Lula y Departamento de Estado de Obama llevan a Zelaya a Honduras

Sep 22 2009 @ 04:28pm
Por: Felipe IV
Publicado en: Biblioteca 2012

El Caso de Zelaya en la Embada de Brasil en Tegucigalpa

Una operación del gobierno de Lula con el Departamento de Estado de Obama depositó a Zelaya en la embajada hondureña en Tegucigalpa, y empezó otro capitulo del culebrón bananero que desató una guerra entre la izquierda y la derecha imperial, tanto en Washington como en el ámbito latinoamericano.



Por Manuel Freytas

En este rincón: Obama y la izquierda imperial latinoamericana con Chávez y los presidentes del ala "progre" y "revolucionaria" jugando como sus aliados para reinstalar al hacendado "socialista" en el gobierno. En este otro rincón: Los ultra conservadores del Pentágono y los republicanos que cierran filas alrededor del "gobierno golpista" de Micheletti instalados cómodamente en Honduras, un portaviones terrestre del Comando Sur donde la "democracia" cosecha poco rating.

En la platea, en calidad de espectadores "imparciales", la Unión Europea y los socios internacionales del Imperio sionista con casa matriz en Washington. El lunes, movió la izquierda imperial (Chávez y sus aliados pasaron a la ofensiva), ahora Micheletti y los halcones se reservan el contraataque. Y hay una primera apreciación generalizada entre los analistas: Zelaya se metió solo en la jaula. Ahora -esa es la pizca atrapante de la trama- está por verse como va a hacer para zafar de las garras de los halcones y pasar de golpeado a golpeador. Aquí, las dos razones principales de una guerra cuyos actores principales no son los que parecen.

Como sucede en todos los procesos (siempre totalizados e interactivos) del capitalismo transnacional, el golpe hondureño tiene varias lecturas simultáneas, que rozan como siempre planos económicos, políticos, militares y sociales de la trama de la dominación imperial en América Latina. Pero en ese jeroglífico, hay dos razones de fondo, y un hilo conductor central, que explica el porqué del derrocamiento de Zelaya en Honduras.

Honduras es, para EEUU, un enclave estratégico de primer orden para el control militar regional, que la gerencia de Zelaya "inestabilizaba" permanentemente con su acercamiento al ALBA de Chávez, cuyos presidentes abogan constantemente por el levantamiento de las bases militares de EEUU en la región.

En ese sentido, la trama central del golpe hondureño estuvo orientada a preservar (sin complicaciones) una pieza clave del control militar regional (Honduras) que le sirve a Washington para mantener sus pies y su poder armado sobre las reservas de petróleo, agua y biodiversidad de América Latina.

En esa orientación, el golpe también sirvió como ejemplo para otros gobiernos que intenten en el futuro "sacar los pies del plato" del eje de "satelización militar" impuesto desde el Comando Sur de EEUU.

Ese, sin ninguna duda fue una de las dos causas principales del golpe del Pentágono en Honduras, ya que, desde el punto de vista económico, la gerencia de Zelaya no comprometía para nada la continuidad de la línea de depredación capitalista de los bancos y las corporaciones empresariales que actúan en Honduras.

Honduras, una virtual base terrestre del Pentágono en Centroamérica, resulta clave para el trazado militar del control sobre los recursos estratégicos (léase petróleo, minerales, biodiversidad y agua) que le aseguran a EEUU su supervivencia futura como potencia dominante en un planeta donde esos recursos se acaban.

Honduras, resulta esencial para el desarrollo operativo de la guerra contra el "terrorismo", el "narcotráfico" y el "crimen organizado", que legitiman y justifican el despliegue del dispositivo militar regional que EEUU utiliza para mantener bajo su dominio las áreas de los recursos estratégicos desde Centroamérica hasta el Cono Sur.

El otro factor detonante está conformado por Chávez y su carácter de lanchón de desembarco de la estrategia rusa en América Latina, que incluye a Irán, su aliado más sobresaliente en el "eje del mal" que la sociedad USA-UE-Israel intenta convertir en polvo cósmico para asegurar su supervivencia.

Como dijo un analista de la CNN: "Para el gobierno "provisional" restituir a Zelaya es como restituir a Chávez en el gobierno de Honduras".

