El Tango entre la Derecha e Izquierda Estadounidense llevada al Teatro HondureŮo

Jul 27 2009 @ 10:16pm
Por: Felipe IV
Publicado en: PolŪtica
Como decía Clausewitz: La política es la prolongación de la guerra por otras vías (o viceversa) . O como piensa Zelaya: La guerra ya no se hace con fusiles sino con medios de comunicación y teléfonos celulares.



IAR Noticias

Manuel Zelaya, el presidente derrocado por los "gorilettis" hondure√Īos, ya pas√≥ a la historia como el hombre que intent√≥ reconquistar la presidencia de Honduras s√≥lo munido de un tel√©fono celular y de una brigada de periodistas quienes registraban sus incontables llamadas a presidentes y funcionarios "amigos" mientras caminaba hacia la frontera.

Si algo quedó registrado en la retina del televidente de esta "operación retorno bis", es la figura de Zelaya con su inconfundible sombrero blanco de ala ancha (su icono mediático con marca registrada) hablando constantemente por su celular, cuya carga de batería parecía interminable.

Fue un broche de oro: Un auténtico show mediático, con escenas hilarantes, como el momento en que los periodistas le avisaron a Zelaya que "había un francotirador" y éste se refugió detrás de un gran camión mientras seguía hablando por el celular.

Lo destacable, lo verdaderamente destacable, es que el hoy presidente errante de Honduras pasó todas las peripecias de su fracasada "caravana de regreso" hablando por el celular que parecía una extensión inalámbrica de su cuerpo de un metro noventa de estatura.

La pantalla televisiva mostraba en planos superpuestos a Zelaya con el celular y los periodistas, por un lado, y a las fuerzas de seguridad y al ej√©rcito hondure√Īo en posici√≥n de combate, por otro, conformando una especie de par√°bola inconsciente entre la "guerra militar" y la "guerra medi√°tica".

Los militares acordonados en la frontera se representaban (en el meta-mensaje mediático) como el viejo símbolo de las dictaduras y de los golpes de Estado setentistas, y Zelaya (con los periodistas y el celular) se representaba como el símbolo del "sistema democrático" y del "poder civil desarmado" que venía a recuperar lo que le quitaron por la fuerza.

Los dise√Īadores de la operaci√≥n quisieron resaltar la contradicci√≥n emergente: La "barbarie fascista" de los militares y polic√≠as golpistas, y la "civilidad democr√°tica" de un presidente desarmado que regresaba a su pa√≠s para reclamar (como un ciudadano m√°s) sus derechos "constitucionales" y privados.

Para la BBC, Zelaya " no logró retornar a su país, pero sí logró que su foto levantando la cadena metálica que separa a Honduras de Nicaragua ocupara los titulares de la prensa nacional e internacional".

En realidad, la "lección a los golpistas" de la que hablaba Zelaya (siempre por el celular), fue una operación de acción psicológica orientada a demostrar que la razón pacifica del "sistema democrático" (controlado por Washington) puede más que la razón armada del "poder militar" (también controlado por Washington).

"Somos pacíficos, pero estamos dispuestos a ser mártires", dijo Juan José Valle, escultor que hizo una estatua de fibra de vidrio de Zelaya, antes de que se produjera el golpe de Estado.

Dentro de ese contraste, gir√≥ el mensaje de Zelaya que se√Īalaba constantemente que su regreso era un aviso a los golpistas hondure√Īos de que "jam√°s van a gobernar en paz" sentados sobre las bayonetas militares.

Y un detalle a tener en cuenta: Zelaya en ning√ļn momento mencion√≥ al "Imperio yanqui", solo habl√≥ de "golpistas" y de "grupos de derecha" que los sostienen desde EEUU, y defendi√≥ el gobierno de Obama afirmando que nada tuvo que ver con su derrocamiento.

Washington, por su parte, calificó de "imprudente" el movimiento de Zelaya.

En un conversaci√≥n con la CNN en el lado nicarag√ľense de la frontera, el mandatario depuesto reaccion√≥ diciendo que Estados Unidos "tiene que apoyarme en vez de criticarme".

