Rigoberta Menchu: Mentirosa y un Fraude de la Extrema Izquierda

Nov 22 2010 @ 07:22pm
Por: Sauron
Publicado en: Política
De cómo los propagandistas de extrema izquierda, un comité que concede el premio Nobel y unos medios de comunicación corruptos perpetraron un fraude monstruoso.



Por Trinity

La historia de Rigoberta Menchú, una maya quiché de Guatemala cuya autobiografía la catapultó a su fama internacional, que ganó un Premio Nobel que la convirtió en un emblema internacional de los indígenas desposeídos del Hemisferio Occidental y su intento de rebelarse contra la opresión de los conquistadores occidentales, ha sido ahora expuesta como una producto de pura fabricación política tejida de mentiras. Es uno de los fraudes más grandes del siglo XX.



Igualmente remarcable, y también iniciativa del poder cultural de los perpetradores de este fraude, es el hecho de que la rebelación de la mendacidad de Menchu no ha cambiado nada.

El comité de los Nobel ya ha rechazado retirarle el premio. Los miles de cursos colegiales que hicieron de su libro un texto obligatorio para los estudiantes americanos continuará existiendo y los escritores de editoriales de las mayores instituciones de prensa ya han defendido sus falsedades en las mismas bases que los que apoyaron el fraude similar de Tawana Brawley: Incluso si miente, ella dice la verdad.

La autobiografía de 1982 que lanzó el fraude "Yo, Rigoberta Menchú", fue escrita en realidad por una izquierdista francesa, Elizabeth Burgos-Debray, esposa del marxista Regis Debray, que fue quien también proveyó de la estrategia fallida del Che Guevara para fomentar una guerra de guerrillas Bolivia en 1960.



La manipuladora teoría de Debray llevó a Guevara, y a un número indeterminado de paisanos bolivianos, a ser asesinados, y como vamos a ser, eso está en la raiz de las tragedias de la aclamada Menchú y su familia.

Según su autobiografía, la historia de Rigoberta Menchú es un mito marxista clásico. Los Menchús eran una familia pobre Maya que vivía en la zona limítrofe de un país donde habían sido desposeídos de los conquistadores españoles cuyos descendientes son conocidos como ladinos, y que intentaban robar a los Menchús, y otros paisanos indios, la tierra que éstos habían cultivado. Rigoberta no sabía leer ni escribir y su padre, campesino, se negó a enviarla a la escuela porque ella tenía que trabajar ayudando en las labores del campo.

Como dice su misma autobiografía, su historia es el clásico mito marxista.

La familia de Menchú era tan pobre por no tener tierra que Rigoberta tenía que cuidar de su hermano más pequeño para evitar que éste mueriera de hambre. Mientras tanto, Vicente, su padre, estaba enzarzado en una heroíca, pero finalmente, fallida, batalla con los señores ladinos de la tierra por un terruño que poder cultivar. Finalmente, Vicente organizó un movimiento de resistencia llamado Comité por la Unidad Campesina. Rigoberta se convirtió un organizador político también.

El movimiento de resistencia se unió a la fuerza revolucionaria guatemalteca, El Ejército de la Guerrilla de los Pobres. Pero las brutales fuerzas de seguridad de la clase dominante ganaron el dominio de la situación. Vicente Menchú fue asesinado.

Los miembros supervivientes de la familia se vieron rzados a presenciar cómo el hermano de Rigoberta era quemado vivo. La madre de Rigoberta fue violada y asesinada.

Como dice Rigoberta, la tragedia de los Menchús es una llamada a la gente de buena voluntad de todo el mundo para ayudar a los pobres e impotentes indígenas de Guatemala y otros países del tercer mundo para que puedan conseguir que se les devuelva su herencia por derecho.

Famosa internacionalmente por el éxito de su libro y por el Premio Nobel de la Paz con que fue galardonada en 1992, Menchú ahora encabeza la Fundación Rigoberta Menchú para los Derechos Humanos y es una oradora muy potente por la causa de la "justicia social y la paz".

Pero, por desgracia, virtualmente todo lo que se ha escrito de Menchú es una falsedad y las falsedades no son ni accidentales ni incidentales. Son mentiras acerca de los eventos centrales de su historia y éstos han sido concebidos con propósitos políticos específicos, con objeto de crear un mito político específico. Y las mentiras comienzan en la primera página donde ella escribe:

Cuando crecí, mi padre lamentó que no hubiera ido a la escuela, ya que yo era capaz de aprender muchas cosas. Pero él siempre dijo "por desgracia, si te meto en la escuela, te harán olvidar tus propios orígenes y te convertirán en una ladino. Yo no quiero esto para tí y por eso no te envío".

Tuvo la oportunidad de meterme en la escuela cuando tenía yo catorce años o quince, pero no pudo hacerlo porque sabía las consecuencias que tendría y las ideas que me darían.

