experiencias postmortem...!!!

Aug 17 2009 @ 07:05am
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Publicado en: Journal
La vida cotidiana en el m√°s all√°

En 1975 Raymond Moody estremeci√≥ al mundo con Vida despu√©s de la vida , gran √©xito de ventas que puso de manifiesto el que millares de personas de toda condici√≥n , como secuela de accidentes traum√°ticos o grave enfermedad causantes del colapso biol√≥gico en la llamada "muerte cl√≠nica , narran a lo vivo , y con significativa coincidencia en los detalles , una sucesi√≥n de extraordinarias experiencias que sugieren alguna suerte de viaje dimensional: flotan en el aire mientras vislumbran su propio "cad√°ver" rodeado de m√©d√≠cos y entristecidos allegados , para atravesar seguidamente un oscuro t√ļnel en cuyo final les aguarda un ?ser de luz" , que con inefable amor los introduce en un fabuloso reino pleno de colorido , refulgencia y felicidad. Hasta que muy a su pesar reciben el mandato de regresar a su cuerpo ex√°nime y a un gris y mon√≥tono entorno cotidiano.

Seguidores del doctor Moody han persistido investigando las insólitas vivencias de la ?cuasi-muerte?. Un fenómeno aireado por los medios de comunicación sobre el que existe ya un corpus de documentación cientifica que autentifica su incuestionable realidad.

En contraste con la relativa popularidad alcanzada por las incursiones a otras realidades alternativas asociadas a la muerte aparente , la gran desconocida sigue siendo la interesante literatura sobre las andanzas en "el otro barrio" tras el paseo sin retorno al camposanto. Un g√©nero desapercibido no obstante su abrumadora abundancia , pues cientos de vol√ļmenes comenzaron a abarrotar las bibliotecas paracient√≠f√≠cas en la segunda mitad del siglo XIX , a partir de los resonantes contactos de las hermanas Fox ( Estados Unidos ) en 1848 , curiosamente a la par que un vasto movimiento revolucionario convulsionaba a media Europa.

Una selecta muestra de casi un centenar de estos t√≠tulos desmitificadores de la mal llamada muerte y el destino ulterior de los fallecidos , se enumeran en el trabajo "Las otras "Biblias" de nuestro tiempo. Grandes libros revelados en la modernidad" , publicado en la enciclopedia por fasc√≠culos dirigida por Javier Sierra ?M√°s All√° de los OVNIS" ( revista M√°s All√° , Madrid , Tomo 1 , N¬ļ 8 , Junio de 1992 , p√°ginas 170 a 190 ).

Las ?memorias de ultratumba? más persuasivas se las debemos a Anthony Borgia ( Vida en el mundo invisible y Después de esta vida , publicadas en 1914 ), G. Vale Owen ( Vida en el Más Allá , 5 tomos , 1917 ) , Christopher ( Cartas desde el otro mundo , 1943 ) , A. Farnese ( Un vagabundo en tierras del espíritu , 1896 ) , y Franklin Loehr ( Mi diario después de muerto , 1976 ).

Traducidas al castellano por la Editorial Kier de Buenos Aires , se nos ofrecen docenas de mosaicos costumbristas del más allá , de la pluma de Francisco Cándido Xavier , Ramatis y Allan Kardec. Inolvidables autobiografías en el que los esoteristas bautizaron como el mundo astral , nos han sido legadas entre otros muchos por Elsa Barker , Elizabeth Bedford , Silver Birch , Geraldine Cummins , Edith Ellis , Arthur Ford , Eileen J. Garrett , Zelrun Karsleigh , Henry A. Mandel , Ruth Montgomery , Mark Probert , Felicia Rudolpina Scatcherd , Jane Sherwood , William Stead , J.S.M. Ward , Stewart E. White , Lucia , etc. , etc...

MORIR = CAMBIAR DE ESTADO

Estamos ante descripciones convincentes en alto grado por su realismo , sentido com√ļn y visos de autenticidad. Tales situaciones ?costumbristas? en el adyacente mundo astral resultan brecogedoras por la grandeza y la l√≥gica intr√≠nseca que emanan las escenas narradas por diferentes autores , casi siempre coincidentes entre s√≠. Impresiona el tremendo verismo de estos testimonios demoledores del mito de la muerte , en virtud de la notable precisi√≥n y minuciosidad con las que nos ilustran acerca de las usanzas y rituales que en su momento protagonizaremos en el nuevo habitat de la Postmortemia.

Los anales de los planos del esp√≠ritu nos muestran singulares "frescos de √©poca" de m√°s all√° de la sepultura , que cuentan con sabrosos detalles lo mucho y sorprendente que sobreviene cuando la Parca nos visita sin llamar. No se refieren a insignificantes trivialidades , sino a trascendentes acontecimientos de la m√°xima relevancia para nuestro futuro incorp√≥reo , puesto que todos emprenderemos alg√ļn dia el √ļltimo periplo en el que nos jugamos nada menos que una supervivencia o la consunci√≥n disipados en el vac√≠o eterno. A las mir√≠adas de ?actas notariales? en torno a los avatares en el otro barrio , reales como la vida misma , hemos de agradecer la erradicaci√≥n definitiva de las leyendas absurdas sobre el fuego abrasador inventadas a lo largo de los siglos en la tradici√≥n cultural judeo-cristiana , como herramientas psicol√≥gicas para controlar a la poblaci√≥n ( a una grey asustada se la domina con facilidad ). El sistema de creencias ha sido moldeado desde la Edad Antigua por tergiversaciones culpables del injustificado terror a la muerte que impregna la mentalidad occidental.

Las instructivas ?novelas del plano astral? sobre el intenso drama que todos y cada uno de nosotros representaremos tras la desintegración del cuerpo físico , han sido transmitidas desde su nuevo domicilio intangible por ciudadanos corrientes y molientes de toda laya , después de su sepelio y funerales. La información acerca del ulterior destino se trasvasa mediante técnicas de telepatía interdimensional , a determinados sujetos dotados de una sensibilidad especial para la captación de mensajes psíquicos.

INFIERNO Y GLORIA INDIVIDUALES

A continuaci√≥n intentaremos delinear un somero gui√≥n que compendie los episodios m√°s significativos y frecuentes en los que se ve envuelto el hombre de la calle cuando le llega su √ļltima hora , en base a la prol√≠fica narrativa revelada en los culebrones literarios de allende los cielos.

Bien entendido que , seg√ļn estas entretenidas y deliciosas radiograf√≠as del m√°s all√° , en el Olympo cada mortal disfrutar√° del privilegio de enfrentarse a un sino propio a la carta , original e irrepetible , en relaci√≥n directa con la naturaleza honorable o maligna de sus actitudes , pensamientos, emociones , actos y omisiones durante su existencia terrenal. En virtud de nuestra afortunada calidad de indiv√≠duos libres y absolutamente √ļnicos , no se dan nunca dos destinos id√©nticos en los Campos El√≠seos.

