Atentados del 11-S y Los Logros de Bin Laden

Sep 15 2011 @ 12:15am
Por: Felipe IV
Publicado en: PolŪtica
Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, la decadencia de Estados Unidos obedeció a la costosa "guerra contra el terrorismo".


Por Jim Lobe - IPS

La red extremista Al Qaeda parece haber acelerado el declive de Estados Unidos, si es que no logró su decadencia total, coinciden especialistas en política exterior, pese a la muerte de su líder Osama bin Laden, anunciada por la Casa Blanca el 1 de mayo.

En vísperas del décimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas, de Nueva York, y el Pentágono, en Washington, muchos analistas entienden que el gobierno de George W. Bush (2001-2009) reaccionó "de forma exagerada", comportamiento que se mantiene hasta ahora.

La reacción estuvo encabezada principalmente por neoconservadores y otros halcones, ala más belicista del ahora opositor Partido Republicano, quienes manejaron la política exterior del gobierno de Bush, incluso antes de los atentados de 2001.

Los halcones promovieron una política radical para consolidar el dominio de Washington en Medio Oriente mediante la estrategia de "shock and awe" (impacto y estupor) a fin de que cualquiera interesado en ser potencia global o regional se plegara a un mundo "unipolar".

"Shock and awe" se refiere a una doctrina militar que apunta a aplastar al enemigo mediante una gran potencia armada que lo aniquile.

Encabezados por el entonces vicepresidente Dick Cheney, el jefe del Pent√°gono (secretario de Defensa), Donald Rumsfeld, y sus asesores m√°s radicales, los halcones estuvieron cuatro a√Īos, antes de los atentados, preparando el Project for the New American Century (PNAC, proyecto para el nuevo siglo estadounidense).

La organización contó con la participación de ideólogos neoconservadores como William Kristol y Robert Kagan, quienes reclamaron que Estados Unidos mantuviera su "hegemonía pos Guerra Fría el mayor tiempo posible".

En distintos artículos posteriores urgieron aumentar el gasto militar, tomar acciones bélicas preventivas y, si fuera necesario unilaterales, contra las posibles amenazas, así como promover un cambio de régimen en los llamados países díscolos, empezando por Iraq, entonces bajo el régimen de Saddam Hussein (1979-2006).

La voluntad del PNAC de mantener la hegemonía de Estados Unidos no parecía tan descabellada antes de los atentados de 2001.

Este país concentraba 30 por ciento de la economía mundial, tenía la posición fiscal más fuerte y un presupuesto en defensa superior a la suma de una veintena de ejércitos más poderosos.

La idea de que Estados Unidos era invencible se mantuvo gracias a la demostraci√≥n de unidad nacional que sigui√≥ a los ataques de 2001 y a la velocidad y presunta facilidad con que Washington orquest√≥ la expulsi√≥n del movimiento Talib√°n de Kabul un a√Īo despu√©s.

"Revis√© la historia y no vi nada igual", exclam√≥ el historiador Paul Kennedy, de la Universidad de Yale, y principal exponente de la escuela que 15 a√Īos antes anunciara la decadencia, refiri√©ndose al dominio de Washington, que compar√≥ favorablemente al imperio brit√°nico.

"Ahora aparece gente que habla de ?imperio?", se√Īala en una columna de The Washington Post el neoconservador Charles Krauthammer, tambi√©n partidario de Cheney y defensor de un mundo "unipolar" encabezado por Estados Unidos.

"El hecho es que ning√ļn pa√≠s domin√≥ cultural, econ√≥mica, tecnol√≥gica y militarmente el mundo desde el Imperio Romano", a√Īadi√≥.

Tal euforia u orgullo desmedido dio paso a la siguiente etapa derrocar a Saddam Hussein, seg√ļn el objetivo de PNAC de triunfar en lo que hab√≠a bautizado "guerra global contra el terrorismo", explicitado en una carta abierta a Bush y publicada nueve d√≠as despu√©s de los atentados de 2001.

"Si no se toman medidas será como rendirse antes y quizá de forma decisiva en la guerra internacional contra el terrorismo", alertó PNAC. Washington debe ampliar sus objetivos para incluir a los estados, en especial a los que son hostiles hacia Israel, que apoyan organizaciones terroristas, así como a ellas mismas.

Entonces Bush se concentró y destinó recursos militares y de inteligencia para preparar la guerra contra Iraq, en vez de concentrarse en la captura de Bin Laden y de otros líderes de Al Qaeda, y suministró asistencia material para pacificar y comenzar a construir Afganistán.

