Los Medios de Comunicaci髇 como Sistema Represivo del Capitalismo

Mar 24 2009 @ 03:42am
Por: Felipe IV
Publicado en: Tecnolog韆
Por sus alt铆simo potencial formador y orientador de conducta social a escala masiva (conseguido a trav茅s de la manipulaci贸n informativa) los medios de comunicaci贸n se han convertido en la columna vertebral de las estrategias de dominio del sistema capitalista a escala global. El papel que van desarrollar en la crisis social que se avecina.



Por Manuel Freytas (*)

A) Los due帽os de las "noticias"

La funci贸n esencial de la empresa medi谩tica (los medios de comunicaci贸n) se define esencialmente por la manipulaci贸n informativa orientada hacia el control de la "opini贸n p煤blica", pero sus objetivos no son sociales ni desinteresados como describe la mitolog铆a de la "objetividad period铆stica".

Las famosas banderas "茅ticas" del periodismo: imparcialidad, objetividad, libertad de expresi贸n, no son nada m谩s que mitos encubridores del multimillonario negocio medi谩tico que moviliza a diario el mercado de la informaci贸n a escala global.

El proceso de fabricaci贸n y distribuci贸n de la informaci贸n, no est谩 motivado por la necesidad de "informar" sino por la necesidad capitalista de vender noticias (el producto).

Para ello los medios (al igual que cualquier empresa capitalista) generan necesidades masivas de consumo en la sociedad (el mercado), y trazan estrategias informativas destinadas a favorecer su crecimiento empresarial y posicionarse para competir con 茅xito en el mercado (la b煤squeda de ganancia).

En primer lugar, la informaci贸n es una mercanc铆a destinada a producir rentabilidad econ贸mica como cualquier otro producto comercial en oferta en el mercado capitalista.

En t茅rminos funcionales (y m谩s all谩 de la leyenda que se fabrican a su alrededor) las empresas period铆sticas no est谩n guiadas por fines sociales sino por la b煤squeda del lucro econ贸mico.

En segundo lugar, y por el car谩cter estrat茅gico de la funci贸n comunicacional que desarrollan (desde el punto de vista de la preservaci贸n de la "gobernabilidad" del sistema) los medios son herramientas claves para el control (y/o manipulaci贸n) de los procesos econ贸micos, pol铆ticos y sociales.

Los medios de comunicaci贸n (al contrario de lo que pregonan sus mitificadores) no practican la "objetividad informativa" ni la independencia editorial por dos razones pr谩cticas principales:

A) Son empresas que no funcionan con objetivos sociales sino con objetivos comerciales sujetos a ley de la b煤squeda de rentabilidad capitalista.

B) Su dependencia estructural al sistema de poder econ贸mico que controla todos los resortes de la producci贸n, las finanzas y el comercio internacional, por encima de los pa铆ses y a escala planetaria.

El accionar de los grandes conglomerados medi谩ticos (tanto a nivel local como internacional) no est谩 orientado -como se quiere hacer creer- a servir al iinter茅s de la sociedad sino a servir al inter茅s de los grupos econ贸micos y pol铆ticos dominantes que constituyen su mayor fuente de financiaci贸n y rentabilidad comercial.

El poder (tanto en los pa铆ses centrales como perif茅ricos del sistema capitalista "globalizado") s贸lo invierte dinero en los medios a cambio de una contraprestaci贸n de servicios.

En el negocio de la informaci贸n, como en cualquier emprendimiento comercial, los medios s贸lo trabajan para quien paga (o puede pagar) por sus servicios "informativos".

As铆 como las grandes corporaciones econ贸micas fijan las reglas del mercado y forman los precios, las grandes corporaciones medi谩ticas fijan las reglas y determinan a diario (a trav茅s de la cartelizaci贸n monop贸lica) lo que "es noticia" y lo que "no es noticia" en el mercado de la informaci贸n a nivel local e internacional.

La "valorizaci贸n" de las noticias difundidas a escala masiva no est谩 determinada por la b煤squeda del conocimiento o de la compresi贸n de los procesos econ贸micos, pol铆ticos y sociales, sino por la b煤squeda de ganancias o por la defensa de intereses puntuales del sistema (corporativo) del cual extraen el fuerte de su rentabilidad comercial.

Adem谩s de las ventas al p煤blico y de las suscripciones, el grueso de la rentabilidad comercial del gigantesco y multimillonario negocio de los monopolios period铆sticos, se nutre principalmente de dos fuentes de financiaci贸n:



A) Los grandes grupos econ贸micos concentradores de la econom铆a y del comercio exterior.



