緾u醤do termina la crisis financiera?

Oct 14 2008 @ 06:14pm
Por: Felipe IV
Publicado en: Crisis financiera

Impacto de la crisis en la econom铆a real

Economistas argentinos y extranjeros, y ex funcionarios analizan la debacle de los mercados y su impacto en la econom铆a real. Las comparaciones con la crisis del 30 y los escenarios probables.



Por N茅stor Restivo - Clar铆n, Argentina

Cu谩l es el piso de esta crisis?

Es la gran pregunta, y la que parece no tener respuesta. Pero estas notas proponen diversas miradas para entenderla y, si no anticipar el curso que tendr谩, al menos ofrecer marcos de referencia. De una crisis como 茅sta --es el consenso-- no se sale sin una acci贸n fuerte y coordinada de los Estados. Los mercados en estos casos son proc铆clicos, alimentan el p谩nico y no paran por s铆 la destrucci贸n de valor. No alcanz贸 hasta ahora con inyectar dinero, bajar tasas ni nacionalizar bancos, pero seg煤n los analistas, una mayor coordinaci贸n y mejor instrumentaci贸n de las medidas podr铆an ir atenuando el ritmo de la debacle. Esto es as铆 desde los a帽os 30, tras el crac burs谩til de 1929. Antes el capitalismo pretend铆a autorregularse por el mero mercado, y los ciclos eran m谩s espasm贸dicos y recurrentes.

Pero aquella crisis, que origin贸 la Gran Depresi贸n, alumbr贸 tambi茅n la responsabilidad de los Estados en sostener los andamiajes econ贸micos. Si se compara la actual debacle con la de hace casi 80 a帽os (por la especulaci贸n, desregulaci贸n, inequidad en los ingresos y sobreoferta que la origin贸; por el contagio burs谩til y el epicentro en Wall Street, etc.) hay que decir tambi茅n que en verdad aquella s贸lo peg贸 fuerte en la econom铆a real cuatro a帽os despu茅s. En 1933, el nuevo gobierno de Franklin Roosevelt lanz贸 con el New Deal ("Nuevo Pacto") un in茅dito paquete de ideas keynesianas para la intervenci贸n estatal. Pero la depresi贸n sigui贸 toda la d茅cada y hasta entrada la siguiente, cuando el ingreso de Estados Unidos a la II Guerra Mundial salv贸 al fin la econom铆a del pa铆s v铆a la industria b茅lica y las vinculadas (igual pas贸 en la recesi贸n de 2001, de la que tambi茅n ayud贸 a salir otra guerra, contra Irak y Afganist谩n).

Por eso, una lecci贸n aprendida es que crisis como la actual pueden demorar a帽os en superarse, si bien las condiciones de 茅poca de hoy son distintas a las de los a帽os 30. La desvalorizaci贸n burs谩til frenar谩 alg煤n d铆a, igual que la corrida bancaria, pero lo que importa m谩s es el golpe a la econom铆a real. Economista de moda por anticipar lo que incubaba la megaespeculaci贸n y la desregulaci贸n, y por ironizar sobre el "socialismo" norteamericano, Nouriel Roubini (Universidad de Nueva York) advierte que la recesi贸n ya est谩 instalada en pa铆ses que suman el 55% del PBI mundial (Estados Unidos y Canad谩, algunos europeos, Jap贸n, Australia, Nueva Zelanda). Y que "no pueden descartarse un colapso sist茅mico y una depresi贸n global" dado el da帽o alcanzado en diversos activos.

La pregunta, indica, es si ser谩 en forma de "V" (ca铆da y suba abrupta, con un parate de unos seis meses), de "U" (lento proceso, al menos dos a帽os de recesi贸n) o "L" (el peor escenario, ca铆da y llano depresivo, como pas贸 en Jap贸n en los 90 tras otra ola especulativa en activos inmobiliarios.

Roberto Frenkel, del CEDES, dijo a Clar铆n: "Todas las crisis son inoportunas, pero 茅sta lo es extraordinariamente. Llega con un gobierno estadounidense en retirada (el 'pato rengo', como le dicen), un presidente deslegitimado, y otro que asumir谩 en enero". El peso de lo pol铆tico se vio en el tr谩mite de la ley de salvataje, en c贸mo pes贸 lo electoral en el voto de cada legislador. Y adem谩s las medidas van en contra de la ideolog铆a de los republicanos. "Distinto fue el caso en Gran Breta帽a. Aunque ganado por el neoliberalismo y la 'Tercera V铆a' -indic贸 Frenkel-, el Laborismo en el gobierno no tiene prejuicios de ese tipo y profundiza la nacionalizaci贸n o la garant铆a de dep贸sitos si hace falta".

