10 Razones de sobra Por Quť Jehovah (Yahveh) SÕ es Extraterrestre

Sep 30 2009 @ 05:16am
Por: Matrix Reloaded
Publicado en: Religiůn
El pueblo de Israel en la actualidad es una especie de anacronismo histórico. Y al decir esto de ninguna manera lo estoy diciendo en un tono peyorativo contra Israel.



Por Salvador Freixedo

Sencillamente, se√Īalo un hecho extra√Īo en la historia; no es el √ļnico hecho extra√Īo en la historia que no ha dejado de intrigar a muchos pensadores y que de hecho ha sido la causa de cientos de libros. En este cap√≠tulo lo √ļnico que har√© ser√° seguir a rasgos generales Ia historia y los hechos de este pueblo a lo largo de los siglos, sino √ļnicamente los rese√Īar√© sin juzgarlos y tratar√© lo m√°s posible de conservar la neutralidad de tantos juicios encontrados como este pueblo ha merecido a lo largo de su prolongada y fecund√≠sima historia.

En otro cap√≠tulo, tratar√© de enjuiciar a la luz de la ovn√≠stica, todos los hechos que se rese√Īen en este cap√≠tulo; y no ser√° hasta el fin del libro cuando me atreva a hacer alg√ļn juicio sobre la existencia y los hechos del pueblo jud√≠o.

A Israel le pasa lo contrario que a muchas naciones modernas: √©stas llegaron a los principios de este siglo, ya perfectamente constituidas y con una s√≥lida cohesi√≥n cultural ling√ľ√≠stica y mental; sin embargo, sus or√≠genes fueron mucho m√°s recientes y mucho menos precisos que los de Israel; la mayor parte de ellas tardaron siglos en hacerse y no lo lograron sino despu√©s de mil batallas entre se√Īores feudales o peque√Īos reinos vecinos.

A Israel, sin embargo le sucede lo contrario; llegó al principio de este siglo con todos sus hijos diseminados por el mundo y sin ser en realidad, una nación siendo así que su origen es mucho más antiguo que el de cualquier nación de avanzada, y no se encuentra difuminado en la historia ni hay que entresacarlo de luchas y rivalidades de personajes que se disputaban el poder en el naciente país.

El origen de Israel tiene un nombre claro e indiscutible: Abraham; √©l fue el que comenz√≥ lo que a√Īos m√°s tarde lleg√≥ a ser el pueblo jud√≠o convertido hoy en la naci√≥n de Israel. El comienzo del cap√≠tulo 12 del libro del G√©nesis es todo un documento constituyente para el pueblo jud√≠o: "Y te dijo el Se√Īor a Abraham: "sal de tu tierra y de la casa de tus padres y dir√≠gete a la tierra que yo te buscar√©.

Y yo haré de ti una gran nación y te bendeciré"".

Y un poco más tarde, en los versículos 15 y 16 del capítulo 13 del mismo libro del Génesis: "Porque yo te daré toda esta tierra que estás viendo a ti y a tu descendencia para siempre; y yo haré tu descendencia tan abundante como el polvo de la tierra".

La fe de Abraham y de sus descendientes en estas palabras "te har√©" "te dar√©" "te guiar√©" fue la que en definitiva, cerca de 4000 a√Īos m√°s tarde, constituy√≥ la Naci√≥n de Israel.

Abraham, tal como Yahv√© le hab√≠a dicho, abandon√≥ la casa de su padre, y junto con Sara, su mujer, todos sus reba√Īos, sus esclavos y pertenencias se dirigi√≥ hacia lo que hoy es Palestina.

Aunque el que quiera hablar de Israel, tiene necesariamente que hablar mucho de Abraham, ya que como dijimos, √©l es el fundador indiscutible de la naci√≥n, sin embargo, ahora dejar√© muchos de los pormenores de su vida ya que lo que en realidad nos interesa es la vida o historia de Israel como pueblo, y no precisamente la de su fundador, por muy importante que √©sta sea. Pero por otro lado, no puedo dejar de rese√Īar, por la importancia que esto tiene para la tesis de nuestro libro, el trato tan continuo y tan inmediato que Abraham ten√≠a con Yahv√©; esto lo har√© un poco m√°s adelante en el cap√≠tulo que le dedique a Yahv√©.

Abraham tuvo un hijo llamado Isaac y √©ste tuvo dos hijos: Esa√ļ, el primog√©nito, y Jacob, otro de los fundadores del pueblo de Israel, se vali√≥ de un medio de dudosa moralidad para obtener de su padre Isaac la bendici√≥n que por derecho le correspond√≠a a su hermano Esa√ļ; una manera torcida de actuar que el pueblo cristiano (con mayor o menor justicia) ha seguido achac√°ndole despu√©s de muchos siglos a los descendientes de Jacob.

Jacob tuvo 12 hijos que fueron los que m√°s tarde dieron lugar a las 12 tribus de Israel.

Uno de estos hijos, Jos√©, tras numerosas vicisitudes, lleg√≥ a ser el ministro m√°s importante de 23 la corte del Fara√≥n en Egipto. Desde su encumbrada posici√≥n, hizo venir a su padre y a todos sus hermanos y los instal√≥ en la tierra de Egipto en donde pasados los a√Īos y tras varias generaciones, prosperaron y se hicieron tan fuertes que el Fara√≥n que entonces reinaba, temi√≥ que los israelitas pudiesen llegar a ser una amenaza para su reino. He aqu√≠ c√≥mo nos lo cuenta el Libro del √Čxodo en el cap√≠tulo 1: "Entretanto, se alz√≥ sobre Egipto un nuevo rey que nada sab√≠a de Jos√©, y por ello le dijo a su pueblo: "Mirad, el pueblo de los hijos de Israel es m√°s numeroso y m√°s fuerte que nosotros; tomemos pues precauciones, no sea que siga multiplic√°ndose y en caso de venir sobre nosotros una guerra, se asocie √©l a nuestros enemigos para combatirnos y salga despu√©s del pa√≠s". Por lo cual, pusieron sobre Israel inspectores que los vigilasen en sus trabajos con el fin de oprimirlos con m√°s cargas".

Es entonces cuando hace su aparición Moisés, como líder de su pueblo en Egipto.

MOIS√ČS

La historia de Mois√©s es por dem√°s interesante en este estudio ya que √©l fue el mayor exponente y representante del pueblo hebreo ante Yahv√©. Su aparici√≥n en la historia es ya un poco sospechosa; aparece escondido en una cestilla entre los juncos del r√≠o y all√≠ lo descubre nada menos que la hija del Fara√≥n. Es cierto que la Biblia nos explica la raz√≥n de esta extra√Īa manera de aparecer en escena, pero sinceramente no deja de infundirnos sospechas, adem√°s de que se parece demasiado a la aparici√≥n en el mundo de otros personajes extra√Īos de la historia.

En el fen√≥meno Ovni, es frecuente que los contactados hablen de cambios de ni√Īos al nacer, hechos por los "extraterrestres", y en general de raras maniobras con los infantes. Dejo esto como una observaci√≥n de pasada, sin darle demasiada importancia, pero quiero que el lector caiga en la cuenta de que peque√Īos detalles paralelos como √©ste nos han de ir saliendo al paso constantemente.

Ya tenemos a Mois√©s como √ļnico l√≠der de su pueblo, logrando forzar al Fara√≥n a que deje salir al pueblo hebreo de Egipto. A partir de este momento, y aun desde antes, lo vemos entrar en una intimidad con Yahv√©, que hace de √©l un l√≠der muy singular en la historia. En realidad, no da un paso sin consultar con su jefe suprahumano y en realidad, su jefe le dice al pormenor todo lo que debe hacer, sin olvidar detalles tan poco "sobrenaturales" como son el que tendr√° que degollar a tal o cual persona y a tal o cual pueblo, sin dejar a nadie vivo.

Mois√©s sigui√≥ al frente de su pueblo todav√≠a por muchos a√Īos como l√≠der indiscutido y si alguna vez alg√ļn audaz intent√≥ discut√≠rselo, lo pag√≥ muy caro. Yahv√© no quer√≠a un intermedio entre √©l y Mois√©s, ni mucho menos sustitutos.

La intervención sobrehumana durante su tiempo de liderazgo es algo que raya los límites de lo increíble. Cuando Yahvé o uno de sus mensajeros no intervenía directamente, entonces era el mismo Moisés el que usaba las cualidades extraordinarias y los poderes psíquicos que el mismo Yahvé le había dado.

Hace unos a√Īos o√≠ esta an√©cdota que sintetiza lo que estoy diciendo: Lleg√≥ un ni√Īo a su casa y comenz√≥ a contarle a su mam√° lo que estaban aprendiendo en la escuela en la clase de Historia Sagrada: - Mam√°, la monja nos cont√≥ como hab√≠a sido la huida de los israelitas de Egipto: al llegar al mar, inflaron unos lanchones de goma, e hicieron un puente por encima de ellos en menos de diez minutos. Al mismo tiempo desde la retaguardia les lanzaban rayos l√°ser a los egipcios que los ven√≠an persiguiendo.

La mamá lo oía embelesada y pasmada al mismo tiempo - Y Moisés -proseguía el muchachito- dirigía toda la operación desde un helicóptero.

- Pero nene, yo no creo que te hayan contado así la huida de los israelitas de Egipto.

Yo creo que todo esto lo est√°s inventando t√ļ.

- Bueno mam√°, la verdad es que yo te lo estoy contando a ti para que lo entiendas; porque si te lo cuento como nos lo cont√≥ la monja, t√ļ no crees nada.

Y en realidad, as√≠ es. Muchas de las historias de Mois√©s que leemos en el Pentateuco son de no creerse. Y aqu√≠ es donde entra la ovnilog√≠a al rescate de la credibilidad de la Biblia. El que conoce muchos de los hechos perpetrados por los tripulantes de los ovnis en nuestros tiempos, no se admira tanto, cuando lee las cosas que Mois√©s nos cuenta en el G√©nesis, el √Čxodo o en el Deuteronomio.

Sobre este tema, es decir sobre la intervenci√≥n sobrenatural o superhumana en la huida de los israelitas de Egipto, ya se ha escrito mucho, tanto desde el punto de vista religioso, como desde el punto de vista ovn√≠stico. Sobre este √ļltimo punto de vista, se han escrito libros espec√≠ficos como el titulado The Bible and the Flying Saucers, pero en autores como Misraky, Danyans, Drake, Garc√≠a Rivas, Blumrich, etc. se pueden encontrar cap√≠tulos enteros dedicados a este tema.

La famos√≠sima nube de la que nos habla Mois√©s y que tan extra√Īas cualidades ten√≠a, no s√≥lo gui√≥ a los israelitas en sus largas andanzas durante 40 a√Īos por el desierto, sino que todav√≠a siglos m√°s tarde despu√©s de la muerte de Mois√©s, la vemos aparecerse en alguna ocasi√≥n en que el pueblo hebreo pasaba por circunstancias especiales o peligrosas. Volveremos m√°s tarde a hablar de "la Nube".

En cuanto al fin de Mois√©s, se fue de este mundo tan extra√Īamente como hab√≠a venido.

Entre los hebreos quedó como una tradición que la tumba de Moisés nadie sabía dónde estaba.

