Informe CELEA: Contacto con Extraterrestres en Suramerica

Apr 30 2010 @ 06:05am
Por: Sauron
Publicado en: Planeta Tierra
"El encuentro físico se producirá a su tiempo, será como cuando dos amigos se encuentran en un mismo camino, caminando" - OSSIM Desierto de Chilca, 24 de febrero de 2001



Esta experiencia fue difundida abiertamente hace seis a√Īos. Incluso publicada en uno de mis libros: "El Legado C√≥smico".

Pero para aquellos buscadores que no llegaron a conocer este testimonio de contacto, publicamos nuevamente el informe de tremenda vivencia al lado de nuestros hermanos mayores de las estrellas; así, su mensaje seguirá proyectándose, llegando a más mentes y corazones que vibran en la luz. Todo se está cumpliendo.

Nota: este texto fue redactado originalmente en el 2001. Para esta publicaci√≥n en 'legadocosmico.com' el informe ha sido revisado por el autor, quien ha a√Īadido algunas anotaciones para hacer m√°s comprensible su lectura.

Parte 1

Cómo se fue dando todo

Hab√≠a sido invitado a trav√©s de comunicaciones telep√°ticas para un encuentro f√≠sico. El lugar del contacto ser√≠a el desierto de Chilca, al sur de Lima. Y seg√ļn los mensajes, el 31 de diciembre (corr√≠a el a√Īo 2000) era la fecha se√Īalada para la experiencia.

Aprovechando que el 25 de diciembre ir√≠a al pueblo de Chilca para llevar unos juguetes que recolectamos en Lima para los ni√Īos m√°s necesitados, decid√≠ marchar al desierto para prepararme para la experiencia programada. Quer√≠a estar en su silencioso paisaje unos d√≠as previos al contacto.

As√≠, en Chilca contrat√© una movilidad que me llevase hasta la Base Militar, que en aquella √©poca operaba cerca de la quebrada que los Gu√≠as extraterrestres hab√≠an demarcado como zona de contacto. Unos 22 Km. en direcci√≥n a las monta√Īas. Luego me internar√≠a a pie, en una caminata de casi dos horas.

Nunca había estado tantos días solo en el desierto. Y tal como lo preveía la experiencia fue extraordinaria.

En aquel silencio cósmico, en noches abiertas y despejadas, que en diversas oportunidades me permitieron contemplar el desplazamiento de las naves a gran altura - como anticipando lo que vendría - describiendo Zig-Zags y cruzándose otras veces, sentí no sólo la presencia de los visitantes de las estrellas, sino de Dios mismo. Es una sensación inexplicable.

Aquel cielo nocturno era muy especial, creando el ambiente idóneo para interiorizarme en la invitación que me hiciesen llegar para el día 31. Pero no estaría solo.

El d√≠a 30 ya me encontraba acompa√Īado de mis buenos amigos de los grupos de contacto de Lima, quienes estaban al tanto de la invitaci√≥n y deseaban apoyar la experiencia: Hans Baumann, Lida Martell, Magaly Fern√°ndez y Jhon Abanto.

Y fue en la noche del día 31, la "fecha del contacto" que había sido auspiciada por claros avistamientos programados por las comunicaciones, que hizo su aparición en un cielo cubierto de niebla un objeto alargado, con forma de puro, emitiendo poderosos fogonazos de luz plateada. La niebla se disipó en torno a él y vimos al aparato sorprendidos, en todos sus detalles. Incluso Hans llegó a observar un disco metálico cerca de la presunta nave nodriza. Era impresionante.

Mi reloj marcaba la medianoche. La hora que los Guías habían indicado en los mensajes para el contacto físico. Un contacto que, de acuerdo a las comunicaciones, me permitiría subir físicamente al interior de una de sus naves...

Mientras todos intercambi√°bamos opiniones en medio de la algarab√≠a que se arm√≥ ante semejante avistamiento, personalmente no atin√© a alejarme del grupo en direcci√≥n al cerro "Los Anillos de Saturno" ¬≠-llamado as√≠ por su apariencia-, en donde, seg√ļn los mensajes telep√°ticos, abordar√≠a la nave.

Pero de pronto algo sucedi√≥ conmigo. Mi actitud frente al posible contacto - una experiencia que me parec√≠a tan maravillosa de vivir - me invit√≥ a reflexionar. Me sent√≠ muy peque√Īo para afrontar semejante vivencia. A pesar de la confianza y sabidur√≠a de estos seres, era consciente de que mi preparaci√≥n personal no hab√≠a sido completada. Quiz√° por ello decid√≠ estar en Chilca d√≠as previos a la invitaci√≥n, para meditar y analizar c√≥mo me encontraba. En otras palabras, si realmente estaba listo.

Pienso que no sólo debí orientar mi preparación a mantener un estado sensible y sutil, premeditadamente logrado a través del ayuno y las valiosas prácticas que desarrollamos en los grupos de contacto. Había olvidado liberar mis esquemas mentales sobre el encuentro cercano anunciado, un error importante teniendo en cuenta que ya en diferentes ocasiones había enfrentado experiencias de contacto físico, donde aprendí que el fluir con ellos y verlos como amigos - porque realmente lo son - y no como "extraterrestres", me permitiría estrechar lazos con mayor conciencia y naturalidad.

A esto debo a√Īadir, como una reflexi√≥n personal, que al tratarse de una experiencia diferente, donde no s√≥lo los ver√≠a, sino que ¬°abordar√≠a una de sus naves!, hab√≠a creado en m√≠ gran expectativa.

En verdad me resultaba increíble hallarme a puertas de tan extraordinaria vivencia. El mensaje era claro: Tenía que aquietar mi mente, y dejarme fluir como en otras ocasiones.

Como si ellos hubiesen detectado mis pensamientos - de hecho lo hicieron -, comprendiendo que en esa ocasi√≥n no les acompa√Īar√≠a, aquella gran nave se march√≥ lentamente. Retrocedi√≥ por donde vino, ocult√°ndose entre la niebla en un cuadro de pel√≠cula. Al d√≠a siguiente, uno de los militares que estuvo de guardia en la Base Chilca, sin que le coment√°ramos nada afirm√≥ haber visto sorprendido el mismo objeto sobre la quebrada.

Cuando tomamos el bus en la carretera panamericana que nos llevaría a Lima, pensaba en la importancia y objetivo del contacto. Antes de abandonar el desierto, los Guías nos dijeron en una nueva recepción de comunicación - que se dio en simultáneo - que las condiciones para afrontar la experiencia seguían óptimas en los siguientes tres meses.

Habría que prepararse.

Una nueva invitación y el objetivo del encuentro físico

Seg√ļn los mensajes, esta experiencia me permitir√≠a entrevistarme con Joaquel, un importante miembro del Consejo de los 12 Menores, quien habr√≠a abandonado su estancia en la Base Azul del Alto Paititi para permanecer temporalmente en una base orbital de la Confederaci√≥n, ubicada detr√°s de la Luna, antes de su retorno a Morlen (Morlen es el nombre que los extraterrestres dan a Gan√≠medes, una de las lunas de J√ļpiter).

La invitaci√≥n, m√°s all√° de afinar mi preparaci√≥n personal, como ser√≠a el hecho de conocer el interior de sus naves o sus bases en nuestro Sistema Solar -con el objetivo de familiarizarme m√°s con ellos y el programa de contacto- procuraba acercarnos las claves necesarias para comprender los momentos de nuestra experiencia de contacto, los logros alcanzados, y todo aquello que a√ļn podr√≠a estar pendiente para la consecuci√≥n de los objetivos. Por si esto fuera poco, en esta experiencia, Joaquel - "Joaqu√≠n", como le llamamos - ofrecer√≠a informaciones esclarecedoras sobre su propia persona y funci√≥n dentro de la misi√≥n de contacto.

Ya en 1998 hab√≠a tenido la oportunidad de conocerle en un contacto en Marcahuasi de San Juan de Iris, donde se me habl√≥ de la importancia de conectar enclaves de marcado significado para la Misi√≥n, y que no hab√≠an sido visitados antes por los grupos. Entre ellos la Sierra del Roncador en el Brasil - en agosto del 2000 los grupos del Uruguay realizaron la primera expedici√≥n, luego volvimos en agosto de 2004 - y el desierto de Gobi en la Mongolia, donde hace miles de a√Īos se estableci√≥ por primera vez la denominada "Hermandad Blanca".

Ahora que reviso este informe que redact√© hace seis a√Īos, me resulta incre√≠ble que el viaje a Gobi ya se concret√≥ exitosamente el pasado mes de agosto de 2007.

A pesar que mantuvimos un prudente silencio para enfrentar con responsabilidad esta invitación a un nuevo encuentro físico, me llevé más de una sorpresa al comprobar que otros miembros de los grupos habían recibido información precisa sobre ello. Hallándome en Uruguay, en una bella salida de trabajo en Punta de Yeguas, Alejandro Szabo compartió conmigo una extraordinaria confirmación: En las comunicaciones que él había recibido, el mismísimo "Joaquín" afirmaba que abandonaría la Base Azul para volver a Morlen, y por si esto fuera poco, en el mensaje el Maestro advertía que entraría nuevamente en contacto directo conmigo:

"En Chilca o en Marcahuasi, las condiciones así lo permiten".

En febrero me encontraba en los EE.UU. compartiendo con los grupos de Miami y San Jos√© de California, difundiendo el mensaje de fondo del contacto, en especial las profundas experiencias y ense√Īanzas que ha significado el encuentro y enlace con la Hermandad Blanca de los Retiros Interiores.

Fue en Miami que los Guías a través de una comunicación recalcaron la vigencia de la invitación y su importancia:

"El Plan se halla en su justo proceso. De ello hablará el amado Maestro Joaquín. Chilca es un buen lugar. Está preparado. Fines de febrero, inicios de marzo. En esta ocasión vendrás solo y estarás con nosotros para comprobar una vez más los alcances de la Misión y las labores pendientes que los involucran".
(Alcir y Guías de RAHMA Misión, 3 de febrero del 2001).

La fecha definitiva del contacto la recibir√≠a en un trabajo de irradiaci√≥n al pie del Monte Shasta. En la pr√°ctica, donde todo el grupo se sinti√≥ acompa√Īado por proyecciones de la Hermandad Blanca, como si estuviesen abraz√°ndonos y compartiendo su amor, tuve una fuerte visi√≥n donde se me mostraba la fecha del encuentro:

"24 de febrero".

Inmediatamente después, me vería caminando en el desierto de Chilca, solo, en dirección a la cordillera. Cuando observé, y sentí con fuerza estas imágenes, mis pensamientos me asaltaron:

"Entonces iré solo. Pero me gustaría que un grupo de apoyo se encontrase en el desierto para apoyar la experiencia".

Al volver a Lima, la confirmación no tardaría en aparecer.

El grupo de contacto de Miraflores - con quienes me une una gran amistad - para mi sorpresa, había programado una salida al desierto de Chilca para el sábado 24 de febrero. Lo más inquietante es que recibieron una comunicación de Alcir - el ser intraterrestre de Paititi - quien les afirmaba que irían al desierto para apoyarme con sus trabajos, ya que se daría un encuentro físico programado. ¡Realmente increíble!

Cuando Hans Baumann me comunicó todo esto, sin mayor duda y con una seguridad aplastante, decidí realizar finalmente la salida.

Era una nueva oportunidad para concretar la experiencia. Y esta vez ya me sentía listo.

Desierto de Chilca
24 de febrero de 2001
12:00 H.


Eran las 12:00 del mediod√≠a cuando mis pasos se adentraban por la quebrada de Santo Domingo de los Olleros. Hab√≠a dejado a mis espaldas el cerro "IV Convenci√≥n" - hoy rebautizado como "33" - intern√°ndome seg√ļn mi intuici√≥n e indicaciones de los Gu√≠as en direcci√≥n este, es decir, hacia la cordillera.

El Sol era abrumador. Un cielo azul con pocas nubes se mostraba como √ļnico acompa√Īante de mi caminata.

Cuando dej√© atr√°s el cerro "Los Anillos de Saturno", una extra√Īa sensaci√≥n se apoder√≥ de m√≠. Era como si alguien me estuviese abrazando, transmiti√©ndome amor y confianza. Entonces un agradable olor a flores impregn√≥ el lugar donde me hallaba, emocion√°ndome sin poder explicarme qu√© estaba sucediendo. Respir√© una magia singular all√≠, y cual ser√≠a mi impresi√≥n al comprobar que este paraje lo hab√≠a observado en sue√Īos poco antes de la salida. ¬ŅMe hab√≠an mostrado el lugar para que lo reconociera? Sea como sea, el mismo coincid√≠a con el punto de contacto de la salida anterior (31 de diciembre del 2000), adem√°s que mi propia intuici√≥n me dec√≠a sin titubear que aquel era el lugar.

