El Narcoestado de Colombia, el apoyo de Estados Unidos y la Amenaza para America Latina

Aug 26 2009 @ 06:02pm
Por: Felipe IV
Publicado en: PolŪtica
Les presentamos un interesante artículo de Rick Rozoff, periodista residente en Chicago y director de Stop NATO International. Geopólitica: los EEUU con la vista ahora en America Latina. Desde el Plan Colombia, hasta la instauración de las siete bases militares que amenazan a Venezuela, Ecuador y, en consecuencia, a la renaciente America del Sur (ALBA).

Estados Unidos intensifica los planes de guerra en América Latina

Desde el derrocamiento del presiente hondure√Īo Manuel Zelaya en junio de este a√Īo, dirigido por comandantes militares adiestrados en la tristemente c√©lebre Escuela norteamericana de las Americas, se han disparado las alarmas en Latinoam√©rica y por todo el mundo de que el golpe, lejos de ser una aberraci√≥n o un anacronismo, pueda establecer un precedente para m√°s golpes de Estado en un futuro cercano en la region a fin de impedir una emancipaci√≥n pol√≠tica y econ√≥mica de muchos pa√≠ses.



Por Rick Rozoff

El 29 de junio el presidente estadounidense Barack Obama recibi√≥ a su hom√≥logo colombiano Alvaro Uribe en la Casa Blanca y semanas m√°s tarde se anunci√≥ que el Pent√°gono planea desplegar tropas en cinco bases a√©reas y navales en Colombia, el principal receptor en Am√©rica Latina de la asistencia militar estadounidense y tercero mayor del mundo ya que ha recibido m√°s de 5.000 millones de d√≥lares del Pent√°gono desde que hace nueve a√Īos se lanz√≥ el Plan Colombia.

Seis meses antes del encuentro Obama-Uribe el presidente saliente estadounidense George W. Bush concedió el mayor honor civil estadounidense, la Medalla de la Libertad, a Uribe, así como al ex-primer ministro británico Tony Blair y al ex-primer ministro australiano John Howard.

Una nota de prensa de aquel momento expresaba tanto conmoción como indignación ante el hecho de que la Casa Blanca honrara a Uribe: "A pesar de los asesinatos extra-judiciales, de los paramilitares, de los sindicalistas asesinados, el presidente de Colombia Uribe ha obtenido el mayor honor estadounidense por derechos humanos" .

La misma fuente corroboraba su preocupaci√≥n a√Īadiendo: "Colombia es el pa√≠s m√°s peligroso del mundo para los sindicalistas. En 2006 la mitad de todos los asesinatos de sindicalistas del mundo tuvieron lugar ah√≠. Desde que Uribe lleg√≥ al poder en 2002 han sido asesinados casi 500 [sindicalistas]. En respuesta a la preocupaci√≥n por los asesinatos, Uribe descalific√≥ a las v√≠ctimas a las que llam√≥ ?un panda de criminales vestidos de sindicalistas?. Se est√°n investigando m√°s de 1.000 casos de asesinatos ilegales por parte de los militares. Existen decenas de casos de soldados que capturan a hombres inocentes, los asesinan y los visten como enemigos combatientes. Se cree que cientos de miembros de las fuerzas de seguridad ha participado en estas actividades".

Colombia: una guerra de cuarenta a√Īosguerra

Durante m√°s de cuarenta a√Īos Colombia, el √ļltimo de los clientes de Washington "democracia de escuadr√≥n de la muerte" que queda en el hemisferio sur, ha emprendido una implacable guerra de contrainsurgencia contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y una guerra igual de despiadada contra sindicalistas, campesinos, ind√≠genas y otras organizaciones con su ej√©rcito adiestrado y equipado por Estados Unidos, y con formaciones paramilitares aliadas. Se calcula que a consecuencia de los enfrentamientos han sido asesinadas 40.000 personas y que hay 2 millones de desplazados.

En 1985 las FARC depusieron las armas y entraron en un proceso de paz con el gobierno de Belisario Betancur.

Esto ayud√≥ a fundar la Uni√≥n Patri√≥tica para participar en procesos electorales y en otras actividades pac√≠ficas, pero al cabo de varios a√Īos 5.000 altos cargos electos de la Uni√≥n Patri√≥tica, candidatos, sindicalistas, dirigentes comunales y otros activistas fueron asesinados por las fuerzas de seguridad de Colombia y los escuadrones de la muerte de extrema derecha vinculados con el gobierno, especialmente las muy mal reputadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y su difunto l√≠der Carlos Casta√Īo. Ocho congresistas, setenta concejales, decenas de diputados y alcaldes, y cientos de sindicalistas y dirigentes campesinos fueron asesinados y en 1989-1990 dos de sus candidatos presidenciales fueron asesinados en el espacio de siete meses.

Enfrentadas con su total exterminio, las FARC se rearmaron y buscaron refugio en el sudeste del pa√≠s. En 1998 el presidente colombiano Andr√©s Pastrana permiti√≥ a las FARC tener un refugio seguro de 16.000 millas cuadradas en el departamento de Caqueta. Entonces Estados Unidos puso la mira en una campa√Īa intensiva de contrainsurgencia para destruir ls infraestructura de las FARC en la regi√≥n y, a la vez, destruir y arrancar la organizaci√≥n de ra√≠z.

