SIDA: Cůmo Fue que el AZT Obtuvo Licencia para Matar

Dec 08 2009 @ 06:46pm
Por: Spencer
Publicado en: SIDA
Este art√≠culo fue publicado por Celia Farber hace a√Īos en la revista SPIN de Nueva York. Lo hemos traducido pues contiene informaciones que no se han difundido nunca sobre c√≥mo naci√≥ la surrealista terap√©utica ortodoxa del SIDA.



Desde el n√ļmero 31 de la revista, donde publiqu√© un primer trabajo sobre el AZT, hemos venido denunci√°ndolo regularmente en todos los siguientes: Toxicidad comprobada, efectos indeseables que no figuran en las advertencias, como el h√≠gado graso, estudio Concorde que demuestra que en el grupo que lo tomaba murieron m√°s que en el grupo que no lo tomaba, acusaciones de asesinato y demandas (aceptadas por los tribunales brit√°nicos) contra la compa√Ī√≠a que lo comercializa: Wellcome.

Por casualidad, Wellcome ha desaparecido fusion√°ndose con otra multinacional, Glaxo, para constituir el mayor consorcio multinacional farmac√©utico del planeta. El AZT es un f√°rmaco que produce SIDA seg√ļn sus propios fabricantes1. Tambi√©n publicamos este art√≠culo para representaros a esta amiga, que es una periodista de investigaci√≥n (una rara especie dentro de la profesi√≥n) adem√°s de una persona valiente y documentada (algo todav√≠a m√°s raro de encontrar en su profesi√≥n). Hemos publicado algunos de sus excelentes art√≠culos anteriormente, en el n√ļmero 32 sobre el congreso alternativo de Amsterdam y en el n√ļmero 38 sobre los T4, y una comprensible introducci√≥n a nuestro libro ¬ęrepensar el SIDA, entrevistas con los cient√≠ficos disidentes¬Ľ. Adem√°s, su intervenci√≥n en el ¬ęcongreso de Argentina¬Ľ est√° disponible en la colecci√≥n de v√≠deos que hemos editado.

Podréis encontraros y discutir con ella en las II Jornadas de Medicinas Complementarias, ya que ha confirmado su participación, para exponeros los resultados escalofriantes del uso del AZT en embarazadas seropositivas y para participar en la Jornada sobre la Censura en la Ciencia en el caso de los científicos disidentes de la Hipótesis oficial del SIDA, tema con el que ha seguido implicándose, difundiendo sus opiniones desde su comienzo.

Alfredo Embid.


En un frío día de enero en 1987, dentro de una de las más potentemente iluminadas salas de reunión del monstruoso edificio de la FDA, un grupo de 11 de los más importantes doctores del SIDA calibraban una muy difícil decisión.

Habían sido requeridos por la FDA para considerar el dar la aprobación a toda velocidad a un fármaco altamente tóxico sobre el cual había muy poca información.

Llamado cl√≠nicamente Zidovudine, pero apodado AZT por sus componentes, se dec√≠a que el f√°rmaco hab√≠a mostrado un efecto portentoso en la supervivencia de los pacientes de SIDA. El estudio que hab√≠a reunido al grupo, hab√≠a causado un gran revuelo en la comunidad m√©dica. Era la primera llama de esperanza -la gente se mor√≠a antes en el grupo de placebo que en el del f√°rmaco-... seg√ļn este estudio.

Pero existía una gran preocupación con respecto al nuevo fármaco. En realidad, había sido creado tres décadas antes para la quimioterapia del cáncer, pero se había arrinconado y olvidado por ser excesivamente tóxico, de fabricación muy costosa y totalmente ineficaz contra el cáncer. Poderoso, pero indiscriminado, el fármaco no era selectivo en su destrucción de las células.

Las compa√Ī√≠as farmac√©uticas de todo el mundo escudri√Īaban cientos de compuestos en la carrera por encontrar una cura, o por lo menos un tratamiento, para el SIDA. La Burroughs Wellcome, subsidiaria de la Wellcome, emergi√≥ como la triunfadora. Enviaron por azar el desechado f√°rmaco contra el c√°ncer, entonces conocido como compuesto S, al Instituto Nacional del C√°ncer junto con muchos otros para ver si consegu√≠an destruir el drag√≥n del SIDA, el VIH. Lo consigui√≥, por lo menos en el tubo de ensayo.

Food and Drug Administration.En la reuni√≥n, hab√≠a mucha incertidumbre y descontento con respecto al AZT. Los doctores que estaban siendo consultados sab√≠an que el estudio era defectuoso y que los efectos a largo plazo eran desconocidos. Sin embargo, el p√ļblico estaba casi literalmente ¬ęaporreando la puerta¬Ľ. Comprensiblemente, se estaba ejerciendo una tremenda presi√≥n sobre la FDA para que aprobara el AZT a√ļn m√°s r√°pidamente de lo que lo hab√≠a aprobado a mediados de los 60, lo cual hab√≠a terminado causando severos defectos de nacimiento en beb√©s.

Todo el mundo estaba preocupado por eso. ¬ęAprobarlo¬Ľ, dijo Ellen Cooper, una directora de la FDA ¬ęrepresentar√≠a dar un considerable y potencialmente peligroso giro con respecto a nuestras exigencias toxicol√≥gicas habituales¬Ľ.

Ya a punto de aprobar el f√°rmaco, uno de los doctores del grupo, Calvin Kunin, recapitul√≥ el dilema existente entre ellos. ¬ęPor un lado¬Ľ, dijo ¬ęprivar de un f√°rmaco que disminuye la mortalidad en una poblaci√≥n como √©sta ser√≠a impropio. Por otro lado, utilizar este f√°rmaco de forma generalizada, en √°reas en las que no ha sido demostrada su eficacia, con un agente potencialmente t√≥xico, podr√≠a resultar desastroso¬Ľ.

¬ęNo sabemos que pasar√° de aqu√≠ a un a√Īo¬Ľ, dijo el presidente del grupo, el Doctor Itzhak Brook. ¬ęLos datos son todav√≠a prematuros y las estad√≠sticas no est√°n muy bien hechas, en verdad. El f√°rmaco podr√≠a ser, de hecho, perjudicial¬Ľ. Un poco m√°s tarde, tambi√©n dijo estar ¬ęimpresionado por el hecho de que el AZT no detiene las muertes. Incluso aquellos a los que se les cambiaba al AZT segu√≠an muriendo¬Ľ.

¬ęEstoy de acuerdo contigo¬Ľ, respondi√≥ otro miembro del grupo ¬ęHay tantas lagunas... Una vez que un f√°rmaco es aprobado, ya no se sabe hasta que punto se abusar√° de √©l. No hay marcha atr√°s¬Ľ.