Cada ser humano vivenciará así en el Empíreo una secuencia especial de eventos , característica y definitoria de su personalidad , en rigu__sa y equitativa correspondencia con el grado de egoísmo o desinterés , primitivismo animal o refinamiento espiritual , de sus intenciones y obras a lo largo de su aventura en este valle de lágrimas que acaba de abandonar.

CADA OVEJA CON SU PAREJA ?MUERTA?

A tales efectos , la exosfera ultraterrena se encuentra subdividida en m√ļltiples estratos conc√©ntricos ( al estilo de las capas de una cebolla ) que interpenetran el espacio esf√©rico que circunda la Tierra. Son recintos singulares y exclusivos , dise√Īados con el fin de habilitar el mejor ?hogar? posible , adaptado a las necesidades regenerativas de cada diferente colectivo de desencarnados.

Las almas a las que de forma tan descort√©s se les ha arrebatado s√ļbitamente y sin previo aviso su envoltura at√≥mica, muy querida sede del placer y del dolor , se congregan al otro lado de la frontera no por azar , sino mutuamente atra√≠das por sus similares afinidades an√≠micas. Estas ?mansiones? del astral se comportan de hecho como universos paralelos aut√≥nomos e independientes , aunque se mantienen estrechamente interconectados entre s√≠.

Cada una de las citadas esferas de vida funciona en una dimensión o tasa vibratoria específica. Su medio ?físico?, cosas y seres se encuentran constituídos por una modalidad peculiar de ?materia? , sólida y táctil para los inquilinos de ese reino concreto , mas intangible en cuanto al aparato sensorial ad hoc de los pobladores de otros niveles habitados , y viceversa.

Se trata pues de √°mbitos frecuenciales especializados , que se configuran ex profeso con idea de acoger selectivamente , y por un tiempo limitado ( nada de eternidades fuera de lugar ) , a la gama de esp√≠ritus m√°s o menos homog√©neos que integran cada especie o categor√≠a de entidades fallecidas, en funci√≥n de la √≠ndole √©tica de sus motivaciones internas y puntos de vista ante la vida , y en orden a otorgar a cada cual las m√°s aconsejables oportunidades de crecimiento. Es decir , los santos y los demonios no est√°n obligados a convivir juntos y revueltos despu√©s de las exequias. Ser√°n transferidos en justicia desde el cementerio a sus respectivos y meritocr√°ticos cub√≠culos astrales , que tendr√°n bien poco en com√ļn. De este modo el res√≠duo ps√≠quico de los perturbadores , crueles y malintencionados va a parar , durante un lapso purificador , a un verdadero ?infierno? tenebroso , lugar harto deprimente y en consonancia natural con el jaez egocentrista , por ahora m√°s zool√≥gico que humano , de sus vivencias √≠ntimas.

Y en tan desagradable residencia cat√°rtica se demorar√°n muy a gusto meses , a√Īos o siglos , hasta que comiencen a vislumbrar la luz interior y de motu propio pidan ?a quien corresponda? evadirse de los bajos fondos del astral , y paguen el ansiado ascenso con la moneda de alg√ļn servicio necesario en la comunidad. En semejante purgatorio se encontrar√°n mezclados por una temporada con una horda de hampones y criminales a su mismo estilo.

Por el contrario los altruístas y desinteresados , que se han consagrado a olvidarse de sí mismos y socorrer al prójimo de la cuna a la tumba , se despiertan en la Summer Land, un grandioso y refulgente escenario de impar belleza y perfección , asociados por el momento a bondadosos congéneres movidos también por intereses heterocéntricos.

NADA ES ETERNO SALVO LA EVOLUCI√ďN

Es importante denunciar la falacia del cielo y el infierno para siempre jam√°s , que tantos equ√≠vocos y pavores ha ocasionado a miles de millones de personas en los √ļltimos veinte siglos. Todo es transitorio en los reinos paraf√≠sicos , por cuanto est√° sujeto a la inestable voluntad de las criaturas , as√≠ como a la ley fundamental del cambio permanente de los elementos de la creaci√≥n , que pasan sucesivamente por estadios cada vez m√°s mod√©licos.

Para los que así lo eligen en el legítimo uso de su libre albedrío , y se hagan además acreedores del enriquecimiento evolutivo , se ha organizado un éxodo ascendente y a pulso de los espíritus , desde las capas astrales subdesarrolladas limítrofes con el mundo , demonio y carne de lo terrenal , hasta eximios niveles de realidad en la más enrarecida estratosfera celeste.

La oferta de oportunidadas dirigidas a los eventuales beneficiarios del alpinismo dimensional , no es en modo alguno forzosa ni autom√°tica. Depende en cualquier caso de la voluntad de prosperar , o no , de las almas en su tr√°nsito por la escala de Jacob , y de sus alforjas de merecimientos ganados con el sudor de la frente. Al que trabaja duro para mejorarse a s√≠ mismo , a los dem√°s y a su entorno , se le proporcionan los medios para acceder , una tras otra , a las ?muchas mansiones" que se extienden en la hiperesfera et√©rica del planeta. Y una vez absorbido todo lo que all√≠ se ense√Īa , podr√° incursionar en otros orbes y dimensiones ultradesarrollados.

En cambio a aquéllos que por su primaria situación evolutiva se inclinan todavía por el materialismo y las pulsiones mundanales , se les permite estancarse por tiempo ilimitado en el grosero éter superfísico adyacente al geoide terrestre.

Allí se les autoriza a revivir , con cuidadosas restricciones y al modo vicario , el sensual uso y disfrute de las antiguas concupiscencias carnales ya perdidas , a través del fenómeno de la posesión psíquica ( mal llamada ?diabólica? ) y la tentación , ejercidas sobre humanos de carne y hueso cuya baja estofa vibratoria les abre de buen grado un postigo para sus desmanes , en el fondo tan deseados como consentidos.

De este modo bastantes decenas de miles de millones de desencarnados , afligidos por el ?mono? de lo terrenal y que necesitan angustiosamente comer , beber , sexo, drogas , poder, crueldad y otras muchas satisfacciones que otorga en exclusiva este denso mundo que ya no es el suyo , dedican sus energías a protagonizar las sensualidades malogradas introduciéndose en el organismo psíquico de mortales dominados por las más bajas pasiones.

Una vez usurpados el cuerpo y alma de los hombres y mujeres a los que subrepticiamente invaden , los tentadores profesionales del astral aparcan sus respectivos egos , toman el control y ?los mandos? de sus víctimas , e incitan a esas personas a cometer toda suerte de excesos , atrocidades y actos inciviles , cuyo rabioso disfrute comparten con los titulares. En realidad las entidades incorpóreas no están abusando de los poseídos , sino que bien mirado ejercen una caridad demoníaca y los ayudan , como menos buenos samaritanos , a intensificar los placeres viscerales que tanto anhelan ambos bandos.

