Tras Fracasar Golpe en Libia, Estados Unidos Planea Invasión

Feb 25 2011 @ 02:15am
Por: Felipe IV
Publicado en: Política
Todas las señales indican que tras el fracaso de la operación relámpago de la CIA para derrocar a Muamar Kadafi en Libia, ahora Washington y sus aliados de la OTAN diseñan un "Plan B" para "aislarlo" internacionalmente y estrangularlo económicamente en una primera fase, mientras crean simultáneamente (con el aparato de la prensa internacional) las condiciones y la argumentación para lanzar una intervención armada para derrocarlo como a Saddam Hussein en Irak.



Por Manuel Freytas

Para EEUU y la UE, tras el abortado golpe de la CIA, el "peor de los escenarios" es que el régimen de Kadafi sobreviva a la maniobra de estrangulamiento económico y de aislamiento internacional lanzado en su contra.

Para la inteligencia USA-europea-israelí un Kadafi surgiendo de sus cenizas con todo el poder es un precedente peligroso y un potencial imán de atracción y bandera de lucha para los enemigos islámicos del "eje del mal".

Fracasaron estrepitosamente con la operación relámpago de derrocamiento interno del líder libio, y ahora barajan un "Plan B" para "aislarlo" internacionalmente en una primera fase, mientras crean las condiciones y la argumentación para lanzar una intervención y derrocarlo militarmente como a Saddam Hussein en Irak.

Como lo dijéramos en otro informe, salvando distancia y escenario internacional, el caso de Kadafi en Libia reúne similitudes en lo económico y en lo geopolítico con el Irak de Saddam Hussein. En Libia (como en Irak) el petróleo y la "nueva guerra fría" intercapitalista por áreas de influencia y de conquista de mercados y recursos estratégicos están en el centro de la escena.

La decisión de invadir militarmente a Irak, fue tomada después de innumerables fracasos de golpes internos de la CIA (utilizando a kurdos y chiíes entrenados por la CIA) para derrocarlo o asesinarlo.

En la parte geopolítica y económica, Libia (al igual que Irak) en Medio Oriente, es la cuarta reserva petrolera de África, y un enclave militar estratégico de primer orden para el control del tráfico europeo (incluido el energético) en el Mar Mediterráneo.

En resumen, no exageramos si decimos que Libia reviste en África similares características estratégicas que Afganistán y Pakistán en el Asia Central, Irak y Siria en Medio Oriente, Irán en el Golfo Pérsico, Yemen en el Indico, y Sudán en el Mar Rojo, para la alianza sionista EEUU-UE-Israel.

Tres bloques dominantes (y de desenlace conflictivo) definen y priorizan las líneas matrices del orden capitalista internacional en crisis y en guerra (por ahora fría) por los mercados y los recursos estratégicos del planeta.

A) EEUU, Unión Europea y el "eje occidental" (Bloque dominante del capitalismo que extiende sus tentáculos para apoderarse de los recursos energéticos, rutas y mercados de Eurasia, Africa y Medio Oriente).

B) Rusia, China y el "eje asiático" (Bloque del capitalismo emergente que disputa una (por ahora) guerra comercial por áreas de influencia con el eje USA-UE que genera roces y conflictos militares como el de Georgia, en el Cáucaso).

C) Irán y el "eje árabe islámico" (Bloque de países del "eje del mal" asentados sobre más del 80% de las reservas mundiales del petróleo y de los recursos estratégicos en disputa).

El elemento fundamental que define y da sustento a la contradicción fundamental (que va a precipitar el desenlace de una tercera guerra intercapitalista) es el petróleo junto con los recursos estratégicos, como es el caso del agua y la biodiversidad, claves esenciales para el funcionamiento global del sistema capitalista, cuyas reservas energéticas se agotan sin que todavía se hayan conseguido alternativas para sustituirlas.

Todos los conflictos que hoy se desarrollan en el planeta (sean de orden político, militar o social) abrevan en forma subsidiaria en esa guerra subterránea intercapitalista por el control de los recursos estratégicos claves para la supervivencia futura de las potencias capitalistas.

En general, todo lo que EEUU y la UE presentan como "guerra contra el terrorismo" o "lucha contra los tiranos" en los escenarios de Asia, África o Medio Oriente, son conflictos fabricados (por la CIA y los servicios occidentales) como estrategia de posicionamiento sobre determinadas fuentes de recursos o zonas de control geopolítico militar.

En escenario se inscribe el caso de Libia, que resultó la frutilla de la torta, el objetivo encubierto, en el marco operativo de las "revueltas populares" lanzadas por la CIA y la inteligencia judeo-europea en Medio Oriente y en África dentro de una estrategia "democratizadora" del dominio imperial.

La estrategia de "preparación de terreno"

La instalación de un bunker cívico-militar rebelde controlado por la CIA en el este libio, refuerza y potencia las posibilidades de futuras operaciones internas para desgastar y desestabilizar a Kadafi desde adentro, preparando las condiciones para una invasión militar.

En una primera fase, dentro de este tablero proyectado a corto plazo, esta estrategia ya está funcionando con una operación de aislamiento internacional del régimen de Kadafi y los planes de imponer sanciones económicas a Libia en el Consejo de Seguridad de la ONU controlado por el eje USA-UE.

Paralelamente (y como parte complementaria de la estrategia) comienza a desarrollarse una campaña mediática a nivel global para "demonizar" a Kadafi como un criminal de lesa humanidad contra su propio pueblo, y que tiene como objetivo central instalar a Kadafi como un "dictador genocida". El parecido con Saddam es pura casualidad.

