuerpo y todas saben hacer lo mismo. Les quedará fácil arreglar los daños y poner la casa en orden. Actuando milímetro a milímetro, expulsarán los agentes del mal y sanarán hasta el más profundo rincón de cada uno de mis órganos.

Es conveniente, al mismo tiempo que se utiliza el poder de la autosugestión, combinarlo con la imaginación. Visualiza en tu mente cómo innumerables células obreras van a sitios con problemas y reparan daños. Mira cómo limpian escombros y llenan vacíos con nutrientes para la reconstrucción de lo que estaba dañado.

Siente cómo todo tu cuerpo hierve de vidas pequeñas poderosas que quieren tu salud. Tú les estás ayudando, por eso están contentas, ellas también necesitan la confianza y el amor del guía principal que eres tú.

Esto va a dar resultados inmediatos. La mente infinita fue la que construyó tu cuerpo y, en este momento, realiza eI proceso de la autocuración. Continúa hablándole con firmeza y decisión: da órdenes amorosas y precisas. Demuestra firme decisión de sanar. Continúa...

He descubierto que no existen enfermedades incurables, sino gente que no se sabe curar. Por mi parte ya encontré lo que buscaba, tengo medios, me voy a curar; algo ocurre en mi interior: la enfermedad está retrocediendo, ya no le doy más cabida en mi cuerpo; ¡fuera de mi!

No existe mal alguno que desafíe el poder infinito; lo estoy llamado con mi fe y decisión; veo cómo viene a mí, lo siento en mi interior, estoy ganando la batalla; ¡me sanaré!

Mi poderoso sistema inmunológico se fortalece cada vez más, se prepara para la gran batalla, ¡ya comenzó! Mi liberación del dolor está cerca. Lo imposible se volvió realidad; soy uno más de los millones que le ha ganado al mal. Sanaré y la enfermedad nunca más volverá a mí.

No solamente; tendré fuerzas para sanarme sino que sanaré a otros: utilizando esta misma sabiduría.

EL PODER DE LA FE
(Subpotencia)


Todos los científicos, artistas, inventores y conquistadores han logrado sus proezas gracias a que siempre estaban acompañados de una gran fe. Creyeron que podían y lo lograron. Cuando no se ven las salidas a un problema inmenso, la fe es la que alumbra el camino.

Los alpinistas que han llegado a conquistar cumbres imposibles, siempre han acordado en decir que gracias a la fe pudieron lograr el triunfo. Sin fe no se puede lograr nada.

Cristo realizó curaciones asombrosas pero exigió a sus fieles gran fe. El Divino Maestro predicaba grandes verdades y sus enseñanzas siempre estuvieron acompañadas por el ejemplo. EI hecho fue lo que convenció a toda la humanidad. Jesús demostraba siempre lo que decía. Nunca obligó a nadie a que creyera con fe ciega sino que ponía ejemplos vivos; demostraba y convencía que sus enseñanzas eran buenas y daban resultados excelentes.

A pesar de ello, la historia está llena de falsos seguidores de Cristo que inventaban falsas doctrinas, tendientes a conseguir dinero, y obligaban a los incautos a creer en ellas por pura fe ciega: las ceremonias y oblaciones sin sentido, oraciones repetitivas trilladas por el costumbrismo, inciensos, velas y todo lo que Jesús, el Cristo, no utilizó ni predicó (ver libro Las enseñanzas de Jesús... que nos ocultaron).

Dios no nos obliga a creer por fe ciega pues, entonces, ¿para qué nos dio el poder de discernir y la facilidad para investigar? Estamos suficientemente capacitados para cercioramos, por cuenta propia, de qué es conveniente, qué da resultados y qué es perjudicial.

Por tanto uno no debe creer algo simplemente porque alguien muy importante lo dijo, porque data en un libro muy antiguo, por la tradición, o porque lo anuncia un artista famoso. Solamente se debe creer algo porque, cuando por medio de la reflexión profunda en determinado caso, uno mismo lo considera verdadero o falso. La fe ciega, aquello que es impuesto a la fuerza por una autoridad, sin explicaciones suficientes, no sirve para nada pues la mente no lo acepta, porque siempre queda la espinita de la duda.

De ahí la diferencia entre unos que se han curado por medio de una fe completa, obtenida por el claro conocimiento y la demostración, y los que han fracasado por pretender tener una fe débil acompañada de la duda. Decir simplemente "me voy a curar" no tiene efecto alguno. Esto es positivismo infundado el cual enseñan algunos libros que no dan sus sustentaciones . En estos casos la mente pregunta ¿por qué me a curar, y sobre la base de qué? Ahí queda la dudilla y esta clase de fe no obra.