B) El Gobierno y los grupos pol铆ticos del Estado capitalista (tanto centrales como perif茅ricos).

La gran tajada de rentabilidad de los conglomerados medi谩ticos es aportada por los grandes consorcios bancarios, industriales o de servicios, que conforman la porci贸n mayoritaria de la "torta" publicitaria pautada comercialmente en los monopolios de la informaci贸n.

La relaci贸n comercial que las empresas medi谩ticas mantienen con gobiernos y organizaciones pol铆ticas (tanto en los pa铆ses centrales como perif茅ricos del sistema) se establece en dos niveles funcionales:

1) La publicidad institucional (oficial) que los gobiernos pautan en los medios de la corporaci贸n medi谩tica a los fines de publicitar su gesti贸n y generar consenso electoral entre los diferentes grupos sociales.

2) Las pautas publicitarias o las diferentes v铆as de negociaciones en negro que los operadores comerciales de los consorcios medi谩ticos (hegemonizadores y formadores de las "noticias diarias") establecen con los pol铆ticos y partidos con el objetivo de instrumentar operaciones de prensa en contra de sus competidores, o en contra del propio gobierno, durante las campa帽as electorales.

Esta relaci贸n de "supervivencia mutua" con el establishment de poder (agregada a su funci贸n manipuladora y orientadora de conducta social masiva) convierte a los grandes conglomerados medi谩ticos en una herramienta estrat茅gica clave para el control y orientaci贸n de los procesos econ贸micos, pol铆ticos y sociales que los tienen como protagonistas claves.

B) El nuevo ej茅rcito represivo

Su alt铆simo potencial orientador y generador (a trav茅s de la manipulaci贸n informativa) de conducta social a escala masiva convirti贸 a la corporaci贸n medi谩tica en un instrumento irreemplazable para el dominio del sistema capitalista tanto en los pa铆ses centrales como perif茅ricos.

La condici贸n esencial para el funcionamiento del Estado capitalista (tanto en Am茅rica Latina como en el resto del mundo) se resume en tres factores: Estabilidad econ贸mica, gobernabilidad pol铆tica y "paz social".



La "estabilidad econ贸mica" garantiza el funcionamiento ordenado de la explotaci贸n (y los negocios) capitalistas, y la "paz" es el sost茅n de la "gobernabilidad" del sistema a escala global. Cuando (a causa de alg煤n conflicto de orden social, pol铆tico o econ贸mico) se altera alguno de estos tres par谩metros, el sistema activa inmediatamente mecanismos de supervivencia para recuperar el control pol铆tico y social.



Esas tres condiciones son b谩sicas para que el "sistema" (la estructura funcional) de los negocios y la rentabilidad capitalista funcionen sin interferencia y no se alteren las l铆neas matrices de la propiedad privada y concentraci贸n de riqueza en pocas manos.

Cuando por alguna raz贸n se altera alguno de estos tres factores, el sistema entra en crisis, y debe generar inmediatamente alternativas para preservar su supervivencia.

Por ejemplo en Latinoam茅rica, durante la Guerra Fr铆a por a茅reas de influencia con la URSS, cuando la "subversi贸n comunista" (la guerrilla revolucionaria) amenazaba con la ruptura de la "estabilidad econ贸mica", la "paz social" y la "gobernabilidad", las corporaciones trasnacionales y el Departamento de Estado activaban un golpe militar con represi贸n para restablecer el "orden".

Luego de la sustituci贸n del dominio "duro" (militar) por el dominio blando (democr谩tico) tras la ca铆da de la URSS, el fin de la Guerra Fr铆a y la desaparici贸n de la lucha armada revolucionaria, los m茅todos del control pol铆tico y social para preservar la "gobernabilidad" del sistema ya no son militares sino psicol贸gicos.

El desarrollo tecnol贸gico e inform谩tico de la era de las comunicaciones, la globalizaci贸n del mensaje y las capacidades para influir en la opini贸n p煤blica, convirtieron a las operaciones de acci贸n psicol贸gica medi谩tica en un arma estrat茅gica de importancia clave para el control pol铆tico y social.

La etapa de la "colonizaci贸n de las sociedades" con el consumo de productos, comenzada en la d茅cada del 60, posibilit贸 la era de la "colonizaci贸n mental" con el consumo de informaci贸n perfeccionada con el advenimiento masivo de Internet y de las comunicaciones globalizadas en la d茅cada del 90.