Me despoj√© de la mochila y tend√≠ en el suelo la bolsa de dormir. S√≥lo llevaba la bolsa, un abrigo, agua, una peque√Īa linterna y un cuaderno de apuntes.

Pasé el tiempo explorando al detalle la zona - no se suele acampar allí - y luego realizando las prácticas de relajación y meditación. Durante el trabajo, procuré crear las condiciones para contactar con los Guías y consultarles sobre la invitación.

El mensaje no tardó en llegar:

Sí, escribe: Nos hallamos cerca. Estate atento a las 9:00 pm.

Nada debe inquietarte. Vemos que ya te encuentras listo para afrontar la experiencia. Ahora podr√°s venir con nosotros.

Recuerda que la verdadera preparaci√≥n no halla su √ļnico cimiento en los ejercicios y pr√°cticas de meditaci√≥n, sino en el aut√©ntico compromiso y entendimiento de la Misi√≥n, as√≠ como una correcta actitud en armon√≠a con el esp√≠ritu de ella.

Tu amor y honesta entrega te han traído aquí, al margen de tus dudas, que bien sabemos obedecen al esfuerzo que emprendes por ser objetivo y equilibrado frente al proceso. Pero será hoy y así ha sido dispuesto.

Estás listo Nordac, para que una vez más des un paso importante en representación de muchos.

Amor y Luz,

ANTAREL

(24 feb. 6:15 pm.)

El mensaje llegó con una claridad especial. Como si estuviesen muy cerca.

Hans Baumann y Ricardo Gonz√°lez, antes de descender a la Cueva de los Tayos (Ecuador, 2002).

Luego de reflexionar en el contenido del mensaje, abandoné la zona del campamento en dirección al cerro "Los Anillos de Saturno", como volviendo por el camino. Así, ascendí el cerro y bajé a la explanada que se extiende tras él. Entonces observé a una persona acercarse.

Despu√©s de la primera sorpresa, identifiqu√© a Hans Baumann, mi gran amigo y compa√Īero de tantas experiencias.

Sabía que él y los muchachos acamparían en otro sector del desierto para apoyar la experiencia, sin embargo me llamó mucho la atención hallarle de pronto en medio de la nada.

-Sabía que te iba a encontrar -se expresaba contento en la medida que nos dábamos un abrazo.

-¬ŅQu√© haces aqu√≠? ¬ŅNo estabas con el grupo? ¬ŅQu√© te anim√≥ a venir donde yo me encontraba? -repuse.

-Tenía muchas ganas de verte antes de la experiencia -contestó.- Siento que se dará esta vez.

El grupo se encuentra en "La Terracita" - a√Īadi√≥ - acampando y pendiente de la invitaci√≥n que te han hecho los Gu√≠as. Antarel mismo me ha dicho que de todas maneras te suben...

-¬ŅC√≥mo es eso? -Pregunt√© intrigado

-Lo que me impulsó finalmente a buscarte, fue un mensaje mental que recibí de Antarel. Me dijo que abordarías la nave. Incluso me dio una hora. Te la digo por sí acaso: Las 9:00 pm. Sentía que debía decírtelo.

-Hans, ¡es la confirmación de un mensaje que he recibido hace unos momentos! -Le decía con evidente emoción-. Tienes que marcharte amigo. Debo estar solo.

-Lo s√© -contest√≥ risue√Īamente-. Cuando veas a los Gu√≠as dales un abrazo de mi parte. (Risas).

Volví a la zona del campamento con mucha alegría. Estaba anocheciendo y en el cielo ya se mostraban las primeras estrellas.

Llegu√© sin dificultad y me sent√© en la bolsa de dormir. No ten√≠a duda alguna que el contacto se dar√≠a aquella noche. El encuentro con Hans me dio mayor seguridad, como si los mismos Gu√≠as hubiesen querido darme una confirmaci√≥n adicional para que me encontrase seguro y en confianza. Pero a√ļn as√≠, quise cerciorarme de la presencia de ellos.

Por alguna razón que no logró comprender, me inquietaba poderosamente un cerro frente a mi ubicación. Lo observaba con insistencia, como intuyendo que tras él hubiese "algo" escondido.

Sin pensarlo mucho, de pie y de cara al cerro, empecé a gritar como un chiquillo:

¡Sé que están aquí! ¡Pueden venir cuando quieran! ¡Finalmente he comprendido! ¡Pueden venir porque esta vez asumiré la invitación a mayor conciencia! ¡Me escuchan!

Y para mi sorpresa...

Detrás del cerro, se mostraron intensos fogonazos de luz plateada, disparándose de abajo hacia arriba. Tan fuerte fueron los resplandores, que incluso Hans y el grupo que acampaban al otro lado del desierto también los vieron.

Con esta palpable manifestación, me imaginaba salir una nave del cerro al mejor estilo de la película "Encuentros Cercanos del Tercer Tipo". Pero después de los fogonazos, el desierto nuevamente se encontraba en su aspecto normal.

No tuve mucho tiempo para analizar la situación cuando un objeto luminoso pasó a gran altura sobre la quebrada. Como su trayectoria era uniforme, y se mostraba al parecer muy lejos, estimé la posibilidad de un satélite. Pero inmediatamente aparece un segundo objeto, similar al anterior, como si lo estuviese siguiendo.

Ped√≠ entonces mentalmente a los Gu√≠as que de tratarse de ellos hicieran una se√Īal para advertirme. Inmediatamente el segundo objeto encendi√≥ con fuerza una luz dorada, pulsante, que luego se fue concentrando en la medida que se marchaba. Curiosamente, ambos se perdieron tras el cerro que me llamaba tanto la atenci√≥n.

Al interior de la nave

Recostado en la bolsa consult√© mi reloj: Las 9:00 pm. Esper√© unos minutos, escudri√Īando el cielo, como buscando alguna se√Īal. Pero no observ√© nada. Los minutos transcurr√≠an y he de confesar que me puse nervioso. ¬ŅY si la experiencia, por alguna raz√≥n se postergaba nuevamente? De s√≥lo imaginarlo no pod√≠a evitar pensar en la importancia de esta vivencia para todos nosotros.

Entonces sentí como si los Guías me estuviesen abrazando, y una voz en mi mente diciéndome:

"No te preocupes. Estaremos contigo en unos momentos"

Desconcertado por este mensaje, que reconozco catalogué en un inicio de "mentalismo consolador", me senté en la bolsa de dormir mientras concentraba mi vista en las siluetas de los cerros.

Pero no tuve que esperar mucho.

Una luz, como nunca he visto, me "golpe√≥", haci√©ndome brincar sobre la bolsa para ver de qu√© se trataba. Fue un fulgor blanco-plateado, pero no de arriba hacia abajo, sino como si alguien desde tierra me hubiese alumbrado con un potente reflector. La luz era extra√Īa. Sent√≠ que me toc√≥, como si fuese plasma o gelatina. Consulte nuevamente mi reloj. Eran las 9:22 pm.

Inmediatamente, caminando en mi dirección, una silueta de un ser muy alto se acercaba. De pie ante el personaje que de pronto irrumpía en la tranquila noche del desierto, pude observar que se trataba del Guía Antarel, vestido con un traje metálico, plateado, pegado al cuerpo. Llevaba un cinto y grandes botas que le llegaban casi a las rodillas. Su rostro tan expresivo, lleno de paz, y su cabello cano hasta los hombros me eran familiares. Ya lo conocía. Pero esta vez fue diferente. Me encontraba mucho más tranquilo, menos nervioso que en otras experiencias.

Antarel, con su característica mirada mágica, como si el Universo entero estuviese fluyendo a través de él, sonrió, y me dijo sin esperar mayor protocolo:

"Ya nos vamos..."

Como otras veces, escuché su voz sin que él moviese sus labios. Había enlazado su mente con la mía.

Lo seguí caminando prácticamente a su lado. Me hallaba muy sorprendido al ver mi reacción tan natural ante su cercanía. ¡Quién lo hubiera creído! Miré con detalle sus botas, esperando que dejase alguna huella para mostrarla a los muchachos del grupo en alguna ocasión. Pero me percaté que aquel gigante extraterrestre no pisaba el desierto, sino que flotaba a escasos milímetros. ¡No hacía contacto con el suelo!

Ascendiendo una peque√Īa colina nos hallamos en una explanada. El cielo que hasta hac√≠a unos momentos se mostraba abierto y estrellado, se hallaba ahora cubierto por un extra√Īo colch√≥n de nubes.

Como si una gigantesca linterna hubiese sido colocada por encima de este "colchón", una tenue luz amarillenta caía al suelo formando un círculo luminoso de unos diez metros de diámetro.

Psicografía de un Guía extraterrestre

Al lado izquierdo de este c√≠rculo que se hallaba frente a m√≠, se encontraba una persona de pie. Por la silueta advert√≠ que se trataba de una mujer, de un 1.70 m. de estatura. Me acerqu√© un poco, viendo que llevaba un traje similar al de Antarel, pero m√°s oscuro, y tambi√©n ce√Īido al cuerpo.

Su rostro era triangular, dejando entrever una piel bronceada, como si hubiese estado expuesta al Sol.

El cabello rubio, muy claro y lacio, ca√≠a por detr√°s de los hombros. Aquella mujer, de unos 40 a√Īos de apariencia, mostr√≥ una dulce sonrisa, como d√°ndome la bienvenida. Sab√≠a qui√©n era. Como si la conociese de siempre.

Reconocer a Anitac fue para mí uno de los momentos más intensos del contacto. En aquellos ojos claros, que luego pude comprobar eran de un color verde agua marina, fluía un amor profundo y conmovedor.

Noté entonces que llevaba un objeto en la mano derecha. Parecía una caja negra de plástico. Inmediatamente, Antarel se dirigió a mí, pidiéndome que ingresara al interior del círculo.

Al hacerlo, observ√© que en el centro del mismo hab√≠a un c√≠rculo m√°s peque√Īo, de unos dos metros, pero muy brillante, tanto, que me recordaba la luz que despiden las linternas hal√≥genas. Aquella luz pulsaba. Era muy fuerte. Tuve cierto temor de pararme all√≠, m√°s la sonrisa y tranquilidad que supo transmitirme ANTAREL, terminaron por darme el √ļltimo impulso para dar el paso.

Ni bien ingresé, sentí que una fuerza me aplastaba, e inmediatamente, como si me cogiesen de las pantorrillas, la misma fuerza me arrancó a una velocidad increíble del suelo. Luego una intensa luz blanca que me obligó a cerrar los ojos. Todo fue en un instante. Y de pronto, me hallaba de pie en una especie de habitación, blanca, despidiendo luz por todas partes sin generar sombras.

Mi corazón empezó a latir a mil. Pensé que me iba a desmayar. No podía con tanto.

Empecé a acostumbrarme a la luz, observando que estaba en una especie de sala circular, con una puerta ovalada frente a mí, unos centímetros por encima del nivel del piso, que también era blanco, muy limpio, como las habitaciones de un hospital. El techo no lo recuerdo.

Bajé la vista, observando mis zapatillas beige sobre un círculo luminoso, con una estructura similar al de un panal de avispas, pulsando una débil luz celeste. Me moví de allí en dirección a la puerta. Pero no pude avanzar más. Estaba temblando. Entonces me tocaba el cuerpo, los brazos, mientras me decía:

"Vamos Richard, esto no puede ser verdad. No puedes estar aquí..."

Pero un hecho especial me sac√≥ de mis cavilaciones. Una mano se apoy√≥ en mi hombro derecho. Volte√© de inmediato, observando que se trataba de Anitac. Sus dedos eran muy similares a los nuestros, salvo por la ausencia de u√Īas y la uniformidad de una piel sin manchas o marcas.

Su rostro de paz me tranquilizó, mientras me hablaba, llamándome por mi nombre cósmico que ella misma me dio mentalmente en 1994:

"Realmente estás aquí Nordac, realmente estás aquí..."

Entonces apareció Antarel, muy sonriente, y mirándome fijamente a los ojos me dice:

"Bienvenido a ORUM III. Acomp√°√Īanos que iremos a la sala de navegaci√≥n".

Le pregunt√© entonces, ingenuamente, si ten√≠a que desnudarme -un hecho frecuente en otras experiencias de viajes al interior de una nave extraterrestres, con el objeto de "limpiar" al contactado de las toxinas de la Tierra y proveerle de un traje adecuado para la navegaci√≥n. Recordemos por ejemplo el caso de Castillo Rinc√≥n, y el de Sixto Paz, cuando en 1987 acompa√Īa a los Gu√≠as a Morlen.

Antarel, observándome con gracia, sencillamente me respondió:

"No es necesario en esta oportunidad".

