La Enfermedad como Arma Silenciosa de Destrucciůn Masiva al Servicio del Capitalismo

Apr 02 2009 @ 05:54am
Por: Sauron
Publicado en: Salud
El uso de la enfermedad como arma no es algo nuevo o propio de la moderna tecnología del siglo XX. Se tiene constancia de su utilización desde hace siglos aunque tal idea llegó a un nuevo nivel de sofisticación con los programas de guerra biológica que se pusieron en marcha poco antes de la II Guerra Mundial.



Pues bien, muchas de las enfermedades que hoy nos aquejan se crearon en los laboratorios como posibles armas. Y otras simplemente para vender fármacos que contrarrestaran sus efectos. Hablamos de un gigantesco y vergonzoso negocio en el que hay implicados gobiernos, políticos, multinacionales, etc.


Los historiadores de la Medicina saben que muchas de las plagas o pestes de la Edad Media fueron en realidad provocadas y se propagaron porque se utilizaron como armas biológicas. Está constatado por ejemplo que en el siglo XIV los tártaros sufrieron un brote de peste bubónica cuando atacaban la fortaleza del puerto de Kaffa -ubicada en la península rusa de Crimea sobre el Mar Negro- y decidieron entonces arrojar mediante catapultas los cuerpos de sus camaradas muertos sobre los muros para infectar a los defensores. Siendo al parecer los supervivientes del asedio que huyeron por el Mediterráneo quienes llevarían ese virus a Europa tras desembarcar en Italia. La viruela, por su parte, fue igualmente utilizada como arma en el siglo XVIII por los ingleses que ofrecieron a los indios americanos -entonces aliados de los franceses- mantas contaminadas con el virus lo que provocó entre ellos una epidemia devastadora. Lo que no esperaban es que la viruela terminara afectando a los militares y el ejército tuviera que vacunar a sus propios soldados como ocurrió durante el sitio de Québec con las tropas de George Washington.

No cabe extra√Īar pues que los militares no s√≥lo adoptaran la idea en pleno siglo XX sino que la "desarrollaran". Jeanne Cono -del Centro para el Control y Prevenci√≥n de las Enfermedades de Estados Unidos, entidad ligada al Ej√©rcito- reconocer√≠a de hecho en un v√≠deo promocional emitido hace apenas unos a√Īos que "la idea de usar la enfermedad como un arma lleg√≥ a un nuevo nivel de sofisticaci√≥n a comienzos de los a√Īos 30 con el Programa Nacional de Guerra Biol√≥gica que fue puesto en marcha para contrarrestar el activo programa japon√©s que desarroll√≥ entre 15 y 20 agentes capaces de generar enfermedades, con el √°ntrax como prioridad. Estados Unidos comenz√≥ pues con estos programas -se justific√≥- en previsi√≥n de que tanto Alemania como Jap√≥n tomaran la delantera". Tales afirmaciones aparecen en el v√≠deo Historia de la guerra biol√≥gica -coproducci√≥n de la CIA y del Departamento de Seguridad Interna (FEMA)- que se rod√≥ con la finalidad -tal como se explica en √©l al espectador norteamericano- "de prepararte a ti y a tu familia para una amenaza bioterrorista".

Jeanne Cono explica asimismo que en 1931, durante la guerra entre China y Jap√≥n, el general nip√≥n Ishi utiliz√≥ un virus como arma introduci√©ndolo en la disputada regi√≥n de Manchuria a trav√©s de aves contaminadas: "As√≠ nadie les podr√≠a acusar porque parecer√≠a una epidemia natural", cuenta Cono en el video para luego reconocer que al concluir la II Guerra Mundial Estados Unidos se apoder√≥ de "todos los secretos japoneses sobre guerra biol√≥gica". Entre ellos, los experimentos con un agente pat√≥geno conocido como kuru que provoca una enfermedad neurodegenerativa e infecciosa conocida la "muerte de la risa" y se desarrolla muy lentamente -el per√≠odo de incubaci√≥n puede durar hasta 30 a√Īos- aunque una vez se manifiestan los s√≠ntomas los pacientes fallecen en unos meses. Cuando se investig√≥ en la d√©cada de los 50 se pens√≥ que era una enfermedad hereditaria ya que afectaba s√≥lo a los miembros de una tribu nativa de Nueva Guinea hasta que quien luego ser√≠a Premio Nobel Carleton Gajdusek postul√≥ que en realidad estaba causada por un agente infeccioso que se transmit√≠a en los ritos funerarios de ese pueblo ya que acostumbraban a comerse el cerebro de los difuntos creyendo que as√≠ adquirir√≠an la sabidur√≠a que hab√≠an acumulado en vida. Gajdusek crey√≥ pues que se trataba de un "virus lento". Hoy se entiende que lo causa lo que Stanley B. Prusiner llam√≥ pri√≥n (como el que da lugar al llamado "mal de las vacas locas "). Lo que est√° por ver es si ese pri√≥n lo crearon o desarrollaron los japoneses en laboratorio o si lo que hicieron fue s√≥lo descubrirlo y guardarlo para posibles usos en la guerra biol√≥gica; pero se tratara de una u otra posibilidad lo cierto es que formaba parte de su arsenal.



