Las Conchudas: Una Mirada Al Interior Contada por una Mujer

Apr 01 2010 @ 12:42am
Por: Patrisha
Publicado en: Varios

Prologo

Lo √ļltimo que publiqu√©, fueron los tres vol√ļmenes de Pene-XXL- que aunque pod√≠a ser le√≠do por lectoras curiosas, era pensando para los lectores masculinos. Sin embargo antes de publicar esos libros, tuve un intento fallido al resbalarme con un capricho, de querer escribir un libro para la mujer, el intento fue planeado desde el mismo punto de vista que enfrente "Juguetes", pensando: "que libro me gustar√≠a leer a mi, si fuese un ni√Īo?", en ese caso escrib√≠ Rouge, (que me gustar√≠a leer si fuese mujer). Pero no, no sali√≤, no hubo nada que hacer, y pr√°cticamente fue inmolado en los subtes.

Y es que no hay nada que hacerle, ya lo dijo mi abuela: "Nadie le practica mejor sexo oral a una mujer, que otra mujer..."- recuerdo haberla mirado escandalizado, pero continuo por decirme.- Nadie conoce m√°s una mujer, que otra mujer, ahora √°ndate a jugar afuera, que la abuela tiene que hablar cosa de grandes con la vecina.

- Y bue, que decir de este libro, yo diría que si Kafka hubiese nacido mujer y en Palomar, hubiese escrito el cuento "La concha de tu madre" que es el primer cuento de este libro. Luego llega SamanthA, escupiéndole palabras guarras a la más pacata de las moralidades, con una antipoesìa desenfrenada e hipnótica. Florencia Pallota más conocida como "la zombi", no solo deja sus palabras en este libro, sino que además nos concede sus dibujos, permitiéndonos vislumbrar su encierro, desde más de un ángulo.

Azucena Noboy es la parte femenina de mi otro yo y presenta un cuento re-editado y mejorado que se suma a este libro con seudónimo para no desentonar, nada que decir de esa, es la ketejedi de las cuatro.

Esta es la propuesta de este libro, leer a las mujeres de hoy, y acercarnos un poco m√°s a los reflejos secretos, de sus facetas m√°s oscuras.

Gaston Hache Almada

LA CONCHA DE TU MADRE

Las vaginas son feas. Las mujeres son hermosas, y los hombres son más feos que ellas (o nosotras). La mujer es más linda, verdad irrefutable; pero la vagina es fea, muy fea, y no hay vuelta que darle, no me importa qué argumento pueda darme una lesbiana - no digo un hombre, porque él no tiene que padecerla -. En cambio el pene es bello, es simpático. El pene da la cara, se muestra tal cual es, no tiene nada que esconder, no tiene de qué acomplejarse, no puede mentir ni lo desea... En cambio la vagina esconde sus secretos, mira hacia adentro, se arruga y se repliega dentro de "su" mundo. Quizás lo hace porque sabe que es fea.

La vagina es antip√°tica, l√ļgubre, sucia. El pene es gracioso, se endurece y escupe, se expresa claramente, ¬°qu√© buen juguete!. La vagina se enchastra a s√≠ misma con sus propios orgasmos, se enreda, se retuerce y eso no es claro, ni gracioso. No es que tenga raz√≥n, hablo por mi experiencia (funesta). Si odio a la vagina, es porque tengo mis motivos.

"Aquella tarde deb√≠a ser gloriosa, o glorificarse con el buen sexo de una reconciliaci√≥n. Un a√Īo entero sin vernos. Un a√Īo para cicatrizar y nada m√°s, aparte de llorar y pensar. Me hab√≠a mantenido c√©libe durante aquel a√Īo. Una parte de m√≠ deseaba sepultarlo en el m√°s cruento y rencoroso de los olvidos, pero mi otra parte, la m√°s sensata, sab√≠a y quer√≠a que volvi√©semos a estar juntos.

Nos encontramos en ese mismo bar de siempre, de antes, de cuando éramos felices. Yo estaba a la defensiva, no debía permitir que me insultase, demostrarle que ya no era la misma chica bajautoestimada; Me sentí lista para merecerlo de una vez por todas.

El, por su parte, hab√≠a jurado empeque√Īecerse, humanizarse. Reci√©n aquel d√≠a cre√≠ en √©l, cuando me llam√≥ por tel√©fono para que nos encontr√°semos. Y no me equivoqu√©, en su discurso se notaba que se hab√≠a estado puliendo a s√≠ mismo.

Luego llegó mi turno: me insultó y lo insulté, me atacó y me defendí - No soy ni fea, ni tonta, ni puta - le dije, henchida de orgullo y autosuperación.

