SIDA: Un Invento para Vender Cocteles Retrovirales Asesinos

Dec 15 2009 @ 04:48am
Por: Spencer
Publicado en: SIDA
Estos venenos sólo pueden ayudar transitoriamente a personas muy enfermas, incluso a terminales, y ello por una carambola imprevista por los laboratorios. Pero acaban matándolas, así como a las asintomáticas.

¿Por qué los cócteles hospitalarios son tendencialmente mortales?.

¿Cómo dan los oficialistas por bueno algo que mata?.

¿«Disminuye la "carga viral"»?.

Este erróneo «marcador indirecto» en realidad indica que baja la actividad biológica de la persona testada y que el camino que sigue lleva a la muerte.

¿«Subidas de T4»?.

Este otro falso «marcador indirecto» en realidad indica un sobreesfuerzo inmunológico que no puede sostenerse durante mucho tiempo.

¿«Recuperaciones espectaculares»?. Son consecuencia de una suma de casualidades no previstas por los laboratorios. Son mejorías transitorias. El consejo es: aprovechar la ocasión para informarse y cambiar a tiempo de tren...

¿«Descenso de más del 50% de muertos de SIDA»?. Si es cierto, sería erróneo o/y tramposo atribuirlo a los «cócteles».

¿«Retraso de enfermedades oportunistas» y otras «ventajas»?. Es cuestión de tiempo que también en esto se demuestre que la pseudociencia del «SIDA» o se equivoca o/y hace trampas.

En los Estados Unidos y Alemania, países donde primero se empezó a aplicar la combinación de medicamentos (normalmente, triterapia) conocida popularmente como «cócteles», importantes medios de comunicación (p. ej., el New York Times) desde hace meses reconocen públicamente su fracaso, inevitable y predecible desde un primer momento.

Pero desgraciadamente en España los media siguen haciéndose eco acríticamente de la propaganda de los fabricantes de dichos «cócteles», y los presentan como muy beneficiosos, incluso como milagrosos.

Los cócteles constan normalmente de dos productos de la primera familia de medicamentos oficialmente reconocidos contra el «SIDA», los «nucleósidos análogos» (que impiden la divisón celular y la formación de energía), y uno de la segunda, los «inhibidores de proteasas» (que bloquean la actividad celular). Oficialmente, ambas familias son presentadas como «anti-VIH» y actuarían en dos momentos distintos de lo que se ha diseñado como ciclo vital de un supuesto virus «VIH», por el que se sigue ofreciendo un Premio Internacional de más de un millón y medio de pesetas a quien presente las pruebas científicas de su existencia...

Veamos cómo actúa cada uno de estos componentes, y lo erróneo de los criterios y argumentos usados oficialmente para justificarlos. Así se comprenderá porqué es posible que a algunos terminales les haya permitido recuperarse espectacular pero transitoriamente, y porqué los médicos recomiendan beber mucha agua e insisten en que no se dejen de tomar ni un sólo día.

La publicidad de los laboratorios farmacéuticos que fabrican los distintos componentes de los cócteles se basa en dos trampas.

Por un lado, utilizan los casos de personas muy deterioradas, incluso terminales, que han mejorado espectacularmente en pocas semanas, ganando muchos kilos de peso e incluso regresando al trabajo. Pero esconden no sólo que esta recuperación no la habían previsto en absoluto sino, ¡y esto es mucho más grave!, que dura poco tiempo si se siguen ingeriendo dichos cócteles.

Por otro lado, para las personas sanas pero etiquetadas como seropositivas, manipulan una magnitud no significativa que denominan «carga viral» y que presentan como la supuesta cantidad de ejemplares del inexistente «VIH» que se encuentran en cada mililitro de sangre. Y a pesar de que a menudo la persona que empieza a tomarlos comunica a los médicos hospitalarios que tiene problemas digestivos o/y renales o/y hepáticos o/y pancreáticos, dolor en las articulaciones y otras novedades desagradables, le responden: «Esto son efectos secundarios y tu cuerpo se acostumbrará a ellos. No dejes de tomarte estricta y puntualmente todas estas pastillas porque tu «carga viral» ha bajado, y esto es lo importante».

La «Tercera Conferencia sobre Retrovirus y Enfermedades Infecciosas» de enero de 1996 en Washington sirvió para el lanzamiento público de los cócteles dando a conocer en la rueda de prensa final -el «SIDA» es «falsa ciencia a base de conferencias de prensa»- supuestos buenos resultados jamás publicados en revista científica alguna, y la «XI Conferencia Internacional de SIDA» celebrada en julio de 1996 en Canadá significó su consagración mundial. Los aparatos de propaganda de las multinacionales farmacéuticas manipularon estos encuentros, los usaron como caja de resonancia mundial y consiguieron imponer la criminal recomendación «golpear rápido y fuerte». Rápido, es decir, empezar a administrar los cócteles en cuanto a alguien se le pone la etiqueta de seropositivo (algunos «especialistas del SIDA» incluso proponen comenzar mientras se espera los resultados de los tests-chapuza que se aplican). Fuerte, es decir, administrarlos en grandes dosis. Y esto incluso en personas absolutamente asintomáticas, es decir, perfectamente sanas pero que han tenido la desgracia de dar positivo a unos tests que son una ruleta rusa y que carecen de toda validez diagnóstica.

En cuanto se conoce cómo funcionan las dos familias de medicamentos que componen estos cócteles, se comprende que sólo pueden ser tendencialmente mortales a medio plazo. En efecto: los «nucleósidos análogos» (engañosamente presentados como «inhibidores de la transcriptasa inversa del VIH») impiden la división celular y destruyen las mitocondrias formadoras de energía, mientras que los «inhibidores de proteasas» (tramposamente presentados como «inhibidores de la proteasa del VIH») impiden el metabolismo celular. Tendencialmente, cada uno de los componentes de la combinación llevaría en pocos años a la tumba a la persona más sana del mundo. Ahora lo hacen juntos...

Los «Nucleósidos Análogos» matan porque impiden la división celular.

AZT-Retrovir, ddI-Videx, ddC-Hivid, 3TC-Epivir, D4T-Zerit,...,bloquean las síntesis de ADN y de energía, y la persona morirá

Lo que en realidad son «nucleósidos análogos» son oficialmente justificados presentándolos tramposamente como supuestos inhibidores de un supuesto «enzima transcriptasa inversa» que supuestamente porta el supuesto «retrovirus VIH» para, una vez dentro de la célula que supuestmnete infecta, pueda transcribir su supuesto ARN-viral en un supuesto ADN-viral que luego supuestamente se inserta dentro del ADN de la célula huésped a fin de aprovechar el mecanismo de división celular para multiplicarse él mismo. Supuestamente, «al no poder formarse el ADN viral al ser inhibida la transcriptasa inversa, el virus no podrá multiplicarse». La película de ciencia ficción oficial se completa diciendo que «AZT, ddI, ddC, 3TC, D4T,..., actúan tan sólo sobre las células infectadas por el VIH, y no sobre las células no-infectadas», por lo que éstas no sufrirían la nada supuesta sino muy real toxicidad de dichos «medicamentos».

Los nucleósidos son los ladrillos básicos utilizados por nuestro cuerpo para formar los ácidos nucleicos, en particular el ADN, que contiene la información herediataria. Los nucleósidos análogos son nucleósidos obtenidos y marcados químicamente, y diseñados de forma que sean semejantes a uno de nuestros nucleósidos naturales. Si a la hora de sintetizarse los hilos complementarios de ADN cuando la célula tiene que dividirse, un nucleósido químico ocupa el lugar de uno natural, queda bloqueada dicha síntesis, por lo que la célula no podrá dividirse y acabará muriendo. Esta estrategia podía tener algún sentido en el caso del cáncer, pero es totalmente irracional en el caso del «SIDA».

Es muy ilustrativa la historia del AZT. Inventado en 1964 contra el cáncer, al llegar a los experimentos con animales se vio que era tan tóxico que no llegó a aplicarse a personas (excepto de forma experimental minoritaria). Pero en el cuadro del invento «SIDA» este veneno fue reconocido en 1987 con el nombre comercial de Retrovir como primer tratamiento oficial (probablemente para continuar los experimentos a gran escala). Y no es una metáfora o exageración decir que el AZT es un veneno: la multinacional Sigma lo sigue vendiendo, para uso exclusivo en laboratorio y nunca como medicamento, en una caja en la que están dibujadas una calavera y unas tibias cruzadas, y con indicaciones claras de su mortal peligrosidad.

Y el grito de alerta ante el AZT-Retrovir es totalmente extensible al resto de productos de la primera familia (ddI-Videx, ddC-Hivid, 3TC-Epivir, D4T-Zerit,...) puesto que todos funcionan por el mismo principio: impedir la división celular bloqueando la cadena de ADN. Este es su común efecto principal. Además, cada cual tiene sus efectos secundarios propios...

La pregunta mil veces formulada por los críticos y nunca respondida por los oficialistas, es la siguiente: ¿Cómo pueden ser beneficiosas para nadie unas sustancias que impiden la división celular y que se toman día tras día, semana tras semana, mes tras mes y años tras año?.