He hizo una se√Īa para que lo siguiese por aquella puerta oval. Luego me explicar√≠an que ellos ya hab√≠an alineado mi cuerpo a poderosas energ√≠as c√≥smicas desde el instante en que me hallaba en el desierto.

La puerta oval daba a un pasillo. Ingresó primero Antarel, lo seguí y detrás de mí se colocó Anitac. Por donde pasábamos, se encendía más la luz blanca que parecía salir de todas partes. Era increíble. Entonces no resistí la tentación de tocar las paredes del pasillo. Rocé con mis dedos la pared, percibiéndola como si fuese de un plástico compacto o fibra de vidrio. El pasillo tendría no más de 12 metros de longitud, y era curvo, siempre girando hacia la izquierda.

Entramos a un sal√≥n m√°s grande, y tambi√©n circular. Pero sus paredes parec√≠an met√°licas. Daba la impresi√≥n de ser una mezcla de pl√°stico y aluminio. En realidad no s√© c√≥mo describir todo esto que era tan nuevo y diferente a lo que conoc√≠a. El techo, si se le puede llamar as√≠, me recordaba la c√ļpula de una iglesia, con muchas luces y cristales de las m√°s diversas apariencias y colores.

En el centro de este salón había una estructura semejante a un hongo, con una especie de casco de cristal, donde se mostraban unas varillas como de vidrio, empotradas verticalmente. Me llamaron la atención unas de estas varillas que se hallaban en un extremo del hongo.

Entonces Antares interviene diciéndome:

"Es Silicio procesado, lo extraemos de la Tierra".

Frente a m√≠ se encontraban sentados, d√°ndome la espalda, cuatro seres calvos y delgados. Parec√≠an estar controlando la nave. Unos de ellos, el m√°s alto, se incorpor√≥ del asiento blanco que estaba frente a lo que estimo es un panel de controles, sin palancas ni botones, sino s√≥lo luces y esferas como de cristal de roca hundidas hasta la mitad en un tablero que sobresal√≠a a manera de un peque√Īo "escritorio".

Aquel ser, de casi dos metros de altura, delgado, con los ojos -que parecían marrones claros- hundidos en el rostro, se me mostraba familiar. Su piel era de un cobre casi plomizo. Y sus brazos un poco más largos que los nuestros. Vestía también con un traje pegado al cuerpo, de una sola pieza. Su color era un celeste plateado, pero no de aspecto metálico, sino más bien "sintético".

De inmediato supe que era Mardorx.

Era tan especial verle sonre√≠r, teniendo en cuenta que pr√°cticamente no tiene labios, sino una peque√Īa hendidura como boca. Sus ojos eran peque√Īitos, pero transmit√≠an tanto amor y conocimiento que cualquier hombre se ver√≠a conmovido.


Me llamaron la atención sus dedos, largos y de yemas abundantes. No pude evitar desear tocárselos. Pero no sabía cómo pedírselo. Entonces, como si hubiese escuchado mis pensamientos - lo suelen hacer - estiró su mano derecha para que lo tocase.

Volteé de inmediato para ver el rostro de Antarel, quien se hallaba a mis espaldas, como buscando una aprobación del Guía. El gigante extraterrestre asintió la cabeza sin perder la sonrisa.

Entonces me di valor y acerqu√© mi mano derecha, hasta tocar la palma y dedos de Mardorx. A√ļn me parece tan incre√≠ble esta vivencia. Recuerdo con claridad su textura, como la de un malvavisco, con un calorcito especial, una sensaci√≥n de estar intensamente vivo.

Acerqué mi mano izquierda también, tomando la mano de aquel maravilloso ser con firmeza. El corazón se me detenía en aquel instante. Quería llorar de tanta alegría. ¡Estaba realmente allí!

Luego de ello, Mardorx me informa que los acompa√Īar√© a CELEA, una base orbital que posee la "Confederaci√≥n" detr√°s de la Luna, y que en ella me aguarda Joaquel para entregarme un importante mensaje. Asent√≠ con la cabeza y Mardorx volvi√≥ a ocupar su asiento.

Inmediatamente, Anitac se despidió y se alejó por otra puerta oval, dejándome a solas con Antarel en la sala de navegación. Los otros seres que eran parecidos a Mardorx, se hallaban muy concentrados en sus paneles de control. Apenas giraron el rostro como saludándome, volviendo a sus tableros.

Decidí aprovechar este momento para hacer una serie de consultas al Guía extraterrestre, quien se mostraba abierto y dispuesto a orientarme.

-Antarel -le dije- ¬ŅCu√°l es la explicaci√≥n a una serie de visiones que me asaltaron antes del contacto, y que veo se han cumplido al detalle al precisar instantes de esta experiencia? ¬ŅFue mi premonici√≥n de todo esto? ¬ŅO fueron ustedes?

-Sabes que la mente les puede advertir mediante visiones futuros acontecimientos de importancia -respondió con calma- pero las imágenes que observaste mostrando momentos de lo que sería nuestro encuentro, las insertamos en tu mente.

-¬ŅCon qu√© objeto?

-Para que cuando ocurriese el encuentro, tu subconsciente reconociese las escenas y así puedas sobrellevar mejor la experiencia.

-Entiendo... Y dime, ¬Ņpor qu√© siempre me llaman por mi nombre c√≥smico? ¬ŅPor qu√© no me llaman de otra manera?

-Cuando nos dirigimos a ustedes -respondió- procuramos hablar a la esencia que son en realidad, a la vibración espiritual que los empuja a realizar grandes cosas. Cuando les hablamos nos dirigimos a vuestro real ser, por ello les llamamos por el nombre cósmico, para precisar a quién destinamos nuestro mensaje.

-Es verdad... Sent√≠a que era as√≠... Y dime -emocionado al estar all√≠ con √©l, segu√≠a preguntando- ¬Ņpor qu√© te has ausentado por momentos en las comunicaciones que recib√≠a?

-Tenemos diversas labores y funciones -me explicaba sin dejar de mirarme-, pero muchas veces con ello procuramos evitar un lazo de dependencia. Rotamos las conexiones mentales con ustedes para que no se identifiquen de manera especial con alg√ļn Gu√≠a, sino con el mensaje que les transmitimos.

-Antarel, qu√© me puedes decir de Apu, el planeta del cual provienes. ¬ŅSe involucraron alguna vez en la Tierra?

-Apu es un planeta subterr√°neo -me hablaba en tono reflexivo-. Todo nuestro movimiento se concentra bajo la corteza monta√Īosa del planeta. Pero debes saber que nuestra raza no es originaria de aquel lugar. Somos navegantes espaciales, viajeros...

Hace mucho tiempo -prosegu√≠a- colonias nuestras se establecieron en Maldek. En tiempos m√°s recientes, mantuvimos cierto contacto con antiguas culturas Sudamericanas, a quienes les ense√Īamos nuestros antiguos c√≥digos de almacenamiento de informaci√≥n.

-¬ŅTe refieres al quechua y el aymar√°? -Pregunt√© de manera atropellada, procurando confirmar un hecho que ya ven√≠amos rastreando.

-Lo hicimos para acelerar la comprensión del Universo que rodea a los seres humanos. Cuando descifren el significado profundo de estos códigos de expresión, tendrán una herramienta importante para comprender vuestro pasado.

Antarel estaba en lo cierto. Curiosamente Apu es una palabra quechua que se emplea para designar al esp√≠ritu protector de las Monta√Īas.

Teniendo en cuenta que Apu es un planeta monta√Īoso, es muy sugerente pensar en un v√≠nculo entre los antiguos idiomas ind√≠genas de Sudam√©rica con la civilizaci√≥n extraterrestre de Alfa Centauro.

-Empiezo a entender muchas cosas -repuse.

-Una vez que te encuentres en Celea, sabrás más de nosotros -afirmó con cierto aire a misterio.

-Antarel, h√°blame de Celea...

Parte 2

Instalaciones extraterrestres en la Luna

-Celea opera desde hace m√°s de 10.000 a√Īos -contest√≥ despacio y calmado el gigante extraterrestre-. Fue construida para cumplir dos funciones: Equilibrar la √≥rbita lunar, y observar desde cerca la Tierra. Celea fue concebida para ser un punto de observaci√≥n estrat√©gico, y proteger al planeta frente a posibles intervenciones de civilizaciones extraterrestres negativas.

-¬ŅY la Luna? Tengo entendido que poseen instalaciones all√≠.

-La Luna fue readaptada por nosotros. La Confederaci√≥n la hall√≥ pr√°cticamente muerta, envejecida. Fue restituida, transform√°ndola en una verdadera base sat√©lite. Nuestras instalaciones a√ļn funcionan all√≠, concentradas especialmente en amplias galer√≠as subterr√°neas.

-¬ŅEntonces es cierta aquella afirmaci√≥n de que los sovi√©ticos llegaron primero a la Luna, antes que la misi√≥n Apolo XI de los norteamericanos?

-Así fue.

-¬ŅCu√°ndo ocurri√≥ ello?

-En marzo de 1969

-Inaudito...

-Que ello no les sorprenda -respondió Antarel- ya en tiempos de la Segunda Guerra Mundial la Alemania Nazi intentó alcanzar la Luna, estando muy cerca de lograrlo...

-Esto es dif√≠cil de digerir. ¬ŅPor qu√© esta obsesi√≥n con la Luna?

-Por lo que tenemos en ella. Tecnología que se podría emplear para fines bélicos...

-Se habla incluso que los propios norteamericanos nunca habr√≠an estado en la Luna, y que todo fue un montaje orquestado por la NASA -a√Īad√≠-.

-Sí estuvieron, pero no dijeron la verdad al mundo -aseveró-. Por ello se vieron obligados a fabricar imágenes de un descenso del módulo en la Luna ya que las fotografías originales los comprometían demasiado.

-Aquel encubrimiento de informaci√≥n -analizaba como queriendo atajar una idea-, manipulaci√≥n mundial, y tanto que hemos venido conociendo... ¬ŅQui√©n realmente est√° detr√°s de todo ello? Se habla incluso de una suerte de gobierno oculto que conspira a niveles impensables. Algunos creen que se trata de una conspiraci√≥n jud√≠a.

-No es así. La verdadera conspiración es orquestada por fuerzas negativas atrapadas en este planeta, que han sabido infiltrarse e influenciar en grandes líderes del mundo, y también a tenebrosas organizaciones tras ellos para precipitar el caos y el desorden. Más como saben, vuestro trabajo está logrando inclinar la balanza hacia la luz. Hay muchos secretos, pero ninguno de ellos ajeno a la fuerza transformadora del amor.

Antarel se refer√≠a a la conspiraci√≥n de los Illuminati, una secreta organizaci√≥n que procura hundir a la humanidad en el caos y la ignorancia. De acuerdo a los extraterrestres, su existencia no es un mito, y no necesariamente se halla relacionada a alg√ļn pa√≠s espec√≠fico o religi√≥n.

Se trata más bien de una conjura de origen cósmico contra la Tierra, un plan tenebroso que ha sabido mezclarse, cual poderoso virus, al interior de las más importantes organizaciones militares, medios de comunicación, y en más de un sillón presidencial para controlar a las masas. Parte de esta conspiración procura ocultar al hombre la existencia de avanzadas civilizaciones extraterrestres.

Por ello el sistemático ocultamiento y ridiculización de evidencias ovni.

-¬ŅLos gobiernos saben de las bases que tienen en nuestro Sistema Solar? -pregunt√©.

-Sí, pero no en las dimensiones que teorizan.

-¬ŅCu√°ntas bases tienen en el espacio, en nuestro Sistema?

-Poseemos 17 bases orbitales, sin tener en cuenta las bases de adaptación.

-¬ŅBases de adaptaci√≥n? -Repuse intrigado-

-Satélites artificiales, como lo hemos hecho con Fobos en Marte...

Nota: en marzo de 1989, una sonda soviética (Fobos II) fotografió un enorme objeto cilíndrico de más de 27 Km. de longitud sobre la luna Fobos, durante sus vuelos sobre el planeta rojo.

Escuchar todo esto de Antares resultaba impresionante. Era palpar las reales dimensiones de un despliegue extraterrestre por asistir y ayudar un proceso de evolución que compromete de manera especial a nuestro planeta.

Y me parecía tan insólito estar a bordo de una nave extraterrestre...

No sentía movimiento alguno. Y el ambiente era como una sala provista de un sutil aire acondicionado.

-Antarel, ¬Ņes posible que vea c√≥mo es la nave por fuera?

Mardorx volte√≥ y me hizo una se√Īa con su mano derecha para que me acerque.

-Observa -me dijo-

Y sobre el tablero de luces que manipulaba, se mostró una pantalla que parecía rectangular, hecha, al parecer, de "luz" y "gas". La claridad era impresionante. En ella vi un objeto con forma de disco, plateado, y ligeramente aplastado en la parte posterior, como una lampa o pala de excavación.