Burroughs Wellcome asegur√≥ al consejo m√©dico que pod√≠an proporcionar datos detallados de dos a√Īos de seguimientos, y que no permitir√≠an que el f√°rmaco sobrepasase los par√°metros que hab√≠an prometido: Un recurso provisional para los pacientes muy enfermos.

El Doctor Brook no se dej√≥ enga√Īar por la promesa: ¬ęSi lo aprobamos ahora no tendremos los suficientes datos. Tendremos los que nos han prometido¬Ľ, predijo, ¬ęPero a partir de ah√≠, la producci√≥n de datos ser√° obstaculizada¬Ľ. El voto de Brook fue el √ļnico en contra de la aprobaci√≥n del f√°rmaco.

¬ęNo hab√≠a los suficientes datos. No hab√≠a seguimiento suficiente¬Ľ, recuerda. ¬ęMuchas de las preguntas que hac√≠amos a la compa√Ī√≠a eran respondidas con un ¬ęno hemos analizado todav√≠a los datos¬Ľ, o un, ¬ęNo lo sabemos¬Ľ. Pens√© que algunos datos eran prometedores, pero estaba preocupado por el precio que habr√≠a que pagar por ellos. Los efectos secundarios eran tan severos... Era quimioterapia. Los pacientes necesitar√≠an transfusiones de sangre. Eso es cosa seria.

¬ęEl comit√© se sent√≠a inclinado a darme la raz√≥n¬Ľ, dice Brook, ¬ęen que deb√≠amos esperar un poco, ser m√°s cautelosos. Pero, en cuanto la FDA se dio cuenta de que quer√≠amos rechazarlo, pasaron a la presi√≥n pol√≠tica. Sobre las 4 p.m., el jefe del centro del FDA de biolog√≠a y farmacolog√≠a, pidi√≥ premiso para hablar, lo cual es francamente inusual. Normalmente nos dejan solos, pero √©l nos dijo: ¬ęMirad, si aprob√°is el f√°rmaco, os aseguramos que trabajaremos en conjunto con Burroughs Wellcome y nos encargaremos que se suministre a la gente adecuada¬Ľ. Era como si estuviese diciendo ¬ęPor favor, decid que s√≠¬Ľ.

Brad Stone, el jefe de prensa del FDA, estaba presente. Dice no recordar ese discurso en concreto, pero no tiene nada de ¬ęinusual¬Ľ el que los jefes de la FDA den ese tipo de discurso consultivo. ¬ęNo hab√≠a ninguna presi√≥n pol√≠tica¬Ľ dice. ¬ęLas personas all√≠ presentes aprobaron el f√°rmaco porque los datos aportados por la compa√Ī√≠a demostraban que estaba prolongando vidas. Por supuesto que era t√≥xico, pero llegaron a la conclusi√≥n de que los beneficios pesaban m√°s que los riesgos¬Ľ.

La reuni√≥n finaliz√≥. El AZT, sobre el cual algunos miembros del consejo se sent√≠an a√ļn inquietos y temerosos de que se convirtiese en una bomba de relojer√≠a, fue aprobado.

Anthony Fauci.Un salto adelante en el tiempo: El 17 de agosto de 1989, los periódicos de toda (Norte)América publicaban en titulares sensacionalistas que el AZT había demostrado ser eficaz en portadores de anticuerpos del VIH, en pacientes asintomáticos y de ARC (Complejo de síntoma relacionado con el SIDA) en los primeros estadios. A pesar de que uno de los principales intereses del consejo era que se utilizase exclusivamente en casos de personas críticamente enfermas de SIDA, debido a la extrema toxicidad del fármaco. El Doctor Anthony Fauci, director de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), estaba ahora presionando para extender el radio de las prescripciones.

La vieja preocupaci√≥n de la FDA ha sido olvidada. El f√°rmaco ya se ha extendido a 60 pa√≠ses y a un n√ļmero estimado de 20.000 personas. No s√≥lo no se han aportado datos que mitiguen las inquietudes iniciales sino que los datos de seguimientos, tal y como predijo el Doctor Brook, se han dejado en el tintero. Los efectos beneficiosos del f√°rmaco han demostrado ser s√≥lo temporales. Sin embargo, la toxicidad sigue siendo la misma.

La mayoría de aquellos que pertenecen a las comunidades médicas y de afectados por el SIDA, han sostenido que el fármaco es el primer logro contra el SIDA. Para bien o para mal, el AZT ha sido aprobado más rápidamente que ninguna otra droga en la historia del FDA, y los activistas consideran esto una victoria. Sin embargo, el precio pagado por la victoria ha sido que desde su aprobación, la mayoría de los experimentos con fármacos del gobierno se centraron en el AZT, mientras que alrededor de otros 100 prometedores medicamentos se han dejado sin investigar.

Cuando la aprobaci√≥n del AZT se dio a conocer las acciones de Burroughs Wellcome se dispararon. A un precio de 8.000 d√≥lares por paciente y por a√Īo (sin incluir transfusiones de sangre), el AZT se convierte en el f√°rmaco m√°s caro en la historia del mercado. Los beneficios brutos de la Burroughs Wellcome para el pr√≥ximo a√Īo se estiman en 230 millones de d√≥lares. Los analistas del mercado de acciones predicen que para la mitad de los 90 la Burroughs Wellcome vender√° un promedio 2 billones de d√≥lares de AZT al a√Īo, bajo la marca Retrovir, lo que equivale a la venta total de todos sus productos en el √ļltimo a√Īo.

Desde que comenz√≥ la epidemia hace unos 10 a√Īos, el AZT es el √ļnico f√°rmaco antirretrov√≠rico que ha recibido la aprobaci√≥n de la FDA para tratar el SIDA. Un solo estudio provoc√≥ esta decisi√≥n, y ese estudio fue declarado inv√°lido hace ya tiempo.

Se pretend√≠a que dicho estudio fuese un ¬ęestudio controlado de placebo doble ciego¬Ľ, el √ļnico tipo de estudio que puede probar eficazmente si un f√°rmaco funciona o no. En tal estudio, ni el paciente ni el m√©dico saben si al primero se le est√° administrando f√°rmaco o placebo. En el caso del AZT, el estudio se ¬ędescubri√≥¬Ľ a las pocas semanas.

Ambas partes contribuyeron a descubrirlo. Para los m√©dicos se hizo obvio qui√©n estaba tomando placebo y quien AZT, debido a los serios efectos secundarios que provoca este √ļltimo, y que el SIDA no tiene por si mismo. Adem√°s, el sistema utilizado habitualmente para las pruebas de sangre, conocido como MCV, el cual pod√≠a mostrar claramente qui√©n tomaba el f√°rmaco y qui√©n no, fue omitido en los informes. Ambos hechos fueron admitidos y ratificados tanto por la FDA como por Burroughs Wellcome, siendo esta √ļltima la que dirigi√≥ el estudio.