La respuesta es definitiva cuando se sabe cosas como las siguientes:

1. Cada día se nos muere aproximadamente un billón de células que son sustituidas por nuevas celúlas que vamos formando constantemente. Si se hace tomar uno o más productos que impiden la división celular, se frenará el remplazo de células, y la persona irá perdiendo, entre otras cosas, masa muscular. Ahí radica la principal razón de la imagen esquelética mostrada como típica de quienes nos son presentados como «muertos de SIDA». (Otra razón es el consumo de drogas que por lo menos el 70 % de ellos han efectuado).

2. Los nucleósidos análogos también dañan las mitocondrias de nuestras células, encargadas de formar la molécula energética ATP. A la persona le faltará cada vez más energía, no podrá -entre otras cosas- formar nuevas defensas ni ADN, y acabará muriendo. Y cuando se sabe que cada célula muscular, nerviosa o hepática tiene varios millares de mitocondrias, se comprende también cual es la probable causa de las abundantes miopatías (afecciones musculares), demencias y hepatitis ligadas al «SIDA»...

Luego la respuesta lógica y biológica sólo puede ser una: Es tendencialmente imposible que estos nucleósidos análogos puedan resultar beneficiosos a nadie. Todo lo contrario...

No es de extrañar que en Inglaterra y en los EE.UU. haya empezado a haber reclamación de indemnizaciones a Wellcome -que gana miles de millones envenenando a cientos de miles de personas- por parte de familiares de muertos (viudas de hemofílicos, homosexuales por la muerte de sus compañeros,...) que consideran que fue el AZT-Retrovir-Zidovudina lo que los mató, y también de etiquetados que dejaron de tomarlo y se recuperaron. Y también denuncias contra las autoridades sanitarias por haber permitido la administración de tales venenos.

El prospecto del AZT pone los pelos de punta... a pesar de esconder lo más grave.

El AZT-Retrovir ha sido el tratamiento dado a centenares de miles de personas etiquetadas como seropositivas o, en su caso, como «SIDA». Se les dio como monoterapia durante siete años (1987-1993), combinado con otro nucleósido análogo durante dos años (1994-1995), y, desde la aparición en 1996 de los cócteles que incorporan un inhibidor de proteasas, sigue estando presente en muchos de ellos. Así, el campeón de esta triterapia asesina, el Dr. Ho, normalmente lo incluye.

No es de extrañar que la dosis haya ido bajando constantemente, desde los 1.500 mg. diarios o más que se administraban al principio. Pero incluso hoy en día se hace tomar de 250 a 600 mg diarios, es decir, de 10 a 24 veces los 25 mg. de la caja en la que, para alertar, Sigma dibuja una calavera y unas tibias cruzadas.

Además, la lectura del prospecto que contuvieron durante años las cajas de AZT-Retrovir vendidas por la multinacional Wellcome ponía los pelos de punta. Y ello a pesar de que esconde las dos cuestiones más graves

1. bloquea la cadena de ADN, por lo que las células no pueden dividirse y la persona morirá; y

2. destruye las mitocondrias celulares, luego las células no pueden producir energía y la persona también morirá.

Pero lo que aparece es sobrecogedor.

Dice textualmente que puede producir «anemia (pueden requerir transfusiones), neutropenia, leucopenia (consecuencia de que, como indica la etiqueta, ataca médula ósea y sangre, por lo que ¡es inmunodepresor!); náuseas, vómitos, anorexia, dolor abdominal, dolor de cabeza, erupción, fiebre, mialgia, perestesia, insomnio, malestar, astenia, dispepsia; somnolencia, diarrea, vértigo, sudoración, disnea, flatulencia, alteración del sabor, dolor pectoral, pérdida de agudeza mental, ansiedad, frecuencia urinaria, depresión, dolor generalizado, escalofríos, tos, urticaria, prurito y síndrome semejante a influenza; convulsiones y otros efectos cerebrales, miopatía, pigmentación de las uñas, pancitopenia por hipoplasia medular y trombocitopenia aislada, alteraciones hepáticas tales como hepatomegalía, cambio graso y niveles sanguíneos aumentados de enzimas hepáticos y bilirrubina». El propio prospecto contiene varias frases del tipo: «Tales alteraciones revierten rápidamente con la supresión del tratamiento», con lo que reconoce que el propio AZT-Retrovir es la causa. Advierte de que «Dado que puede pasar a la leche materna y podría causar grave toxicidad a los lactantes, se recomienda a las madres tratadas con Retrovir que no alimenten a sus hijos con leche materna». (¡¡¡Pero se está haciendo tomar a las seropositivas embarazadas a partir de los tres meses y al recién nacido durante las primeras seis semanas!!!). Además, apunta que es carcinógeno (produce cáncer), mutagénico (causa mutaciones) y clastogénico (ocasiona rupturas cromosómicas), luego altera por vías múltiples la información genética hereditaria (ADN), produciendo mutaciones de efectos totalmente imprevisibles.

No es de extrañar que en muchos hospitales hayan estado dando el AZT-Retrovir en bolsitas de plástico sin el prospecto, escondiendo información vital para quienes lo tomaban. Y en los últimos tiempos se silencia de una forma más sutil: un prospecto de diciembre de 1995 es mucho más reducido y no aparece ni una quinta parte de lo aquí transcrito. Eso sí, recomienda que «se consulte con el médico». Parece claro que los cobayas humanos del «SIDA» no tienen derecho a saber qué venenos ingieren (eso sí, aparecen como gratuitos, puesto que los pagamos todas y todos vía impuestos).

¿Dar AZT a embarazadas y a recién nacidos?.

El nuevo prospecto del AZT-Retrovir silencia muchos de los graves efectos que mencionaba el anterior. Pero incluye una peligrosísima novedad: Recomienda que el AZT-Retrovir se administre a todas las seropositivas embarazadas después de los primeros tres meses hasta el parto y durante el mismo, y al recién nacido durante las seis primeras semanas de vida. Y en esto insisten regularmente tanto oficialistas como medios de comunicación que se hacen eco de ellos. Pero el AZT impide la división celular y, como sí recogía el prospecto anterior aunque no el nuevo, produce mutaciones y rupturas cromosómicas. Luego lógicamente es teratógeno, es decir, causa defectos de nacimiento. Y resulta que desde hace años (ignoradas) revistas científicas han recogido las deformaciones aparecidas en bebés nacidos de madres que tomaron AZT durante el embarazo.

Centers Disease Control (CDC).El propio artículo que los CDC usan para hacer la mencionada catastrófica recomendación habla de que se encontraron anomalías mayores en algunos de los bebés nacidos, aunque «olvida» detallar cuales. Pero en el Journal of the Acquired Inmune Deficiency Syndrome de julio de 1994 se especifican «agujeros en el pecho, indentaciones anormales en la base de la columna vertebral, orejas mal colocadas, caras triangulares con ojos anormalmente azules, defectos congénitos del corazón, dedos extras en ambas manos, albinismo, entre otros».

Pregunta que plantea la recomendación tal como aparece en el prospecto del Retrovir: Si tan beneficioso resulta el AZT, ¿por qué administrarlo sólo después de los tres meses y no antes, por ejemplo desde el momento en que haya constancia de que ha habido fecundación?. Probablemente porque Wellcome no quiere contribuir demasiado al desarrollo de la teratogenia, es decir, del estudio de las condiciones de desarrollo de las monstruoSIDAdes...

AZT-Retrovir-Zidovudina: preguntas en espera de respuesta:

¿Cómo es posible que Wellcome venda como medicamento Retrovir lo que Sigma presenta como veneno AZT, y que Sigma venda como veneno AZT lo que Wellcome presenta como medicamento Retrovir?.

¿Cómo es posible que unos productos que impiden la división celular y la formación de energía, y que se toman día tras día, semana tras semana, mes tras mes y año tras año hasta que el paciente muere (¡por culpa del «VIH», se dice!), puedan resultar beneficiosos a quien los toma?.

¿Dónde están las estadísticas oficiales con los resultados de diez años de aplicación del AZT-Retrovir?. Dicho de una forma más cruda: ¿Cuántos sobrevivientes hay al AZT-Retrovir?.


Si se pide una muestra de AZT al poderorísimo laboratorio Sigma Biochemicals (Saint Louis, Estados Unidos), envían una caja con dosis de 25 mg. en cuya etiqueta hay una calavera y unas tibias cruzadas, signo internacional para veneno.

En un lado de la etiqueta se advierte:



«Tóxico: Tóxico por inhalación, en contacto con la piel o tragándolo. Órganos diana (objetivo): Sangre, médula ósea (luego es inmunodepresor). Si se encuentra mal, busque consejo médico (claro que no con los médicos del SIDA, pues ningún buen consejo se recibiría). Muestre la etiqueta bien visible. Use ropa protectora adecuada».

Y en el otro:



«Para usar sólo en laboratorio. No como medicamento ni para el hogar u otros usos».

¡¡¡Y este veneno sigue siendo el tratamiento básico y se está haciendo tomar normalmente de 250 a 500 mg. diarios, es decir, de 10 a 20 veces la dosis de la muestra. Y se hizo tomar 1.000 e incluso 1.500 mg. diarios!!! No es extraño que acaben esqueléticos y mal los etiquetados como seropositivos o, en su caso, como SIDA tratados en los hospitales. Eso sí, pasarán a formar parte de las estadísticas de «víctimas del VIH»...

Los «Inhibidores de Proteasas» matan al impedir el funcionamiento celular.

Indinavir-Crixivan, Saquinavir-Invirase, Ritonavir-Norvir,...,bloquean la formación y eliminación de proteínas, y la persona morirá.