Manipular, controlar, y convertir al individuo-masa en potencia social direccionado con fines de control y dominio pol铆tico-social es el objetivo estrat茅gico clave de la Guerra Psicol贸gica desarrollada en los medios masivos de comunicaci贸n.

La represi贸n ya no se ejercita en forma de acci贸n militar (suprimir y/o neutralizar al enemigo en forma f铆sica) sino por v铆a de la acci贸n psicol贸gica (captaci贸n de la voluntad y manipulaci贸n de conducta colectiva).

A diferencia de los ej茅rcitos militares, el ej茅rcito medi谩tico no hiere ni mata para reprimir, sino que a铆sla y demoniza socialmente a los grupos que utilizan metodolog铆as de lucha social que perjudican la "estabilidad" (o sea, la rentabilidad) del sistema capitalista.

Los objetivos del control social ya no se sit煤an en un plano visible y con presencia de brutalidad militar, sino en un plano invisible y sin presencia de aparatos armados: La represi贸n militar (orientada a preservar la "gobernabilidad" del sistema) fue sustituida por la represi贸n psicol贸gica medi谩tica (que orienta conducta social masiva en la defensa de la "gobernabilidad" del sistema).

El dominio por medio de la represi贸n militar -utilizado por las antiguas dictaduras digitadas por Washington- fue sustituido por las campa帽as masivas de acci贸n psicol贸gica medi谩tica orientadas a que la sociedad legitime ese dominio en las urnas.

"Miro la televisi贸n y luego existo": El axioma elemental del humano convertido en un microchip programado por las trasnacionales capitalistas de la informaci贸n.

Cuando el sistema capitalista trasnacional, por medio del mensaje televisivo consumista, nivel贸 un "modelo 煤nico de pensamiento" a escala global, sent贸 las bases psicosociales para el control pol铆tico-ideol贸gico por medio de la informaci贸n period铆stica manipulada por operaciones psicol贸gicas .

El individuo-masa, o Alienado Programado (AP) fabricado por la TV, se desarrolla en la primera fase de las operaciones psicol贸gicas-medi谩ticas-publicitarias imperiales orientadas a imponer la sociedad de consumo capitalista en las 谩reas dependientes del Tercer Mundo, a fines de la d茅cada del 50, y experimenta su m谩ximo nivel de desarrollo con el advenimiento de la era de las comunicaciones inform谩ticas globalizadas a fines de los 90.

El Alienado Programado (AP) es el prototipo de "hombre universal" modelado por las pol铆ticas niveladoras consumistas impuestas por las trasnacionales capitalistas a escala planetaria.

El AP de la era inform谩tica rompe definitivamente con la matriz cultural del viejo "Estado nacional" y se proyecta como un microchip nivelado del nuevo "Estado trasnacional" de las corporaciones capitalistas que han divido el mundo en "gerencias de enclave".

El AP no est谩 programado para pensar (desarrollo reflexivo) sino para consumir productos capitalistas por medio de consignas (esl贸ganes) y de im谩genes sin ninguna relaci贸n entre s铆.

Sus emociones y pensamientos (programados por el mensaje televisivo) duran y se terminan con las im谩genes en la pantalla: El AP es el hijo de la "patria televisiva" nivelada mundialmente como primer "agente socializador" en reemplazo de la familia, la escuela y las tradiciones culturales de su lugar de nacimiento.

Mediante la manipulaci贸n y direccionamiento de conducta por medios psicol贸gicos el individuo-masa se convierte en "soldado cooperante" de los planes de dominio y control social establecidos por el capitalismo trasnacional y la potencia imperialista regente.

Es a la vez, v铆ctima y victimario, de las operaciones psicol贸gicas, ya que se convierte en una c茅lula trasmisora tanto de planes de consumismo capitalista como de planes de control y represi贸n social manipulados sin el uso de las armas.

E) La nueva l贸gica represiva

Quien observe atentamente el mapa pol铆tico y social tanto de los pa铆ses centrales como de los perif茅ricos, podr谩 comprobar que el uso de la represi贸n policial y militar de los (hoy reducidos y escasos) conflictos sociales y sindicales es m铆nima y solo se la utiliza en casos extremos.

Y eso tiene una explicaci贸n: Los gobiernos del mundo (t茅cnica y funcionalmente, gerencias de enclave de los bancos y corporaciones trasnacionales) no se mueven dentro de un esquema militar (el viejo sistema de dominaci贸n) sino dentro de un esquema pol铆tico-democr谩tico (el nuevo sistema de dominaci贸n).

