La Crisis en Estados Unidos que NADIE Desea Reconocer que Existe

Jun 03 2011 @ 08:46pm
Por: Felipe IV
Publicado en: Crisis financiera
Las "malas noticias" de la economía estadounidense se potenciaron el miércoles, colapsando los mercados financieros y detonando la mayor caída bursátil de los últimos 12 meses. La débil recuperación económica de la primera potencia imperial (en medio de una crisis financiera que ya golpea con fuerza a Japón y a los Estados de la Unión Europea), dibuja un panorama incierto marcado por la persistencia del desempleo, la baja del consumo y un recrudecimiento del déficit fiscal, lo que hace temer una recaída de la crisis con contagio a escala global. En ese escenario, el crecimiento de la pobreza en los Estados USA genera el fantasma de una crisis social que hasta hace poco parecía impensable en la primera potencia imperial.



Por Manuel Freytas

La economía de EEUU se desaceleró en el primer trimestre de 2011, después que las alzas en los precios, especialmente de la gasolina y los alimentos, redujeran los gastos de los consumidores estadounidenses.

El producto interno bruto creció a una tasa anual ajustada por inflación de 1,8% entre enero y marzo, informó el Departamento de Comercio, en su primera estimación para el PIB del primer trimestre.

El modesto incremento representa una significativa desaceleración frente al ritmo de expansión económica en el cuarto trimestre, cuando el PIB creció 3,1%.

Las "malas noticias" de la economía estadounidense se potenciaron el miércoles, colapsando los mercados financieros y detonando la mayor caída bursátil de los últimos 12 meses.

El Promedio Industrial Dow Jones cayó 279,65 puntos, o 2,2%, para ubicarse en 12.290,14 unidades, su mayor descenso en puntos desde el 4 de junio del año pasado.

Los inversionistas (léase especuladores internacionales) se refugiaron en los bonos del Tesoro estadounidense, haciendo caer los rendimientos de los instrumentos a 10 años a menos de 3% por primera vez en lo que va del año.

Las bolsas europeas se desplomaban el jueves después de que decepcionantes datos macroeconómicos en EEUU generasen inquietud acerca del ritmo de la recuperación económica, menguando el apetito por las inversiones de mayor riesgo.

A las 10:51 GMT, el índice FTSEurofirst 300 de las principales bolsas europeas cedía un 0,8 por ciento a 1.122,42 puntos, tras tocar su peor marca en una semana en 1.119,34 puntos.

El selectivo europeo se dejó un 1 por ciento el miércoles tras conocerse que el sector privado estadounidense creó menos empleo de lo previsto en abril y que la actividad manufacturera del país se desaceleró con fuerza en mayo.

Estos datos son especialmente preocupantes porque llegan en un momento en el que los mercados financieros se están preparando para el previsible fin del programa de estímulo de US$ 600.000 millones de la Reserva Federal.

"El deterioro de la economía de EEUU asusta a los mercados", señala The Wall Street Journal el más calificado vocero del poder financiero estadounidense.

El sector fabril de EEUU, que un motor histórico de la "recuperación", anotó su mayor caída mensual desde 1984 conforme las compañías frenaron la contratación de personal y la producción.

Otro informe mostró que la contratación de empleados en el sector privado se desplomó en mayo, moderando las expectativas de los economistas de cara al informe de nóminas no agrícolas que se dará a conocer el viernes.

Los frustrantes datos económicos de EE.UU. se divulgaron luego de pesimistas informes de producción industrial en el mundo. Los números demostraron que las personas todavía tienen dudas a la hora de llevarse la mano al bolsillo, e indican que la economía está perdiendo velocidad rápidamente, según el Journal.

"Estábamos aguantando, pensando que se trataba una mala racha pasajera", dijo al diario financiero James Paulsen, estratega jefe de inversiones de Wells Capital Management. "Si las compañías no contratan personal y la producción fabril se estanca, añadió, el cuadro empieza a cambiar radicalmente".

Los economistas estadounidenses advierten de que algunos de los problemas que obstaculizan el crecimiento son el alza en los precios del combustible y las interrupciones en la cadena de suministro causadas por el terremoto y tsunami de Japón.

Y estiman que debido al alto desempleo imperante en EEUU, el alicaído mercado inmobiliario y la crisis financiera en Europa, la desaceleración podría agravarse en las próximas semanas. Esto "me pone más nervioso", dijo al Journal, David Greenlaw, economista de Morgan Stanley. "La economía no puede soportar mucho más que un frenazo temporal a estas alturas".

La desaceleración de la economía estadounidense coincide con una polémica entre republicanos y demócratas acerca de si se debe reducir el gasto para controlar el déficit fiscal o seguir "estimulando" la economía con fondos estatales pagados por toda la sociedad.

La producción se está "enfriando", el mercado inmobiliario sigue de capa caída y los consumidores aún no han perdido el miedo a gastar.

Esto -según analistas estadounidenses- que el posible que el camino que debe recorrer la economía estadounidense hasta su completa recuperación sea mucho más largo y lento de lo esperado.

