C髆o Se Salva el Capitalismo a Si Mismo de Su Propia Crisis

Jun 24 2011 @ 01:10am
Por: Felipe IV
Publicado en: Crisis financiera
De una forma brutal (y todav铆a sin resistencia social) el sistema capitalista (Estado y empresas privadas) sigue descargando el costo de las crisis econ贸micas financieras sobre el sector asalariado (fuerza laboral masiva) y la masa m谩s desprotegida y mayoritaria de la sociedad (poblaci贸n pobre con limitados recursos de supervivencia), por medio de los despidos laborales y la reducci贸n del gasto social ("ajustes"), que incrementan los niveles sociales de precariedad econ贸mica y de exclusi贸n masiva del mercado laboral.



Por Manuel Freytas

En este proceso de "sobreexplotaci贸n capitalista" (que retrocede las conquistas sociales y sindicales a estadios inferiores) se explica el mantenimiento de la rentabilidad empresarial (ganancias capitalistas) mientras la econom铆a mundial se desploma por efectos de la crisis global.

Seg煤n un informe publicado este mi茅rcoles, el n煤mero de millonarios en el mundo y la riqueza que estos acumulan aumentaron en 2010 hasta situarse en niveles no vistos desde el inicio de la crisis financiera a fines de 2007.

El estudio, elaborado por el banco de inversiones Merrill Lynch y la consultora Capgemini, indica que el n煤mero de personas con grandes fortunas -aquellos con unos activos financieros de al menos US$1 mill贸n al margen de la vivienda y los consumibles- aument贸 un 8,3% hasta los 10,9 millones de personas, mientras la riqueza que estos acumulan subi贸 un 9,7%, hasta situarse en la sideral suma de US$42,7 billones.

Dentro de ese selecto grupo, el pasado a帽o tambi茅n aument贸 un 10,2% el n煤mero de personas con fortunas de m谩s de US$30 millones, con un incremento de su riqueza del 11,5%.

Asia-Pac铆fico acaba de superar por primera vez a Europa en el n煤mero de poblaci贸n con grandes fortunas y patrimonios.

Si bien Norteam茅rica, con 3,4 millones de millonarios en 2010, sigue concentrando el mayor n煤mero de ricos del planeta, son los pa铆ses de la regi贸n de Asia-Pac铆fico los que tienen m谩s motivos para mirar el futuro con optimismo.

Seg煤n el estudio de Merrill Lynch-Capgemini, a fines de 2010 el 33% de la riqueza de las personas con grandes fortunas estaba invertida en renta variable, mientras que la parte invertida en renta fija se situ贸 en el 29%.

Adem谩s, prefirieron apostara la especulaci贸n en el mercado de las materias primas -que supusieron el 22% del total de "inversiones alternativas" en 2010- y por los mercados emergentes, en los que en los 11 primeros meses de 2010 los especuladores internacionales cosecharon ganancias r茅cord.

Esta realidad estad铆stica muestra como el sistema capitalista se reestructura y se reconcentra durante las crisis donde el pez m谩s grande se come al chico.

La crisis hipotecaria en EEUU, primero, la irradiaci贸n de la crisis a los mercados financieros globales, despu茅s, la baja de exportaciones e importaciones con ca铆da del consumo y despidos laborales, luego, y la actual crisis fiscal con ajustes en Europa y EEUU configuran una continuidad del proceso de colapso econ贸mico-financiero que amenaza con arrasar los cimientos del modelo de explotaci贸n capitalista vigente a escala global.

Desde que estallara el colapso bancario y burs谩til en septiembre de 2008, el sistema nunca pudo recuperarse, y finalmente la crisis de la "econom铆a de papel" termin贸 impactando en la "econom铆a real", primero en las metr贸polis imperiales de EEUU y Europa, extendi茅ndose luego por toda la periferia "subdesarrollada" y "emergente" de Asia, 脕frica y Am茅rica Latina.

Los propios datos oficiales prev茅n que, con los mercados de cr茅dito paralizados, en los pr贸ximos meses m谩s empresas ingresen en un proceso de bancarrota y anuncien nuevos despidos (sumados a los ya existentes), y los consumidores se ajusten a煤n m谩s el cintur贸n, a medida que la ausencia de cr茅dito afecta su capacidad de endeudamiento.

Pero la llamada "crisis" tiene claramente dos lecturas paralelas: Por un lado, los pulpos financieros de Wall Street y las bolsas mundiales, reciclan una nueva "burbuja" ganancial, no ya con dinero especulativo proveniente del sector privado, sino con fondos p煤blicos (de los impuestos pagados por toda la sociedad), puestos compulsivamente al servicio de un nuevo ciclo de rentabilidad capitalista con la crisis.