Todo el desarrollo de los acontecimientos, desde el abortado golpe interno de la CIA, hasta las reacciones de la "comunidad internacional" (léase el eje sionista EEUU-UE) y la gigantesca campaña mediática para "demonizar" al régimen libio, señala claramente que Kadafi ya es el más serio sucesor de Saddam Hussein en la agenda de invasiones del Pentàgono y de la OTAN.

Y ya hay cuatro eslóganes mediático-terroristas de "preparación de terreno" y de gestación de consenso internacional para una potencial invasión militar a Libia que circulan en forma de "información objetiva" por el aparato manipulador de la prensa internacional:

A) "Libia está dividida y en el caos".

B) Kadafi esta produciendo un "baño de sangre" contra su pueblo.

C) Europa puede ser invadida por millones de libios que huyen del "baño de sangre".

D) El petróleo puede dispararse y los mercados entrar en el caos si no se detiene a Kadafi y a su régimen.

Quien observe atentamente los titulares de las grandes cadenas mediáticas (y sus repetidoras locales en los cinco continentes) comprobará que estos cuatro eslóganes terroristas son recurrentes y repetidos las 24 horas en diarios, agencias, radios y noticieros televisivos.

Con un agregado: El eslogan más nivelado, repetido y machacado en el cerebro de las mayorías a escala global es la consigna terrorista con el "baño de sangre" que nadie puede detener en Libia.

Como las casualidades no existen, éste es el argumento central de la manipulación mediática internacional para "demonizar" a Kadafi y a su régimen que ya está funcionando durante las 24 horas en todos los televisores, radios, diarios y agencias de noticias del mundo.

El terror (manejado como acción psicológica en la mente de la mayorías) siempre tiene la función de generar una situación de miedo colectivo, y luego sacar de la manga una "solución" favorable política y económicamente para quien emplea la acción psicológica terrorista, en este caso la CIA USA y el Mossad israelí.

Y en el caso del actual "Plan B", que funciona tras el fracaso del golpe de la CIA en Libia, la solución (final) es terminar militarmente con Kadafi y su régimen. Es decir, generar las condiciones internacionales para invadir militarmente a Libia. Tal como lo hicieron con Saddam Hussein en Irak hace ocho años.

La tesis del "baño de sangre"

A partir del fracasado golpe relámpago de la CIA, se desarrolla una gigantesca campaña de la prensa sionista internacional para presentar a Libia "dividida y en el caos".

Y aunque no hay más registros de muertos o de combates relevantes (desde las fuentes golpistas) bombardean los cerebros masivos con el "baño de sangre" producido por el (ahora) "dictador genocida" que permanece al mando después de aplastar a sangre y fuego la rebelión.

En otro punto de la acción psicológica, el aparato mediático sionista (con su cadena de repetidoras locales en todos los continentes) lanza eslóganes terroristas con la posible "invasión masiva" de libios a Europa huyendo del "baño de sangre" en su país.

La presión mediática supera cualquier imaginación. Los consorcios comunicacionales del sionismo, que callan (y callaron) sistemáticamente las masacres probadas y filmadas de Israel en Gaza y en Libano, que silencian a diario los exterminios militares masivos de EEUU y la OTAN en los territorios ocupados en Asia y en Africa, están en una ofensiva gigantesca, casi demencial, para "parar el baño de sangre" de Kadafi en Libia.

Es tanto el surrealismo paranoico, la impunidad "informativa, la carencia de contrainformación (ni siquiera la prensa alternativa de "izquierda" difunde información o análisis objetivos sobre Libia) que la estrategia imperial nivela sin ninguna barrera los cerebros en una misma dirección: La condena internacional al "baño de sangre de Kadafi".

A partir de este principio de máxima, en Washington y en las metrópolis imperiales europeas llueven, se cocinan a fuego lento todo tipo de versiones y rumores sobre una intervención militar de EEUU y la OTAN en el país petrolero.

El eslogan del "baño de sangre", machacado noche y día en la psicología colectiva, es el argumento central que alimenta las tesis y evaluaciones de una intervención (léase invasión) militar a Libia.

Dentro de este escenario manipulador y surrealista, el gerente negro del Estado imperial más criminal de la historia de la humanidad, Barack Obama, salió ayer a anunciar, casi abiertamente, una posible intervención en Libia para "parar el baño de sangre de Kadafi".

El "baño de sangre" y el "sufrimiento" en Libia constituyen "un escándalo" y son "inaceptables", afirmó ayer el presidente de EEUU, Barack Obama, quien indicó que su Gobierno prepara "toda una gama de opciones" contra el régimen de Kadafi".

Obama subrayó que dio instrucciones a sus asesores para que "preparen toda la gama de opciones con que contamos para responder a esta crisis", y señaló tanto medidas unilaterales como otras que se puedan tomar en coordinación con otros socios internacionales.

A esta expresión casi abierta de intervención por parte del gerente de la primera potencia imperial, se sumó el gobierno de Francia, cuyo presidente, Nicolás Sarkozi, es la replica judía de "socio estratégico" de EEUU que representaba Tony Blair en Gran Bretaña.

Francia, por boca de su ministro de Defensa, abogó por una intervención internacional a Libia para detener el "baño de sangre" régimen de Kadafi.

En declaraciones a la emisora France Inter, el ministro francés de Defensa, Alain Juppé, estimó este jueves que la comunidad internacional "debe intervenir" en Libia y expresó su deseo de que el líder de este país, Muamar Kadafi esté viviendo "sus últimos momentos".

Son las primeras señales claras, expresadas en voz alta, de que en EEUU y la Unión Europea ya consideran a Libia en "lista de espera" en la agenda invasora de la OTAN y el Pentágono.

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