ORIGEN EN EL SIGLO XX

El Programa Nacional de Guerra Biol√≥gica norteamericano comenz√≥ oficialmente en 1941; as√≠ lo apuntan al menos los documentos y memorandos oficiales. Y el encargado de dirigirlo ser√≠a George W. Merck, presidente de la Corporaci√≥n Merck desde 1925 (cuando sustituy√≥ a su padre que falleci√≥ ese a√Īo), uno de los actuales gigantes de la industria farmac√©utica.

Solo un a√Īo despu√©s -en 1942- los ingleses empezaron a experimentar por su parte en la costa escocesa con bombas que conten√≠an √°ntrax en un intento de determinar si las esporas actuaban sobre las ovejas. Y los experimentos confirmaron que pod√≠a extender la enfermedad dejando infectado adem√°s el suelo durante a√Īos. De hecho el lugar donde se realizaron esos experimentos estuvo cerrado al p√ļblico hasta finales de los setenta. Pero eso no fue todo: hoy se sabe que entre 1940 y 1979 un grupo de civiles ingleses fue rociado con qu√≠micos y microorganismos pat√≥genos para conocer las posibilidades reales de tales armas.

Ahora bien, si ha habido un pa√≠s que ha destacado en el pasado en ese campo fue la Alemania nazi. Est√° ampliamente documentado que en los campos de concentraci√≥n alemanes se experiment√≥ con muchas de las personas all√≠ encerradas. Tanto para saber los efectos de los microbios pat√≥genos y los de las radiaciones como los de las t√©cnicas psicol√≥gicas y biol√≥gicas de control mental. Es de dominio p√ļblico. Lo que en cambio ignora la mayor√≠a de la gente es que a buena parte de esos bi√≥logos, m√©dicos y psiquiatras se les ofreci√≥ tras el Proceso de Nuremberg la amnist√≠a -a pesar de sus cr√≠menes- si acced√≠an a trabajar para el Gobierno estadounidense. Y la mayor√≠a acept√≥. El proyecto se conocer√≠a como Paperclip y actualmente se sabe que uno de sus m√°ximos gestores fue el ex Secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger, jud√≠o de origen alem√°n posteriormente nacionalizado norteamericano seg√ļn narra su propio bi√≥grafo, Walter Isaacson. El resto de los grandes cient√≠ficos alemanes pasar√≠a a trabajar para los archienemigos comunistas. aunque todos ellos siguieron en contacto.

Tampoco sabe mucha gente que las relaciones entre el Gobierno estadounidense y los nazis fueron propiciadas en buena medida por el senador Prescott Bush, padre del cuadrag√©simo primer presidente de Estados Unidos - George Herbert Walker Bush- y abuelo del cuadrag√©simo tercero - George Walker Bush-. De hecho fue Prescott Bush, a trav√©s de su empresa Brown Harriman y con la ayuda del Union Bank Corporation, quien financi√≥ la campa√Īa de Adolf Hitler para llegar al poder. Y lo hizo por mediaci√≥n de la conocida familia Thyssen. Igualmente ignora la mayor√≠a de la gente que Brown Harriman se convertir√≠a con el paso del tiempo en la conocida contratista militar Halliburton a cuyo mando estar√≠a el vicepresidente del tercer Bus: Dick Cheney.

Por su parte, el complejo fármaco-biológico IG Farben -propietario de la multinacional farmacéutica Bayer - fue financiado desde el principio por una empresa de la familia Rockefeller, la Standard Oil, lo que liga a las industrias petroleras y farmacoquímica. Es más, Allen Dulles, posterior Director de la CIA, trabajaba para Rockefeller y era el contacto en Alemania con IG Farben. Pues bien, ya en 1951 Erin Traub -jefe del programa de armas biológicas de Hitler- trabajaba para el Departamento de la Marina investigando 40 cepas de virus muy contagiosos. En suma, las conexiones entre la industria farmacéutica, el nazismo y determinados gobiernos se asentaron en aquélla época.

Pero volvamos a las confesiones de la portavoz gubernamental Jeanne Cono. √Čsta, en el video ya mencionado, cuenta que en 1953 Estados Unidos comenz√≥ un programa "ofensivo" de guerra biol√≥gica con " unos medios modestos " en las instalaciones de Fort Detrick, cerca de Maryland (EEUU) al terminar el cual "se desarrollaron siete agentes incapacitantes, incluido el √°ntrax".

