UNASUR y la Farsa de la Oposiciůn a Estados Unidos

Aug 28 2009 @ 04:44pm
Por: Felipe IV
Publicado en: PolŪtica
Mirada en perspectiva estrat√©gica y realista la cumbre de UNASUR en Argentina, puede considerarse (con total propiedad) una farsa pol√≠tica: Los 12 pa√≠ses que se re√ļnen all√≠ con una posici√≥n "cr√≠tica" hacia la "militarizaci√≥n USA" de Colombia, son miembros activos del dispositivo de control militar estadounidense de la regi√≥n a trav√©s de su inserci√≥n org√°nica en la guerra contra el "narcoterrorismo" impulsada y coordinada por el Comando Sur de EEUU.



Por Manuel Freytas

En resumen, los países de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) que plantean la presencia militar de EEUU en Colombia como un foco de "conflicto regional", tienen sus ejércitos, policías y servicios de inteligencia integrados (a nivel operativo y estratégico) a la hipótesis de "guerra contraterrorista" con que EEUU justifica su despliegue militar en la región.

La estrategia USA de control económico, político y social de América Latina, se complementa con la estructura operativa del control militar en la cual se insertan -a modo de satélites- los gobiernos, las fuerzas armadas y las policías de toda la región que operan bajo la acción coordinada de los planes de EEUU para América Latina.

Todos los ej√©rcitos y polic√≠as locales, sin excepci√≥n (salvo Cuba), se al√≠nean actualmente en las tres hip√≥tesis de conflicto dise√Īadas por el Comando Sur para toda la regi√≥n: Guerra contra el "terrorismo", guerra contra las drogas, y guerra contra el "crimen organizado".

Hay un ejemplo reciente: el martes pasado, el Gobierno de Ecuador (presidido por el antiimperialista Rafael Correa) y EEUU suscribieron en Quito varios acuerdos de cooperaci√≥n para la lucha contra el narcotr√°fico, el crimen organizado y el delito trasnacional, seg√ļn inform√≥ la propia canciller√≠a ecuatoriana.

Incre√≠blemente (y revelando un doble discurso pol√≠tico) estos instrumentos de cooperaci√≥n se suscribieron en un momento en que EEUU ultima la salida definitiva (exigida por el gobierno de Correa) de una base militar de vigilancia antinarc√≥ticos (FOL, por sus siglas en ingl√©s), que manten√≠a desde hace diez a√Īos en la ciudad costera de Manta.

Las nuevas hipótesis de conflicto regional y las coordenadas de control militar-estratégico se trazan a partir de la estrategia global de la "guerra contra el terrorismo", que reemplaza en la lógica doctrinaria imperial a la "guerra contra el comunismo" de la década del setenta y de la era reaganiana en Latinoamérica.

Bajo estas consignas, el Comando Sur a trav√©s de su Estrategia de Seguridad y Cooperaci√≥n (Theater Security Cooperation Strategy) integr√≥ (salvo a Cuba) a todos los gobiernos y fuerzas armadas de la regi√≥n a su dise√Īo de estrategia continental orientada a preservar la "seguridad" y la "gobernabilidad democr√°tica" de la regi√≥n.

De esta manera, y a partir de la administración Bush, se produjo la nueva inserción operativa nivelada de las fuerzas armadas, las policías y los servicios de inteligencia regionales en la estrategia de "guerra contra el terrorismo", combate contra el "narcotráfico" y el "crimen organizado", de acuerdo con planes operativos e hipótesis de conflicto elaborados por el Comando Sur (Pentágono) y la CIA (inteligencia exterior USA), instrumentados mediante convenios militares y económicos de los gobiernos con Washington.

Sobre la base de esta nueva hipótesis de conflicto regional, todos los ejércitos y policías regionales participan (desigual y combinadamente) de ejercicios militares periódicos con las fuerzas del Comando Sur, y sus oficiales, tanto de nivel intermedio como de estado mayor, son entrenados por expertos militares y de inteligencia de EEUU.

Aunque no participan de ning√ļn ejercicio militar conjunto con el Comando Sur, las fuerzas armadas, la polic√≠a y los servicios de inteligencia de Venezuela se integran al marco operativo de la guerra contra el "narcoterrorismo" y el "crimen organizado", establecidos como la √ļnica hip√≥tesis de "enemigo regional", a partir de su elaboraci√≥n estrat√©gica por la DEA, la CIA, el FBI y el Comando Sur de EEUU.