La mayor√≠a de los pacientes que estuvieron en esa prueba han admitido haber hecho analizar las c√°psulas para saber si estaban tomando el f√°rmaco o no. Algunos, al descubrir que les estaban administrando s√≥lo placebo, compraban AZT en el mercado negro. Tambi√©n se supon√≠a que las p√≠ldoras eran inidentificables por el sabor, pero s√≠ lo eran. Aunque esto fue corregido m√°s tarde, el da√Īo ya estaba hecho. Tambi√©n hubo informes de que algunos pacientes iban recolectando p√≠ldoras para los otros enfermos por solidaridad con ellos. El estudio est√° tan plagado de faltas que sus conclusiones, bajo el punto de vista de las normas cient√≠ficas m√°s b√°sicas, deben ser consideradas nulas.

Sin embargo, el problema m√°s serio del estudio original es que nunca fue concluido.

A las 17 semanas de comenzarse, cuando hab√≠an muerto m√°s pacientes en el grupo de placebo, se detuvo (Cinco meses antes de lo estipulado) por razones ¬ę√©ticas¬Ľ; Se consider√≥ inmoral suministrar placebo a la gente cuando el f√°rmaco pod√≠a permitirles vivir m√°s. Debido a que el estudio se par√≥ prematuramente, todas las conclusiones se atribuyeron al AZT; Ya no se puede llevar a cabo ning√ļn estudio para comprobar de forma inequ√≠voca si el AZT prolonga la vida o no.

El Doctor Brook, qui√©n vot√≥ en contra de su aprobaci√≥n, advirti√≥ en su momento que el hecho de que el AZT fuese el √ļnico f√°rmaco disponible para tratar a los pacientes de SIDA probablemente har√≠a que su administraci√≥n se descontrolase. Aprobarla prematuramente, dijo, ser√≠a como ¬ędejar en libertad al genio de la botella¬Ľ.

Brook se√Īal√≥ que el f√°rmaco, al ser una forma de quimioterapia, deb√≠a ser prescrita exclusivamente por m√©dicos que tuviesen experiencia en este tipo de tratamientos. El efecto t√≥xico m√°s poderoso del AZT -agotamiento de la m√©dula √≥sea- hac√≠a necesarias para los pacientes frecuentes transfusiones sangu√≠neas. Como era de esperar, tan pronto como fue lanzado al mercado, el AZT se comenz√≥ a recetar desenfrenadamente y sobrepas√≥ con creces los par√°metros que se pretend√≠an en un principio. El peor de los casos se hizo realidad: Muchos m√©dicos entrevistados por el New York Times en 1987, revelaron que hab√≠an estado suministrando AZT a personas sanas con anticuerpos del VIH.

La funci√≥n primordial de la FDA es la de sopesar la eficacia de un medicamento con los riesgos potenciales que encierra. La ecuaci√≥n es simple y clara: Un f√°rmaco debe, de forma incuestionable, reparar m√°s de lo que da√Īa, porque de otra forma, este podr√≠a causar m√°s perjuicio que la propia enfermedad que se supone combate.

Lo que está ocurriendo con el AZT es precisamente aquello que más temen los médicos y los científicos.

El AZT fue seleccionado entre cientos de compuestos cuando el Doctor Sam Broder, director del Instituto Nacional del C√°ncer (NIC) descubri√≥ que ¬ęinhib√≠a la replicaci√≥n v√≠rica in vitro¬Ľ2. EL SIDA se considera un estado de depresi√≥n inmunitaria provocada por el virus VIH, que se replica y va comi√©ndose a las c√©lulas T-4, las cuales son esenciales para el sistema inmunitario. El VIH es un retrovirus que contiene una encima llamada transcriptasa invertida, la cual convierte el ARN v√≠rico en ADN. La creencia era que el AZT actuaba interrumpiendo esta s√≠ntesis del ADN y en consecuencia deten√≠a la replicaci√≥n del virus.

Aunque siempre se supo que el f√°rmaco era extraordinariamente t√≥xico, el primer estudio conclu√≠a diciendo que ¬ęla relaci√≥n riesgo/beneficio era favorable al paciente¬Ľ.

En el estudio que consigui√≥ que la FDA aprobase el AZT, el √ļnico factor que desequilibr√≥ la balanza del jurado fue que el grupo de AZT hab√≠a sobrevivido al grupo de placebo por lo que parec√≠a ser una aplastante mayor√≠a. El triunfo del estudio, el que cancel√≥ el problema de la enorme toxicidad fue el hecho de que en el grupo de placebo hab√≠an muerto 19 personas, mientras que en el grupo del AZT s√≥lo hab√≠a muerto 1. Los receptores de AZT mostraban adem√°s menor incidencia de enfermedades oportunistas.

Aunque estos datos maravillaron al consejo que aprob√≥ el medicamento, otros cient√≠ficos insisten en que no significaban nada -por la raz√≥n de que estaban recogidos de una manera desordenada y por que se hab√≠a ¬ędescubierto¬Ľ prematuramente.

Poco después de pararse el estudio, el índice de muertes se aceleró en el grupo del AZT.

¬ęDespu√©s de un tiempo no hubo gran diferencia entre el grupo tratado y el no tratado¬Ľ, dice el Doctor Brook¬Ľ.

¬ęEl estudio se realiz√≥ de una forma tan poco sistem√°tica que en realidad es como si no se hubiese hecho¬Ľ, dice el Doctor Joseph Sonnabend, uno de los m√©dicos dedicados al SIDA m√°s destacados de la ciudad de Nueva York.

Harvey Bialy.El Doctor Harvey Bialy, editor cient√≠fico de la revista Biotechnology, est√° pasmado por la baja calidad cient√≠fica existente entorno a la investigaci√≥n del SIDA. Al preguntarle si ha observado alguna evidencia de la verdad de las reivindicaciones hechas sobre el AZT de que ¬ęprolonga la vida¬Ľ de los pacientes de SIDA, Bialy ha dicho: ¬ęNo. No he visto un s√≥lo estudio analizado y expuesto de forma objetiva¬Ľ.

Bialy, que tambi√©n es bi√≥logo molecular, est√° horrorizado por el uso generalizado del AZT, no s√≥lo por su toxicidad, sino tambi√©n porque ¬ęlas atribuciones con las que justifican su uso extendido son falsas¬Ľ.

¬ęNo puedo imaginarme que puede hacer esta f√°rmaco a parte de enfermar gravemente a la gente que lo tome¬Ľ, dice.

