Strauss Kahn: Ejemplo de la Patolog韆 Abusadora Capitalista

Jun 01 2011 @ 07:09pm
Por: Felipe IV
Publicado en: Pol韙ica
El "socialismo colonial" en Europa, igual que el "liberalismo imperial" en Estados Unidos, tiene una larga e ignominiosa historia.



Por James Petras - La Haine

El intento de Dominique Strauss-Kahn (DSK), Director General del Fondo Monetario Internacional, de cometer abusos sexuales y violar a una empleada de limpieza africana encarna, a escala microsc贸pica, el conjunto del legado hist贸rico y contempor谩neo de las relaciones coloniales neocoloniales. Los esfuerzos por presentar este acto delictivo como una obsesi贸n individual, una debilidad personal o "la idiosincrasia latina" no consiguen explicar la "historia profunda" en la que se inscriben estas patolog铆as psicol贸gicas.

La primera pista salta a la vista en la superficie misma de los antagonistas, en la piel: por una parte, un pol铆tico europeo blanco y poderoso que representa la voluntad colectiva de una organizaci贸n que aglutina a la clase capitalista mundial u que dispone de los recursos econ贸micos para castigar con dureza a los pa铆ses pobres y endeudados que desobedezcan sus perjudiciales 贸rdenes econ贸micas; por otra, una madre soltera, una trabajadora negra de una antigua colonia francesa del 脕frica Occidental (Guinea), a quien las autoridades coloniales francesas, cuando se marchaban porque se hab铆a atrevido a afirmar su independencia, "despojaron de todo" y, posteriormente, obligaron a someterse a unas imposiciones econ贸micas "neocoloniales" que garantizaran su estancamiento y subordinaci贸n.

驴Ha sido por un "ataque de locura", como dir铆a Martin Wolf, del Financial Times, por lo que DSK ha arrojado por la borda un puesto poderoso y prestigioso y, probablemente, la presidencia de Francia a cambio de un momento de sexo con violencia? 驴O estaba interpretando y viviendo los papeles hist贸ricos profundamente arraigados en la psique y en las costumbres culturales de un descendiente y art铆fice de las realidades coloniales: imponer sus demandas sexuales a una "criada negra"? No cabe duda de que el hecho de que la empleada de la limpieza hablara franc茅s y procediera de una antigua colonia francesa que hab铆a padecido infinidad de imposiciones "francesas" y, posteriormente, del FMI, produc铆a en el poderoso depredador la sensaci贸n de "tener derecho" a apropiarse de la carne negra, igual que tantas otros predecesores y compatriotas en puestos de autoridad hab铆an hecho con "sus" criadas durante la administraci贸n de la colonia. En 茅pocas m谩s recientes, es indudable que los altos cargos de las instituciones financieras internacionales que viajan a 脕frica suelen rellenar sus cuentas de gastos contratando a prostitutas para que "los sirvan", al tiempo que imponen medidas de austeridad que empobrecen a los pa铆ses y obligan a millones de personas a huir al extranjero en busca de empleos de 铆nfima categor铆a... como empleadas de la limpieza en hoteles de lujo. Tal vez la "familiaridad colonial", la lengua "com煤n" hablada por el opresor y la v铆ctima... excitara la obsesi贸n sexual perversa.

El legado colonial: La psicolog铆a social de la violaci贸n

La historia de las conquistas coloniales, guerras imperiales y ocupaciones militares, primero europeas y, luego, estadounidenses, es una historia de saqueo, esclavitud, explotaci贸n y, por encima de todo, afirmaci贸n de supremac铆a y poder. Los beneficios y placeres caen del lado tanto de los grandes ejecutivos de la banca y la miner铆a como de las autoridades coloniales, sobre todo entre quienes, de las clases medias ascendente y sus familiares y amigos en el pa铆s, ven en su reci茅n descubierto poder una oportunidad de satisfacer los antojos y caprichos que se les niegan en sus ciudades "de origen".

El poder absoluto de los administradores coloniales les permite obtener sumisi贸n absoluta ante los tribunales de justicia de quienes carecen de poder (las mujeres africanas solteras, sin familia, ni amigos) y de todos aquellos a quienes se niega la igualdad. Estos 煤ltimos viven sometidos a los despidos, las listas negras, el desempleo, la intimidaci贸n, la humillaci贸n y los insultos por atreverse a denunciar a sus superiores coloniales. Estas circunstancias y relaciones se reproducen hoy d铆a en todos los pa铆ses sometidos a los dictados del FMI, el Banco Central Europeo y el Departamento del Tesoro estadounidense.

Neocolonialismo contempor谩neo: Llegan, saquean, violan

El FMI y sus adl谩teres financieros imperiales se aprovechan de las deudas y las crisis de unos gobernantes corruptos y c贸mplices para dictar las condiciones de los pr茅stamos. Los altos cargos se apropian de la soberan铆a e imponen medidas econ贸micas que privatizan y desnacionalizan el conjunto de la econom铆a, reducen salarios y pensiones, empeoran las condiciones laborales y ejercen derecho a veto contra todos los cargos econ贸micos locales. El FMI y los bancos centrales vuelven a colonizar al pa铆s deudor. Todos los beneficios del comercio y la inversi贸n se destinan principalmente al exterior y a las clases m谩s altas. La divisi贸n neocolonial del trabajo supone capital imperial y mano de obra negra.