En sus conversaciones por el celular, Zelaya (despojado del discurso "antiimperialista") puso en evidencia lo que todo analista del sistema ya sabe (y no lo dice): Cuando se habla del golpe de Estado en Honduras, en términos concretos se habla de un golpe de la derecha del Imperio contra la izquierda del Imperio.

Zelaya lo dej√≥ claro cuando dijo en una entrevista con la BBC, que quien lo derroc√≥ no fue Obama sino la derecha imperial. Seg√ļn las propias declaraciones de Zelaya su gobierno fue derrocado por "la derecha reaccionaria de los halcones de Washington, no por el gobierno de Barack Obama". Con el a√Īadido: "El gobierno de Barack Obama y de los Estados Unidos est√° apoy√°ndome".

Los datos (emergentes de las declaraciones de Ch√°vez y de sus aliados) tambi√©n son concluyentes: El golpe hondure√Īo revel√≥ definitivamente que la izquierda gubernamental latinoamericana, con Ch√°vez a la cabeza, juega a una hipot√©tica alianza imperial-"progresista" con Obama para enfrentar a la "derecha" representada por el Pent√°gono y los sectores conservadores de EEUU que han derrocado a Zelaya en Honduras.

Lo que en otros tiempos parecer√≠a una teor√≠a conspirativa de rasgos fant√°sticos (la conversi√≥n de la izquierda gubernamental latinoamericana en "izquierda imperial" ) es una realidad aceptada por la mayor√≠a de los medios estadounidenses, tanto conservadores como dem√≥cratas, quienes desde sus respectivos √°ngulos ideol√≥gicos se√Īalan a Ch√°vez como una pieza clave de la administraci√≥n Obama en el patio trasero.

Desde √°ngulos de interpretaci√≥n diferenciados, los medios conservadores y dem√≥cratas estadounidenses coinciden en general que Obama apuesta a una estrategia de "acercamiento" a Ch√°vez con el objetivo de neutralizar la influencia del Pent√°gono y de los conservadores en el golpe hondure√Īo.

Pero las interpretaciones difieren: Para los medios demócratas, Obama se vale de Chávez para forzar una "salida racional" a la crisis , y para los conservadores, el presidente estadounidense se "acerca peligrosamente a Chávez".

Desde √°ngulos de interpretaci√≥n diferenciados, The Wall Street Journal y The Washington Post, dos voceros emblem√°ticos del poder estadounidense, coinciden en que Obama juega una estrategia de "doble cara" en el golpe hondure√Īo.

El Washington Post (en la línea demócrata) elogia a Obama y a su administración por haber imprimido "una dosis de realismo en Honduras".

"El presidente Barack Obama y la secretaria de Estado Hillary Clinton, est√°n a punto de lograr su propio golpe de Estado en Honduras y promoci√≥n de los intereses americanos con una habilidad no vista en Washington desde hace muchos a√Īos", se√Īala el Post.

"Que la administración de Obama -prosigue- se haya unido a la Organización de Estados Americanos en la condena de la expulsión del presidente de Honduras Manuel Zelaya, ha dejado a Chávez echando aire caliente pero sin nadie con quien pelear en contra".

Para el Post; "Chávez es una molestia, pero Washington no tiene enemigos en América Latina. Nuestros intereses principales son la inmigración, la delincuencia y el comercio, no las ideologías, tanto como los extremistas de la derecha y la izquierda, aquí y allá, quieren que así sea".

El diario celebra la estrategia de Obama de jugar con Ch√°vez para anular a Ch√°vez.

En cambio The Wall Street Journal (vocero de la línea conservadora) sostiene que "Obama y el Departamento de Estado de EEUU se unieron a Chávez y sus aliados para exigir que Zelaya sea restituido en el poder. Esto ha envalentonado a Venezuela".

"Cuando Hugo Ch√°vez hace un pedido de ayuda a Washington, como lo hizo hace 11 d√≠as, esto genera serias preguntas sobre las se√Īales que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le est√° enviando al dictador m√°s peligroso de este hemisferio", se√Īala el Journal mediante un art√≠culo titulado "EEUU se inclina hacia la izquierda en el tema Honduras".