En el reciente libro de Faber Kaiser Jes√ļs vivi√≥ y muri√≥ en Cachemira, nos encontramos con la tumba de Mois√©s en aquellas lejanas regiones del norte de la India y guardada extra√Īamente por pueblos jud√≠os que al parecer hace tiempo perdieron la conexi√≥n con sus compa√Īeros de Palestina.

Sea lo que sea de esta extra√Īa ubicaci√≥n de la tumba de Mois√©s, he aqu√≠ lo que la propia Biblia nos dice de la muerte del gran l√≠der del pueblo hebreo: (Deut. 34,5) "All√≠ muri√≥ Mois√©s, siervo de Yahv√©, en el pa√≠s de Moab, seg√ļn lo hab√≠a dispuesto Yahv√©. Y el mismo Yahv√© lo enterr√≥ en un valle, frente a BetFegor; y nadie hasta hoy ha sabido d√≥nde est√° su sepulcro. Ten√≠a 120 a√Īos cuando muri√≥ y no se hab√≠a ofuscado su ojo ni hab√≠a perdido su vigor".

Da la impresi√≥n de que Yahv√© arrebat√≥ a Mois√©s de entre su pueblo si no de una manera violenta, como en el caso de otros personajes b√≠blicos, por lo menos de una manera algo extraordinaria, lo cual puede suponerse cuando vemos en la Biblia el extra√Īo detalle de que el mismo Yahv√© fue el que lo enterr√≥.



Vista del monte Sinai en donde hace aproximadamente 3300 a√Īos sucedieron unos extra√Ī√≠simos fen√≥menos que hab√≠an de tener una enorme repercusi√≥n en la historia de la humanidad. El panorama circundante ha cambiado muy poco desde entonces, y hoy, como en los tiempos de Mois√©s, pacen en sus laderas y alrededores peque√Īos reba√Īos de ovejas y cabras.

YAVHE

Antes de seguir adelante con este recuento somero de Ia protohistoria de Israel reflexionemos un poco sobre la enigm√°tica personalidad de este extra√Īo personaje que la Biblia llama Yahv√©, y a quien nos presenta no s√≥lo como al l√≠der sobrenatural de los jud√≠os, sino al Dios √ļnico del universo. En realidad, para ser el Dios √ļnico del universo, act√ļa de una manera bastante extra√Īa. Si se nos presentase como el dios particular de los hebreos, algo as√≠ como un esp√≠ritu superior a cuyo cargo estuviese el guiar al pueblo israelita en su peligrosa jornada por el desierto, no tendr√≠amos mayor dificultad en admitirlo, aunque para ello tuvi√©semos que perdonarle ciertos defectos bastante chocantes en un esp√≠ritu superior; pero si no s√≥lo eso, sino que se nos quiere presentar como el Dios de todo el Cosmos, de cuyo poder creador salieron todas las galaxias y bajo cuyo gobierno est√° toda la infinidad del universo, entonces ciertamente la inteligencia humana se resiste violentamente a admitirlo.

No nos podemos imaginar f√°cilmente a Dios enterrando a un hombre que por muy importante que haya sido para el pueblo de Israel, sin embargo, es una insignificancia, si se compara con la millonada de hombres y mujeres que han constituido a lo largo de los milenios la raza humana.

Yahvé significa "el que es" y es un nombre que El se dio a sí mismo cuando Moisés le preguntó (Ex. 3,14) cómo se llamaba. Es una respuesta que está muy de acuerdo con las respuestas superficiales y en cierta manera displicentes que los "extraterrestres" de hoy les dan a los contactados.

Por muchos a√Īos en vez de Yavh√© (Yahv√©h o Yahweh) se us√≥ el nombre de Jehov√°, debido a que los hebreos de ordinario no escriben m√°s que las consonantes omitiendo Ias vocales, y esto dio pie al error de creer que el nombre era Jehov√° en vez de Yahv√©. Las consonantes del nombre de Dios eran Y (o J) H, V (o W) y H; es decir YHVH o JHVH; al desconocerse cu√°les eran las vocales que hab√≠a que poner entre estas consonantes (porque los hebreos evitaban el pronunciar el nombre de Dios, llegando a perderse cu√°l era su verdadera fon√≠a) cuando se intent√≥ hacerlo, se cometi√≥ el error de poner las vocales E, O, A que dieron origen al nombre de Jehov√°h, pero que en realidad no correspond√≠an al nombre con el que Dios se hab√≠a llamado a s√≠ mismo.

(A pesar de estas razones, admitidas ya hoy día por todos los estudiosos de la Biblia, alguna secta religiosa sigue usando el nombre de Jehová aduciendo para ello una razones que son tan válidas como algunas de las creencias típicas de la secta; en ésta y en aquéllas se puede ver claramente confirmada gran parte de la tesis de este libro. Si los Testigos de Jehová estudiasen con ánimo imparcial la historia de los Adventistas, probablemente descubrirían cual es la verdadera raíz de sus propias creencias. Pero el fervor religioso no es precisamente un gran alentador del recto uso de la razón).

LOS ELOHIM

Yahv√© no es ni mucho menos el √ļnico nombre que usa la Biblia para designar a Dios. El primer nombre y el m√°s abundante (2500 veces) que la Biblia usa para designar a Dios es Elohim que, curiosamente es plural y viene a significar los fuertes o poderosos. Este plural usado por un libro cuyo principal objetivo es la difusi√≥n de la idea de que hay que adorar un solo Dios, en contraposici√≥n a los muchos dioses que hab√≠a en los pueblos vecinos, es algo que a un observador sin prejuicios tiene que llenarle de asombro.

Tanto en el G√©nesis como en los dem√°s libros que componen el Pentateuco, nos encontraremos muchos otros hechos tan asombrosos como este y que sin embargo, siempre han sido pasados de largo y tomados muy a la ligera por los comentaristas de la Biblia. Hay que reconocer que son vers√≠culos muy inc√≥modos en cuanto a su interpretaci√≥n, y que en realidad no encajan con las ense√Īanzas que el cristianismo ha sostenido durante muchos siglos. Por eso los ex√©getas o los especialistas de la Biblia han preferido pasarlos de largo o sencillamente, ignorarlos. Nosotros, sin prejuicios, trataremos de atenernos a lo que leemos en la Biblia. Por muchas interpretaciones alambicadas y tendenciosas que se hayan querido hacer es un hecho incuestionable que Ia Biblia comienza con estas asombrosas palabras: "Bereshith bara Elohim..." "En el principio, los Poderosos crearon el cielo y la tierra". M√°s tarde volveremos sobre estas intrigantes palabras.

Desconocemos c√≥mo fue el primer encuentro de Yahv√© con Abraham. Sabemos que fue cuando a√ļn viv√≠a en Ur de Caldea y cuando todav√≠a se llamaba Abram, nombre que posteriormente le fue cambiado por el de Abraham por el mismo Yahv√© al igual que a Sarai, su esposa, se lo cambi√≥ por Sara. Este detalle del cambio de nombre sigue siendo frecuente en los contactados de hoy.

La primera vez que vemos a Yahvé presentarse en una forma visible, tal como lo hacía después tan frecuentemente con Moisés, nos la narra así el Génesis en el capítulo XV, versículo 17: "Y sucedió que puesto ya el sol, apareció en medio de densas tinieblas un horno humeante y una antorcha de fuego que pasó por entre los animales divididos (sacrificados por Abraham). En aquel día, hizo Yahvé alianza con Abraham diciendo: "A tu descendencia he dado esta tierra desde el río de Egipto hasta el río grande de Eufrates"".

Las promesas y las bendiciones de Yahv√© a Abraham no se refer√≠an solamente a su descendencia futura que se convertir√≠a en un gran pueblo, sino que tambi√©n se dirig√≠an a la descendencia inmediata del mismo Abraham, ya que habiendo llegado a la vejez, no ten√≠a hijos, puesto que Sara, su mujer, era est√©ril, y esto en la mentalidad de aquellos pueblos de r√©gimen patriarcal era considerado como una gran desgracia. Yahv√© le prometi√≥, pues, a Abraham que a pesar de su edad y de la de su esposa, tendr√≠an un hijo, y con esto hizo algo que suele repetirse hoy a menudo en aquellas personas que han sido contactadas por los llamados extraterrestres: √©stos suelen, con mucha frecuencia, prometer descendencia a los contactados o entrometerse en problemas familiares. Conozco unos cuantos casos de contactos a los que sin venir a cuento y sin que ellos hubiesen hechos petici√≥n ninguna a los "extraterrestres", √©stos les dijeron: "dentro de X tiempo, tendr√°s un hijo" y muchas veces en circunstancias en las que no era l√≥gico que tal cosa sucediera. Conozco un caso en el que un visitante "extraterrestre", dirigi√©ndose al jefe de la familia le dijo (se√Īalando a un patio interior dentro de la casa): "Veo all√≠ a dos ni√Īos jugando dentro de 2 a√Īos"; efectivamente, al cabo de 2 a√Īos los gemelos que nacieron en aquella familia, acostumbraban a jugar en aquel peque√Īo patio.

La gran prueba que Yahvé le puso a Abraham fue la de exigirle la vida de su hijo Isaac, que había sido concebido de una manera casi extraordinaria, gracias a la intervención del mismo Yahvé. Indudablemente esta petición de Yahvé tuvo que constituir para Abraham un terrible suplicio, no sólo por tratarse de la vida de su hijo sino porque seguramente tuvieron que venir a su mente grandes dudas acerca de la bondad y aun de la cordura de aquel "dios" que le mandaba cosas tan absurdas y tan contradictorias.

Pero esto es s√≥lo el comienzo de la manera de actuar de este Yahv√© al que veremos haciendo las cosas m√°s extra√Īas a lo largo de todo el Pentateuco y de toda la Biblia.

Abraham superó la terrible prueba y esto mereció que Yahvé le asegurase con un solemne pacto, que El bendeciría de una manera especial a toda su descendencia.

VENGATIVO

Siguiendo adelante con las cualidades de Yahvé, lo encontramos demasiado temperamental y vengativo como para poder reconocer en El al Dios del Cosmos.

Mois√©s, como humano que es, tiene algunas flaquezas de vez en cuando y como inteligente que es, se permite a veces extra√Īa de actuar de su protector. Pero √©ste, en vez de perdonar, como ser√≠a l√≥gico en un Dios todopoderoso, se la guarda durante 40 a√Īos y al fin de ellos, se da el gusto de ense√Īarle desde un monte la Tierra Prometida, pero en castigo a sus dudas, no le deja entrar en ella.

No podemos evitarlo, pero esto nos huele a rencor y venganza, cosas que desdicen mucho de todo un Creador.

En cierta ocasión, harto el pueblo de comer siempre la misma comida (el maná) le pidió a Moisés que les diese carne. Moisés le comunicó los deseos del pueblo a Yahvé; entonces "encendióse la ira de Yahvé en gran manera por la petición de Moisés" y con furia le dijo: "Pues comeréis carne ya que habéis llorado a los oídos de Yahvé, diciendo que os diera carne para comer. Ahora Yahvé os dará carne para comer: la comeréis no sólo un día, ni dos, ni cinco, ni veinte, sino la habréis de comer durante iodo un mes hasta que os salga por las narices y os cause repugnancia". (!!) Si esto es Dios, indudablemente es un Dios muy cascarrabias.