Contrastaba con un vacío oscuro y decenas de líneas blancas, luminosas y delgadas, que parecían ir en dirección opuesta a la trayectoria del aparato.

Era la nave en la que íbamos...

-¬ŅC√≥mo pueden ver la nave desde fuera? -Consult√©-

-Nuestros veh√≠culos no se mueven solos -contest√≥ Mardorx-, siempre son acompa√Īados por nuestras sondas de observaci√≥n (Caneplas). En este momento nos acompa√Īan tres. Est√°s viendo la imagen que transmite la sonda oeste. Sobre nosotros tenemos otra observando...

Entonces introdujo su mano en una luz que asemejaba una pompa de jabón azul, y la imagen en la pantalla cambió, mostrando ahora la nave desde arriba.

Luego hizo lo mismo y mostró la nave desde abajo...

-Está es la imagen que transmite la tercera sonda. Viaja debajo de nosotros -Mardorx parecía divertirse con la explicación y mi rostro de sorpresa-

-La gente no me va a creer esto, todo lo que estoy viviendo...

-No te preocupes por ello -intervino Antarel-. Tu estancia ahora con nosotros, y lo que te transmitir√° Joaquel, llegar√° a quienes ha sido dispuesto. Rel√°jate que ya estamos por culminar el desplazamiento.

Y en la pantalla, ahora veía parte de la Luna, como si la estuviésemos sobrevolando a baja altura. Vi de cerca los grandes cráteres lunares y en algunos de ellos luces, como si hubiese construcciones.

Est√°bamos en el denominado "lado oculto de la Luna".

Pero la tripulación de la nave me aclaró que lo que estaba viendo era en realidad gigantescos cristales erguidos como columnas, hechos de un cristal similar al cuarzo, pero de propiedades poderosas. Habían sido colocados allí hacía mucho tiempo.

Tras la Luna un objeto flotaba en medio de la oscuridad. Era como su peque√Īo "sat√©lite". Emit√≠a un brillo plateado. Luc√≠a como una pelota de golf.

Nos dirigíamos hacia allí.

-Aquello es Celea -me dijo Antarel- en unos instantes estaremos dentro.

Celea - Base Orbital

No sentí movimiento alguno cuando la nave penetró en la Base Orbital. Todo fue muy tranquilo. Sólo supe que la nave se había estacionado cuando Antarel me lo indicó.

Luego ingresamos a través de la otra puerta oval. En ese instante me despedí de Mardorx. Al igual que Anitac, no le volvería a ver en el resto de la experiencia.

El pasillo conectó con otro más amplio, pero esta vez recto, y en la medida que avanzábamos, éste se tornaba cada vez más grande, hasta el punto de simular aquellos grandes corredores que se utilizan en los aeropuertos.

-Ya estamos dentro de Celea -intervino Antarel-.

-Pero... ¬ŅEn qu√© momento entramos? ¬ŅEn qu√© momento salimos de la nave?

Antarel sólo sonreía.

Todo era muy calmo. Apenas sent√≠a una peque√Īa vibraci√≥n, un sonido muy tenue, como un zumbido, que parec√≠a envolver todo el lugar. Respiraba perfectamente. Era como estar en un edificio con un sutil "aire acondicionado".

Me encontraba caminando con el gigante extraterrestre a trav√©s de un corredor de grandes proporciones. Estimo unos 10 metros de ancho, y posiblemente unos 15 de alto. Todo el corredor, piso y paredes, eran blancos como los de la nave que nos condujo a la base orbital. En algunos sectores se mostraban unas planchas plateadas, como placas en una pared; all√≠ pude observar figuras, como ideogramas. Sent√≠a que no eran decorativos, sino que cumpl√≠an alg√ļn tipo de funci√≥n. El techo ten√≠a estructuras similares al cristal de roca. Eran enormes y de muchos colores.

Luego, a ambos lados del corredor que transitábamos, advertí unas grandes vitrinas o "ventanales". Entonces observé claramente un bello jardín, con flores bellísimas, de las más variadas formas y colores. Tan vivos, tan reales, que de sólo ver esto, sentí que estaba contemplando uno de los espectáculos más hermosos de mi vida. Nunca mis ojos habían visto algo tan especial...

Pensaba entonces en los mundos, en las regiones más bellas del Universo, de donde podrían haber traído estas flores y vegetación tan diversa para elaborar una especie de invernadero.

-Todo lo que ves Nordac... -me interrumpió suavemente el Guía, llamándome por mi nombre cósmico- lo hemos tomado de la Tierra...

Mi corazón dio un vuelco... ¡Todo era de la Tierra! Comprendí entonces, como nunca antes, toda la belleza que posee nuestro planeta, y de la cual no somos concientes y respetuosos.

En eso, en dirección opuesta a la nuestra, vienen caminando tres seres vestidos con trajes grises pegados al cuerpo. Calvos y delgados, de 1.60m de estatura aproximadamente. Pasan al lado nuestro asintiendo la cabeza como saludando. Luego siguieron como si nada.

No les llamó la atención mi presencia allí.

-Son científicos -se apresuró en explicarme Antarel- Están de paso. Vienen de "Epsilon".

Nuevamente Antarel leía mis pensamientos e inquietudes. Poco a poco me habitué a ello, al punto de interactuar con rapidez en las conversaciones. Daba igual hablarles en voz alta o pensarlo. Inmediatamente respondían...

Tuve sensaciones muy fuertes en esta experiencia. Debo confesar que llegué a sentirme parte de ellos. No los veía ajenos a mí. Incluso, por alguna razón que no comprendo, conocía las instalaciones de esta base. "Sabía" dónde estaban ubicados los pasillos, las puertas que debíamos cruzar, todo. Hasta el punto de percibir qué ocurría en otros sectores de la estación orbital. Al principio me sorprendí en extremo, hasta que llegué a acostumbrarme.

De esta forma supe que Antarel me llevaba por un sector de Celea donde no existe mayor "tr√°fico", por decirlo de alg√ļn modo. Interpret√© que hab√≠a sectores de la estaci√≥n que no pod√≠an ser visitados sin una previa preparaci√≥n.

Al margen de ello, en todo momento me sent√≠ acompa√Īado por un amigo de siempre que me conoc√≠a a la perfecci√≥n.

-Debo mostrarte algo -intervino el Guía mirándome a los ojos-. Sígueme.

Giramos a la izquierda luego de avanzar un largo trecho. Antarel caminaba como en "c√°mara lenta", quiz√° para recortar sus pasos debido a la importante diferencia de estatura con un humano normal.

Me llevó a un sector de la estación que albergaba varios cilindros y cajas octagonales de un color naranja, apiladas a un lado del área que visitábamos. Había otros objetos allí, pero no los recuerdo bien. A nuestra derecha, se ubicaba una gran puerta trapezoidal, que inmediatamente me recordó los ventanales de piedra en Machu Picchu y otros yacimientos arqueológicos que se atribuyen a los incas.

Estimo que la puerta medía unos cuatro metros de alto por unos tres de ancho. Su color era rojo, y tenía un símbolo semejante a una "W", de color negro y hundido en la estructura que parecía metálica.

Antarel se dirigió a ella sin mayor detenimiento.

Yo segu√≠a a mi gigante compa√Īero cuando vi c√≥mo la puerta se "desarm√≥" ante nosotros, oblig√°ndome en acto reflejo a retroceder. En verdad la puerta se hab√≠a abierto con la sola aproximaci√≥n del Gu√≠a -como si √©sta estuviese "viva" y lo hubiese reconocido-; aquella estructura se dividi√≥, por decirlo de alguna forma, en unas cinco secciones que se ocultaron en los extremos.

Luego que me repuse de esta situación sorpresiva, seguí al Guía a través de una especie de rampa con unos "pasamanos" -les llamó así, pero dudo de que cumplan esa función-, que nos conducía a un segundo nivel.

Allí nos encontramos ante una gran vitrina o cristal.

-Observa -me dijo se√Īalando con su dedo √≠ndice el ventanal-.

Y he aquí que vi algo realmente increíble...

-¬°Son humanos! -Exclam√©- ¬ŅQu√© hacen aqu√≠?

En una gran sala, decenas de personas de todas las razas y edades, vestidas con unos buzos blancos, caminaban despacio, en paz, como en estado de meditación. En sus rostros se veía una felicidad profunda. De pronto se cruzaban, y se tocaban suavemente las manos, un roce, muy sutil.

Todos hacían lo mismo...

-Fueron rescatados de tu planeta, de guerras, accidentes, desastres naturales y más, bajo su consentimiento, para ser preparados y ser nuevamente insertados en la sociedad bajo una nueva perspectiva -explicaba el Guía-.

-¬ŅQu√© hacen? ¬ŅPor qu√© caminan y se tocan as√≠?

-Est√°n sinti√©ndose, reconoci√©ndose... Es lo primero que les ense√Īamos cuando est√°n con nosotros antes de entregarles cualquier tipo de informaci√≥n.

Antarel hizo una pausa y a√Īadi√≥:

-El ser humano olvida con facilidad su capacidad de conectarse con su propia especie, de sentir aquella conexi√≥n que los agrupa, y a√ļn m√°s el enlace consigo mismo. Los adiestramos en recuperar aquella sensibilidad, que pierden f√°cilmente en el modo de vida que han construido en la Tierra.

El gigante extraterrestre miraba con atención a través del "ventanal".

-Entonces no todos eran llevados a Ganímedes -le dije.

-Y muchos no han tenido que abandonar la Tierra -contestó-. Se encuentran también en nuestras bases submarinas y subterráneas.

-¬ŅC√≥mo y cu√°ndo volver√°n? ¬ŅVolver√°n todos? -Repuse intrigado-.

-Ya están volviendo. Y como también sabes, en silencio, con el objeto de precipitar un cambio desde dentro que no despierte sospechas, y ayudar al mundo en su proceso de transformación. Otros volverán en nuevos nacimientos. Pronto sabrás más de ello...

El Gu√≠a gir√≥ y me pidi√≥ que lo acompa√Īase. Entonces caminamos hasta detenernos en un arco que marcaba la entrada a un gran sal√≥n.

-Te espero aquí -me dijo- Allí dentro te espera Joaquel. Abre tu corazón para comprender, y presta atención a todo lo que se te va a revelar...

Joaquel y los Discos Solares

Dej√© a Antarel y cruce hacia un sal√≥n muy grande, de estructura semicircular. Parec√≠a un peque√Īo coliseo en forma de herradura.

El ambiente se hallaba parcialmente iluminado. Era una luz verdosa. El techo, una suerte de bóveda con luces hexagonales de colores. El piso parecía "alfombrado", suave, de un color similar entre el rojo y el terra cotta. Tengo la impresión que los colores que observaba eran en cierta medida diferentes a los que recuerdo haber visto en la Tierra. Los percibía más "vivos".

Quedé de pie casi en el centro de este salón. Y allí, en una especie de estrado -muy similar a una pirámide de cima trunca-, pegado en la zona central de la pared circular, se hallaba Joaquel, y a su lado derecho Xendor, a quien reconocí de inmediato.

Joaquel estaba vestido con una suerte de t√ļnica dorada y un casco medianamente alargado sobre la cabeza. Me record√≥ la apariencia de Alcir en los contactos f√≠sicos en Paititi. Joaquel es un ser de rasgos orientales, tipo mongol, de cierta ancianidad pero sin llevar barba. No es de contextura robusta. Es delgado y de baja estatura. Ojos peque√Īos pero dulces y penetrantes. Me observaba fijamente, como si hubiese estado esperando de hace mucho este encuentro.

Xendor es un hombre de cuerpo atlético y alto. Estimo algo más de 1.80 m. Moreno, y de ojos claros, aunque no puedo precisar el color. No mostraba cabello, y todo él se hallaba vestido con un traje pegado al cuerpo de un color celeste.

Al igual que Joaquel, se mostraba sonriente y complacido de hallarme allí.

-Amor y Luz -inició el diálogo Joaquel-.

-Amor y Luz... -respondí con cierta timidez-.

-Que no te llame la atención estar aquí. Tu testimonio será importante, generará una activación del recuerdo dormido en aquellos comprometidos con el programa de contacto. Ya lo iniciaron con vuestro trabajo en Paititi.

-¬ŅPor qu√© Paititi es tan importante para ustedes? -consult√©- ¬ŅCu√°l es la trascendencia de todo lo que hicimos en agosto del 2000 (expediciones simult√°neas a Paititi, la Sierra del Roncador en Brasil y la Cueva de los Tayos en Ecuador)?

-Bien lo sabes... -habló despacio, mientras Xendor parecía disfrutar del momento-

-Paititi es el Retiro Interior más importante de Sudamérica -aseveró Joaquel-, pues está activo, y custodiando una de las herramientas más trascendentales de ascenso interdimensional para el planeta.