Inmersos en este sistema de poder mundial hist贸rico, las poderosas autoridades de las organizaciones internacionales cuentan con el respaldo econ贸mico y militar de Estados Unidos y la Uni贸n Europea: los directores son nombrados por euroamericanos y suelen imponer las reglas del juego con las que prosperan. Los "altos cargos internacionales", en calidad de estrechos colaboradores y socios anteriores y futuros de la riqueza empresarial privada y de probables dirigentes pol铆ticos de los gobiernos imperiales, viven y comparten el poder, la riqueza, el lujo y las ventajas de los m谩s ricos. Vuelan con billete de primera clase y se alojan en las suites m谩s lujosas de los hoteles de cinco estrellas. Reciben de sus endeudados "anfitriones" un trato digno de reyes. Sobre todo, est谩n acostumbrados a que se les obedezca: esperan sumisi贸n. Creen que sus caprichos y perversiones son "excrecencias naturales" de sus "saludables apetitos" estimulados por viajes vibrantes, por reuniones frecuentes y por las insoslayables 贸rdenes que dictan. Si los m谩s altos cargos locales de un pa铆s deudor se someten, 驴qui茅nes son las empleadas de la limpieza para poner pegas? Deber铆an sentirse orgullosas de haber sido escogidas para "servir" a quienes hacen y deshacen en econom铆as enteras y en los medios de vida de millones de personas.

La resistencia

DSK, el flamante regente de la mayor instituci贸n econ贸mica global, no esperaba que una antigua s煤bdita colonial francesa inmigrante se resistiera a sus insinuaciones sexuales. Cuando en un principio se neg贸 a someterse, DSK recurri贸 a la fuerza y la violencia. Exactamente igual que, cuando los trabajadores y los desempleados convocan huelgas generales y manifestaciones masivas contra los programas de austeridad impuestos por el FMI, los gobiernos ordenan a la polic铆a y las fuerzas armadas que impongan la sumisi贸n con violencia. La empleada negra de la limpieza no se resisti贸 primero para someterse despu茅s, como suele suceder en el caso de los movimientos de los trabajadores. Convirti贸 su furia en una cuesti贸n p煤blica, denunci贸 la conducta delictiva violenta oculta bajo la imagen respetable y acomodada. Enfrent贸 al regente con la opini贸n p煤blica democr谩tica en general. El rostro p煤blico del capital financiero internacional, la cabeza visible de la misma instituci贸n predadora que viola a poblaciones enteras de trabajadores en nombre de eufemismo vacuos ("estabilizaci贸n econ贸mica") no es m谩s que un burdo ladr贸n de entrepiernas, un viejo verde de tres al cuarto.

隆Cu谩ntos millones de mujeres trabajadoras y campesinas indochinas y argelinas, y de sus descendientes, que padecieron humillaciones semejantes durante la administraci贸n colonial francesa, deben de sentirse ahora reivindicadas por el simple acto de denuncia de una guineana empleada de la limpieza, tan lejos de 脕frica, pero tan cerca del coraz贸n de la rebeli贸n contra las injusticias universales infligidas a diario por el FMI y sus c贸mplices locales!

Las reacciones de la izquierda: los socialistas franceses

Como se pod铆a esperar, la mayor铆a de la opini贸n "socialista" francesa ha defendido a DSK y ha acusado a su v铆ctima, la trabajadora africana negra, de formar parte de una siniestra conspiraci贸n capitalista contra el esencial portavoz e impulsor del capital internacional escogido.

El Partido Socialista franc茅s cuenta con una larga y s贸rdida historia de apoyo a guerras coloniales sangrientas: Indochina, Argelia y docenas de intervenciones militares en 脕frica. En la actualidad apoyan las guerras contra Libia, Iraq y Afganist谩n. Como siempre, son "disidentes", izquierdistas, intelectuales "cr铆ticos" y facciones "trotskistas" que hablan en defensa de los "derechos" del acusado, y tambi茅n de la v铆ctima, pero que ve铆an en DSK, el director del FMI, y en sus multimillonarios partidarios, el billete de regreso al Palacio del El铆seo, a la presidencia y a los botines que proporcionar铆a el cargo.

El "socialismo colonial" en Europa, igual que el "liberalismo imperial" en Estados Unidos, tiene una larga e ignominiosa historia: ambos "conf铆an" en la declaraci贸n de inocencia de un financiero procesado antes que en las acusaciones de una empleada de la limpieza negra e inmigrante, cosa nada rara. Tienen toda una trayectoria de conversi贸n de delincuentes en v铆ctimas y de v铆ctimas en conspiradores... delincuentes.

No hay m谩s que ver el apoyo de los socialistas franceses y los liberales estadounidenses a los colonialistas israel铆es antes que a los "terroristas" palestinos; o a las fuerzas de ocupaci贸n de la OTAN frente a la resistencia afgana; o a los aut贸cratas tunecinos frente a los manifestantes pro democracia.

