3 Razones Por Quť es Importante Invadir PakistŠn para Estados Unidos

Nov 25 2009 @ 04:27am
Por: Felipe IV
Publicado en: PolŪtica
La actual escalada sangrienta en Pakistán y las continuas advertencias de EEUU sobre el "peligro talibán" consiguieron anarquizar el país convirtiéndolo en un nuevo teatro operativo de la "guerra contraterrorista" que traslada el escenario afgano a Pakistán.

En este marco, el factor nuclear y la "iraquizaci√≥n" juegan como objetivo central de la estrategia para desplegar bases militares y tropas de EEUU en territorio pakistan√≠. C√≥mo se√Īal concreta de esas intenciones, una invasi√≥n de altos funcionarios del Pent√°gono y del Departamento de Estado pone de relieve una primera avanzada del frente pol√≠tico-diplom√°tico imperial estadounidense en Islamabad.



Por Manuel Freytas

Desde a la Casa Blanca, Obama nombró a un enviado especial para el frente Afganistán-Pakistán?, Richard Holbrooke, y se multiplicaron los viajes y los encuentros de congresistas, senadores, directores de las agencias de inteligencia, y altos mandos militares del Pentágono con autoridades civiles y militares de Pakistán.

La din√°mica llev√≥ al Departamento de Estado a la reciente adquisici√≥n de siete hect√°reas en Islamabad destinado a un complejo para alojar a un cada vez mayor n√ļmero de funcionarios estadounidenses destinados a Pakist√°n, seg√ļn la prensa local.

Con el mismo objetivo se han potenciado las actividades en los consulados en Karachi y Lahore, mientras el √ļnico hotel de cinco estrellas de Peshawar, el Pearl Continental, que fuera atacado el pasado verano, se ha reacondicionado para para albergar un nuevo consulado en el norte del pa√≠s.

De acuerdo con la prensa local, antes del 11-S no hab√≠a m√°s de cien diplom√°ticos, y hoy ya suman 750 seg√ļn el ministerio de Asuntos Exteriores. A esta cifra hay que agregar otros dos mil norteamericanos (principalmente empresarios) que se encuentran en el pa√≠s sin status diplom√°tico.

"Las especulaciones de un desembarco norteamericano son inevitables?, dijo a Reuters el analista Imtiaz Gul, director del centro de investigación de estudios de seguridad de Islamabad y autor del libro "La conexión Al Qaeda: talibanes y terrorismo en la zona tribal".

?Tenemos cientos de americanos que entran y salen sin necesidad de pasar un control de pasaportes, esto ya empieza a parecer una colonia?, se√Īala por su parte Ahsan Akhtar Naz, director del Instituto de Comunicaci√≥n de Lahore.

En este escenario, y mientras EEUU presiona una mayor implicación del ejercito pakistaní en la lucha contra el "terrorismo talibán", la prensa local habla de un "sentimiento antiamericano" que comienza a apoderarse de la población pakistaní.

En los medios locales corren rumores de que los ataques "terroristas" de Peshawar son obra de extranjeros, como sucede en Bagdad?, o se advierte de la presencia de agentes de la compa√Ī√≠a de mercenarios Blackwater, que los pol√≠ticos de Islamabad niegan enf√°ticamente, y que la prensa pakistan√≠ lo reafirma citando fuentes de los servicios secretos pakistan√≠es ( ISI) .

Seg√ļn el estado mayor militar pakistan√≠, hay m√°s de 100.000 soldados desplegados a lo largo de toda la frontera con Afganist√°n, un n√ļmero superior al que EEUU y la OTAN mantienen en todo Afganist√°n.

La "avanzada" de Hillary Clinton

El viejo plan archivado de Bush de ocupar militarmente las zonas de Pakist√°n en "peligro" -seg√ļn lo rescata Hillary Clinton- parece reciclarse con las advertencias estadounidenses de que el pa√≠s est√° a punto de ser tomado por los talibanes.

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, provocó una conmoción en el establishment de poder norteamericano cuando, el 22 de abril, en el Senado de EEUU, acusó al gobierno de Islamabad de "abdicar ante el Talibán y los extremistas?.

La jefa de la diplomacia USA dijo ante un comité del Senado que el incipiente gobierno del Partido Popular de Pakistán afrontaba una ?amenaza existencial? de los combatientes islamistas que podrían apoderarse de su arsenal nuclear y convertirse en un "peligro mortal" para EEUU y otros países.

Además, desde distintas fuentes, tanto oficiales como privadas, se viene construyendo una escalada de "versiones" sobre el arsenal nuclear de Pakistán y la posibilidad de que éste caiga en manos de los talibanes que ya luchan contra el Ejército a pocos kilómetros de Islamabad.

Simultánea a la alerta con el "peligro talibán", Washington lanzó una operación internacional "Danger" con la versión de que el programa nuclear pakistaní se encuentra "fuera de control" y el destino y el uso de su arsenal permanecen inciertos.