En estas p谩ginas, los argentinos Jorge Castro y Ricardo Arriazu, entusiastas de la forma que tom贸 la globalizaci贸n, creen que no habr谩 depresi贸n global. Castro, bas谩ndose en el asombroso salto de productividad en Estados Unidos y en la apertura de los mercados del Este (por ca铆da de la Uni贸n Sovi茅tica y apertura china) que incorporaron a normas capitalistas a 3.300 millones de trabajadores. Arriazu, porque conf铆a en los anuncios del G-7 (un "arsenal de medidas disponibles casi infinito", escribe) y observa datos como una leve recuperaci贸n en la venta de casas en Estados Unidos o m谩s estabilidad en el precio de materias primas, tras su derrumbe estas semanas. En cambio, desde el pensamiento cr铆tico al curso neoliberal, el peruano Oscar Ugarteche y el chileno Orlando Caputo cuestionan el orden en que se mont贸 el sistema mundial en los 煤ltimos a帽os.

Para Ugarteche, la lecci贸n de esta crisis es que "la ansiedad por tener ganancias financieras alejadas de la producci贸n y la creencia de que eso podr铆a permanecer de forma estable culmina cuando es evidente que todo tiene un precio en esta vida y que no hay ganancias sin riesgos. En ese momento regresa el Estado a salvar, rescatar y luego regular y nacionalizar, y se vuelve a teor铆as econ贸micas m谩s vinculadas a la producci贸n y la distribuci贸n y menos al intercambio. El Consenso de Washington yace en un campo afuera del cementerio religioso, como los suicidas".

Y Caputo considera que el final de la crisis depender谩 de "cu谩nto caigan las ganancias en EE.UU.", que ya vienen en baja y que descansan "en gran medida y en forma creciente en remesas desde el exterior", seg煤n dijo a este diario. Cree que el capitalismo conlleva fortaleza y debilidad, y que la ampliaci贸n de "sus esferas de apropiaci贸n", ya no es s贸lo por "un fuerte incremento de las ganancias por ca铆da de salarios, flexibilidad laboral o apropiaci贸n de recursos naturales", sino que alcanza ahora a "ahorros de millones de personas, lo que puede potenciar y ampliar a las organizaciones de resistencia y cambio".

Las grandes crisis son tambi茅n de alteraci贸n en la hegemon铆a mundial. Aunque el d贸lar sube ahora como refugio, o por salida de capitales de diversos mercados (operaci贸n que se hace mayoritariamente en divisas norteamericanas), o para pagar compromisos (ya que no hay cr茅dito), deber铆a volver a su tendencia declinante. M谩s cuando el salvataje actual engrosar谩 el d茅ficit de EE.UU. Seg煤n el banco Morgan Stanely, llegar谩 a 2 billones de d贸lares en 2009, o sea 12,5% de su PBI (m谩s del doble que el r茅cord de 1983). La deuda p煤blica roza los 10 billones, 70% del PBI, y a eso se suma la deuda de Estados y ciudades en particular afectados tambi茅n por la ca铆da de bancos que especulaban con sus ahorros. Es tan grande la deuda que el famoso reloj de Nueva York que la mide debi贸 descolgarse para ser remodelado: necesita un nuevo d铆gito.

En tales condiciones, en alg煤n momento el d贸lar deber铆a volver a su tendencia a la baja, dijo un operador del Merval. "Si aqu铆 sube el d贸lar es por la tendencia mundial, por la historia argentina y porque se desarman carteras para ser repatriadas a Estados Unidos y demandan d贸lares. Aqu铆 sufrimos estos d铆as por una crisis en el Norte. Y las acciones internacionalizadas, como Petrobras, Tenaris o bancos, caen y arrastran al resto. 'El piso? Nunca se sabe. Hay expectativas con lo que decidi贸 el G7".En el cambio de hegemon铆a (como pas贸 en la salida de la 煤ltima Depresi贸n, de Gran Breta帽a a Estados Unidos), asoma desde luego Asia y sobre todo China. Pa铆s que, igual que otros grandes emergentes, no sufri贸 tanto hasta ahora con la crisis. Pero ninguno podr谩 evitar fuertes ramalazos (ca铆da de consumo, desempleo, m谩s dificultades para combatir la pobreza, menos recaudaci贸n, etc.) por el parate global y la probable retracci贸n del comercio internacional.



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