Esa ideolog√≠a es ahora considerada, salvo por Cheney y sus m√°s ac√©rrimos defensores, como la pol√≠tica exterior m√°s desastrosa que haya tomado un presidente de Estados Unidos en la √ļltima d√©cada, si no en el √ļltimo siglo.

No sólo favoreció las condiciones para un posible retorno del Talibán en Afganistán, lo que ahora cuesta a Estados Unidos unos 10.000 millones de dólares al mes, sino que destruyó el apoyo y solidaridad internacional que Washington reunió enseguida después del ataque de 2001.

El hecho se hizo evidente cuando Bush no logro que el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas lo apoyara para invadir Iraq en marzo de 2003. También llevó a convencer a decenas de millones de musulmanes que Estados Unidos había lanzado una guerra contra el Islam, de acuerdo a varias encuestas de opinión.

De hecho, con la invasi√≥n a Iraq, Estados Unidos cay√≥ en la trampa de Bin Laden, quien estaba convencido e que la ocupaci√≥n de Afganist√°n por la hoy disuelta Uni√≥n Sovi√©tica hab√≠a contribuido de forma significativa a su decadencia y que, seg√ļn analistas, cre√≠a que pasar√≠a lo mismo con Washington.

"Con los muyahidines desangramos a Rusia durante 10 a√Īos hasta que dio quiebra y se vio obligada a retirarse derrotada", se√Īal√≥ Bin Laden en un v√≠deo de 2004, al describir lo que llam√≥ "guerra de desgaste".

"Seguiremos con la pol√≠tica de desangrar a Estados Unidos hasta la bancarrota", a√Īadi√≥. "Lo √ļnico que tenemos que hacer es enviar dos muyahidines hasta el punto m√°s oriental y que icen un pedazo tela que diga ?Al Qaeda? para que los generales se apuren hacia all√≠ y que Estados Unidos sufra p√©rdidas humanas, econ√≥micas y pol√≠ticas sin hacer nada m√°s que beneficiar a algunas corporaciones privadas", prosigui√≥.

Cuando Bin Laden grab√≥ el v√≠deo, las fuerzas estadounidenses combat√≠an una creciente insurgencia en Iraq, lo que llev√≥ a abusos en Abu Ghraib, que da√Īaron aun m√°s la imagen ya hecha trizar de Washington, dejaron a ese pa√≠s al borde de una guerra civil y obligaron a una intervenci√≥n m√°s profunda y costosa de Estados Unidos.

De acuerdo con la predicción de Bin Laden, Washington, incitado por partidarios de PNAC y sus alumnos, llevó sus fuerzas virtualmente a todos los sitios donde apareció una bandera de Al Qaeda, lo que debilitó a los gobiernos locales y provocó la ira de la población, en especial en Somalia y Yemen.

Lo peor es que hizo lo mismo en Pakist√°n, poseedor de la bomba at√≥mica, por no mencionar a Afganist√°n, donde el sucesor de Bush, Barack Obama debi√≥ duplicar los efectivos estadounidenses hasta 100.000 en sus primeros dos a√Īos de gobierno, aun si retir√≥ una cantidad similar de Iraq.

Los tres a 4,4 billones de dólares que Washington gastó de forma directa o indirecta en la llamada guerra contra el terrorismo constituyen una parte sustancial de la crisis fiscal que transformó la política del país y lo dejó al borde de la quiebra el mes pasado.

El ej√©rcito de Estados Unidos es por lejos el m√°s fuerte del mundo, pero su fama de invencible qued√≥ irreparablemente da√Īada por una mezcolanza de grupos guerrilleros que lo desafiaron y frustraron. El resultado fue una "sostenida erosi√≥n de su posici√≥n en el mundo", que Obama no ha podido revertir, se√Īal√≥ el columnista Ross Douthat, en The New York Times.

"Desde hace tiempo le hacemos el juego a nuestros oponentes haciendo exactamente lo que quieren que hagamos, respondiendo como ellos pretenden con sus provocaciones, perjudicando a nuestra economía y distanciando a la mayor parte de los países de Medio Oriente", escribió Richard Clarke, funcionario de seguridad del gobierno de Bush.

Clarke advirtió en su sitio dailybeast.com antes de los atentados de 2001 que Al Qaeda preparaba una gran operación en territorio estadounidense.

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