Honduras a la Medida de Cada Quien: Lo que Nadie Cuenta

Jul 03 2009 @ 06:52pm
Por: Felipe IV
Publicado en: Política
En nombre de Chávez y del resto de los 34 gerentes políticos que (por izquierda y por derecha) administran gobiernos para Washington y las trasnacionales en América Latina, la OEA, el "Ministerio de las Colonias" (condenado como instrumento "imperialista" por Cuba, Chávez y la izquierda) llegará a Honduras para intimar al gobierno golpista a que reinstale a Manuel Zelaya, un terrateniente "progresista", en el gobierno. Veamos como se arman y se desarman las piezas del culebrón imperial capitalista.



Por Manuel Freytas

La trama final del culebrón con el golpe bananero se desarrolla en Honduras, una literal y efectiva "base terrestre" del Imperio norteamericano en Centroamérica, donde los golpistas comparten el aire y el paisaje con las tropas estadounidenses, de las que dependen el ejercito y la policía hondureños, quienes actúan naturalmente (en los hechos) como una unidad operativa del Comando Sur.

Para entender la trama del culebrón caribeño vamos a tener que hacer un poco de contrainformación estratégica para agregar la parte que le falta al argumento contado por Chávez y la izquierda "electoralista", convertidos en una "extraña pareja" de Washington y la Unión Europea.

Cabe señalar que Honduras nunca fue un país democrático ni soberano: Funcionalmente (desde el punto de vista económico, político y militar), es una colonia de Washington, y una gerencia de enclave de los bancos y trasnacionales que depredan los recursos del país.

Es decir que Honduras no está regido por un sistema democrático definido como debate social en planos de igualdad, sino por un "sistema democrático" entendido como una estrategia de control y dominación regional que EEUU utiliza en sustitución del dominio militar abierto tras la caída de la URSS y el final de las revoluciones armadas en América Latina.

En Honduras como en el resto del continente latinoamericano (exceptuando, por ahora, a Cuba), lo que existen son administraciones políticas civiles (gobiernos por "derecha" y por "izquierda") que funcionan con una estructura jurídica y política formal de "país democrático y soberano", pero que en la realidad tienen sus sistemas económico-productivos, sus comercios exteriores y sus sistemas financieros, hegemonizados y controlados por los bancos y corporaciones trasnacionales que actúan protegidos por la presión lobbista de las embajadas de EEUU y de la Unión Europea.

A esto hay que agregar que, en Honduras como en el resto de la región, en grado desigual y combinado, los ejércitos, las policías y los servicios de inteligencia son virtuales apéndices funcionales del Comando Sur de EEUU, que tiene oficinas y delegaciones oficiales en todos los estados mayores militares de los países (además de integrarlos a su doctrina y estrategia a través de cursos de formación, entrenamiento y operaciones conjuntas).

A esto hay que agregar que en las 34 gerencias de enclave (gobiernos formales) de América Latina, con excepción de Cuba, el sistema económico establecido es el sistema capitalista, con vigencia plena de la propiedad privada de los medios de producción, no basado en el reparto social sino en la ley de la rentabilidad y en la concentración de riqueza en pocas manos, y con el "mercado de consumo" solo disponible para quien pueda pagar por los productos.

En Venezuela, donde Chávez reivindica la "revolución socialista" funciona a full el sistema (nivelado planetariamente) de la sociedad de consumo y la estructura funcional del sistema capitalista basado en la propiedad privada.

Pese a las "reformas" parciales que ejecuta Chávez con las nacionalizaciones y las políticas asistencialistas, Venezuela (como Honduras y el resto de los países regionales) es un ESTADO CAPITALISTA, con propiedad privada, concentración de riqueza en pocas manos y "mercado de consumo" sólo para quien pueda pagar por los productos (lo que fácilmente se puede probar investigando la estructura social de ricos y pobres y el crecimiento de los activos y empresariales y de las fortunas personales desde que Chávez asumió) .

El "programa" imperial

En Honduras, como en el resto de América Latina no hay democracia real por una razón sencilla: Sólo puede haber democracia cuanto al individuo social se le da la oportunidad de elegir (y discernir por análisis y conocimiento) entre dos opciones alternativas reales, y la democracia imperial solo presenta una elección entre variables (partidos y políticos) que representan lo mismo.

Los "candidatos" que se presentan a elecciones periódicas, no tienen un proyecto estratégico alternativo al del sistema capitalista (si lo tuvieran serían expulsados en el primer intento de aplicarlo), solo se diferencian entre sí por el discurso político electoral.

