LISTA: Efectos Secundarios de Retroviral AZT para el VIH/SIDA

Dec 13 2009 @ 10:36pm
Por: Spencer
Publicado en: SIDA
Un ejemplo m√°s de la superdesinformaci√≥n en nuestro pa√≠s ya que este trabajo publicado en los medios de comunicaci√≥n cotidianos en Estados Unidos no ha sido recogido por ninguno de nuestros medios que se supone tienen el deber de informarnos, en contraste con su descarada promoci√≥n del medicamento AZT para el tratamiento del SIDA pero que seg√ļn numerosos cient√≠ficos produce SIDA. - Alfredo Embid



Por Dr. Allen I. Arieff

Allen I. Arieff se acuerda del día en el que se enteró por primera vez acerca de la muerte inesperada de pacientes con SIDA que tomaban la droga AZT.

¬ęYo era profesor de la Escuela de Medicina Mount Sinai, en Nueva York, hace tres a√Īos¬Ľ recordaba Arieff ahora profesor de medicina en la Universidad de California en San Francisco.

¬ęMe presentaron dos casos de pacientes de SIDA que hab√≠an fallecido con inexplicable ¬ęacidosis l√°ctica¬Ľ, un crecimiento de los productos metab√≥licos en c√©lulas¬Ľ. ¬ęNo me pod√≠a imaginar lo que les hab√≠a ocurrido¬Ľ.

Arieff no pudo olvidar los casos. En realidad, cuando volvi√≥ a su casa, comenz√≥ a buscar si podr√≠a haber m√°s. Cerca del verano de 1991, hab√≠a encontrado siete casos de personas con el virus VIH que hab√≠an adquirido un desorden conocido como Tipo B acidosis l√°ctica. Cuatro de ellos estaban tomando la droga AZT y los otros tres la hab√≠an tomado anteriormente. En noviembre de ese a√Īo, present√≥ su serie de casos en una asamblea en Baltimore, Maryland.

Arieff no se encuentra s√≥lo. Una docena m√°s de cient√≠ficos en los Estados Unidos tambi√©n hab√≠an notado lo mismo. Algunos de ellos, sab√≠an que en casos donde una autopsia hab√≠a tenido lugar, a menudo el h√≠gado del paciente estaba distendido y repleto de grasas, un signo de severo (aunque no siempre mortal) da√Īo org√°nico.

Cuestión de tiempo y suerte:

Este raro efecto de la droga más popular para combatir el SIDA fue como descubrir el lejano pulsar de una galaxia en el espacio. Estaba allí siempre, pero la ciencia necesitaba tiempo, suerte y trabajo para finalmente oír su mensaje entre los otros sonidos del cosmos.

M√°s evidencias de los peligros del AZT surgieron en junio (1993), durante un estudio controlado de un tratamiento para hepatitis B. Cinco pacientes fallecieron despu√©s de que sufrieron da√Īo en el h√≠gado y ¬ęacidosis l√°ctica¬Ľ.

La aceptación de lo que parece estar relacionado con fallo hepático, acidosis láctica y la droga AZT, demuestra lo difícil que es detectar efectos secundarios de drogas, especialmente en pacientes muy enfermos.

Seis a√Īos y medio despu√©s de que el AZT comenz√≥ a ser usado libremente, unas 300.000 personas han tomado dosis variadas. De estas, sesenta y cinco han desarrollado casos inexplicables de acidosis l√°ctica y fallo hep√°tico, seg√ļn Burroghs Wellcome, fabricante del AZT.

El AZT pertenece a una clase de drogas llamada ¬ęnucleoside analogs¬Ľ, que funcionan interrumpiendo la construcci√≥n del ADN, el dep√≥sito de instrucciones gen√©ticas en el n√ļcleo de las c√©lulas. La hip√≥tesis actual es que estas drogas tambi√©n pueden ocasionalmente da√Īar la estructura mitocondrial. La Mitocondria produce las energ√≠as bioqu√≠micas concentradas que cada c√©lula necesita para sobrevivir. Una c√©lula puede contener m√°s de 1.000 de estos ¬ęorganitos¬Ľ o mitocondrias.

Las células hepáticas tienen gran necesidad de estas energías concentradas y una quinta parte de su volumen está ocupado por Mitocondrias. Cuando la Mitocondria deja de funcionar, un proceso mucho menos eficiente comienza a actuar y produce acidosis láctica como resultado.

Cuando ésto ocurre en células hepáticas, el resultado es que la grasa (uno de los materiales comunes en la producción de energías bioquímicas) se acumula en gotas visibles.