"Es muy difícil generar una rápida recuperación cuando tradicionalmente, las recuperaciones rápidas solían estar impulsadas por los bienes raíces y los consumidores", apunta Nigel Gault, economista de la consultora IHS Global Insight.

Según sus cálculos, el crecimiento se estancaría en una tasa anualizada y en términos reales de menos de 3% en los próximos trimestres; mejor que la tasa de 1,8% en los primeros tres meses, pero todavía demasiado débil para compensar el desempleo.

Un número mayor de expertos está revisando a la baja sus predicciones de crecimiento para el segundo trimestre. Economistas de J.P. Morgan Chase & Co. redujeron su estimado de 3% a 2,5%, mientras que los de Bank of America Merrill Lynch recortaron el suyo de 2,8% a 2%. Deutsche Bank rebajó su pronóstico de 3,7% a 3,2%.

Incluso si las dificultades temporales se calmaran, la economía podría enfrentar problemas a medida que la Fed vaya minimizando sus esfuerzos de "estímulo" a empresas y bancos, los gobiernos estatales y locales reduzcan el gasto para equilibrar sus presupuestos, y el Congreso trate de ahorrar en gastos fiscales el año que viene.

El propio líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Steny Hoyer, advirtió que la economía podría ser un problema político para el presidente Barack Obama. "Claramente nuestro presidente se ve afectado hasta cierto punto por un desempeño económico pobre", afirmó.

Ron Bloom, el asesor de Obama para la política industrial, dijo que la desaceleración del sector manufacturero se debe fundamentalmente a "factores externos", como la situación de Japón.

Desocupación y ajustes salvajes

Del mismo modo que la crisis financiera obligó a romper con el "libre mercado" (haciendo intervenir al Estado en el salvataje del capital privado), el colapso recesivo (todavía no superado) y el estallido del déficit fiscal obligó a la primera potencia a aplicar recortes en el gasto público de su propia población, que ya padece en carne propia el costo social del derrumbe de la economía.

Curiosamente, y forzado por la debacle económica y un déficit fiscal histórico, el Imperio ahora se ve obligado a aplicar sus propias recetas en casa para afrontar una crisis que ya ha derivado en crisis social, de la mano de la desocupación, la pobreza, y los despidos laborales que se suceden por todo el territorio estadounidense.

Las estadísticas difundidas por la Oficina del Censo de Washington son devastadoras, y alimentan el temor de todos los que creen que el país está lejos de la recuperación y que la economía estadounidense está, en realidad, al borde de una segunda recesión, bautizada como el " doble dip".

Cuando se produce un gran deterioro del mercado laboral, la pobreza sube. La gran mayoría de los ingresos de la gente en este país depende del mercado laboral", añadió.

Según The Wall Street Journal, el vocero más influyente del poder financiero de EEUU: La crisis (endeudamiento y baja de recaudación) de los estados agrava el desempleo (desocupación y recortes salariales) y ya extiende los ajustes (reducción de planes sociales) a todo el territorio de EEUU.

Andrew Ross -el autor de "Demasiado grande para fracasar", un libro sobre la crisis financiera- dijo que en los próximos años ni la situación de la pobreza ni la del empleo mejorará de una manera sustantiva. Y explicó: "lo que hay que comprender es que para regresar a los niveles pre-crisis necesitamos crear 11.000.000 de trabajos, es decir 400.000 por mes...".

Pese a los anuncios de "recuperación" de la economía, empresas y bancos todavía están recortando empleos y obteniendo ganancias a través de reducciones de costos (incluido reducción de salarios) en lugar de potenciar un alza en la producción y en las ventas por medio de la reocupación laboral.

Por medio de los despidos laborales y la reducción del gasto social ("ajustes"), que incrementan los niveles sociales de precariedad económica y de exclusión masiva del mercado laboral, bancos y empresas mantienen sus tasa de rentabilidad al costo de más desempleo y depresión de la economía real.

Y lo que parecía impensable hasta ahora, ya está sucediendo: Los "ajustes salvajes", que históricamente fueron exportados por el FMI (el gendarme financiero global) a los países subdesarrollados de Asia, África y América Latina, llegaron, como una extraña paradoja de la historia, al Estado de la primera potencia imperial.

Mientras la administración de Obama y las usinas financieras USA derraman todo tipo de teorías y de pronósticos "esperanzadores" sobre una hipotética "recuperación", los números reales indican que (y mientras florece la especulación financiera en Wall Street) la primera economía imperial no consigue despegar.

La crisis laboral con desempleo masivo que se expande por la mayoría de las regiones estadounidenses, azota con particular dureza extrema a California (que ya implementó un fuerte ajuste en julio de 2009), el mayor Estado de la Unión, equivalente a la séptima economía mundial, y que afronta un cuadro potencial (todavía larvado) de huelgas y protestas sociales.

En este escenario, la nacionalización de la crisis social por medio de los ajustes y los despidos laborales habilita un pasaporte hacia las huelgas y los conflictos sociales que hasta ahora aparecían como fenómenos inéditos en la primera potencia imperial.

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