En su primera visita al pa√≠s, en la √ļltima semana de octubre, Hillary Clinton prometi√≥ a Pakist√°n "toda la ayuda necesaria" para derrotar al terrorismo: "Esta lucha no es s√≥lo la de Pakist√°n. Los extremistas quieren destruir lo que nos es querido. Es tambi√©n nuestra lucha", dijo Clinton al pisar suelo paquistan√≠.

La secretaria de Estado estadounidense prometi√≥ 103,5 millones de d√≥lares al primer ministro paquistan√≠, Yousef Raza Gilani, con quien se reuni√≥ en Islamabad, para apoyar los programas de "seguridad" y para imponer la ley y el orden del Gobierno paquistan√≠, seg√ļn un comunicado del Departamento de Estado.

Este nuevo compromiso eleva el apoyo total de Estados Unidos a estos programas en el a√Īo en curso a 147,2 millones de d√≥lares, precisa el comunicado.

Hillary Clinton impulsa la nueva ley Kerry-Lugar-Berman, que prev√© triplicar la ayuda estadounidense para Pakist√°n, fij√°ndola en 7.500 millones de d√≥lares en cinco a√Īos.

La ley suscita fuertes polémicas y críticas en Pakistán, e influyentes paquistaníes acusan a Washington de querer "condicionar con esas ayudas la soberanía del país".

La secretaria de Estado llam√≥ al ej√©rcito paquistan√≠ a tener en cuenta la "amenaza terrorista nuclear" de Al Qaeda. "Sabemos que Al Qaeda y sus aliados extremistas siguen en b√ļsqueda de material nuclear y que no se necesita mucho para provocar una explosion muy grave con consecuencias pol√≠ticas y psicol√≥gicas temibles", alert√≥ la canciller de la potencia ocupante.

Seg√ļn lo que se desprende de las profec√≠as de la secretaria Clinton: Pakist√°n est√° en un "caos" y en un avanzado proceso de "desintegraci√≥n". El Gobierno y el ej√©rcito "no controlan", y el escenario est√° preparado para que las fuerzas y los aviones del Pent√°gono ingresen a poner "orden y paz" en el convulsionado Pakist√°n.

El objetivo Pakist√°n

La actual escalada sangrienta en Pakistán y las continuas advertencias de EEUU sobre el "peligro talibán" consiguieron anarquizar el país convirtiéndolo en un nuevo teatro operativo de la "guerra contraterrorista" que traslada el escenario afgano a Pakistán.

Washington -así coinciden los expertos militares- necesita una argumentación sólida para desplegar sus tropas y bases militares en Pakistán y así completar su posicionamiento geopolítico militar en uno de los puntos estratégicos de la guerra por el control de los recursos energéticos (más del 70% de las reservas mundiales) ubicados dentro de la zona que define el eje Eurasia-Cáucaso-Medio Oriente.

Irak, Afganistán y Pakistán, son países "llaves" dentro de la estrategia geopolítica y militar de EEUU en la guerra (por ahora "fría") por el apoderamiento de los recursos petroleros y gasíferos, vitales para su supervivencia futura, para lo cual debe controlar sus fuentes de reservas y rutas principales de transporte.

Para EEUU, Pakistán, dotado de un arsenal nuclear y con uno de los ejércitos mejor armados y entrenados de la región (financiado por EEUU) es el mejor contrapeso estratégico contra Irán, un gigante islámico que, además de controlar la llave petrolera del Golfo Pérsico, también comparte fronteras con Irak, Turquía, Afganistán y Pakistán.

Tanto Irán como Pakistán conforman una caja de resonancia estratégica de cualquier conflicto que estalle tanto en Medio Oriente como en el Cáucaso o en los corredores euroasiáticos del gas y petróleo, donde se acumula más del 70% de las reservas energéticas mundiales.

Por las líneas geopolíticas paquistaníes se trasmiten y retrasmiten los teatros de conflicto que atraviesan la escala comprendida entre Eurasia y Medio Oriente, cuyos desenlaces impactan directamente en las fronteras de Irán, ubicadas entre el Mar Caspio y el Golfo Pérsico, las llaves estratégicas del petróleo y la energía mundial.

En ese polvorín de la "guerra energética", todo lo que pasa en Pakistán repercute en Teherán y en sus fronteras, y todo lo que pasa en Irán se expande rápidamente a sus vecinos, y, todos juntos, representan el corazón estratégico de la "guerra fría" intercapitalista por áreas de influencia y recursos energéticos que disputan Rusia y el eje USA-UE.

Ese es el punto que explica el alto valor estratégico que representa Pakistán en la agenda de Obama, el gerente imperial de turno en la Casa Blanca.

El desarrollo de los √ļltimos acontecimientos parecen se√Īalar que todo est√° preparado para que (invocando la figura del "Estado ausente") Washington ocupe militarmente Pakist√°n.

Todo indica que al demócrata Barak Obama (siguiendo el legado de Bush en Irak y Afganistán) le toca la misión de ampliar y extender el dispositivo del control geopolítico militar sobre los corredores energéticos euroasiáticos con la ocupación militar de Pakistán.

Un objetivo necesario y complementario para el reposicionamiento del poder de EEUU en el Cáucaso, y la profundización del control geopolítico militar sobre la "llave petrolera" del Golfo Pérsico hoy en manos de Irán.

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