En enero de 2000 STRATFOR, una fuente que no es conocida por oponerse a la guerra, advert√≠a: "El departamento de Estado estadounidense anunci√≥ recientemente un paquete de ayuda de dos a√Īos por valor de 1.300 millones de d√≥lares para operaciones contra el narcotr√°fico en Colombia. El plan tambi√©n est√° encaminado a ayudar al presidente Andr√©s Pastrana a negociar la paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Pero el plan tendr√° un efecto negativo. Acabar√° con las negociaciones de paz entre los rebeldes y el gobierno, y reavivar√° la guerra. En √ļltima instancia, el plan no hace sino preparar el camino para una mayor implicaci√≥n estadounidense".

Contin√ļa diciendo "la mayor parte del dinero prometido para la campa√Īa para contrarrestar el narcotr√°fico ir√° directamente a luchar contra los rebeldes .... En detrimento del gobierno de Bogot√° esto inclinar√° la balanza de poder hacia los militares, que siempre se han opuesto a las negociaciones de paz. En √ļltima instancia, se abrir√°n las puertas de par en par a una mayor implicaci√≥n estadounidense.

Plan Colombia: la ?flecha del parto? de Clinton*

Para el a√Īo 2000 Colombia ya era el mayor receptor de ayuda militar estadounidense en el hemisferio sur, pero la administraci√≥n Clinton increment√≥ el papel del Pent√°gono en esa naci√≥n con lo que se lleg√≥ a ser el Plan Colombia.

Tras asumir el poder en enero de 1993 bombardeando Iraq y despu√©s matando a cientos, si no miles, de somal√≠es ese mismo a√Īo, Clinton y su equipo de pol√≠tica exterior nunca abandonaron el uso de la agresi√≥n militar.

En 1995 suministr√≥ planificadores y asesores militares para la brutal y etnocida Operaci√≥n Tormenta de Croacia y dirigi√≥ los bombardeos de la OTAN de objetivos serbios bosnios, incluyendo a las tropas que se retiraban y las columnas de refugiados que las segu√≠an, que dejaron lo que ahora es la Rep√ļblica Bosnia Serbia repleta de uranio empobrecido y con una epidemia de casos de c√°ncer.

Tres a√Īos despu√©s emprendi√≥ ataques con misiles de crucero contra Afganist√°n y Sud√°n, y el 16 de diciembre de 1998 empez√≥ la Operaci√≥n Zorro del Desierto, un ataque mort√≠fero de cuatro d√≠as a Iraq con 250 ataques a√©reos y m√°s de 400 misiles de crucero Tomahawk, la v√≠spera de las mociones de censura contra Clinton en el Congreso estadounidense.

Al a√Īo siguiente el uso de la agresi√≥n militar por parte de la administraci√≥n [Clinton] lleg√≥ a su punto culminante con los 78 d√≠as de ataques de la OTAN dirigida por Estados Unidos contra Yugoslavia, el primer ataque militar contra una naci√≥n europea desde los de Hitler y Mussolini en 1939.

La ?flecha del parto? de la administración [Clinton] fue el Plan Colombia en 2000.

El a√Īo anterior, 1999, el presidente de Colombia, Pastrana, hab√≠a concebido un proyecto, que la Casa Blanca redise√Ī√≥ en su propio inter√©s.

Como escribió el ex-embajador estadounidense en El Salvador Robert White (al que la administración Reagan había echado como parte de los preparativos para soltar a sus escuadrones de la muerte y guerras de la contra en América Central) después de que el Congreso estadounidense aprobara en Plan Colombia en junio de 2000: "Si se lee el Plan Colombia original, no el que se escribió en Washington, sino el Plan Colombia original, no se mencionan ofensivas militares contra los rebeldes de las FARC. Bien al contrario. (El presidente Pastrana) afirma que las FARC son parte de la historia de Colombia y un fenómeno histórico, dice, y que deben ser tratados como colombianos".

Un teletipo alternativo estadounidense informaba que "a principios de 1999 el gobierno de Pastrana inició las conversaciones de paz con las FARC, el mayor grupo rebelde.

El presidente tambi√©n hizo su primer viaje a Washington en busca de ayuda contra el tr√°fico de droga. Pero cuando lleg√≥ all√≠, ?le cambiaron el libreto?, seg√ļn Marco Romero de Iniciativa de Paz Colombia, una coalici√≥n creada en septiembre por 60 ONG locales que buscaban una alternativa a al Plan Colombia.

Las conversaciones de Pastrana con líderes del Congreso estadounidense y con el jefe de la oficina de política nacional contra las drogas de la Casa Blanca, Barry McCaffrey, dieron como fruto el Plan Colombia, afirmó Romero".

McCaffrey es un general del ej√©rcito retirado que gan√≥ sus galones en la Rep√ļblica Dominicana en 1965, en Vietnam de 1966 a 1969 y en la operaci√≥n Tormenta del Desierto en 1991. Tambi√©n fue jefe del Comando Sur del Pent√°gono (SOUTHCOM, en sus siglas en ingl√©s) entre 1994 y 1996, y vice-representante de Estados Unidos en la OTAN.

"En apoyo a su petición de ayuda a Colombia, la secretaria de Estado estadounidense Madeleine Albright y el zar de la droga McCaffrey dijeron al Congreso estadounidense que los fondos se usarían para ?restaurar el orden el sudeste de Colombia?".