La Antemedicina ha hecho el esfuerzo por demostrar y sustentar cada uno de los poderes. Explica por qué con ejemplos sencillos para que el lector, utilizando su inteligencia y el sabio discernimiento, se convenza de que esto va a dar resultados. Automáticamente reaparece la fe verdadera, la confianza, y los efectos benéficos no se hacen esperar.

LA FE MUEVE MONTAÑAS

También cura el cáncer, la osteoporosis, la artritis, la gota, los problemas del estómago, del corazón y de toda la lista de enfermedades incurables, siempre y cuando el cuerpo responda; y, para que responda, es necesario acompañarlos del resto de las potencias.

Las palabras de Jesús nunca han fallado y ahora, en tu caso, que ya posees fe verdadera, no van a fallar. La fe profunda en que vas a sanar la obtuviste con claridad. No sólo estás utilizando un poder sino muchos. Nunca antes lo habías hecho. Ahora las cosas son distintas. No tienes que hacer ejercicios de fe. Ya la obtuviste, sabes que vas a sanar y ya has comenzado a realizar y a sentir un gran cambio.

Alégrate y regocíjate pues la nube negra de las dudas se está despejando. Es posible que te encuentres a un paso de una curación sorprendente, pero no va a ser por simple suerte ni milagro. Todo está ocurriendo porque   a la Naturaleza no se le vence contradiciendo sus leyes, sino uniéndonos a Ella con amor y fe verdadera.

Ten fe y te sanarás. ?Cristo

EL PODER DE LA ORACIÓN
(Subpotencia)


La oración es el acto todopoderoso que pone a la disposición del hombre todas las fuerzas Celestes.

Pedid y se os dará. --Jesús

Del poder de la oración nadie duda. Pero ¿Por qué a veces no obra por más que se ruega? Muy sencillo: porque no se sabe pedir; para realizar cualquier acción hay que saber cómo se hace, hay mendigos que no obtienen nada y otros se enriquecen. Todos piden pero los primeros no saben hacerlo y los segundos sí. Esto pasa cuando se ruega al santo. (¿Cómo realizaba Jesús sus milagros? Ver libro Las Enseñanzas de Jesús... que nos ocultaron.)

No pedirás favores al cielo cuya solución está a tu alcance. --Sentencia

No ayudarse es el primer error que hace de la oración una acción infecunda. "Ayúdate que yo te ayudaré" fue la clave que nos dio el Maestro Jesús; la mayoría pide pero n o quiere ayudarse... pierde el tiempo rezando en vano.

A ti sí te va a valer ahora la oración porque, al leer este libro con interés y amor, te estás ayudando y cumples el requisito al practicar, de tu cuenta, todos los poderes que te dio la Naturaleza, expuestos por la Antemedicina. El segundo punto a cumplir es: No pedir cosas materiales sino valores intangibles como iluminación interna, fuerzas, entendimiento, voluntad, oportunidades.

Un ejemplo perfecto y una enseñanza magnífica fue la oración que escuché de un humilde campesino y decía:

"Diosito lindo: yo no te pido
que me des cosechas
sino que me pongas
en un terreno bien abonado."

Ya se sabe la norma que el cielo exige para conceder ayudas, y es: "Ayúdate que yo te ayudaré". El poder divino desecha a los comodines que lo quieren todo fácil, aquellos que quieren que Dios haga todo por ellos, no obstante haberles dado medios y poderes suficientes para liberarse de los problemas.

CÓMO Y CUÁNDO PEDIR

La oración debe ser la llave de la mañana y el cerrojo de la noche. La oración que sirve es aquella que sale del corazón, con palabras sencillas. Nunca pierdas el tiempo con oraciones repetidas en las cuales, mientras la boca dice una cosa, la mente piensa otra. Pide iluminación, pide con sencillez, con fe pura, y los resultados no se harán esperar.

Sé misericordioso con otros seres que nos acompañan en la tierra y verás que la ayuda Divina no se hará esperar más. Sé compasivo con los animales que también son tus hermanos menores y verás también que aquello que, para la mano del hombre ha resultado imposible de curar, para la mano Creadora resultará demasiado fácil.

Anótate la tercera potencia del saber pensar: la autosugestión, y dos subpotencias más: la fe y la oración.

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