El pánico y el colapso se propagan: En EEUU y en Europa todos desconfían de todos

Oct 12 2008 @ 03:15am
Por: Felipe IV
Publicado en: Crisis financiera

De la crisis financiera a la recesión

La fórmula podría resumirse así: Los bancos desconfían de los bancos y los mercados no creen en los rescates estatales.



Estalló la confianza y la "economía de papeles" del reinado de la burbuja financiera, que se desploma inexorablemente mientras nadie tiene todavía la respuesta de cual es el piso del derrumbe. Ya no hay lógica ni ilógica: Sólo hay mercados que suben o bajan, que titilan en verde o en rojo, sin que los analistas le encuentren correlación con la realidad.

A tal punto llegan el descalabro y el descontrol que, el lunes, en Wall Street tomaban como una "victoria" que el Dow Jones haya cerrado perdiendo solo el 4% y no el 9% como llegó a marcar en la jornada.

Hay un estallido generalizado de la confianza, coinciden los expertos. La depresión y el colapso son más "psicológicos" que reales, subrayan. Se cayó la confianza y nadie cree en nadie, principalmente en Europa donde las naciones del euro no han conseguido diseñar un plan en conjunto para enfrentar la temible caída bancaria que paraliza el crédito y agrava el bajón pronunciado del consumo.

El crédito, la palabra clave, desapareció del mercado. Las plazas están "secas", los bancos rehúsan prestarse entre sí, y sube la tasa y se contrae (hasta desaparecer) el crédito en el mercado consumidor. La suba de precios + baja del consumo = desaceleración económica conforman el último eslabón mortal de la cadena.

Desde EEUU y Europa, y a través de las bolsas y el sistema financiero, la crisis se propaga como un virus contagioso a los países periféricos de Asia, África y América Latina. ¿Cuánto aguantarán China y los países asiáticos antes de entrar en recesión? se preguntan los exportadores de petróleo y materias primas cuyas economías comienzan a ver resentidas sus recaudaciones por el gran bajón en los precios.

Para los expertos, una caída de las importaciones y exportaciones de China terminaría de cerrar el circulo vicioso de la recesión global que ya se proyecta (por el sistema financiero) desde las economías centrales de EEUU y Europa.

Las economías importadoras de materias primas y de crudo (con precios en caída libre) se abroquelan para resistir con las reservas US$ de sus bancos centrales (acumuladas durante el "crecimiento") al colapso financiero y la sequedad del crédito. Las reservas US$ (con el dólar en ascenso) se "revalorizan" para capear el temporal recesivo que arrastra la crisis financiera, pero no alcanzan para neutralizar la epidemia bursátil proveniente de los países centrales, el epicentro del terremoto.

El punto, dicen los especialistas, es que los gobiernos y los bancos centrales del Imperio capitalista "unipolar" ya agotaron todas las formas de "inyección de liquidez" y está probado que los planes de rescate fracasan uno tras otro por la "desconfianza" existente entre los países, los gobiernos y las supra-entidades del capitalismo financiero-bancario.

El círculo del colapso insisten, va a terminar de cerrar cuándo la crisis de confianza financiera impacte en China. Cuando en China se contraigan el crédito y el consumo, hay que empezar a rezar, dicen los expertos en Wall Street.

La crisis se agudiza: los mercados desconfían de los rescates estatales

La crisis financiera global acaba de dar un giro peligroso: mientras los gobiernos redoblan sus esfuerzos para contenerla, los mercados no creen que tales medidas surtan efecto.

El lunes, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y los gobiernos europeos anunciaron iniciativas que se suman al paquete de rescate de US$ 700.000 millones que el Congreso de EE.UU. aprobó la semana pasada. Los mercados mundiales, no obstante, hicieron sentir su desconfianza de forma contundente. Las acciones europeas registraron su mayor caída de los últimos 20 años, mientras que el Promedio Industrial Dow Jones cerró por debajo de los 10.000 puntos, un mal augurio de que la evolución de la crisis está superando la capacidad de las autoridades para contenerla.

El derrumbe de los mercados ilustra cómo la crisis financiera dejó atrás los problemas del mercado de hipotecas de alto riesgo estadounidenses para transformarse en un problema de confianza. Todos los esfuerzos de Estados Unidos y Europa no han resuelto una falta de confianza primordial. Nadie sabe qué firmas quebrarán, por lo que nadie está dispuesto a prestar.