El hecho de que algunos sectores de la "izquierda" en Francia y Estados Unidos afirmen que DSK es una v铆ctima de una "conspiraci贸n de las 茅lites" es una se帽al indudable de la degeneraci贸n total y absoluta en que viven y de la perversi贸n de cualquier cosa que se parezca a una actitud progresista. Bajo los dictados de Strauss-Kahn el FMI ha impuesto los recortes sociales m谩s reaccionarios de la historia reciente en Espa帽a, Grecia y Portugal: la tasa de desempleo asciende en Espa帽a entre los menores de 30 a帽os al 45 por ciento y, en el conjunto de la poblaci贸n, al 22 por ciento; en Grecia, al 16 por ciento y en Portugal, al 13 por ciento. Las pensiones se han reducido un 15 por ciento y los salarios, un porcentaje igual o superior. Se van a privatizar grandes sectores de la econom铆a griega, cifrada en 50.000 millones de euros, porque DSK act煤a en beneficio de las multinacionales. Con las medidas de austeridad del FMI las econom铆as de Europa meridional se contraen: las inversiones p煤blicas y el consumo privado experimentan un retroceso y las tasas de crecimiento negativo de los tres 煤ltimos a帽os rondan entre el 5 y el 10 por ciento sin que haya un final a la vista.

Si hay alguna "conspiraci贸n" para tender una trampa a DSK, no hay duda de que no procede de ninguna "茅lite", ni de ning煤n "gran grupo bancario". Lo m谩s probable es que despu茅s de la reclusi贸n y procesamiento iniciales, los poderes econ贸micos que respaldan a DSK se pongan a trabajar; ya han conseguido que salga en libertad bajo fianza; la v铆ctima y acusadora ha sido sometida a un intenso interrogatorio policial y se puede esperar que los "medios de comunicaci贸n" y la presi贸n legal la obliguen a retirar las acusaciones. El sistema jur铆dico raras veces act煤a en favor de las v铆ctimas trabajadoras que se enfrentan a un equipo de abogados poderoso que defiende a un predador multimillonario, sobre todo si es portavoz de la clase capitalista internacional para la que trabaja.

El intento de Dominique Strauss-Kahn (DSK), Director General del Fondo Monetario Internacional, de cometer abusos sexuales y violar a una empleada de limpieza africana encarna, a escala microsc贸pica, el conjunto del legado hist贸rico y contempor谩neo de las relaciones coloniales neocoloniales. Los esfuerzos por presentar este acto delictivo como una obsesi贸n individual, una debilidad personal o "la idiosincrasia latina" no consiguen explicar la "historia profunda" en la que se inscriben estas patolog铆as psicol贸gicas.

La primera pista salta a la vista en la superficie misma de los antagonistas, en la piel: por una parte, un pol铆tico europeo blanco y poderoso que representa la voluntad colectiva de una organizaci贸n que aglutina a la clase capitalista mundial que dispone de los recursos econ贸micos para castigar con dureza a los pa铆ses pobres y endeudados que desobedezcan sus perjudiciales 贸rdenes econ贸micas; por otra, una madre soltera, una trabajadora negra de una antigua colonia francesa del 脕frica Occidental (Guinea), a quien las autoridades coloniales francesas, cuando se marchaban porque se hab铆a atrevido a afirmar su independencia, "despojaron de todo" y, posteriormente, obligaron a someterse a unas imposiciones econ贸micas "neocoloniales" que garantizaran su estancamiento y subordinaci贸n.

驴Ha sido por un "ataque de locura", como dir铆a Martin Wolf, del Financial Times, por lo que DSK ha arrojado por la borda un puesto poderoso y prestigioso y, probablemente, la presidencia de Francia a cambio de un momento de sexo con violencia? 驴O estaba interpretando y viviendo los papeles hist贸ricos profundamente arraigados en la psique y en las costumbres culturales de un descendiente y art铆fice de las realidades coloniales: imponer sus demandas sexuales a una "criada negra"? No cabe duda de que el hecho de que la empleada de la limpieza hablara franc茅s y procediera de una antigua colonia francesa que hab铆a padecido infinidad de imposiciones "francesas" y, posteriormente, del FMI, produc铆a en el poderoso depredador la sensaci贸n de "tener derecho" a apropiarse de la carne negra, igual que tantas otros predecesores y compatriotas en puestos de autoridad hab铆an hecho con "sus" criadas durante la administraci贸n de la colonia. En 茅pocas m谩s recientes, es indudable que los altos cargos de las instituciones financieras internacionales que viajan a 脕frica suelen rellenar sus cuentas de gastos contratando a prostitutas para que "los sirvan", al tiempo que imponen medidas de austeridad que empobrecen a los pa铆ses y obligan a millones de personas a huir al extranjero en busca de empleos de 铆nfima categor铆a... como empleadas de la limpieza en hoteles de lujo. Tal vez la "familiaridad colonial", la lengua "com煤n" hablada por el opresor y la v铆ctima... excitara la obsesi贸n sexual perversa.

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