Sin embargo, el libro La historia de Fort Detrick, escrito por el que fuera Relaciones P√ļblicas de las citadas instalaciones, Norman Covert, demuestra que no eran precisamente "humildes". En sus 500 hect√°reas de extensi√≥n trabajaban ¬°300 cient√≠ficos y 250 microbi√≥logos -40 de ellos catedr√°ticos- as√≠ como 150 especialistas -entre ellos matem√°ticos y pat√≥logos- adem√°s de otras 1.000 personas cualificadas! De hecho usaban anualmente 900.000 ratas, 50.000 conejillos de indias, 2.500 conejos y 4.000 monos as√≠ como numerosos caballos y otros animales.



SECRETOS DE UN LADO Y OTRO

Hoy sabemos que las investigaciones sobre armas biol√≥gicas de ambos bloques se hicieron "algo m√°s que en paralelo". En realidad los secretos fluyeron a trav√©s de agentes dobles. Algunos tan importantes como el banquero Lord Rothschild, perteneciente al famoso grupo Los cinco de Cambridge. Todo apunta pues a que detr√°s de ambos bloques estaban las mismas personas. Personas que alimentaron la desconfianza y el temor entre los dos bandos con el √ļnico objetivo de potenciar la carrera armament√≠stica y ganar dinero a espuertas. Incluso creando amenazas inexistentes.

Un buen ejemplo es el Informe Iron Mountain ( Monta√Īa de hierro ) de 1963 sobre los peligros potenciales para el mundo de finales del siglo XX encargado a la Corporaci√≥n Rand que alud√≠a especialmente al problema de la superpoblaci√≥n. "Para mantener la paz en el interludio hacia el nuevo milenio -se dec√≠a en √©l- es preciso manejar el incremento de la poblaci√≥n mundial". ¬ŅY eso que significaba? Hubo quien lo entendi√≥ muy bien. Hombres como David Rockefeller y Henry Kissinger llegaron p√ļblicamente a manifestar pronto con frialdad y cinismo que "la guerra es necesaria para el progreso econ√≥mico, pol√≠tico y social". Agregando: "La guerra es imprescindible para la supervivencia del sistema tal y como lo conocemos hoy". Solo que la guerra como "arma de despoblaci√≥n" ten√≠a que ser "mejorada" con otros agentes. En el citado y pol√©mico informe se lee por eso lo siguiente: " Una alternativa viable para ir a la guerra podr√≠a ser generar una amenaza exterior de suficiente magnitud como para que la ciudadan√≠a pida una reorganizaci√≥n y acepte lo que dicte la autoridad pol√≠tica".

También se buscó cómo eliminar pueblos sin destrozar sus infraestructuras. Y de hecho se desarrolló una bomba capaz de asesinar poblaciones enteras sin afectar sus edificios e instalaciones.

Es m√°s, entre las propuestas realizadas por el mencionado grupo de "intelectuales" y expertos se plante√≥ sin tapujos que "una alternativa a la guerra podr√≠a ser la generaci√≥n de enemigos ficticios [terrorismo]". Y otros fueron a√ļn mucho m√°s all√° a la hora de afrontar el "problema" de la superpoblaci√≥n del mundo porque llegaron a recomendar "la destrucci√≥n ecol√≥gica" hablando de "un comprensible plan eugen√©sico" propiciado por un " medioambiente destructivo ".

El conocido investigador Leonard Horowitz afirma haber descubierto memorandos secretos de car√°cter sanitario con ese mismo fin. Entre ellos un programa especial para difundir un virus causante de c√°ncer que data de 1962. Asevera que incluso llegaron a difundirse virus capaces de provocar leucemia, linfomas, tumores de mama, herpes, gripe, mononucleosis, meningitis. Microbios en cuyos experimentos se us√≥ al principio como cobayas lo que ten√≠an m√°s a mano: ¬°sus propios soldados! Y si le parece inconcebible sepa, por ejemplo, que una investigaci√≥n del Congreso estadounidense revelar√≠a que numerosas esposas de militares norteamericanos de tierra recibieron complejos vitam√≠nicos que conten√≠an uranio 239 y plutonio 241 altamente radiactivo provocando multitud de abortos y fallecimientos tanto entre ellas como entre sus beb√©s. Seg√ļn esa misma investigaci√≥n entre los a√Īos 1910 y 2000 se llevaron a cabo cerca de ¬°20.000 experimentos! con poblaci√≥n civil estadounidense. Por ejemplo, radiando a pacientes con uranio y plutonio ¬°en hospitales! Y eso con el consentimiento de las "agencias de salud" del Gobierno norteamericano. Se sabe asimismo que en 1968 el Pent√°gono prob√≥ un arma biol√≥gica mortal ¬°en el metro de Nueva York! ubicando personal en los hospitales para monitorizar los resultados. Como se sabe igualmente que en 1972 cuatrocientos norteamericanos de raza negra fueron infectados con una bacteria que provoca s√≠filis en un experimento que dur√≥ varias d√©cadas, estaba dirigido por el Servicio P√ļblico de Salud y se bautiz√≥ como Tasquidee Experiment. Tiempo despu√©s algunos de los supervivientes ser√≠an "indemnizados" por el Gobierno. Lo pat√©tico es que la raz√≥n alegada para llevarlo a cabo es que entonces el colectivo negro se ve√≠a en Estados Unidos como un "potencial enemigo" debido a la lucha capitaneada por Martin Luther King y Malcom X.