Para el lector que no sospecha nada, esto parece ser la perfecta realización del paradigma marxista, en el que las ideas de la clase dominante se convierten en las ideas de la elite por medio del control de los medios de educación. Pero, al contrario de lo que asegura en su biografía, Menchú había sido educada.

No es cierto que su padre se opusiera a su educación porque temiera que fuera indoctrinada en los valores de la clase dominante ladina. Su padre, de hecho, la envió a dos escuelas privadas de prestigio, operadas por monjas católicas, donde ella recibió el equivalente a la educación escolar de grado medio.

Estos y otros detalles pertinentes han sido ahora expuestos por el antropólogo David Stoll, uno de los expertos académicos destacados sobre Guatemala, que entrevistó a más de 120 guatemaltecos, incluyendo a familiaries, amigos, vecinos y anteriores profesores y compañeros de colegio, para su nuevo libro "Rigoberta Menchú".



El New York Times finalmente envió al reportero Larry Rohter a Guatemala para verificar los hallazgos de Stoll, lo cual hizo. Dado que Menchú estuvo en realidad en una escuela privada durante la mayor parte de su juventud, los detalles de sus relatos donde habla de los ocho meses cada año en las plantaciones de café y algodón organizando la resistencia política, son también probablemente falsos.

Si la educación recibida en las escuelas privadas católicas fue lo que le convirtió en portavoz de las guerrillas comunistas, ni Stoll ni Rothter lo dicen , pero también es muy posible.



El relato de Menchú sobre la situación de su familia también está distorsionado. No tuvo ningún hermano que muriera de hambre, al menos ninguno que su propia familia pudiera recordar. Los ladinos no eran una clase dominante en su ciudad o distrito, ni había pobres en la forma en que Rigoberta los describe. Vicente Menchú tenía un título de propiedad sobre 2753 hectáreas de tierra.

La disputa durante 22 años sobre la tierra descrita por Rigoberta, que es el evento central en el libro que llevó la rebelión, de hecho concernían a una pequeña parcela de 151 hectáreas de tierra. Más incluso; su lucha heróica contra los terratenientes que querían robarles la tierra era de hecho no una disputa con los representantes de los conquistadores descendientes de europeos, sino con sus propios familiares mayas, la familia Tum, encabezada por la esposa de su tío.

Vicente Menchú no organizó una resistencia del pueblo llamada Comité por la Unidad del Campesino. El era muy conservador en el terreno político. Su pasión más dominante no tenía nada que ver con la política, sino que era su enemistad con sus familiares, que eran pequeños propietarios de tierra como él mismo. Fue su involucración en esta enemistad lo que le llevó al drama y que finalmente le llevó a morir asesinado.

Al final de los años 70, el dictador comunista de Cuba, Fidel Castro, lanzó un nuevo rumbo en la política exterior cubana, esponsorizando y armando a una serie de ofensivas de guerrilla en América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala, en las mismas líneas establecidas por Regis Debray y el Che Guevara una década antes.

Los líderes de estos movimientos eran generalmente no indios, sino hispanos, principalmente la clase media y alta desafectuosa con las clases dominantes de aquellos países. Eran, muy a menudo, graduados de centros de entrenamiento en Moscú y la Habana y de campos de entrenamiento terrorista en El Líbano y Alemania del Este.

(La plantilla de líderes de las guerrillas salvadoreñas incluso incluían a un comunista libanes y a un musulmán Chiita llamado Shafik Handal).

Una de estas fuerzas, el Ejército de la Guerrilla de los Pobres, se dirigió a Uspantan, la cuidad más grande cerca del pueblo de los Menchú, el 29 de Abril de 1979. Pintaron la ciudad de rojo, sacaron el dinero grabado de los impuestos y lo exparcieron por el suelo de las calles, liberando a los prisioneros de las cárceles, según testigos, y cantando, mientras hacían todo esto, "Somos defensores de los pobres".

Nadie en las guerrillas iba enmascarado porque no eran locales. Como extranjeros, no comprendían la situación local en que se econtraban los habitantes mayas enredados en disputas por la tierra entre ellos mismos.

En lugar de esto, seguían su percepción de las cosas, de acuerdo a los libros de texto marxista, perpetuados ahora por Menchú y el comité de premio Novel, y siguiendo dicha lógica, ejecutaron a los hijos de un terrateniente local ladino.

Pensando que las guerrillas eran ahora el poder preponderante en la región, Vicente Menchú les ofreció complicemente un lugar donde reunirse y acompañarles en su protesta. Pero las fuerzas de seguridad guatemalteca, empujadas por la ofensiva que Castro había lanzado sobre el país, descendieron a la región con la brutalidad que les caracterizaba.

Estas fuerzas de seguridad fueron apoyadas por los familiares de los agricultores ladinos asesinados que buscaban venganza contra los asesinos de izquierda. La violencia que todo esto desencadenó resultó en la muerte de muchos inocentes, incluyendo los padres de Rigoberta Menchú y un hermano segundo (aunque se sabe con seguridad que Rigoberta no presenció su muerte, tal y como ella dice).

