La Politica como Entretenimiento para las Masas y el Fin Oculto

Feb 27 2010 @ 09:03pm
Por: Felipe IV
Publicado en: Pol韙ica
Por encima del poder pol铆tico se sit煤a un supra poder (de naturaleza oculta) fundamentado en un tr铆pode: Las grandes c谩maras empresariales, las embajadas extranjeras y los monopolios de medios de comunicaci贸n. El pol铆tico es s贸lo la expresi贸n gerencial de ese poder.



Por Manuel Freytas

Las mayor铆as, alienadas y embrutecidas por el descerebramiento medi谩tico, creen habitualmente que "el poder" son los presidentes y los gobiernos de turno.

En esta concepci贸n masificada, alimentada por los propios analistas de la prensa convencional, un "Presidente" es algo as铆 como una entidad supra independiente que toma decisiones aut贸nomas por encima de la trama estructural del poder econ贸mico y empresarial.

En sus an谩lisis (y as铆 como hacen desaparecer la din谩mica de las relaciones capitalistas) los comunicadores del sistema presentan un escenario de conflictos cuyo eje s贸lo pasa por las competencias y las guerras entre pol铆ticos y partidos.

Este enfrentamiento, entre pol铆ticos con otros pol铆ticos por el posicionamiento electoral, por un lado, y las peleas del gobierno de turno con la "oposici贸n", por otro, nunca se asocia con el establishment econ贸mico (el poder detr谩s del trono) y marca la din谩mica de la "informaci贸n" que a diario consumen las mayor铆as.

Por lo tanto, para el nivel promedio estad铆stico masivo (incluido los intelectuales) el poder de decisi贸n es una 谩rea de exclusiva competencia de la "clase pol铆tica" y del gobierno de turno, en perpetua lucha por el sill贸n presidencial y por el resto de los gobiernos provinciales y comunales y sus 谩reas legislativas.

Y aqu铆, se produce la primera distorsi贸n reduccionista: La estructura gerencial (los pol铆ticos) es confundida con los patrones (el poder empresarial que controla el Estado capitalista y todo el sistema econ贸mico productivo).

Lo que la prensa (tanto en los pa铆ses centrales como dependientes) presenta como guerra de los pol铆ticos por el poder, es en realidad una guerra de los grupos econ贸micos por los mercados y por un mayor posicionamiento en las 谩reas de decisiones del Estado capitalista.

En este juego, los pol铆ticos son s贸lo intermediarios institucionales de esta guerra, tomando posiciones seg煤n su vinculaci贸n dentro de la red empresarial para la cual prestan servicios como "lobbystas" en los niveles gubernamentales, legislativos y judiciales.

En el Ejecutivo nacional, en los gobiernos provinciales y comunales, en las c谩maras del Congreso, los pol铆ticos son s贸lo la polea de transmisi贸n (y de ejecuci贸n) de los intereses de los grandes grupos econ贸micos que se reparten el comercio interior, el comercio exterior, y toda la estructura econ贸mica productiva del pa铆s.

O sea que, la funci贸n especifica de la "clase pol铆tica" no es la de detentar el poder de decisi贸n econ贸mica (el poder real del Estado capitalista), sino la de cumplir funciones gerenciales (cuando est谩n en puestos gubernamentales) o de hacer lobbys (impulsar leyes favorables a sus representados) cuando est谩n en la c谩maras legislativas.

Para que esto se entienda mejor: Todo el desarrollo de la carrera

de un pol铆tico (sin excepci贸n a la regla) est谩 marcado por su condici贸n de lobbysta de alg煤n grupo econ贸mico.

La relaci贸n empieza cuando inicia su carrera en el escal贸n m谩s bajo de la pir谩mide pol铆tica, pasando por distintos puestos, desde concejal, diputado, intendente, gobernador hasta Presidente, seg煤n la suerte que le toque en el negocio.

Las empresas y bancos pagan de dos maneras por los "servicios" institucionales de un pol铆tico: Financian sus campa帽as y lo habilitan con un porcentaje de los contratos que consiguen con el Estado.