Yahv√© cumpli√≥ su promesa. Comenz√≥ a soplar un viento extra√Īo que ven√≠a del mar y el cielo empez√≥ a oscurecerse por Ia cantidad de codornices que se ven√≠an encima del campamento de los israelitas; volaban a una altura muy baja seg√ļn nos dice la Biblia y ca√≠an desparramadas por todo el campo. El pueblo estuvo recogi√©ndolas con toda facilidad durante todo el d√≠a y toda la noche y al d√≠a siguiente. Nos dice la Biblia que el que menos recogi√≥, obtuvo una buena cantidad, y las pusieron a secar, despu√©s de matarlas, en los alrededores del campamento. Por supuesto, que se dieron un gran fest√≠n de carne, tal como hab√≠a sido su petici√≥n a Mois√©s; pero oigamos el final del episodio tal como nos lo cuenta Mois√©s en el libro de los N√ļmeros (11, 33).

"Todav√≠a ten√≠an la carne entre sus dientes y no hab√≠an a√ļn acabado, cuando la ira de Yahv√© se encendi√≥ contra el pueblo y los hiri√≥ con una plaga muy grande. Y fue llamado aquel lugar Quivrot-hat-Taav√° porque all√≠ enterraron a la gente codiciosa de carne".

Episodios tan poco edificantes como este y sobre todo, hechos por el Dios todopoderoso, "paciente, benigno y misericordioso" abundan en todo el Pentateuco y en cierta manera, en toda la Biblia. Yahvé ordena matanzas humanas con una facilidad pasmosa; matanzas inmisericordes, fanáticas y totalmente desprovistas de justicia, de humanismo y de caridad, en las que no quedaba andante piante ni mamante.

Y esto no s√≥lo entre los enemigos (cuyo pecado era haber llegado antes a aquella tierra y estar ya establecidos en ella) sino contra su mismo pueblo: "Entonces Mois√©s, viendo al pueblo desenfrenado, se puso a la puerta del campamento y grit√≥: "A m√≠ los de Yahv√©". Y se reunieron con √©l todos los hijos de Lev√≠. Y les dijo: "As√≠ dice Yahv√© el Dios de Israel: C√≠√Īase cada uno su espada sobre su muslo y pasad por el campamento de puerta en puerta, matando cada uno a su hermano, a su amigo y a su pariente". Hicieron los hijos de Lev√≠ lo que Mois√©s les hab√≠a mandado y perecieron en aquel d√≠a unos tres mil hombres del pueblo. Y dijo Mois√©s: "Hoy os hab√©is consagrado a Yahv√©, cada uno contra su hijo y su hermano y por ello recibir√©is bendici√≥n"" (Ex 32, 38 y sig.) Semejante barbaridad es comentada de la siguiente manera en una nota de la Biblia de Mons. Straubinger: "Este acto de celo por la gloria de Dios, asegur√≥ a Ia tribu de Lev√≠ el ser la tribu del sacerdocio". Total, que Yahv√© manda, Mois√©s ejecuta y Monse√Īor Straubinger canoniza el fanatismo m√°s desenfrenado.

He aqu√≠ otra peque√Īa muestra que desdice mucho de un "Padre misericordioso" como Yahv√© gustaba ser llamado: "Cuando tos hijos de Israel estaban en el desierto se encontr√≥ a un hombre que andaba buscando le√Īa en d√≠a s√°bado. Los que lo encontraron se lo presentaron a Mois√©s y a Aar√≥n y a toda la comunidad. Lo pusieron bajo custodia porque no estaba a√ļn determinado qu√© es lo que hab√≠a que hacer con √©l. Yahv√© habl√≥ a Mois√©s: "Que muera ese hombre; que lo apedree toda la comunidad fuera del campamento". Lo sac√≥ toda la comunidad fuera del campamento y lo apedrearon hasta que muri√≥, seg√ļn hab√≠a mandado Yahv√© a Mois√©s". (N√ļm. 16, 32).

EXIGENTE

Tampoco nos podemos imaginar al Dios del universo tan meticuloso ordenando hasta los √ļltimos detalles de Ias vestiduras de los sacerdotes y diciendo cu√°ntos ten√≠an que ser los flecos.

M√°s bien da la impresi√≥n de un viejo neur√≥tico d√°ndole instrucciones a la sirvienta de c√≥mo tiene que colocar los objetos en determinado orden encima de la mesa. Y adem√°s quisquilloso y muy exigente: "No ofrezc√°is nada que tenga defecto, pues no ser√° aceptado de vuestras manos, o debe tener defecto alguno. Animal ciego o cojo o mutilado o ulcerado o sarnoso o ro√Īoso no presentar√©is ante Yahv√© ni quemar√©is nada de ellos en el altar. Buey u oveja que tenga alg√ļn miembro demasiado largo o demasiado corto los podr√©is presentar como ofrenda voluntaria pero no ser√°n aceptados como cumplimiento de votos. Animal que tenga los test√≠culos aplastados, maja-dos, arrancados o cortados, no lo hab√©is de presentar a Yahv√©. Nada recibir√©is de la mano de un extranjero como para ofrec√©rselo a Dios, porque sus ofrendas son imperfectas y como hay defecto en ellas, no ser√°n aceptadas de vuestras manos". (Lev. 22, 20 y sig.). Y adem√°s de exigente, patriotero.

Aparte de estas cualidades negativas, vemos a un Yahvé errático en su manera de proceder, o por lo menos, poco previsor. El lector puede ver en la página siguiente un mapa esquemático del camino que los israelitas siguieron desde Egipto hasta llegar a la Tierra Prometida. Ciertamente, aquel viaje distó mucho de ser un modelo de planificación. Lo lógico es que los israelitas hubiesen seguido más o menos la línea punteada que va por la orilla del mar, cruzando tierras mucho menos inhóspitas que la estéril y durísima península del Sinaí; y por otro lado, siguiendo esta trayectoria punteada, se hubieran ahorrado muchos cientos de kilómetros.

Sin embargo da la impresi√≥n de que Yahv√© se deleit√≥ en hacerles pasar toda una serie de tribulaciones durante 40 a√Īos cruzando y recruzando las est√©riles y ardientes llanuras de la pen√≠nsula sina√≠tica. No ten√≠a nada de extra√Īo que de vez en cuando, todo el pueblo se sublevase y dudase de la sabidur√≠a de Mois√©s, a pesar de que lo ve√≠an recibir √≥rdenes de aquella misterios√≠sima nube que constantemente los dirig√≠a a trav√©s del desierto.

Al que me diga que estoy siendo irreverente con Yahv√©, escribiendo cosas para hacerlo aparecer despiadado, le dir√© que no hago sino citar lo que leo en la Biblia y tratar de interpretarlo con mi cabeza usando la l√≥gica que los hombres usamos para juzgar las cosas de este mundo. Si otros hombres en la antig√ľedad hicieron comentarios y m√°s comentarios a los textos de la Biblia, nosotros en nuestro tiempo, teniendo los mismos textos y teniendo poco m√°s o menos la misma cabeza que ellos, tambi√©n tenemos derecho a hacer algunos comentarios, con la ventaja de que tenemos mucho m√°s tiempo transcurrido para poder juzgar de la veracidad o falsedad de muchas de Ias profec√≠as y bendiciones que vemos en los textos.

Adem√°s mi reacci√≥n a la manera de actuar de Yahv√© no es tan descabellada cuando veo que el mismo Mois√©s en ocasiones reaccionaba de una manera semejante: "El pueblo profer√≠a quejas amargas a los o√≠dos de Yahv√© (en el desierto) y Yahv√© lo oy√≥. Se encendi√≥ su ira y ardi√≥ un fuego de Yahv√© entre ellos y devor√≥ un extremo del campamento... los hijos de Israel volvieron a sus llantos diciendo ¬Ņqui√©n nos dar√° carne para comer?... Se irrit√≥ mucho la ira de Yahv√© y a Mois√©s le pareci√≥ muy mal y le dijo a Yahv√©: ¬Ņ"Por qu√© tratas mal a tu siervo?... Si vas a tratarme as√≠, m√°tame, por favor...para que no vea ya m√°s mi desventura"". (N√ļm. 11, 1)

CELOSO

De las cosas que más enfurecían a Yahvé era que los israelitas prestasen oídos a otros dioses. No se puede negar que era celosísimo y que en muchas, ocasiones, dio tremendos castigos a su pueblo cuando éste, influido por los pueblos a los que conquistaba o con los que se encontraba en su camino, admitía alguno de sus dioses.

"No te postrar√°s ante ning√ļn otro dios, pues Yahv√© se llama Celoso y es un Dios celoso", les dec√≠a a los hebreos. (Ex. 34,14) Sin embargo, por otro lado, no nos podemos explicar c√≥mo siendo tan celoso de su honra era en algunas otras ocasiones tan respetuoso con los derechos de los otros dioses, admitiendo en cierta manera su existencia. Copiar√© este curios√≠simo texto del que ya me he hecho eco en alguna otra ocasi√≥n: "Dijo Yahv√© a Mois√©s:... He aqu√≠ el rito seg√ļn el cual entrar√° Aar√≥n en el Santuario... Tomar√° dos machos cabr√≠os y present√°ndolos ante Yahv√© a la entrada del Tabern√°culo de la reuni√≥n, echar√° sobre ellos las suertes para saber cu√°l es para Yahv√© y cu√°l para Azazel. Aar√≥n har√° acercar el macho cabr√≠o sobre el que recay√≥ la suerte de Yahv√© y lo ofrecer√° en sacrificio por el presentar√° vivo ante Yahv√© para hacer la expiaci√≥n y lo soltar√° despu√©s para Azazel" (Lev. cap.

16) Lo que uno no se puede explicar es que este Azazel, seg√ļn los comentaristas de la Biblia, era un ser demon√≠aco que moraba en los lugares des√©rticos circundantes. A lo que parece Yahv√© le respetaba sus derechos. Para los comentaristas, al igual que siempre, no hay problema ninguno en el texto; leemos en la Biblia de Jerusalem "el rito de la suelta del macho cabr√≠o tiene un car√°cter arcaico". Y no hay m√°s explicaciones.

LA "NUBE" Todav√≠a hay otro aspecto interesant√≠simo en la manera de actuar de este Yahv√© enigm√°tico: sus variadas formas de presentarse ante Mois√©s, de las cuales la m√°s ordinaria era la forma de nube durante el d√≠a y de una columna de fuego resplandeciente durante la noche: Citamos de la Biblia: Extra√Īas nubes como √©stas han sido vistas en muchas ocasiones. Elias podr√≠an darnos una idea de c√≥mo luc√≠a la 'nube', cuando se detenia encima del Tabern√°culo.

"E iba Yahvé al frente de ellos, de día en una columna de nube para guiarles en el camino y durante la noche en una columna de fuego para alumbrarlos a fin de que pudiesen marchar de día y de noche. La columna de nube no se retiraba del pueblo durante el día ni la columna de fuego de noche". (Ex. 13, 20, 22)



Extra√Īas nubes como √©stas han sido vistas en muchas ocasiones. Elias podr√≠an darnos una idea de c√≥mo luc√≠a Ia 'nube', cuando se detenia encima del Tabern√°culo.