Agregaremos que Israel también efectuó sus propios experimentos en este campo (vea el recuadro adjunto).



LA CONVENCI√ďN DE GINEBRA

Oficialmente el presidente Richard Nixon renunci√≥ al uso de armas biol√≥gicas en el marco de la Convenci√≥n de Ginebra de 1969 que prohibi√≥ este tipo de armas. Y William Patrick III, jefe de guerra biol√≥gica en Fort Detrick, afirmar√≠a que "con Nixon se destruyeron todas las cepas". Una afirmaci√≥n tan importante -porque fue √©l quien dirig√≠a a los que desarrollaron el √°ntrax- como falsa. Seg√ļn la revista Nature la verdad es que en el programa de guerra biol√≥gica estadounidense no cambi√≥ nada . salvo la percepci√≥n de la opini√≥n p√ļblica. De hecho el presupuesto para guerra biol√≥gica pas√≥ ese mismo a√Īo de 21'9 millones de d√≥lares a 23'2. Sencillamente las cepas se trasladaron -parece que temporalmente- a otras instalaciones en Pine Bluff (Arkansas, EEUU). Ese a√Īo, seg√ļn el ya mencionado Horowitz, el departamento de guerra biol√≥gica ten√≠a ya cepas con virus capaces de causar linfomas, leucemia y gripe listos para distribuir a las industrias farmac√©uticas. Y el Ministerio de Defensa pidi√≥ al Congreso 10 millones de d√≥lares -de los de entonces- para desarrollar agentes biol√≥gicos a trav√©s de la Academia Nacional de las Ciencias. Es decir, casi la mitad de lo que hab√≠an empleado para esa investigaci√≥n ese a√Īo. Hoy se sabe que algunos de esos agentes biol√≥gicos eran al parecer id√©nticos a los que luego conformar√≠an el VIH.

Lo singular es que las instalaciones de Forte Detrick, desarrolladas para crear armas biol√≥gicas, se reconvertir√≠an en 1971 en un centro de investigaci√≥n sobre c√°ncer: el Instituto del C√°ncer cuyo director fue Roy Ash. ¬ŅY qui√©n era ese hombre? Pues el cofundador y presidente de Litton Industries y, posteriormente, director de la Oficina de Gesti√≥n y Presupuestos con los presidentes Richard Nixon y Gerald Ford (entre 1973 y 1979). Solo que Litton Industries era la empresa matriz de Littton Bionetics, el mayor contratista del ej√©rcito norteamericano en ese tiempo y la empresa para la que -¬°oh, casualidad!- trabajaba entonces uno de los presuntos "descubridores" del virus del Sida: Robert Gallo (vea el recuadro adjunto).

Cabe a√Īadir que a su llegada a puestos de responsabilidad en la Administraci√≥n Nixon el propio Kissinger requiri√≥ al almirante Zumwalt un reordenamiento de la secci√≥n de armas biol√≥gicas. Y asesorado por √©l, seg√ļn cuenta nada menos que Walter Isaacson, Manager-Editor de la prestigiosa revista Time y bi√≥grafo de Kissinger, √©ste eligi√≥ la opci√≥n de desarrollar armas biol√≥gicas -como el Sida y el √Čbola- para lograr la " depoblaci√≥n mundial ". Para lo que firm√≥ un contrato encargando de ello a la empresa Litton Bionetics.