Los inhibidores de proteasas son oficialmente justificados diciendo que actúan supuestamente de forma selectiva sobre la supuesta «proteasa del VIH» impidiendo que pueda actuar, con lo que no se podrían formar las supuestas proteínas de la supuesta envoltura del supuesto «VIH», por lo que no se podrían constituir nuevos ejemplares del supuestamente «peligrosísimo VIH».

La importancia de las proteínas.

Cada una de nuestros cien billones de células está constantemente formando proteínas que precisa, y eliminando proteínas que ya no son necesarias.

Las proteínas son largas cadenas de aminoácidos (unos mil como promedio), siendo estas cadenas tridimensionales en plantas y animales, pero casilineales en bacterias. Hay veintiún aminoácidos distintos constitutivos de las proteínas, lo cual explica la gran cantidad, variedad y clases de proteínas existentes.

Este ingente número de proteínas cumple todo tipo de funciones: Enzimáticas, acelerando las diez mil reacciones bioquímicas que están constantemente realizándose en cada célula; citoesqueletales, dando una cierta estructura a las células; transportadoras, regulando el paso de moléculas a través de la membrana celular; hormonales, como la insulina; inmunológicas, como los anticuerpos generados por los linfocitos B; homeostáticas, restableciendo equilibrios frente a variaciones del pH o pérdida de líquidos internos; contráctiles de las fibras musculares; protectoras de los cromosomas (histonas); etc. Así, pues, las proteínas tienen un papel fundamental en el mantenimiento y desarrollo de todo el metabolismo vital.

¿Qué son las proteasas?.

Las proteasas son un tipo de proteínas de la clase enzimas cuya misión es dividir precisamente las proteínas, incluidos los restantes enzimas, en trozos más cortos. Las proteasas son unas tijeras enzimáticas cuya tarea es cortar proteínas.

Este corte es necesario cuando:

1. se forman proteínas largas que deben ser divididas para que las proteínas más cortas resultantes puedan cumplir sus tareas respectivas;

2. se ingie-ren proteínas (por ejemplo, al comer) y deben ser digeridas (cortadas);

3. deja de ser necesaria una proteína (por ejemplo, un enzima que ya ha cuplido su tarea) y debe ser descompuesta en trozos más pequeños;

4. muere la célula (¡y se nos mueren un billón cada día!) y tiene que ser reciclada para aprovechar lo aprovechable y eliminar lo no-aprovechable;

5. Etc.

El papel de las proteasas es decisivo para la vida de cada célula y, en consecuencia, de cada tejido, órgano, y, finalmente, ente vivo.

Hay dos grandes tipos de proteasas:

1. las inespecíficas: cortan paso a paso la proteína que debe ser reciclada, es decir, cortan aminoácido tras aminoácido, independientemente de cuáles son;

2. las específicas: cortan únicamente por el enlace correspondiente a un aminoácido determinado, y ello siempre que la secuencia formada por algunos aminoácidos anteriores y otros posteriores sea exactamente la adecuada.

¿Qué son los inhibidores de proteasas?.

Son otro tipo de enzimas naturales cortos (las proteínas cortas se denominan péptidos) cuya función es precisamente desactivar el funcionamiento de las proteasas. Así, por ejemplo, acabada la digestión de lo que hemos comido, la acción de la pepsina y de otras proteasas digestivas debe ser silenciada. En consecuencia, se activa la antipepsina y otras antiproteasas que inhiben su acción. Son como trocitos de madera que se colocan entre los filos de las tijeras enzimáticas para que no puedan cortar.

Ya a nivel de cada célula hay un equilibrio complejísimo entre proteasas, inhibidores de proteasas y también activadores de proteasas, todos ellos naturales, habiendo cientos o más de cada tipo. No digamos lo sutil y complicado que resulta si nos referimos al conjunto del cuerpo.

¿«Proteasa del VIH»?.

A falta de que se presenten las pruebas científicas solicitadas, se puede afirmar que el «VIH» no existe. Luego es pura ciencia ficción destructiva todo lo referente a una supuesta «proteasa del VIH» y a cómo actuar para inhibirla...

Pero los retrovirólogos doctores Gallo, Montagnier,..., fueron diseñando un (cambiante) modelo de «VIH» que fue y sigue siendo acríticamente aceptado por los oficialistas.

El modelo dominante de «VIH» afirma que contiene en su interior una proteasa que es la encargada de dividir la proteína larga que, nos dicen, «se forma cuando el ADN-viral pone a su servicio la maquinaria bioquímica de la célula que infecta». Esta supuesta proteína larga debe ser cortada en varios trozos que constituirán las supuestas diez proteínas que el modelo oficial inventado dice que tiene el «VIH».

Oficialmente se reconoce que no han podido aislar «la proteasa del VIH». Pero la pseudociencia del «SIDA» no se detiene por este tipo de situaciones. Han obtenido con tecnología genética «algo» que presentan como «proteasa del VIH». Se informó de que la «proteasa del VIH» es una proteasa-aspartato porque corta las proteínas precisamente en enlaces donde está el aminoácido llamado ácido aspártico. Y también se informó de la sorpresa experimentada por los investigadores al descubrir que la «proteasa del VIH» es muy parecida a la pepsina, una proteasa digestiva que se encuentra en el estómago de todo ser humano.

A partir de estos datos se comenzó a diseñar antiproteasas para esta también diseñada «proteasa del VIH».

¿Inhibidores específicos de la «proteasa del VIH»?.

En enero de 1996, los departamentos comerciales de las empresas que invirtieron en diseñar «inhibidores de la proteasa del VIH», consiguieron resolver lo que sus laboratorios no habían logrado en una década. Los medios de comunicación cubrieron a bombo y platillo la «Tercera Conferencia sobre Retrovirus y Enfermedades Oportunistas» celebrada en Washington. Se presentó una veintena de artículos elaborados exclusivamente por científicos pagados por los laboratorios, que no habían sido publicados antes ni lo fueron después en revista científica alguna, y que afirmaban muy buenos resultados -jamás contrastados- obtenidos aplicando inhibidores de proteasas. El siguiente paso fue la aparición en seguida de dos artículos en la revista Nature. El salto a la fama temporal tuvo lugar en la ya mencionada XI Conferencia en Canadá, que «casualmente» fue precedida un mes antes por un acuerdo entre las doce principales multinacionales farmacéuticas a fin de «colaborar en el campo del SIDA». Y la inmensa mayoría de medios de comunicación han actuado de inconsciente (¿o no?) caja de resonancia...

Pero hay un dato oficial que resulta definitivo cuando se sabe lo arriba escrito acerca de la especificidad de las proteasas, y que por sí sólo descalifica todas las proclamas oficialistas. Los investigadores oficiales aseguran que la por ellos diseñada «proteasa de VIH» corta en varios sitios distintos la «proteína precursora de las proteínas del VIH» sobre la que nos dicen que actúa. He encontrado cifras entre ocho y diez, aunque quizá lo lógico sería nueve teniendo en cuenta que el «VIH» fue inventado teniendo diez proteínas en su envoltura. Se trata de una nueva primera vez en la historia de la pseudociencia del «SIDA»: la diseñada «proteasa del VIH» no sería ni inespecífica ni específica sino... ¡-específica-pero-para-nueve-sitios-distintos!.

Pero esta imposible especificidad va acompañada de la proclamación de otra especificidad que también es imposible. Se pretende que los «inhibidores de proteasas» comercializados actúan única y exclusivamente sobre la «proteasa del VIH». Esto es imposible.

¿Cómo actúan los inhibidores de proteasa naturales?.

Los inhibidores de proteasa (en singular) específicos naturales son proteínas muy cortas (péptidos de unos cinco a diez aminoácidos) que tienen muy fuerte justamente el enlace sobre el cual actúa la proteasa específica a la que tienen que desactivar. Cuando el contexto está en equilibrio, el inhibidor se coloca en vez de la proteína en el lugar por el que la proteasa reconocía a la proteína para cortarla insuflando energía en el enlace de un aminoácido determinado. La proteasa, al no poder cortar el enlace reforzado del inhibidor específico que le corresponde, queda neutralizada. Una compleja red de interacciones en las que intervienen proteínas activadores de proteasas y también activadores químicos de proteasas (como iones de calcio o de magnesio), la pondrá en marcha de nuevo cuando haga falta. Los trocitos de madera intercalados en las tijeras pueden ser retirados con facilidad cuando sea preciso.

¿Cómo dicen los oficialistas que actúan los «Inhibidores de la Proteasa del VIH»?.

Los «inhibidores de la proteasa del VIH» son químicos (sintetizados por los laboratorios), péptidos aún más cortos (cuatro a seis aminoácidos) y tienen especialmente reforzado uno de los varios enlaces distintos que se nos dice que la «proteasa del VIH» es capaz de cortar.

Los oficialistas afirman que actúan exclusivamente sobre la «proteasa del VIH» inhibiéndola. Resultado: no se pueden formar las proteínas que el «VIH» necesita, luego no habrá nuevos «VIH». Y puesto que suponen sin prueba alguna que el «VIH» es capaz de matar células, que daña la inmunidad y que causa el «SIDA», el paciente saldría beneficiado.