Lo que expresan el Post y el Journal, dos de los diarios más emblemáticos del poder estadounidense, es el reflejo de una guerra ( todavía subterránea) entre la "izquierda" y la "derecha" imperial proyectada a su patio trasero latinoamericano.

(IAR Noticias) 26-Julio-09

La pantalla televisiva muestra a Zelaya con su teléfono celular y rodeado de periodistas.

Como decía Clausewitz: La política es la prolongación de la guerra por otras vías (o viceversa) . O como piensa Zelaya: La guerra ya no se hace con fusiles sino con medios de comunicación y teléfonos celulares.

Informe especial

IAR Noticias/

Un manifestante partidario de Zelaya enfrenta a la polic√≠a hondure√Īa durante la represi√≥n en el aeropuerto de Tegucigalpa, el pasado 29 de junio.

Manuel Zelaya, el presidente derrocado por los "gorilettis" hondure√Īos, ya pas√≥ a la historia como el hombre que intent√≥ reconquistar la presidencia de Honduras s√≥lo munido de un tel√©fono celular y de una brigada de periodistas quienes registraban sus incontables llamadas a presidentes y funcionarios "amigos" mientras caminaba hacia la frontera.

Si algo quedó registrado en la retina del televidente de esta "operación retorno bis", es la figura de Zelaya con su inconfundible sombrero blanco de ala ancha (su icono mediático con marca registrada) hablando constantemente por su celular, cuya carga de batería parecía interminable.

Fue un broche de oro: Un auténtico show mediático, con escenas hilarantes, como el momento en que los periodistas le avisaron a Zelaya que "había un francotirador" y éste se refugió detrás de un gran camión mientras seguía hablando por el celular.

Lo destacable, lo verdaderamente destacable, es que el hoy presidente errante de Honduras pasó todas las peripecias de su fracasada "caravana de regreso" hablando por el celular que parecía una extensión inalámbrica de su cuerpo de un metro noventa de estatura.

La pantalla televisiva mostraba en planos superpuestos a Zelaya con el celular y los periodistas, por un lado, y a las fuerzas de seguridad y al ej√©rcito hondure√Īo en posici√≥n de combate, por otro, conformando una especie de par√°bola inconsciente entre la "guerra militar" y la "guerra medi√°tica".

Los militares acordonados en la frontera se representaban (en el meta-mensaje mediático) como el viejo símbolo de las dictaduras y de los golpes de Estado setentistas, y Zelaya (con los periodistas y el celular) se representaba como el símbolo del "sistema democrático" y del "poder civil desarmado" que venía a recuperar lo que le quitaron por la fuerza.

Los dise√Īadores de la operaci√≥n quisieron resaltar la contradicci√≥n emergente: La "barbarie fascista" de los militares y polic√≠as golpistas, y la "civilidad democr√°tica" de un presidente desarmado que regresaba a su pa√≠s para reclamar (como un ciudadano m√°s) sus derechos "constitucionales" y privados.

Para la BBC, Zelaya " no logró retornar a su país, pero sí logró que su foto levantando la cadena metálica que separa a Honduras de Nicaragua ocupara los titulares de la prensa nacional e internacional".

Zelaya, (sin soltar el teléfono celular) levanta la cadena que separa la frontera entre Nicaragua y Honduras.

En realidad, la "lección a los golpistas" de la que hablaba Zelaya (siempre por el celular), fue una operación de acción psicológica orientada a demostrar que la razón pacifica del "sistema democrático" (controlado por Washington) puede más que la razón armada del "poder militar" (también controlado por Washington).

"Somos pacíficos, pero estamos dispuestos a ser mártires", dijo Juan José Valle, escultor que hizo una estatua de fibra de vidrio de Zelaya, antes de que se produjera el golpe de Estado.

Dentro de ese contraste, gir√≥ el mensaje de Zelaya que se√Īalaba constantemente que su regreso era un aviso a los golpistas hondure√Īos de que "jam√°s van a gobernar en paz" sentados sobre las bayonetas militares.

Y un detalle a tener en cuenta: Zelaya en ning√ļn momento mencion√≥ al "Imperio yanqui", solo habl√≥ de "golpistas" y de "grupos de derecha" que los sostienen desde EEUU, y defendi√≥ el gobierno de Obama afirmando que nada tuvo que ver con su derrocamiento.