LA EXULTANTE VIDA DE LOS MUERTOS

El típico "serial de aventuras astrales? , cuyos actores serán los mortales bienintencionados de tipo medio que no han sido ni Nelson Mandela ni Adolfo Hitler , se desarrolla, aunque con multitud de variantes individuales , más o menos como exponemos en las páginas que siguen.

En el instante del √≥bito , que de ning√ļn modo resulta dram√°tico como esperaban debido a un lavado secular de cerebros, "los que acaban de irse" se sumergen en un interludio variable de inconsciencia revitalizadora. Cuando vuelven en s√≠ , se llevan una colosal sorpresa al comprobar que se sienten m√°s vivos y lozanos que nunca , que la tragedia y el plomo derretido no se han adue√Īado de sus almas , y que contin√ļan siendo todav√≠a ellos mismos , con la inalterada identidad personal que los caracteriz√≥ en el mundanal ruido.

Constatan maravillados que siguen en posesión de un cuerpo , comparable al de carne y hueso aunque más sutil y energético. Por el surreal curso de los acontecimientos y la ausencia de su entorno habitual , infieren que están ?muertos?. Y paradójicamente se asombran de no haber perecido disueltos en la nada y notarse con más chispa y vitalidad que cuando se encontraban prisioneros en la densa envoltura biológica. Estupefactos por no sufrir el horror desde siempre asociado con la defunción , gozan en cambio de un indescriptible bienestar y de la beatitud de ánimo más inefable.

Pronto el comit√© de recepci√≥n les otorga una c√°lida acogida , atenci√≥n que tampoco esperaban. Sus familiares , amigos y ex-amantes , a todas luces vivitos y coleando , que hace a√Īos cruzaron la √ļltima frontera y a quienes consideraban desaparecidos in aeternum , se congregan a las puertas de los verdes campos del ed√©n astral , dispuestos a darles una afectuosa bienvenida , a la par que les instruyen sobre la naturaleza, funcionamiento y reglas de adaptaci√≥n del ins√≥lito estado de cosas al que como novatos se incorporan. La emoci√≥n de los reencuentros tras el primer estupor resulta inenarrable. Se suceden los abrazos , alegr√≠as y l√°grimas , a la par que comentan entre ellos viejos tiempos y los avatares impl√≠citos en el nuevo ambiente.

SEMBLANZA BIOGR√ĀFICA EN CINEMASCOPE

Pasada la excitante vorágine de la llegada , los zombis espectrales , ahora invisibles porque burlan nuestros rudimentarios sentidos , suelen contemplar atónitos el kafkiano ritual de sus propias exequias , atraídos por el potente magnetismo del dolor que su ausencia provoca en los deudos que lloran y rezan porque los creen idos y sin vida.

Ha llegado el momento de recapacitar , por la via del examen de conciencia o reflexiva consolidación de las experiencias asimiladas en la etapa terráquea. Se recapitulan las lecciones morales en sentido amplio recién aprendidas , paso previo a una composición de lugar que inducirá a la adopción de decisiones consecuentes sobre el plan de vida a seguir en el futuro.

Ante la mirada alucinada del inmigrante al paraíso , se despliega frente a sus nuevos sentidos anímicos una suerte de portentoso vídeo invertido ( del sepelio al parto ) , meticuloso análisis en clave ética de toda la existencia pasada. En dicho film histórico se exhiben , con punzante ?emociómetro? incluído , en supercolor y tres dimensiones , no sólo los hechos sublimes y los perversos , sino también las ideas , motivaciones y sentimientos más recónditos , en toda su insoportable crudeza.

Esta exhaustiva superproducci√≥n ?cinematogr√°fica? sobre Lo que el viento no se llev√≥ , representa un insoslayable diagn√≥stico deontol√≥gico del curr√≠culum personal hasta en sus incidentes m√°s nimios. En tama√Īo ?ajuste de cuentas? del bien y del mal , caen por s√≠ solos los ya agotados autoenga√Īos , m√°scaras y falsas coartadas justificativas. Las escenas en las que en su dia actuamos cual h√©roes o villanos , se nos muestran con implacable realismo y objetividad , sin paliativo alguno ni dulcificadores atenuantes.

Cuando en la biogr√°fica ?pel√≠cula al rev√©s? sale a relucir el da√Īo que con culpable irresponsabilidad infligimos a alg√ļn desgraciado , el revulsivo de la moviola se detiene por decirlo as√≠ y , catapultados hasta el fuero interno del perjudicado , sufrimos en carne propia y al rojo vivo toda la tremenda amargura y desolaci√≥n provocadas en la v√≠ctima por los desafueros tan injustamente cometidos.

Semejante revisi√≥n de nuestras acciones depravadas , escudri√Īadas bajo lupa con tan despiadada imparcialidad , supone una experiencia aterradora que marca a fuego y deja en el √°nimo una impronta imborrable. Tras vivir ?en directo? los hechos por pasiva y el consiguiente examen de conciencia , el remordimiento y ansias de reparaci√≥n por las barbaridades perpetradas son tan punzantes , que nos queman literalmente las entra√Īas del alma. Y de aqu√≠ la persistente leyenda sobre las llamas que torturan a los condenados del averno.

Superado el mal trago de apechar a la fuerza con una equitativa ponderación de las luces y sombras exhumadas de la existencia anterior , es lógico que un agudo arrepentimiento , dolor de corazón y propósito de enmienda nos impulsen a disponer las obligadas medidas correctoras :

Racionalizar nuestro comportamiento en el porvenir adecuándolo a las leyes naturales , no recaer en los mismos yerros y compensar en justicia a los que hemos agraviado. En tan inmisericorde proceso , el tribunal , acusador , magistrado y defensa coinciden en la sola y atribulada persona del reo que se juzga a sí mismo con infalible ecuanimidad , al que sólo le queda cumplir con honradez el fallo inapelable de la sentencia dictada por él mismo.

SIMILITUDES EN EL OTRO MUNDO

Una vez cumplidos los requisitos del "examen de ingreso" , se procede a introducir al ne√≥fito en el que ser√° su refugio durante un per√≠odo optativo , cuya duraci√≥n depende de la historia personal y de sus lib√©rrimas inclinaciones y prioridades. A esos efectos se le pone en contacto con asesores especializados , quienes le informan gradualmente sobre la peculiar din√°mica de causa y efecto a la que deber√≠a plegar sus actuaciones en el flamante entorno , si pretende colaborar para el bien de todos. Antes que nada le corresponde como ya hemos dicho evaluar ( extraer conclusiones vinculantes tras una serena recapacitaci√≥n ) la experiencia decantada por su desempe√Īo en la fase terrena.