No hacía falta decirlo: estábamos juntos otra vez. No había que afirmarlo, había que hacer el amor para que quedasen las cosas en su lugar y no se movieran nunca más, pese a los vientos o tormentas venideras.

Si bien tanto él como yo vivíamos cada uno en su hogar unipersonal, fuimos a un albergue transitorio, es más romántico y apropiado para una reconciliación, supuestamente, definitiva.

Me sent√≠ excitada desde el primer beso, claro, despu√©s de un a√Īo de nada una est√° un tanto susceptible. El se sent√≥ en la cama, y yo me sent√© sobre √©l. En ese instante percib√≠ una peque√Īa molestia en el cl√≠toris - No deb√≠ ponerme este jean tan ajustado - pens√©, ya que alguna que otra vez me hab√≠a raspado. Nos besamos, y comenc√© a moverme instintivamente y la molestia se intensificaba. Me puse de pie, me quit√© el maldito jean y, despu√©s de dirigirle una mirada de lo m√°s libidinosa, me dirig√≠ hacia el ba√Īo para entenderme con "Juanita" (as√≠ se llama mi vagina). Juanita estaba irritada... se me hab√≠an inflamado los labios vaginales y el cl√≠toris, escap√°ndose de la ranura, por as√≠ decirlo. Pas√© un dedo por cada parte del desastre, para ver si mi sentido del tacto pod√≠a sacar alguna conclusi√≥n. Ya no me dol√≠a ni me molestaba, supuse que la pobre necesitaba respirar un poco y que nunca jam√°s me pondr√≠a un pantal√≥n tan ajustado. De todos modos estaba excitada, h√ļmeda, febril, y no ten√≠a ganas de no hacer el amor.

Volv√≠ junto a √©l, que ya se hab√≠a desnudado. Volvimos a reconocernos, recorrernos, probar nuestros sabores - ¬ŅQu√© le pas√≥ a Juanita?

- Ese jean malo la lastimó, no te desconcentres - y continuó con su tarea. La penetración me resultó dolorosa - Y... esperé tanto que casi se me reconstruye el himen - pensé, pero el dolor no cesaba, ya era obvio: me dolía el clítoris, no debía rozarse con nada, debía estar a la intemperie y tranquilo. Pero no dije nada, soporté. Lo hice por él, que se veía tan hermoso sobre mí, o debajo de mí, o detrás de mí. Soporté su belleza con dolor.

Vestirme y volver a casa vestida, fue un suplicio. Ni bien atraves√© la puerta de mi departamento me desnud√© con tanta urgencia como si mi ropa quemara. Juanita, en tan s√≥lo una hora, hab√≠a duplicado su tama√Īo: ahora los labios colgaban como guirnaldas de carne roja y el cl√≠toris parec√≠a la nariz de un ebrio.

Me fui a dormir, ¬°qu√© otra cosa pod√≠a hacer a las dos y media de la madrugada de un martes!, decid√≠ que a la ma√Īana siguiente ir√≠a a una guardia ginecol√≥gica.

A la ma√Īana despert√© con una extra√Īa comez√≥n, ven√≠a directamente desde el punto G. Me rascaba y me estimulaba al mismo tiempo. Primero se asust√≥ la yema de mi dedo, luego mi mente y la orden de terror se expandi√≥ hacia todas las c√©lulas de mi cuerpo, provocando que se me erizaran los pelos a la vez que gritaba... mi aparato genital hab√≠a crecido hasta las rodillas.

No hubo tiempo que perder, me puse una pollera de bambula larga hasta los tobillos y me fui al hospital. La espera fue tortuosa, no podía tomar asiento.

La ginec√≥loga no dijo ni mu, dijo - m¬īh. Umm, sss, ah√° - ruidos de m√©dicos observando. Yo esperaba con una expresi√≥n de cordero a punto de ser sacrificado - ¬ŅQu√© tengo?

- Nada grave, es una inflamaci√≥n vaginal - yo hubiera querido decirle - ¬°No me digas, hija de puta!, si no me lo dec√≠as no me daba cuenta - pero no dije nada - ¬ŅEs usted al√©rgica a algo?

- No - contest√© con seguridad, aunque en el fondo lo dudaba, pod√≠a tener cualquier alergia o patolog√≠a desconocida - No que yo sepa - agregu√©. Ella me pregunt√≥ si estaba tomando alg√ļn antibi√≥tico - No - contest√©, y luego, en un tono m√°s confidencial, pregunt√≥ - ¬ŅConsum√≠s drogas?

- ¬ŅLa droga te hace esto?, guau, qu√© loco, pero en realidad no, nunca me drogu√© - afirm√© con los dedos cruzados detr√°s de la espalda y ella volvi√≥ a emitir onomatopeyas - m¬īh, sss, ah√° - volvi√≥ a observarme y tocarme - ¬ŅDuele?