LA EXTENSI√ďN DEL √ĀNTRAX

Experimentando en 1979 con √°ntrax los rusos cometieron un error que produjo varios muertos. Bueno, pues poco despu√©s Kanetjan Alibekov, uno de los mayores expertos sovi√©ticos en ese campo, se pasaba a Occidente cambiando su nombre por el de Ken Alibeck. ¬ŅY con qui√©n empez√≥ a colaborar? Con el ya citado William Patrick III. Pues bien, ese mismo √°ntrax fue el que llegar√≠a al Irak de Sadam Hussein. Y lo hizo a trav√©s ¬°del Departamento de Comercio de Estados Unidos! que en la d√©cada de los 80 le dio una licencia del American Type Culture Collection. Este dato est√° publicado en el "BOE" de Estados Unidos. La fotograf√≠a de aquella √©poca en la que se ve a Donald Rumsfeld -Secretario de Defensa con George Bush hasta hace unos meses- estrechando la mano de Sadam Hussein es significativa. Al menos para el doctor Leonard Horowitz, autor del extraordinario v√≠deo In lies we trust (En las mentiras creemos) donde -entre otras muchas otras cosas- se deja claro que la vacunaci√≥n contra el √°ntrax fue el aut√©ntico origen del llamado S√≠ndrome de la Guerra del Golfo -cuyos s√≠ntomas eran fatiga cr√≥nica, gripe recurrente y baja temperatura corporal- que afectar√≠a a miles de soldados norteamericanos. Con el tiempo terminar√≠a descubri√©ndose que la raz√≥n fue un micoplasma que hab√≠a en la vacuna que se proporcion√≥ a los soldados.

Curiosamente, el Baylor College of Medicine -a cuya junta pertenec√≠a George Bush padre- trabaj√≥ con diversos agentes de guerra biol√≥gica, incluido los micoplasmas. Y seg√ļn el investigador Garth Nicholson esos estudios estaban relacionados con la compa√Ī√≠a contratista del Gobierno norteamericano Tannox Biosystem que tambi√©n vendi√≥ armas biol√≥gicas a Irak. Bueno, pues resulta que uno de los propietarios de esa empresa era James Baker III, Secretario de Estado entre 1989 y 1992 con George Bush padre y hoy d√≠a capitoste del todopoderoso lobby Carlyle Group. Leonard Horowitz afirma con rotundidad: "Los militares que fueron a la Guerra del Golfo fueron usados como cobayas ".

No olvidemos tampoco que las propias autoridades estadounidenses terminar√≠an confirmando que las esporas de √°ntrax que llegaron en sobres a algunos edificios gubernamentales estadounidenses los d√≠as posteriores al 11-S -infectando a 27 personas de las que 5 murieron- y que en principio se achacaron a un ataque terrorista √°rabe salieron ¬°de laboratorios ligados al propio ej√©rcito norteamericano! El FBI constatar√≠a que hab√≠an salido de contratistas militares como DGP y Aerosol Science Labs (BMI: Battle Memorial Institute) que facilita material de guerra biol√≥gica y el programa de adquisici√≥n de vacunas a trav√©s de los proyectos Jefferson y Clearvision. Curiosamente, Cipro -la √ļnica cura para el √°ntrax- lo desarroll√≥ la empresa Bioport que dirig√≠a el ex almirante y ex embajador norteamericano en Inglaterra William Crowe. Y d√≠gasenos, ¬Ņa alguien le parece normal tanto militar dirigiendo empresas biol√≥gicas farmac√©uticas?

William Patrick III, fallecido recientemente, era adem√°s muy "intuitivo". Porque en 1999 escribi√≥ un memorando en el que, ¬°qu√© casualidad!, alertaba del peligro de posibles env√≠os de √°ntrax ¬°en sobres! Probablemente algo nos podr√≠a haber aclarado de esto el investigador especializado en Biodefensa Bruce Ivins quien al final terminar√≠a siendo acusado oficialmente de ser el responsable del env√≠o de los sobres con √°ntrax pero el pasado 29 de julio del 2008 se "suicid√≥". Claro que ya sabemos que en Estados Unidos son muchas las personas detenidas por asuntos turbios importantes que han tenido la mala costumbre de quitarse la vida. Aunque no deja de ser curioso que ese paso s√≥lo suelen darlo quienes pueden implicar a altos cargos. Ser√° que son unos "desequilibrados". El FBI, por ejemplo, dijo que Ivins era "un soci√≥pata vengativo que no soportaba ser el blanco de la investigaci√≥n". No importa que sus compa√Īeros de trabajo lo negaran rotundamente y recordaran que era voluntario de la Cruz Roja, tocaba el teclado en una iglesia y se trataba de un hombre hogare√Īo al que le gustaba cuidar el jard√≠n y no alguien violento. Es m√°s, ninguno se crey√≥ -y as√≠ lo manifestaron- que se hubiera suicidado.

Lo que pocos recuerdan es que antes de acusar a Ivins la polic√≠a hab√≠a se√Īalado a Ayaad Assas, un cient√≠fico √°rabe de Fort Detrick, como posible causante. Y que el propio Ivins sali√≥ en su defensa. ¬ŅY qui√©n lo acus√≥ de ello? Un compa√Īero de origen jud√≠o, el doctor Zack, que fue expulsado de las instalaciones por acosar a Assas. Lo que nadie entiende es que habiendo sido as√≠ las c√°maras de esas vigilad√≠simas instalaciones grabaran tras su expulsi√≥n a Zack entrando tranquilamente en ellas. A√Īadiremos que tambi√©n Assas neg√≥ a un peri√≥dico del √°rea de Fort Detrick que Ivins se hubiera suicidado.