Bank of America
Corp., considerado uno de los pilares del sistema bancario estadounidense, anunció un abrupto recorte en su dividendo y planes para recaudar capital. Hace apenas tres semanas, el banco acordó la compra de Merrill Lynch & Co., lo que fue interpretado como una señal de fortaleza. El lunes, su presidente, Kenneth Lewis, dijo que estaba presenciando "la época más difícil para las instituciones financieras que me ha tocado vivir en mis 39 años en la banca".

El problema se ha vuelto tan severo que ya no sólo afecta a los bancos, sino a la capacidad de las empresas de endeudarse para financiar sus actividades cotidianas, como pagar sueldos y comprar materias primas. Si no cesa, la paralización de los mercados de crédito de corto plazo tendrá un gran impacto en la ya debilitada economía global, una dura realidad que los inversionistas ya empiezan a reconocer. "Para apuntalar la confianza en el sistema, me refiero a los mercados monetarios, se necesita algo más grande y algo que sea consistente de un país a otro", señala Hans Lorenzen, estratega de crédito para Citigroup Inc. en Londres. "Y se necesita pronto."

La Fed, que ya lleva 12 años en una campaña improvisada para reescribir los libros de texto de los bancos centrales, divulgó el lunes nuevas medidas para eliminar el bloqueo que se ha apoderado de los mercados de crédito de corto plazo en las últimas semanas. Una medida, la decisión de pagar intereses sobre las reservas que dejan los bancos como depósito en el banco central, sitúa a la Fed en una posición para expandir en forma significativa sus programas de préstamos. La probabilidad de que la Fed anuncie nuevos recortes de tasas parece cada vez más mayor.

A medida que la crisis financiera se ahonda y globaliza, una acción coordinada para reducir las tasas de interés podría cobrar un mayor atractivo. "La coordinación es absolutamente esencial", señaló Olivier Blanchard, economista jefe del Fondo Monetario Internacional, en una entrevista de cara a la reunión del FMI y el Banco Mundial este fin de semana en Washington.

Los países de la Unión Europea intensificaron la campaña para coordinar su respuesta ante la crisis, después de que una serie de medidas unilaterales no tuviera el efecto deseado. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, cuyo país ejerce la presidencia rotativa de la UE, leyó en televisión una declaración conjunta de los 27 países de la Unión Europea diciendo que cada uno "adoptará todas las medidas necesarias para proteger la estabilidad del sistema financiero".

La declaración se produjo después de la sorpresiva decisión de la canciller alemana, Angela Merkel, de garantizar todas las cuentas bancarias de los residentes de la mayor economía europea, apenas un día después de criticar una medida similar por parte de Irlanda. El lunes, Austria, Suecia y Dinamarca se sumaron a la lista creciente de países que reforzaron sus garantías a los depósitos bancarios.

Toda esta actividad no ha reparado las fisuras en los mercados de crédito, que se han agravado en las últimas semanas, tras el colapso de Lehman Brothers Holdings Inc. En una señal preocupante, el mercado de papel comercial estadounidense, una fuente crucial de crédito a corto plazo para los bancos y otras compañías en Estados Unidos y Europa, se contrajo en US$ 94.900 millones en la semana concluida el 1 de octubre, para ascender a los US$ 1,61 billones (millón de millones) en deuda circulante, según los datos de la Fed.

La Fed ha actuado enérgicamente en los últimos doce meses para hacer frente a la crisis. Desde septiembre del año pasado ha reducido la tasa interbancaria de 5,25 a 2 por ciento. También ha recurrido a una serie de medidas poco ortodoxas, como garantizar los fondos mutuos de los mercados monetarios, conceder líneas de crédito a los bancos de inversión y asumir activos tóxicos de Bear Stearns y American International Group Inc., por nombrar sólo algunas.

La misión ha sido mantener el flujo de crédito, pero la Fed se ha topado con tres grandes obstáculos.

Primero, los bancos y los inversionistas están tratando de reducir su deuda, un proceso de desapalancamiento que el banco central puede desacelerar, pero no detener. En segundo lugar, la innovación financiera de los últimos años, que supuestamente era positiva porque diseminaba el riesgo, ha resultado ser nociva porque oculta la ubicación del riesgo, exacerbando la incertidumbre sobre qué instituciones financieras pueden sobrevivir. Tercero, la quiebra de Lehman y otras instituciones financieras ha erosionado a tal grado la confianza que incluso los grandes planes de rescate han sido incapaces de restablecerla.