Los hechos científicos sobre el AZT y el SIDA son desde luego, sorprendentes. Irónicamente, se ha descubierto que el fármaco acelera el proceso que se suponía evitaba: La pérdida de células T-4.

No se puede negar que el AZT mata las c√©lulas T-4 (c√©lulas blancas de la sangre, vitales para el sistema inmune)¬Ľ, dice Bialy. ¬ęNadie puede discutir eso¬Ľ.

El AZT es un nucleótido que destruye en cadena, lo cual significa que detiene la replicación del ADN. Busca y selecciona cualquier célula que este comprometida con la replicación del ADN y la mata. Esta replicación tiene lugar principalmente en la médula ósea. Esto hace que el efecto sucundario más nefasto sea la intoxicación de la médula y por eso se hacen necesarias las transfusiones de sangre.

El AZT se ha presentado en el mercado, de forma agresiva y reiterativa, como un medicamento que prolonga la vida de los pacientes de SIDA porque detiene la replicaci√≥n y difusi√≥n del virus VIH entre las c√©lulas sanas. Bialy dice, sin embargo, que ¬ęno hay una clara evidencia de que el VIH se replique de forma activa en un paciente de SIDA, as√≠ que si no hay replicaci√≥n del VIH que detener, lo que hace en su mayor parte es matar c√©lulas sanas¬Ľ.

Peter Duesberg.El cient√≠fico de la Universidad de California en Berkeley, Doctor Peter Duesberg, lleg√≥ a la misma conclusi√≥n en un informe publicado en ¬ęProceedings¬Ľ, la revista de la Academia Nacional de Ciencias. Duesberg, que en dicho informe hac√≠a menci√≥n a su aseveraci√≥n de que el VIH no es causa suficiente para el SIDA, escribi√≥: ¬ęA√ļn suponiendo que el VIH fuese la causa del SIDA, seguir√° sin ser un objetivo leg√≠timo para la terapia con AZT, porque en el 70-100% de las personas seropositivas, el ADN prov√≠rico no es detectable y nunca se ha observado su bios√≠ntesis¬Ľ.

¬ęComo f√°rmaco quimioter√°pico¬Ľ, explica Duesberg, el AZT mata inhibiendo la divisi√≥n de las c√©lulas sangu√≠neas y de otros tipos de c√©lulas, y es por lo tanto directamente inmunodepresor¬Ľ.

¬ęLas c√©lulas constituyen un objetivo un mill√≥n de veces m√°s importante que el virus, as√≠ que, las c√©lulas ser√°n mucho m√°s vulnerables¬Ľ, prosigue Duesberg, ¬ęMuy pocas c√©lulas, alrededor de una entre diez mil, tienen el virus que contiene el ADN, as√≠ que hay que matar un n√ļmero incre√≠ble de c√©lulas para inhibirlo. Este tipo de tratamiento en teor√≠a podr√≠a ayudar si se tiene una infecci√≥n masiva, lo cual no es el caso del SIDA. Mientras tanto, est√°n administrando un f√°rmaco que acaba por matar millones de linfocitos (c√©lulas blancas de la sangre). No me entra en la cabeza la manera en que esto puede resultar beneficioso¬Ľ.

Sandra Lehrman, cient√≠fica de Burroughs Wellcome discrepa: ¬ęEn realidad no las mata, le basta con cambiar su funci√≥n. Adem√°s, aunque los datos del comienzo dec√≠an que s√≥lo estaban infectadas un n√ļmero escaso de c√©lulas, los actuales dicen que puede haber un n√ļmero mayor. Hoy en d√≠a tenemos t√©cnicas de detecci√≥n m√°s sensibles¬Ľ.

¬ę¬ŅCambiar la funci√≥n?, ¬ŅDe qu√©? ¬ŅDe funcionamiento a no funcionamiento?. Otro ejemplo m√°s de ciencia mediocre¬Ľ, dice Bialy.

¬ęLa -t√©cnica de detecci√≥n sensible- a la que se refiere la Doctora Lehrman es la PCR3, muy poco fiable como para sacar conclusiones cuantitativas a partir de ella¬Ľ.

Cuando se plantean preguntas espec√≠ficas sobre los supuestos mecanismos del AZT, las respuestas son extensas, contradictorias y plagadas de desconocimientos. Todos y cada uno de los aspectos cient√≠ficos cuestionados sobre el f√°rmaco son invariablemente contestados con la misma frase general: ¬ęEl f√°rmaco no es perfecto, pero es todo lo que tenemos hoy por hoy¬Ľ.

En relaci√≥n a la destrucci√≥n de las c√©lulas T-4, la doctora Lehrman dice: ¬ęNo sabemos el motivo de que las c√©lulas T-4 aumenten al principio y luego disminuyan. Es uno de los mecanismos del f√°rmaco que estamos intentando comprender4¬Ľ.

Cuando a los promotores del AZT se les pregunta sobre los aspectos científicos clave del fármaco, ya sea a la NIH, a la FDA, a Burroughs Wellcome o a cualquier organización del SIDA, a menudo se enfadan.

Se aferran desesperadamente a la idea de que la droga est√° ¬ęhaciendo algo¬Ľ, a pesar de que a esta confesi√≥n siguen las irritantes declaraciones habituales de que ¬ęhay mecanismos del f√°rmaco y de la enfermedad que no entendemos¬Ľ. Es como si, en el ojo de la tormenta del SIDA, la postura oficial, la autorizada por el gobierno estuviese inmunizada contra la cr√≠tica. El escepticismo y el desaf√≠o, tan esenciales para el progreso de la ciencia y tan presente en casi todas las √°reas del trabajo cient√≠fico, no son bienvenidos en el debate del AZT, donde sin duda es m√°s necesario que en cualquier otro.

Los efectos tóxicos del AZT, especialmente la depresión de la médula ósea y la anemia, son tan fuertes que un 50 por ciento de los pacientes de SIDA y de ARC son incapaces de tolerarlo y tienen que abandonar el tratamiento. En la carta de aprobación que Burroughs Wellcome envío a la FDA, se dio una relación de los 50 efectos secundarios del AZT, a aparte de los más habituales. Esta lista incluía: Pérdida de la agudeza mental, espasmos musculares, sangrado rectal y temblores.

La anemia, uno de los efectos m√°s comunes del AZT, consiste en la destrucci√≥n de las c√©lulas rojas de la sangre. Seg√ļn Duesberg, ¬ęlos gl√≥bulos rojos son la √ļnica cosa sin la que no puedes pasar. Sin gl√≥bulos rojos no puedes coger ox√≠geno¬Ľ.

Fred, una persona con SIDA, fue tratado con AZT y sufrió una anemia tan fuerte que tuvo que suspender el tratamiento.