Washington, por su parte, calificó de "imprudente" el movimiento de Zelaya.

En un conversaci√≥n con la CNN en el lado nicarag√ľense de la frontera, el mandatario depuesto reaccion√≥ diciendo que Estados Unidos "tiene que apoyarme en vez de criticarme".

En sus conversaciones por el celular, Zelaya (despojado del discurso "antiimperialista") puso en evidencia lo que todo analista del sistema ya sabe (y no lo dice): Cuando se habla del golpe de Estado en Honduras, en términos concretos se habla de un golpe de la derecha del Imperio contra la izquierda del Imperio.

Zelaya lo dej√≥ claro cuando dijo en una entrevista con la BBC, que quien lo derroc√≥ no fue Obama sino la derecha imperial. Seg√ļn las propias declaraciones de Zelaya su gobierno fue derrocado por "la derecha reaccionaria de los halcones de Washington, no por el gobierno de Barack Obama". Con el a√Īadido: "El gobierno de Barack Obama y de los Estados Unidos est√° apoy√°ndome".

Los datos (emergentes de las declaraciones de Ch√°vez y de sus aliados) tambi√©n son concluyentes: El golpe hondure√Īo revel√≥ definitivamente que la izquierda gubernamental latinoamericana, con Ch√°vez a la cabeza, juega a una hipot√©tica alianza imperial-"progresista" con Obama para enfrentar a la "derecha" representada por el Pent√°gono y los sectores conservadores de EEUU que han derrocado a Zelaya en Honduras.

Lo que en otros tiempos parecer√≠a una teor√≠a conspirativa de rasgos fant√°sticos (la conversi√≥n de la izquierda gubernamental latinoamericana en "izquierda imperial" ) es una realidad aceptada por la mayor√≠a de los medios estadounidenses, tanto conservadores como dem√≥cratas, quienes desde sus respectivos √°ngulos ideol√≥gicos se√Īalan a Ch√°vez como una pieza clave de la administraci√≥n Obama en el patio trasero.

Desde √°ngulos de interpretaci√≥n diferenciados, los medios conservadores y dem√≥cratas estadounidenses coinciden en general que Obama apuesta a una estrategia de "acercamiento" a Ch√°vez con el objetivo de neutralizar la influencia del Pent√°gono y de los conservadores en el golpe hondure√Īo.

Pero las interpretaciones difieren: Para los medios demócratas, Obama se vale de Chávez para forzar una "salida racional" a la crisis , y para los conservadores, el presidente estadounidense se "acerca peligrosamente a Chávez".

Desde √°ngulos de interpretaci√≥n diferenciados, The Wall Street Journal y The Washington Post, dos voceros emblem√°ticos del poder estadounidense, coinciden en que Obama juega una estrategia de "doble cara" en el golpe hondure√Īo.

El Washington Post (en la línea demócrata) elogia a Obama y a su administración por haber imprimido "una dosis de realismo en Honduras".

"El presidente Barack Obama y la secretaria de Estado Hillary Clinton, est√°n a punto de lograr su propio golpe de Estado en Honduras y promoci√≥n de los intereses americanos con una habilidad no vista en Washington desde hace muchos a√Īos", se√Īala el Post.

"Que la administración de Obama -prosigue- se haya unido a la Organización de Estados Americanos en la condena de la expulsión del presidente de Honduras Manuel Zelaya, ha dejado a Chávez echando aire caliente pero sin nadie con quien pelear en contra".

Para el Post; "Chávez es una molestia, pero Washington no tiene enemigos en América Latina. Nuestros intereses principales son la inmigración, la delincuencia y el comercio, no las ideologías, tanto como los extremistas de la derecha y la izquierda, aquí y allá, quieren que así sea".

El diario celebra la estrategia de Obama de jugar con Ch√°vez para anular a Ch√°vez.

En cambio The Wall Street Journal (vocero de la línea conservadora) sostiene que "Obama y el Departamento de Estado de EEUU se unieron a Chávez y sus aliados para exigir que Zelaya sea restituido en el poder. Esto ha envalentonado a Venezuela".