- No.

- ¬ŅPica?

- No.

- ¬ŅArde?

- No.

- ¬ŅNi siquiera cuando orina?

-Mmmmm, No. - Entonces me recetó unos óvulos - Si con estos óvulos no mejora, vuelva a verme.-
Hubiera querido correr hasta la farmacia, pero ten√≠a que caminar muy despacio, porque me raspaba los labios con las piernas al caminar. Tuve que mimetizarme con un ping√ľino.

Realic√© el tratamiento, pero no me hizo ning√ļn efecto: al tercer d√≠a mi vagina descendi√≥ hasta los tobillos, y no conforme con eso, comenz√≥ a inflamarse... Por suerte soy dise√Īadora de p√°ginas web y trabajo en casa. Ya no pod√≠a cerrar las piernas de ninguna manera, √©stas estaban separadas por una distancia de treinta y dos cent√≠metros que, al cuarto d√≠a, fueron cuarenta cent√≠metros. Ese d√≠a vino √©l, tuvo el mal gusto de caer de sorpresa. Me cost√≥ mucho esfuerzo levantarme de la cama para abrirle la puerta (imag√≠nense que con semejante monstruo entre las piernas estaba discapacitada y s√≥lo pod√≠a estar recostada y trabajar con la notebock) - ¬ŅPor qu√© no me llamaste m√°s? - pregunt√≥ inmediatamente, pero al verme pregunt√≥ con cara de espanto - ¬ŅPor qu√© camin√°s as√≠? - y no supe qu√© decirle - ¬ŅQu√© escond√©s ah√≠? - pregunt√≥ con picard√≠a - A ver, que tiene la nena para m√≠, a ver - se acercaba y yo me alejaba. No sab√≠a si re√≠r o llorar o hablar - Lorena, ¬Ņqu√© pasa?

- Mauro, prepar√°te - le dije, y apretando bien las muelas me levant√© la pollera y le mostr√© la actualidad de Juanita - ¬ŅQu√© te pas√≥?, ¬°vamos ya a un hospital!

- Ya fui. Ma√Īana voy de nuevo, tengo que terminar un trabajo, vienen a retirarlo a las seis de la tarde.

- ¬ŅSos loca o pelotuda?, no pod√©s atender a nadie as√≠

- Uh... cierto, no hab√≠a pensado en ello.- Y me llev√≥ al hospital envuelta en una s√°bana y a upa, de otro modo no pod√≠a ser. Me volvi√≥ a atender la misma ginec√≥loga, su expresi√≥n se alter√≥ un poco al verme as√≠, pero yo esperaba un grito, un "¬°Oh, Dios m√≠o, nunca vi algo semejante!". Me revis√≥ en silencio y luego me recet√≥ otros √≥vulos, una pomada y un antibi√≥tico - Es un caso de candidiasis extrema, no se preocupe, tiene un ciclo evolutivo. Siguiendo el tratamiento se le pasar√° en tres o cuatro d√≠as. Pida un turno para la semana que viene.- Y eso fue todo. Mauro volvi√≥ a cubrirme con la s√°bana y me llev√≥ a casa en sus brazos. El pobre lleg√≥ agotado. Luego se retir√≥ para comprar todo lo que la doctora me hab√≠a recetado. En cuanto me qued√© sola, observ√© a Juanita detenidamente; hab√≠a sentido algo extra√Īo cuando Mauro me tra√≠a en sus brazos: Juanita hab√≠a crecido nuevamente, ya no podr√≠a apoyar los pies sobre la tierra, pero lo que me result√≥ preocupante no fue su incremento, sino que pod√≠a crecer sin esperar a que yo durmiese. Lo hac√≠a delante de m√≠ y permit√≠a que percibiera el proceso de su inmunda extensi√≥n - Es un ciclo evolutivo, como la varicela. El tratamiento ayudar√°, hay que tener paciencia y hacer reposo - pens√©, puesto que algo ten√≠a que pensar. Digamos que realic√© el tratamiento al pie de la letra, es totalmente cierto. Mauro ya no pod√≠a venir a casa, ni √©l ni nadie pod√≠a hacerlo: no pod√≠a abrir la puerta, pero esa es otra historia.

Vivo en un departamento de un ambiente y, a Dios gracias, tengo pocos muebles, sino el dolor hubiera sido insoportable. Aprendí a alegrarme por las nimiedades, a disfrutar de momentos sencillos y profundos, aprendí a amar a mi soledad. Mi mamá siempre me decía que mi optimismo es mi idiotez disfrazada. Es probable que tenga razón ella, no obstante lo tomo como de quien viene. A mí todo me resbala, nada me hace perder la calma. Mi calma es un cuadro bello y armonioso. Si quiero ser feliz, no existe la manera en que no pueda serlo.