Las alusiones a esta misteriosa y desde el punto de vista de la ovn√≠stica, interesant√≠sima nube, son abundant√≠simas en todo el Pentateuco. Copio del Libro de los N√ļmeros en el cap√≠tulo IX vers√≠culo 15: "El d√≠a en que erigi√≥ la Morada, la nube cubri√≥ la morada y la Tienda del Cuando se levantaba la nube de encima de la tienda, los hijos de Israel levantaban el campamento y en el lugar en que se paraba la nube, acampaban los hijos de Israel. A la orden de Yahv√© part√≠an los hijos de Israel y a la orden de Yahv√© acampaban.

Quedaban acampados todos los d√≠as que la Nube estaba parada sobre la Morada. Si se deten√≠a la nube muchos d√≠as sobre la Morada, los hijos de Israel cumpl√≠an el ritual del culto de Yahv√© y no part√≠an. En cambio si la Nube estaba sobre la Morada s√≥lo de la noche a la ma√Īana y por la ma√Īana se alzaba, ellos part√≠an. Si estaba un d√≠a y una noche y luego se elevaba, ellos part√≠an. Si, en cambio, se deten√≠a sobre la morada dos d√≠as, o un mes o un a√Īo, reposando sobre ella, los hijos de Israel se quedaban en el campamento y no part√≠an; pero en cuanto se elevaba part√≠an a la orden de Yahv√© acampaban y a la orden de Yahv√© mov√≠an el campamento".

Sobre esta rara nube que servía de vehículo a Yahvé, se podrían escribir muchas páginas.

El Pentateuco habla de ella en muchas ocasiones y siempre la presenta como algo perfectamente real y visible por todo el pueblo.

Naturalmente, siendo la morada de Yahvé, esta nube se comportaba muy diferente a las otras y en cierta manera daba la impresión de tener inteligencia; el pueblo le tenía un enorme respeto, aparte de por ser la morada de Yahvé, por lo drástica que era en su manera de actuar con los que no se atenían a los preceptos de Yahvé: "Yahvé habló a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, que habían muerto por acercarse (indebidamente) a Yahvé (es decir a la nube). Dijo Yahvé a Moisés: "Di a tu hermano Aarón que no entre nunca en el santuario que está tras el velo, ante el propiciatorio que está encima del arca, no sea que muera; pues yo me hago ver en forma de nube encima del propiciatorio"'" (Lev. 16,1).

Como podemos ver, acercarse imprudentemente a "la Nube" conllevaba el mismo peligro que hoy conlleva el acercarse sin las debidas cautelas a un Ovni; las radiaciones que en nuestros días han matado a unos cuantos imprudentes, parece que fueron las causas de la muerte de los hijos de Aarón, y por esa misma razón, Yahvé avisa a Aarón que "no entre nunca en el santuario no sea que muera".

Y muy bien puede esa haber sido también la razón por la que Yahvé le dijo a Moisés cuando éste se acercaba siendo todavía pastor a ver qué era aquella luz que veía flotando en medio de la zarza: "¡No te acerques! y quítate las sandalias de tus pies". (Ex. 3,5).

-Pero para que el lector tenga todav√≠a una idea m√°s clara de esta rar√≠sima "nube" y de lo compenetrado que con ella se hallaba Yahv√©, copiar√© otro texto m√°s del libro del √Čxodo, de entre los muchos que hacen referencia a la nube en el Pentateuco: "Dijo Yahv√© a Mois√©s: "Mira, voy a presentarme a ti en densa nube para que el pueblo me oiga hablar contigo y as√≠ te d√© cr√©dito para siempre... A lo que hoy llamamos -naves nodrizas" (Ovnis de forma alargada y frecuentemente de gran tama√Īo, los romanos les llamaban "trabes" (vigas), a falta de un mejor t√©rmino de comparaci√≥n. El grabador del siglo XVI, no pudiendo imagin√°rselo de otra manera, plasm√≥ asi lo que le√≠a en los textos antiguos. Por ingenua que nos parezca esta ilustraci√≥n del fen√≥meno, podemos observar en ella, sin embargo, los mismos rasgos fundamentales que en la "nube" de Mois√©s y en las naves nodriza de la ovnilog√≠a de hoy: forma alargada (de hecho esto coincide con Mois√©s, ya que Ia representa como una "columna" que echa fuego), resplandor o llamarada (el texto de este grabado dice: un meteoro desplaz√°ndose de sur a norte hizo resplandecer la noche como si fuera d√≠a) y un desplazamiento en el espacio.

La nube" por la noche ten√≠a el aspecto de una columna de Fuego... y se pon√≠a en movimiento, todo el pueblo part√≠a a Ia orden de Yahv√©." Haz que se purifiquen hoy y ma√Īana; que laven sus vestidos y est√©n preparados para el tercer d√≠a, porque el d√≠a tercero descender√° Yahv√© a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sina√≠. Deslinda el contorno de la monta√Īa y diles: "Guardaos de subir √°l monte y aun de tocar sus laderas, porque todo aquel que toque el monte morir√°; pero nadie tocar√° al culpable sino que √©ste ser√° lapidado o asaeteado; sea hombre o bestia no quedar√° con vida. Cuando resuene el cuerno, entonces subir√°n ellos al monte... Al tercer d√≠a √°l rayar el alba, hubo truenos y rel√°mpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se ech√≥ a temblar. Entonces hizo salir Mois√©s al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios y se detuvieron al pie del monte. Todo el monte Sina√≠ humeaba porque Yahv√© hab√≠a descendido sobre √©l en forma de fuego; sub√≠a humo como de un horno y todo el monte retemblaba con violencia. El sonar de la trompeta se hac√≠a cada vez m√°s fuerte; Mois√©s le hablaba y Dios le respond√≠a con el trueno. Yahv√© baj√≥ al Sina√≠, a la cumbre del Monte; llam√≥ Yahv√© a Mois√©s a la cumbre de la monta√Īa y Mois√©s subi√≥; dijo Yahv√© a Mois√©s: "Baja y conjura al pueblo, que no traspase los lindes para ver a Yahv√©, porque morir√≠an muchos de ellos..."" (Ex. 19, 9 y sig.) Es un largo texto pero est√° lleno de preciosos detalles para valorar esta nube. Me referir√© s√≥lo a tres detalles, a salvo de lo que m√°s tarde diga de otros aspectos que la hacen a√ļn m√°s interesante desde el punto de vista ovn√≠stico.

La nube hac√≠a ruido. Mois√©s, a falta de otros t√©rminos con que comparar los diferentes ruidos que hac√≠a la nube dice que resonaba como un toque de trompeta, a√Īadiendo adem√°s que respond√≠a con truenos a lo que Mois√©s dec√≠a y "todo el monte retemblaba". Los Ovnis en forma de nube o de bolas luminosas que se han visto en la actualidad, tambi√©n es muy frecuente que hagan ruido, aunque ahora tenemos m√°s t√©rminos para comparar el ruido que hacen; son m√°s bien zumbidos altos o graves, a veces es el fragor fuerte que producir√≠a Un reactor pasando a muy baja altura y lo m√°s frecuente que se suele o√≠r son tremendas explosiones (yo he sido testigo muy cercano de una) que hacen creer a mucha gente que el Ovni se ha averiado o desintegrado cuando en realidad no es as√≠. Estas explosiones muy bien podr√≠an ser equiparadas a los truenos de que nos habla Mois√©s.

A primera vista a m√°s de un lector con mente cr√≠tica puede hac√©rsele extra√Īo que Yahv√© llamase desde una nube a Mois√©s y que Mois√©s oyese, y m√°s si la nube era tan estruendosa como parece. Sin embargo, en casos modernos que conocemos muy bien (y que en el fondo, seg√ļn nuestra opini√≥n, son debidos a las mismas causas que actuaban en el Sina√≠) estas llamadas se han verificado en unas circunstancias tan adversas como aqu√©llas y en una forma que podr√≠a ser igual. En el pueblecito de Garabandal (Santander, Espa√Īa) se produjeron entre 1961 y 1970 una serie de apariciones de alguien que dec√≠a ser San Miguel, a cuatro ni√Īas del lugar; en muchas ocasiones, cuando las ni√Īas estaban cada una en su casa, recib√≠an lo que ellas llamaban "el aviso", es decir una especie de llamada interna que no s√≥lo era inconfundible sino apremiante, para que subiesen a la monta√Īa (al igual que Mois√©s) porque all√≠ las estaba esperando "el √°ngel"; y de hecho as√≠ era: cuando llegaban, acudiendo a gran velocidad cada una por su lado, la visi√≥n estaba en lo alto del cerro esper√°ndolas. Muchos contactados han sentido estas mismas "llamadas" para que acudan a alg√ļn - lugar en donde los "extraterrestres" los est√°n esperando y en much√≠simas ocasiones las llamadas no fueron alucinaciones del contactado sino que en realidad cuando llegaron al lugar a donde los citaban (que de ordinario era un lugar apartado y solitario) encontraron al Ovni posado en tierra.

Por √ļltimo tenemos el detalle tan importante de Ia prohibici√≥n tajante que hace Yahv√© de que no traspasen los lindes y no se acerquen "porque morir√≠an muchos de ellos". Ya hemos hablado de las muertes por radiaci√≥n de algunos imprudentes que se han acercado a un Ovni sin haber sido invitados. En este caso cabr√≠a la pregunta de por qu√© Mois√©s pod√≠a hacerlo sin sufrir ninguna consecuencia. La pregunta ya est√° en parte contestada con la frase "sin haber sido invitados"; algunos humanos que han entrado en Ovnis, invitados por sus tripulantes, no han sufrido mal alguno. De la misma manera puede ser que a Mois√©s lo preparase especialmente Yahv√© para que no sufriese las consecuencias de la radiaci√≥n y de hecho alg√ļn indicio tenemos de esto cuando leemos en el √Čxodo 34, 29: "Baj√≥ Mois√©s del Monte Sina√≠, y cuando baj√≥ del monte con las dos tablas en la mano, no sab√≠a que la piel de su rostro se hab√≠a vuelto radiante, por haber hablado con Yahv√©". (Luego, hay algo no claramente inteligible sobre un velo que Mois√©s se pon√≠a sobre el rostro despu√©s de haber hablado con Yahv√©); y termina as√≠ el cap√≠tulo insistiendo en lo mismo: "Los hijos de Israel ve√≠an entonces que el rostro de Mois√©s irradiaba..." Muchas personas que se han acercado a un Ovni (sin haber sido invitadas), al poco tiempo sintieron que toda la piel que hab√≠a estado expuesta a la luz que proced√≠a del Ovni, les ard√≠a y en particular la cara y los ojos; conozco unos cuantos casos en que dichas personas han tenido que ser tratadas en un hospital, observ√°ndose un inexplicable tono rojizo en su rostro; y en alguno de estos casos, la persona muri√≥ debido, seg√ļn el parte m√©dico, a una "radiaci√≥n desconocida". La tajante prohibici√≥n de Yahv√© al pueblo de que no subiesen al monte y ni siquiera se acercasen, y sobre todo la de que nadie tocase a los que hubiesen muerto por haber subido (fuesen hombres o bestias) es algo que apunta tambi√©n a muerte por radiaci√≥n.