Roche.Y pretenden que la especificidad es tal que los «inhibidores de la proteasa del VIH» que administran no actúan sobre ninguna otra proteasa u otro componente del cuerpo, por lo que fueron presentados sin efectos secundarios. El Dr. Clough, del laboratorio Roche, declaró: «Los nuevos inhibidores de proteasa deben ser increíblemente selectivos, actuando sobre el VIH sin ningún efecto secundario contra enzimas humanos» (The London Times, 13 de noviembre del 1995).

¿Cómo actúan en realidad los «Inhibidores de la proteasa del VIH»?.

Por un lado, el que oficialmente se reconozca que no se ha podido aislar la «proteasa del VIH» y se haya diseñado una única en su género puesto que dicen que corta por una decena de enlaces distintos y que por lo tanto no puede ser específica, por definición hace que ni en el modelo los inhibidores diseñados puedan ser específicos como se nos dice. De hecho, la confusión es tal que los distintos diseñadores no están de acuerdo ni en qué proteasa corta qué «proteína del VIH». Puesto que jamás se ha aislado un «VIH» real, también sobre su supuesta «proteasa» hay tantas teorías como equipos investigadores...

Por otro lado, la creciente lista de efectos secundarios detectados demuestra concluyentemente que la supuesta especificidad fue puro marketing. Y los prospectos de los fabricantes contradicen lo que sus relaciones públicas hacen llegar a los medios de comunicación. Así, la «Información para el paciente» del Crixivan-Indinavir pone la siguiente lista -que especifica es no completa- de efectos secundarios: piedras renales, dolores estomacales, sangre en la orina; aumento de bilirrubina, ictericia; dolor abdominal, fatiga, debilidad, sentirse mal, náuseas, diarrea, vómitos, regurgitación ácida, pérdida de apetito, boca seca, dolor de espalda, dolor de cabeza, problemas para dormir, vértigo, cambios de sabor, sarpullidos, infecciones respiratorias superiores, piel seca, dolor de garganta; adormecimiento, fiebre, indigestión, gases excesivos, dolores musculares, dolores en las piernas, ansiedad, depresión, decrecimiento de la sensibilidad de la piel, micción dolorosa o difícil; inflamación de la vejiga de la hiel, cirrosis hepática, neumonía,...

Pero el problema decisivo es el siguiente: en la vida real, los procesos biológicos correctos tienen lugar en condiciones de equilibrio. Si el equilibrio se rompe, los procesos llevan a resultados imprevisibles y, sin duda alguna, a graves perturbaciones.

Resulta que se hace tomar cada pocas horas una gran cantidad de estos «inhibidores de la proteasa del VIH». En cada pastilla hay un número enorme de estas moléculas. Y los oficialistas se «olvidan» de explicar algo clave: ¿cómo son eliminados estos péptidos químicos?. Fueron aprobados tan rápidamente que no se hizo ni la farmacocinesis. Y ocurre que... ¡no pueden ser eliminados! En efecto, sus enlaces superreforzados resultan indigeribles por ninguna proteasa. Son indestructibles, y habrá un constante aumento de su concentración en el cuerpo. Por esto recomiendan beber mucha agua, a fin de disminuir algo la concentración e intentar que se eliminen vía orina. Pero lo que los oficialistas ponen entre las tijeras son trozos de hierro que quedan soldados...

Esta situación engendra, entre otros, estos peligros:

1. cuanto más se rompa el equilibrio, más indiscriminadamente actuarán. Las primeras víctimas serán las proteasas-aspartato, como la tan similar pepsina del estómago (problemas de digestión) y la catepsina de los intestinos (problemas de asimilación). Y las demás proteasas, empezando por las similares y acabando por cualquiera. Puede decirse que los «inhibidores de la proteasa del VIH» acabarán inhibiendo a todas las proteasas menos la del «VIH», que no existe.

Las siguientes víctimas serán otros tipos de proteínas. Así, «más del 98 % del Saquinavir-Invirase se une con proteínas no-VIH del plasma» (Nature Medicine, 3 de marzo del 1996). Por cierto, esta es la explicación oficial de que haya que tomar grandes dosis.

2. En particular, actúan sobre los enzimas. Está demostrado que bloquean la familia del citocromo p450, enzimas del hígado cuya función es eliminar los medicamentos, lo cual resulta vital en personas que reciben tanta medicación. Y casi todas las reacciones bioquímicas están dirigidas por enzimas que actúan como catalizadores. En particular, la duplicación del ADN necesaria para que se forme nuevo material genético, depende de las ADN-polimerasas; la transcripción del ADN en ARN que dará instrucciones vitales, depende de las ARN-polimerasas; etc. Luego irá quedando bloqueada la formación de ADN, la formación de proteínas, y finalmente toda la actividad vital. Lo que el cuerpo no puede eliminar, lo almacena. Y puesto que al aumentar la concentración cada vez será más difícil mantenerlos en disolución, formarán complejos cristalinos. De ahí los cálculos y cólicos renales descritos. Pero también crean problemas mecánicos: rigidez de los tejidos del sistema circulatorio (orina sanguinolenta) y linfático, articulaciones (dolores), etc.

3. Se conoce el peligro que implica la presencia de péptidos libres en el cuerpo. En particular, porque son fuente de energía para bacterias patógenas. No tardará en detectarse la proliferación de bacterias especializadas en vivir de los «inhibidores de la proteasa del VIH»...

Resumiendo:

Los «inhibidores de la proteasa del VIH» son tendencialmente mortales a medio plazo.

Previsible ya confirmado sobre los peligros de los Inhibidores de Proteasas.



Lancet, 29 de marzo de 1997: «Hepatitis grave en tres pacientes de SIDA tratados con Indinavir»; «se descartó causas virales, alcohol u otros agentes hepatotóxicos».

Lancet, 12 de abril de 1997: La British HIV Association admite que los beneficios clínicos de los cócteles no están demostrados, y que hay interacciones significativas entre los medicamentos, e interferencia con la desintoxicación del cuerpo.

Lancet, 3 de mayo de 1997: Indinavir puede producir cólico renal y/o piedras renales radiolucentes.

Lancet, 17 de mayo de 1997: Los pacientes que toman inhibidores de proteasas pueden desarrollar con más facilidad retinitis por citomegalovirus.

Food and Drug Administration.FDA (EE.UU.), 11 de junio de 1997: Un informe avisa de que la ingesta de inhibidores de proteasas puede producir diabetes o empeorar a quienes ya la tienen.

¿Cómo dan los oficialistas por beneficioso algo que mata?.

Los científicos críticos advirtieron desde el primer momento de los peligros mortales de los cócteles y de cada uno de sus componentes.

Sin embargo, la mayoría de los medios de comunicación sacan titulares en los que se insinúa la victoria sobre el «SIDA» recogiendo estudios pagados por las empresas farmacéuticas implicadas y declaraciones de los especialistas oficiales en las que explican que obtienen unos magníficos resultados, y que gracias a esos cócteles el «SIDA» está a punto de convertirse en una enfermedad crónica al estilo de la diabetes. Y afirman que para ello hay que aplicar la norma del Dr. Ho: «Golpear rápido y fuerte», es decir, administrarlos en seguida y en grandes dosis.

¿Cómo es posible que haya dos interpretaciones y valoraciones tan opuestas por parte de dos grupos de científicos y médicos, en principio ambos cualificados?. La respuesta es clave para entender qué está ocurriendo en el campo del «SIDA»... y en otros. Y para que se abra el debate que los críticos pedimos desde hace años. Y para que las personas que están sufriendo las consecuencias de haber recibido un diagnóstico-vudú puedan beneficiarse de tratamientos no-agresivos y eficaces (recuperadores mitocondriales, antioxidantes, antiproteasas naturales,...).

Los «argumentos» que dan los oficialistas para promocionar los «cócteles» son:

1. la mejoría de dos marcadores indirectos: que «disminuye la carga viral» y que

2. «aumenta el recuento de los linfocitos T4»;

3. algunas recuperaciones espectaculares de personas en situación grave, incluso terminal;

4. unos pretendidos datos objetivos: «reducción en más de la mitad del número de muertos»,

5. «menor número de "infecciones oportunistas"», «menos ingresos hospitalarios» y «otras ventajas».

Veámoslos uno a uno:

1. ¿«Disminuye la "Carga Viral"»?.

En realidad indica que baja la actividad biológica y que el camino que se sigue lleva a la muerte.

En la inmensa mayoría de casos, los médicos hospitalarios del «SIDA» afirman que los cócteles sientan bien porque hacen bajar lo que consideran «carga viral del VIH» de quien los toma. E insisten en que son beneficiosos aunque el ingeriente no se sienta mejor o incluso afirme abiertamente que se encuentra peor desde que toma los cócteles. Responden: «Lo importante es que tu carga viral ha bajado. Pronto dejarás de tener molestias porque tu cuerpo se acostumbrará».

Lo llamado «carga viral» es obtenido utilizando una técnica llamada PCR. El inventor de la PCR fue el Dr. Kary Mullis, y por ello recibió el Premio Nobel de Química de 1993. Pues bien, el propio Dr. Mullis explica que su técnica no puede medir cantidad de virus alguna (y menos de un virus que no existe, añado yo). Luego tampoco puede indicar si ha subido o bajado el número de ejemplares del inexistente VIH en la sangre de una persona... En el Simposium celebrado en Colombia a inicios de diciembre, el Dr, Mullis llegó a decir que a veces lamenta haber inventado la PCR al ver como se está usando fraudulentamente en el campo del «SIDA».