-El Disco Solar... -intervine-.

-Es el Disco C√≥smico que fuese elaborado premeditadamente para este tiempo, cuando la Confederaci√≥n decidi√≥ establecer la Hermandad de la Estrella en la Tierra. Por ello ir√°n en su momento al desierto de Gobi, para hallar el √ļltimo eslab√≥n que los une con el Plan C√≥smico y las Fuerzas de la Luz.

-No obstante -se expresaba con calma-, el Disco que protege la Hermandad Blanca del Paititi no es el √ļnico. Existen otros 12 discos repartidos en el planeta, custodiados por los guardianes en sus Retiros Interiores. Todos ellos est√°n interconectados. Cuando el Disco Solar de Paititi sea activado, lograr√° una reacci√≥n en cadena con los otros Discos, formando una red de energ√≠a que permitir√° al planeta Tierra dar un verdadero salto c√≥smico, y reconectarse con el Real Tiempo del Universo.

-¬ŅCu√°ndo ocurrir√° ello? -pregunt√©.

-Cuando estén listos. Y aquel momento deberá coincidir con un evento cósmico: La sincronía entre el Sol de este Sistema y el Sol Central de la Galaxia.

Joaquel hac√≠a referencia a la energ√≠a del Hunab Ku o "Centro Gal√°ctico", tal como reza la profec√≠a maya para el a√Īo 2012, y que ha podido ser constatada por la NASA debido a las recientes e inquietantes anomal√≠as en el Sol.

Hoy por hoy no es un secreto que una extra√Īa radiaci√≥n de antimateria est√° llegando desde el mism√≠simo centro de la V√≠a L√°ctea a nuestro Sistema Solar...

-¬ŅQu√© ocurrir√° con las esferas de energ√≠a que recibimos en Paititi? ¬ŅC√≥mo activarlas? -Consult√©.

-Al estar interconectadas, la activación de una de ellas puede comprometer a las otras. El despertar será progresivo, en la medida que vayan también activando lugares y comprendiendo.

Además de poseer información, que en un futuro podrán armar y entender para compartirla, aquellas esferas de energía les permitirán reunir los códigos de acceso a verdades más profundas, protegidas y reservadas en los lugares más sagrados de la Tierra.

-¬ŅTendremos que ir f√≠sicamente a todos esos "lugares"?

-Llegarás a los lugares más insospechados de tu mundo, Nordac -intervino Xendor-. Recién empiezan el verdadero trabajo... La puerta que cruzaron en agosto del 2000 con la Triangulación sugerida por nosotros, es de gran importancia para la misión de contacto. Pero a partir de ahora enfrentarán encargos más grandes.

-¡Más grandes! -Exclamé sorprendido-.

-Existen mecanismos muy profundos que van m√°s all√° de nuestra existencia -intervino Joaquel-, y ustedes los pusieron en marcha en vuestra √ļltima incursi√≥n al Paititi, donde debieron demostrarse a s√≠ mismos hasta ad√≥nde estaban dispuestos a llegar. Con aquel acto de amor supremo, dieron un gran paso representando a todos. Y el proceso contin√ļa. A√ļn hay mucho por hacer.

-¬ŅAd√≥nde conduce aquella puerta que cruzamos? -Consult√©, vibrando como si fuese una campana, como intuyendo algo gigante-

-A una revelaci√≥n que los conecta con Jes√ļs...

Parte 3

ISHTACAR - Guardian y Vigilante de Mundos

-Como observas -proseguía Joaquel-, no sólo están cruzando puertas que ya fueron abiertas a lo largo del proceso de contacto. Están afrontando nuevas responsabilidades y compromisos. Nuevas experiencias. Todo estaba destinado para este tiempo, en que trabajarían directamente con el "Gobierno Interno Positivo del planeta".

-La dinámica de nuestro despliegue es muy grande -apuntó Xendor-. Compromete diversos aspectos. Por esta razón estás aquí, para que lo puedas palpar y sentir por ti mismo, y luego lo transmitas a los grupos que están trabajando en el mundo.

En ese instante, por la puerta en forma de arco ingresó un ser al salón. Era un gigante. Pienso que más alto que el propio Antarel. Su aspecto era nórdico. Corpulento. Vestido con un mono metálico, plateado, pegado al cuerpo. Su cabello era muy blanco. Y me sorprendió observar que se desplazaba con los ojos cerrados. Al verle, sentí que todo mi cuerpo se estremecía. Pensé que no lo iba a soportar.

La sensación de estar frente a este personaje fue inenarrable.

-√Čl es Ishtacar -se apresur√≥ en explicarme Joaquel, mientras trataba de controlar mis emociones ante el gigante que se hab√≠a parado exactamente frente a m√≠-. Ishtacar es un Guardi√°n y Vigilante. Es quien coordina la cuarentena de protecci√≥n que la Confederaci√≥n dispuso en la Tierra para protegerla de intromisiones de visitantes extraterrestres con prop√≥sitos hostiles.

Joaquel tra√≠a a mi mente todo lo que anteriormente se nos hab√≠a dicho. Dentro del orden de acci√≥n que re√ļne a las civilizaciones extraterrestres que nos contactan se hallan diversas jerarqu√≠as. Entre ellas se encuentra un grupo de seres que tienen la tarea de proteger y velar por mundos que se hallan en proceso de crecimiento y aprendizaje (como el caso de la Tierra).

Estos seres, conocidos como "Guardianes y Vigilantes" pueden bloquear el acceso a otras civilizaciones estelares si su intromisión podría suponer un riesgo para las criaturas vivientes de un planeta "protegido".

Incluso se han registrado diversos enfrentamientos cuando se ha pretendido ingresar "por la fuerza" a la Tierra. De esto hay antecedentes desde épocas remotas al reciente caso Roswell, donde una nave de experimentación no autorizada fue "interceptada y abatida" por aquellos misteriosos guardianes cósmicos.

De acuerdo a estas informaciones, desde que el hombre empleó armas de destrucción masiva en la Segunda Guerra Mundial, la "Confederación" consideró conveniente establecer una suerte de cuarentena de protección a la Tierra, pues debido a nuestro desarrollo bélico podríamos "atraer" a civilizaciones extraterrestres de similar frecuencia vibratoria.

Era una amenaza que debía ser controlada de alguna forma.

-Dios...-me dec√≠a mientras no quitaba la mirada de aquel hombre extraterrestre, de unos 40 a√Īos de edad en apariencia, quien no se inmutaba, casi como si fuese un maniqu√≠-.

-Tu planeta es muy especial -intervino el Vigilante, mentalmente, al igual que los Guías, pero la tonalidad de su voz era muy distinta, era como si fuesen en verdad muchas voces a la vez-. Ello está atrayendo a diversas civilizaciones, que intentan tomar de tu mundo todo cuanto puedan conseguir.

-¬ŅDe d√≥nde es usted? -Me dirig√≠ con timidez-.

-Ello no es importante, sino lo que voy a decirte... -respondió firme-.

Como saben, hace mucho tiempo -explicaba el Vigilante-, la Confederación dispuso la orientación del proceso terrestre a dos civilizaciones. Estas se encontraban en los grupos de estrellas que conocen como Pléyades y Orión.

Los seres de las Pléyades constituyen una avanzada cultura, dedicada a los estudios científicos, la compresión del tiempo y el espacio.

Orión, por su parte, es una civilización con tendencia bélica, situación que fue el caldo de cultivo para que el conflicto cósmico del cual se les ha revelado se precipitase desde allí.

Afortunadamente la Confederaci√≥n reaccion√≥ a tiempo y logr√≥ reducir la tensi√≥n, deportando a los disidentes a la Tierra. Y otro grupo, venciendo su pasado guerrero, hall√≥ su destino como gu√≠a y farol de la humanidad al trasladarse a las lunas de J√ļpiter, donde tambi√©n se desplaz√≥ el consejo regente de la Galaxia, que antiguamente funcionaba en Ori√≥n.

Ishtacar hablaba de las colonias de Gan√≠medes, entre otras lunas de J√ļpiter, en donde se estableci√≥ una base importante de los colonos de Ori√≥n que llegaron a nuestro Sistema Solar hace m√°s de 25,000 a√Īos.

-Después de todo ello -Ishtacar prosiguió con el relato, como si quisiese que redescubriera "algo" en el mismo- se designó una la civilización de lo que ustedes llaman Sirio para que observe y asista a la Tierra. Los seres de Sirio estaban calificados para emprender proyectos de inserción de conocimiento en el planeta, contribuyendo de manera importante en el desarrollo de antiguas civilizaciones. Funcionaron como instructores.

Los Oriones disidentes que se quedaron atrapados en la Tierra, en otro plano o dimensión paralelo al que ustedes se mueven, han procurado no sólo escapar en cuerpos nuevos a través de intentos de clonación humanos, sino que además alentaron a otras civilizaciones extraterrestres a venir a vuestro mundo con propósitos de colonización y depredación de vida. Pero hasta el momento todo ello lo hemos evitado.

Deben saber -a√Īadi√≥- que los avances cient√≠ficos terrestres en el terreno de la clonaci√≥n, son en extremo peligrosos porque precisamente a trav√©s de ello podr√≠an corporizarse estas entidades, que ya se encuentran conspirando tras grupos que afirman estar en contacto con visitantes extraterrestres, cuando no se trata m√°s que una manipulaci√≥n de las fuerzas tenebrosas.

-¬°Necesito preguntar! -Interrump√≠- ¬ŅSi est√°n protegiendo la Tierra, porqu√© se siguen dando casos de raptos o abducciones como documentan algunos investigadores? ¬ŅAcaso todos los casos son un fraude, o ustedes han tenido problemas para el bloqueo?

-Hasta el momento hemos anulado cualquier tipo de intromisión. Hemos actuado con firmeza cuando ha sido indispensable. Las abducciones, además que muchas veces han sido realizadas por humanos en la mente del testigo, con elementos claros de manipulación, lamentablemente también se han producido como raptos reales a manos de visitantes extraterrestres, y en una proporción más grande de la que imaginan. Los seres que la llevan a cabo ya estaban aquí...

-Es decir... ¬ŅLlegaron antes que ustedes?

-La cuarentena definitiva de protección la aplicamos en la Tierra cuando vimos las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Al experimentar con armas de destrucción masiva se estaban exponiendo a que otras civilizaciones se acercasen a vuestro mundo. Entre más tecnología bélica posean y empleen, llamarán la atención de civilizaciones de similar condición vibratoria. Por ello la Confederación dispuso la cuarentena, para protegerlos ante la llegada de otras formas de vida extraterrestre con intenciones negativas.

Antes que se estableciera la cuarentena -continuaba- en la Tierra ya exist√≠an algunas bases de avanzada de la Osa Mayor, de donde vienen aquellas naves que procuran experimentos con vuestras poblaciones. Ellos supieron introducirse silenciosamente, aprovechando que a√ļn no hab√≠amos fortalecido el cord√≥n de protecci√≥n en la Tierra.

-¬ŅCu√°ntas bases existen de estos seres?

-Poseen cuatro instalaciones submarinas y subterr√°neas. Dos de ellas cerca de los EE.UU.

-¬ŅY no pueden hacer algo? ¬ŅNo pueden intervenir?

-¡No en la Tierra! -contestó tajante- Ello no se nos está permitido. Además que alertaríamos demasiado al mundo con una intervención determinante de parte nuestra.

-Entonces, ¬Ņqu√© pasar√° con estos seres?

-Ya está sucediendo -contestó con una calma aplastante-. Están desapareciendo al no poder controlar un virus que los degenera. Es cuestión de tiempo.

Los Vigilantes sabían que estos seres, conocidos dentro del estudio del contacto extraterrestre como "grises", funcionaban en "colonias". Encontraron su punto débil en un elemento orgánico sintético que logró ser ingresado a sus bases para contaminarlos silenciosamente. El proceso fue lento para que ellos no advirtieran el virus y que éste pueda propagarse efectivamente a todas sus colonias en la Tierra.

El plan ha funcionado y ahora est√°n desapareciendo...

-La humanidad debe ser más conciente de la tecnología que está desarrollando -enfatizó-. Cuando hemos interceptado sin mayor opción una astronave de procedencia negativa, procuramos que el vehículo se desintegre y no lleguen fragmentos del mismo a tierra. No lo hemos logrado en todos los casos, y he allí la tecnología recuperada por algunos gobiernos de vuestro mundo, sin saber que con ello están cavando un hoyo debajo de sus pies. Nuestras naves algunas veces han sido impactadas en enfrentamientos, y al ver que podíamos caer a tierra, y el peligro que se podría generar si nuestra ciencia cae en manos equivocadas, no dudamos en detonarlas...