All√≠ descubrir√° deslumbrado que el reino colindante que le brinda ahora ub√©rrimas oportunidades en cuanto a depurar el ego y perfilar su desarrollo personal , se asemeja bastante a la biosfera de la que acaba de salir por el foro del ata√ļd. Un misericordioso parecido , que fue dise√Īado adrede con idea de que el s√ļbito cambio de decorados no resulte traum√°tico para el reci√©n llegado. Constata al mismo tiempo intrigantes diferencias , cuya raz√≥n de ser le van dosificando poco a poco sus monitores , conforme a su capacidad , deseos de conocer la verdad , amplitud de mente , tragaderas y rapidez de asimilaci√≥n.

Le produce un gozoso impacto contemplar en el postmort√≥dromo rutilantes ciudades de ciencia/ficci√≥n , as√≠ como panoramas naturales de estremecedora belleza ; monta√Īas , rios , lagos , bosques , praderas florecidas y el rumor sinf√≥nico de los p√°jaros. Y le choca a√ļn m√°s por lo inesperado , pues se percata de una fren√©tica actividad que no cuadra con la consabida imagen estereotipada de querubines ociosos ta√Īedores de arpas entre nubes.

Lo que observan sus flamantes ojos et√©ricos denota avanzada cultura y una envidiable convivencia social : residencias habitadas , jardines y parques naturales de anonadante foresta , actividades de recreo y descanso , instituciones de ense√Īanza , lugares de reuni√≥n , centros de trabajo , inmensas bibliotecas , fabulosos bancos de datos , exhaustivos archivos de informaci√≥n , minuciosos registros hist√≥ricos , producci√≥n art√≠stica , museos y exposiciones , teatros y exhibiciones l√ļdicas , fundaciones para la investigaci√≥n cient√≠fica , edificios gubernamentales por llamarlo de alg√ļn modo , templos y otras muchas manifestaciones de una progresista civilizaci√≥n en su m√°s brillante madurez.

As√≠mismo llama su atenci√≥n no divisar el sol en un firmamento de cambiantes irisaciones , perpetuamente iluminado por un sedante fulgor que aparenta provenir de todas partes , y en el que por ende no se da la acostumbrada alternancia de noche y dia , luz y tinieblas. Seg√ļn se interprete , tambi√©n constituye una ventaja no tener que comer ni dormir , aunque los glotones y marmotas sigan haci√©ndolo por m√≥viles hedonistas hasta que les sobreviene el hast√≠o.

Tampoco hay que ganarse penosamente la vida con tal de subsistir , y todos ven satisfechas sus necesidades de forma semiautomática , aunque no se conoce el mecanismo de este proceso. En orden a reponer fuerzas , basta absorber por ósmosis una suerte de reconfortante vibración energética , del éter submaterial que interpenetra la atmósfera astral. Y el descanso se logra con un simple cambio de actividad.

TIEMPO PARA TODO Y VIAJES INSTANT√ĀNEOS

El tiempo secuencial ( antes , ahora y despu√©s ) sigue reglando de un modo misterioso el quehacer social en el otro mundo , pero las horas se vivencian con una c√≥moda holgura dif√≠cil de describir en palabras. El discurrir como a c√°mara lenta del tiempo psicol√≥gico individual , hace su transcurso m√°s flexible , el√°stico y controlable. La prisa y el estr√©s no se conocen y hay siempre ocasi√≥n para todo , incluso de enfrascarse en empresas inviables en la Tierra ya que consumir√≠an a√Īos , siempre que se haya hecho lo necesario para merecerlo.

He aquí algunas de las nuevas ocupaciones : llevar a buen término vocaciones nunca consumadas , estudiar alguna suerte de carrera universitaria , especializarse en una determinada disciplina , emprender una larga investigación , cultivar aficiones , aprender idiomas , dominar instrumentos musicales, , gozar relaciones de pareja , ayuda humanitaria , conocer mundo , exploración de planetas habitados , excursiones a Marte , Venus , la Via Láctea con sus 400.000 millones de soles o incluso la remota galaxia de Andrómeda , zamparse los 23 tomos de la Enciclopedia Británica como anhelaba Aldous Huxley , etc. , etc..

Las astronómicas extensiones del espacio sideral no constituyen una barrera infranqueable en la realidad postmortem. Para desplazarse allí de un lugar a otro no hace falta cruzar la distancia longitudinal intermediaria. Gracias a alguna avanzada tecnología de los atajos interdimensionales , no hay más que visualizar un determinado enclave geográfico al que se desea acceder , para surgir ipso facto -como por arte de magia- en el punto de destino , por muy alejado que esté.

Por otra parte es una delicia el atributo de incorruptibilidad de las cosas etéricas. Los objetos "materiales" están allí perpetuamente a salvo del deterioro y el envejecimiento , sin perjuicio de que se disuelvan oportunamente en el éter cuando ya no son necesarios. El polvo y la suciedad ambiental no se acumulan con el paso del tiempo , por lo que no hay que molestarse en limpiar los hogares o instalaciones , y el ajuar se mantiene impoluto y como nuevo. Las amas de casa nunca deberían morirse si no son inmunes al aburrimiento.

LA VARITA M√ĀGICA

Pero con todo , el summun de los privilegios en el más allá reside en el portento de la creación material. La fuerza mental de los seres conscientes ( pensamientos , emociones y anhelos ) , constituye la energía primigenia y activadora subyacente en el cosmos , de la que se derivan todas las demás modalidades energéticas de segundo o enésimo orden. Este impulso fundamental ( las potentísimas ondas mentales ) es capaz por sí solo de manipular plásticamente cierta inaprehensible protosubstancia que impregna el ambiente astral, para materializar en el acto cualquier cosa que se ambicione.

Supongamos que alguien se pirra verbigracia por un vasto palacio victoriano enmedio de una dehesa como la arboleda real de Aranjuez. A condición de que se haya forjado los méritos preceptivos ( en el reino del espíritu tampoco se consigue nada gratis ) , y aprenda con la práctica la técnica de solidificar deseos , no tiene más que visualizar su quimera mediante un intenso esfuerzo de concentración mental , y verá coagularse ante sus ojos incrédulos una hacienda con la magnificencia de Versalles.

SOCIEDAD DE ULTRATUMBA

Luego de un reciclaje inicial , instituído con vistas a adaptar a los novicios a las exóticas normas , necesidades y costumbres imperantes en el reino de las almas , se ofrece al principiante la eventualidad de relacionarse , si así lo prefiere , con los personajes de su elección , entre los que pueblan su misma mansión frecuencial.

En tal sentido conviene advertir que las decenas de miles de millones de criaturas desencarnadas que cumplen su transitorio programa evolutivo en las circunvoluciones semimateriales que envuelven nuestro planeta , a espera de ascender a esferas más refinadas donde proseguir su desarrollo, no están ni mucho menos entremezcladas. Por el contrario , debido a razones prácticas y funcionales , se encuentran férreamente segregadas por afinidades , en base al criterio esencial de evaluación de los seres vigente en el universo , que consiste en el grado de egocentrismo ( yo lo primero ) o actitudes heterocéntrics ( el otro antes que uno mismo ) que cualifica su sistema de valores.