Mientras el proceso de crisis con ajustes desatado desde las econom铆as centrales (EEUU y Europa) ya genera hambre, pobreza y devaluaci贸n acentuada del poder adquisitivo de las mayor铆as a escala planetaria, un selecto grupo de mega-empresas y multimillonarios multiplican a escala sideral sus activos empresariales y sus fortunas personales.

Simult谩neamente, la econom铆a real del Imperio y de las potencias centrales colapsa en todas sus variables, y los sectores m谩s desprotegidos ya sufren los "ajustes" mientras una crisis social, todav铆a de efectos imprevisibles, asoma de la mano de los despidos masivos en Europa y EEUU.

Est谩 claro entonces que lo que es "crisis" para unos (los despedidos y los sectores m谩s desprotegidos de la sociedad), resulta "burbuja ganancial" para otros (el capitalismo financiero que desat贸 la crisis con la econom铆a del apalancamiento especulativo).

Los que se benefician con la crisis



El actual proceso mundial prueba nuevamente que durante las crisis los consorcios directrices del sistema capitalista descargan ( y trasladan) sus "p茅rdidas" al conjunto de la sociedad mientras concentran ganancias privadas dentro de un nuevo ciclo econ贸mico.

Desde el desenlace de la crisis financiera, septiembre de 2008, el sistema capitalista central (EEUU-potencias del euro) ensay贸 tres formas combinadas para "trasladar" la crisis al conjunto de la sociedad:

A) El capitalismo financiero, con el argumento de la "cat谩strofe econ贸mica" utiliza dinero p煤blico (de toda la sociedad) para salvar al capitalismo privado y generar un nuevo ciclo financiero de rentabilidad del capital. En este proceso, el peso del costo lo llevan los sectores sociales menos "diversificados" que pagan impuestos a trav茅s de sus ingresos y salarios.

B) El capitalismo industrial o comercial, con el argumento de la "cat谩strofe econ贸mica" reduce "costo laboral" despidiendo empleados, reduciendo salarios y suprimiendo beneficios sociales, y "sobreexplotaci贸n" de la fuerza que queda ocupada. Achican otros gastos (e inversiones) de la producci贸n para ganar lo mismo produciendo y vendiendo menos, lo que agudiza la recesi贸n y genera m谩s baja del consumo y despidos laborales.

C) Los Estados capitalistas bajan "costo social" por medio de la reducci贸n del gasto p煤blico (salud, vivienda, educaci贸n, etc) para compensar la merma de la recaudaci贸n durante la crisis.

Se trata, en suma, de una "socializaci贸n de las p茅rdidas" para subsidiar un "nuevo ciclo de ganancias privadas" con el Estado como herramienta de ejecuci贸n, mediante el cual los megaconsorcios m谩s fuertes (los ganadores de la crisis) se degluten a los m谩s d茅biles generando un nuevo proceso de reestructuraci贸n y concentraci贸n del sistema capitalista".

De esta manera, el sistema capitalista (por medio de los Estados y las empresas) descarga el peso de la crisis sobre el sector m谩s d茅bil de la sociedad: Los pobres y los sectores m谩s desprotegidos (que siguen sumando poblaci贸n sobrante) y los asalariados (la fuerza laboral masiva) que sirven como variable de ajuste para la preservaci贸n de la rentabilidad capitalista durante la crisis recesiva.

Como contrapartida de los "ajustes salvajes" (con m贸dulo experimental en California) que se avecinan, el Estado USA (con dinero de los impuestos pagados por toda la sociedad) ya utiliz贸 US$ 4 billones destinados al rescate de las entidades y bancos quebrados por la crisis financiera recesiva.

En octubre de 2008, mediante los fondos estatales de "rescate financiero" lanzados por Bush (hoy continuados por Obama), los Estados imperiales USA-UE reciclaron una nueva "burbuja" ganancial no ya con dinero especulativo proveniente del sector privado, sino que ponen compulsivamente los recursos p煤blicos al servicio de un nuevo ciclo de rentabilidad capitalista al margen de una ascendente crisis de la econom铆a real que marcha por v铆a paralela.

Los gigantescos paquetes de est铆mulo lanzados por los gobiernos han ido a parar a los mercados financieros creando una "burbuja" especulativa que hacen subir las bolsas mientras el resto de la econom铆a, principalmente en EEUU y Europa, se desploma.

Los que pagan la crisis



La primer ley hist贸rica del capitalismo es la preservaci贸n de la rentabilidad (base de la concentraci贸n de riqueza en pocas manos), a煤n durante las crisis.