Lo comprend√≠ aquella ma√Īana. Al despertar me sorprendi√≥ un paisaje rojizo. S√≥lo ve√≠a carne y m√°s carne. El hedor me violaba las fosas nasales: Juanita se hab√≠a apoderado de la mitad del departamento. Fue muy dif√≠cil orinar. No quiero contar c√≥mo lo hice, usen la imaginaci√≥n. Re√≠, la escena fue tan grotesca que no me qued√≥ m√°s remedio que re√≠r y pensar - Una vida es una vida. Vivir s√≥lo cuesta vida. Si yo tengo muchas ganas de re√≠r, si yo encuentro la ocasi√≥n y no hay oposici√≥n, no me quedo con las ganas de re√≠r - y me emocion√© hasta las l√°grimas. Comprend√≠ lo que es la comuni√≥n con aquello. Encontr√© la respuesta: la soluci√≥n a todos los problemas consiste en no hacerse cargo de ellos y actuar como si nada pasara. Jam√°s dej√© de verle el lado positivo. Al d√≠a siguiente sucedi√≥ el extremo mismo del extremo, esto existe y puede suceder, lo juro: comenc√© a elevarme sobre m√≠ misma, Juanita crec√≠a y yo ya estaba montada sobre ella. Por suerte pude tomar mi notebock para seguir escribiendo - ¬Ņven lo que es la felicidad? - El roce contra el piso y las paredes y los pocos muebles me causaban una sensaci√≥n de placer y dolor.

Esto sucedi√≥ en la ma√Īana. Al mediod√≠a tuve hambre, decid√≠ soportarlo, en alg√ļn momento deb√≠a descender, consider√© que fui buena, que toler√© el karma con excelencia y merec√≠a volver a la normalidad. Entonces, con la conciencia muy tranquila, me cruc√© de brazos y esper√© el descenso. Sin embargo, por la noche, Juanita volvi√≥ a crecer hasta presionarme contra el techo y esto destruy√≥ a mi buen humor: Ten√≠a hambre, sed y ganas de cagar. El sue√Īo hab√≠a terminado, estaba montada sobre mi propia vagina, casi aplastada contra el techo, era posible que muriera a causa de ello y √©sta era la verdadera realidad. Mauro vino, grit√©, le expliqu√© en qu√© estado me encontraba - ¬ŅQu√© hago? - me pregunt√≥ y no supe qu√© decirle. Fue a buscar ayuda. Como tardaba tanto, me desesper√©, ten√≠a una desenfrenada necesidad de abrir la puerta, estaba al borde de un ataque de claustrofobia. Me esforc√© y comprend√≠ que deb√≠a lograr que Juanita girase. Salt√© hacia delante, los avances eran lentos y sofocantes, pero estaba girando. Continu√©. Cuanto m√°s me acercaba a la puerta, tambi√©n me acercaba al cl√≠toris - que estaba enfrentado con la puerta - finalmente, agotada y triunfal, logr√© que mi mano alcanzara al picaporte. En ese momento el discernimiento me abandon√≥ y me convert√≠ en un animal irracional: comenc√© a intentar abrir la puerta, √©sta s√≥lo pod√≠a abrirse unos pocos cent√≠metros y cada vez que lo hac√≠a, me estimulaba, ¬Ņse entiende?, de repente me di cuenta de que me estaba masturbando con la puerta y eso hizo que me olvidara por un rato de todo, de la claustrofobia, el hambre y dem√°s - Siempre la felicidad, el enfoque positivo - de todos modos, ten√≠a su coherencia el acto: si lograba que la puerta se quedara trabada en alg√ļn pliegue de mi carne con una abertura de cinco cent√≠metros, podr√≠a comer, as√≠ que segu√≠ masturb√°ndome para salvarme, para seguir viviendo una vida que valiera la pena. No pod√≠a parar, ya estaba en marcha. Segu√≠ tirando de la manija como loca hasta que, l√≥gicamente, llegu√© al orgasmo. Fue un orgasmo gigante, la cantidad de fluido que sali√≥ de m√≠... no, es muy desagradable e inenarrable, adem√°s, no aporta nada interesante en lo que a esta historia concierne. S√≥lo una an√©cdota graciosa: cuando Mauro lleg√≥ con los bomberos, se resbalaron todos, bueno, ya est√°, ya lo dije. Y sucedi√≥ algo m√°s ins√≥lito a√ļn: Juanita comenz√≥ a encogerse inmediatamente... all√≠ empez√≥ la verdadera pesadilla: la vuelta a la normalidad era aterradoramente dolorosa. Tard√© un mes en recuperarme. Durante aquel mes odi√© a todo. Despotriqu√© contra Dios, contra la humanidad, contra los animales y las plantas.