En una entrevista incluida en el libro sobre el SIDA ¬ęSobreviviendo y prosperando con SIDA¬Ľ. Michael Callen describe5 c√≥mo se siente uno cuando tiene anemia: ¬ęVivo en un estudio y mi cuarto de ba√Īo est√° tan s√≥lo a cinco pasos de mi cama. Yo me tumbaba en ella y me quedaba all√≠ durante dos horas; ¬°No pod√≠a levantarme y dar esos cinco pasos!. Cuando me llevaron al hospital, tuvo que venir alguien a vestirme. Esa tremenda fatiga... Las condiciones de vida eran lamentables... Nunca me hab√≠a sentido tan mal... Dej√© el AZT y la confusi√≥n mental, los dolores de cabeza, los dolores en la nuca, las n√°useas, todo hab√≠a desaparecido a las 24 horas¬Ľ.

¬ęAhora me siento muy bien¬Ľ, prosigue Fred. ¬ęPienso en lo espantosas que eran mis condiciones y calidad de mi vida hace dos semanas, y la verdad es que eso me ten√≠a muy asustado, tanto que para calmarme ten√≠a que tomar pastillas. Estaba tan preocupado... Sol√≠a perder el hilo de lo que estaba diciendo en mitad de una frase... En la calle perd√≠a la orientaci√≥n...¬Ľ.

¬ęMuchos pacientes de SIDA ya est√°n an√©micos antes de que se les administre el f√°rmaco¬Ľ dice la Doctora Lehrman de Burroughs Wellcome, debido a que el VIH puede haber infectado la m√©dula √≥sea y causar la anemia¬Ľ.

Este argumento traiciona un razonamiento estrafalario. Si los pacientes de SIDA soportan problemas como la inmunodepresi√≥n, la intoxicaci√≥n de la m√©dula √≥sea y la anemia, el hecho de agravar estos trastornos con el AZT ¬ŅConstituye una mejora?.

¬ęSi, el AZT es una forma de quimioterapia¬Ľ, dice Jerome Horwitz, el hombre que invent√≥ el compuesto hace un cuarto de siglo. ¬ęEs citot√≥xico y, como tal, provoca intoxicaci√≥n de la m√©dula √≥sea y anemia. Existen problemas con el f√°rmaco. No es perfecto, pero no creo que nadie pueda decir que sea in√ļtil. La gente puede vociferar hasta el d√≠a del juicio sobre su toxicidad, pero hay que fijarse tambi√©n en los resultados¬Ľ.

Irónicamente, son los resultados los que sentencian al AZT.

Algunos estudios sobre los efectos críticos del AZT -incluyendo el que fundamentó la aprobación de Burroughs Wellcome- han llevado a la misma conclusión: El AZT es eficaz durante unos meses, pero luego su efecto desciende vertiginosamente. Incluso el estudio original del AZT mostró que las células T-46 aumentaban durante un tiempo y luego caían a plomo7. Los niveles de VIH disminuían y luego volvían a subir.

Este hecho es bien conocido del consejo que vot√≥ la aprobaci√≥n. Como miembro de aquel consejo, el Doctor Stanley Lemon dijo en una reuni√≥n de entonces: ¬ęNo me he quedado tranquilo despu√©s de haber visto algunas diapositivas, parece que tras 16-24 semanas -de 12 a 16 semanas, creo-, el efecto parece declinar¬Ľ.

Dos a√Īos despu√©s se plante√≥ una reuni√≥n de seguimiento del estudio original de la Burroughs Wellcome para discutir la amplia gama de efectos del AZT, as√≠ como las estad√≠sticas de supervivencia. Tal y como recuerda uno de los doctores presentes en la reuni√≥n de mayo de 1988, ¬ęNo hubo un seguimiento del estudio. Cualquier efecto beneficioso hab√≠a desaparecido al medio a√Īo. Todo lo que ten√≠an era algunas estad√≠sticas de supervivencia de un promedio de 44 semanas. El nivel de p24 no result√≥ como se esperaba y no hubo una mejora persistente en las c√©lulas T-4¬Ľ.

Los niveles de VIH en la sangre se miden por medio de un antígeno llamado p24. Burroughs Wellcome afirmó que el AZT disminuía el nivel de p24, es decir, que disminuía la cantidad de VIH en la sangre.

En la primera reuni√≥n con la FDA, Burroughs Wellcome hizo incapi√© en la manera en que el f√°rmaco hab√≠a ¬ędisminuido¬Ľ los niveles de p24; En la reuni√≥n de seguimiento no mencionaron el asunto.

Al final de la reuni√≥n, el Doctor Michael Lange, director del programa de SIDA en el hospital Roosevelt de St. Luke en Nueva York, habl√≥ al respecto: ¬ęLas alabanzas al AZT se basan en la suposici√≥n de su efecto antiv√≠rico¬Ľ, dijo dirigi√©ndose a la Burroughs Wellcome ¬ęPero todav√≠a no hemos visto ning√ļn dato sobre eso... Hay un art√≠culo en The Lancet (una prestigiosa revista m√©dica brit√°nica) que dice que tras 20 semanas, m√°s o menos, el p24 reaparece en muchos pacientes. ¬ŅTienen Vds. datos sobre esto?¬Ľ.

No los tenían.

¬ęLo que cuenta es la l√≠nea de estado¬Ľ, resume uno de los cient√≠ficos representantes de la Burroughs Wellcome, ¬ęLa supervivencia, la funci√≥n neurol√≥gica, la ausencia de progresi√≥n en la enfermedad y la calidad devida; Todo lo cual mejora. Ya sea por el efecto antiv√≠rico o por el efecto antibacteriano, pero mejora¬Ľ.

El Doctor Lange sugirió que el fármaco quizás era aficaz en la forma en que lo es un antiinflamatorio, como lo es una aspirina, y que un fármaco como la Indometacina, podía servir a la misma función sin los efectos devastadores del AZT8.

Hoy, uno de los principales investigadores del SIDA, el cual formaba parte del consejo de aprobaci√≥n, dice: ¬ęEl AZT ¬ŅEst√° haciendo algo?. Si, algo est√° haciendo. Pero no existen pruebas de que est√© haciendo algo contra el VIH¬Ľ.

Walter Gilbert.¬ęSiempre ha habido f√°rmacos que utilizamos sin saber exactamente como funcionan¬Ľ, dice el premio Nobel Walter Gilbert. ¬ęLo que primero hay que mirar es el efecto cl√≠nico del f√°rmaco y preguntarnos. ¬ŅEst√° ayudando o no?¬Ľ.