Con la aprobaci√≥n del Plan Colombia Estados Unidos aument√≥ la ayuda militar a este pa√≠s m√°s de veinte veces en s√≥lo dos a√Īos, 1998-2000, de 50 millones de d√≥lares en 1998 a m√°s de 1.000 millones de d√≥lares en 2000, lo que situ√≥ a Colombia inmediatamente despu√©s de Israel y Egipto en esta categor√≠a. En los diez a√Īos a partir de 1998 la ayuda militar estadounidense se multiplic√≥ por cien.

A principios de 2000 una fuente estadounidense de los medios de comunicación dominantes afirmó que "los 1.600 millones de dólares propuestos por la administración Clinton como ayuda de emergencia a Colombia es cuando menos tanto un paquete contra la insurgencia como una medida anti-droga" y mencionó que "un miembro del Congreso se opuso a los esfuerzos de la Casa Blanca por eludir el proceso normal de asignaciones".

Unas semanas después tuvo lugar en El Salado una de las peores masacres recientes de civiles colombianos perpetrada por paramilitares con la complicidad del ejército.

El Plan Colombia estaba empapado en sangre antes incluso de que se formalizara. En enero de 2000 la secretaria de Estado Madeleine Albright visitó Colombia para promocionar la iniciativa y en honor a su llegada el ejército colombiano mató a 50 de sus ciudadanos en un ataque fuera de la capital, Bogotá.

En junio el Congreso y el Senado estadounidenses a√Īadieron a la guerra m√°s de 1.000 millones de d√≥lares, sesenta helic√≥pteros de combate y m√°s fuerzas especiales asesoras en contrainsurgencia. Aproximadamente el 70% de los fondos de 2000 del Plan Colombia se asignaron a financiar, adiestrar y equipar a batallones antinarc√≥ticos del ej√©rcito que operaban en el sudeste de Colombia, el antiguo refugio de las FARC.

Progresistas nominales, el difunto Paul Wellstone del Senado y la congresista de Illinois Jan Schakowsky, a√Īadieron un condicionante de derechos humano que ninguna persona seria esperaba que se respetara y s√≥lo dos meses despu√©s de que el Congreso autorizara el Plan Colombia Clinton utiliz√≥ su derecho presidencial de no aplicaci√≥n para anular las condiciones referentes a los derechos humanos por razones de "seguridad nacional".

Nueve a√Īos despu√©s: la farsa de la guerra contra la droga cede el paso a la pura contrainsurgencia

Por supuesto, la escalada de las operaciones de contrainsurgencia se empaquet√≥ bajo la etiqueta de una guerra contra la droga. Nueve a√Īos despu√©s Colombia sigue siendo el principal suministrador de coca√≠na y hero√≠na a Estados Unidos.

En abril de 2000 se vio en lo en serio que se debería haber tomado esta farsa cuando el ex-comandante de las operaciones contra la droga del ejército estadounidense en Colombia, el coronel James C. Hiett, se declaró culpable de no haber entregado las pruebas de que su esposa, Laurie, introducía de contrabando en Estados Unidos cocaína y heroína. En enero su esposa se declaró culpable de planear introducir de contrabando en Estados Unidos, vía el correo, heroína por valor de 700.000 dólares.

Indudablemente, el colonel Hiett cumplió con su deber propagando la historia de que las FARC eran responsables de la mejor parte del cultivo de coca y opio, y del tráfico en el país, y de que el ejército estadounidense era la mejor respuesta a estas supuestas actividades.

Si se ten√≠a alguna duda de la sinceridad de las afirmaciones estadounidenses de que estaban luchando contra el narcotr√°fico y el terrorismo, a las pocas semanas de aprobarse en Plan Colombia la secretaria de Estado Albright escolt√≥ al jefe del llamado Ej√©rcito de Liberaci√≥n de Kosovo, Hashim Thaci, cuyos colegas y c√°rteles de la droga aliados controlan la mayor√≠a del tr√°fico de marihuana, hach√≠s y narcotr√°ficos en Europa, a los lugares que ella sol√≠a frecuentar en el cuartel general de Naciones Unidas y en aquella √©poca en el departamento de Estado, prepar√°ndolo para convertirse en futuro jefe de Estado (desde el a√Īo pasado Hashim Thaci es de hecho el presidente de lo que el ex-presidente serbio Vojislav Kostunica ha llamado acertadamente el primer Estado OTAN del mundo. Tambi√©n es el m√°s reciente narco-Estado).

Tras los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos la casa Blanca elev√≥ a las FARC a la cima de la lista de sus objetivos en la llamada Guerra contra el Terrorismo a pesar de que est√° m√°s all√° de la capacidad de cualquier persona sana para discernir o comprender saber qu√© papel pudo haber desempe√Īado las FARC en los ataques de Nueva York y Washington D.C..

Para 2002 la administraci√≥n Bush hab√≠a desechado la mayor√≠a de las razones de la guerra contra la droga y "el Congreso aprob√≥ una ley para permitir que la ayuda militar estadounidense a Colombia se utilizara en una ?campa√Īa unificada? contra las drogas y el terrorismo" y para 2008 "seis a√Īos y 5.000 millones de d√≥lares despu√©s, el ej√©rcito colombiano es la fuerza de combate m√°s cualificada de Am√©rica Latina".