Odio a mi vagina, ya no tiene nombre, no se lo merece. Odio a la vagina, es fea, es cruel. Estos son mis motivos."
Después de esta experiencia, Mauro volvió a ser el mismo hijo de puta. El impacto fue demasiado y ya no quiso estar conmigo nunca más.

De ahora en adelante... no sé, no entiendo nada, quiero ser imponente y no me sale. No hay nada más que decir.

Dafne Mociulsky

SamanthA

Promiscua-
Alguien all√° lejos
me llamo promiscua
y me puse colorada como una bergamota pasada
de rosca, de sol, de calentura de verano
y quedé angustiada
con un cartel aberrante calando mi existencia

PROMISCUA....

Ser√° porque me deleito
horas colgada chupando pijas
negras, blancas, rosas, amarillas
pasadas de rosca, de sol, de salivas calientes de verano?
O porque ato a los hombres que me cojo
con un clítoris brutal femenino
pero que intermitentemente
cual salamandra henchida
llamea rayos de electricidad
multiorg√°smicos
hambrientos
con intenciones

PROMISCUAS...

Ser√° porque los dejo hacer con sus lenguas
y todo mi ser hembra se erecta
ante cerdos ardientes cuan egoístas
Pero m√°s sos vos
cuando alborortado te olvidaste
que estabas masticando
mi carne blanquita
y tragabas en celo
todo lo que supura
esta gran herida

PROMISCUA!

El grito es eco que me persigue
con garras de macho que humilla
en Cd rayado y me tajea la saliva
quedé hecha perra rabiosa
con vestido tatuado
salpicado de semen
con margaritas podridas
que me convierte en la

.......PROMISCUA

Pero no puta, no yegua, ni prostituta
O todo eso y m√°s
Que te provoca
Atada con chaleco de debilidad
ahogada en ba√Īera rebalsada de salsas picantes
atascada en la fotografía
con la facción desesperada
yendo de cuerpo en cuerpo
como quien traspasa la puerta
de una casa que
nunca es suya

Ultravejada, repetidamente cogida
Aferrada con garra a esta pluma
Que me salva
De ser

PROMISCUA!

Estoy desorientada
en el campo
donde todo viene y se raja
ahí es donde resbalo
corro con crisis de asm√°tica
y me revuelco desnuda en el barro

Abandonada multiplicadamente
por todo lo que me toca y se zafa
hasta los polvos,
hasta las pijas,
hasta estas l√°grimas de mielcitas
que me inundan de desprotección
tan solitaria:
independiente, libertina
como una uva
pasada de rosca, de verano,
de tanta vida.

SOY PROMISCUA?

(sin título)
tu cuerpo
bolsa de piel aceitada
que me saca de mi pasividad sin anclas
al viento de los pelos[ henchida

tu boca
laguna con peces lamiendo
todo lo que te doy
generosa a m√°s no poder
sin valvulas ni cierres

somos un vaiven de esponjas marinas
la hamaca de extremidades
que burla al orgasmo
que nos cae
como cataratas hasta la espina dorsal

Nos dejamos invadir
esclavos de la matraca y el mas y mas
por una multitud de espermas y ovulos desesperados
que quieren perpetuarnos

Amarrando la mente
hinchando los genitales
expulsando el agua
dejando en la tela
incendiarios rastros de un pasado
acuoso y excitante
que vuelve a repetirse

Korazón Negro
Te sigo, si
Feliz como una luciérnaga en la noche que nunca termina
Como la sedienta sobreviviente de tu exquisita baba:
materia de tus palabras que supuran milecita que me embadurna
¬°Revivo!
Amanezco,
en la aureola de tus alas de duende dorado
como la huérfana de abrazos en noches glamorosas

Me alimento a sorbos de tu líquido nutrido
que es abundante ,
que nutre a mansalva a todas las palomas ciegas y despeinadas
de la urbe que frita sensibilidad en los subtes

Tengo el dolor de todas las carenciadas
de las sin un hombre para toda la vida
de las curtidas de bajadas de persiana en el corazon
Me aplastó una orda de caballos con penes amados
pero cuando tengo que irme
la sogaza amorosa que nos une
sigue titilando
en una alfombra de flores con caricias que tendés para mis pies de mendiga
Como tu iris
de atardecer callejero
que trae banderas negras de lucha con estepas en las que me recuesto
desnuda y con ganas de ponerme de pie
Y sí, como una paloma despeinada y ciega
como una luciérnaga feliz
en tu sangre, floto
en tu alma conciente, aprendo
Y sí,
te sigo, amor,
te sigo

improvisación
Bombea la gana toda de ser toda boca grito que destruye los espirales de
la multitud de mis patologías
...se disuelven
y me alivio en un suspiro de Eskorbuto