Pero la técnica PCR efectivamente mide en la persona algo que sube o baja de una medición a otra. ¿Qué es eso que mide la PCR?.

La pregunta se responde por sí sóla cuando se sabe lo esencial de cómo actúa la PCR, y también de cómo funciona el cuerpo humano (cosas ambas que, al parecer, ignora la pseudociencia del «SIDA»).

En unas condiciones muy precisas de temperatura y otras, la PCR permite multiplicar millones de veces trocitos de entre 200 a, máximo, 1.000 letras genéticas de ADN, y sólo de ADN. Para ello aprovecha la capacidad de sintetizar hebras complementarias que únicamente tiene el ADN.

Pero resulta que el VIH diseñado por Gallo y Montagnier es de ARN. Luego la primera operación que tiene que hacer la versión de PCR utilizada, es transcribir el ARN que hay en el plasma y que consideran que es del «VIH», en ADN. Entonces actúa la capacidad de la PCR para multiplicar exponencialmente ADN, y al final se obtiene una cantidad de ADN que es directamente mensurable. Y este ADN es considerado «ADN-del-VIH» por definición, es decir, sin comprobarlo secuenciándolo. Finalmente, a partir de la cantidad resultante de «ADN-del-VIH» se estima cual era la cantidad de «ADN-del-VIH» que supuestamente había al inicio. A continuación se considera que cada «ADN-del-VIH» es transcripción de un «ARN-del-VIH», y finalmente, como que el diseño oficial del «VIH» dice que tiene dos trozos iguales de ARN, aplican la regla «dos trozos de ARN = un VIH» y creen obtener...¡el número de ejemplares de «VIH» que estaban al inicio! Y llaman «carga viral del VIH» a «eso» por mililitro de sangre.

Así, pues, trozos de ARN que están en la sangre se ven convertidos, por el uso y la interpretación erróneos que los oficialistas hacen de la PCR, en «ejemplares del VIH».

Pero en realidad en la sangre hay muchísimos trozos de ARN, aunque no haya los que no pueden provenir del inexistente «VIH»... En efecto, en muchas de las diez mil reacciones bioquímicas que permanentemente tienen lugar en cada una de nuestros cien billones de células, intervienen trozos de ARN. Además, el reciclaje del billón de células que diariamente se nos muere, implica la formación de un número enorme de trozos de ARN provenientes del reciclaje de los distintos tipos de cadenas de ARN que en gran número contiene cada una de ellas. Y también hay trozos de ARN debidos a los numerosos desajustes y mecanismos de reparación que tiene el cuerpo humano.

Por todo esto, inevitablemente hay en sangre siempre trozos de ARN. Más viviendo en una sociedad tan desestabilizadora como la occidental moderna. Más aún si la persona está en una situación de estrés por causa nutritiva, tóxico-medicamentosa, infecciosa, traumática o psicológica. Aún más si tiene problemas hepáticos, pues cada célula del hígado tiene miles de enzimas cuya formación requiere ARN, y resulta que el 95% de personas etiquetadas tienen hepatitis. Y ya para colmo, en toda célula humana no infectada hay cientos o incluso miles de secuencias similares a las de los llamados «retrovirus», que son denominadas «secuencias endógenas».

Gran parte de estos trozos de ARN son los que se ven convertidos por el tramposo uso que los seguidores del Dr. Ho hacen de la PCR, en «ejemplares del VIH medidos con la carga viral».

Algunos hospitales se han dado cuenta de ello, aunque probablemente le den otra explicación. Queda claro por el hecho de que consideran que los resultados de «carga viral» no son válidos si la persona está resfriada, lo cual significa reconocer que por tener el «virus de la gripe» aumenta...¡la «carga viral del VIH»! Lo mismo se recoge en artículos científicos en los que se informa de que ser vacunado de la gripe hace incrementar la «carga viral» (Pediatr. Infect. Dis. J, 1996; 15: 197-203).

Pero la cosa es aún más escandalosa. El Documento Resumen del Registro Federal de los EE.UU. («Federal Register-Draft Document») que contiene las directrices fundamentales, dice en su página 18: «Enfermedades agudas (por ejemplo, neumonia bacteriana, tuberculosis, herpes, PCP) y vacunaciones pueden causar incremento en el ARN del VIH en plasma durate 2 a 4 semanas. El test de carga viral no debería ser realizado durante este tiempo». Aparte de que esta recomendación parece no haber llegado al Estado español, resulta que la presencia de diversos microorganismos se traduce en que suba la «carga viral del VIH». He aquí una clara prueba de que lo llamado «carga viral» no es sino un artefacto técnico. Como lo prueba también que con la utilización de distintos tipos de PCR se obtengan cantidades muy variables de lo que todos están de acuerdo en presentar como «cantidad de ejemplares del VIH por mililitro de sangre»...

Estamos ahora en condiciones de entender que es lógico que al empezar a tomar un cóctel, normalmente disminuya la «carga viral». En efecto, los dos tipos de venenos que contiene el cóctel producen una disminución de la actividad general biológica de la persona. En consecuencia, a su sangre irá a parar menos trozos de ARN y el subsiguiente plasma contendrá menos ARN. Por lo tanto, la PCR transcribirá menos ARN en ADN, y tendrá menos ADN para multiplicar. Luego la próxima medida dará una cantidad inferior de «carga viral». Y al cabo de cinco o seis, puede que la PCR ni arranque, por lo que dirán que «hay tan poco VIH que es indetectable». Los médicos hospitalarios estarán contentos y satisfechos. Y los pacientes que tienen su confianza depositada en ellos, más cerca de la catástrofe...

2. ¿«Subidas de T4»?.

Indican un sobreesfuerzo inmunológico que no puede sostenerse durante mucho tiempo.

El segundo marcador indirecto utilizado es el «número de T4». Se dice que sube al tomar los cócteles, lo cual es erróneamente presentado como que aumentan las defensas.

Los «especialistas del SIDA» ignoran que la inmensa mayoría (96-98%) de linfocitos T no están en sangre sino en médula ósea, ganglios y tejido básico, por lo que en sangre sólo hay un 2-4 %. Desconocen además (aunque el propio Dr. Fauci escribió en los años setenta artículos al respecto, aunque los olvidó por completo cuando se convirtió en el número uno del «SIDA» en los EE.UU.) que incluso este pequeño porcentaje se retira de la sangre cuando la persona está en una situación de estrés. ¿Y qué persona que se ve arrastrada a la órbita del «SIDA» no está estresada por alguno de los cinco componentes del estrés antes mencionados?. Basarse en recuentos hechos en extracciones de sangre es dejar de tener en cuenta a la inmensa mayoría de linfocitos T, y llamar «defensas» a lo restante de la subdivisión «T4» hecha también con artefacto técnico, es engañar a quien les escuche. Actitud manipuladora confirmada por silenciar que personas etiquetadas con un número muy reducido, incluso cero, de supuestos «linfocitos T4» llevan años encontrándose bien, lo cual confirma que, a escala individual, la cifra de lo llamado «T4» carece de valor diagnostico alguno.

Pero lo decisivo para el tema que estamos tratando es que la entrada de antígenos (microbios, tóxicos,...) en el cuerpo hace que parte de los linfocitos T que están replegados entren en el torrente sanguíneo a fin de investigar qué ocurre. Esto explica ahora para los cócteles lo que ya hace años explicaba para el AZT-Retrovir: que al empezar a tomar estos venenos, haya un aumento en el recuento en sangre de lo que los oficialistas llaman «T4», dato que presentan como una mejoría. En realidad, si el envenenamiento persiste, el esfuerzo se vuelve insostenible, y al cabo de un tiempo, tendencialmente la persona caerá en picado. Esto se conoce desde hace tiempo para el AZT, y se está ahora confirmando para los cócteles.

National Institute of Health (NIH).Es ilustrativa la observación que la Dra. Birx, del «Instituto Walter Reed del Ejército USA», incluye en un informe acerca del fracaso de una vacuna experimentada. Explica que el diseño original del estudio sólo incluía los «T4» como criterio de evaluación, pero que se añadió la evolución clínica por exigencia de los NIH. Y comenta: «Menos mal que lo hicimos así, porque aunque hubo en recuentos de T4 lo que algunos considerarían cambios estadísticos favorables, ninguno se tradujo en una alteración positiva en el progreso de la enfermedad. Si hubiéramos proseguido tan sólo con criterios indirectos, podríamos haber interpretado mal la prueba» (Lancet, 347, 27 de abril de 1996).

Además, las contradicciones entre «carga viral» y «recuento de T4» son tan fuertes entre sí y con los modelos de «VIH» y de «SIDA» usados, que los estudios publicados normalmente dan los datos de una u otra magnitud, pero no de ambas a la vez.

3. ¿Recuperaciones espectaculares?.

Son consecuencia de una suma de casualidades no previstas por los laboratorios. Son mejorías transitorias. El consejo es: aprovechar la ocasión para informarse y cambiar a tiempo de tren...

En una minoría de casos, casi exclusivamente en personas muy deterioradas, hay una mejoría evidente porque la persona recupera una cantidad considerable de kilos y su capacidad de actuar. En muchos de estos casos, ya estaban tomando AZT u otros nucleósidos análogos y se ha introducido un inhibidor de proteasas.

Por mi parte, descarto totalmente la explicación oficial, basada en que se bloquearía la formación del inexistente «VIH». Y aún más cuando se sabe que científicos oficiales reconocen que «un efecto intrínseco citopático -destructor de células- por parte del VIH ya no es creíble» (Nature, 12 de enero del 1995).