El mercado no funciona. Préstamos interbancarios paralizados: Miedo al miedo

El funcionamiento ordinario de los bancos se basa en prestar dinero a sus clientes a medio y largo plazo financiándose a través de depósitos y préstamos a un plazo en muchas ocasiones inferior.

Una parte significativa de dicha financiación se realiza a través del mercado interbancario. Los bancos se prestan unos a otros a diferentes plazos, a un tipo de interés superior al fijado por el Banco Central Europeo, en el caso del mercado euro. Dicho tipo de interés, denominado Euríbor, sirve de referencia a la mayoría de los préstamos y créditos concedidos a empresas y particulares.

En la coyuntura actual, el mercado interbancario ha dejado de funcionar y de cumplir su papel. Las entidades que poseen un exceso de liquidez prefieren depositar dichas cantidades en el Banco Central Europeo a obtener una rentabilidad superior prestando a otras entidades. Ahora los préstamos entre bancos se realizan en su mayoría a plazo de un día. Nadie se fía de nadie.

Así, el Banco Central Europeo es la entidad que realmente está ofreciendo liquidez a las entidades financieras. El BCE está actuando como intermediario entre las distintas entidades financieras europeas, de tal forma que los bancos prestan al BCE y éste a su vez lo presta a las entidades demandantes de liquidez. El problema es que los préstamos del BCE son sólo a corto plazo y siempre depositando como garantía activos de alta calidad.

Cuando el Euríbor no refleja la realidad del mercado, por la falta de volumen y operaciones, los tipos que padecen los tenedores de préstamos e hipotecas están distorsionados.

Adicionalmente, si los bancos encuentran dificultades para financiarse, es inevitable que los particulares y empresas acaben sufriendo a su vez dificultades de financiación.

Es imprescindible una recuperación de la confianza entre los propias entidades financieras para devolver la normalidad a los mercados de crédito.

En este sentido la puesta en marcha del “Plan de rescate” americano, tras su tardía aprobación, será una buena noticia, aunque lamentablemente parece que tardará algunas semanas en empezar a funcionar. Con la recompra de activos “ilíquidos” por parte del Tesoro americano a los bancos estadounidenses, se marcará un precio de valoración y se inyectará liquidez a las entidades, permitiendo a las mismas volver a prestar a empresas y particulares.

Lamentablemente, la forma en que ha sido aprobado el plan, tras un primer rechazo, y la controversia creada sobre el mismo, ha mermado el efecto psicológico que presumiblemente habría tenido de aprobarse en la primera votación. El “plan de rescate” no resuelve todos los problemas, pero es un paso en la dirección adecuada al poner precio a los activos ilíquidos del balance y parar la espiral de desconfianza.

La extensión de la crisis financiera va a suponer una contracción considerable de las expectativas de crecimiento, principalmente por los efectos perversos de la contracción del crédito. La fuerte caída del precio del petróleo así parece descontarlo.

En este contexto, hablar de temores de inflación en lugar de temores de deflación parece propio de otro planeta. En EEUU ya se descuenta una bajada de tipos de interés dentro de este mismo año.

En el caso del BCE, su cambio de tono en las declaraciones tras la reunión del pasado jueves deberían ser un preludio de una inminente bajada de tipos. Aunque no resuelva todos los problemas, al menos rebajará la carga financiera de las personas y empresas endeudadas.

El principal problema actual es el miedo a las consecuencias del propio miedo entre entidades financieras e incluso entre ahorradores y consumidores.

Nuestro sistema está basado en la confianza. ¿Quién le ha dicho que el papel con forma de billete de 20 € de su cartera efectivamente vale 20€?. A diferencia de los billetes de pesetas, no aparece la leyenda “páguese al portador”. Es cuestión de confianza.

Europa apuntala sus bancos mientras la crisis se propaga

Alemania anunció el domingo una garantía para todos los depósitos de los consumidores en su sistema bancario. La medida forma parte de un conjunto de medidas de emergencia adoptadas en Europa para apuntalar un sistema financiero abatido por la crisis internacional de crédito.

Además de su sorpresiva decisión de garantizar los depósitos bancarios, Berlín acordó un plan de rescate para Hypo Real Estate Holding AG, un banco con activos en torno a los 400.000 millones de euros (US$552.400 millones), que se especializa en financiar la construcción de bienes inmuebles.

