Impostores de sobrevivientes, Holocausto y Segunda Guerra Mundial

Mar 06 2009 @ 07:59pm
Por: Sauron
Publicado en: Política
Miklos Gruner, de 15 años de edad, fue deportado de Hungría a Auschwitz-Birkenau en Mayo de 1944, con su madre, padre, así como su hermano mayor. Miklos dice que su madre y hermano pequeño fueron asesinados inmediatamente a su llegada al campo. Después, él, su hermano mayor y su padre fueron tatuados en sus brazos y enviados a realizar tareas muy duras y trabajos forzados en una fábrica de carburante sintético propiedad de la IG Farben donde su padre murió a los seis meses.





Por Trinity



Arriba Miklos Gruner



Tras ello, el hermano mayor fue enviado a Mauthaussen y, como el pequeño Miklos estaba solo entonces, dos amigos mayores de su difunto padre, también húngaros, le tomaron bajo su protección. Estos protectores de Miklos eran los hermanos Lazar y Abraham Wiesel.



Durante los meses siguientes, Miklos Gruner y Lazar Wiesel llegaron a ser buenos amigos. Lazar Wiesel tenía 31 años en 1944. Miklos nunca olvidó el número que Lazar tenía tatuado por los nazis: A-7713.



En Enero de 1945, cuando los rusos entraron, los hermanos fueron transportados a Buchenwald. Durante 3 meses que llevó este traslado, en parte a pie, en parte en tren, la mitad de los reclusos murieron y entre ellos estaba Abraham, el hermano mayor de Lazar Wiesel.



El 8 de Abril de 1945, el ejército de los Estados Unidos, liberó Buchenwald. Miklos y Lazar estaban entre los supervivientes del campo. Como Miklos tenía tuberculosos, fue enviado a una clínica suiza y desde entonces, separado de Lazar. Después de su recuperación, Miklos emigró a Australia mientras que su amigo, que también había sobrevivido a la guerra, se había establecido en Suecia.



Años después, en 1986, Miklos, fue contactado en Australia por una revista sueca e invitado a visitar Suecia para encontrarse con su "viejo amigo" llamado Elie Wiesel. Miklos respondió que no conocía a nadie con ese nombre, y le dijeron que Elie Wiesel era la persona que Miklos había conocido en campos nazis bajo el nombre de Lazar Wiesel con el número de recluso A-7713. Miklos aun se acordaba del número y le convencieron entonces de que se encontrara con su viejo amigo Lazar y felizmente aceptó la invitación para volar a Suecia en Diciembre de 1986.



Miklos lo recuerda así:



"Me hacía muy feliz la idea de volverme a encontrar con Lazar pero cuando bajé del avión, me llevé una gran sorpresa cuando no reconocí a aquel hombre, que incluso no hablaba una palabra de húngaro y que hablaba inglés con un fuerte acento francés. De manera que nuestro encuentro duró poco más de 10 minutos. Como regalo de despedida, el hombre me regaló un libro titulado "Noche" del cual él decía ser autor. Acepté el libro que aun no conocía pero le dije a todo el mundo ¡¡que este hombre no era la persona que decía ser!!"



Miklos recuerda que durante aquel extraño encuentro, Elie Wiesel no quiso en ningún momento mostrarle el número tatuado en su brazo, alegando que no quería exhibir su cuerpo. Miklos asegura que Elie Wiesel mostró posteriormente el número a un periodista israelí que Miklos había encontrado y este periodista le dije a Miklos que no tuvo tiempo de recordar el número pero que estaba absolutamente seguro de que no era un tatuaje auténtico.



Miklos dice:



"Tras aquel encuentro con Elie Wiesel, investigué en todas partes que pude encontrar durante veinte años y encontré que el hombre que se hacía llamar Elie Wiesel jamás había estado en un campo nazi ni figuraba en ninguna lista oficial de detenidos".