Entonces, ¿qué ocurre?. He aquí una posible combinación de factores que constituye una explicación mucho más coherente:

* Si a un terminal se le dice que va a tomar un producto nuevo que da unos resultados fabulosos, puede recuperar la ilusión de vivir. Y esto cualquier médico sabe que es decisivo.

* El metabolismo de una persona que está muy mal, es catabólico. Es decir, su cuerpo destruye más células que las que forma. Los inhibidores de proteasas impiden el metabolismo celular. Luego en esta situación, lo que bloquearán es el catabolismo existente. El enfermo dejará de perder peso y fuerza, y tendrá un respiro.

* Las personas etiquetadas están sometidas a un estrés permanente, y más si se hallan en situación grave, por lo que generan constantemente cortisol. El hipercortisolismo inhibe la formación de proteínas. Al volver a tener esperanza de vivir y encontrarse algo mejor al empezar el nuevo «tratamiento maravilloso», se reducirá el estrés, bajará el nivel de cortisol y se volverán a formar proteínas. Lógicamente, el enfermo ganará peso y fuerza.

* Si el «SIDA» es una enfermedad autoinmune, como afirman el Dr. Alfred Hässig (Suiza) y otros, es lógico que al tomar unos cócteles que dañan la inmunidad se detenga el proceso autodestructivo. El enfermo mejorará.

* Es posible que los inhibidores de proteasas interfieran en el funcionamiento de los nucleósidos análogos en su tarea de impedir la división celular. El enfermo sufriría menos los efectos del AZT y similares. Resultaría que una bomba frenaría la capacidad destructiva de la otra...

* En algunos protocolos, al incluir un inhibidor de proteasas se disminuye la cantidad de los nucleósidos análogos que se estaba administrando, por lo que se reducirá el efecto de estos, con lo que el cuerpo tiene un respiro. El enfermo mejorará.

Felicito a las personas que han tenido la fortuna de que la combinación de estos (y/u otros) factores les permitiese salir de la grave situación en que se encontraban, y me alegro por ellas. Pero deben saber que si no aprovechan la ocasión para cambiar de orientación y de tratamiento, la mejoría será tan sólo transitoria de manera tendencialmente inevitable. Conocer cómo funcionan estos cócteles y aprender que hay inhibidores naturales de las proteasas (agar-agar, cartílago,...) que actúan de otra forma sin efectos perniciosos, puede abrir la puerta que lleve a su recuperación definitiva... Y a evitar que la exhibición de estos casos sea utilizada para justificar el envenenamiento de la mayoría.

4. ¿«Descenso de más del 50% de muertos de SIDA»?.

Es erróneo atribuirlo a los «inhibidores de la proteasa del VIH».

Este es otro de los pretendidos «resultados maravillosos» que los expertos oficiales atribuyen, sin argumento alguno, a los cócteles. Sin embargo:

* En 1993 hubo bastantes menos casos de «SIDA» que el año anterior; aquel descenso puede ser la causa de que en 1996 y ahora fallezcan menos personas con la etiqueta de «muerto de SIDA».

* Se saca la conclusión de ensayos en los que ha muerto menos personas en grupos que tomaban cócteles que en grupos que sólo recibían nucleósidos análogos (jamás se han hecho ensayos contra placebo, los únicos válidos).

* Se saca la conclusión de ensayos que han durado muy poco tiempo y con un pequeño porcentaje de los participantes: «...¿se puede realmente informar de aumentos de la sobrevivencia en un 50% basándose en tan sólo 6 meses de tratamiento y en resultados que reflejan 4,8% (tratados) versus 8,4% (no tratados) de los sujetos estudiados?» (JAMA, 276, 1996).

* Se saca la conclusión también de comparar muertes ocurridas ahora con las previstas en las proyecciones absolutamente exageradas que se hizo anteriormente.

* Otros factores: «En la ciudad de New York (...) en 1996 los «muertos de SIDA» bajaron un 30 %. Pero los oficiales responsables de la salud no lo atribuyeron al uso de los inhibidores de proteasas, ya que la tasa de muertes comenzó a bajar antes de introducirlos. Se supone que los motivos fueron mejores prácticas generales de salud y un tratamiento mas efectivo de las enfermedades oportunistas» (Science 275, enero del 1997).

5. ¿«Retraso de enfermedades oportunistas» y otras «ventajas»?.

Es cuestión de tiempo que también aquí se demuestre que la pseudociencia del «SIDA» se equivoca.

Los cócteles impiden el funcionamiento biológico, en particular la formación de ADN, la división celular y el metabolismo orgánico. También lo impiden en los microorganismos, que no podrán reproducirse. Transitoriamente, esto se puede traducir en el mencionado retraso de las mal llamadas «enfermedades oportunistas». E interpretarse como que «mejora la calidad de vida». Y puede que haya «menos ingresos hospitalarios». Y que esto «compense el aumento de gasto en los nuevos medicamentos». E incluso otras «ventajas».

Pero todo esto se invertirá en cuestión de tiempo. Los mismos mecanismos que impiden en particular que los microorganismos se reproduzcan, también bloquean la reproducción de las células humanas, la constitución de su ADN, la formación de energía, el metabolismo celular y orgánico, etc. Tendencialmente, se acabarán imponiendo los efectos destructivos de estos cócteles venenosos.



* Se ha señalado que personas con «alta carga viral» pueden encontrarse bien (AIDS Research DNA Human Retroviruses, 1 de mayo del 1996)

* «Los investigadores del SIDA señalan constantemente estos días que la reducción de la carga viral en la sangre de un paciente no significa necesariamente que sufrirá menos enfermedades relacionadas con el SIDA» (Science 275, enero del 1997)

* «Los estudios (...) no lograron mostrar beneficios clínicos aunque durante un año la carga viral bajó más con las combinaciones (...)» (AIDS treatment update, número 53, mayo del 1997).

* Health Education AIDS Liaison (HEAL).No se han hecho estudios oficiales de control, es decir, no se ha usado la PCR para medir lo llamado «carga viral» a personas no etiquetadas. Si se hiciese, resultaría que muchas personas sanas están llenas de «VIH». Esto confirmaron dos miembros de HEAL de Los Ángeles: Rodney Knoll, oficialmente seronegativo, resultó con una «carga viral» considerablemente mayor que Christine Maggiore, oficialmente seropositiva... (Continuum, junio del 1997).

* Para colmo, la «carga viral» medida con la PCR ni siquiera está reconocida por los CDC...

¿Por qué no se puede dejar de tomar los cócteles ni un solos día?.

No, como afirman unos oficialistas, porque el inexistente «VIH» sale de los santuarios en que dicen que se ha escondido, y vuelve a reproducirse. Tampoco porque, como dicen otros oficialistas, el «VIH» muta -¡a un virus que no existe se le pueden atribuir todas las propiedades que les vaya bien a los investigadores que viven de él!- y se torna resistente.

Mucho más sencillo y coherente es que al dejar de ingerir estos venenos, la actividad biológica celular y orgánica de la persona se relanza, por lo que más trozos de ARN de distinta procedencia llegarán a la sangre, y la PCR de nuevo encontrará ARN que multiplicar...

Y también probablemente volverá a subir la «carga viral» a partir de un momento determinado de seguir los asintomáticos tomando los cócteles, cuando el bloqueo de la actividad celular con al mismo tiempo acumulación de células muertas llegue a un punto de no control y se pongan en marcha mecanismos nunca observados porque jamás se habían creado tamañas condiciones anormales en unos cuerpos humanos.

Además, los resultados obtenidos dependen de qué molécula de arranque utilice la PCR...

Documentos que muestran que cócteles e Inhibidores de Proteasas matan, y que ilustran algo las manipulaciones hechas por los laboratorios.

Los medios de comunicación cómplices han convertido en verdad pública lo que no es sino marketing criminal.

The New York Times, 22 de agosto del 1997.

A pesar de los poderosos nuevos medicamentos para el SIDA, muchos aún están perdiendo la batalla. por Sherbyl Gay Stolberg.

Washington, 21 agosto del 1997. Se supuso que Jerry Roemer era la nueva cara del SIDA. Un año y medio después de que los inhibidores de proteasa comenzasen a ser ampliamente usados en los Estados Unidos, los medicamentos parecen fallar en un 25 a 30 % de las 150.000 personas que los están usando.

Para algunas, el complejo régimen de estos tres medicamentos no funciona desde el inicio, por razones que los médicos no entienden. Otras personas caen enfermas a causa de la terapia combinada, que tiene efectos secundarios que van desde la diabetes a la diarrea. Unas terceras no pueden cumplir el complicado esquema de horas para una docena o más de pastillas cada día que deben ser tomadas algunas con comida y otras sin. Pero un número creciente de médicos están viendo casos como el del Sr. Roemer: pacientes determinados y diligentes que toleran los medicamentos y que los toman religiosamente, pero para quienes sus espectaculares beneficios no perduran.

Anthony Fauci.«Hay un creciente porcentaje de personas en las que, tras un periodo de tiempo, el virus irrumpe de nuevo», dice el médico Dr. Anthony Fauci, del Instituto Nacional de Alergia y de Enfermedades Infecciosas, de Bethseda. «Las personas están perfectamente bien durante seis u ocho meses o un año, pero después de este periodo, y en una proporción significativa, el virus vuelve a reaparecer».