ARMAS GEN√ČTICAS

Pero retomemos el hilo. Porque el lector debe saber que el plan de despoblar la Tierra no era un simple dislate. Fue aprobado. Estaba ya en marcha a comienzos de la d√©cada de los 70. El Memorando de Seguridad Nacional 200 de 10 diciembre de 1974 hablaba expl√≠citamente de "la depoblaci√≥n del Tercer mundo" por encargo del Grupo de Armas Nucleares presidido por Henry Kisinger, entonces asesor de Seguridad Nacional de Richard Nixon. En √©l puede leerse lo siguiente: "Hay un gran riesgo para el sistema econ√≥mico, ecol√≥gico y pol√≠tico si el sistema comienza a fallar. Y para nuestros valores humanitarios (...) Los habitantes de las ciudades pueden, aunque no lo parezca en un principio, integrarse en una fuerza violenta que ponga en riesgo la estabilidad pol√≠tica. En relaciones internacionales los factores poblacionales son cruciales y a veces determinan los conflictos violentos de las √°reas en desarrollo. No hay una estrategia √ļnica sino que existen simult√°neamente diferentes opciones que deben ser sopesadas para pa√≠ses y poblaciones diferentes". Para Horowitz no hay duda: la decisi√≥n de despoblar √Āfrica fue lo que llev√≥ a la creaci√≥n y difusi√≥n en ese continente de los retrovirus. Entre ellos, el √Čbola y el VIH causante del Sida.



SALVAJES ASESINATOS

Hace apenas unos meses -a principios de julio del 2008- dos "estudiantes" franceses que estaban haciendo el doctorado en Microbiolog√≠a, Laurent Bonomo y Gabriel Ferez, fueron salvajemente asesinados en Inglaterra. La noticia apareci√≥ en todos los medios de comunicaci√≥n. Sin embargo, informaciones aparecidas en otros medios ingleses -incluida una cadena de televisi√≥n- dec√≠an que a pesar de su juventud se trataba de dos aut√©nticos expertos en Microbiolog√≠a que hab√≠an trabajado en un laboratorio de Indonesia. ¬ŅY sobre qu√©? Sobre ¬°la gripe aviar!

En esas mismas fechas el Gobierno indonesio revelaba que acababa de descubrir un laboratorio clandestino bautizado como Namru-2 que llevaba trabajando en el pa√≠s desde hac√≠a 30 a√Īos bajo el patrocinio del London's Imperial College que da la "casualidad" que fue ¬°la instituci√≥n que descubri√≥ el brote de gripe aviar! As√≠ que el Gobierno indonesio dio la orden al estadounidense de que desmantelara de inmediato el laboratorio con el argumento de que no hab√≠a conseguido ninguno de los objetivos para los que se autoriz√≥ y adem√°s se dedicaba al espionaje. Fuentes oficiosas afirmar√≠an que en √©l se estaban en realidad desarrollando armas biol√≥gicas contraviniendo expl√≠citamente el tratado firmado en su d√≠a con los indonesios. Curiosamente, por entonces el jefe del Pent√°gono era Donald Rumsfeld quien posteriormente ser√≠a nombrado director de la empresa Searle y miembro del consejo de administraci√≥n de Gilead Sciences, creadora del famoso Tamiflu, medicamento para combatir ¬°la gripe aviar! Lo que ha llevado a muchos investigadores a plantearse seriamente si ese laboratorio no obtuvo tan r√°pidamente un f√°rmaco para tratar la gripe aviar precisamente porque conoc√≠a muy bien c√≥mo funcionaba.

La embajada norteamericana en Indonesia protestar√≠a por la decisi√≥n de cerrar Namru-2 argumentando que en √©l se llevaban a cabo investigaciones muy √ļtiles sobre enfermedades infecciosas a lo que el Ministro de Defensa indonesio, Juwono Sudarsono, contest√≥ escuetamente que a partir de ese momento s√≥lo garantizaban la inmunidad diplom√°tica a dos de los miembros del laboratorio (invitamos al lector a leer en nuestra web - www.dsalud.com - el reportaje que con el t√≠tulo La gripe aviar, el Tamiflu y el negocio del miedo public√≥ Antonio Muro en el n¬ļ 82 de la revista).