Irrumpe en este silencio que nos pende en el amor
que hace ríos en los pliegues que buscan
un enlace sin anillos, ni promesas, solo este ya
¬°Mentira! Que la eternidad sea asi,
socavando a mansalva excitados como sapos a punto del reviente
que un sacerdote cojo nos case y mat(moslo con las explosiones
de los polvos macroce√°nicos que nos mandamos
Embriagado en semen enlutado muerto él y su sucia iglesia
como el Papa y los dictadores y el llanto insoportable del bebé que matamos
...Llenitos de amor
mi Amor

Emulsionados en la pieza : en las paredes , frazadas
¬ŅSomos auras al costado del cuerpo?
¬ŅFusi√≥n con cron√≥metros aceitados rompiendo las agujas refregandonos en la arena?
¡Qué nos importa!
Bombea atroz toda la gana a kilometros por segundo anda por mi sangre
en el mar bermellon nadamos mas vivos que nunca
zancando a la muerte a sopapos limpios
en las lenguas que lamen nuestras existencias
sin intoxicaciones, sin otros cuerpos socavandonos

Hoy que es amor:

No te lo voy a decir, quizas nunca
pero en cada tsunami
donde mi cuerpo en una bolsa de piel
amorfa
angurrienta alimentada por tus olores
No me freno, me desboco y
As√≠, en mi lenguaje corp√≥reo tan √ļnico
con trapecios, kamasutras y sogas pendiendo de los colgajos de dermis
como rojo flurorescente

Te pido
Con toda la fuerza que me levanta cada noche
Que espera la nueva noche
Hasta mis próximas muertes
siempre con
las mandíbulas feroces

Por favor
Te ruego
te pido
mi amor
(no me sueltes , todavia)

No había nada que hacer
A esa mujer no había
que sacudirla y dejarla tirada
con olor a incendio
para hacerla sentir deseable

No tenía que invertir tanto dinero en horas de psiconalisis
ni tampoco madrugar con la garganta
alcoholizada
para hacer yoga

Esa chica, de la que hablo
no necesitaba
contarle hasta atragantarse de verborrea
sus penares a esa psiquiatra due√Īa de la vida correcta
Esa mujer
no necesitaba
que la llame √©se a la ma√Īana o aquel
para anestesiar sus carencias
que, como surcos, le hundían el alma

No tenía por qué, tampoco
ser golpeada por el príncipe trucho
para sentir que era fuerte
a prueba de tsunamis y rayos estaba erigida

A veces se aliviaba en la ropa de ferias americanas
o subida en tacos de charol
para que el espejo le dijera sos linda!

Esa chica,
no necesitaba aferrarse a cualquier ingle amanecida,
conquistada en noches de luna de papel glace
para sentirse vital

Precisaba simplemente
ese milagro sin dios
Contra todo
ataque de furia
Contra toda
desazón
Elixir:
etéreo, algodonado
donde el ser amada
saca de cuajo cualquier intento de

romperse en mil partes

Florencia Pallota (La Zombi)

Soledad productiva
Las venas estan mas verdes
que nunca, y parecen explotar
jamas se vieron tanto, jamas
me apretaron tanto,
me duelen las venas

Me apretan las venas y
no me dejan salir de mi,
sera por eso que la gente
se corta las venas para morir,
Las venas llegan hasta los ojos,
los dedos de los pies, me hacen caminar
Me hacen vivir,
mis organos malditos
que me hacen respirar,
maldito mi corazon,
que me hace suspirarte
maldito mi corazon
ciego NECIO! estupido

Maldito mis dedos escribiendo
otra vez, algo sin sentido,
maldito estado de animo
que se enamoro del piso.

Maldita yo.

Edrev
El pelito verde tenia, tan verde,
que lo tocabas y se te pudrian los deditos
y la gente la trataba tan mal,
que la hacian poner nerviosa
y se chupaba las venas,
aveces se mordia, tan fuerte,
que un dia casi muere desangrada
de la molestia de los demas,
que tonta, no se dio cuenta
que los podia mandar alamierda.

Hasta que paso los ultimos dias de su vida,
con su sangre verde
mirando a la pared mirando
el verdin de la casa del fondo,
de las plantas que crecen en la pared
y en las rajaduras del cemento.

De los sapos y de las ratas
que hacen orgias
en los charcos de su propio patetico patiecito
ella siempre quiso besar a uno de los sapitos a ver si eran principes,
pero solo encontro una rata con cara de principe
que la arrodillo en la plaza.