Nadie conoce el verdadero alcance de este problema, pero el Dr. Fauci estima que, cuando hay que responder a estos casos de «nuevo avance del virus», la tasa de fracaso de los cócteles de nuevos medicamentos puede eventualmente alcanzar el 50%.

(...) «Durante años, me sentí como si estuviese atado a un poste y me golpeasen» con las tristes noticias en torno al SIDA, dice Jim Graham, director ejecutivo de la Whitman-Walker Clinic, una agencia que ofrece cuidado médico y servicios sociales a personas con VIH en Washington. «Ahora hay esta tenue esperanza. La pregunta es: ¿cuanto durará?».

Es una pregunta agobiante tanto (para este centro) como para todas las organizaciones anti-SIDA del país, donde una dosis de realidad fría está atemperando la ebullición anterior.

«Cuando aparecieron los inhibidores de proteasas, todo el mundo estaba muy entusiasmado», dice David Kiviaho, que lleva un departamento de información actual sobre tratamientos del SIDA en Project Inform, en San Francisco. «Sabíamos que no era la cura milagrosa. Pero es aterrorizador oír las numerosas personas que nos llaman y dicen: «¿Qué puedo hacer?. No me funcionan los inhibidores de proteasas. Me quedo sin opciones(...)».

Examiner, 29 de septiembre del 1997.

«Los cócteles del SIDA fracasan en un 53 % en un estudio. En un ensayo en San Francisco con pacientes del «mundo real», decepcionantes resultados de una terapia altamente pregonada».

Por Lisa M. Krieger, escritora médica de Examiner.

Hay decepcionante nueva evidencia de que las tan aclamadas potentes medicinas del SIDA están fracasando con aquellos que más las necesitan.

Algo más de la mitad de los pacientes de un estudio realizado en el Hospital General de San Francisco mostraron evidencia del fracaso de los medicmanetos tras seis meses de tratamiento y vieron que sus niveles de virus subían, según un estudio hecho público el lunes.

Más optimistas son los resultados del resto de pacientes incluidos en el estudio: Un año después de iniciar el tratamiento, sus virus permanecen persistentemente indetectables, sugeriendo una buena salud a largo plazo.

«Parece que en nuestro centro veamos a la epidemia dividirse en dos», dice el Dr. Steven Deeks, profesor asistente de Medicina en la UC-San Francisco, que presenta sus hallazgos en la anual «Conferencia Interciencia sobre Agentes Antimicrobianos y Quimioterapia» en Toronto.

«Cerca de la mitad de nuestros pacientes verán una respuesta a largo plazo, posiblemente permanente, a dichos medicamentos, mientras que la otra mitad puede empezar a mostrar de nuevo progresión de la enfermedad», dice Deeks.

El 53 % de pacientes que tienen evidencia de fracaso tras por lo menos seis meses de terapia tiende a ser gente que ya tienen muy avanzada la enfermedad, definido por los investigadores por un bajo recuento de células CD4 del sistema inmune y por altos niveles de virus. La mayoría han probado múltiples medicinas antivirales en el pasado.

El 47 % de pacientes que obtienen beneficio duradero de los medicamentos, llamados inhibidores de proteasa y usados a menudo en combinación con uno o más agentes antivirales, son aquellos que se han infectado más recientemente y que no han sido tratados con generaciones anteriores de medicinas antivirales.

Hasta este estudio realizado en el Hospital General de San Francisco, nadie sabía qué proporción de pacientes «promedio» que tomaban los medicmantos se beneficiaban de ello. Los médicos generalmente no rastrean el éxito de una terapia de la misma forma que lo hacen los estudios clínicos que primero documentan los resultados.

Los ensayos clínicos mostraron éxito incualificado con los medicamentos, lo cual ofreció una luz esperazadora en unos tiempos oscuros. La a menudo decepcionada comunidad del SIDA oyó decir que las cosas serían ahora distintas, y que las combinaciones con tres medicamentos podían tornar el SIDA en una enfermedad crónica y manejable, más una aflicción para toda la vida que una enfermedad mortal.

Las noticias fueron tan convincentes que gente en todos los estadios de la enfermedad se precipitaron en busca de tratamiento.

Pero estos últimos hechos indican que para algunas personas los beneficios permanentes son tan elusivos como antes. Mientras que las combinaciones de medicamentos pueden retrasar la enfermedad y la muerte, tienen serias limitaciones. Ni con los cócteles más potentes ahora asequibles es siempre posible mantener el virus a raya.

Para muchos pacientes, la terapia combinada es otra en una larga lista de decepciones.

La ironía es que aquellos menos afortunados en ser ayudados por los nuevos medicamentos suelen ser pacientes altamente educados y comprometidos -a menudo activistas del SIDA- que fueron infectados hace mucho tiempo y que conscientemente han probado individualmente cada uno de los medicamentos del SIDA a medida que iban siendo introducidos a lo largo de los años. Ahora, esta pronta conciencia puede haber trabajado en contra de ellos, ya que son resistentes a toda la combinación.

El fracaso de las terapias actuales demanda medicinas nuevas y mejores, dice Deeks. «Las industria farmacéutica, el gobierno y todos los investigadores deben permanecer vigilantes y continuar desarrollando nuevas opciones terapéuticas para pacientes seropositivos».

A diferencia de los pacientes seleccionados para los ensayos clínicos bien controlados y esponsorizados por la industria farmacéutica, los pacientes del «mundo real» del SIDA en San Francisco, particularmente aquellos tratados en el Hospital General de San Francisco, llegan con las posibilidades acumuladas en su contra.

Tienden a estar infectados desde hace largo tiempo, han probado una letanía de otros agentes terapéuticos, y pueden tener poblemas para adaptarse al complicado régimen del tratamiento. Así, mientras que los ensayos clínicos muestran una tasa de éxitos del 80 al 90%, la población de pacientes más típica puede tener tan sólo una probabilidad de tan sólo un 50-55% de beneficio permanente.

«Los ensayos clínicos tienden a enrolar pacientes que están saludables, que no han recibido nunca terapia en el pasado y que están altamente motivados; no son los pacientes típicos», explica Deeks. (...)

Dr. Markowitz, estrecho colaborador del Doctor Ho.

David Ho.«(...)Martin Markowitz, coautor de algunos de los artículos más famosos del Dr. Ho, incluido el de Nature del 1995 que introdujo el nuevo modelo de VIH y popularizó la prueba de la carga viral, (...) dio una conferencia sobre el tratamiento prematuro de la infección por VIH. Él y Ho han estado tratando una cohorte de 20 pacientes durante casi un año con cócteles. El estudio prosigue y no se han publicado resultados, por lo que Markowitz usó datos preliminares. Según dijo, muchos de los sujetos ya tenían síntomas de SIDA al inicio de la terapia experimental, incluidos cinco que habían sido previamente hospitalizados, aunque unos pocos no tenían síntoma alguno.

Una vez iniciada la terapia, la «carga viral» del VIH de cada paciente descendió hasta debajo del nivel de detección y así continuaban, dijo Markowitz. Consideraba esto como señal de que la terapia era buena.

Pero, ¿hizo la eliminación de la carga viral más saludables a los pacientes?. Markowitz no tuvo nada que decir al respecto durante su exposición. Seguramente, si los pacientes hubiesen mejorado al bajar su carga viral del VIH, Markowitz se hubiese jactado de ello. Pero el tema no apareció hasta que yo lo planteé en el momento de las preguntas.

Pregunté: «¿Qué hacen estos pacientes?». Dijo sonrientemente: «Algunos están lo suficientemente saludables como para trabajar». Esta respuesta implicaba que si no hubiese sido por los cócteles, estos pacientes no estarían lo suficientemente sanos como para trabajar. Pero sospeché que no era este el caso.

La sonrisa de Markowitz desapareció cuando pregunté: «Durante los once meses de tratamiento, cuando su carga viral es indetectable, sus pacientes, ¿mejoran, se mantienen igual o empeoran?». No contestó. No dijo ni una palabra. Fueron unos momentos embarazosos para la audiencia.

Rompí el molesto silencio reformulando la pregunta: «Sus pacientes mejoran, ¿no es así?». De nuevo Markowitz permaneció mudo.

O bien no sabía cómo se encontraban sus pacientes en el transcurso de la terapia (lo cual es muy improbable) o bien no se encontraban bien a pesar de tener a cero su «carga viral». El revelador silencio fue roto por el anuncio de un pausa.

Salí habiendo satisfecho una de mis inquietudes: las narraciones de la prensa acerca de milagros tipo «Lázaro, levántate» atribuidos a los cócteles, no aparecían en los estudios científicos.(...)

(Extraído del resumen hecho de la «Conferencia Gordon sobre la quimioterapia del SIDA» celebrada del 9 al 14 de marzo de 1997 en Ventura (California) por el desde hace más de 20 años diseñador de inhibidores de proteasa Dr. David Rasnick. Continuum, volumen 4, número 4, junio del 1997).

Del libro «Historia de un milagro»

Doctor Mahlon Johson (etiquetado oficialista), ediciones B, 1997.

* «...en algunas personas infectadas por VIH, los cócteles más prometedores de fármacos han resultado inefectivos. Se tiene incluso informes de pacientes que inicialmente habían mejorado de manera espectacular con los inhibidores de la proteasa pero que después habían vuelto a sucumbir» (página 401).

