La crisis financiera no altera el plan de operaciones en Irak y Afganistán

Oct 20 2008 @ 04:21am
Por: Felipe IV
Publicado en: Crisis financiera
La crisis económica internacional no será un impedimento para que prosigan las operaciones militares estadounidenses en Irak y Afganistán.



Europa Press

Por los menos, atendiendo a la estimación del Comité Presupuestario del Congreso norteamericano, la cual abarca la previsión de fondos destinados para ambos conflictos hasta el 2017, año para el que el país se habrá gastado cerca de tres billones de dólares desde su primera intervención contra el Gobierno talibán en 2001.

Por lo general, los países en conflicto suelen subir los impuestos para financiar estos conflictos. No obstante, y bajo las premisas económicas de la Administración Bush, que precisamente recortó las tarifas impositivas, Estados Unidos ha recurrido al crédito exterior. Así, Irak y Afganistán se financian con dinero prestado.

Durante la campaña presidencial, tanto Barack Obama como John McCain han abordado esta cuestión desde un ángulo humanizado: los sueldos de las tropas.

La campaña de McCain ha criticado el hecho de que el candidato demócrata haya comenzado recientemente a rechazar propuestas de financiación, argumentando que no incluyen un calendario de retirada de tropas.

Desde 2005, el senador por Illinois votó a favor de propuestas para la financiación del conflicto en Irak en al menos una docena de ocasiones --a pesar de su negativa inicial a la invasión estadounidense del país árabe--.

No obstante, la propuesta de la Cámara de Representantes número 1591 fue un punto de inflexión: una inyección económica para los conflictos en Irak y Afganistán, y que incluía fondos por valor de mil millones, destinados a proteger económicamente a los veteranos de guerra. La propuesta de la cámara baja estadounidense fue aprobada por el Congreso, pero fue vetada posteriormente por Bush. La razón: incluía el mencionado calendario de retirada.

McCain votó en contra de la propuesta la primera vez que pasó por el Senado. En la segunda ocasión, no hizo acto de presencia en la cámara alta. Obama votó a favor de la propuesta en ambas ocasiones y, en mayo de 2007, el candidato demócrata fue uno de los 14 senadores que se opusieron a la revisión de la propuesta, y que ya no estaba acompañada de calendario alguno.

"Debemos financiar a nuestras tropas", declaró Obama, "pero les debemos un plan claro y prudente por el que se les exima de hacer de policías en la guerra civil de un país que no es el suyo".

Es decir, "Obama votará contra cualquier propuesta que no incluya un calendario de retirada, y McCain votará contra cualquiera que lo contenga", según el director ejecutivo de Veteranos de América para Irak y Afganistán, Paul Rieckhoff. "Y así se hace la salchicha en Washington", comentó en declaraciones recogidas por el diario estadounidense 'The New York Times'.

De momento, la Administración para la Salud de los Veteranos ya está desbordada con el volumen de soldados heridos que regresan de ambos conflictos, y es incapaz de aportar cuidados de calidad. La Administración para los Beneficios de los Veteranos se encuentra necesitada de una reforma estructural para afrontar los costes necesarios para atender a los veteranos a lo largo de sus vidas: entre 350.000 y 700.000 millones de dólares, según estudios de la Universidad de Harvard.

Acuerdo de seguridad

El reciente borrador para un acuerdo de seguridad alcanzado el miércoles, y por el que las tropas estadounidenses podrían abandonar las principales ciudades del país a finales del próximo mes de enero, antes de retirarse por completo de Irak el 31 de diciembre de 2011, según el portavoz del Gobierno iraquí, Alí al Dabbagh.

Si bien la crisis económica imperante no es un factor decisivo en la retirada de las tropas --al fin y al cabo, Estados Unidos ha incrementado su deuda desde los seis a los diez billones de dólares en menos de ocho años--. Pero desde luego afectará en el sentido de que Washington deberá imponer una política de austeridad económica en estos conflictos.

Se espera que, en 2008, Irak y Afganistán cuesten al Gobierno estadounidense en torno a los 200.000 millones de dólares. Pero no se espera que la próxima administración emprenda medidas para recortar los fondos destinados al conflicto en sí. "Lo que está claro es que ambos candidatos (Obama y McCain) apoyan a las tropas, independientemente de su postura sobre la guerra", declaró Rieckhoff.

Si se mantiene esta línea de pensamiento, es posible que los veteranos cuenten, por lo menos, con la voluntad política apropiada. Para los iraquíes, no obstante, es otra historia.

Irak

"Sin las distracciones de las bombas y los tiroteos", escribe el corresponsal de 'The Times', Richard Beeston, en referencia a la relativa calma que se respira ahora en Bagdad "es más fácil ver el país tal y como realmente es: la infraestructura está por los suelos, el desempleo alcanza el 60 por ciento en algunas zonas, la corrupción es salvaje. Y Al Qaeda puede haber sido derrotada, pero todavía hay que tener en cuenta a jugadores como Irán, Siria, Turquía o Arabia Saudí, que podrían desestabilizar los asuntos internos en Irak".

El sistema bancario iraquí está asolado por "deudas irrecuperables". No es una cita: es el nombre de un foro, "Las deudas irrecuperables del sistema bancario iraquí", que congregó el pasado jueves a un grupo de especialistas y economistas para abordar "uno de los problemas más importantes a los que se enfrentan ahora las entidades bancarias, en un momento en el que varios hombres de negocios han abandonado el país tras el deterioro de las condiciones de seguridad", según explicó una fuente del foro al diario 'Aswat al Iraq', con sede en Londres.

De este y otros foros se espera sacar unas conclusiones que atraigan a los inversores de cara a un futuro de posguerra. Porque de la buena marcha de la economía del país dependería que los soldados iraquíes recibieran las atenciones pertinentes tras el conflicto.

Un soldado iraquí ganaba, a mediados de 2006, unos 317 dólares al mes; el doble por un plus de peligrosidad. Carecían de vacaciones regulares y el índice de estrés era particularmente alto, principalmente entre los responsables policiales encargados de patrullar la capital durante el punto álgido de los enfrentamientos, antes de la declaración de alto el fuego del Ejército del Mahdi, las fuerzas del clérigo anti estadounidense Muqtada al Sadr.

Pero hay ejemplos como el del soldado Ali Katam Husein, herido a principios de 2006 en Abú Ghraib por nueve balazos en pecho, estómago, brazos y pierna. "En la época de (el fallecido dictador iraquí) Sadam (Husein), si te herían, te compensaban", declaraba el soldado al diario 'The Washington Post'. "Ahora, después de que me acribillaran, tuve que pagarme los gastos de mi propio bolsillo. Ni siquiera recibí tratamiento en un hospital", añadió.

En el momento de realizar estas declaraciones, Husein se encontraba residiendo, hasta su recuperación. en una base iraquí que, en esa época, estaba siendo reconstruida con fondos estadounidenses. Y a pesar de que seguiría recibiendo su salario mensual mientras siguiera en el Ejército, más allá de ahí, su futuro era incierto.



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