Cada oveja con su pareja ; y para evitar problemas ?étnicos" no se habilitan conflictivas mezclas de churras con merinas. Con esta sabia compartimentación en felices guetos especializados , quedan neutralizados a los perturbadores crónicos. Y de paso se instauran intercambios personales pacíficos y enriquecedores en el seno de una sociedad más bien homogénea , donde privan similares ideales , gustos y aficiones. Con lo cual se garantiza una convivencia civilizada.

La separación provisional entre colectivos en diferentes estadios de avance evolutivo no es , empero , total ni irreversible. Adoptando determinadas precauciones en ordena protegerse contra las vibraciones negativas , es factible girar visita , con ánimo formativo o de auxilio , a franjas astrales de inferior nivel de crecimiento. Sin embargo , salvo fugaces incursiones ocasionales , a los estratos de mayor jerarquía vibratoria sólo se puede acceder de modo permanente a través de un lento , prolongado y meritocrático proceso de evolución natural.

Ya hemos dicho que una vez celebrados los emotivos deliquios con allegados con quienes se mantuvieron v√≠nculos de estrecha afinidad , se suelen reanudar entra√Īables relaciones de empat√≠a entre padres e hijos , hermanos , amigos dilectos , amantes y viejos conocidos , con tal de que residan en el mismo plano astral. A este fin se organiza el intercambio de visitas a los respectivos hogares , √°gapes y festejos que estimulan la comunicaci√≥n , y aficiones recreativas y culturales compartidas. Igualmente cabe hacerse de nuevas amistades , y surgen incluso apasionados romances dignos de la pluma de Flaubert o Tolstoi , que dejan en pa√Īales a Romeo y Julieta.

FUERZA LABORAL EN EL OTRO BARRIO

Hay que recalcar que ejercemos el ser en un infiniverso eminentemente meritocr√°tico , donde todo obedece a un prop√≥sito constructivo , y la mejora de situaci√≥n personal hay que conquistarla por medio del trabajo , am√©n de alguna contribuci√≥n hacia el bien com√ļn.

El pluricosmos es un ensamblaje multidimensional de sucesivas esferas de creciente espiritualidad y perfecci√≥n , en las que promueven su peregrinaje las criaturas en cont√≠nua mutaci√≥n ascendente. Estos n√ļcleos de vida se caracterizan por la ley , la justicia , el orden y una raz√≥n de existir planificada de antemano , con el fin de gestionar un Todo llevadero y vacunado contra la negatividad y la violencia.

El conjunto de la realidad funciona regulado por el principio de la responsabilidad y la autodisciplina a nivel individual. La espont√°nea iniciativa de los humanos en ning√ļn caso es forzada ni impuesta por autoridades externas. Y hay una oferta constante de variadas opciones de progreso , facilitadas al que quiera aprovecharlas y elija no anquilosarse.

En semejante contexto teleológico no podría faltar el imperativo de la laboriosidad : la exigencia de un esfuerzo sine qua non del hombre en pos de activar su prosperidad en el sistema ( bien mirado , un móvil egoísta ) , y al mismo tiempo solucionar de consuno los problemas generales de la sociedad.

Dicho de otro modo , se espera y alienta una colaboraci√≥n sin√©rgica de las c√©lulas humanas , en su calidad de engranajes que coadyuvan a que el vasto organismo universal cumpla su fin √ļltimo , que no es otro que optimizar el Rolex c√≥smico a fin de que , gracias a la cooperaci√≥n de todas sus piezas inteligentes , logre ta√Īer la hora exacta. Esto es , que el multiverso funcione a la perfecci√≥n para el mejor bien de todos sus miembros.

En los enclaves supraf√≠sicos , donde la cesta de la compra , un techo y otras necesidades de la subsistencia est√°n aseguradas ?de oficio? , la actividad laboral en sentido amplio adquiere caracter√≠sticas irreconocibles entre nosotros. Simplificando en demas√≠a , se podr√≠a afirmar que las tareas esenciales de las almas que se proponen avanzar , y a la par enriquecer su entorno asumiendo sus obligaciones como elementos coadyuvantes y din√°micos de un conjunto , se reducen a ayudar y a aprender por la experiencia directa , desempe√Īos complementarios y no mutuamente excluyentes.

Tras la descomposición de sus vehículos somáticos , un inmenso hormiguero de espíritus diligentes , que han apostado por no quedar rezagados en el maratón evolutivo , se afanan en echar una mano desinteresada allí donde haga falta , amén de investigar la misión del hombre en la cosmosfera y asimilar las lecciones que procura la experiencia.

Y queda tiempo a√ļn para acrecentar el conocimiento socr√°tico de uno mismo , que acabar√° transmut√°ndose en sabidur√≠a. Motor √©sta a su vez del encumbramiento hacia estadios ontol√≥gicos cada vez m√°s en consonancia con el ordenamiento natural vigente en la Totalidad.

En resumidas cuentas : altru√≠smo versus ego√≠smo ; trabajar , aprender y sobre todo dar m√°s que recibir. La diligente disposici√≥n de servicio , unida a un competente dominio de los mecanismos naturales de causa y efecto que armonizan el esquema de las cosas. Impulsar las leg√≠timas metas individuales , pero aun√°ndolas siempre con las comunitarias , o sea , a la par que los objetivos globales , que en ese contexto de solidaridad generalizada debemos conquistar entre todos , aportando cada uno su granito de arena para gestionar el bien com√ļn.

He aquí las tareas ennoblecedoras con mayor demanda en la Postmortemia. Aupar a la mayoría de errados , indolentes o más retrasados en su crecimiento vertical hacia el Omega. E indagar con denuedo sobre nuestra posición y responsabilidades pendientes en la Noosfera.

Y no olvidemos otra ocupaci√≥n clave : evolucionar , o lo que es lo mismo , suplir nuestras lagunas residuales de ignorancia , corregir los piciazos de anta√Īo , pulir las propias disfunciones de car√°cter y contribuir a mejorar la calidad de vida en la civilizaci√≥n cosmosf√©rica.

LEY DE LA COMPENSACI√ďN

Es de agradecer que tras las √ļltimas boqueadas nuestra patria de adopci√≥n en lo Alto nos brinde as√≠mismo la posibilidad de culminar vocaciones truncadas , empresas a medio hacer y sue√Īos jam√°s cumplidos. Repetimos que en la muy reglamentada Jauja ultraterrena se nos conceder√° practicar sin cortapisas y con los medios t√©cnicos m√°s eficientes , siempre que nos hagamos acreedores de tan valiosa prerrogativa , cualesquier afici√≥n anhelada , inter√©s vital o habilidad innata que por imponderables del destino no pudimos satisfacer en la existencia material.