-Dios... ¬ŅPero por qu√© tanto cuidado con acceder a tecnolog√≠a extraterrestre? ¬ŅPor el mismo peligro que generamos en la Segunda Guerra Mundial al emplear bombas at√≥micas?

-Estás comprendiendo... Deben saber que hemos detectado un importante foco de tensión en los EE.UU. Ello podría precipitar decisiones de naturaleza bélica que afectarían la paz del planeta. Todo esto será generado desde oriente. Ya lo verán. El empleo de armas sofisticadas, puede conducirlos a un error muy grave...

El Vigilante trajo a mi mente una comunicación que recibiera en Monte Shasta el 11 de febrero, y que hablaba del trabajo de los grupos en los EE.UU y de eventos difíciles en la otra cara del mundo.

El mensaje decía textualmente:

"En EE.UU. se requiere la unidad y trabajo en enlace de los grupos para contrarrestar el foco de tensión que se emana desde esta región del planeta.

No olviden que se encuentran en una de las zonas más densas del mundo, donde es fácil olvidarse del camino a la luz, de sentir y comprender que existe un Plan emanado desde lo Alto y que espera la mayor conciencia y disposición del hombre. Desde esta región del mundo se tomarán importantes decisiones para la paz mundial ante eventos de marcada tensión en Oriente.

Por ello, más que nunca, la Misión requiere a los grupos trabajando en sintonía y generando un foco mental de irradiación positiva para enfrentar con amor todo esto"

(11 feb 2001).

Por alguna razón, el mes "Septiembre" y "Nueva York" se quedaron en mi mente cuando Ishtacar me hablaba. ¡El gigante extraterrestre estaba transmitiéndome una coordenada!

¬ŅQu√© significaba? ¬ŅQu√© ocurrir√≠a en esa fecha? ¬ŅEse ser√≠a el "foco de tensi√≥n" que nos llevar√≠a a una escalada militar en Oriente Medio?

Cuando tuve todo más claro, descubrí que estábamos ante una advertencia.

Y debíamos evitar de alguna forma que ese incidente no se concrete pues afectaría al mundo entero.

Debo decir que habl√© de esto abiertamente en conferencias p√ļblicas e inclusive en medios de comunicaci√≥n masivos en California y Nueva York. Sin embargo, semanas m√°s tarde, suced√≠a el lamentable incidente del 11-S.

Yo me encontraba en EE.UU. en ese momento, y fue un dolor tremendo ver todo lo pasó...

-Empiezo a comprender... -reflexionaba ante el gigante extraterrestre- ¬ŅLa Confederaci√≥n no ha intentado nunca un di√°logo m√°s directo con los Gobiernos para alertarles de todo lo que est√° por venir?

-Tuvimos acercamientos directos con tres gobiernos de tu mundo: Francia, la Uni√≥n Sovi√©tica y los EE.UU. Pero como supusimos, no estaban preparados para comprender. Desde entonces, aprovechando la carrera espacial, hemos hecho llegar mensajes de alerta a diversos gobiernos a trav√©s de los astronautas terrestres, muchos de ellos a√ļn en contacto mental con nosotros. Hemos avanzado mucho en este aspecto. Ya lo comprobar√°s por ti mismo, ya que uno de ellos te contactar√° en la Tierra...

-Qué peligrosos podemos ser los seres humanos... -pensaba-.

-¬°Y que alto pueden llegar en actos de amor que observamos y aprendemos! -Intervino con firmeza el gigante guardi√°n-. La naturaleza guerrera del ser humano es parte de la naturaleza extraterrestre que heredaron...

-¬ŅQu√© me tratan de decir con ello? -Mir√© a Joaquel, quien al igual que Xendor observaba la conversaci√≥n en silencio-.

-En la sangre de los seres humanos existen patrones genéticos provenientes de Orión. Fueron insertados desde el principio como parte de un proyecto-habló Ishtacar, serio y firme-. Son, genéticamente, hijos de Orión...

-¬ŅTenemos genes que nos conecta con una raza extraterrestre guerrera? ¬ŅSomos en cierta forma "descendientes" de aquellas civilizaciones de Ori√≥n? ¬ŅEsto tiene que ver con el conflicto c√≥smico del cual nos hablaron, con el celo que algunos seres de Ori√≥n tuvieron del ser humano al desarrollarse el Plan C√≥smico?

-Lo sabes, porque eres parte de todo ello... -Intervino hablando muy despacio, y siempre sin abrir sus ojos-.

-¬ŅQu√© sientes, Nordac...? -Era Joaquel quien me hablaba, como queriendo precipitar en m√≠ un descubrimiento-.

-Siento que si logramos un estado de amor -le dije-, de integración absoluta con el Plan Superior, restituyendo aquel orden perdido del cual tanto nos han hablado, venciendo incluso nuestra naturaleza guerrera heredada de Orión... Demostraríamos que sí es posible alcanzar dimensiones superiores a través del amor y la fe. Se produciría una expansión, una redención cósmica... ¡Les demostraríamos que sí es posible!

-Has sentido y entendido... ¡Hecho está! -Apuntó Joaquel-.

Entonces Ishtacar abandonó el salón. Nunca abrió los ojos, sin embargo se desplazó como si los tuviese abiertos.

"Para conocer la verdad tienes que ser parte de ella" -se repetía en mi mente como un eco poderoso-.

En el diálogo, el Guardián y Vigilante también me habló de un tercer grupo de Orión, que logró escabullirse en el conflicto, quedando actualmente errante en el espacio. Estos seres se habrían transformado en una avanzada poderosa, con la intención de llegar en un momento a la Tierra y reclamarla como suya.

Seg√ļn Ishtacar, en Egipto encontrar√≠a una clave que habla de este "retorno de Ori√≥n". M√°s como me apunt√≥, el verdadero enfrentamiento que involucra al ser humano se est√° librando en un terreno totalmente distinto, y que no es el espacio, sino nuestro propio interior... Aunque parezca incre√≠ble, se espera que el ser humano despierte en s√≠ mismo un "recuerdo" dormido que compromete un eslab√≥n extraterrestre, y todo ello inclinar√≠a la balanza hacia la luz, como hemos venido comprobando en la experiencia de contacto.

También se me explicó, que la creación de la Hermandad Blanca en la Tierra, no sólo apuntaba a la protección de la verdadera historia de la humanidad y el equilibrio de fuerzas manifiestas en el mundo. La Hermandad Blanca también tendría una función de "protección" de la humanidad. En su momento con menos restricciones que los propios Guardianes y Vigilantes, ya que al ser híbridos y poseer códigos genéticos humanos, pueden actuar con mayor libertad.

Seg√ļn Ishtacar, me dijeron todo esto para que seamos concientes del real despliegue y din√°mica del programa de contacto, en todas sus facetas. Y que deb√≠amos seguir trabajando sin permitir distraernos por nada, ya que est√°bamos muy cerca de lograr una verdadera transformaci√≥n. Que nuestro esfuerzo y trabajo estaba contribuyendo positivamente en el proceso.

Que no estamos solos...

Monasterios en los Andes y las Claves del Conocimiento Oculto

-¬ŅAhora entiendes por qu√© est√°s aqu√≠? -Me habl√≥ Joaquel, notando que ahora el sal√≥n hab√≠a perdido la luminosidad verdosa, torn√°ndose de una luz dorada muy suave-.

-¬ŅCu√°l es el siguiente paso? ¬ŅQu√© nos resta hacer en Sudam√©rica luego de la Triangulaci√≥n de agosto? -Consult√©-

-Como parte de aquella preparación que los llevará al encuentro definitivo con la Hermandad Blanca -respondió Xendor ante una indicación del anciano-, conectarán en viajes guiados por nosotros "puntos intermedios" con el Gobierno Interior. Monasterios secretos que se hallan en la cordillera de los Andes y que guardan un enlace directo con el conocimiento perdido de vuestro mundo.

Estos monasterios -prosigui√≥-, son parte de misiones secundarias, que al igual que Misi√≥n Rahma hallan su esencia en los designios del Plan C√≥smico. Los lugares donde iniciar√°n estas conexiones son tres, y se encuentran en Per√ļ.

-¬ŅD√≥nde est√° aquella gente? ¬ŅCu√°ndo y c√≥mo debemos hacer esto?

-Hallar√°n los monasterios al este de Marcahuasi, al norte de Cusco, y al norte de Puno. T√ļ sabes qui√©nes ir√°n. Es una responsabilidad que comprometer√° a diversos hermanos de los grupos a escala internacional. Espera con calma el momento, que sabremos asistirte -puntualiz√≥-.

-¬ŅY el viaje al Monte Sina√≠? -Consult√©- ¬ŅEs la consecuencia de nuestra reciente expedici√≥n a Paititi? ¬ŅQu√© encontraremos all√≠?

-Conectar√°n con una de las claves de acceso al conocimiento -intervino Joaquel-.

-Las Claves del Conocimiento Oculto... -repuse- ¬ŅQu√© son exactamente? ¬ŅYa hemos tenido acceso a ellas?

-Hay tres claves de acceso, y ya han conocido dos de ellas: La Clave del Recuerdo, y la Clave del Retorno -explicaba con voz suave el anciano Maestro-.

La Clave del Recuerdo es la etapa actual de la Misión en sí misma: El Séptimo de RAHMA. Un momento que fue predestinado para que pudiesen recordar quiénes realmente son, la esencia del programa de contacto y vuestra labor como misioneros en el mundo. La Clave del Recuerdo o Séptima Fase se activa en este tiempo en que accederán al instante de cómo llegaron a formar parte de la Misión.

La llave se las mostramos desde un inicio, y no es otra que el Nombre Cósmico (nuestra clave vibratoria personal).

La Clave del Retorno -prosigui√≥-, vibra en el n√ļmero 14, que marca el regreso de aquello que debe volver. El puente de restauraci√≥n. La Clave del Retorno involucra el arribo al mundo del Maestro de Maestros, del Cristo C√≥smico...

Joaquel hablaba de claves que ciertamente habíamos venido observando, y que no supimos entender en toda su profundidad en un principio. Recuerdo bien una investigación que hicimos sobre la Puerta 14 o Clave del Retorno:

"De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación de Babilonia, catorce; y desde la deportación de Babilonia hasta Cristo, catorce..."
La Biblia (San Mateo 1: 17).

Jes√ļs o la Puerta 14, "La Clave del Retorno", puesto que el Maestro prometi√≥ volver, se refleja num√©ricamente en diversos relatos simb√≥licos del mundo antiguo, y siempre con la profec√≠a de un retorno sagrado. Desde los 14 pasos o "V√≠a Crucis" que conducen al Maestro a su redenci√≥n en el G√≥lgota, a Inkarri, el Inca 14 que volver√≠a desde Paititi para restituir la luz en el mundo andino, el mensaje de esperanza y cambio eran m√°s que evidentes.

Al margen de nuestras creencias religiosas, la Clave del Retorno habla del regreso de la luz al mundo, de una época de paz luego de las pruebas de transformación de todo el planeta y sus criaturas.

Jes√ļs y La Clave de la Ascensi√≥n

-¬ŅLa tercera clave tiene que ver con Jes√ļs? -Consult√© emocionado-.

-¡Así es! -Contestó Joaquel-. La Clave de la Ascensión se encuentra en el Monte Sinaí, por ello debían mostrar un desprendimiento de amor en Paititi, y precipitar con ello la siguiente conexión que los llevaría a Egipto y la propia esencia de este mensaje.

El Arca de la Alianza... -pensaba- . De acuerdo a nuestras investigaciones el Arca fue devuelta al mism√≠simo lugar en donde se dieron las instrucciones para construirla: El Horeb. En una galer√≠a subterr√°nea del Sina√≠, bajo la monta√Īa de Mois√©s, reposa aquel objeto que protagoniz√≥ diversos hechos sobrenaturales narrados en la Biblia. ¬°La Clave de la Ascensi√≥n estaba relacionada a ella!

-Ahora entiendo por qué Alcir en el contacto físico de 1996 nos dijo que el verdadero secreto estaba dentro del Arca sagrada -reflexioné en voz alta.

Joaquel -pregunt√©- ¬ŅM√°s all√° del s√≠mbolo y su mensaje, qu√© hay exactamente dentro del Arca de la Alianza? ¬ŅEst√° relacionado con la Clave de la Ascensi√≥n?

-En su interior se halla el archivo de información más importante que protege la Hermandad Blanca de la Tierra -contestó-. El Arca fue construida por indicaciones de seres de la estrella Taigeta (Pléyades) para que en su interior pudiese conservarse el testimonio genético de un proyecto cósmico.

En el Arca de la Alianza -a√Īadi√≥ despacio y calmado- se protege una muestra de la sangre del Maestro, un archivo trascendental que contiene la informaci√≥n necesaria de c√≥mo un ser humano puede alcanzar el s√©ptimo nivel de consciencia.