* «No hay nadie que sepa cuáles pueden ser los efectos a largo plazo que pueden producir estos fármacos, qué tributo exigirán en forma de anemia, transtornos del hígado y muerte lenta por envenenamiento al ir en busca de la vida» (página 402).

[/h2]Conclusiones prácticas: no tomar los cócteles. Y si ya se tomaban, dejar de tomarlos.[/h2]

Empieza a parecer claro que las personas etiquetadas como «seropositivas» o, en su caso, como «SIDA», han vuelto a ser objeto de experimentación y de negocio por parte de las autoridades sanitarias de los EE.UU. y de las multinacionales farmacéuticas implicadas en la industria del «SIDA». Con unos ensayos manipulados y nunca publicados, con sus agencias de relaciones públicas y de marketing convocando multitudinarias ruedas de prensa y enviando «press release» interesados a sus bien engrasados contactos en muchos medios de comunicación importantes que lanzan a bombo y platillo los supuestos «buenos resultados logrados», y con el seguidismo acrítico de las autoridades sanitarias y de los «expertos oficiales del SIDA» de los demás estados, los inhibidores de proteasas, sólos o formando parte de los cócteles, fueron presentados como muy eficaces, como la panacea.

La inmediata utilización mediática de la carambola ocurrida con la espectacular recuperación de algunos casos avanzados e incluso terminales, convirtió los cócteles en medicamentos-milagro oficiales... justamente cuando se desencadenaba una caza de brujas contra los medicamentos-milagro no-oficiales (entre otros, la interesantísima melatonina).

Desgraciadamente, personas etiquetadas que durante años se habían negado a tomar el AZT-Retrovir, salieron voluntariamente a tomarse dicho AZT mezclado ahora con otro producto del mismo tipo más un inhibidor de proteasas, juntos en los tan promocionados cócteles.

Earvin Magic Johnson.El caso más famoso ha sido de nuevo Magic Johnson. Magic dejó de tomar el AZT poco después de empezar el tratamiento en 1991, y se encontraba estupendamente bien. Pero a fines de 1996 cayó en manos del célebre Dr. Ho, quien fue catapultado por algunas empresas farmacéuticas a «hombre del año 96» de la revista Time.

El Dr. Ho inventó el nuevo modelo de «VIH» -sería un virus de gran velocidad, que se encuentra en todas las partes del cuerpo y que se multiplica miles de millones de veces desde el primer día- impuesto a partir de enero de 1995 como sustituto del obsoleto modelo de «VIH» -era un lentivirus, dificilísimo de encontrar y con periodo de latencia cada vez más largo a medida que pasaban los años- inventado en 1984 por el caduco, denunciado y desprestigiado Dr. Gallo. El Dr. Ho diseñó también este artefacto técnico llamado «carga viral» (fabricado con la utilización e interpretación incorrectas de la técnica PCR, cuyo inventor, el Premio Nobel Kary Mullis, afirma que la PCR no sirve para medir carga viral alguna; y, claro está, menos aún de un virus que no existe). Y el Dr. Ho es el campeón de los cócteles, que justifica precisamente utilizando su tramposa «carga viral».

Pues bien, mucho me temo que ni la fortaleza física de Magic Johnson ni su fe en Dios sean capaces de protegerle de los efectos destructivos de los cócteles y, si no deja de tomarlos, probablemente las próximas noticas publicadas sobre Magic nos cuenten que su virus se habrá activado y mutado y que «desgraciadamente, ahora los medicamentos-milagro ya no podrán con las nuevas cepas resistentes»...como lo «explica» el Dr. Fauci, número uno del «SIDA» en los EE.UU., en el mencionado articulo de New York Yime, y como ingenuamente recoge la redactora de Examiner.

Señalado que el único aspecto positivo indirecto e involuntario logrado por la introducción de los cócteles es que han logrado reducir el miedo al «SIDA» -desde mi punto de vista, el miedo es el principal factor de muerte de quienes son presentados con la etiqueta de «muerto de SIDA» encima-, considero que los consejos que se pueden sacar de conocer cómo funciona cada uno de los componentes de los cócteles y de la lectura de los cuatro textos documentales traducidos, son claros:

* Si se es asintomático, no hay razón científica alguna, ni lógica ni biológica, para tomar los cócteles. Luego no hay que empezar a ingerirlos, y si ya se está haciéndolo, hay que dejar enseguida de tomar los cócteles. Si no, pronto se dejará de ser asintomático. Esto es lo que tendencial pero inevitablemente va a empezar a ocurrir con el 47 % de personas tratadas que los periodistas crédulamente presentan como que «aún sacan beneficio de los cócteles», y que son personas perfectamnete sanas en quienes, lógicamente, tardará más -pero nadie sabe cuánto más ya- en aparecer las lamentables cosecuencias.

* Si se tiene la etiqueta de «SIDA» puesta, hay que tratarse de la enfermedad concreta que se tenga al margen de toda la historia y de toda la histeria del «SIDA», y de la forma menos agresiva posible. Tampoco hay razón científica alguna, ni lógica ni biológica, para tomar los cócteles. El 53% ya reseñado como caido, son estos. Pero existen tratamientos no-agresivos, eficaces y mucho más baratos que los oficiales para las deficiencias energética e inmune y para las 29 enfermedades todas ellas cubiertas con la etiqueta de «SIDA», y que serían de definitiva ayuda en la inmensa mayoría de casos.

* Si se es alguno de los casos en que la carambola ha funcionado y los cócteles se han traducido en una clara mejoría de peso y de salud, hay que aprovechar la suerte tenida para informarse a fondo y para cambiar a tiempo de tren, pues de lo contrario, y como ya es imposible silenciar en los EE.UU., el choque mortal es tendencialmente inevitable. ¡Ojalá se pueda aquí salvar vidas aprendiendo de lo que ya no se puede seguir silenciando en los países donde primero se empezaron a aplicar los cócteles!.

* Claro está, si el enfermo está muy avanzado o terminal y no se tiene otro camino a mano, hay que recurrir a los cócteles para ver si ocurre la carambola. Si sí, estaríamos en el caso anterior.

Tendencialmente.

La vida es enormemente compleja, e igualmente cada uno de los innumerables equilibrios en que se basa. Ni en Biología ni en Medicina existe el cien por cien. Todos somos distintos unos de otros, y lo que le sienta muy mal a una persona no tiene porque sentarle tan mal a otra. Y lo que le sienta bien a un terminal, en absoluto tiene porqué sentarle bien a un asintomático.

Pero sí existen una reglas biológicas básicas que son comunes a todos, aunque su forma de concretarse sea distinta en cada persona, la cual establece su equilibrio de conjunto exclusivo sencillamente donde puede. Un ejemplo de regla básica es que la formación y distribución de la cantidad de energía adecuada a cada cual, es imprescindible para vivir. Aproximadamente el 95% de la energía que utilizamos es elaborada, en forma de moléculas de ATP, en las mitocondrias celulares. Luego es decisivo el buen funcionamiento de las numerosas mitocondrias que tiene cada célula (algunos cientos las «normales», de tres a diez mil las musculares, nerviosas y hepáticas).

Pero resulta que las mitocondrias son bacterias que están integradas endosimbióticamente en la célula. En tanto que bacterias, resultan dañadas y finalmente muertas por la mayoría de los antibióticos, cuya función precisamente es matar bacterias. Además, está demostrado que también los antivirales (AZT, ddI, ddC, aciclovir, etc.) dañan las mitocondrias. Luego tanto los tratamientos presentados como preventivos como los presentados como antivirales impiden la formación de la energía necesaria para vivir. Lógicamente, la persona acabará muriendo por energiadeficiencia.

¿Puede haber excepciones?. Probablemente sí, de igual manera que cuando se hacen experimentos con ratas sometidas a radiaciones a dosis letales, a veces hay una rata del lote que no muere, y los científicos no tienen explicación para ello.

Aunque existan excepciones, los cócteles son tendencialmente mortales a medio plazo. Uso la palabra «tendencialmente» para señalar que puede haber excepciones a la regla. Y ojalá haya muchas. Pero ello no suaviza el hecho de que sea criminal administrar estos venenos.

Petición final: preguntar, preguntar, preguntar y contrastar.

La situación en torno al monstruo «SIDA» cambiaría de manera radical simplemente con que los periodistas preguntasen cómo se han obtenido los datos y las conclusiones que reciben normal-mente de forma acrítica de los especialistas oficiales del «SIDA», y que se limitan a reproducir en sus articulos, entrevistas, etc. Entrar en los detalles técnicos y en los criterios de interpretación pone rápi-damente al desnudo que la versión oficial del «SIDA» no sólo ha roto con las reglas más elementales del método científico (por ejemplo, o no efectúa ensayos de control o no son correctos) sino del sentido común.

Los científicos, médicos, investigadores, asociaciones y, en particular, personas etiquetadas como «seropositivas» o, en su caso, como «SIDA», que lenta y dolorosamente nos hemos ido haciendo críticos a la versión oficial, llevamos años pidiendo un debate SIDA. Y ofrecemos nuestra colaboración tanto para poder formarse en las cuestiones técnicas como para lograr que el desmontaje del «SIDA» se haga con el menor coste humano, social y económico posible.

Lluís Botinas.Barcelona, 16 de diciembre de 1997.

Lluís Botinas. Director de la asociación C.O.B.R.A.


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