Las "operaciones especiales de adiestramiento estadounidenses proporcionaron muchas de las destrezas que mostraron ?el camino para abrir la puerta de esas remotas localizaciones en la jungla que en el pasado eran inaccesibles al gobierno colombiano?. Se crearon unidades militares, incluyendo la Brigada Comando. Se establecieron ocho unidades de inteligencia regional con aviones de reconocimiento y punteras comunicaciones cielo-aire. Se creó tanto una Escuela de Inteligencia como un Centro de Contrainteligencia".

Días antes de cesar en su cargo, George W. Bush concedió la Medalla de la Libertad al presidente colombiano Alvaro Uribe, al que los rumores habían vinculado con el antiguo cártel de Medellín y cuyo hermano Santiago está acusado de narcotráfico y de conexiones con los escuadrones de la muerte.

Quizá anticipando este honor y en correspondencia a la persona más responsable del Plan Colombia y a las crecientes operaciones militares tanto en las fronteras de Colombia como dentro del país, Alvaro Uribe anunció que iba a conceder a Bill Clinton el premio "Colombia es Pasión" "en una sesión de gala ...en Nueva York" por "creer en nuestro país y animar a otros a hacer lo mismo".

"Destacados demócratas de la lista de invitados incluyen a los ex-estrategas de Clinton, Dick Morris y Vernon Jordan, a los ex-miembros del gobierno Clinton Lawrence Summers y Madeleine Albright, y a varios congresistas demócratas", la mayoría de los cuales tuvieron la habilidad de supervivencia política de no asistir.

Poco antes ese mismo a√Īo "la v√≠spera de una visita del presiente estadounidense George W. Bush" y sin fingir ya una guerra contra la droga "soldados estadounidenses y colombianos llegaron en helic√≥ptero a la ciudad sure√Īa de Cartagena del Chaira, una plaza fuerte de las FARC ...".

Como se ha minimizado la cuesti√≥n de los narc√≥ticos, el componente de los derechos humanos ha sido relegado al reino de la ef√≠mera manipulaci√≥n de relaciones p√ļblicas.

En febrero de 2007 el hermano de la ministra colombiana de Asuntos Exteriores Maria Consuelo Araujo, el senator Alvaro Araujo, fue arrestado por su relación con el grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

A Uribe esto no le afectó y afirmó: "Cuando me preguntan por qué mantengo a la ministra de Exteriores respondo: no está implicada en actividades criminales que estén siendo investigadas".

El Plan Colombia ha entrado en su d√©cimo a√Īo. En los a√Īos transcurridos no han disminuido en lo m√°s m√≠nimo las masacres abiertas y encubiertas del gobierno y de los paramilitares (algunas demasiado espeluznantes para contarlas) y si bien el cultivo y exportaci√≥n de droga se ha visto parcialmente afectado, no se ha visto afectado sustancialmente por lo que cuando conviene se sigue denominando todav√≠a programa de erradicaci√≥n de la droga.

A pesar de afirmarse que era una guerra contra la droga, las actividades del Plan Colombia tanto dentro como fuera del país se llevaron a cabo con otros propósitos.

Colombia: la base del Pentágono en la región andina

Desde su inicio ten√≠a el objetivo de ser m√°s que una intensificaci√≥n de una guerra de contrainsurgencia de d√©cadas de duraci√≥n en Colombia y ser la primera salva de una campa√Īa estadounidense para intensificar la militarizaci√≥n de la regi√≥n andina. Los planes de la Casa Blanca y el Pent√°gono de utilizar a Colombia como fuerza militar regional y base operativa para vigilar Am√©rica de Sur han ganado una nueva urgencia para Washington con las transformaciones pol√≠ticas en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina y Paraguay que presagian el fin de la dominaci√≥n pol√≠tica, econ√≥mica y militar estadounidense del continente.

En su primer a√Īo de existencia, 2001, un avi√≥n de la Fuerzas A√©reas Peruanas derrib√≥ un avi√≥n civil divisado por un avi√≥n estadounidense pilotado por contratistas de la CIA que llevaba a bordo a la misionera estadounidense Veronica Bowers y su hija, y murieron ambas adem√°s del piloto.

Para 2006 Estados Unidos hab√≠a duplicado la cantidad de adiestradores y asesores militares estacionados en Colombia y ese mismo a√Īo aviones colombianos empezaron violando el espacio a√©reo del vecino Ecuador. En apariencia estos aviones, a bordo de los cuales no habr√≠a sido raro que hubiera personal estadounidense, llevaban a cabo misiones de fumigaci√≥n.

El gobierno ecuatoriano denunció estas acciones como "poco amistosas y hostiles" y el "ministro de Defensa Marcelo Delgado afirmó...que aviones del ejército sobrevolarían sus fronteras para impedir que los aviones colombianos entraran en el espacio aéreo de Ecuador...." .

En diciembre de 2006 no sólo aviones colombianos cruzaron la frontera. A finales del mes "unos 40 colombianos...huyeron hacia Ecuador atravesando la frontera después de haber sido atacados por soldados colombianos", informó la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR, en sus siglas en inglés) en Ecuador.