Ahora que todo es paz y silencio,
las cosas estan en ruinas, fuma su cigarrillo
y le da asco, le da nauseas,
tanto como acordarse de su vecina,
y del olor al asado del tio.

Ese tio que vio hace unos dias y esta
tan viejo tan putrefacto, verde.

El dia tan amarillo,
la imagen tan penetrante,
me penetraste, me lastimaste,
me amaste, aunque no querias.

Use
Useme como tanto le encanta que yo me hago la boluda
y hago que no veo nada, que no le veo nada, y le veo todo.

Digame tantas mentiras hasta que se vea enredado
en verdades. Juege sucio, yo me peleo en el barro con mi
soledad, en el lodo. Me voy a operar de esperanzas y
de sue√Īos, crecen y crecen, como la lombriz solitaria.

Se acaba de posar una paloma en la antena vieja del techo
de casa, me mira y vuela, me gustaría mirarlo y volar,
y no volver nunca mas.

Azucena Noboy

"COINCIDENCIA PERVERSA"

El ni√Īo no puede conciliar el sue√Īo, es una de esas noches en que las s√°banas acarician las zonas er√≥genas de su incipiente y excitada pubertad.

Semidormido, con el desvelo frenético de su sexo, y sin oponer mayor resistencia que una exacerbada pereza, se entrega a su propia auto-complacencia.

En el cuarto de al lado, una mujer espera impaciente sumergida en un viernes de whisky, borracha de promesas lujuriosas que le había encomendado su marido para esa noche.

Recostada en su cama, comienza a leer un peque√Īo libro de cuentos que recibi√≥ a cambio de una mirada fr√≠a y unas monedas en el tren, que oportunamente servir√≠a para ignorar la ansiada espera.

Inesperadamente el sonido del tel√©fono perturba su concentraci√≥n en la lectura, exalt√°ndola. El llamado es de su esposo, que brevemente posterga el encuentro por otra repentina reuni√≥n de negocios, inobjetable circunstancia que justificaba la anulaci√≥n y el desprendimiento de aquellas ardientes promesas. Sola en su cama, con el silencio de lo irremediable, trata de resignarse y continuar con la lectura...No habiendo terminado a√ļn el primero de los cuentos, suspira pensante, abandonando el libro en la mesa de luz...Y lentamente se entrega a sus pensamientos que, algo perturbados por el alcohol, comienzan a inquietarse dentro de su cuerpo.

Semidesnuda empieza a dar vueltas por la alcoba retorciendo entre sus manos la botella, que con el √ļltimo sorbo le regala alucinaciones acaloradas, encendiendo su sexo que toma vida propia babeando y latiendo.

Inusitadamente pose√≠da por los instintos, el tacto o simplemente por una extra√Īa inercia, sus manos descontroladas acarician su pubis, mientras sus pechos erguidos, con sus pezones expectantes de ser ferozmente capturados.

El derrumbe sobre la cama es inminente, para dar comienzo a una candente batalla contra los abismos de su cuerpo...

Contemplando los colores de sus alucinaciones, que van perdiendo brillo como qued√°ndose sin combustible, bastar√≠a un parpadeo para que sus ojos quedasen varados en la botella vac√≠a que, f√°licamente erguida en la mesa de luz, distrae sus fantas√≠as, tanto como para sentir la boca reseca, pretendiendo levantarse, casi no d√°ndose cuenta de su desnudez, con el cuerpo caliente a√ļn en trance recoge la bata de seda y se envuelve en ella, para emprender la b√ļsqueda de m√°s alcohol, que limpie la saliva pastosa de su boca y avive el fuego de sus pensamientos.

La casa queda poseída por la más perversa de las coincidencias y en el aire se respira una neblina invisible de estrógeno y testosterona, esa misma coincidencia perversa que se aprovecha de las ausencias, del padre y esposo, de la hija y hermana.

La vuelta a su cuarto es en silencio, cada tres o cuatro pasos toma un trago que resuena en su garganta, a√ļn m√°s que su liviano andar. Tan meticulosa es su procesi√≥n, que cuando est√° por entrar a su alcoba se percata que del cuarto contiguo, con la puerta entreabierta, una pausa entre el silencio y una tenue melod√≠a de jadeos y vigorosas respiraciones, que curiosamente percibe...

Se acerca con prolija cautela a las m√°s oscura de las penumbras, y se encuentra con la luz de una luna morbosamente fetichista que asecha por la ventana, iluminando parte de un vientre tr√©mulo y joven, y el brillo h√ļmedo de un sexo, sometido a unas j√≥venes manos en una b√ļsqueda arrebatada...

A la distancia m√°s tensa... En ese espacio que se expande y reduce... Esa √ļnica imagen la transporta y a la vez la libera de alguna culpa, porque s√≥lo era un vientre y un sexo "casi" desconocidos por ella, descubiertos por la luz de una luna que coincidentemente se aliaba mordazmente a las otras coincidencias.