El incidente más famoso en el libro de Menchú es la ocupación de la embajada española en Guatemala en Enero de 1980. Vicente Menchú era el portavoz de los campesinos. El grupo de hecho no estaba dirigido por campesinos mayas, sino por el Frente Estudiantil Revolucionario de Robin Garcia. Vicente Menchú fue nombrado portavoz. Un testigo, citado por David Stoll, más tarde describió cómo Vicente fue seleccionado para tal tarea de portavoz:

"Ellos le dijeron a Don Vicente: Di "El Pueblo Unido Jamás será Vencido" y Don Vicente lo hizo. Luego le dijeron "Levanta la mano izquierda y di esto mismo", y él levantó la mano y lo dijo.

Cuando se embarcaron en el viaje, los campesinos de Uspantan que acompañaban a los revolucionarios estudiantes a la embajada española no tenían idea de adónde iban o qué propósito había detrás de dicho viaje.

Stoll entrevistó a una superviviente cuyo marido había muerto en el incidente. Ella le dijo que el viaje se había originado en una fiesta de bodas en la iglesia católica de Uspantan. Dos días después de la ceremonia, la fiesta de bodas se movió a otro lugar.

"Los señores dijeron que iban a la costa, pero llegaron a la capital".

Una vez allí, los estudiantes revolucionarios procedieron a ejecutar su plan de ocupar la embajada y a tomar rehénes con los campesinos mayas atrapados allí que no sospechaban nada.

Vicente Menchú era su portavoz. Aunque la causa de la tragedia que siguió a esto está en disputa, Stoll presenta evidencia muy consistente de que un cocktail Molotov llevado por los estudiantes inició un incendio en la embajada. Al menos 39 personas, incluyendo Vicente Menchú, murieron.

La laureada Nobel Rigoberta Menchú ha sido expuesta por esta investigación como una agente comunista trabajando para terroristas que fueron, en última isntancia, responsables de la muerte de su propia familia. Tan rígida es la lealtad de Menchú a los castristas que ella se negó incluso a denunciar el intento genocida de la dictadura sandinista para eliminar a indios Miskito, a pesar de arrogarse el título de "campeona" para las gentes indígenas.

Ella incluso rompió con su propia traductora, Elisabeth Burgos-Debray por este asunto (Burgos Debray, junto con otros izquierdistas franceses destacados, habían protestado por los ataques contra los Miskitos).



La respuesta de Rigoberta a esta exposición de todas sus mentiras ha sido, por un lado, negarse a responder y comentar, y por el otro a añadir una mentira más a la lista, negando que tuviera nada que ver con el libro que la hizo famosa. Stoll escuchó dos horas de grabaciones que ella hizo a Burgos-Debray (que realizó el texto para su libro) y ha testificado que son identícas a la (falsa) versión de los hechos tal y como fue grabada en el mismo libro.

La historia de ficción de Rigoberta Menchú es una pieza de propaganda comunista diseñada para incitar el odio de los campesinos hacia los europeos y occidentales y hacia las sociedades construidas por ellos, y con objeto de construir apoyo a los comunistas y las organizaciones terroristas en guerra con las democracias de occidente.

Ese libro de Menchú ha sido durante muchos años el tratado social más influyente entre los estudiantes americanos. Se han escrito más de 15.000 tesis en todo el mundo sobre Rigoberta Menchú en el mundo entero, todas ellas aceptando sus mentiras como un evangelio. El comité de Premio Nobel de la Paz ha convertido a Rigoberta en una figura internacional y portavoz para la "Paz y la Justicia Social".

En una editorial respondiendo a todas estas revelaciones, en los "Angeles Times" se trata la enormidad de lo que Menchú, los terroristas guatemaltecos, la izquierda francesa, la comunidad internacional de izquierdas de los "derechos humanos" , el comité del premio Nobel y los radicales titulares que dominan la comunidad académica americana han llevado a cabo.

El "The Times" ha reconocido que algo no andaba bien:

"Después de las mentiras iniciales, el aparato internacional del activismo de los derechos humanos, el periodismo y los académicos arrimaron el hombro para exagerar la condición funesta de los campesinos cuando un reconomiento de la verdad hubiera sido suficiente".

Pero, ¿lo hubiera sido?. Si hubiera sido suficiente, las mentiras de Menchú habrían sido innecesarias. El hecho es que no existía motivo social para una insurreción armada que los castristas intentaron forzar, como tampoco la había para el esfuerzo suicida de Guevara en Bolivia años antes.

En última instancia, la fuente de la violencia y subsiguiente miseria que Rigoberta Menchú describe en su librito destructivo es la izquierda misma. Es muy penoso que no hubiera tenido la decencia de reconocer esto y de dejar al tercer mundo en paz.

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