Como el lector puede ver, "la Nube" no es algo que se puede leer de pasada, sino que es una pieza clave en todo este rompecabezas. En un cap√≠tulo posterior insistir√© a√ļn m√°s sobre esta nube desde el punto de vista de la ovn√≠stica; pero desde ahora, puedo decir que estos pasajes del Pentateuco son de lo m√°s interesante y claro que podemos encontrar en todos los libros sagrados en donde se haga referencia a un Ovni.

Estoy seguro de que al que oiga por primera vez estas aseveraciones, tienen que hacérsele extremadamente audaces y aventuradas, sin embargo, para el que conozca a profundidad el fenómeno no hay duda absolutamente ninguna de que la columna de Moisés era un tipo de ovní que se ha visto en muchas ocasiones en nuestros días y del que hay fotografías; tanto en forma de columna de humo o nube durante el día como de columna resplandeciente de noche.

YAHV√Č EN FORMA HUMANA

Sin embargo hay otra forma de presentarse Yahvé que es menos conocida, pero tan interesante o más que Ia anterior: la forma humana.

Leamos este relato del Libro del G√©nesis en el cap√≠tulo XVII vers√≠culo 1: "Apareci√≥sele Yahv√© a Abraham en el encinar de Mambr√©, mientras estaba √©l sentado a la entrada de la tienda durante el calor del d√≠a. Alzando los ojos mir√≥ y he aqu√≠ que estaban delante de √©l tres varones. Tan pronto como los vio, corri√≥ a su encuentro desde la entrada de su tienda, y postr√°ndose en tierra, dijo: Se√Īor m√≠o, si he hallado gracia a Tus ojos, Te ruego no pases de largo ante tu siervo. Permitid que traiga un poco de agua para que os lav√©is los pies y descans√©is debajo del √°rbol".

Y contin√ļa un poco m√°s adelante en el cap√≠tulo 8: "Levant√°ronse de all√≠ los varones y se dirigieron hacia Sodoma y Abraham los acompa√Ī√≥ para despedirlos. Entonces se dijo Yahv√© ¬ŅHe de encubrir a Abraham lo que voy a hacer? Dijo pues Yahv√©: El clamor de Sodoma y el dolor es grande y sus pecados son extraordinariamente graves. Bajar√© para comprobar si han hecho realmente el clamor que ha llegado hasta m√≠, y si no es as√≠, lo sabr√©". Partieron desde all√≠ los varones y se encaminaron hacia Sodoma, m√°s Abraham permanec√≠a todav√≠a en pie delante de Yahv√© y acerc√°ndose, dijo Abraham ¬ŅEs as√≠ que vas a destruir al justo con el imp√≠o? Quiz√°s habr√° 50 justos en la ciudad".

... Y alzando Abraham los ojos vi√≥ parados delante de √©l a tres seres humanos,. (G√©nesis 18. 2). 74 Y aqu√≠ comenz√≥ Abraham la famosa disputa con Yahv√©, haci√©ndole rebajar poco a poco el n√ļmero de justos necesarios para que Yahv√© no destruyese la ciudad. Por fin, Abraham le pregunt√≥ que si la destruir√≠a o la perdonar√≠a si hubiese 10 justos, y contest√≥ Yahv√©: "No la destruir√© por amor a los diez. Y se fue Yahv√© luego que acab√≥ de hablar con Abraham; y Abraham volvi√≥ a su lugar".

Y comienza el capítulo XIX: "Llegaron los dos ángeles a Sodoma en la tarde cuando Lot estaba sentado a la puerta de la ciudad..." Estos mismos ángeles (que ahora ya sólo son dos y no tres, como al principio de la narración, sin que la Biblia nos diga que fue del otro) son los que un poco más tarde "hicieron descender" sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego que venía de Yahvé desde el cielo y destruyó aquellas ciudades y toda la vega con todos los habitantes de las ciudades y hasta las plantas del suelo".

Es un hecho por dem√°s curioso que los escrituristas nunca se han tomado el trabajo de explicar a fondo c√≥mo o por qu√© Abraham, teniendo delante de s√≠ a tres varones, dice repetidamente: "Se√Īor m√≠o" y "Yahv√©", dirigi√©ndose a ellos en singular y como si fuese Dios. Lo m√°s que han llegado a decirnos los escrituristas es que estos tres varones eran una manifestaci√≥n de Dios que estaba anunciando la Sant√≠sima Trinidad (!!). Esto no deja de ser una explicaci√≥n piadosa, pero a uno no deja de intrigarle la extra√Īa manera de proceder de Yahv√© y la extra√Īa manera de consignarlo en la Biblia: Primero eran tres varones a los que Abraham llama "Se√Īor"; luego se convierten en dos, y ya no son ni varones ni Yahv√©, sino que son √°ngeles o elohim. Este lenguaje de la Biblia, a primera vista parece extra√Īo y contradictorio, sin embargo, est√° bastante de acuerdo con los primeros cap√≠tulos del G√©nesis en los que se nos hablaba de la creaci√≥n del mundo como obra de los Elohim o "Se√Īores poderosos"; los que Abraham llama ahora Dios podr√≠an ser unos de aquellos Elohim. Los celos y la furia de Yahv√© contra los Elohim que proteg√≠an a los otros pueblos, se ver√≠a entonces m√°s justificada, lo mismo que se ver√≠a m√°s justificado el respetarle los derechos sobre el macho cabr√≠o que le hab√≠a tocado en suerte a uno de estos Elohim (Azazel). Estos Elohim se presentaban en formas humanas de j√≥venes bellos tal como los que se le presentaron a Abraham cuando estaba a la puerta de su tienda y tal como nos los presenta el Libro del G√©nesis, "interesados en la belleza de las hijas de los hombres". Parece que tomaban las formas humanas que les conven√≠a, y los hombres les ten√≠an un gran respeto porque ve√≠an en ellos a seres superiores con mucho m√°s poder y m√°s conocimientos que los hombres comunes. En cuanto a la realidad y la belleza de los cuerpos de estos Elohim tenemos en la Biblia, en el mismo cap√≠tulo citado m√°s arriba, una prueba palpable: los mismos "varones" (a los que Abraham hab√≠a llamado "Yahv√©") una vez llegados a Sodoma y aposentados en casa de Lot, "no bien se hab√≠an acostado, cuando los hombres de la ciudad, los sodomitas, viejos y j√≥venes, rodearon la casa, y llamando a voces a Lot le dec√≠an: "¬Ņd√≥nde est√°n los hombres que han venido a ti esta noche? S√°calos porque queremos gozarlos"" ("gozarlos" en sentido homosexual; no en vano, sodomita es sin√≥nimo de homosexual).

Lot porfió con ellos para que no hiciesen semejante crimen y hasta les ofreció dos hijas vírgenes que tenía. Pero ellos, enviciados como estaban y fascinados por la belleza de aquellos "hombres", no querían entrar en razones con Lot y comenzaron a forcejear con él en la puerta para entrar: "Entonces los hombres sacaron la mano, tiraron de Lot hacia dentro y cerraron la puerta y a los sodomitas que estaban en la entrada, los deslumhraron de modo que ya no podían encontrar la puerta" (Génesis 19, 1 y sig.).

A la verdad que el Yahv√© que se le presentaba a Abraham era un Dios bien extra√Īo. La Biblia no s√≥lo en este episodio nos da pie para pensar en la corporeidad de Yahv√© y de los Elohim. Yahv√© prohibe repetidamente a los hijos de Israel tomar por esposas a mujeres de otros pueblos no israelitas "porque sus hijas fornican con sus Elohim", admitiendo as√≠ que estos Elohim se presentaban a los pueblos que proteg√≠an lo mismo que Yahv√© se presentaba al pueblo de Israel, en forma de hombre joven y esbelto.

Una de las características de algunos "extraterrestres" (los Elohim de hoy) que más han llamado la atención de los contactos, es su belleza "femenina" manifestada sobre todo en la tersura de su piel y en la belleza de sus ojos rasgados.

En la vida del patriarca Jacob, nieto de Abraham, nos encontramos con otro episodio en el que Yahv√© se le presenta en forma de un hombre, que no sabe por qu√© misteriosas razones, entabl√≥ con √©l un combate cuerpo a cuerpo. Este Yahv√© en forma de hombre, le cambi√≥ el nombre, una vez m√°s, al humano con el que hab√≠a hecho contacto: "Y habi√©ndose quedado Jacob solo, estuvo luchando alguien con √©l hasta rayar el alba. Pero viendo que no le pod√≠a vencer le toc√≥ en la articulaci√≥n femoral y se disloc√≥ el f√©mur de Jacob mientras luchaba con aqu√©l. Este le dijo: "Su√©ltame que ha rayado el alba". Jacob le respondi√≥: "No te suelto hasta que no me hayas bendecido". Dijo entonces el otro: "¬ŅCu√°l es tu nombre?" Y respondi√≥: "Jacob". Le dijo entonces: "No te llamar√°s m√°s Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con hombres y has prevalecido". Y Jacob, cuando Yahv√© hab√≠a desaparecido, se dec√≠a a s√≠ mismo: "He visto a Dios cara a cara, y ha quedado a salvo mi vida"" (Gen. 32, 25).

Como vemos, Yahv√© tiene maneras muy extra√Īas de proceder. Pero los comentaristas de la Biblia, en vez de tratar de explicarnos una conducta tan rara por parte de Dios, cierran los ojos ante las dificultades y enfervorizan su esp√≠ritu (tal como lo hacen Or√≠genes y San Jer√≥nimo) y nos dicen que el combate de Jacob es una imagen del combate espiritual y de Ia eficacia de una oraci√≥n perseverante (! ! ). Con una piedad tan poco cr√≠tica, no hay manera de esclarecer nada.

CONTRADICTORIO

Las raras maneras de comportarse Yahvé, que tanto distan de lo que lógicamente tiene que ser el creador del universo, podrían ser motivo de un libro entero.

Una breve consideración acerca de sus infinitas contradicciones: manda Yahvé a Moisés a que le hable al Faraón para que deje salir a los judíos de Egipto y por otro lado dice: "Yo empero endureceré su corazón (el del Faraón) para que no deje ir al pueblo". Da la impresión de que quiere tener una razón para poder castigarlo, como de hecho, lo castigó más tarde con las diez plagas. Una manera un poco enrevesada de proceder.

Moisés, tal como le dijo Yahvé, acude al Faraón, "y sucedió que en el camino a la posada, Yahvé le salió al encuentro y quiso darle muerte" (!) (Ex. 4, 21).

Conjeturan los ex√©getas que la raz√≥n de esta furia repentina era porque Mois√©s ten√≠a un hijo peque√Īo sin circuncidar, lo cual iba contra la ley que el mismo Yahv√© le hab√≠a dado a Mois√©s. Pero la verdad es que hay otras maneras m√°s civilizadas y caritativas de actuar que √©sta que leemos en la Biblia de Yahv√©.

En otro episodio (Num. 22, 20) le dice al profeta Balaam: "Si estos hombres han venido a llamarte, lev√°ntate y vete con ellos, pero har√°s solamente lo que yo te dijere. Levant√°ndose en la ma√Īana Balaam aparej√≥ su asna y se march√≥ "Por Ia tarde se quedaba sobre Ia Morada, tomando aspecto de fuego hasta fa ma√Īana> (N√ļmeros 9, 15).