Así pues el que hubiere suspirado entre sus prioridades malogradas por el honor de lucir las estrellas de general de Artillería , pongamos por caso , navegar a vela por los fiordos noruegos , doctorarse en Matemáticas o interpretar al piano con el virtuosismo de Rubinstein , ahora tendrá por fin ocasión de lograrlo , si es que aporta a cambio su razonable cuota de voluntad y dedicación , y devuelve el favor prestando asistencia a los que están peor que él.

De la misma manera , tarde pero seguro , nos será dado equilibrar frustraciones y carencias traumáticas de por vida. El que por ejemplo arrastre una herida en el corazón por no haber estudiado , conseguirá licenciarse con todos los honores en alguna prestigiosa universidad de Postmortemlandia.

En igual sentido , la magnanimidad del sistema que nos acoge otorgar√° a los solteros/as a la fuerza su uni√≥n tard√≠a pero bienaventurada , en amor y felicidad , con alguna pareja de vibrante y mutua empat√≠a. Aqu√©llos que padecen dolorosos h√°ndicaps corporales o ps√≠quicos , tambi√©n superar√°n su defecto nada m√°s vadear el √ļltimo Rubic√≥n. Los ancianos decr√©pitos se reconvierten en j√≥venes y robustos ; los ciegos , sordos y mudos ver√°n , oir√°n y se expresar√°n con fluidez ; y los esquizofr√©nicos se han de volver m√°s cuerdos que los psiqu√≠atras que los atienden.

En lo que se refiere a diversiones entreveradas con la obligaci√≥n , el pa√≠s de los muertos es una factor√≠a l√ļdica que patrocina suntuosos espect√°culos de toda cala√Īa , excursiones a las regiones de la Tierra que nunca pudimos explorar e incluso giras a remotos astros , y otros variados entretenimientos.

Los apasionados por el estudio y los desafíos intelectuales , por la dimensión estética de la vida , el arte y el saber , tendrán a su disposición en las tierras postmortémicas la más sofisticada tecnología cultural. El edén astral es una Meca de la información. Cuenta con los denominados registros akáshicos , encargados de resguardar la historia del universo y de sus pobladores individuales hasta en sus más ínfimos detalles. Todo queda protocolizado y deja su impronta -que puede consultarse con posterioridad- , y nada se esfuma sin dejar rastros.

Hay archivos y almacenes de datos disponibles con el exhaustivo pasado de la Tierra y sus habitantes , al igual que laboratorios cient√≠ficos , gigantescas bibliotecas ( all√≠ los libros no hay que leerlos farragosamente p√°gina a p√°gina , sino de un tir√≥n intuitivo ) , museos que atesoran imperecederas obras maestras del arte aut√≥ctono y de otros orbes , conciertos de la excelsa m√ļsica de las esferas y otras refinadas instituciones pensadas para insuflar erudici√≥n y procurar las m√°s epic√ļreas voluptuosidades relacionadas con el conocimiento y la belleza del mundo.

CICLOS DE VIDA EN SUCESIVOS

PLANETAS Y SUS ESFERAS ASTRALES

¬Ņ Cu√°nto permanecen las √°nimas vivientes en su primera residencia inmaterial , aleda√Īa a la atm√≥sfera at√≥mica del geoide , tras desaparecer entre nosotros ?. Un lapso variable que va desde unos pocos dias ( entidades ?j√≥venes? todav√≠a en los pelda√Īos inferiores de la escala de Jacob ) a milenios del calendario terrestre ( seres con muchos palos dados y por ello altamente espiritualizados ).

Dicha estancia se supedita a complejos parámetros personales como un previo historial evolutivo , el plan voluntario de expansión de la conciencia -a la velocidad de subida predilecta- escogido por cada sujeto , o la omnipresente ley del karma ( quien a hierro mata a hierro muere , con miras de aprender sufriéndolas en carne propia las repercusiones en otros de nuestras acciones ).

Cuando se rompe el "cordón plateado" , el periespíritu o acumulador energético de las experiencias pasadas ingresa automáticamente en la banda astral que en justicia le corresponde por su comportamiento en el tramo de vida que acaba de fenecer. Allí se concederá un merecido descanso , reflexiona en torno a su reciente conducta , y adopta resoluciones consecuentes respecto a cambiar de ambiente , enfrentar desafíos nunca vividas hasta ahora , quedarse estático o seguir luchando para ser mejor.

Una vez asimilado el programa recapitulativo y docente impartido en este primer nivel astral , el finado que de motu propio se lo proponga y lo desee ( no es obligatorio , a nadie se fuerza , y no hay prisas ) , y resulte además digno de tal recompensa , podrá ascender hasta el recinto contíguo inmediatamente superior , de energía vibratoria más sutilizada. Y así sucesivamente.

Cuando ya ha aprendido la filosofía existencial que se imparte en todas y cada una de las esferas impalpables del orbe que le presta acogida , el alma decidirá si encarna de nuevo en ese mismo hábitat en el que expiró tiempo atrás , o bien emigra a otro cuerpo celeste más avanzado con el fin de proseguir su olimpiada evolutiva.

De este modo el explorador de los cielos que aspire a superarse y se lo gane a pulso , recorrerá absorbiendo experiencia , planta tras planta , el "rascacielos" pre-material que interpenetra el firmamento terráqueo ( o de otros mundos ) , hasta que finalmente agote el contenido global pedagógico ofrecido por todas las capas astrales de dicho orbe en concreto.

Llegado a ese punto de inflexi√≥n , el antiguo difunto tal vez decida libremente como ya se ha explicado abdicar de los estamentos et√©ricos y vivir en primera persona , en alguno de los densos mundos de la materia , otra gama alternativa de experiencias did√°cticas a√ļn v√≠rgenes para √©l. A tal fin estudiar√° la posibilidad de tomar nuevo cuerpo f√≠sico en determinado habit√°culo , dimensi√≥n o planeta disponible que le convenga para seguir limando los defectos residuales de su personalidad.

O tal vez prefiera ?repetir curso? en la misma universidad sideral que abandon√≥ en su dia por haber ?muerto? ( a esto se le llama reencarnaci√≥n ). En la cual volver√° a matricularse ( nacer de nuevo ) en ciertas asignaturas pendientes ( impartidas s√≥lamente en ese mundo y no en otros ) que a√ļn le quedan por aprobar.

Seg√ļn referencias , el desarrollo espiritual se conquista fundamentalmente y en primera instancia , siempre a trav√©s de la experiencia directa y personal , no en los sucesivos planos astrales de cada centro de vida , sino encarnando en los problem√°ticos mundos f√≠sicos , que tanto pueden ense√Īarnos con su conflictividad y pasiones viscerales. El "deceso" en un planeta , y la emigraci√≥n temporal a sus numerosas bandas submateriales , cumple tan s√≥lo funciones complementarias de segundo orden ( relax , aliviar la monoton√≠a , cambio de escenario y reflexi√≥n sobre lo que se acaba de vivir ).

