¿Quién es Obama? La Verdad de su Discurso

May 10 2009 @ 09:05pm
Por: Felipe IV
Publicado en: Política
Americanos:

No es que sea soberbio, sino que YO soy el elegido de Dios. Good bye, Bush, mírame bien, que te voy a dejar pequeño. Porque yo soy el rey del maquillaje: ¡con decirte que, en realidad, no soy negro, sino indonesio!

Espero, americanos, que sigáis siendo tan crédulos como siempre habéis demostrado ser. Mis amigos, los banqueros judíos, os han robado hasta la camisa, pero eso es bueno. Como estamos en crisis, apoyándome en el lobby sionista liberal que financió mi campaña, Rothschild, a través de Soros, seguiremos con todas las guerras necesarias, dando uranio empobrecido en forma de balas a cambio de oro negro, bajo el pretexto de una guerra contra el terrorismo que sé que es un camelo, pero que funciona como un clock suizo en vuestras estrechas mentalidades.

Para paliar el déficit público, vamos a acabar con el sistema de salud del Estado y a privatizarlo todo. Ahora os explicaré de qué va mi tan cacareado ecologismo: ¡Os voy a subir los impuestos sobre la energía hasta que se os pasen las ganas de consumir, hijos de fuckin' bitch!

El declive de Estados Unidos es inevitable y la próxima generación debe reducir sus expectativas. Vais a tener que trabajar como burros, hasta sufragar la púa de mis amiguetes financieros. Nada será un regalo. Vais a pagar hasta por el aire que respiráis. Envidiad a los ricos y famosos de la TV, pero no les imitéis: vosotros, a ahorrar.

Desde el Estado, os seguiremos asustando y os haremos ver que somos vuestra única esperanza: así que iros olvidando de las libertades que han estrangulado a nuestra política. Dejad de ser niños. No sois libres, sino esclavos. Y en eso sois todos iguales. Esa era la felicidad que os prometió nuestra Sagrada Constitución.

Por nosotros trabajaréis en condiciones infrahumanas; soportaréis el látigo y araréis la dura tierra. Porque degradaremos aún más el sistema educativo. Vais a ir al paro, y arrasaré vuestro sistema de jubilaciones. Pondremos fin a los programas que no son rentables para la Nueva América Pro-Sionista. Mientras, unos pocos mantendrán sus prebendas. El Estado crecerá como un gigante para controlaros adecuadamente.

Vamos a intervenir en el mercado, porque la libertad lleva al descontrol: los regalos a los amigos están antes que esas chorradas caducas de la transparencia. Así que, para fingir que hacemos mucho, os putearemos a vosotros, en vez de a los financieros que me han pagado la campaña electoral.

Con el pretexto de nuestra seguridad, puesto que le tenéis miedo hasta a una mosca, os vamos a extorsionar hasta agotar vuestra libertad, y que encima os sintáis bien.

Somos el guardia de la porra del Mundo. Así que toda nuestra crisis podemos superarla machacando a los demás, hasta que agachen la cabeza y se humillen ante nuestras armas. Venderemos en el mundo Paz y Amistad, pero actuaremos con desenfreno, soberbia e incontinencia: masacraremos a toda mujer y niño que se nos ponga por delante. No sólo no vamos a dejar Irak ni Afgnistán, sino que vamos a montar una III Guerra Mundial en Oriente Medio para que os divirtáis y mandéis a vuestros hijos a morir. Y esa ronda la pagarán los moros en petróleo.

Nos aferraremos al poder mediante la corrupción y el engaño y la represión de la disidencia. Los que buscáis la libertad tenéis que saber que estáis en el lado equivocado de la Historia; pero os tenderemos la mano si estáis dispuestos a abrir el bolsillo.

A los pueblos de las naciones más pobres, nos comprometemos a seguirles esquilmando sus recursos naturales para que sus granjas jamás florezcan y nunca fluyan aguas limpias; seguirán sus cuerpos desnutridos y sus mentes hambrientas de odio. Así seguiremos siendo la nación más próspera y poderosa de la Tierra.

Dejadme que os diga, sin que se me caigan hasta las muelas de la risa, que todo mi proyecto político depende de la fe y de la decisión del pueblo estadounidense. Este es el precio que pagaréis a cambio de mis promesas de la ciudadanía. Esta es la fuente de nuestra confianza: el saber que Dios nos llama a dar forma a un destino cierto. Gracias, que Dios os bendiga, que Dios bendiga a América.

NOTA: Este es el verdadero discurso de Obama, leído entre líneas por un equipo de psicólogos de Ácratas, expertos en psicopatía política. Esto es lo que quiso decir; o mejor, lo que significaban de verdad sus palabras. Si queréis leer su discurso aparente y mediático, está aquí. Comprobadlo vosotros mismos.

Por GatoPardo

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