Miklos encontró también que el libro que Elie Wiesel le había dado en 1986 diciendo que él lo había escrito, había sido escrito en realidad en Hungría en 1955 el viejo amigo de Miklos, Lazar Wiesel y publicado en París bajo el titulo "A Világ Hallgat", que significaba aproximadamente " El Silencio de Mundo". El libro fue acortado y reescrito en francés e inglés para su publicación bajo el nombre de autor Elie Wiesel en 1958, bajo el título francés "La Nuit", y en inglés "The Night". Se vendieron 10 millones de copias de libro en el mundo por Elie Wiesel que incluso recibió un premio Nobel por ello en 1986 cuando, según Miklos, el autor real, que era Lazar Wiesel, había desaparecido misteriosamente.



"Elie Wiesel nunca quiso encontrarse conmigo de nuevo. Tuvo mucho éxito y actualmente cobra 25.000 dólares por un discurso de 45 minutos sobre el Holocausto. He denunciado oficialmente a Elie Wiesel al FBI como impostor pero no he recibido respuesta. También he emitido una queja oficial a la Real Academia Sueca de Ciencias sin resultado alguno. Los medios de comunicación americano y sueco que he intentado contactar han sido indiferentes a mi historia. He recibido llamadas anónimas diciéndome que podría ser asesinado si no me callaba pero ya no temo la muerte en absoluto. He depositado el dossier completo de todo ello en cuatro países diferentes y, si muero repentinamente, todo ello será hecho público. El mundo debe saber que Elie Wiesel es un impostor y voy a hacerlo público. Voy a publicar la verdad en un libro llamado "La historia de una identidad robada a un premio Nobel"







Arriba Elie Weisel



Aquí el relato original publicado en húngaro



Esta historia de Miklos, cuya historia está correindo en Internet como la pólvora, nos hace pensar en cuántos impostores que aseguran haber sufrido los campos de concentración están sueltos por ahí, ofreciendo ruedas de prensa, dando costosas conferencias, dirigiendo fundaciones o escribiendo libros sobre una historia que no vivieron.



Ejemplos de grandes impostores de los campos nazis que hemos conocido, alguno aquí en España.



La historia de Miklos nos recuerda que a los medios de comunicación, las organizaciones de derechos humanos, los gobiernos, los servicios de inteligencia parece importarles muy poco el averiguar la verdad sobre todo esto. ¿Por qué?



El relato también pone de relieve algo innegable y es que, verdaderamente, hubo gente que murió trabajando en condiciones muy poco saludables (por decirlo de forma elegante) para empresas del complejo químico-industrial como la IG Farben, en campos de concentración nazis, mientras Europa y el mundo entero hacían la vista gorda ante los reiterados abusos sobre los derechos humanos de estas personas. De seguro, no todos eran judíos, había personas de otras etnias o con un pasado político que los convertía en personas non gratas para el gobierno totalitario nazi, como así fue demostrado con documentación en el juicio de Nuremberg.



Tampoco hay que tener muchas dudas de que los que no estuvieran en condiciones de trabajar, como niños, enfermos o ancianos, no iban a ser mantenidos por quienes mostraron siempre muy poco interés por los seres humanos.



Pero el asunto de las cifras, de cuántas personas en realidad murieron en esos campos de concentración, trabajando para esas empresas asesinas, es un punto y aparte.



La cifra de seis millones de judíos exterminados ha sido la más fomentada, pero si uno presta atención, como tuve la oportunidad de comprobar no hace mucho, ni los medios de comunicación se ponen de acuerdo en las cifras de muertos, ni tampoco los distintos registros, monumentos recordatorios de holocausto, etc.



El año 2000, Israel anunció que había un millón de supervivientes del holocausto todavía vivos y muchos de ellos, con graves necesidades económicas. Ese número ha sido corroborado por otras fuentes judías.



Vamos a analizar un poco los números, empleando el rudimento del sentido común y las cifras que son consideradas oficiales y nadie discute.



La esperanza de vida en toda Europa en el año 2000 era de aproximadamente 75 años.



Si los nazis eliminaban a todo aquel inferior de cierta edad para trabajar (pongamos 13 años), en 1945, cuando se abrieron al mundo los campos de concentración el superviviente más jóven tenía 13 años y en el 2000 por lo tanto tenía 55 años. Eso significa que 55 de 75 habían muerto ya y 20 (el resto) seguían vivos, lo que, si suponemos que en el 2000 había 1 millón de supervivientes, por una regla de tres, implica que había 3.700.000 personas supervivientes en 1945, lo cual es una cifra espectacular teniendo en cuenta la población judía de Europa viviendo bajo el régimen nazi.



