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Podemos Vivir Sin Capitalismo: Capitalismo, barco tocado y a la deriva

Podemos Vivir Sin Capitalismo: Capitalismo, barco tocado y a la deriva

Este 2009 nos ha llegado como el año de todos los peligros. La tormenta es muy fuerte, el combustible se acaba y el barco navega a la deriva. ¿Se hundirá el barco? ¿Cuándo?

Es muy difícil pronosticar el ritmo de la crisis en curso, sobre todo porque no tiene precedentes en la historia del capitalismo. La crisis cíclica se ha unido a la de un sistema basado en el crecimiento, el cual ya no se puede mantener. La crisis tiene un carácter plural (económica, energética, ambiental, ideológica…) y las interrelaciones entre sus distintos componentes le dan un comportamiento errático y poco previsible.

De todas maneras, un conjunto de indicadores nos están señalando que la recesión global desarrollada durante el 2008 se está convirtiendo en una depresión global para este 2009. Esta nueva etapa se está caracterizando por las grandes caídas productivas y el aumento de la desocupación en los países centrales y en la mayor parte de la periferia. La lluvia de millones vertida sobre los mercados de los países ricos no ha conseguido frenar la bajada.

En EEUU, el PIB del 4º trimestre del 2008 cayó un 3,8%, la producción industrial un 11%, el consumo de bienes durables y las exportaciones un 22%. En el Estado español, el PIB del 4º trimestre cayó un 1%, la producción industrial bajó un 9,5%, la construcción un 16%, y la venta de coches un 30%.

Las informaciones disponibles desde el inicio del 2009 indican que la tendencia se está arreciando. En todo el mundo el crecimiento del paro se ha acelerado en el último trimestre del 2008. Sólo en 3 meses, había 1 millón de nuevos desempleados en los Estados Unidos. En el Estado español el paro llegó a ser del 14,5% en enero del 2009, y se espera, ya oficialmente, que llegue al 18% a finales del 2009. La Comisión Europea ha ido más allá y ya prevé un tasa de paro del 21,4% para el 2010.

Lo único que aumenta es el ahorro personal, de quien puede hacerlo, ante el miedo que la situación empeore, y esto hace crecer el círculo vicioso recesivo de consumo, producción e inversión. Se ha producido un rápido empobrecimiento del grueso de la población, combinando la pérdida de riquezas ilusorias en dinero virtual con pérdidas reales de trabajo, sueldos y viviendas.

Soluciones escandalosas y falsas[/h3]

Desde que se produjo el colapso financiero a mediados de septiembre, los gobiernos de todas partes del mundo han intentado suavizar la caída a través de ayudas millonarias a la banca, después a las industrias clave, como la del automóvil, y en menor medida a los consumidores. Nos han escandalizado con ayudas a los mismos responsables, mientras millones de personas perdían el trabajo o eran embargadas por sus deudas.

Pero ni así están consiguiendo controlar el timón. Estas inyecciones de fondos están aumentando peligrosamente el endeudamiento público sin conseguir el objetivo buscado. Esto sucede porque detrás de la crisis de liquidez recae el sobreendeudamiento público y sobre todo privado, que ha colocado a numerosas empresas y una enorme tasa de consumidores en la morosidad y, cada vez más, en la insolvencia.

En el Estado español, el endeudamiento familiar ha pasado en 10 años del 47% al 135% del PIB. Con respecto a la morosidad de los créditos concedidos por bancos, cajas y cooperativas de crédito a particulares y empresas, se ha subido del 0,848 % en diciembre del 2007 hasta el 3,286% al acabar el 2008. En el caso de los establecimientos financieros de crédito, la cifra ya ha aumentado hasta el 6,09%.