En otras palabras, ning√ļn ej√©rcito ni polic√≠a de los pa√≠ses que integran UNASUR cuentan con una hip√≥tesis aut√≥noma de conflicto con un "enemigo propio", sino que se movilizan doctrinaria y operativamente en los marcos de la la "guerra contraterrorista" que EEUU utiliza como argumento de sus estrategia de control geopol√≠tico y militar de la regi√≥n.

La estrategia del control militar con la "guerra contraterrorista" act√ļa como el sustento clave de la dominaci√≥n econ√≥mica, pol√≠tica y social de EEUU en Am√©rica Latina.

En este escenario, cualquier investigación objetiva (y realista) sobre el proceso de desarrollo de la actividad militar y de los aparatos de seguridad de América Latina arroja invariablemente la siguiente confirmación: Los ejércitos, las policías y los servicios de inteligencia de los países regionales (salvo Cuba, y parcialmente Venezuela) mantienen (en diversos grados de desarrollo) relaciones de cooperación militar, entrenamiento, provisión de armas y de tecnología con el Comando Sur de EEUU.

De acuerdo con los propios informes del Comando Sur, oficiales latinoamericanos (tanto militares, como de seguridad e inteligencia, desarrollan cursos de "especialización" en más de 100 instituciones militares y de inteligencia de EEUU.

Prácticamente, todos los oficiales de estado mayor que hoy comandan los ejércitos y las policías de la región (salvo Cuba) recibieron formación militar y doctrinaria en EEUU, como parte de los convenios establecidos entre Washington y los países en el marco de la guerra contra el "narcoterrorismo".

El objetivo principal de estos cursos de especialización se orienta a "desnacionalizar" ideológicamente a los militares de los países del continente, y a formarlos bajo presupuestos operativos y doctrinarios funcionales a los planes USA de control militar estratégico de América Latina.

Para que se entienda: Salvo Cuba, las fuerzas armadas y polic√≠as de Am√©rica Latina carecen de doctrina, de estrategia y de hip√≥tesis de conflicto propios (de Estado nacional), sus comandos se subordinan a las estrategias operativas "contraterroristas" dise√Īadas por el Comando Sur, y sus oficiales abrevan en doctrinas y entrenamientos funcionales a los planes del control militar de EEUU en la regi√≥n.

En suma, ninguna fuerza armada regional (salvo Cuba) mantiene una posición independiente ni sustenta una hipótesis de conflicto alternativa al decálogo militar y doctrinario de Washington en América Latina.

Tomadas desde otro ángulo, las fuerzas armadas continentales (de la misma forma que los gobiernos regionales) son estructuras cipayas, entrenadas, armadas y controladas por la maquinaria militar del Imperio estadounidense. Funcionalmente, son satélites operativos del Comando Sur.

En el marco de estos convenios de "cooperación militar" (en la lucha contra el narcoterrorismo y el crimen organizado) , el Comando Sur, la CIA, el FBI, la DEA, y otras agencias USA, mantienen delegaciones en las fuerzas armadas, policías y servicios de inteligencia de todos los países (salvo Cuba, parcialmente Venezuela).

De estos programas de inserción a la estrategia militar de EEUU, no están exentos -paradojalmente- los propios países de UNASUR que hoy (por derecha y por izquierda) critican y rechazan en una actitud farsesca la instalación de nuevas bases militares de EEUU en Colombia.

En t√©rminos de la realidad concreta y verificable, resulta absurdo, carece de sentido, que una cumbre de gobiernos alineados funcionalmente a la estrategia militar de EEUU en la regi√≥n, se re√ļna para criticar y alertar sobre el "peligro militarista" que entra√Īa la presencia de tropas estadounidenses en Colombia.

La prensa y los analistas del sistema, encubridores sistem√°ticos de la estructura cipaya de dominaci√≥n imperial en la regi√≥n, presentan dram√°ticamente la cumbre como la b√ļsqueda de resoluci√≥n de un conflicto entre Colombia y Venezuela a ra√≠z de los convenios militares Bogot√°-USA.

Que los pa√≠ses de UNASUR, entre los que sobresalen Chile (aliado militar explicito y privilegiado de EEUU), Brasil (socio regional estrat√©gico de EEUU), Argentina (con su FFAA y polic√≠a asimiladas totalmente al Comando Sur), se re√ļnan para discutir el "peligro militar" de EEUU en la regi√≥n, es un absurdo que no resiste ning√ļn an√°lisis.

Sólo se trata de una puesta en escena, de un show mediático para entretener a incautos e ignorantes (incluidos periodistas y analistas) que desconocen como funciona la estrategia y la maquinaria totalizada de dominación imperial en América Latina.

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