Una vez protagonizadas una tras otra las diversas esferas et√©ricas , antes o despu√©s el sentido de responsabilidad del trotamundos celeste le impulsar√° a reemprender su genu√≠no itinerario evolutivo. Y por esa raz√≥n descender√° a alg√ļn orbe de sustancia at√≥mica que ofrezca problemas y retos comprometedores , sangre , sudor y l√°grimas , una arena de pujante rentabilidad did√°ctica. Llegado este momento cr√≠tico , el transhumante decidir√° normalmente revestirse de un nuevo organismo biol√≥gico en un globo tridimensional adecuado a sus necesidades de aprendizaje , donde se vivan justamente las situaciones concretas que le van a facilitar el hacer frente a sus desaf√≠os morales todav√≠a no resueltos.

El perenne buscador de las cimas espirituales es invitado por el universo a redondear su madurez evolutiva en una cadencia sin fin de incesante auto-perfeccionamiento. La expansión y refinamiento del ser culminan sólo en la eternidad. Esta aproximación asintótica al absoluto cósmico se va gestando con fructífera parsimonia al estilo americano , mediante el eficaz expediente de "aprender haciéndolo".

¬Ņ C√≥mo y d√≥nde ?. Gracias al ya mentado deambular de mundo en mundo de creciente rarificaci√≥n material. Orbes-escuela donde los aventureros amantes de la Luz tambi√©n se afincan luengas temporadas en sus respectivos toroides esf√©ricos de sustancia astral , semejantes a los que circundan la Tierra y hacen de hotel cuando exhalamos el √ļltimo suspiro.

Insistimos en que la defunción no es más que el tránsito a un estado de conciencia de más sutil alcurnia vibratoria. Por de pronto nos hacen un favor con tan misericordioso reciclado de ambientes. Sus obvias ventajas residen en primer lugar en el alivio de las duras pruebas terrenales que proporciona un interludio de sosiego en el flamante domicilio de los muertos.

Al mismo tiempo se nos apremia con buen acuerdo a tomar conciencia y a responsabilizarnos de la sublime o perversa calidad √©tica de nuestra pasada intervenci√≥n en los asuntosmundanales. Y por otra parte el relevo de situaciones soslaya el tedio provocado por el monocorde ?siempre lo mismo? , rutina que embrutecer√≠a a la gente si tore√°semos la misma corrida miles de a√Īos seguidos en id√©ntico ruedo.

El via crucis académico desde una determinada esfera de nuestra libre elección a otra más avanzada , y así ad infinitum , representa un privilegio a agradecer : nos estamos beneficiando con prácticas formativas en torno a multitud de dilemas existenciales , las cuales nos ilustran sobre el aforismo platónico vivir consiste en aprender a vivir.

El modelo educativo establecido en el universo no est√° nada mal : las lecciones acerca de ?c√≥mo existir de manera inteligente y civilizada? se metabolizan acopiando experiencia inmediata ( ?h√°galo usted mismo y tome buena nota? ) , que al fin se decanta en sabidur√≠a. ¬Ņ Mediante qu√© t√©cnica pedag√≥gica ?. A cada alpinista evolutivo se le sugiere que si lo estima oportuno escoja ahora o m√°s adelante protagonizar el bien y/o el mal inherentes a una exhaustiva gama de eventos de todo signo , a trav√©s del m√©todo ?prueba , equiv√≥cate y rectifica?.

¬Ņ Y en qu√© Facultad ?. Matricul√°ndonos en una tras otra de las incontables aulas siderales de contextura f√≠sica o dimensional , donde nos ense√Īan a comportarnos con decencia , honradez y en consonancia con las normas de la naturaleza , una vez que logremos aprobar las materias pendientes , y obtenida la bendita licenciatura en bonhom√≠a.

A estos efectos la Tierra no es precisamente la guinda de la Via L√°ctea con sus 400.000 millones de soles , sino un globo del mont√≥n ( o quiz√°s de los peorcitos ) entre cuatrillones de pelotas rocosas dise√Īadas con miras de impartir sapiencia existencial , todas por fortuna diferenciadas entre s√≠ , y cada una institu√≠da para aleccionar durante una temporada a alguna espec√≠fica categor√≠a de alumnado.

Todo este abrumador despliegue de formación permanente puesto a disposición de los hijos de las estrellas , mediante la táctica del ?péguese un buen jardazo y no tropiece de nuevo en la misma piedra? , tiene lugar en el magno colegio espacio-temporal que conforman las galaxias , estrellas y planetas tangibles , complementado por el otro bloque , de inconmensurable amplitud y relevancia , donde palpita la realidad inobservable.

¬Ņ Resultado ?. Que en el susodicho macrocosmos , cuya finalidad √ļltima es la docencia de sus elementos intencionales , antes o despu√©s acabaremos dominando el arte supremo de autotransformarnos de neanderthales en arc√°ngeles. Metamorfosis que es ni m√°s ni menos que el programa del sistema educativo universal.

Cada mundo habitable , reforzado por su dotación anexa de niveles periféricos de submateria astral , adonde los ?palmados? acuden con ánimo de organizar su próxima etapa corporal ( que tendrá lugar en ese mismo orbe o en otro recinto de su mayor conveniencia ) , ha sido concebido como un aula especializada.

La idea es que en su entramado social se vivencie un cierto abanico espec√≠fico y tasado de experiencias originales. Dichos avatares , monopolizados por ese astro en concreto y no ofrecidos en ning√ļn otro planeta , ilustran a los inmigrantes de la odisea evolutiva sobre determinados aspectos de la vida a√ļn no transitados por su actual hornada de estudiantes.

Lo que distingue a los selv√°ticos del Mato Grosso de un Elohim , es que el jerarca et√©rico atesora en sus alforjas la quintaesencia destilada por muchas m√°s experiencias polifac√©ticas que los ind√≠genas. Y las ha adquirido tras rotar por un sinn√ļmero de academias planetarias especializadas, unido a la estancia postmortem en sus respectivos c√≠rculos astrales anexos.

Las citadas capas est√°n destinadas a habilitar el siguiente ciclo : vida f√≠sica - ?muerte? - zonas conc√©ntricas inmateriales - nueva encarnaci√≥n en ese mismo o en otro astro. Teilhard de Chardin lo explic√≥ con brevedad y contundencia : ?Un bloque de granito se diferencia de un arc√°ngel en un trill√≥n de a√Īos?.
MORIR ES UNA GANGA

Las instructivas alternancias que consisten en la desaparici√≥n ( expirar ) en un orbe o estrato dimensional, para materializarse seguidamente en id√©ntica esfera ( reencarnaci√≥n ) , o en alg√ļn otro mundo de jerarqu√≠a superior ( resurrecci√≥n ) , no tienen nada de sobrenatural o milagroso. Se trata de una rutina habitual puesta en juego cont√≠nuamente a lo largo y a lo ancho del espacio/tiempo , en orden a generar m√ļltiples experiencias educativas de √≠ndole lo m√°s heterog√©nea posible.