Con los hombres de Moab. Sin embargo, se encendi√≥ la ira de Dios al emprender Balaam el viaje y Yahv√© se puso en el camino para cerrarle el paso. Iba Balaam montado sobre su asna y lo acompa√Īaban dos de sus siervos. Cuando la burra vio a Yahv√© parado en el camino con su espada desenvainada en la mano, desvi√≥se del camino andando por el campo. Balaam le dio golpes para volverla al camino... d√≠jole entonces Yahv√©: ¬Ņpor qu√© has pegado a tu asna tres veces? He aqu√≠ que yo he salido para cerrarte el camino, pues tu viaje es perverso delante de m√≠. Si no se hubiera salido la burra de mi presencia, te habr√≠a matado a ti y a ella la habr√≠a dejado con vida." La verdad es que se nos hace muy dif√≠cil entender estos cambios de Yahv√©. Si le manda ir, ¬Ņpor qu√© luego se enfurece contra √©l y est√° a punto de matarlo?

BIBLIA Y MAGIA

Por √ļltimo el que tantas maldiciones echa y tantos castigos dictamina contra todos aquellos que creen en brujer√≠as o en supersticiones, nos asombra imponi√©ndoles a los israelitas, a trav√©s de Mois√©s, ritos que tienen m√°s de magia y de brujer√≠a que de otra cosa: "Yahv√© habl√≥ a Mois√©s y a Aar√≥n: "D√≠ganles a los hijos de Israel que traigan una vaca roja que no tenga defecto ni tacha y todav√≠a no haya llegado al yugo... el sacerdote mojar√° su dedo en la sangre de ella y har√° siete aspersiones hacia el frente del tabern√°culo. Luego ser√° quemada la vaca ante tus ojos. Se quemar√°n tambi√©n su piel, su carne, su sangre juntamente con sus excrementos y el sacerdote tomar√° madera de cedro, hisopo y grana y los echar√° en medio de las llamas que consumen la vaca. Despu√©s el sacerdote lavar√° sus vestidos, ba√Īar√° su cuerpo con agua y volver√° al campamento, pero quedar√° impuro hasta la tarde. Tambi√©n el que la quem√≥, lavar√° sus vestidos en agua y su cuerpo y quedar√° impuro hasta la tarde. Un hombre limpio recoger√° las cenizas de la vaca y las depositar√° juera del "campamento en un lugar limpio donde ser√°n guardadas para el pueblo de los hijos de Israel a fin de preparar el agua purificadora y expiatoria"" (N√ļm. 19, 1 y sig,).

Si esto no es brujer√≠a, que venga Dios y lo vea; con el agravante de que precisamente aquellos que preparan el agua purificadora quedan impuros; este peque√Īo detalle encaja perfectamente en los usos de la magia.

Insistiendo en los raros preceptos que Yahv√© le dicta a Mois√©s, que tan iguales son a los que la magia ha practicado siempre, le transcribir√© al lector el rito para la purificaci√≥n de un leproso, tal como lo vemos en el cap. 14, 1 del Lev√≠tico: "Yahv√© habl√≥ a Mois√©s diciendo: "Esta es la ley que ha de aplicarse al leproso en el d√≠a de su purificaci√≥n... el sacerdote mandar√° traer para el que ha de ser purificado dos p√°jaros vivos y puros, madera de cedro, p√ļrpura escarlata y el hisopo. Despu√©s mandar√° inmolar uno de los p√°jaros sobre una vasija de barro con agua santa. Tomar√° luego el p√°jaro vivo, la madera de cedro, la p√ļrpura escarlata y el hisopo y los mojar√°, juntamente con el p√°jaro vivo, en la sangre del p√°jaro inmolado, sobre el agua santa, y rociar√° siete veces al que ha de ser purificado de la lepra. Y tras de declararlo puro, soltar√° en el campo el p√°jaro vivo"." En M√©xico hay muchas personas que hacen "limpias" m√°gicas utilizando animales; no hace mucho vi a un "brujo" pasando repetidamente por todo el cuerpo de un enfermo, una paloma blanca, mientras repet√≠a unas invocaciones; al fin del tratamiento el "brujo" solt√≥ la paloma que, seg√ļn √©l, se llevaba el mal del enfermo. Este tipo de "brujer√≠as" siempre han sido mal vistas por la sociedad cristiano-occidental y hasta perseguidas por la ley en muchos pa√≠ses, pero sin embargo, vemos que Yahv√©, se las impon√≠a como cosa natural al pueblo hebreo al mismo tiempo que les prohib√≠a terminantemente imitar otros ritos por el estilo que practicaban los pueblos vecinos y que muy probablemente hab√≠an sido prescritos por otros "dioses" de los que Yahv√© se sent√≠a muy celoso.

KOSHER

En las distinciones que Yahv√© hace de los animales puros e impuros (Deut. 14) se puede ver tambi√©n esta inclinaci√≥n a los ritos m√°gicos: se podr√°n comer aquellos animales que tengan la pezu√Īa hendida y que adem√°s rumien; pero Yahv√© hace notar que el camello, la liebre y el dam√°n a pesar de que rumian no podr√°n ser comidas, "porque no tienen la pezu√Īa hendida" y viceversa, el cerdo, a pesar de que tiene la pezu√Īa hendida, tampoco podr√° ser comido "porque no rumia". Asimismo, entre los animales que habitan en el agua se pueden comer aquellos que tengan aletas y adem√°s escamas, pero si les falta alguna de estas dos cosas, entonces ser√°n inmundos, y no se podr√°n comer. Y pasa en seguida a prohibir m√°s de 80 aves por inmundas de las cuales cita por sus nombres a 21! Y termina Yahv√© esta secci√≥n culinaria (porque lo referente al r√©gimen alimenticio no tiene fin entre los jud√≠os) con las siguientes curios√≠simas palabras: "No comer√©is ninguna bestia muerta. Se la dar√°s al forastero que reside en tu ciudad para que √©l la coma o bien se la vender√°s a un extranjero. Porque t√ļ eres un pueblo consagrado a Yahv√©, tu Dios" (!.').

Indudablemente en estas frases hay algo profundamente extra√Īo que podr√≠a ser objeto de algunos comentarios, pero que preferir√© pasar por alto para no alargarme demasiado.

Únicamente diré que, siglos adelante, los judíos iban a experimentar esta curiosa discriminación en carne propia.

He aquí el versículo 21 del capítulo 14 del Deuteronomio, que vengo citando: "No cocerás el cabrito en la leche de su madre." 82 El Rapto de Elias: "Así proseguían Elias y Eliseo su camino hablando entre si, cuando he aquí que un carro de fuego separó al uno del otro; y Ellas fue arrebatado al espacio en un torbellino... (2 Reyes 2, 11).

Esta intrigante orden, que más bien lo pone a uno en la pista para una receta de alta cocina, ha sido motivo de cientos de comentarios "oficiales" en el Talmud y traído peregrinas consecuencias. Un judío practicante jamás servirá al mismo tiempo ni tendrá sobre la mesa simultáneamente carnes y alimentos lácticos; pero no sólo eso sino que usará diferente vajilla para comer unos y otros; y para que se vea que esto no es ninguna bagatela en la mente de un judío que se precie de ser tal, el mismo ejército de Israel, además de los graves problemas que tiene planteados con la defensa de sus fronteras, tiene el problema de tener simpre dispustos dos juegos de vajillas y cubiertos para comer las dos clases de alimentos. Esta es una de las razones porque muchos judíos practicantes nunca van a comer a hoteles o restaurantes ya que se verían obligados a comer con vajilla que se ha utilizado indistintamente para los dos alimentos. Me resisto igualmente a comentar esto, porque supera mi capacidad de comprensión. Aunque, la verdad, no creo que en la mente de Yahvé cuando dictó la prohibición culinaria a que me refiero, hubiese tantas complicaciones; éstas más bien habrá que achacárselas a los "comentaristas" que por desgracia se han encargado en todas las religiones de sepultar los mandamientos fundamentales bajo una hojarasca de microleyes intolerables y antipáticas.

EL TALMUD

Y en esto de comentar los comentarios creo que no hay pueblo que supere al pueblo judío.

El Talmud (compuesto de la Mishn√° y la Guemar√°) es una selva infinita de comentarios a la Biblia, hecha por no menos de 2500 sabios hebreos. El que llevado de un genuino amor a Dios se lance a estudiar el Talmud para conocer cu√°l es su voluntad, sufrir√° la horrible depresi√≥n que uno ha sentido cuando se asoma a aquel mar de preceptos, prohibiciones y triqui√Īuelas santas. √Ā juzgar por lo que nos dice el Talmud hay alrededor de 613 mandamientos y la vida se ensombrece de repente cuando uno se siente aprisionado en aquel pi√©lago de tiquismiquis sagrados.

Con tal panorama no es extra√Īo que los Hasidim y muchos jud√≠os ortodoxos tengan ese aire l√ļgubre tan caracter√≠stico.

Cito al autor jud√≠o Herm√°n Wouk en su libro Este es mi Dios, escrito precisamente para presentar de una manera agradable Ia fe jud√≠a. Habla de un jud√≠o "liberado" y dice: "Conserva vagos recuerdos del ambiente que reinaba en casa de sus abuelos en donde se sent√≠a de una manera muy desagradable el aburrimiento, la singularidad del judaismo que all√≠ encontraba y que parec√≠a coartar la libertad de movimiento como una bola de hierro al extremo de una cadena. Aquellos viejos estaban inmersos en una red de prohibiciones que no les permit√≠a vivir con sus contempor√°neos. Sus costumbres eran de lo m√°s raro y no se molestaban en explicarlas. Le parec√≠a est√ļpido que no se pudiesen encender cerillas o luces los d√≠as de fiesta; que se anduviese con tantos remilgos con los ingredientes de los alimentos en conserva; que se desconfiase con tanto desd√©n y terquedad, basados en ninguna raz√≥n clara, de todos los que viv√≠an de un modo distinto o ten√≠an distintas creencias. Visitaba el piso de sus abuelos a rega√Īadientes y sal√≠a a la luz y al sol de la calle con la alegr√≠a del que sale de la c√°rcel. Si de algo estaba seguro es de que no ten√≠a ni tendr√≠a jam√°s nada que ver con aquel t√©trico fantasm√≥n de una cultura muerta." Me he extendido en la cita para que se vea c√≥mo los mismos jud√≠os, aun los practicantes, caen en la cuenta de ese aire asfixiante que el Talmud, con sus mil prohibiciones e imposiciones, ha echado sobre toda la vida jud√≠a. Por supuesto que H. Wouk se encarga m√°s tarde en su libro de presentar las partes agradables y positivas de su fe (que indudablemente las hay), pero por mucha fe que se tenga no se puede f√°cilmente vencer esa sensaci√≥n de asfixia que queda en el alma tras una hora de lectura del Talmud.