En 1989, Tung Chi Cheng, un farmac√≥logo de la Universidad de Yale, public√≥ un estudio que describ√≠a como el DDC, una droga similar al AZT, da√Īaba la Mitocondria en cultivos de c√©lulas. El AZT no era, al parecer, el √ļnico culpable.

Urgencia y entendimiento:

El segundo estudio apareci√≥ en el ¬ęMolecular Pharmacology Journal¬Ľ y se public√≥ bajo el t√≠tulo ¬ęComunicaci√≥n Acelerada¬Ľ (debido a la urgencia).

Esta publicación, sin embargo, no es una de las que los doctores que tratan pacientes de SIDA leen a menudo. Incluso, los investigadores que estaban al tanto de los experimentos de Cheng no estaban seguros de la relevancia que el complejo y, a veces, desorganizado mundo de la terapia de drogas del SIDA tiene sobre los pacientes.

Aunque parezca que el da√Īo hep√°tico y la acidosis l√°ctica pod√≠an haber sido predichos, s√≥lo el hecho de que podamos observar lo ocurrido hace que las cosas parezcan m√°s claras. En general, los cl√≠nicos investigadores no van buscando efectos t√≥xicos sugeridos por la ciencia b√°sica.

¬ęLo que ocurre generalmente es que comenzamos con un fen√≥meno y despu√©s estudiamos el mecanismo de √©ste¬Ľ dijo David Feigal, Director de la Divisi√≥n de Productos de Drogas Antiv√≠ricas de la FDA.

En este caso, hab√≠a algunas noticias de mal funcionamiento del h√≠gado en pacientes que tomaban AZT. Pero el virus suele da√Īar al h√≠gado y los pacientes de SIDA que son susceptibles a infecciones del h√≠gado. Adem√°s, las infecciones sangu√≠neas pueden producir acidosis l√°ctica. Por esta raz√≥n, era dif√≠cil discernir qu√© hacer con esos estudios.

Mirando cada caso:

A mediados de 1990, un epidemiólogo de la FDA decidió examinar cada uno de los casos reportados que demostraban reacciones adversas al AZT, que habían llegado a esa agencia o a B.Wellcome Co. Había centenares.

Los agrup√≥ por sistema org√°nico y not√≥ que algunos, en la categor√≠a del h√≠gado, eran extra√Īos y similares. Al mismo tiempo que Freiman comenzaba su proyecto, le llamaron del Instituto de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID).

Médicos de esta institución habían revisado la historia clínica de pacientes de SIDA y habían encontrado tres casos inexplicables de hígado graso.

Para agregar a la coincidencia, la compa√Ī√≠a B.Wellcome Co. (que recibe la mayor cantidad de reacciones negativas antes de pasarlas a la FDA) estaba notando varios casos curiosos de enfermedad hep√°tica.

¬ęFue muy interesante¬Ľ, recordaba Freiman.

En 1991, catorce casos se hab√≠an complicado. Investigadores de NIAID fueron alertados. Pero todo se sumi√≥ en el silencio. Ocasionalmente, algunos casos eran discutidos en grupos m√©dicos pero pocos casos fueron reportados por investigadores del gobierno o de la Compa√Ī√≠a Farmac√©utica.

Un a√Īo m√°s tarde, Freiman present√≥ un estudio de ocho casos nuevos, seis de ellos eran mortales. Otros cient√≠ficos presentaron otros tres casos nuevos.

En enero de 1993, los estudios de Arieff fueron publicados, lo que provoc√≥ que a√ļn m√°s casos se dieran a conocer.

Los cient√≠ficos a√ļn no est√°n seguros si el s√≠ndrome es el resultado directo del efecto del AZT o si hay otras causas.

Food and Drug Administration.Para el mes de junio de 1993, las sospechas eran suficientemente grandes para que la FDA le pidiera a B.Wellcome Co. que enviara una carta a 12.000 médicos especialistas de enfermedades infecciosas alertándoles acerca del posible problema1.

En agosto de 1993, la misma carta fue enviada a 194.000 doctores, mientras el Gobierno y la compa√Ī√≠a tienden una red para atrapar algo que todav√≠a no han podido identificar.

Fuente: Washington Post, 20 de septiembre de 1993.

Nota:

1Que sepamos, esta carta no ha sido enviada a los galenos espa√Īoles.

Si no estas suscrito a Cherada.com, registrate hoy (es gratis) para recibir boletines diarios, conteniendo informacion actualizada de las tematicas del momento. Protegemos tu privacidad y puedes desinscribirte en cualquier momento. Registrate en: http://feedburner.google.com/fb/a/mailverify?uri=cherada&loc=es_ES
---