Doce meses antes quince colombianos fueron asesinados y 1.500 desplazados en la provincia de Narilo al sur del país, en la frontera con Ecuador. "Las autoridades permanecieron en silencio en relación a si esto era una operación militar contra luchadores de la guerrilla o una disputa entre grupos paramilitares".

A principios de 2007 el general de marines Peter Pace, entonces presidente de la Junta de Jefes del Estado Mayor, viajó a Colombia y pasó dos días reunido con los dirigentes políticos y militares del país. Poco después, el ministro de Defensa colombiano Juan Manuel Santos (sobre el que se hablará más adelante) devolvió el favor y visitó el Pentágono donde se reunió con el secretario de Defensa estadounidense Robert Gates.

Un informe de la visita del departamento de Defensa citaba a altos cargos del Pentágono afirmando que "el apoyo militar estadounidense a Colombia, antes centrado en combatir la droga, se ha ampliado a ayudar al ejército colombiano a enfrentarse a la insurgencia rebelde del país" y que "soldados de las fuerzas especiales estadounidenses en Colombia proporcionan adiestramiento militar a las fuerzas de Colombia...."

Cinco meses después Colombia construyó una tercera base militar en su frontera de 2.219 kilómetros con Venezuela e inicialmente estacionó a 1.000 soldados en ella. Colombia se ha convertido en el puesto de avanzada de Washington para hacer frente y amenazar tanto las fronteras del sudoeste de Ecuador como la del noreste de Venezuela. También forma parte de una estrategia cuya naturaleza y alcance supera lo regional e incluso lo continental.

América del Sur: el sexto continente de la OTAN

Desde la implementaci√≥n del Plan Colombia en 2000 Estados Unidos ha alistado a varios aliados de la OTAN para la guerra de contrainsurgencia y para prop√≥sitos m√°s amplios en la regi√≥n. Personal de las SAS brit√°nicas (Servicios A√©reos Especiales) ha sido destinado al ej√©rcito colombiano para funciones de adiestramiento y el ej√©rcito espa√Īol tambi√©n envi√≥ personal.

La OTAN tiene miembros en Europa y Am√©rica del Norte, y socios en Asia (Afganist√°n, Jap√≥n, Kazajast√°n, Kurgist√°n, Mongolia, Pakist√°n, Singapur, Corea del Sur, Tajikist√°n, Turkmenist√°n y Uzbekist√°n) y √Āfrica (Argelia, Egipto, Mauritania, Marruecos y T√ļnez) y Australia.

Am√©rica del Sur es el √ļnico continente habitado en el que todav√≠a no ha penetrado.

En enero de 2007 el jefe colombiano de Defensa Santos viaj√≥ a Washington, Londres y Bruselas, "para mantener conversaciones con la Uni√≥n Europea"en estas √ļltima ciudad y, a continuaci√≥n, a Munich, Alemania, "para una reuni√≥n con los ministros de defensa de la OTAN". Por supuesto, Santos hizo esta gira para cosechar m√°s ayuda militar de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN. Se ha informado que la Uni√≥n Europea ha concedido 154 millones anuales desde aquel a√Īo.

En septiembre de 2005 el presidente venezolano Hugo Chávez advirtió que "por medio del trabajo de la inteligencia descubrimos un ejercicio militar de OTAN de una invasión de Venezuela y nos estamos preparando para esta invasión".

Detall√≥ que el plan consist√≠a en un "ejercicio militar ... conocido como Plan Balboa [que] incluye hacer ensayos de ataques simult√°neos por aire, mar y tierra en una base militar en Espa√Īa en los que participan soldados estadounidenses y de pa√≠ses de la OTAN". Tambi√©n participaban en la operaci√≥n tropas estadounidenses desplegadas en el enclave holand√©s de Cura√ßao al noroeste de la costa de Venezuela.

En la primavera del a√Īo siguiente se inform√≥ de que "se est√°n llevando a cabo maniobras militares en el Caribe por parte de Estados Unidos, miembros de la OTAN y pa√≠ses del hemisferio, excluyendo a Cuba y Venezuela, que son objetivos potenciales de esta demostraci√≥n de fuerza", y que inmediatamente despu√©s "en futuros ejercicios participar√°n aproximadamente 4.000 soldados de Estados Unidos, Holanda, B√©lgica, Canad√° y Francia, que est√° programado que participen en una maniobra llamada Le√≥n Conjunto del Caribe, que tendr√° lugar entre el 23 de mayo y el 15 de junio en Cura√ßao y Guadalupe".

La guerra de contrainsurgencia colombiana, un modelo para el sur de Asia y Centro América

Durante los √ļltimos siete a√Īos Estados Unidos tambi√©n ha reclutado y desplegado a fuerzas de seguridad y militares colombianas para la guerra de Afganist√°n, supuestamente para reproducir el componente de la guerra contra la droga del Plan Colombia en el sur de Asia.

En abril de 2007 Washington traslad√≥ a Afganist√°n a su embajador en Colombia, William Wood, para supervisar la aplicaci√≥n del modelo colombiano de contrainsurgencia disfrazado de lucha contra el cultivo de droga. Dos a√Īos despu√©s se calcula que Afganist√°n representa el 90% de la producci√≥n ilegal de opio del mundo.

Un analista de Bangladesh observ√≥ que "seg√ļn cifras de 2003, el tr√°fico de droga constituye el tercer art√≠culo a nivel mundial en t√©rminos de dinero tras el comercio de petr√≥leo y de armas.