¬ęYo soy una prueba viviente de que el AZT funciona¬Ľ, dice alguien enfermo de ARC tratado con AZT. ¬ęLlevo trat√°ndome con √©l desde hace dos a√Īos y desde luego estoy m√°s sano de lo que lo estaba hace dos a√Īos. No es que sea una panacea, no es perfecto, pero es eficaz. Est√° deteniendo la evoluci√≥n de la enfermedad¬Ľ.

¬ęA veces me siento como si estuviese tragando desatascador de desag√ľes¬Ľ, dice otro. ¬ęLo que quiero decir es que a veces tengo problemas para tragarlo. No me gusta la idea de tener que tomar algo que es extra√Īo a mi cuerpo, pero cada seis horas tengo que trag√°rmelo. Hasta que aparezca algo mejor, esto es lo √ļnico que hay para m√≠¬Ľ.

Health Education AIDS Liaison (HEAL).¬ęEstoy totalmente convencido de que el que no toma AZT tiene mayor calidad de vida y sobrevive m√°s tiempo¬Ľ, dice Gene Fedorko, Presidente de la ¬ęHealth Education AIDS Liaison¬Ľ (HEAL; Coordinadora del SIDA para la Educaci√≥n de la Salud). ¬ęPienso que es horrible la forma en que la gente es forzada por sus m√©dicos a tomar la droga. La gente viene a nosotros temblando y llorando porque sus m√©dicos les han dicho que morir√°n irremediablemente si no toman AZT. Eso es mentira¬Ľ. Fedorko lleg√≥ a esta conclusi√≥n, tras a√Īos escuchando (en el grupo semanal de apoyo organizado por HEAL) las historias de personas luchando por sobrevivir al SIDA.

¬ęNo tomar√≠a AZT aunque me pagasen¬Ľ, dice Michael Callen, cofundador de la coalici√≥n PWA de la ciudad de Nueva York, de la Iniciativa de Investigaci√≥n de la Comunidad, y editor de diversas revistas sobre SIDA.

Callen ha sobrevivido al SIDA durante siete a√Īos sin ayuda del AZT9.

¬ęMe han dado mucho la vara por decir esto, pero mi opini√≥n es que utilizar el AZT es como apuntar a un mosquito con una cabeza termonuclear. La aplastante mayor√≠a de los supervivientes a largo plazo que he conocido han elegido no tomar AZT¬Ľ.

Uno de los pacientes que m√°s ha vivido desde el experimento inicial del AZT, de acuerdo con la Burroughs Wellcome, ha muerto recientemente.

Cuando muri√≥, hab√≠a estado bajo tratamiento con AZT durante tres a√Īos y medio.

En un estudio de conjunto, resultya que el paciente que m√°s tiempo ha sobrevivido al SIDA ha sido alguien que no estaba bajo tratamiento con AZT y ha sobrevivido ocho a√Īos y medio.

En un estudio extraoficial sobre supervivientes del SIDA a largo plazo se hizo un seguimiento de 24 pacientes que hab√≠an sobrevivido m√°s de seis a√Īos a la enfermedad; S√≥lo uno de ellos hab√≠a empezado recientemente a tomar AZT.

Al principio se decía que el AZT prolongaba la vida. En realidad, no hay pruebas concluyentes de que el AZT prolongue la vida.

¬ęEn mi opini√≥n el AZT alarga la vida de la mayor√≠a de las personas que lo toman¬Ľ, dice el Doctor Bruce Montgomery de la Universidad del estado de Nueva York en Sony Brook, quien est√° completando un estudio sobre el AZT. ¬ęNo hay demasiados pacientes que sobrevivan durante mucho tiempo, y la verdad es que no sabemos por que sobreviven. Podr√≠a ser suerte. Pero la mayor√≠a de la gente no tiene tanta suerte¬Ľ.

¬ęParece que el AZT ayuda a muchos pacientes¬Ľ, dice el Doctor Bernard Bahari, m√©dico e investigador del SIDA de la ciudad de Nueva York, ¬ęPero es muy dif√≠cil detreminar si realmente prolonga la vida o no¬Ľ.

¬ęMuchos de los pacientes a los que atiendo escogen no tomar AZT¬Ľ, dice el Doctor Don Abrams del Hospital General de San Francisco. ¬ęMe ha llamado la atenci√≥n el hecho de que la supervivencia y la esperanza de vida est√°n aumentando en las personas con SIDA. Creo que eso tiene mucho que ver con la Pentamadina aerosolizada (un f√°rmaco que trata la neumon√≠a pneumocystis carinii).

Está también el denominado efecto plaga: La gente se va fortaleciendo cada vez más cuando una enfermedad afecta a toda una población.

Los pacientes que atiendo hoy en dia, no son tan fr√°giles como los pacientes del principio¬Ľ.

¬ęEl hecho de que mueras o no de SIDA, va en funci√≥n de lo bien que te atienda tu m√©dico, no del AZT¬Ľ, dice el Doctor Joseph Sonnabend, uno de los principales y m√°s reputados doctores en SIDA de la ciudad de Nueva York; entre cuyos pacientes se incluyen muchos supervivientes a largo plazo, a pesar de no haber prescrito jam√°s AZT.

Sonnabend fue uno de los primeros en hacer la sencilla observación de que los pacientes de SIDA deberían ser tratados por sus enfermedades y no por su infección de VIH10.

Varios estudios han llegado a la conclusión de que el AZT no tiene efecto alguno sobre las dos infecciones oportunistas más comunes en el SIDA: La neumonía por pneumocystis carinii (NCP) y el sarcoma de Kaposi (SK). La abrumadora mayoría de los pacientes de SIDA mueren de NPC, pera la cual existe tratamiento eficaz desde hace décadas.

Este a√Īo, la FDA finalmente aprob√≥ la Pentamidina Aerosolizada para tratar el SIDA. Un reciente estudio del Memorial Sloan Kettering terminaba con la siguiente observaci√≥n: Durante 15 meses, el 80% de los pacientes bajo tratamiento con AZT que no recibieron Pentamidina, presentaron episodios recurrentes de pneumocystis. De los que tomaron Pentamidina s√≥lo present√≥ episodios recurrentes un 50%.

¬ęTodas esas muertes del estudio del AZT eran tratables¬Ľ, dice Sonnabend. ¬ęNo fueron muertes de SIDA, fueron muertes de estados tratables. Ni siquiera hicieron autopsias en ese estudio. ¬ŅC√≥mo puede uno tener fe en esta gente?¬Ľ.

¬ęSi existe alguna resistencia al AZT entre la poblaci√≥n, es la de la comunidad gay de Nueva York¬Ľ, dice un doctor acerca de la aprobaci√≥n de la FDA, quien ha preferido permanecer en el anonimato. ¬ęEl resto del pa√≠s se ha dejado lavar el cerebro y cree que el f√°rmaco es efectivamente tan beneficioso como dicen.