Por lo tanto, si caen en la tentaci贸n de reprimir policialmente, la corporaci贸n medi谩tica les arroja la sociedad en contra calific谩ndolos de "represivos y violentos".

Los gobiernos que cometen el error de reprimir militarmente son inmediatamente rechazados por la sociedad masivamente nivelada en la condena a " toda forma de violencia", m谩s all谩 de sus contenidos.

De la misma manera que en la d茅cada del setenta, los medios de comunicaci贸n utilizaban la figura del "subversivo" (como expresi贸n de demonizaci贸n social justificatoria de la represi贸n militar), hoy utilizan la figura del "violento social" para aislar, deslegitimar y condenar socialmente las luchas sindicales y sociales que atentan contra la "estabilidad econ贸mica", la "gobernabilidad" y la "paz social" del sistema.

De esta manera, y a la luz del crecimiento desmesurado a nivel global de los activos empresariales y de las fortunas personales (con su contracara de pobreza y exclusi贸n social masiva) se verifica aquel axioma que expresa que "la paz es el negocio del dominador".

Y prueba la efectividad de las t茅cnicas medi谩ticas para controlar las protestas sociales y sindicales con la l贸gica represiva de la "antiviolencia" predominando sobre las razones de los reclamos.

No importa que el que corte ruta sea un hambriento o un desocupado (en el mundo hay 1000 millones de hambrientos y m谩s de 2000 personas que viven por debajo de las necesidades b谩sicas), la opini贸n p煤blica est谩 masivamente "adoctrinada" (por los medios de comunicaci贸n y sus conductores) para rechazar (sin ning煤n an谩lisis de las causas) las huelgas y los cortes de ruta que generan "violencia social".

La nueva estrategia represiva tiene su matriz funcional en la nivelaci贸n masiva de una conciencia y opini贸n "antiviolencia" que se superpone a cualquier l贸gica de legitimidad o de justicia social expresada por los grupos que cortan calles, rutas o hacen huelgas para reclamar por sus derechos o por una mayor distribuci贸n de la riqueza.

As铆 como durante las dictaduras militares se demonizaba al "subversivo" para descalificar su proyecto de cambio del sistema capitalista por otro m谩s justo, a los que ahora hacen huelga y cortan rutas se los demoniza como "violentos" para deslegitimar las luchas sociales por un mejor reparto de la riqueza.

En t茅rminos concretos (y disfrazados de servidores p煤blicos de la comunicaci贸n social), los consorcios medi谩ticos que realizan el control pol铆tico y social (en sustituci贸n de los militares) son auxiliares complementarios de la "Justicia" (del sistema) en la tarea represiva, y el sujeto a reprimir ya no es el "subversivo comunista" sino el "violento social".

Se trata de una represi贸n sin fusiles, donde la acci贸n militar es sustituida por la manipulaci贸n medi谩tica en alta escala orientada al direccionamiento pasivo de la conducta social hacia los objetivos de preservaci贸n del sistema capitalista.

En este escenario, las fuerzas policiales y militares tienen como funci贸n principal: disuadir antes que reprimir, para preservar a su vez, los acontecimientos que pudieran desbordar y alterar la "paz social" del sistema.

Es as铆 que el gobierno que decide utilizar la fuerza policial o militar, tambi茅n pierde inmediatamente legitimidad pol铆tica y apoyo social, tarea de la que se encargan los propios medios de comunicaci贸n, cuya misi贸n es preservar el "sistema democr谩tico" (de dominaci贸n capitalista) en los par谩metros establecidos de la "estabilidad econ贸mica, la "gobernabilidad pol铆tica" y la "paz social".

F) El control en la crisis

Hoy, la ecuaci贸n que resume la supervivencia del sistema capitalista (estabilidad econ贸mica, gobernabilidad pol铆tica y "paz social") se encuentra claramente amenazada por una "crisis global" resumida en tres escenarios: Crisis financiera recesiva mundial, quiebre de empresas, y despidos laborales cada vez m谩s masivos.

El resultante de ese proceso, por l贸gica interacci贸n, amenaza con romper la "estabilidad econ贸mica", la "gobernabilidad pol铆tica" y la "paz social" mediante procesos de protestas y conflictos encadenados que comienzan a extenderse desde los pa铆ses centrales a las 谩reas emergentes y subdesarrolladas del mundo capitalista "globalizado".