Afganistán y Colombia son las principales economías mundiales productoras de droga, que alimenta una floreciente economía criminal. Estos países están fuertemente militarizados y en ellos el tráfico de droga está protegido.

Est√° ampliamente documentado que la CIA ha desempe√Īado un papel fundamental en el desarrollo de los tri√°ngulos de la droga tanto de Am√©rica Latina como de Asia.

LA OTAN, como entidad, se ha convertido en cómplice de una importante proliferación de narcóticos y de actividad criminal. Realmente no se está reduciendo el opio: de hecho, todas las cifras demuestran que está aumentando. Como han confirmado varios informes, esto está ocurriendo bajo los ojos de la OTAN".

Las estaciones intermedias entre Afganistán y Colombia son Kosovo, no sin razón apodado la Colombia de los Balcanes, y, cada vez más, Iraq.

Es imposible ignorar este modelo.

Ir√≥nicamente dada la cita anterior, BBC News inform√≥ hace dos a√Īos que "Estados Unidos espera que algunas de las lecciones aprendidas en Colombia se puedan aplicar a Afganist√°n....".

El pasado enero el actual jefe de la Junta de Jefes del Estado Mayor estadounidense, el almirante Michael Mullin, visitó Colombia y declaró: "Nuestra relación ejército a ejército es extraordinariamente fuerte. Necesitamos estar con ellos. Hemos logrado cosas que son extraordinarias".

Este mes de marzo Mullin viaj√≥ a Colombia, Brasil, Chile, Per√ļ y M√©xico. Al volver sus comentarios se resum√≠an en la afirmaci√≥n de que "el ej√©rcito estadounidense est√° dispuesto a ayudar a M√©xico en su mort√≠fera lucha contra los c√°rteles de la droga con algunas de las t√°cticas de contrainsurgencia utilizadas contra redes militantes en Iraq y Afganist√°n" y que "el paquete de ayuda del Plan Colombia pod√≠a ser un modelo ?englobante? para Pakist√°n y Afganist√°n...."

Un artículo sobre los planes para las guerras en Iraq, Afganistán y Pakistán del jefe del comando central estadounidense David Petraeus informaba de que "los oficiales del ejército también están considerando las relaciones estadounidenses con Colombia como un posible modelo para Afganistán y Pakistán, afirmando algo como que la estrategia del Plan Colombia de Washington podría ayudar a ambos países contra los militantes".

El informe del que se ha extraído la cita anterior, "Estados Unidos ve en Colombia lecciones para la guerra afgana", incluye también lo siguiente: "La policía afgana ya se ha estado adiestrando con sus homólogos colombianos y Bogotá está estudiando enviar tropas a Afganistán para ayudar con la erradicación [de la droga] y a quitar las minar".

Lo que se est√° exportando a Afganist√°n se hizo asquerosamente evidente el pasado oto√Īo cuando se anunci√≥ que Colombia hab√≠a destituido a tres generales y 22 soldados de diferentes rangos por el asesinato, al parecer gratuito, de j√≥venes habitantes de las barriadas de Bogot√°: "Los j√≥venes fueron llevados a Bogot√° enga√Īados con la promesa de trabajo; posteriormente sus cuerpos fueron encontrados en fosas comunes cerca de la frontera con Venezuela. Grupos de derechos humanos afirman que los soldados a veces matan a personas indefensas para poder inflar sus afirmaciones de √©xito en la batalla y promocionar".

Entre los tres generales a los que se pidió dimitir estaba el general Mario Montoya Uribe, "el autor de la política de utilizar las cifras de muertos para medir el éxito contra la guerrilla" que "supuestamente fomentó promocionar a oficiales cuyas unidades habían matado a más rebeldes de izquierda".

Un informe posterior proporcionaba detalles horripilantes: "Se est√°n investigando m√°s de 1.000 casos de asesinatos ilegales por parte de los militares. Hay decenas de casos de soldados que apresan a hombres inocentes, los asesinan y los visten como combatientes enemigos. Se cree que cientos de miembros de las fuerzas de seguridad han participado en estas actividades".

En referencia a esto recuerden que el informe anterior afirma que los asesinados fueron enterrados en fosas comunes cerca de la frontera venezolana.

Con el ataque de este a√Īo del ej√©rcito de Sri Lanka contra las plazas fuertes de los Tigres Tamiles que supuestamente ha acabado con la guerra de 33 a√Īos, el gobierno colombiano y sus suministradores militares estadounidenses est√°n emprendiendo la √ļnica guerra de contrainsurgencia del mundo de d√©cadas de duraci√≥n, una guerra que entra ahora en su quinta d√©cada.

Ha sido y sigue siendo una guerra contra los pobres, los sin tierra, las personas privadas de derecho de representación, contra cualquiera que se oponga a los privilegios y abusos de los terratenientes, de la elite de los negocios, al ejército adiestrado por Estados Unidos y a las más altas esferas de las narcomafias.

Hace nueve a√Īos el Plan Colombia se dise√Ī√≥ para ser la fase terminal de esta guerra. El modelo de Colombia es ahora el prototipo que Washington ha identificado abiertamente para ser aplicado en Afganist√°n, Pakist√°n y M√©xico entre otros lugares.