El sobreendeudamiento no se arregla inyectando nuevo dinero prestado al mercado, pues con estas intervenciones sólo se consigue un respiro pasajero y se retrasa un poco el colapso sin poderlo impedir. Y, por otro lado, a través de las ayudas públicas “anticrisis”, las deudas cambian de manos privadas a públicas, a expensas de poner en riesgo la solvencia de los propios estados. El déficit del Estado español llegó al 3,4% a finales del 2008 y se espera que llegue al 5,8% a finales del 2009, mientras que la UE ya lo ha expedientado para que no se exceda por encima del 3%

El aumento de las desigualdades como factor añadido[/h3]

En la eurozona, las rentas de las personas trabajadoras, en relación al total europeo, pasaron del 70% en 1992 hasta el 62% en 2005. En el Estado español, el descenso fue todavía mayor, del 72% al 61%. Esto son cifras oficiales, a las que haría falta añadir las rentas de todos los millonarios que no declaran a Hacienda.

Además del sobreendeudamiento, la reducción del poder adquisitivo de las clases populares es el mayor responsable de la caída de la demanda. Los más ricos iban haciendo mucho y mucho dinero y, como no los podían gastar, los ahorraban y los invertían en la especulación financiera e inmobiliaria, haciendo aumentar así el precio de las viviendas y causando el propio endeudamiento. Ahora, el complejo bancario, inmobiliario y constructor, tiene 1,6 millones de viviendas sólo en el Estado español, cuando la demanda es de 220.000 y el valor de estos activos continúa reduciéndose a la vez que aumenta la morosidad.

Lo que también es importante entender es que la insolvencia y el sobreendeudamiento no son sólo consecuencia del abuso financiero sobre las empresas y laspersonas, sino que son el resultado de un prolongado estancamiento productivo. Y la causa principal de esta crisis de crecimiento de la economía productiva es el encarecimiento y la escasez de las materias primas y los recursos naturales que el capitalismo ha ido expoliando, y en muchos casos despilfarrando, cada vez más en las últimas décadas.

La crisis es sistémica y no tiene solución dentro del actual modelo[/h3]

Paradójicamente, lo que no han conseguido los mandatarios con buenas palabras y promesas, lo ha conseguido la crisis en cuestión de unos meses. La quema de combustibles fósiles se ha reducido y esto nos beneficia contra del cambio climático. En cambio, si la economía se rehace, puede hacer colapsar el planeta, y es que no se puede crecer siempre en un planeta con recursos finitos. Ahora, a principios del siglo XXI, ya estamos llegando al límite de algunos de estos recursos. Cuando vuelva a haber suficiente liquidez financiera para reactivar la economía, lo que faltará será líquido para alimentarla. El cenit del petróleo esta aquí. El oro negro nos dio el primer aviso, y otros combustibles fósiles, minerales para la industria, fertilizantes para la agricultura, tierras cultivables y un largo etcétera de recursos limitados, atravesarán problemas muy pronto si la economía capitalista se rehace.

Es el conjunto del sistema el que ha entrado en crisis. Son los pilares del capitalismo, el modelo de crecimiento, sus sistemas productivos y el modelo consumista, los que están navegando a la deriva. Un sistema globalizado del que ningún país puede escapar porque está articulado a nivel comercial, productivo y financiero.

Si la tendencia acelerada de caída económica no se puede frenar, como muchos factores parecen indicar, este 2009 entraremos en una gran depresión con más repercusiones que la de los años 30, puesto que buena parte de los recursos de la tierra ya han sido expoliados.

Tenemos que abandonar el barco antes de que se hunda![/h3]

Con esta crisis llega también el momento de proponernos un cambio de modelo en el ámbito personal y colectivo. Si posponemos el enfrentamiento a la situación con correcciones de maquillaje, pero no de fondo, la caída será más fuerte y más inapelable. Hace falta que nos cuestionemos de arriba abajo el modelo económico capitalista y desarrollista.

Nos tenemos que cuestionar que salgan tantos coches a rodar, esta civilización, esta industria y sus cadenas que fabrican automóviles de más, e incontables montañas de objetos inservibles. No tienen futuro. El puesto de trabajo en la gran fábrica de turno no es un valor absoluto. Hace falta que pongamos en entredicho el círculo vicioso de fomentar el consumo, para que aumente la producción para sostener el “nivel de vida”. Si aseguramos las necesidades básicas, nuestro nivel de vida corresponderá a lo que somos, a como nos sentimos y a como nos relacionamos, y no a las posesiones materiales.

[goodbye]apocalipsis[/goodbye]

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