EL S√ćNDROME RESPIRATORIO AGUDO (SARS)

Recordemos asimismo que en el 2003 el prestigioso epidemi√≥logo italiano Carlo Urbani, de 46 a√Īos, mor√≠a v√≠ctima del S√≠ndrome Respiratorio Agudo (SARS), una "nueva" enfermedad provocada por un extra√Īo virus que precisamente √©l mismo hab√≠a conseguido "detectar" y gracias al cual se pudo atajar su propagaci√≥n en Vietnam. Solo que el SARS es tambi√©n conocido como "neumon√≠a asi√°tica" porque se caracteriza -otra "casualidad"- por afectar especialmente a los genotipos raciales "asi√°ticos". De ah√≠ que haya quien ha relacionado esta "nueva enfermedad" viral con el ya mencionado laboratorio de Indonesia. Es m√°s, algunos afirman directamente que probablemente all√≠ se desarroll√≥ la gripe asi√°tica que ser√≠a pues una enfermedad dise√Īada para atacar el ADN de la poblaci√≥n de ese continente. Y si cree que se trata de fantas√≠as le diremos que para el periodista Benjam√≠n Fulford, ex editor de la conocida revista Forbes en Canad√°, todo indica que el SARS forma parte de la guerra biol√≥gica para detener el poder√≠o de los chinos. Se tratar√≠a pues de un "arma √©tnica".

Para Horowitz y el investigador Richard Preston el √Čbola podr√≠a ser de hecho otra "arma "√©tnica". Y se apoya para pensarlo en el hecho de que su √°rea de influencia se circunscribe a la poblaci√≥n africana. Apareci√≥ por primera vez en 1967 en tres diferentes lugares de experimentaci√≥n matando a 7 personas e infectando de gravedad a otras 30. Solo que esas cepas eran las mismas con las que investigaba el suministrador de monos para experimentaci√≥n y contratista del ej√©rcito americano del que ya hemos hablado Litton Bionetics. Para Richard Preston lo prueba que el primer brote de √Čbola sali√≥ de una cueva de Sud√°n que -¬Ņcree el lector que se trata otra vez de una casualidad?- estaba cerca de las instalaciones de Bionetics en √Āfrica. Leonard Horowitz va m√°s all√° y en su libro Virus emergentes: Sida y √Čbola afirma: "El rhabdo sarkoma que utilizaron crear√≠a el Ebola. Entre 1965 y 1967 los experimentos de Litton Bionetics llevaron a la eclosi√≥n del √Čbola. La caracter√≠stica de estos virus artificiales es que mutan con mucha m√°s facilidad que los naturales. El segundo brote de √Čbola en Uganda se sospech√≥ que hab√≠a sido implantado por la CIA porque era id√©ntico al otro y la √ļnica explicaci√≥n para ello es que hab√≠a estado guardado en c√°maras refrigerantes".

Y es que todo esto lleva d√©cadas fragu√°ndose. Ya en los a√Īos 80 del pasado siglo XX se dice en un esclarecedor documento titulado Revolution in military affaires (Revoluci√≥n en los asuntos militares) que se encarg√≥ al US Army War College que era hora de replantearse el tipo de armas del futuro. Y en √©l se habla directamente de desarrollar armas microbiol√≥gicas porque son igualmente mortales pero lo hacen lenta y disimuladamente. Armas que englobar√≠an el uso de t√≥xicos qu√≠micos, biol√≥gicos y electromagn√©ticos, incluyendo "microorganismos modificados gen√©ticamente" para hacer que la gente enferme. El informe explica incluso que para lograrlo era preciso usar todos los medios de comunicaci√≥n de masas cuyo papel ser√≠a fundamental ya que hab√≠a que conseguir que la gente adoptara nuevos estilos de vida incluyendo la "pastillizaci√≥n de la vida". Es decir, que la gente se acostumbrara a tomar ¬°pastillas para todo! Y que lo han conseguido es obvio. Hace apenas tres d√©cadas casi nadie acud√≠a a los farmacias y el n√ļmero de enfermedades era infinitamente menor. La inmensa mayor√≠a de la gente no tomaba f√°rmacos. Hoy ingiere todo tipo de productos que no curan nada y encima tienen efectos secundarios tan graves que muchos pueden llevar a la muerte. ¬°Y se considera normal!

El citado documento avisa también de que evidentemente tales políticas "podrían tener la oposición de individuos no condicionados" -es decir, de personas que piensan por sí mismas- por lo que remarcaba que los medios de comunicación tendrían que cambiar los valores de la población condicionándolos para la adopción de esta nueva cultura de la enfermedad promovida por unas mentes pensantes englobadas en la corriente eugenista. Los autores de ese documento y quienes los desarrollaron fueron probablemente los mismos que inspiraron el nazismo y la corriente del ecologismo hoy en boga que sostiene que el ser humano es un problema para el ecosistema. Solo así se entiende que el Príncipe Felipe de Inglaterra, por ejemplo, afirmara en agosto de 1988 en una entrevista que concedió a la Deutch Press Agentur que " en caso de reencarnación me gustaría hacerlo como un virus mortal para contribuir a solucionar el problema de la superpoblación".