Plan Colombia: frenar a la renaciente América del Sur

Además, ahora el Plan Colombia se revela cada vez más como una estrategia militar para suprimir una creciente oleada de descontento con las secuelas del neoliberalismo posterior a la Guerra Fría que se está suscitando por toda América del Sur y Central, y el Caribe.

Estados Unidos y Occidente en su conjunto han utilizado al régimen colombiano y su formidable máquina militar para intimidar a sus vecinos Ecuador y Venezuela, y a la región andina en su conjunto. Al hacer frontera con Panamá, Colombia también es una potencial plataforma de lanzamiento de ataques a naciones de América Central como Honduras, Nicaragua y El Salvador.

Una breve cronolog√≠a del pasado a√Īo y medio demostrar√° el destacado papel que sus patrocinadores en Washington han pensado para Colombia.

En enero de 2008 el presidente venezolano Ch√°vez afirm√≥ que Estados Unidos y su cliente colombiano "no quieren la paz en Colombia porque es la excusa perfecta para tener aqu√≠ a miles de soldados, a la CIA, las bases militares, aviones esp√≠as y qui√©n sabe qu√© otras operaciones contra Venezuela". Y a√Īadi√≥: "Acuso al gobierno de Colombia de conspirar, de actuar de t√≠tere del imperio estadounidense, de planear una provocaci√≥n contra Venezuela".

El 1 de marzo de 2008 Colombia emprendi√≥ un ataque dentro de Ecuador y mat√≥ a 24 supuestos miembros de las FARC, incluyendo a la segunda persona al mando del grupo Ra√ļl Reyes.

Un artículo titulado "Altos cargos colombianos afirman que la inteligencia estadounidense ayudó en el ataque contra los rebeldes" informaba de que "las fuerzas aéreas de Ecuador descubrieron que Colombia utilizó bombas de 500 libras similares a las usadas por el ejército estadounidense en Iraq, que no pueden ser transportadas por aviones colombianos. Las autoridades ecuatorianas también indicaron que horas antes del bombardeo aéreo colombiano había despegado de la base estadounidense de Manta, al sureste de Ecuador, un avión militar HC-130".

Temiendo que la incursión armada dentro de Ecuador formara parte de una agresión más amplia Venezuela desplegó a unos 9.000 soldados en su frontera con Colombia. El día del ataque el presidente venezolano Chávez advirtió a su homólogo colombiano "ni piense en hacer eso aquí porque sería muy grave, sería motivo de guerra".

Después del ataque el presidente ecuatoriano Rafael Correa rompió las relaciones diplomáticas con Colombia y cuando más tarde se descubrió que el bombardeo había matado a un ciudadano ecuatoriano advirtió de mayores consecuencias.

El 6 de marzo Venezuela decretó un estado general de alerta y envió a diez batallones, aviones y tanques a la frontera con Colombia.

El presidente estadounidense Bush declaró a los periodistas que "Estados Unidos seguirá estando al lado de Colombia".

Tres semanas después Ecuador anunció que "instalaría un equipo de vigilancia electrónica y aumentaría su presencia militar en su frontera con Colombia" y el presidente Correa advirtió que su país "nunca más" permitiría un ataque extranjero contra su territorio.

Ejército estadounidense: después de Iraq, América Latina

También en abril de 2008 el director de operaciones de las Fuerzas Aéreas Estadounidenses del Sur, el coronel Jim Russell, defendió que las tropas que se estaban retirando de Iraq fueran redesplegadas en el Comando Sur del Pentágono que comprende América del Sur y Central, y el Caribe. En aquel momento declaró: "Creemos que mientras avanzamos veremos un mayor giro en la atención a la zona. Estamos viendo problemas a la misma entrada de América Central. Esta es la puerta de entrada a nuestra frontera sur".

El 12 de julio de 2008 la marina estadounidense restableció a la Cuarta Flota, que abarca América del Sur y Central, y el Caribe lo mismo que el Comando Sur del Pentágono, después de que se retirara en 1950 tras la Segunda Guerra Mundial.

A principios de este a√Īo el jefe del Comando Sur, el almirante James Stavridis, se convirti√≥ en Comandante Supremo Aliado de la OTAN y jefe del Comando Europeo del Pent√°gono. Tres de los √ļltimos cinco altos comandantes militares de la OTAN (Stavridis, su predecesor Bantz John Craddock y Wesley Clark) fueron trasladados a la jefatura del Comando Sur.

Anticipando claramente lo que ha ocurrido esta semana, en mayo de 2008 Venezuela advirtió a Colombia que no permitiría una nueva base militar estadounidense en La Guajira cerca de la frontera con el noroeste de Venezuela. Chávez afirmó: "No permitiremos que el gobierno colombiano dé La Guajira al imperio. Colombia está lanzando una amenaza de guerra contra nosotros".

Menos de una semana despu√©s un avi√≥n de guerra estadounidense penetr√≥ en el espacio a√©reo de Venezuela en un vuelo desde las Antillas holandesas. El gobierno venezolano acus√≥ a Estados Unidos de espiar en una base militar en la Isla de Orchila y "afirm√≥ que Estados Unidos est√° probando la capacidad de Venezuela de detectar intrusos y que las fuerzas a√©reas venezolanas estaba preparadas para interceptarlo de no haber vuelto el avi√≥n hacia la isla caribe√Īa de Cura√ßao".