No una hora sino los segundos que tard√© en leer esta breve frase fueron suficientes para que en mi alma se levantasen docenas de preguntas: "Un buen jud√≠o no deber√≠a caminar m√°s de cuatro metros descubierto." Y para colmo de las desgracias del pueblo jud√≠o, un an√≥nimo comentarista (a quien Dios perdone) se atrevi√≥ a escribir que en el Gran Ed√©n "el gozo de los justos consistir√° en el estudio de la Ley en la presencia divina" (! !). (La han hecho tan complicada que se necesita toda una eternidad para entenderla. Yo, humilde que soy, espero no merecer semejante Ed√©n.) Toda esta t√©trica concepci√≥n del mundo y del m√°s all√°, es √ļnicamente el resultado -tras el paso de los siglos y el trabajo de los fan√°ticos-, de aquellas minuciosas y crueles leyes con las que Yahv√© encaden√≥ al pueblo hebreo. Y desgraciadamente estas cadenas siguen pesando a√ļn sobre los hombros de miles y miles de jud√≠os en todo el mundo que sufrida y calladamente le siguen fieles a Yahv√©. (Y conste que poco m√°s o menos se puede decir lo mismo de los cristianos fervientes, v√≠ctimas de microleyes asfixiantes, y siempre amenazados por la "condenaci√≥n eterna". Hace a√Īos escrib√≠ que "un buen cristiano es un hombre muerto de miedo".)

EL MISTERIO DE LA SANGRE

Una √ļltima consideraci√≥n acerca de la gran importancia que Yahv√© le concede a la sangre y no s√≥lo Yahv√© sino todos los otros Elohim que proteg√≠an y siguen "protegiendo" a otros pueblos.

En verdad que es extra√Īo que Yahv√© no fuese m√°s original en cuanto a los ritos que impuso al pueblo hebreo, y se limitase a repetir las matanzas de animales que ya eran practicadas desde siempre entre los pueblos paganos que exist√≠an desde antes del comienzo de la historia de Israel. (La palabra hecatombe, que boy significa cat√°strofe, originalmente no significaba eso sino que se usaba para designar uno de estos sacrificios de animales a los dioses. "Hecatombe" viene de dos palabras griegas que significan "cien bueyes".-) Y si es extra√Īo que Yahv√© no innovase nada en Ia forma de los sacrificios, conservando para s√≠ -"el Dios √único"- lo mismo que se hac√≠a para los dem√°s dioses, no es menos extra√Īa en s√≠ la acci√≥n de degollar a un buey para aplicar a un dios. No ve uno la relaci√≥n directa que pueda haber entre matar un animal y agradar a Dios. Lo que s√≠ parece a primera vista es que ese dios, que pide esa clase de sacrificio, se aplaca de alguna manera o se tranquiliza con el dolor, o con el derramamiento de sangre y ya que no puede ser la humana, en su lugar se hace correr la del animal. Es muy curiosa la frase con que el mismo Yahv√© calificaba cada uno de estos sacrificios que √©l ordenaba para s√≠: "Este holocausto ser√° un manjar abrasado de calmante aroma para Yahv√©." Tres veces repite la misma frase en el cap√≠tulo I del Lev√≠tico.

En ovnilog√≠a, hay un fen√≥meno muy extendido que poco a poco ha ido llamando la atenci√≥n de las autoridades y que, poco a poco, ha ido preocup√°ndolas, aunque al principio no quisieron prestar o√≠dos a los que hablaban del extra√Īo fen√≥meno. Se trata de que los tripulantes de los Ovnis han venido matando cada vez con menos disimulos y en m√°s abundancia, cantidades no peque√Īas de reses de ganado menor y mayor. A veces en algunas granjas han dado muerte de una manera muy caracter√≠stica a buena cantidad de novillos, vacas y toros, sin excluir a ning√ļn tipo de animal dom√©stico. Estos acontecimientos han tenido lugar en muchas naciones diferentes, tanto de Am√©rica como de Europa y sobre ellos se han publicado muchos estudios cuidadosamente hechos.

Dejando a un lado muchos pormenores acerca de estas misteriosas muertes, quiero √ļnicamente fijarme en dos circunstancias que tienen que ver con lo que estamos hablando de los sacrificios de Yahv√©. La primera circunstancia consiste en que los tripulantes de los Ovnis muchas veces han matado gran cantidad de animales (por ejemplo, un reba√Īo de ovejas en Bolivia) con el solo fin de llevarse una parte de los r√≠√Īones que en todos los animales era la misma. En otras ocasiones, extraen con meticulosidad de cirujano ciertas visceras, dejando el resto del animal intacto; en una palabra, con esas matanzas, parece que buscan algo espec√≠fico en el animal, aunque no sepamos exactamente qu√© es ya que en unos casos se llevan unos √≥rganos y, en otros, otros diferentes, pero en todos los casos parece que se gozan manipulando las visceras de los animales y llev√°ndose limpiamente algunas de ellas.

Sin embargo, se puede decir que en todas las muertes de animales, hay un com√ļn denominador, y √©ste es la falta total de sangre con la que suelen aparecer los animales que han sido v√≠ctimas de estas extra√Īas matanzas. No importa que se lleven una viscera u otra, lo que siempre se llevan sin excepci√≥n es la sangre, haci√©ndolo adem√°s de una manera meticulosa y limpia, de modo que aun en animales de piel blanca o de plumaje extremadamente blanco (conozco el caso de dos gansos totalmente blancos) nunca se ve ni una sola gota de sangre manchando el plumaje, la piel o el suelo, como si los que la sustrajeron fuesen avaros de ella.

No sólo eso sino que hay un caso, muy bien documentado, sucedido en Ohio (Estados Unidos) en el que un Ovni persiguió insistentemente a una ambulancia por una carretera e hizo maniobras que indudablemente tenían como fin el que se detuviese, cosa que no llegó a suceder debido en parte al gran miedo de los que conducían, que aceleraron todo lo que pudieron y en parte a la oportuna aparición dé otros vehículos. El detalle clave es que la ambulancia iba cargada de sangre humana, y el Ovni en varias ocasiones sacó de sus costados unas largas pinzas con las que pretendía levantar la ambulancia.

No quiero entrar en discusi√≥n acerca de un hecho del cual ya se ha escrito bastante, a pesar de que hay todav√≠a sobre √©l ideas muy encontradas, siendo el resumen de todo ello que, no sabemos por qu√© razones, algunos de los llamados extraterrestres se llevan la sangre de muchos animales y por lo que √ļltimamente he podido descubrir, en una regi√≥n central de M√©xico, "las brujas" (como los campesinos llaman a unas raras luces, que a veces se ven por las noches rondando en el aire) les chupan por la noche la sangre a los beb√©s reci√©n nacidos, apareciendo √©stos por la ma√Īana desangrados por completo al lado de sus madres, las cuales dan la impresi√≥n de estar drogadas, tardando a veces varios d√≠as en despertar del todo.

Las misteriosas muertes de animales a que nos releamos en este libro no son cosa nueva.

El grabador del siglo xvi plasm√≥ asi en madera lo que Obsequens escribi√≥ en el siglo iv. "En el segundo Consulado de Quinto Servilio Prisco y en el primero de Spurio Postumio Lavinio, el cielo fue visto arder y en aquel a√Īo hubo muchas muertes de hombres y animales.- Es curioso que se relacione el ver arder el cielo" con las muertes misteriosas; en la actualidad muchas veces ha sucedido que las muertes misteriosas, tanto de animales como de personas, acaecen cuando por Ia noche se han visto luces inexplicables en el cielo.

Poseo los nombres de los pueblos en donde esto ha sucedido y de las personas que han sido víctimas; además de que tanto la prensa como las autoridades han tomado cartas en el asunto. Algo por el estilo se puede decir de tres cazadores canadienses hallados el 17 de noviembre de 1977 con sendas heridas en el cuello y sin gota de sangre, en una solitaria isla del lago Winnipeg (Manitoba); las noches anteriores había habido gran actividad de Ovnis en toda la región.

Si uno lee meticulosamente (y con paciencia) el Pentateuco, se extra√Īar√° de la importancia que Yahv√© concede tanto a las visceras como a la sangre, a la cual le dedica muchos p√°rrafos 38 especificando lo que ten√≠an que hacer con ella y prohibi√©ndoles terminantemente beberla de ninguna manera.

"El sacerdote ungido tomará sangre del novillo y la llevará a la tienda de la reunión. El sacerdote mojará su dedo en la sangre y rociará con ella siete veces ante Yahvé frente al altar del santuario. El sacerdote untará con la sangre los cuernos del altar del incienso aromático ante Yahvé en la tienda de reunión y verterá toda la sangre del novillo al pie del altar de los holocaustos." Párrafos como éste referentes a la sangre de los animales sacrificados se repiten constantemente en el Levítico.

En tiempos pasados, da la impresión de que tanto Yahvé como los Elohim lograron convencer a aquellos pueblos primitivos para que les ofreciesen estos sacrificios de animales.

En nuestros tiempos, ante la imposibilidad de convencer a los pueblos actuales que sigan ofreciendo esos sacrificios de los cuales ellos indudablemente sacaban alg√ļn beneficio, da la impresi√≥n de que ellos mismos hacen directamente los sacrificios busc√°ndose por s√≠ mismos las v√≠ctimas en las granjas y reserv√°ndose para s√≠, como anta√Īo, algunas visceras determinadas y, sobre todo, la sangre de la que parece extraen alg√ļn principio vital o alguna energ√≠a que hoy, como entonces, les es necesaria para mantener la forma f√≠sica que adoptan para comunicarse con nosotros o para materializarse en nuestra dimensi√≥n.

Este papel que juegan Ias visceras de los animales, su sangre y su dolor o muerte no sólo en el pueblo judío sino en todos los pueblos de la Tierra, es algo sumamente interesante que puede que tenga mucha mayor trascendencia de lo que hasta ahora habíamos pensado.

Vemos por tanto que Yahv√© us√≥ no s√≥lo veh√≠culos muy parecidos a los que hoy usan otros "extraterrestres" sino que ten√≠a unos gustos espec√≠ficos que, en el fondo, eran totalmente iguales a los de los otros "dioses" contempor√°neos de √©l, y a los de los tripulantes de los Ovnis de hoy; y esto es as√≠ a pesar de que las autoridades oficiales hasta ahora no hayan querido admitir p√ļblicamente estas matanzas de animales a las que nos hemos referido. Despu√©s de haber estudiado cuidadosamente el asunto he llegado en resumen a la conclusi√≥n de que es indudable que los tripulantes de algunos Ovnis son los causantes de la muerte de gran cantidad de animales a los cuales les extraen indefectiblemente la sangre.

Yahvé cubrió toda esta carnicería con un manto de sacralidad. Pero hoy, a la luz de muchos otros hechos, vamos descubriendo el transfondo de algunas de las acciones de este sospechoso Yahvé.

Hay unos curiosos versículos del Génesis en los que ingenua y reveladoramente Yahvé nos declara sus gustos: "Fue Abel pastor y Caín labrador; y al cabo del tiempo hizo Caín ofrenda a Yahvé de los frutos de la tierra y se la hizo también Abel de los primogénitos de su ganado, de lo mejor de ellos. Y agradóse Yahvé de Abel y su ofrenda, pero no de Caín y la suya" (Gen. cap. 4, v. 2-5).

Esta clara discriminación es muy sintomática. Sin embargo, cabe la posibilidad de que este Yahvé del Génesis no fuese el mismo ser que trató más tarde íntimamente con Abraham, Moisés y el pueblo hebreo desde la nube.