Por lo tanto, y cuando asumen, sólo ejercitan el programa (económico, político y militar) establecido y normatizado imperialmente para toda la región.

Por ejemplo (y excluida totalmente Cuba, y parcialmente Venezuela) todos los gobiernos de América Latina desarrollan el siguiente programa nivelado y exportado de EEUU y de Europa para toda la región:

A) En lo político: Gobiernos civiles elegidos periódicamente por elecciones, y unificados por un principio liminar que surge claramente de los documentos del Departamento de Estado sobre sus políticas para América Latina: 1) defensa irrestricta del "sistema democrático" como marco de regulación política y social, 2) Programas de lucha contra el "terrorismo", y el "narcotráfico", y el "crimen organizado", mediante convenios y acuerdos económicos suscriptos con Washington y las potencias europeas. (La Venezuela de Chávez, adscribe totalmente a este programa).

B) En lo económico: Sistemas económico-productivos, financieros y comerciales regidos por el "libre mercado", la "apertura" irrestricta de la economía, y la "privatización" también irrestricta de las estructuras del Estado (conversión del Estado nacional en Estado privado). (Con "reformas" parciales y nacionalizaciones puntuales la Venezuela de Chávez adscribe en lo general a este programa).

C) En lo militar: Inserción operativa nivelada de las fuerzas armadas, las policías y los servicios de inteligencia regionales en la estrategia de "guerra contra el terrorismo", combate contra el "narcotráfico" y el crimen organizado, de acuerdo con planes operativos, e hipótesis de conflicto elaborados por el Comando Sur (Pentágono) y la CIA (inteligencia USA), instrumentados mediante convenios militares y económicos con Washington. (Si bien la Venezuela de Chávez no participa de las "operaciones conjuntas", su gobierno adscribe funcionalmente a este programa).

En lo institucional, y sintetizado, este es el programa oficial que votan los ciudadanos de América Latina cada vez que ejercitan el derecho "democrático" de "elegir libremente" en las urnas.

Terminado el discurso electoral, como ya es verificable y estadístico, gobiernos de "izquierda" y gobiernos de "derecha" pasan a la ejecución del programa capitalista impuesto a escala continental.

Lo que oculta el culebrón "democrático"

Los que impulsan la farsa de la restauración de la "democracia" y la reinstalación de Zelaya en el gobierno como expresión de "liberación" del "pueblo hondureño", soslayan el siguiente detalle:

Honduras no es un país soberano: Militarmente, es un satélite de las estrategias del Pentágono en Centroamérica (su virtual "base terrestre). Económicamente, es un enclave de los bancos y corporaciones anglo-europeos asociados con la oligarquía local. Políticamente, su sistema político-institucional (Gobierno, Parlamento, corte de Justicia, etc) solo está para cumplir el programa imperial-capitalista nivelado para toda la región, más allá de quien ocupe eventualmente el cargo de Presidente.

Por lo tanto, la restitución de Zelaya a la gerencia capitalista de Honduras no es ningún acto de restitución del "sistema democrático", sino el cambio de una pieza (la restitución de Zelaya) por otra (el retiro del gobierno usurpador) dentro del mismo sistema imperial capitalista vigente.

Con Zelaya, o con Micheletti, no cambia ni una coma en Honduras: El programa es el mismo, los bancos y la trasnacionales son los mismos, el sistema de apropiación privada de la producción y la riqueza es el mismo, la base militar de EEUU es la misma, la pobreza estructural y el hambre (como emergente capitalista) son los mismos.

Vender a Zelaya, una pieza funcional más del sistema, como una alternativa de "liberación en democracia", es un absurdo que no resiste ningún análisis lógico fundado en las estadísticas y en los hechos.

El sistema capitalista es un poder estructural estratégico (económico, militar y político), que no se altera con presidentes que declaman "revolución" desde gobiernos capitalistas, sino por medio de una estrategia, una organización y planes operativos de acción en todos los niveles orientados a sustituir al sistema capitalista por otro.

Justamente, lo que no hacen (ni buscan) Chávez y la izquierda "electoralista" que monta habitualmente los espectáculos de la "revolución democrática" en América Latina.

Por lo tanto, que la puesta en escena con el golpe bananero y el "regreso de Zelaya" junte a Chávez y a la izquierda "electoralista" con Washington y la Unión Europea en una misma bolsa de "defensa de la democracia", no es ninguna sorpresa.

Lo que sí sorprende, es que Cuba, el único santuario vivo de la revolución anticapitalista se preste a la farsa mediática con el culebrón golpista caribeño montado para vender "democracia" imperial por revolución.



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