Comenzando a Vivir

Apr 09 2009 @ 03:53am
Por: Samurai Jack
Publicado en: Pensamientos


Compañía

Basta,
no estás solo.
¿Acaso no cae la lluvia sobre ambos
y es el mismo sol el que nos seca?
Entonces,
recuerda
que tan sólo somos
trechos distintos,
del mismo camino...
¿Acaso no sabes
que tendremos que estar juntos,
pues somos la misma cosa?
Deja entonces de quejarte.
Lo que va a pasar,
pasará sobre ambos
y será entonces
cuando tú serás parte de mi polvo
y yo seré parte del tuyo....


Fuerza

Todo mi mal
no puede nada
contra tu sonrisa...


Esperanza

Me duele algo
no se qué es...
Pero al final
ya no importa,
no quiero averiguarlo
pues quizás sea
lo que me mantiene
vivo...


Atemporalidad

El tiempo sin tiempo
es sencillamente
éste,
en el que eres mortal
mientras vives
el amanecer
en medio de la oscuridad,
mientras escuchas en los pájaros
la lluvia caer a la tarde.
Cuando logras ver
cómo se estrechan sin sangrar,
tu existencia
y las luz del atardecer.
Amanece del ensueño enrarecido
pues al hacerlo
tal vez logres encontrar
fragmentos de lo eterno
que caen suavemente
en el olvido
que el tiempo hace de sí mismo...


Mi Inspiración

En los rayos de luz
que atraviezan la oscuridad,
se manifiesta tu presencia.
Basta pues, dejarse guiar por ellos
cuando la senda
resulta difícil de hallar.

De ellos y de su compañía,
surgen las huellas
hechas por mis pasos,
los pasos que junto a los de otros,
serán los que abrirán los nuevos caminos.

Indisolubles serán nuestras acciones
al ir cayendo poco a poco,
en el mar de la Historia.
Pero qué pobres y vacías serían,
nuestras pequeñas gotas,
si su cauce
no estuviera siendo iluminado.

Tendrán de esta manera,
la estatura del viento,
que ayuda en su vuelo a los pájaros
y los libra de vidas sedentarias,
cuando a veces destruye
después de una tormenta,
sus seductores nidos...

Hoy pues, su presencia
me aleja de los oscuros idealismos,
peligrosos baches de libros y teorías.
Mi labor entonces, se hace más cercana a tu verdad,
es por eso,
porque me enriqueces y me llenas
aún sin pronunciar palabra,
que necesito,
tu compañía.


El Instante

Se requiere urgentemente
la presencia de un cadáver
en la muerte de un grano de trigo...
¿Escuchas el viento?
Mueve las hojas,
tus hojas.

Tendré que estar
me lo han pedido
muy amablemente
las metrallas,
los cementerios,
los muertos:
Ellos,
tus padres,
mis padres,
los padres,
de todos
los de la patria
la patria que ellos aman
para ellos...

Esto
me lo hubieran pedido
en otro tiempo,
en el tiempo
en que vivían su muerte.
Mientras estaba muerto,
intentando vivir.
Pero debo confesarte,
que nunca tuve padres
aunque los tuve.

Ahora ya no es tiempo de estar..
Mi enjuto cadáver
pide ahora solamente
un instante,
para ser....

¿Escuchas el viento?
Mueve las hojas
caídas
en el suelo.
Penetrando a su vez
la piel,
esta piel.
Ahora,
ha llegado hasta nosotros
que talvez somos los que seremos
quienes seguimos siendo
los de antes...
En ese traidor instante,
en el que desconocimos
la vida,
en este grano de trigo
que por ahora,
muere...


La Senda que divide el Maizal

Vendrá el sol como un viejo amigo
a encontrarnos en el camino,
será entonces cuando podremos hablar,
nos cubrirá y lo respiraremos
exigiendo, la ternura del pan...

La vida se esparce y continúa
como el agua del arroyo que va al mar,
como el ave siente al viento que acaricia sus alas
quien le permite volar
quien en la tormenta le deshace el nido,
Ah, si tuviera la estatura del viento...
la vida,
o la muerte si lo quieres
es como una oruga
la semilla futura del cambio presente.
No puedo sentarme para ver esto.
Lo que fuí una vez, ya no lo soy más
aunque lo soy.
Mis ojos son el límite de un movimiento contínuo,
imparable,
inevitable,
necesario.
Me veo en todas las puestas de sol,
distinto e igual a mí mismo...
Las aguas del joven río envejecen en el lago
como el árbol solitario en la campiña.
Un abismo nos separa,
tu carne y la mía se engusanan
tus gusanos y los míos se entrelazan
y se vuelven uno junto a los pueblos de la tierra
tal como se nos prometió
seremos uno en el polvo...
Hojas de árboles que cambian de color,
pisadas de hombres que nos trabajan
y nos abren las entrañas,
para que la vida resurja de nuestros cuerpos.
Serán distintos los caminos
crecerán entonces las semillas,
unos irán a caballo, otros a pie
pero siempre nos encontraremos...
Veremos entonces, cómo será la cosecha
nos veremos a nosotros mismos,
a un lado y al otro de la senda
y será en donde estemos
que seguiremos cambiando,
viviendo muertes distintas.
Seremos historias sin palabras
nos volveremos ángeles sin alas
seremos, los demonios de la tierra...