De manera tal que, cuando estallan las crisis de "sobreproducci贸n" (por recesi贸n y achicamiento de demanda) el sistema aplica su cl谩sica f贸rmula para preservar la rentabilidad vendiendo y produciendo menos: Achicamiento de costos.

En esa receta de "achicar costos" sobresalen claramente, en primera l铆nea, los laborales (de las empresas) y los sociales (del Estado) para compensar la falta de ventas y de recaudaci贸n fiscal.

En consecuencia (y como ya est谩 probado hist贸ricamente): Las empresas mantienen sus rentabilidades, sube la recesi贸n, sube la desocupaci贸n, cae el consumo, y se expande la pobreza y la exclusi贸n social.

De acuerdo a la OIT, en 2009 unas 50 millones de personas en todo el mundo podr铆an perder sus trabajos debido a la crisis econ贸mica. Multiplicado por una "familia tipo" (cuatro personas por despedido) esto implica que alrededor de 200 millones de personas ser铆an afectadas por la desocupaci贸n en el curso de este a帽o.

Hay una estimaci贸n -alimentada por n煤meros oficiales- que expresa que la presente crisis recesiva global va a arrojar (como consecuencia de los despidos y del achicamiento del consumo) a m谩s de 1000 millones de personas a la pobreza y a la marginalidad.

Los analistas y periodistas del sistema se preocupan por las p茅rdidas empresariales y por los efectos de la crisis en los pa铆ses centrales, obviando que la crisis m谩s aguda del consumo y de la desocupaci贸n, tanto en EEUU como en Europa, la sufren los empleados y obreros de baja calificaci贸n que est谩n conformando un peligroso bols贸n masivo de protestas y conflictos sociales.

Las masas asalariadas (la fuerza laboral mayoritaria) y los sectores m谩s despose铆dos de la sociedad (los pobres estructurales) pagan el grueso de la crisis capitalista por medio de los ajustes sociales, despidos, suspensiones, reducci贸n de salarios, supresi贸n de beneficios sociales, abolici贸n de indemnizaci贸n por despidos, reducci贸n de aportes patronales, etc.

En este escenario, hay un "costo laboral" y un "costo social" de la crisis capitalista que pagan los asalariados y las mayor铆as m谩s despose铆das.

Refiri茅ndose al "costo laboral", se帽ala Jorge Altamira: "La resultante (de la crisis) ha sido una fenomenal intensificaci贸n del trabajo del personal que sigui贸 ocupado. Otro aspecto es la reducci贸n directa de los salarios, o la reducci贸n de la jornada laboral acompa帽ada por una reducci贸n mayor de los sueldos".

"La cifra oficial de desempleo en EEUU -a帽ade Altamira- es de 9,5% de la poblaci贸n activa, unos veinte millones de trabajadores, pero cuando se a帽ade a las personas que han dejado de buscar trabajo, a las que est谩n obligadas a trabajar menos (6%) y a la poblaci贸n carcelaria -el porcentaje se eleva a los veinte puntos, o sea a cuarenta millones de desempleados".

"Otro elemento fundamental es el recorte en los aportes patronales a la cobertura de salud, que forma parte del llamado "costo laboral", el n煤mero de personas sin protecci贸n m茅dica ha crecido en forma impresionante", concluye.

Pero, al "costo laboral" que se帽ala Altamira, hay que agregar el "costo social" que pagan los asalariados y pobres a trav茅s de las quitas impositivas al salario y a los impuestos que gravan el consumo de alimentos y productos esenciales para la supervivencia.

Las masa m谩s desprotegida y los asalariados "cautivos" pagan la crisis de tres maneras:

1) A trav茅s de las cargas fiscales a los salarios (que se le descuentan compulsivamente de su sueldo),

2) a trav茅s de los impuestos al consumo (que paga en el momento que compra alimentos o productos gravados para el consumidor),

3) A trav茅s de los despidos o reducciones de salarios, o de los "ajustes" del Estado con reducci贸n de planes sociales y baja de los aportes patronales.

La masa asalariada (mayoritaria y peor paga) y los pobres, son a su vez los mayores perjudicados por la utilizaci贸n fraudulenta (estafa con el Estado capitalista) de fondos de impuestos p煤blicos para salvar a empresas privadas, ya que no cuentan con los recursos (ahorros y medios capitalistas de supervivencia) de las clases altas o medias altas.

En este cuadro, los ocupados pagan los "rescates capitalistas" con su salario y con lo que consumen, mientras que los desocupados y marginados sociales lo hacen a trav茅s de los pocos productos que puedan puedan adquirir para su supervivencia inmediata.

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