El quiebre de la "paz social", que podr铆a llegar a desarrollarse a escala planetaria (con el consecuente quiebre de la "estabilidad econ贸mica" y la "gobernabilidad pol铆tica") coloca al sistema capitalista ante la alternativa de reprimir los conflictos y las protestas sociales que comienzan a extenderse desde Europa a todo el planeta.

Pero el sistema se enfrenta a una disyuntiva: El actual esquema de dominaci贸n y explotaci贸n capitalista mundial, ya no se rige por la doctrina militar setentista de la "seguridad nacional" sino por la doctrina del "sistema democr谩tico", y por lo tanto los actores de la represi贸n como los "alteradores del orden" cambiaron de identidad.

Hoy el conjunto de la sociedad (a causa de la crisis recesiva global y sus emergentes sociales), ya no est谩 amenazada por el peligro de la "violencia subversiva" sino por el peligro de la "violencia social" expresado en las huelgas y protestas masivas que ya se verifican en las metr贸polis de Europa, principalmente en los pa铆ses m谩s pobres del Este.

Consecuentemente, los que hoy amenazan con quebrar el orden y la "paz social" (con huelgas y reclamos sociales) ya no son los "subversivos" (contra quienes se dirig铆an los golpes y la represi贸n militar), ni tampoco los "terroristas" de la era Bush (que sirvieron para legitimar las nuevas invasiones militares) sino los "violentos" que cortan rutas, calles, y peden llegar a alterar el proceso de la "gobernabilidad" a escala global.

La amenaza de desocupaci贸n masiva es el n煤cleo esencial, el detonante central de los conflictos sociales y sindicales que comienzan a extenderse por v铆a de los bancos y empresas transnacionales que hoy ya est谩n despidiendo masa laboral tanto en EEUU, Europa como en los pa铆ses emergentes y subdesarrollados de Asia, 脕frica y Am茅rica Latina.

Este proceso a su vez, y a medida que avancen los conflictos sociales y sindicales producidos por la crisis, va a impulsar una profunda reestructuraci贸n en la estrategia y en los m茅todos del control pol铆tico y social "sin represi贸n" que los medios de comunicaci贸n ven铆an implementando de la mano de la democracia imperial.

Los ej茅rcitos y los aparatos de seguridad, que fueron relegados a un segundo plano por la estrategia de dominio con el "poder blando", van a adquirir un nuevo rol represivo para contener a las protestas violentas causadas por los despidos, las bajas de salarios y la imposibilidad de acceder al consumo elemental para la supervivencia por parte de las mayor铆as que van a ser desplazadas del mercado laboral y del consumo.

驴Pero cual va a ser el papel de los medios represores durante la crisis social que se avecina?

En primer lugar, los medios internacionales y locales ya se orientan a presentar la crisis encuadrada en la figura del "peligro de caos econ贸mico y social" que amenaza a la sociedad mundial en su conjunto.

As铆 como en las anteriores etapas de dominio asustaron con el "subversivo comunista" y el "terrorista" como potenciales causales de ruptura de la estabilidad econ贸mica, de la gobernabilidad y la paz social, en el presente se orientan a presentar a los conflictos sindicales y sociales (emergentes de la crisis) como causales de un proceso de "subversi贸n social" que puede llevar al "caos y a la ingobernabilidad" del planeta.

En segundo lugar, la experiencia manipuladora-represiva de la corporaci贸n medi谩tica va a utilizar la figura del "subversivo social" (como detonador del rechazo colectivo) para neutralizar, aislar y/o desactivar los conflictos y movilizaciones sociales que empiezan a proyectarse como emergente de la crisis financiera recesiva a escala global.

De la misma manera, los ensayos que ya se est谩n haciendo con el temor a la "subversi贸n social" sirve para configurar una nueva psicolog铆a masiva funcional a la represi贸n policial que los consorcios medi谩ticos van a instalar cuando estallen los conflictos sociales y sindicales previstos para cuando el escenario de la crisis recesiva mundial impacte como "crisis" social a nivel mundial.

Con la teor铆a y pr茅dica de los "extremos violentos" encuadrados en la figura de "subversi贸n social" (y dentro de un esquema de democracia blindada), la corporaci贸n medi谩tica prepara el advenimiento y la legitimaci贸n de un proceso de represi贸n policial de los levantamientos sociales y sindicales derivados de los despidos y rebajas salariales.

De nuevo van a utilizar la l贸gica del "subversivo" (esta vez encarnada en las v铆ctimas sociales de los despidos y de la crisis alimentaria) para dividir las protestas y generar nuevas alternativas de dominio en "paz y democracia" combinando la represi贸n militar con gobiernos constitucionales.

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