Todos los datos han sido manipulados por personas que han conferido demasiadas virtudes al AZT¬Ľ.

¬ęSi el SIDA no fuera una enfermedad tan popular -Una f√°brica de dinero y carreras-, esta gente no hubiera conseguido salir adelante con esta ciencia de pacotilla¬Ľ, dice el Doctor Bialy11. ¬ęEn todos los a√Īos que he dedicado a la ciencia jam√°s hab√≠a visto algo tan atroz¬Ľ. Al preguntarle si era posible que algunas personas hubiesen muerto envenenadas por el AZT y no por causa del SIDA, respondi√≥: ¬ęEs m√°s que posible¬Ľ.

17 de agosto de 1989: El gobierno anuncia que 1,4 millones de norteamericanos seropositivos sanos podr√°n ¬ębeneficiarse¬Ľ del AZT, incluso los que no muestren s√≠ntomas de la enfermedad. Nuevos estudios hab√≠an ¬ęprobado¬Ľ que el AZT era eficaz a la hora de frenar la progresi√≥n del SIDA en casos asintom√°ticos o en las primeras fases del ARC. El Doctor Fauci, l√≠der de la NAIAD, anunci√≥ orgullosamente un experimento que se ven√≠a realizando desde hac√≠a ¬ędos a√Īos¬Ľ el cual hab√≠a ¬ęmostrado claramente¬Ľ que la temprana intervenci√≥n manten√≠a el SIDA a raya. ¬ęCualquier persona que tenga anticuerpos del VIH y menos de 500 c√©lulas T-4, debe empezar a tomar AZT de inmediato¬Ľ, dijo.

Eso supone aproximadamente 650.000 personas. 1.4 millones de norteamericanos han sido declarados portadores de anticuerpos del VIH, y al final puede que todos necesiten tomar AZT para no enfermar¬Ľ, sostiene Fauci.

National Institute of Health (NIH).Al prestigioso periódico no le debió de parecer inusual que no hubiese ninguna copia del estudio y, en su lugar, solo un informal artículo de dos páginas del NIH (Instituto Nacional de la Salud Americano).

Cuando SPIN llam√≥ al NIH solicitando una copia del estudio, nos dijeron que ¬ęa√ļn se estaba escribiendo¬Ľ...

Hicimos algunas preguntas con respecto a las cifras.

Seg√ļn la publicaci√≥n, se hab√≠an dividido 3.200 pacientes asintom√°ticos y de ARC en la primera etapa en dos grupos: Uno de AZT y otro de placebo, y se hab√≠an seguido durante dos a√Īos. Los dos grupos se distingu√≠an por la cantidad de c√©lulas T-4: Un grupo ten√≠a menos de 500, el otro m√°s de 500. Cada uno de estos dos grupos estaba dividido a su vez en otros tres: Dosis alta de AZT, dosis baja de AZT y placebo.

En el grupo con más de 500 células T-4, el AZT no tuvo efecto. En el otros grupo se decidió que la dosis baja de AZT era la más eficaz, seguida de la dosis alta.

En resumen, de 900 desarrollaron SIDA un total de 36 en los dos grupos y de los 450 del grupo de placebo lo desarrollaron 38.

¬ęLos pacientes seropositivos son dos veces m√°s propensos a desarrollar SIDA si no ingieren AZT¬Ľ, declar√≥ la prensa.

Sin embargo, estas cifras son enga√Īosas. Al preguntar cuantos pacientes en realidad hab√≠an cumplido los dos a√Īos del estudio, el NIH nos contest√≥ que no lo sab√≠an, pero que le promedio de duraci√≥n de la participaci√≥n fue de un a√Īo, no de dos12.

¬ęLa forma en que presentaron las cifras fue muy deshonesta¬Ľ, dice el Doctor Sonnabend. ¬ęDe haber habido 60 personas en ese experimento, las cifras hubiesen significado algo. Pero si calculamos el promedio de los 3.200, las diferencias entre los dos grupos resultan insignificantes. No es nada. Es hacerlo a la buena de Dios y a ver que pasa. Sin embargo, lo hacen parecer algo important√≠simo¬Ľ.

El estudio alardeaba de que el AZT es mucho m√°s eficaz y menos t√≥xico a un tercio de la dosis que se ha venido utilizando durante los tres √ļltimos a√Īos. Esas son las buenas noticias. Las malas son que miles de personas ya han sido bombardeadas con 1.500 miligramos de AZT, quiz√° incluso han muerto de envenenamiento t√≥xico y ¬ŅAhora nos enteramos de que un tercio de la dosis hubiera bastado?.

Cuando los efectos del AZT parecen tan vagos, resulta criminal recomendar la extensi√≥n de su uso a la gente sana; sobre todo si tenemos en cuenta que s√≥lo un peque√Īo porcentaje de la poblaci√≥n infectada con VIH ha llegado a desarrollar SIDA o ARC.

La Burroughs Wellcome ya ha puesto en marcha las pruebas de AZT en trabajadores asintom√°ticos en hospitales, mujeres embarazadas y ni√Īos; estos √ļltimos lo toman en estado l√≠quido. El AZT l√≠quido es el sobrante de experimentos abortados, y se da a los ni√Īos porque puede mezclarse con agua -a los ni√Īos no les gusta tragar pastillas-.

Se ha propuesto tambi√©n dar AZT a personas que ni siquiera tienen anticuerpos del VIH pero que son ¬ęvulnerables¬Ľ.

¬ęEstoy convencido de que si di√©semos AZT a un atleta en perfecto estado de salud, morir√≠a en cinco a√Īos¬Ľ, dice Fedorko.

En diciembre de 1988, The Lancet public√≥ un estudio que ni Burroughs Wellcome ni el NIH hab√≠an facilitado a la prensa. Era m√°s completo que el estudio original y el seguimiento de los pacientes era m√°s prolongado. No fue llevado a cabo en los Estados Unidos sino en el Estado franc√©s, en el hospital Claude Bernard de Par√≠s, y llegaba a las mismas conclusiones sobre el AZT que el de la Burroughs Wellcome, excepto que esta compa√Ī√≠a consider√≥ sus resultados como ¬ęextraordinariamente positivos¬Ľ, mientras que los doctores franceses llamaron a los suyos ¬ędecepcionantes¬Ľ.

El estudio francés encontró, una vez más, que el AZT era demasiado tóxico para ser tolerado en la mayoría de los casos, que no tenía efectos duraderos sobre los niveles de VIH en la sangre y que dejaba a los pacientes con menos células T-4 que al principio.