Este es el punto central que no cierra en ninguna negociación para que, el hoy guarecido en la embajada de Brasil, regrese al gobierno aunque sea tan sólo por los pocos meses -como proponen Obama y los demócratas USA-, del tiempo en que expira su mandato constitucional.

En realidad, lo que parece una interna bananera entre dos sectores de la oligarquía hondureña (uno conservador, y otro vestido de "socialista") en realidad no lo es tanto, y sienta el primer precedente histórico de un primer enfrentamiento interno en EEUU entre republicanos y demócratas luego de un golpe de Estado avalado por el Pentágono en el patio trasero.

El golpe hondureño, en realidad, es sólo la punta del iceberg de un proceso geopolítico militar más profundo impulsado por el poder conservador de EEUU, que intenta sustituir a una estrategia de dominio que consideran "demasiado blanda" (el "sistema democrático" de poderes civiles) por una alternativa de mayor control militar de la región adaptado a las crisis y a los conflictos intercapitalistas que se avecinan en el planeta.

La guerra, que antes se mantenía entre bambalinas, estalló con Obama, al que los gusanos golpistas bananeros llaman "negrito ignorante", y al que los conservadores USA del "destino manifiesto" señalan como un "presidente débil e incapaz" que pone en riesgo la seguridad nacional de EEUU.

Los halcones judeo-estadounidenses (que manejan las políticas militares y las hipótesis de conflicto externo de Washington) no miran ni analizan a Chávez desde una perspectiva exclusivamente latinoamericana.

El presidente venezolano mantiene una alianza estratégica (de orden comercial y militar) tanto con Irán como con Rusia y China, potencias capitalistas emergentes que compiten con el eje USA-UE por el control de las redes energéticas y las reservas petroleras del triángulo Eurasia-Cáucaso-Medio Oriente, en una versión aggiornada de la "guerra fría" por áreas de influencia, esta vez protagonizada a niveles intercapitalistas.

En el decálogo analítico (cerrado y prehistórico) de los halcones y gusanos del Pentágono y del Departamento de Estado USA, tenerlo a Chávez en Venezuela, es como tenerlo a Ahmadineyad controlando el petróleo de Venezuela y comprando aliados regionales con oro negro a precio preferencial.

Chávez (en la cosmovisión conservadora) es una pieza funcional de Irán y Rusia en el tablero latinoamericano y, por más que coquetee con la administración Obama, su destino está atado a la geopolítica petrolera enfrentada a los intereses del eje USA-UE que hace del oro negro su máximo objetivo de supervivencia.

De las misma manera (y por el mismo mecanismo de conversión), tenerlo a Zelaya en la gerencia de Honduras, es como tenerlo a Chávez regenteando poder político en la principal "base terrestre" del Pentágono en América Latina.

Este es el punto que no cierra en ninguna negociación para restituir al hacendado "socialista" en la gerencia hondureña, ubicada en uno de los centros de despegue rápido de las fuerzas norteamericanas que controlan la región.

En este escenario, cuando Micheletti (léase el Pentágono) habla de suprimir a Zelaya, en realidad está hablando de suprimir a Chávez.

Y el punto de fricción se vuelve innegociable: La guerra no es entre Micheletti y Zelaya (los títeres) sino entre el ala "progresista" imperial referenciada en Obama y el sector sionista ultramilitarista que lo tiene en la mira para derrocarlo en la primera oportunidad que se le presente.

Aunque se creen protagonistas centrales, Chávez y el resto de los presidentes de "izquierda", socios comerciales y defensores de la "gobernabilidad democrática" del Imperio que dicen combatir, hacen de "enemigos de paja" en una guerra que (en su resolución de fondo) no les pertenece.

En este escenario estratégico se va a resolver el próximo capitulo coyuntural de la película bananera, con Micheletti moviendo las piezas. ¿Qué tal una ruptura de relaciones con Brasil?.

Es de lo que se habla: En cuyo caso tendrían que "reempaquetarlo" de nuevo a Zelaya y depositarlo en algún lugar remoto de América Latina.

En definitiva, el novelón de Honduras es sólo un espejismo para ignorantes y desinformados.

La pelea de fondo es entre la izquierda y la derecha imperial, entre yanquis "progres" y yanquis "conservadores", que utilizan a sus sirvientes y payasos latinoamericanos (de izquierda y de derecha) para dirimir su guerra fuera del antro imperial de Washington.

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