El ministro [venezolano] de Defensa Gustavo Rangel afirm√≥ que "√©ste es s√≥lo el √ļltimo paso de una serie de provocaciones en las que quieren implicar a nuestro pa√≠s".

En septiembre una sangrienta emboscada separatista mató a ocho personas en la provincia boliviana de Pando. El gobierno expulsó al embajador estadounidense Philip Goldberg, un veterano en apoyar violentos levantamientos separatistas anteriores en Bosnia y Kosovo. El jefe de las fuerzas armadas de la nación, el general Luis Trigo, advirtió que "la Fuerzas Armadas Bolivianas advirtieron el viernes que no tolerarán ninguna acción más de grupos radicales o interferencias extranjeras en los asuntos internos del país".

A finales de 2008 Bolivia expulsó a los agentes de la agencia contra la droga estadounidense, la DEA, y más tarde anunció sus planes de comprar helicópteros rusos para operaciones anti-narcóticos.

El presidente boliviano Evo Morales declaró hoy [23 de julio]: "Tengo información de primera mano de que el imperio, por medio del Comando Sur estadounidense, realizó el golpe de Estado de Honduras".

En octubre de 2008 Ecuador acusó a la CIA de infiltrarse en su ejército y reconoció el ataque colombiano a su territorio el mes de marzo anterior. El ministro de Defensa Javier Ponce declaró en los periódicos: "La CIA conoce perfectamente lo que está pasando en Angostura".

Al mismo tiempo el ministro colombiano de Defensa Santos amplió la belicosidad de su nación dirigiéndola contra Rusia. Actuando completamente como la criatura de Washington y de su ejército que es, Santos afirmó: "Con sus 16.000 bombas nucleares Rusia tienen un enorme deseo de ser un actor clave en el mundo. Pero su presencia en la región promoverá una vuelta a la Guerra Fría".

Santos alud√≠a en particular a los recientes ejercicios navales ruso-venezolanos en el Caribe y al hecho de que Rusia ha suministrado a Caracas armas avanzadas, aviones de guerra y submarinos, lo que refleja una tendencia general entre las naciones de Am√©rica Latina (incluyendo Bolivia, Ecuador, Argentina y Nicaragua) a aumentar sus relaciones militares con Rusia como contrapeso a la tradicional dominaci√≥n estadounidense de sus fuerzas armadas y para ser capaces de defenderse contra ataques estadounidenses y por medio de intermediarios. Lo que Santos y sus patrocinadores estadounidenses temen es la desaparici√≥n real de casi doscientos a√Īos de Doctrina Monroe.

El pasado mes de marzo el presidente venezolano Ch√°vez calific√≥ al ministro colombiano de Defensa Santos de ser "una amenaza para la estabilidad regional" y "una amenaza para la estabilidad y soberan√≠a de los pa√≠ses de la regi√≥n" que "vuelve a demostrar su desprecio por el derecho internacional", en referencia a la defensa que hizo Santos del ataque dentro de Ecuador del a√Īo pasado.

Santos reiteró su intención de seguir atacando supuestos emplazamientos rebeldes en los países vecinos, lo que provocó está respuesta de Chavez pocos días después: "En caso de una provocación de parte de las fuerzas armadas de Colombia o de violaciones de la soberanía de Venezuela, daré orden de atacar con el avión Sukhoi y tanques. No permitiré a nadie ofender a Venezuela y su soberanía".

En los √ļltimos meses el Pent√°gono ha estado adiestrando a las fuerzas armadas de Guyana, el vecino del este de Venezuela, tanto dentro de ese pa√≠s como en Estados Unidos. Ya hemos examinado el uso de posesiones francesas y alemanas en el Caribe para prop√≥sitos militares. Con la elecci√≥n de Ricardo Martinelli como presidente de Panama el pasado mes de mayo, lo que supone la vuelta de este pa√≠s a las filas de Estados Unidos, el lazo en torno a Venezuela se est√° estrechando.

Ecuador rechazó renovar un acuerdo con Estados Unidos para el uso de su base militar de Manta con lo que este mes Washington pierde sus derechos a usar la base. Con el correspondiente anuncio la semana pasada del presidente colombiano Uribe de que entregaba cinto bases más al Pentágono (tres campos de aviación y dos bases navales) el presidente Chávez estaba en lo cierto al considerar este paso "una amenaza contra nosotros" y advirtió que "están rodeando Venezuela con bases militares".

Desde el derrocamiento del presiente hondure√Īo Manuel Zelaya el 28 de junio, dirigido por comandantes militares adiestrados en la Escuela de las Americas, se han disparado las alarmas en Am√©rica Latina y por todo el mundo de que el golpe, lejos de ser una aberraci√≥n o un anacronismo, pueda establecer un precedente para m√°s [golpes] en un futuro cercano.

Y exactamente igual que en los √ļltimos meses de la presidencia de Bush y en los primeros siete meses de la actual presidencia, las operaciones militares en Afganist√°n, a las que durante cinco a√Īos se dio una importancia secundaria en relaci√≥n a Iraq, se han intensificado hasta convertirse en el principal frente de guerra del mundo, as√≠ que puede que se est√© planeando reavivar los planes de una agresi√≥n directa estadounidense en Am√©rica Latina, planes latentes desde la invasi√≥n de Panam√° en 1989.

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