El Fin del Capitalismo: La Bancarrota de Todo un Sistema de Explotación

La “globalización” (interdependencia simultánea de los países dentro del sistema capitalista) conduce a un principio axiomático probado por la realidad: Así como las potencias centrales (con EEUU a la cabeza) son las grandes exportadoras de crisis recesiva mundial, los bancos y empresas transnacionales imperiales son los grandes exportadores de desocupación masiva a escala global. Ambos factores, conforman el detonante central de la bancarrota del sistema capitalista a escala planetaria.

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Ya está demostrado por la práctica: Los paquetes de ”rescate bancario” estatal con dinero de los impuestos (pagado por toda la población) no han servido de antídoto y han fracasado estrepitosamente como medida para enfrentar la crisis mundial, que ha devenido de financiera a recesiva a escala global.

Los poderosos bancos centrales de EEUU y Europa (los patrones del capitalismo financiero internacional) fracasaron y se muestran impotentes para generar otra alternativa de salida que no sean los remanidos “planes anticrisis” orientados exclusivamente a ”salvar a los bancos” (además de hacer negocios financieros con la crisis) en desmedro de los sectores productivos y sociales que sufren los efectos más letales del descalabro del sistema económico globalizado.

Con un agravante: La desatención y falta de medidas concretas para “salvar” a los sectores productivos (sobre todo con la reactivación del crédito) ha profundizado a niveles inéditos la caída del consumo, y consecuentemente ya impactó en un proceso de desenlace con despidos laborales a escala masiva cuyas manifestaciones se extienden desde los países centrales a los periféricos a escala planetaria.

Y hay algo peor aún: Los llamados países “emergentes” y en “desarrollo” (cuyos gobiernos no son nada más que “gerencias de enclave” de los bancos y trasnacionales de los países centrales) ya empezaron a “copiar” burdamente los mismos planes de “rescate” fracasados en las metrópolis del Imperio.

Desde China, Rusia hasta Argentina y Brasil, se comienzan a lanzar ”planes anticrisis” cuyo único objetivo en la práctica es dinamizar un proceso de “negocio financiero con la crisis” activado con la herramienta del Estado.

La red financiera global [/h3]

Para los expertos, ese fenómeno tiene una explicación concreta: Los ”mercados del dinero” (a escala global) están controlados por el “gran capital financiero” concentrado en Wall Street y las metrópolis europeas, y su herramientas de ejecución son los bancos centrales y la Reserva Federal de EEUU que “planetarizan” las normas y el funcionamiento del sistema a nivel global.

El sistema capitalista, como ya está demostrado por sus leyes y procesos históricos, no está para “salvar a la sociedad” sino para ”salvarse a si mismo” preservando sus dinámicas de rentabilidad y concentración de riquezas en pocas manos. El que crea otra cosa, no tiene nada más que seguir el desarrollo y desenlace de esta crisis.

El capitalismo y los bancos centrales (dependientes de los bancos centrales de EEUU y Europa) de Rusia, Brasil, China, Argentina, o de cualquier país integrante de la “red mundial globalizada” se mueven con los mismos parámetros del centralismo imperial por la sencilla razón de que sus intereses y objetivos son los mismos.

Estadísticamente y numéricamente probado (para quien quiera investigarlo): Los sistemas financieros y económico productivos y los comercios exteriores de los países periféricos, de Asia, Africa y América Latina, están controlados por los mismos bancos y corporaciones industriales y de servicios que “están en crisis” en EEUU y Europa.

La “globalización” quiere decir eso: Los bancos y corporaciones que controlan el sistema capitalista a niveles locales (léase países periféricos) no son nada más que “sucursales” de las “casas centrales” de EEUU y de Europa.

Esta situación “planetariza la crisis” y nivela los procesos de “rescate” (léase negocio financiero con la crisis) repitiendo los mismos esquemas y fracasos de los países centrales.

El FMI, el Banco Mundial, las “calificadoras” del crédito, las entidades “prestamistas” internacionales, y todas las instituciones ”supervisoras” y fiscalizadoras del sistema financiero internacional (controladas desde la Reserva Federal y los bancos centrales imperiales) funcionan simultáneamente tanto para los países centrales como para los periféricos.

Esto grafica en forma contundente la ”interdependencia” de la red (mundial globalizada del capitalismo) que opera simultáneamente tanto en EEUU y la UE, como en cualquier país de Africa o América Latina.

Los países son ”libres y soberanos” solo como una formalidad jurídica y política: Desde el polo norte al polo sur, los llamados “Estados” cuentan con una aparente “independencia” conformada por fronteras geográficas, una bandera y una moneda propias, pero, en la realidad funcional, sus economías están atadas al dólar y a los “programas económicos” exportados (nivelados mundialmente) que responden a los intereses de los grandes pulpos imperiales concentrados que controlan sus sistemas financieros y económico-productivos, además de sus comercios exteriores.