El gobierno consiguió que bancos privados concedieran un crédito de 15.000 millones de euros, unos US$20.700 millones, a Hypo. El préstamo se suma a una inyección de 35.000 millones de euros, US$48.200 millones, acordada hace una semana.

Los gobiernos de Bélgica y Luxemburgo, por su parte, orquestaron un nuevo rescate para Fortis NV, un conglomerado bancario y de seguros, que tenía activos por 871.000 millones de euros a fines de 2007, luego de que un plan anterior no frenó un éxodo de clientes. El banco francés BNP Paribas asumirá el control de las operaciones de Fortis en Bélgica y Luxemburgo luego de pagar 15.000 millones de euros en efectivo y acciones.

UniCredit, el segundo banco de Italia, anunció luego de una reunión de su junta directiva un aumento de capital de 3.000 millones de euros. La reunión de emergencia se produjo días después de que el presidente ejecutivo de UniCredit apareció en televisión para insistir en que las finanzas del banco eran sólidas.

Los ejecutivos, sin embargo, decidieron convocar a la reunión luego de que la acción cayera en picada debido a la preocupación insistente entre los inversionistas por la liquidez del banco. La acción de Unicredit alcanzó su valor más bajo en diez años, antes de repuntar.

¿Frente unido?

Las medidas se produjeron menos de 24 horas después de que los líderes de los cuatro mayores países europeos prometieran proteger el sistema financiero del continente, tras una reunión en París.

"Nos estamos comprometiendo de forma solemne a respaldar las instituciones bancarias y financieras", afirmó el presidente francés Nicolas Sarkozy durante una conferencia de prensa en la cumbre del sábado.

Los gobiernos europeos hacen frente a una falta de confianza por parte de los consumidores que merma la credibilidad incluso de los bancos considerados más fuertes.

No obstante, las medidas desesperadas y dispares del domingo plantean interrogantes sobre si los gobiernos, reguladores y banqueros europeos están preparados para sortear las repercusiones de la crisis financiera. Algunas de las principales economías de la región están cerca de la recesión.

"Esta situación nos ha obligado a todos a poner los pies sobre la tierra, y el fantasma de un virulento espiral decreciente de condiciones financieras y crecimiento económico ha tomado una forma muy definida y concreta en la mente de todos", escribió Marco Annunziata, economista jefe global de UniCredit, en una carta a sus clientes. Annunziata no se refería directamente a la situación de UniCredit.

A pesar de que los gobiernos europeos han tratado de mostrar un frente de unidad en su búsqueda de soluciones para la contracción del crédito, las divisiones abundan.

La semana pasada, Irlanda fue criticada por varios gobiernos de la Unión Europea (UE) cuando decidió garantizar de forma unilateral todos los depósitos en las seis instituciones financieras más grandes del país. La Asociación de Banqueros Británicos calificó la decisión de reñida con la libre competencia, mientras el Banco Central y Autoridades de Servicios Financieros de Irlanda dijeron que han registrado un aumento del flujo de depósitos desde que se aprobaron las medidas la semana pasada.

Hasta el momento, las propuestas para crear reglas conjuntas contra la crisis —como un fondo de rescate bancario de miles de millones de euros, similar al plan de US$700.000 millones de EE.UU.— se han abandonado por temor a que fueran imposibles de controlar. A raíz de ello, los cuatro líderes de la UE reunidos el sábado no analizaron acciones concretas, sino que acordaron ciertos principios. Entre ellos: mantenerse mutuamente informados de las medidas para rescatar a los bancos, incluyendo sanciones contra los jefes de bancos que quiebren.

También considerarán formas de enmendar los estándares de contabilidad internacionales y buscarán la relajación de las normas que prohíben la ayuda estatal y los monopolios, según un comunicado divulgado tras la cumbre.

A medida que la crisis se propaga, algunos observadores se comienzan a preguntar si los reguladores europeos han sido lo suficientemente estrictos al evaluar la exposición de los bancos a activos en problemas y su capacidad para evitar problemas de liquidez.

La canciller alemana Angela Merkel dijo que los ejecutivos de Hypo que habían tomado decisiones irresponsables enfrentarán las consecuencias.

La garantía a los depósitos, por su parte, busca exclusivamente apuntalar la confianza del público más que a Hypo, que no es un banco minorista. Los bancos alemanes ya garantizaban un 90% de los depósitos hasta los 20.000 euros, mientras que un fondo voluntario cubría sumas por encima de esa cantidad.



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