-¬°Esto es impresionante! -Exclam√©- Esto podr√≠a explicar la conexi√≥n entre Egipto y Paititi, y porqu√© siempre nos dijeron que todo aquel que marchase al Paititi comprender√≠a la misi√≥n de Jes√ļs. Pero, ¬Ņc√≥mo lleg√≥ la sangre all√≠? ¬ŅCu√°l es el objetivo de mantenerla?

-Ello lo sentirán en el Sinaí más allá de todo lo que podamos transmitirte hoy -repuso-. En un futuro podrán asimilar estas revelaciones.

Pens√© entonces en la obsesi√≥n de la Alemania Nazi en poseer objetos sagrados relacionados con el Maestro, tales como el Santo Grial, la Lanza del centuri√≥n romano Longinos, y la propia Arca de la Alianza. ¬ŅSe procuraba acceder al registro de informaci√≥n gen√©tica del Maestro? ¬ŅCon qu√© fines?

-Debes saber que en esta nueva etapa -me interrumpió Xendor-, entrarán en contacto con fuerzas de luz inteligentes, con seres del propio Universo Mental. Se acerca un momento de conexión cósmica para el cual deben estar preparados. Grandes cambios se acercan...

-¬ŅC√≥mo ser√°n aquellos cambios? ¬ŅQu√© signos se mostrar√°n en el mundo?

-Lo verán en los próximos acontecimientos mundiales -intervino Joaquel nuevamente-. Cuando nuestras naves sean detectadas con insistencia, inquietando el espacio aéreo de diversos países en una oleada de observaciones sin precedentes, la humanidad tomará mayor conciencia de nuestra visita y aproximación. A todo esto se sumará un hecho revelador desde el Vaticano, que remecerá los cimientos de una de las religiones más influyentes en tu mundo.

No olviden que vuestro trabajo como misioneros -enfatizó- apunta a una labor conjunta con la Hermandad Blanca del planeta: Preparar el advenimiento del Cristo. Nunca lo olviden...

En ese instante noté que una puerta se había abierto a unos metros de mi ubicación, ubicada a mi lado izquierdo en la pared circular. Era trapezoidal y parecía conducir a otro salón...

-¬ŅQuieres conocer cu√°l es la llave de salvaci√≥n de la humanidad? ¬ŅDeseas verla? -Me hablaba Joaquel con firmeza-.

-Sí... -contesté-.

Parte 4

Entonces Xendor hizo una se√Īa para que entrase por aquella puerta.

Caminé despacio. Con cierto temor porque no sabía con qué me iba a encontrar. Pero no me detuve y crucé el marco de aquella entrada que me conduciría a una revelación inesperada.

-Pero... ¡Son sólo espejos! -me decía-

Y ciertamente, me encontraba en una habitación "construida" de espejos hexagonales. No había nada en ella. Sólo mi imagen reflejada en los cristales...

Y fue allí que sentí lo que Joaquel deseaba que entendiese: Que la llave éramos nosotros mismos. Que nosotros mismos somos la propia salvación y futuro de la Humanidad.

Fue tan simple y sencillo, pero al mismo tiempo poderoso, que salí de la habitación con lágrimas en el rostro, profundamente conmovido. No me esperaba ello. Se había producido en mí una especie de expansión de consciencia.

Así, nuevamente frente a Xendor y Joaquel, me sinceré.

-Es verdad lo que me transmiten... -les dec√≠a, a√ļn quebrado y emocionado-. ¬ŅPero no ven los errores que cometemos, y que muchas veces han decepcionado o hecho caer a otros hermanos, que esperan tanto de uno? ¬ŅPor qu√© nos siguen contactando si hemos demostrado muchas veces inconsciencia e irresponsabilidad con los encargos que nos han compartido?

-Amado Nordac... -me habl√≥ muy despacio Joaquel, llam√°ndome nuevamente por ni Nombre C√≥smico, y Xendor, silencioso, me observaba fijamente sin perder la sonrisa-. Los seres humanos ven con mayor facilidad los errores de aprendizaje de sus hermanos. Identifican r√°pidamente los aspectos negativos del compa√Īero, olvidando muchas veces las actitudes correctas y el potencial de servicio que nosotros detectamos.

Bien saben que nunca estar√°n libres de cometer errores -a√Īadi√≥-. Incluso de repetirlos en ocasiones. Pero hemos visto que han sido valientes para seguir adelante, y no desmayar en un proceso que gracias a ustedes se encuentra cerca de cumplir los objetivos.

El Amor, amado Nordac, es la capacidad de darlo todo. De entregar y servir. Ser una herramienta √ļtil a los dem√°s. Siempre les hemos dicho que Rama es Amar, y el Amor es la fuerza que mantiene en equilibro el Universo. Es el orden en s√≠ mismo. ¬ŅLo sientes verdad? Pues est√° en ti y en cada ser humano. Es la fuerza que han sabido utilizar para emprender cada esfuerzo, para dar cada paso en la Misi√≥n que se les ha encargado. Todo ello, lo hemos visto.

A√ļn no eres consciente de todo lo que est√°s haciendo -prosigui√≥ el Maestro-. A trav√©s tuyo han fluido las claves de acercamiento para conectar con la Hermandad Blanca en nuevos viajes de contacto, inspirando a que otros se interesen en aquel sendero que lleva a los Retiros Interiores. Has sido valiente para dar testimonio de nuestros encuentros contigo, y has arriesgado mucho por el mensaje, comprobando que la luz siempre prevalece y que todo lo aclara.

No es ti a quien hablo -puntualizó-, sino a las personas que representas en este instante. Los tiempos han llegado para que finalmente puedan reconocerse como caminantes predestinados de siempre...

En aquel momento una serie de im√°genes, muy intensas y v√≠vidas, aparecieron en mi mente. Lo primero que observ√© fue el OVNI que avistara en casa de mis padres en 1988, cuando ten√≠a 14 a√Īos, experiencia que marcar√≠a una etapa importante en mi vida y el contacto con ellos. Pero, para mi sorpresa, vi otras im√°genes, pero cuando era m√°s ni√Īo. Recordaba entonces los paseos en familia a un conocido club campestre de Chosica, al pie de la cordillera en Lima.

Y cómo me alejaba por la noche en dirección a los cerros, para ver danzar las "estrellas" sobre las crestas de los mismos...

-Siempre estuvimos con ustedes -intervino Joaquel-. Nunca han estado ni estarán solos. Y no dejaremos de recordarles la importante misión que tienen entre manos. No sólo al interior del programa de contacto, sino como raza, como seres humanos.

El hombre tiene una potencialidad extraordinaria. Una chispa de luz que al encenderse iluminará todos lo rincones del Universo. En el ser humano conviven muchas fuerzas. ¡Lo que necesitan es orientarlas en armonía con el Cosmos! Y armonía significa estar en perfecta sintonía con uno mismo.

Deben lograr una estabilidad espiritual que s√≥lo conseguir√°n a trav√©s de la conexi√≥n con ustedes mismos -subray√≥-. Todos los seres humanos desean alcanzar la paz y la felicidad, sin embargo s√≥lo la logran y mantienen cuando las cosas est√°n a favor. El hombre es m√°s grande que el entorno que lo rodea. Es un ser multidimensional. En √©l no hay tiempo ni espacio, sino la clave de los tiempos que debe ser despertada. Misiones de ayuda como vuestra experiencia de contacto solo procuran acercarlos a todo ello... ¬ŅComprendes?

-Joaquel -intervine- ¬ŅC√≥mo sabes tanto de los seres humanos?

-Porque también lo soy... -respondió-.

-No entiendo.... -dije confundido-.

-Deben saber que nací en la Tierra -se expresó con suavidad, mientras agachaba ligeramente el rostro, como si estuviese observando sus recuerdos-. Luego fui llevado a Ganímedes, donde crecí y fui educado. Inicialmente formé parte del primer grupo de seres humanos en arribar a las colonias. Luego fui Gobernador de Colonia, como actualmente lo es nuestro hermano Xendor -mirando al Guía con complacencia.

Más tarde, fui invitado a formar parte del Consejo de los 12 Menores, representando así a los miles de colonos que ya se encontraban en el satélite.

He estado mucho tiempo fuera de la Tierra -prosigui√≥, sin abandonar el tono reflexivo- hasta que en los √ļltimos a√Īos de los vuestros me establec√≠ en la Base Azul para seguir desde cerca el proceso de contacto con la Hermandad Blanca del Paititi. Tuve que adaptarme nuevamente a la vibraci√≥n de mi planeta de origen luego de haber vivido bajo otro entorno energ√©tico y espacial.

-Ahora entiendo muchas cosas -repuse- incluyendo porqué te mostraste en aquel octaedro en el contacto de 1998.

-Vine a Celea como estaci√≥n de paso para entrevistarme con Ishtacar -se√Īal√≥-. En breve volver√© a la Colonia, donde estar√© aguardando el momento en que parte de la informaci√≥n del "Libro de los de las Vestiduras Blancas" que protegemos en Ciudad Cristal, pueda ser finalmente revelada en un viaje que les permitir√° a 12 de ustedes llegar a la sala donde funciona el Consejo de los 24 Ancianos.

-¬ŅEllo ser√° luego del viaje al desierto de Gobi, verdad?

-Así es. Primero deberán concluir con vuestra parte en la Tierra.

-¡Comprendo! -exclamé- Por ello se te encargó la selección de los componentes potenciales que formarían parte de la misión de contacto, así como las llaves que conectan con la Hermandad Blanca y el Libro de los de las Vestiduras Blancas o archivo histórico terrestre... Entonces, ¡la Misión de contacto es dirigida por un ser humano!

-Sólo formo parte de un engranaje que compromete a muchas civilizaciones y entidades -aclaró-. Con el tiempo, accederán a más verdades que les ayudará a comprender. Comprobarán que más que recibir nueva y abundante información, deberán reflexionar, comprender y aplicar todas las piezas que han venido reuniendo en la experiencia.

Cerraron un ciclo en Paititi -puntualiz√≥- pero a√ļn les resta nuevas conexiones en la Cueva de los Tayos y la Sierra del Roncador.

-¬ŅCu√°ndo? ¬ŅBajo qu√© objetivo?

-Agosto del 2002. Ya recibir√°n las pautas precisas. M√°s el objetivo ya lo conocen: Acceder a la historia de aquellos lugares. Ello les ser√° revelado de manos de la propia Hermandad Blanca, por lo tanto deben estar preparados para un encuentro directo.

-Todo esto es tan increíble... -reflexionaba- Viajar en una nave extraterrestre hasta aquí, y escuchar...

-No es la primera, ni la √ļltima oportunidad que tendr√°s de subir f√≠sicamente a una de nuestras naves -intervino Joaquel con cierto aire a misterio-.

-¬ŅNo la primera? -Pregunt√© intrigado- ¬ŅYa estuve antes con ustedes?

-No fue exactamente la misma nave en la cual Mardorx te condujo hasta aqu√≠ -intervino Xendor risue√Īamente-, pero ya conociste el interior de las mismas en una experiencia que no fue conciente para ustedes, en enero de 1997 en Chilca.

Entonces recordé la experiencia con el Real Tiempo del Universo, el 31 de enero de 1997, en el desierto peruano de Chilca. Retornábamos con Sixto Paz y miembros del grupo de Maranga a los autos que habían quedado estacionados a un lado del camino afirmado, a sólo cinco minutos en coche de la tranquera de la Base Militar que en esa época funcionaba allí.

Eran las 10 de la noche cuando vimos en el cielo dos objetos luminoso, se acercaron al √°rea donde estaba el grupo, y luego se "dividieron" en cuatro, march√°ndose en "fila india" por detr√°s de los cerros. Luego del avistamiento, subimos a los autos, y al llegar a la tranquera y consultar el reloj, vimos con sorpresa que eran las 12:00 de la medianoche...

¡Habíamos perdido cerca de dos horas!

-¬°El grupo estuvo con ustedes! -Intervine emocionado.

-Y lo volver√° a estar a conciencia en la medida que se encuentren listos -enfatiz√≥ Joaquel, quien se mostraba contento por haber confirmado una sensaci√≥n que hab√≠a quedado en nosotros luego de aquella inolvidable experiencia-. A√ļn les aguarda una conexi√≥n colectiva con el Real Tiempo del Universo. Las salidas programadas a Chilca y Marcahuasi les preparar√°n para todo ello.

-¬ŅCu√°ndo podr√© compartir todo lo que me est√°n transmitiendo? -Consult√©-.

-Sé cauto para transmitir este nuevo encuentro -respondió el Maestro-. Te tomará tiempo asimilar la experiencia y la información. Pero que nada te preocupe. Nos hemos encargado que recuerdes todo.