Ya el famoso filósofo Bertrand Russel -defensor de la "selección de la raza humana"- escribió extensamente en El impacto de la ciencia en la sociedad acerca de cómo las vacunas con mercurio y otros tóxicos harían que la gente desarrollara "lobotomías químicas que los volverían zombis"; es decir, manejables y sumisos.

Lo singular, seg√ļn Horowitz, es que una de las razones de que todo esto haya sido posible es que se ha logrado hacer creer a la gente que vacunaci√≥n (proceso artificial) es lo mismo que inmunizaci√≥n (proceso natural de protecci√≥n cuando el organismo se expone a un agente). Siendo eso lo que ha permitido inocular todo tipo de virus a trav√©s de las vacunas.







Rafael Palacios

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Robert Gallo y la verdad del origen del Sida

Cuando en 1997 el Dr. Robert Gallo - durante a√Īos considerado codescubridor del virus del Sida junto a Luc Montagnier - daba una conferencia en Vancouver (Canad√°) el doctor Leonard Horowitz le pregunt√≥ p√ļblicamente si el VIH no ten√≠a en realidad algo que ver con sus experimentos con los monos que la empresa Litton Bionetics hab√≠a llevado a Nueva York para probar vacunas para la hepatitis B. Gallo se removi√≥ inc√≥modo en la silla (puede verlo en v√≠deo entrando en Youtube y escribiendo Gallo, AIDS, Horowitz) y entonces, ense√Īando unas publicaciones cient√≠ficas de 1970 de la National Academy of Scientist, Horowitz acus√≥ a Gallo de haber mezclado virus causantes de leucemia, linfoma y sarcoma de diferentes cepas animales para crear el VIH ¬°quince a√Īos antes de que fuera detectado por el departamento de salud norteamericano! La respuesta de Gallo fue: "El virus del Sida no pudo ser creado artificialmente a menos que se fuera un genio. Exist√≠a antes de que fuera 'aislado'". A lo que Horowitz le respondi√≥ que el virus SV40, componente del VIH, lleg√≥ a Estados Unidos en 1978 en la vacuna contra la hepatitis B que se inyect√≥ a los homosexuales. Jonathan Man, director de asuntos sobre Sida de la Organizaci√≥n Mundial de la Salud (OMS), responder√≠a tras escuchar a Horowitz que "m√°s que un asunto m√©dico el Sida es una imposici√≥n sociol√≥gica y pol√≠tica".

Y as√≠ es realmente: en el v√≠deo In lies we trust el lector puede escuchar al entonces jefe de la divisi√≥n de vacunas de Merck, Maurice Hilleman, explicando c√≥mo trajeron los monos de √Āfrica contaminados con SV40 que llegaron a Nueva York v√≠a Madrid que seg√ļn Horowitz introdujeron el virus del Sida. Agregaremos que seg√ļn Horowitz el SV40 fue igualmente introducido en la vacuna de la polio en la d√©cada de los sesenta.

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El Gobierno israelí accedió a que Estados Unidos experimentase con miles de jóvenes

El Gobierno de Israel accedi√≥ hace casi sesenta a√Īos a que se experimentase con miles de j√≥venes sefarditas si los rayos X producen c√°ncer. As√≠ lo revelar√≠a en el 2003 el documental 10.000 radiaciones producido por Dimona Producciones que dirigieron Asher Khamias y David Balrosen causando horror en Israel al demostrar que en 1951 el Director General del Ministerio de Salud israelita, Chaim Sheba, vol√≥ a Estados Unidos y volvi√≥ con siete aparatos de rayos X proporcionados por el ej√©rcito estadounidense. Aparatos que fueron usados en un experimento masivo que tuvo por cobayas a una generaci√≥n completa de ni√Īos y j√≥venes sefarditas. Seis mil murieron a poco de recibir sus dosis, muchos otros desarrollaron c√°nceres que les terminar√≠an llevando a la muerte y otros padecen a√ļn hoy dolores de cabeza cr√≥nicos, amnesia, psicosis, epilepsia y alzheimer.

Los padres de los ni√Īos fueron enga√Īados dici√©ndoles que se les enviaba a "viajes escolares" y que las radiaciones eran un moderno tratamiento para evitar la peste del cuero cabelludo.

Y no era la primera vez. Nada m√°s proclamarse el estado de Israel ni√Īos de origen yemenita fueron secuestrados por el propio Gobierno y enviados a Estados Unidos para ser utilizados en experimentos nucleares. La raz√≥n es que el Gobierno estadounidense acababa de prohibir experimentar en seres humanos y no pod√≠an hacerlo con estadounidenses. El Gobierno israelita accedi√≥ a proporcionar personas para ello a cambio de dinero y ayuda nuclear. Todos estos datos fueron corroborados en su d√≠a por el rabino de Jerusal√©n David Sevilla.

Fuente: Rafapal

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