Si llegan a los puestos m谩s altos (presidente, gobernador o alcalde), sirven al poder colocando a los operadores de los grupos econ贸micos como funcionarios o asesores claves en los gabinetes gubernamentales.

Esta din谩mica es la que le permite a los pol铆ticos transformar el gerenciamiento de "cosa p煤blica" en una empresa comercial paralela realizada con el control del Estado. Esta actividad capitalista privada (ejecutada con el Estado como herramienta) es lo que le permite al pol铆tico convertirse en un pr贸spero millonario y manejar cuentas secretas en los para铆sos fiscales.

O sea que, al amparo de la representatividad institucional que le otorga el "voto popular", el pol铆tico construye su propio negocio capitalista haciendo lobby y gerenciando "cosa p煤blica" para los pulpos econ贸micos y financieros que controlan y se reparten 谩reas de influencia en el Estado capitalista.

Si las mayor铆as tomaran conciencia de esta macroestafa con el Estado dejar铆an de legitimar a los pol铆ticos con su voto en la urna.

Y eso no sucede por una sencilla raz贸n: Los medios de comunicaci贸n (guardianes y protectores del sistema) imponen y nivelan la idea de que si la gente no vota se puede ingresar al caos y al "vac铆o" de poder.

Lo que no tiene ning煤n sustento l贸gico, dado que el Estado de las corporaciones econ贸micas funciona al margen del formalismo de las instituciones que le otorgan barniz "democr谩tica" al macro-robo capitalista de trabajo social y de recursos naturales.

Donde el "voto popular" solo cumple el papel de legitimaci贸n social de la estafa institucionalizada con las elecciones y la participaci贸n masiva.

El poder oculto

Los que toman las decisiones estrat茅gicas (a trav茅s de los pol铆ticos) son los factores del poder econ贸mico que hacen lobby de presi贸n e influencia sobre el gobierno y los parlamentos.

Esta estrategia (de presentar al gerente como si fuera el patr贸n) est谩 orientada a hacer desaparecer la estructura del poder real que controla los hilos del Estado por encima de los gobiernos y los sistemas parlamentarios y jur铆dicos.

Por encima del poder pol铆tico se sit煤a un supra poder (de naturaleza oculta) fundamentado en un tr铆pode: Las grandes c谩maras empresariales, las embajadas extranjeras y los monopolios de medios de comunicaci贸n..

Las embajadas extranjeras (principalmente las de EEUU y la UE) cumplen funci贸n de "lobbystas" de sus bancos y empresas en el pa铆s en que se encuentren.

Las grandes c谩maras empresariales, su vez, nuclean a los grandes bancos y empresas multinacionales que mantienen la hegemon铆a y el control de toda la actividad econ贸mico productiva, y a su vez manejan el mercado interno y el comercio exterior (las 谩reas clave de la econom铆a).

Los grandes consorcios medi谩ticos (aparte de integrar el sistema como una corporaci贸n m谩s) son ultradependientes de los grandes bancos y empresas que pautan el grueso de sus facturaci贸n con la publicidad comercial.

A su vez, presionan al gobierno nacional y a los provinciales para el otorgamiento de la publicidad institucional de Estado, que complementa su facturaci贸n y su rentabilidad por ingresos publicitarios.

Este tr铆pode estrat茅gico constituido por las embajadas (el poder imperial trasnacional), las grandes c谩maras empresariales (el poder econ贸mico) y los consorcios de la comunicaci贸n (el poder medi谩tico) constituye el centro del poder estrat茅gico que controla el Estado capitalista, tanto en los pa铆ses centrales como en los de la periferia dependiente.

Cuando la prensa otorga (a trav茅s de la informaci贸n) el poder de decisi贸n a los pol铆ticos y a los gobiernos de turno, lo que hace es diluir la comprensi贸n y sacar el poder real de la vista de las mayor铆as.

Y hay una explicaci贸n de fondo: Los pol铆ticos no son nada m谩s que un fusible.

Adem谩s de su funci贸n gerencial al servicio de los grandes grupos econ贸micos, est谩n para preservar el anonimato de los centros de decisi贸n que controlan el poder real.





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