-Podrás compartir la experiencia en el encuentro internacional sugerido por nosotros en Monte Shasta -apuntó Xendor-. De allí en adelante se inicia una etapa diferente para la Misión en EE.UU. y el mundo, donde deben trabajar más fuerte, en unidad, buscando polarizar las energías que se manifiestan en la Tierra.

Entonces el salón cobró un brillo azul, y tanto Xendor como Jaquel cruzaron sus brazos en el pecho.

-Ya es momento de que vuelvas Nordac -habló Joaquel-. Transmite todo nuestro amor a los hermanos. Seguiremos apoyando tu labor y la de muchos otros comprometidos con el mensaje.

Crucé entonces mis manos, como despidiéndome. Luego abandoné el salón, pero diferente a como ingresé...

Entre otras cosas, Joaquel me pidi√≥ que trabajemos en equipo en los grupos de contacto, recomend√°ndome puntualmente estrechar esfuerzos con aquellos hermanos que estamos involucrados en la difusi√≥n del mensaje y contacto con la Hermandad Blanca. Nuevamente se√Īalaron Espa√Īa como punto estrat√©gico para compartir desde all√≠ los logros alcanzados en el contacto con el Gobierno Interior. Seg√ļn Joaquel, uno de los motivos que compromete Espa√Īa es la planificaci√≥n de los √ļltimos viajes de la Misi√≥n, todos apuntando a Oriente, y de manera especial, al desierto de Gobi. Ese era el plan original.

También me consultó por algunos miembros de los grupos, sorprendiéndome el tipo de acercamiento e interés que evidenciaba el Maestro. Incluso me hizo llegar algunos mensajes de aliento para ellos, apreciando que los Guías no sólo están muy pendientes de nuestro avance y trabajo en la Misión, sino también como personas.

Retorno de CELEA

Al abandonar el salón, hallé a Antarel aguardando de pie a un extremo de la puerta. Salimos por el corredor que nos llevaría de regreso, pero esta vez empleando otra ruta, más corta y próxima a las naves.

Entonces le consulté por Ishtacar, sin duda una de las sorpresas más impactantes de este encuentro, y porqué no abría sus ojos:

"Lo que ocurre -me dir√≠a Antarel- es que ning√ļn humano puede mirar los ojos de un Guardi√°n y Vigilante..."

Subimos a una nave similar a la anterior, más sabías que no se trataba del mismo vehículo. No observé otros Guías conocidos, sólo seres similares en apariencia a Mardorx, aunque de diferentes estaturas y color de piel.

En la nave, Antarel me explicó que nuestra experiencia de contacto, Sol en la Tierra, además de representar la luz en el mundo en una misión extraterrestre de asistencia al planeta, encerraba en sí misma una suerte de profecía astronómica esperada por la Confederación: La sincronía del Sol Central de la Galaxia con el Sol de nuestro sistema.

Este acontecimiento c√≥smico, hoy conocido gracias al legado Maya, activar√≠a nuestro Sol al punto de afectar el campo geomagn√©tico de la Tierra y el propio campo a√ļrico de los seres humanos, activando c√≥digos de informaci√≥n y en general un tr√°nsito colectivo.

Me habló de que en los próximos meses comprobaríamos cómo nuestro Sol está siendo afectado con mayor frecuencia por este enlace con el centro de la galaxia.

Estos cambios cósmicos, que al parecer se han venido dando a lo largo de la historia del planeta, al comprometer el cinturón magnético que envuelve la Tierra, y que no es otra cosa que el Registro Akásico o memoria matriz del mundo, han justificado el almacenamiento de toda la información en registros físicos por parte de la Hermandad Blanca, ya sea en las famosas planchas metálicas que conocimos en las experiencias de contacto o en cristales (en otras palabras, el simbólico "Libro de los de las Vestiduras Blancas") como si se tratase de un "Back Up" ante un riesgo de perder información en el computador.

Habían transcurrido sólo unos minutos desde que abandonamos Celea cuando Antarel me dice que quería mostrarme algo...

Entonces la estructura de la nave se tornó como transparente, dándome la sensación de estar flotando. Y allí, en medio de una oscuridad aplastante, brillando, como si fuese una joya, la Tierra...

El corazón se me estrujó en el pecho. Y una vez más, no pude contener las lágrimas. Era muy bella verla así, de esa forma, con esa sensación de estar flotando en el espacio...

Las fotografías de la astronáutica que había observado sobre nuestro planeta, realmente, no le hacen justicia...

"Cuando alguien viene con nosotros -se√Īal√≥ Antarel- le mostramos el planeta azul, para que tomen conciencia de la maravilla que han heredado..."

Luego de ello Antarel me pidió que me sentase en una suerte de "sillón", un mueble sintético de color naranja. Parecía hecho de goma, y se ajustó suavemente a mi cuerpo.

"Descansa y relaja tu mente -me diría el Guía-. Has recibido mucho. Descansa..."

De allí solo recuerdo que estaba caminando en el desierto de Chilca, en dirección donde había dejado mis cosas y el saco de dormir. Mi mente retenía fugaces escenas en donde me veía descendiendo de la nave a través de una "rampa" de luz sólida, y el Guía despidiéndome. Recuerdo, también, que en al bajar el cielo estaba nublado. Luego tengo en mi mente una escena en donde escucho unos golpes metálicos, dejándose sentir sobre el grueso colchón de nubes, mientras la sombra de un objeto, al parecer muy grande y lenticular, se alejaba lanzando fogonazos de luz plateada. Era la nave marchándose...

Tomando conciencia de d√≥nde me hallaba, consult√© mi reloj, que en todo momento me acompa√Ī√≥ durante el contacto: Eran las 11:07 p.m. Me parec√≠a extra√Ī√≠simo que mi reloj s√≥lo haya registrado cerca de dos horas de ausencia cuando personalmente hab√≠a estimado un tiempo mucho mayor. Este detalle me produjo una sensaci√≥n rar√≠sima de desconcierto.

Me costó mucho descansar. Para decir verdad, apenas pude dormir un poco. Cerraba mis ojos y veía todo nuevamente...

Al día siguiente, el grupo de apoyo, con Hans a la cabeza, me recibió contento y expectante.

Luego de compartir los alcances de esta inolvidable salida de contacto, nos encaminamos de regreso a la ciudad de Lima.

Reflexiones

En marzo del 2001, miembros de los grupos de contacto de Espa√Īa, Chile y Per√ļ, visitamos las pir√°mides de Gizeh y finalmente el Monte Horeb en la pen√≠nsula del Sina√≠. Este viaje, que pudo llevarse a cabo gracias a la excelente disposici√≥n y organizaci√≥n de los grupos de contacto de Valencia, nos permiti√≥ acceder no s√≥lo a nuevas e importantes informaciones sobre Egipto y su relaci√≥n con Ori√≥n.

Hall√°ndome en Espa√Īa, con miembros de los grupos vimos c√≥mo en Antena 3 se difund√≠a una noticia importante en el √°mbito astron√≥mico: La tormenta solar m√°s intensa en los √ļltimos 10 a√Īos, y que hab√≠a captado la atenci√≥n de los cient√≠ficos ya que estaba afectando considerablemente el campo geomagn√©tico del planeta. El mensaje de Antarel se cumpl√≠a...

Aquel mismo mes, Claude Vorilhon, líder francés del Movimiento Raeliano, anunciaba la primera clonación humana "oficial" para el mes de septiembre. Para ello fundaron en 1997 un laboratorio de experimentación que denominan "Clonaid". El impacto de esta noticia fue de tal magnitud que The New York Times le dedicó ocho páginas.

El movimiento Raeliano, que tiene pensado hasta construir embajadas en Israel y Egipto para recibir a la raza extraterrestre que presuntamente los contactan -¬Ņqui√©nes?- posee unos 55.000 adeptos en 85 pa√≠ses. No pude evitar asociar estas iniciativas con las advertencias de Ishtacar sobre la clonaci√≥n.

En junio, alrededor de 70 personas de EE.UU. (San Jos√©, Los √Āngeles, San Francisco, San Diego, Miami, Washington, New York, Texas) M√©xico, Nicaragua, Per√ļ, Chile, Uruguay, Bolivia y Espa√Īa, nos congregamos en Monte Shasta, dando cumplimiento a las recomendaciones de los Gu√≠as.

Allí compartí por primera vez abiertamente la experiencia.

Al mes siguiente, estuve en el programa de radio de Ren√°n Armend√°riz Coello (El Cucuy de la Ma√Īana) el m√°s escuchado de todo los EE.UU., hablando durante varias horas sobre la experiencia en Celea y precisando la recomendaci√≥n de los extraterrestres de irradiar New York en septiembre porque algo podr√≠a ocurrir. Tambi√©n lo dije en radio WADo de New York. E incluso, con Maritza y Miguel Zelaya de San Jos√© de California, organizamos una salida para el 9 de septiembre para envolver en luz a la gran manzana, poniendo en pr√°ctica todo lo que hab√≠amos aprendido.

Pero, penosamente, el 11 de septiembre, la humanidad se encontró conmovida ante los atentados terroristas en New York y Washington. "El foco de tensión" que mencionaban los extraterrestres se había desatado.

Como era de esperarse, casi de inmediato el gobierno norteamericano, con fuerzas de coalici√≥n de la OTAN, decidi√≥ enfrentar a lo que llam√≥ "el enemigo com√ļn": El Terrorismo Internacional. Diversas fuentes apuntaron entonces al multimillonario saudita Osama Bin Laden, oculto en alguna regi√≥n de Afganist√°n, como el autor intelectual del atentado.

Esta situaci√≥n ha cre√≥ gran expectativa en el mundo ante una posible guerra con armas de destrucci√≥n masiva. El resto de la historia la conocemos. Luego sigui√≥ la ca√≠da de Iraq, con una guerra terrible que empez√≥ en marzo de 2003 y que a√ļn no concluye.

Sobre Bin Laden, tampoco se sabe nada, y algunos periodistas sugieren que no se ha dicho toda la verdad sobre el 11-S pues el archibuscado terrorista fue en su momento agente de la propia CIA.

Otro hecho importante fueron las im√°genes del atentado en las Torres Gemelas del World Trade Center, donde se pod√≠a advertir extra√Īos objetos estacionados en el cielo. La presencia OVNI en New York, documentada en una serie de filmaciones y fotograf√≠as del incidente, nos invit√≥ a considerar una posible intervenci√≥n extraterrestre de rescate, como ha ocurrido en otros casos, por ejemplo, en 1986 cuando estall√≥ el Challenger.

En aquel entonces también se dieron a conocer imágenes de un OVNI en las cercanías del trasbordador, antes que éste estallase ante las miradas de sorpresa de la NASA.

Para evitar mayor especulaci√≥n, y a√ļn m√°s de cara a un tema tan serio y delicado, decidimos consultar en comunicaci√≥n:

"Siempre procuramos asistirlos y protegerlos, bajo los límites de nuestra aproximación. No obstante, deben saber que nuestra asistencia en desastres de origen natural o generados por la ignorancia humana, no necesariamente comprometen una labor de rescate de nosotros los Guías. La Confederación utiliza para ello las diferentes bases que se encuentran en la Tierra para las labores de acercamiento y apoyo en estos casos, actuando siempre la base más próxima al incidente.

En este caso que nos consultan, naves de la Base submarina de Puerto Rico asistieron a muchas de las víctimas. Quienes rescatamos, se encuentran ahora en nuestras bases, en perfecto estado físico, mental y emocional. Saben que ya hemos obrado así en otros eventos similares. Preparamos a estas personas para el retorno del cual les advertimos.

Muchos de ellos se auto-escogieron para contribuir en el cambio y transformación de la humanidad, condición que nos permitió intervenir para rescatarlos, adiestrarlos, e insertarlos en la Tierra bajo una perspectiva distinta..."

(Oxalc, 18 de septiembre del 2001).

Soy conciente de que la experiencia de contacto que viví en el desierto de Chilca resulta demasiado fantástica como para aceptarla. Mi intención es sólo compartir mi testimonio, y que su mensaje pueda llegar a quien tenga que llegar.

Lo cierto es que esa experiencia est√° conectada a ciertos acontecimientos mundiales que se dieron m√°s tarde, y que fueron mencionados en importantes medios de comunicaci√≥n antes de que todo se desencadenase. Nadie se hubiese imaginado lo que pas√≥ en septiembre de 2001 en la Torres Gemelas. Era digno de una pel√≠cula de Ciencia Ficci√≥n. Sin embargo, ocurri√≥, y las secuelas pol√≠ticas, econ√≥micas, b√©licas y sociales, contin√ļan hoy en d√≠a, a siete a√Īos del incidente.

A√ļn estamos a tiempo para cambiar lo que viene. Personalmente creo que tenemos esa posibilidad.

De hecho, ese es el mensaje.

Ricardo Gonz√°lez
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