A pesar de que al inicio hab√≠an constatado una notable mejor√≠a, su opini√≥n final era que ¬ęal cabo de seis meses, estos valores retornaban a los niveles anteriores al tratamiento y que ten√≠an lugar diversas infecciones oportunistas, enfermedades y muertes¬Ľ.

El informe del equipo franc√©s terminaba diciendo: ¬ęLos beneficios del AZT se limitan a unos pocos meses en los pacientes de SIDA y ARC¬Ľ. Tras unos meses, el AZT era completamente ineficaz.

La noticia de que el AZT es recetado13 a personas asintom√°ticas, ha dejado a muchos de los m√°s prestigiosos doctores del SIDA, anonadados y furiosos. Todos y cada uno de los m√©dicos y cient√≠ficos a los que hemos preguntado son de la opini√≥n de que es muy poco profesional y temerario anunciar un estudio sin datos que examinar, haciendo recomendaciones tan dr√°sticas sobre la salud p√ļblica. ¬ęEsto no puede estar ocurriendo¬Ľ, dice Bialy14, ¬ę¬°El gobierno est√° dando a conocer hechos cient√≠ficos antes de que estos sido examinados!. Es lo nunca visto¬Ľ.

¬ęEsto es incre√≠ble¬Ľ, dice el Doctor Sonnabend con una voz te√Īida de desesperaci√≥n. ¬ęYa no s√© que hacer. Cada d√≠a tengo que enfrentarme con una consulta llena de gente pidi√©ndome AZT. Estoy aterrorizado. Como m√©dico responsable no s√© que hacer. El primer estudio fue rid√≠culo. ES obvio que Margaret Fischl, la persona que ha realizado los dos estudios, no tiene ni la m√°s vaga idea sobre experimentos cl√≠nicos. No me fio de ella. Ni de los otros. Sencillamente, no son lo bastante competentes. Hemos sido tomados como rehenes por cient√≠ficos de segunda clase. Les dejamos escapar con el primer desastre. Ahora, lo est√°n consiguiendo otra vez¬Ľ.

¬ęTomar la decisi√≥n de decirle a la gente -Si eres seropostivo y tienes menos de 500 c√©lulas T-4, comienza a tomar AZT- es algo de mucha trascendencia¬Ľ, ha dicho un m√©dico de SIDA que ha preferido permanecer en el anonimato. ¬ęConozco docenas de personas, a las cuales he atendido cada pocos meses a lo largo de varios a√Īos, que han permanecido en el mismo nivel durante m√°s de cinco a√Īos y no han desarrollado ninguna enfermedad¬Ľ.

¬ęMe siento avergonzado de mis colegas¬Ľ, se lamenta Sonnabend. ¬ęEstoy abochornado. Esta es una ciencia de tres al cuarto. Parece mentira que nadie proteste. Malditos cobardes. El juego se llama -protege tu subvenci√≥n, no abras la boca-. Se trata de dinero... el pretexto para seguir la l√≠nea del partido y no ser cr√≠ticos, cuando es obvio que hay fuerzas pol√≠ticas y econ√≥micas dirigiendo todo esto¬Ľ.

Cuando Duesberg escuch√≥ las noticias, se asombr√≥ especialmente de la reacci√≥n del presidente del Gay Men's Health Crisis, Richard Dunne, quien dijo que ahora la GMHC urg√≠a a ¬ętodo el mundo a hacerse pruebas¬Ľ y, por supuesto, todos aquellos que diesen positivo ¬ędeb√≠an empezar el tratamiento con AZT¬Ľ.

¬ęEsta gente se est√° precipitando a las c√°maras de gas¬Ľ, dice Duesberg. ¬ęQu√© feliz se hubiese sentido Himmler si los jud√≠os hubiesen cooperado as√≠¬Ľ.

Notas:

1Ver el vademecum de especialidades farmac√©uticas espa√Īol sobre este producto y nuestro comentario sobre los cambios que los fabricantes han hecho en el mismo en los √ļltimos a√Īos.

2Algo que hacen muchas otras sustancias: Ver ¬ęEstimular las defensas de otra forma¬Ľ, art√≠culos sobre fitoterapia china, etc.

3La PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa) fue descubierta por el Dr. Kary Mullis, que obtuvo el Premio Nobel. Kary Mullis es uno de los científicos que no creen que el SIDA esté causado por el VIH.

4Es algo que el Doctor Duesberg ha explicado claramente. Ver art√≠culo sobre el AZT en el n√ļmero 31, p√°gina 35.

5Ver su art√≠culo en el n√ļmero 33-34 de la revista.

6Ver art√≠culo sobre los T4 en el n√ļmero 38 de Celia y otros en el n√ļmero 42 de pr√≥xima publicaci√≥n.

7El Doctor Duesberg ha dado una explicaci√≥n a este fen√≥meno. Ver nuestro art√≠culo sobre el AZT en el n√ļmero 31 de la revista.

8A√Īade que ¬ęes economico y no t√≥xico¬Ľ y lo he suprimido pues esto es evidentemente falso como he demostrado en el libro ¬ŅSabe usted lo que le recetan?.

9Ha muerto hace un a√Īo por motivos que desconozco, pero puedo apuntar que aunque no tomaba AZT, s√≠ hab√≠a aceptado un gran n√ļmero de f√°rmacos (t√≥xicos en mayor o menor medida) que le hab√≠a recetado su m√©dico (el Doctor Sonnabend), para prevenir todas las enfermedades supuestamente relacionadas con el SIDA.

10Una observaci√≥n de sentido com√ļn que comparto plenamente. Pero no en darles una quimioterapia t√≥xica de por vida con fines supuestamente ¬ępreventivos¬Ľ.

11Doctor Harvey Bialy. Bi√≥logo molecular, vir√≥logo, director cient√≠fico de la revista Biotechnology. Hemos publicado una entrevista con √©l en el n√ļmero 33-34. Su intervenci√≥n en las I Jornadas de Medicinas Complementarias, as√≠ como en el Congreso de Argentina sobre el SIDA, est√°n disponibles en v√≠deo.

12Esto es particularmente grave ya que incluso dos a√Īos resultan insuficientes para evaluar los efectos secundarios de este t√≥xico, muchos de los cuales se manifiestan a largo plazo.

13En el art√≠culo original ¬ępronto ser√° recetado a¬Ľ, que hemos cambiado puesto que esta perspectiva se convirti√≥ en un hecho. Desgraciadamente, millones de personas que no padec√≠an nada, en perfecto estado de salud y que s√≥lo presentaban un recuento bajo de c√©lulas CD4 (que no significa mucho como hemos explicado ya repetidas veces) fueron sometidas al AZT y expuestas a sus efectos secundarios.

14Op. cit.


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