Este Yahvé que prefería la carne y la sangre de los sacrificios de Abel, puede haber sido uno de los Elohim competidores de Yahvé (que por otra parte tenían los mismos gustos que él), y en este caso el Yahvé de Moisés y de la nube sería otro "eloha" (singular de elohim), jefe de un grupo de seres del espacio que en tiempos muy posteriores "adoptó" al pueblo de Israel.

EL ISRAEL B√ćBLICO

He hecho este par√©ntesis para reflexionar un poco sobre la personalidad de este omnipresente y enigm√°tico Yahv√©. Volvamos ahora a la historia de Israel como pueblo. En el cap√≠tulo 3 vimos someramente la historia de Israel desde su fundador, Abraham, hasta la muerte de Mois√©s a las puertas ya de la Tierra Prometida. ¬ŅCu√°nto tiempo pas√≥ entre estos dos personajes y estos dos episodios hist√≥ricos tan fundamentales en la historia de Israel? No lo sabemos con absoluta fijeza, ya que no se conoce la fecha precisa en que Abraham dej√≥ la tierra de Ur de los caldeos y se dirigi√≥ a Canaan seg√ļn el mandato de Yahv√©; y, por otra parte, tampoco se sabe con demasiada certeza qu√© a√Īo fue el de la salida de Mois√©s con todo su pueblo desde Egipto hacia la Tierra Prometida; pero como t√©rmino medio se puede afirmar que entre uno y otro personaje transcurrieron alrededor de 650 a√Īos.

Echemos un r√°pido vistazo a lo que fue la historia de Israel desde la llegada y el establecimiento definitivo de los jud√≠os en Palestina (alrededor de 1300 a√Īos antes de Cristo) hasta la aparici√≥n de Jesucristo y la destrucci√≥n de Jerusal√©n por el emperador romano Tito, acaecida unos 35 a√Īos despu√©s de la crucifixi√≥n del fundador del cristianismo.

SEIS PER√ćODOS

La historia de Israel desde la llegada a la Tierra Prometida hasta la aparici√≥n de Cristo, podr√≠a dividirse en seis grandes per√≠odos: 1. Los personajes centrales del primer per√≠odo son Josu√©, el disc√≠pulo de Mois√©s, y Samuel, que fue el √ļltimo de los jueces. En este per√≠odo, que fue de incesantes batallas para lograr la conquista final de Cana√°n, se hizo una divisi√≥n del territorio entre las 12 tribus. En vista de los constantes ataques de los cananeos y de los filisteos, el pueblo hebreo empez√≥ a ver la conveniencia de tener una mayor unidad y por ello empezaron a o√≠rse las primeras voces pidiendo un Rey.

2. El segundo per√≠odo, que dur√≥ 120 a√Īos, est√° claramente caracterizado por el reinado de tres grandes reyes que hicieron de Israel una naci√≥n unificada y fuerte. El primer Rey fue Sa√ļl, ungido por el √ļltimo de los profetas-jueces que fue Samuel. Tras de Sa√ļl vino otro personaje fundamental en la historia del pueblo hebreo: el Rey David; y tras de David, rein√≥ su hijo Salom√≥n, famoso por su sabidur√≠a. Cada uno de estos Reyes, rein√≥ 40 a√Īos, y en general podr√≠a decirse que estos 120 a√Īos fueron la √©poca de oro de la historia de Israel. Ellos fueron los que en realidad convirtieron a Jerusal√©n en la capital, sobre todo Salom√≥n, que construy√≥ el primer gran templo, tal como lo hab√≠a mandado Yahv√©, edificando adem√°s un suntuoso palacio para s√≠ mismo y otros grandes edificios que convirtieron a Jerusal√©n en una de las grandes ciudades de la antig√ľedad.

3. El tercer período lo constituye la división o la escisión del reino de Israel. A la muerte del Rey Salomón, ocurrida en 932 a.C. comienzan a suceder cosas no beneficiosas para la nación israelita. La hostilidad de los pueblos que habían sido desalojados de sus territorios no había decrecido y, por otra parte, habían aumentado las rencillas entre las diferentes tribus.

Como resultado de esto, se establecieron dos reinos separados: al norte el reino de Israel regido por el Rey Jeroboam y que comprend√≠a 10 de las 12 tribus; al sur el reino de Jud√°, regido por Rehoboam, que a pesar de que s√≥lo comprend√≠a 2 tribus y era m√°s peque√Īo en extensi√≥n, sin embargo, era el que habr√≠a de conservar el verdadero esp√≠ritu de Mois√©s y la estirpe o la descendencia directa del Rey David.

El reino de Israel, tras muchas dificultades, dur√≥ 200 a√Īos hasta la ca√≠da de Samar√≠a, su capital, en poder de los asirios en el a√Īo 722 a.C.

El reino de Jud√°, por haber estado regido por reyes mejores y m√°s fieles a los deseos de Yahv√© logr√≥ resistir mejor los ataques de sus enemigos, pero finalmente alrededor del a√Īo 600 a.C. tuvo que rendirse ante el empuje de Babilonia que se llev√≥ prisioneros a sus ciudadanos m√°s prominentes. Quince a√Īos m√°s tarde, una nueva embestida de los babilonios destruy√≥ Jerusal√©n, y los hebreos fueron llevados en masa como prisioneros a Babilonia.

4. El cuarto per√≠odo lo constituyen los 70 a√Īos, poco m√°s o menos, que estuvieron los hebreos exilados en Babilonia, hasta que el Rey persa Ciro, les permiti√≥ volver a su tierra en el a√Īo 536 a.C. Durante este per√≠odo descollaron dos grandes profetas: Ezequiel y Daniel. A su regreso, tuvieron los jud√≠os la ardua tarea de reconstruir el templo y la ciudad y de volver a organizar las instituciones del pueblo, la mayor√≠a de las cuales hab√≠an pr√°cticamente desaparecido durante el exilio. En esta tarea c√≠vico-religiosa descuellan los nombres del descendiente de David, Zorobabel, de Esdras y del gran Nehem√≠as que logr√≥ reconstruir todas las murallas de la Ciudad Santa.

5. Durante el quinto período, Israel estuvo dominada por diversas naciones.

Primeramente por los persas hasta que √©stos fueron derrotados por Alejandro el Grande en la batalla de Arbela en el a√Īo 331 a.C., lo cual puso a los israelitas bajo el dominio de los griegos.

MUERTO

Alejandro en el 323 a.C., Israel pas√≥ a depender de Egipto aunque la dominaci√≥n de √©ste fue en t√©rminos mucho m√°s aceptables que las anteriores. M√°s tarde, Ant√≠oco el Grande derrot√≥ a los Tolomeos de Egipto, y entonces comenz√≥ el dominio de los Sel√©ucidas sobre Judea en el a√Īo 198 a.C. La capital de los nuevos dominadores estaba en Antioqu√≠a, Siria, y su dominio sobre Israel dur√≥ hasta el 142 a.C, cuando gracias a los esfuerzos de un padre con sus tres hijos, Matat√≠as, Judas, Jonat√°n y Sim√≥n, m√°s com√ļnmente llamados Los Macabeos, Israel logr√≥ su total independencia.

6. Esta independencia, que marca el inicio del sexto per√≠odo, dur√≥ s√≥lo alrededor de 80 a√Īos, pues pronto aparecieron en escena los romanos. En el a√Īo 63 a.C. Pompeyo tom√≥ a Jerusal√©n, y extendi√≥ al dominio de Roma sobre toda la Judea. Este dominio dur√≥ m√°s de un siglo y puede decirse que fue fatal para Israel como naci√≥n, ya que el a√Īo 70 de nuestra era, las legiones romanas comandadas por Tito, tras un terrible cerco arrasaron la ciudad de Jerusal√©n, matando a miles de sus habitantes y llevando prisioneros al resto de ellos. Comienza entonces la di√°spora o dispersi√≥n de los jud√≠os por todo el mundo.

Para entonces ya había hecho su aparición en escena Jesucristo, y esta misma diáspora de sus conciudadanos ayudó grandemente en los comienzos, para la difusión de las ideas cristianas, ya que por ser Cristo judío, muchos de sus paisanos se sintieron fuertemente atraídos por sus predicaciones y por las de sus 12 apóstoles que también eran, sin excepción, judíos.

Como podemos ver, este largo per√≠odo desde el establecimiento de las 12 tribus de Israel en la Tierra Prometida hasta la destrucci√≥n de Jerusal√©n por Tito (un per√≠odo de aproximadamente 1300 a√Īos) dista mucho de ser pac√≠fico.

Parecer√≠a que con la llegada a la tierra que Yahv√© les hab√≠a prometido, todas las innumerables tribulaciones del desierto y de Egipto quedar√≠an atr√°s; pero no fue as√≠, antes al contrario; si exceptuamos algunos breves per√≠odos, Israel en su propio pa√≠s (que seg√ļn las promesas manaba leche y miel en donde ser√≠a largamente bendecido) tuvo una historia por dem√°s agitada. Por si no fueran suficientes los ataques constantes que muy l√≥gicamente recib√≠a de los pueblos que lo rodeaban por haber sido lanzados de sus tierras, sus propios reyes se encargaron de mantener al pueblo en una constante zozobra debido a los abusos de poder y a las constantes rencillas entre las diversas facciones del pueblo (no raramente debido a diferencias en la interpretaci√≥n de la ley) y entre las diversas tribus, Basta leer la lista de los reyes, sobre todo los de la Casa de Israel, para ver que buena parte de ellos fueron asesinados por el que le sucedi√≥ en el trono, que a su vez era asesinado por el siguiente rey. En el juicio sint√©tico que Ia misma Biblia da de todos los reyes que gobernaron al pueblo hebreo, la mayor√≠a de ellos merecieron el calificativo de "malo"; no s√≥lo porque se apartaba de los mandamientos tal como se los hab√≠a dado Mois√©s, sino porque eran malos gobernantes, ambiciosos y d√©spotas.

Aunque, por otro lado, hay que reconocer que el mantenerse fieles a los preceptos de Yahvé, en muchas ocasiones era causa de guerras con los países vecinos. Los reyes que en la Biblia están catalogados como buenos no eran precisamente un modelo de transigencia o de tolerancia con las creencias de los otros, y muchas veces, de no haber estado tan imbuidos de los preceptos de Moisés, hubiesen tratado con sus vecinos y hubiesen tolerado creencias y costumbres que en definitiva no van contra una manera racional de actuar y de vivir.

Pero en este punto, Yahv√© no colaboraba para que su pueblo viviese en paz. Sus amenazas y no s√≥lo sus amenazas sino sus terribles castigos saltan constantemente a lo largo de las p√°ginas de la Biblia en este largo per√≠odo de 1300 a√Īos. Profeta tras profeta amenazaba con muertes y con plagas a un pueblo, ya de por s√≠ bastante agitado por las circunstancias hist√≥ricas en que le toc√≥ vivir y por las circunstancias hist√≥ricas en que el mismo Yahv√© lo hab√≠a metido.

Otro pueblo que no estuviese tan atado por leyes tan estrictas y amenazas tan graves como lo estaba el pueblo de Israel, probablemente hubiese en muchas ocasiones salvado las graves dificultades con las que se encontró; pero Yahvé era intolerante, Yahvé era celoso, Yahvé era vengador, y sus profetas se encargaban de recordárselo constantemente al pueblo.

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