Una gigantesca telaraña de más de doscientos países, con sus correspondientes sistemas económicos productivos y sociedades de consumo nivelados en un mismo marco operativo y en un mismo “programa capitalista” y convergiendo en un centro geográfico imperial: Las metrópolis imperiales (los centros comerciales-financieros) de EEUU y la Unión Europea.

Esto -y no otra cosa- quiere decir ”globalización de la economía”.

El negocio con los “rescates”[/h3]

Al contrario de lo que pregonan los analistas y autoridades del sistema, el colapso financiero-recesivo, originado en EEUU y Europa, y que ya se proyecta a las economías centrales y periféricas a escala global, no se trata de una ”falla de las normas de regulación y control financiero”, sino de una reestructuración económica-financiera global impulsada por la dinámica histórica de concentración del capital en pocas manos.

Este proceso (donde se aprovechan tanto las “burbujas” como las “crisis” para generar rentabilidad capitalista) permite la consolidación de un puñado de conglomerados financieros globales ”ganadores” de la crisis que se degluten a las instituciones quebradas mediante compras o fusiones forzadas.

En otras palabras, el sistema capitalista no está “salvando al mundo de la crisis”, sino que se está salvando a sí mismo con la crisis. Hoy, en plena crisis recesiva mundial, el más alto nivel de rentabilidad capitalista para los pulpos de Wall Street y Europa se encuentra en los “rescates estatales” que moviliza un monumental negocio financiero a escala mundial posibilitado por la “nivelación” de la crisis.

Algunos expertos estiman que unos US$ 40 billones (casi un PBI completo de EEUU y Europa juntos) se van a movilizar con la totalidad de los planes de “rescate estatal” (funcionado y por venir) extendidos de los países centrales a los periféricos.

Con un agregado: La “globalización” del sistema financiero lleva a que los principales beneficiarios de esos planes de salvataje económico (tanto en los países centrales como periféricos) resulten ser la red de grandes bancos privados (con terminal en Europa o Wall Street) que hacen negocio (a través de sus filiales) con los créditos y préstamos solicitados por los Estados para “financiar” los salvatajes.

De eso -y no de otra cosa- tratan los ”rescates estatales” orientados exclusivamente a una reactivación del negocio financiero en gran escala en plena crisis mundial recesiva y con despidos masivos que empiezan a extenderse desde las metrópolis a la periferia.

El resultante “globalizado”[/h3]

Pero el negocio financiero con los “rescates” y la no solución de la crisis económico-productiva tiene un costo: La agudización de la recesión con desempleo a escala global.

Simultáneamente (y a raíz del mismo fenómeno de la “globalización) se produce otro proceso: La dinámica de despidos laborales de los países centrales (USA-UE) se traslada casi en forma simultánea a los países periféricos y “emergentes”.

Y esto tiene una explicación: Los grandes “empleadores” de mano de obra laboral masiva en el mundo periférico son los mismos bancos y corporaciones trasnacionales que actúan con “casa central” en EEUU y Europa. Citigroup, Morgan Chase, Goldman Sach, Coca Cola, Wall Mart, Ford, General Motors, para dar algunos ejemplos, son los grandes “proveedores de empleo” tanto en los países centrales como en los periféricos y “emergentes”.

Esta situación ”nivela la crisis”: Los despidos de General Motors o de Citigroup en EEUU o en los países centrales, son simultáneos a los despidos de esas mismas empresas en los países de la periferia.

La “globalización” (interdependencia simultanea del sistema capitalista) lleva a un principio axiomático probado por la realidad: Así como las potencias centrales (con EEUU a la cabeza) son las grandes exportadoras de recesión mundial, los bancos y empresas transnacionales imperiales son los grandes exportadores de desocupación masiva a escala global.

Ambos factores, se complementan como detonante de la crisis económica “globalizada” del sistema capitalista.

La desocupación es el elemento clave, el detonante estratégico, que marca el principio del desarrollo de la crisis estructural (recesión) con pérdida de la gobernabilidad (económica, política y social) de los Estados que integran la red “globalizada” del sistema capitalista, cuyos resortes de decisión se encuentran en EEUU y en Europa.

En los dos últimos meses (y como primera señal de que el planeta ya ingresó en la “crisis estructural”), comenzó a darse en distintos países del mundo un importante número de despidos (en aumento constante) que certifica la presencia de una crisis recesiva económica ya instalada a escala planetaria.

La desocupación sigue una línea claramente definida: Nace en los sectores financieros, de servicios o industriales de Europa y EEUU (los exportadores imperiales de la recesión) y se proyecta a los países “emergentes” o periféricos mediante las filiales de las empresa y bancos trasnacionales (con casa matriz en los países centrales) que empiezan a despedir, suspender o recortar horas a sus planteles de trabajadores.

Así como los países emergentes o periféricos importan los “rescates estatales”, también importan “desocupación masiva” por medio de los bancos y corporaciones empresariales trasnacionales que controlan sus sistemas económicos productivos y sus comercios exteriores.

Como diría Bill Clinton, se trata de la ”globalización”, estúpido.

[goodbye]apocalipsis[/goodbye]

 

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Author: admin

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