En 2004 se publicaron cifras aun más exactas, alegando que había en realidad 1,092,000 supervivientes.



Teniendo en cuenta esa cifra, 59 años después del 1945, vivían aun 16 (75-59) de cada 75 supervivientes. Si en ese momento, el 2004, había esa cifra de supervivientes, quiere decir que en 1945 había 5.118.750 supervivientes de los campos de concentración nazis. Esa cifra sería justa sin contar a supervivientes por debajo de los 13 años y con una tasa de nacimiento similar a la de los tiempos de paz. Si contamos a los menores de 13 años, tenemos una cifra de 27.300.000 supervivientes vivos en 1945, dos veces más que toda la población judía en 1938.



Los números dicen que algo no cuadra.



La conclusión que el sentido comun viene a dictar es que las cifras oficiales, o bien han sido falsificadas con objeto de obtener compesaciones económicas para los supervivieners o con algún otro propósito, o bien no hubo nunca ningún tipo de exterminio como se pretende.



Se argumenta que la mayor parte de las víctimas tiene una edad superior a 75 años. Si la esperanza de vida en toda Europa es de 75 años, uno se plantea necesariamente la pregunta de qué clase de condiciones de vida vivieron estos supervivientes que les hace vivir más tiempo que la mayor parte de la gente que no tuvo la desgracia de vivir nada semejante. Parece más bien un absurdo contrasentido.



Las propias cifras de la Cruz Roja en 1945 hablaban de 120.000 superviventes de todos los campos de concentración. Ello significaría que debería haber hoy 33.000 personas vivas supervivientes, asumiendo que no hubiera habido ningún exterminio de aquellos en edades que no les permitian trabajar, inferiores a los 13 años. Si suponemos esto último, debería haber unos 10.000 supervivientes de aquello.



Si, incluso, hubiera habido un millón de supervivientes en 1945 y suponemos que nadie murió durante 55 años desde aquello, cabría preguntarse qué significa entonces un "holocausto", como he apuntado arriba.



Pero volvamos a los datos que conocemos a ciencia cierta. ¿Cuántos judíos vivían en Europa durante la Segunda Guerra Mundial?







En este documento oficial podemos ver que en 1938 había 8.9 millones de judíos en toda Europa.



Así que si murieron 6 millones, como dice la historia oficial y las fuentes israelíes, ¿cómo es posible que vivieran todavía más de 5 millones de supervivientes, o incluso más de 25 millones como se ha calculado arriba, después de su paso por los campos de concentración en 1945?



Si verdaderamente murieron 6 millones, suponiendo que todos los judíos de Europa hubieran ido a parar a campos de concentración, lo cual no es cierto en absoluto, hubieran quedado vivos 2.9 millones de judíos en 1945, que si calculamos que tenían 13 o más de 13 años (en edades capaces de trabajar), a fecha de 2009, el más joven, el de 13 años, tendría ahora 77 años, una edad superior a la de expectativa de vida media en Europa en la actualidad.



Dicho de otro modo, si incluso todos los judíos de Europa hubieran ido a parar a campos de concentración, con 6 millones de judíos muertos en el llamado Holocausto, no quedaría hoy en día ni un solo superviviente si tenemos en cuenta una esperanza de vida media normal de 75 años.



De manera que, o nos engañan con el número de supervivientes, o nos engañan con el número de víctimas.



Se puede sugerir, como se ha hecho, que el número de judíos en Europa en 1945 había aumentado espectacularmente frente a las cifras registradas en 1938 pero la tasa de nacimientos debería haber sido tan alta como la que hay en tiempos de paz, donde no hay exterminio, ni campos de concentración, de forma que el argumento sobre un espectacular aumento de la población en esos 7 años no se sustenta.



Por otro lado, si se observa la distribución de los judíos que vivían en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, su número real no va más allá de 3 a 4 millones de judíos que vivían bajo dominio nazi. ¿Cómo pudieron entonces morir asesinados 6 millones de ellos?. ¿Cómo pueden además quedar vivos más de 1 millón de supervivientes?

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