De esta manera el que los seres se enriquezcan cada vez más pasando por incontables encrucijadas anímicas muy diversas , vividas en un sinfín de mundos que no se parecen en nada entre sí , es al fin y al cabo una carrera acedémica tan natural como los lirios del campo o la atracción de la gravedad.

Por otro lado ning√ļn ?alto mando? externo ejerce la menor coacci√≥n sobre las criaturas , quienes al poseer una voluntad aut√≥noma pueden optar a su aire por participar , o negarse , en los sucesivos masters experienciales que les oferta la creaci√≥n.

En otras palabras : el que as√≠ lo desee , lograr√° ampliar su aprendizaje en un nuevo orbe de rango m√°s elevado , durante uno o muchos tramos de vida-fallecimiento-encarnaci√≥n en ese medio f√≠sico , alternados con per√≠odos de reciclaje y meditaci√≥n en sus colindantes espacios astrales. Merece la pena recalcar que el √ļnico que imparte las √≥rdenes en cuanto al adelanto o retardo evolutivo , o respecto a la vertiginosa o cachazuda velocidad de ascenso , es el libre arbitrio de los seres inteligentes. Unos resuelven educarse a s√≠ mismos de forma progresiva aunque a su ritmo favorito. Otros por el contrario prefieren estancarse durante un lapso indefinido , al sentirse muy a gusto en su nivel actual y no interesarles por el momento lo que pudiere haber m√°s arriba.

Pero no olvidemos a los marginales : una ínfima minoría ( se supone ) de espíritus que optan por vulnerar de manera sistemática y con obstinada deliberación las leyes naturales , y perseveran sin fin en la iniquidad del mal , perjudicando gravemente su entorno y a los demás seres. El inacabable proceder contra natura de estos depravados deteriora de forma irreversible su calidad anímica.

Los suicidas c√≥smicos de los que hablamos han elegido por su cuenta y riesgo emprender una ca√≠da degenerativa que los arrastra a identificarse con la nada. Al culminar su carrera autodestructiva , desaparecen del seno de la realidad cosmosf√©rica , en una tr√°gica disoluci√≥n para toda la eternidad de su identidad individual √ļnica e irreproducible.

Como efecto de su contumaz quehacer entrópico, sucumben auto-extinguidos en la verdadera muerte , la aniquilación absoluta de la personalidad. Se han ganado a pulso tan radical exterminio ( el no-ser ) debido a su pertinacia como tenaces perturbadores involucionistas. Se trataría de irrecuperables que se niegan a colaborar con el universo y trabajan activamente contra la marcha natural del cosmos , la cual es el perfeccionamiento incesante , la evolución y un ir a más.

Como acabamos de ver , no hay nada que temer en cuanto a la migraci√≥n de las c√©lulas conscientes por una pl√©tora de orbes f√≠sicos en progresivo refinamiento , m√°s las ?clases pr√°cticas? en su rosario de mansiones astrales. Un trasiego implantado con el prop√≥sito de acrecer y consolidar un c√ļmulo de experiencias formativas extremadamente diversificadas , con objeto de que el protoplasma del ser se asemeje cada vez m√°s a los activos que palpitan en el cenit del ranking cosmocr√°tico.

El sistema de ense√Īanza y paulatina ascensi√≥n instaurado en el omniverso multidimensional , es por lo que sabemos altamente esperanzador. Vivimos inmersos en un glorioso despliegue ad infinitum de oportunidades sugeridas a las criaturas con democr√°tica luz y taqu√≠grafos , y al mismo tiempo haciendo uso de un exquisito respeto a la voluntad electiva de los sujetos enfrascados en trepar por la de Jacob.

He aqu√≠ un tinglado rebosante de equidad , sentido com√ļn y sobre todo generosidad para con las humildes entidades del √ļltimo escal√≥n. Y estas inagotables posibilidades se nos brindan con el fin de que los hijos del cielo , si nos da la real gana , podamos ser cada vez m√°s l√ļcidos , bienintencionados , bondadosos y sabios. Y sin peajes , restricciones , fechas l√≠mites ni topes m√°ximos. ¬Ņ Es para quejarse ?.

ERRADICAR EL P√ĀNICO A LA MUERTE

Hemos comentado que en la antesala del 2.000 disponemos ya de una gran masa de información , con visos de fidedigna , en torno a lo más bueno que malo que nos espera tras el cambio de tercio mundanal. Por tanto , salvo para los masoquistas y los enamorados de la ignorancia , han pasado a la historia los tiempos del injustificado miedo a la Parca y a la supervivencia.

A las puertas del tercer milenio debiera ser ya vox populi que la tal muerte es el gran mito de la historia humana , y que el pasar a mejor vida es en realidad una ventajosa modificación del estado de conciencia , sumado a un benéfico y renovador cambio de paisajes. Que nada fenece y todo se transforma incesantemente en algo más complejo y de rango superior en la espiral de la vida. A esta generalizada cadena de metamorfosis ascendentes de los indivíduos , se la conoce como evolución universal.

Ni que decir tiene que a estas alturas la ciencia oficial haría bien en sistematizar lo mucho que ya se sabe acerca de la supervivencia , investigando seriamente lo que por una irresponsable desinformación se considera todavía como el más terrible de los misterios : lo que nos ocurrirá a usted y a mí cuando estiremos la pata.

Y por supuesto las conclusiones del presente estudio o similares deber√≠an divulgarse a bombo y platillo en las escuelas , √°goras p√ļblicas y medios de comunicaci√≥n de masas. T√©ngase en cuenta que 6.000 millones de mortales tendremos que cumplimentar el d√≠a menos pensado la postrer aduana de ultratumba. ¬Ņ No ser√≠a razonable que el Estado , con sus poderosos medios , nos preparase para el gran viaje de ir√°s y s√≠ volver√°s ?.

El autor ni quita ni pone rey en lo que antecede concerniente a difuntos y revividos. Con prudente criterio se ha limitado a extractar un vademecum del sabroso contenido de centenares de obras sobre los reinos del esp√≠ritu que nos hacen gui√Īos desde los escaparates de las librer√≠as.

Subyugantes reportajes de los vetustos cielo , infierno , purgatorio y limbo , modernizados con vistas a los consumidores de arcanos en el siglo XXI. Descripciones plenas de lógica y de elevada coherencia interna , que dan cuenta de las alentadoras aventuras post-mortem , más o menos concordantes , protagonizadas en épocas diversas por multitud de personajes de todas las latitudes , estadios culturales y niveles socioeconómicos.

Mucho suena en verdad el extenso y caudaloso rio del m√°s all√°. Ser√° , pensamos , que alg√ļn agua lleva.

Publicado por geminizlover en 23:41
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