Atónita, observa la imagen durante algunos segundos...

En la m√°s ebria de las corduras, una brisa de lucidez la desencanta y la gu√≠a a su cuarto, al que llega a√ļn m√°s consternada y excitada. Ya recostada en su cama contin√ļa bebiendo y lentamente retorna a sus pensamientos, que extra√Īamente m√°s motivados la van arrastrando en un intenso frenes√≠.

En esa alterada escalada, en el ápice de las llamas del orgasmo que procura su llegada, no puede reprimir los más agudos gemidos, que inconscientemente se dejan oír hasta el pasillo.

Entre tanto, el joven se incorpora rápidamente intrigado por la identidad de esos gemidos, sospechando una infidelidad, ya que no había oído llegar al padre, quedando eclipsado, ante sus libidinosos pensamientos que cobran vida ante sus sorprendidos ojos, bajo el marco de la puerta abierta de par en par, frente a la esposa de su padre, y la madre de su hermana...

La bajeza de la imagen era cada vez m√°s motivadora, el juego de estar conciente, de verse uno oculto y el otro observado que por el momento ignora la secuencia.

Absorto, sin pesta√Īar, agudizando al m√°ximo la mirada atenta que sin pausa, termina por ser descubierta... Y una mirada ebria que acepta, otra que se invita, se entrega y captura, casi sin darse cuenta...

Totalmente fuera de contexto, la puerta de entrada es violada por un manojo de llaves que sigilosamente se introducen en la cerradura, y alguien que entra a oscuras, cuidadoso de no hacer ruido con el celof√°n que envuelve a un gran ramo de rosas, con la intenci√≥n de sorprender a la esposa, con su llegada anticipada. Se descalza y as√≠, a hurtadillas saboreando su chanza sube las escaleras que lo encaminan a su alcoba, no ha llegado a√ļn cuando lo impregna una lluvia de salvajes quejidos, desencajado apura el paso, y sus ojos se estrellan contra las m√°s impuras de las im√°genes...

Afectado por una sensaci√≥n imp√ļdica, con los ojos azorados, escandalizados y perplejos, se deja embrujar por la lucha hambrienta de los dos cuerpos, hasta que ambos fallecen.

Y con la misma cautela que llegó, abandona su casa. Tres horas después regresa y se recuesta en la quietud de la madrugada.

En la ma√Īana, la ausente, hija y hermana, llega con facturas para el desayuno familiar.

La escena gira en torno a los disfraces de ingenuidad y normalidad, que se que sorteaban en las √ļltimas horas.

El ruido del silencio aturde a los pensamientos que por momentos se manifiestan en pupilas trémulas.

Es la hora del almuerzo y el jefe de la casa queda varado en un silencio que es notado por nadie, aunque el redoble de sus dedos en la mesa se hace cada vez m√°s fuerte, la voz ingenua de su hija contaba los detalles de su cita de anoche a su hermano y a su madre, e improvisadamente el m√°s trivial de los comentarios hecho por la madre desat√≥ la ira contenida del esposo que desata la mano inquieta que culmina con el comp√°s de martilleos para terminar con la onomatopeya maldita en el m√°s violento de los cachetazos, que se estrella en el rostro de la madre de sus hijos y se detiene s√ļbitamente, con sus ojos que recorren la mesa para encontrarse con la mirada desconcertada de su hija, las pupilas sollozantes de su mujer que parecieran revelar lo que su esposo ya hab√≠a expuesto.

Pero la mirada tensa del hombre se va quebrando lentamente para terminar ante los ojos fr√≠os que ocultos bajo el se√Īo furioso del ni√Īo que sin parpadear, desentierra del abdomen de su padre un cuchillo envuelto en una pel√≠cula de sangre que deja al lado de plato en el que estaba comiendo.

La √ļltima mirada del hombre se la dedic√≥ al que continuar√≠a con la descendencia y asumir√≠a como hombre de la casa.

S√≥lo este libro es un testigo abandonado y quiz√°s generador de este episodio en el que se desenvuelven algunas de las rarezas humanas, en una √ļnica coincidencia...

El Padre y Marido:
Nunca se entero de nada aunque coincidiendo con el cuento esa noche llego mas tarde.

La Hija y Hermana:
Tampoco se entero de nada, enfrascada en su mundo.

La Madre y Esposa:
Aun no termino de leer el libro que compro en el subte.

El joven Hijo:
Llego a su clímax cuando terminó de leer el libro que había encontrado en la mesa de luz de su madre.

Primer cuento del libro "Rarezas"

Gaston Hache Almada

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