"Cuando Hugo Ch√°vez hace un pedido de ayuda a Washington, como lo hizo hace 11 d√≠as, esto genera serias preguntas sobre las se√Īales que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le est√° enviando al dictador m√°s peligroso de este hemisferio", se√Īala el Journal mediante un art√≠culo titulado "EEUU se inclina hacia la izquierda en el tema Honduras".

Lo que expresan el Post y el Journal, dos de los diarios más emblemáticos del poder estadounidense, es el reflejo de una guerra ( todavía subterránea) entre la "izquierda" y la "derecha" imperial proyectada a su patio trasero latinoamericano.

Ej√©rcito hondure√Īo bloquea carretera de acceso a la frontera.

En ese tablero, tanto Zelaya como Ch√°vez y el grupo de los "presidentes izquierdistas", son variables de ajuste de una guerra entre los lobbistas de Wall Street (que sostienen a Obama) y los lobbistas del Pent√°gono y del Complejo Militar Industrial que sostienen el golpe de los "gorilettis". .

La guerra, que antes se manten√≠a entre bambalinas, estall√≥ con Obama, al que los gusanos golpistas bananeros llaman "negrito ignorante", y al que los conservadores USA del "destino manifiesto" se√Īalan como un "presidente d√©bil y sin experiencia" que pone en riesgo la seguridad nacional de EEUU.

En suma, lo que parece una interna bananera entre dos sectores de la oligarqu√≠a hondure√Īa (uno conservador, y otro vestido de "socialista") en realidad no lo es tanto, y sienta el primer precedente hist√≥rico de un enfrentamiento interno en EEUU entre republicanos y dem√≥cratas luego de un golpe de Estado avalado por el Pent√°gono en el patio trasero.

Los conservadores y los halcones militaristas (alianza del sionismo judío con la derecha cristiana) que controlan los resortes de decisión del Pentágono y del Complejo Militar Industrial (capitalismo de guerra), están convencidos de que las políticas de "diálogo y tolerancia" que propicia Obama conducen a una pérdida del poder militar de EEUU y a una fortificación de sus enemigos situados en el "eje del mal".

Esta situación, marcadamente acentuada con la llegada de Obama a la Casa Blanca, produjo, incluso, una (increíble) fisura entre los halcones israelíes (que planean junto con los halcones USA un ataque sin más trámite a Irán) y la administración imperial de Obama, que hace "equilibrio" entre las masacres militares de Afganistán, Irak y Pakistán y sus llamados formales a la "pacificación de Medio Oriente".

El golpe hondure√Īo, traslad√≥ esta guerra interna a Centroam√©rica, cambiando a Ahmadineyad por Ch√°vez en el tablero.

El golpe hondure√Īo, en realidad, es s√≥lo la punta del iceberg de un proceso geopol√≠tico militar m√°s profundo impulsado por el poder conservador de EEUU, que intenta sustituir a una estrategia de dominio que consideran "demasiado blanda" (el "sistema democr√°tico" de poderes civiles) por una alternativa de mayor control militar de la regi√≥n adaptado a las crisis y a los conflictos intercapitalistas que se avecinan en el planeta.

En este escenario, Chávez (para los halcones) se presenta como un peón "peligroso" de la estrategia "aperturista" de Obama que busca hacer equilibrio entre el apoyo a Zelaya y a los golpistas sostenidos por el Pentágono y los halcones.

Zelaya a su vez, es un peón cautivo de Chávez que aspira a jugar para Obama sin intermediarios.

Zelaya, en el fondo de su conciencia sabe que "ya fue" (la OEA y la Uni√≥n Europea lo dejaron solo) y ahora solamente aspira a que Washington (v√≠a Obama) lo restituya en el escenario hondure√Īo con una situaci√≥n expectante para su futuro pol√≠tico, no en este turno sino en el pr√≥ximo.

El viernes, con la operación regreso bis, el "hombre del teléfono celular" consolidó su propio marketing electoral y se convirtió en un ícono mediático de la "democracia" proyectado a nivel internacional.

Ese es el paquete (electoral) que ahora quiere venderle a Washington.

Zelaya, en definitiva es un "hombre de negocios", y la operación "Teléfono Celular" fue una inversión a futuro.

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